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En la Comedia de San Francisco de Borja, de Matías de Bocanegra, se relata la historia de la emperatriz Isabel de Portugal quien murió en 1539. Poco después su cadáver fue llevado a Granada, según deseo del emperador Carlos V. El cadáver de la bellísima emperatriz fue escoltado por nobles y militares y, al llegar a la entrada de Granada el 16 de mayo de 1539, su ataúd fue abierto para verificar su contenido. Al ver en qué estado habían quedado los restos de la hermosísima Isabel, Francisco de Borja dijo: "Ya no serviré más a señor que se pueda morir". Y entró en la Compañía de Jesús, dando pie al argumento de la Comedia de San Francisco de Borja. El Papa Clemente XI lo canonizó en 1671 como san Francisco de Borja.
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Seitenzahl: 103
Veröffentlichungsjahr: 2010
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Matías de Bocanegra
Comedia de san Francisco de Borja
Barcelona 2024
Linkgua-ediciones.com
Créditos
Título original: Comedia de san Francisco de Borja.
© 2024, Red ediciones S.L.
e-mail: [email protected]
Diseño de cubierta: Michel Mallard.
ISBN tapa dura: 978-84-1126-611-6.
ISBN rústica: 978-84-96290-48-8.
ISBN ebook: 978-84-9897-145-3.
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Sumario
Créditos 4
Brevísima presentación 7
La vida 7
La trama 7
Loa 9
Personajes 12
Jornada primera 13
Jornada segunda 59
Jornada tercera 103
Coplas del tocotín 147
Libros a la carta 151
Brevísima presentación
La vida
Matías de Bocanegra. (1612-1668). México.
Jesuita, fue autor de una Canción alegórica al desengaño, que se hizo muy popular y fue glosada por varios poetas. Sus escritos en prosa revelan el nivel de la cultura científica de algunos escritores hispanoamericanos de fines del siglo XVII.
La trama
La emperatriz Isabel de Portugal murió en 1539 y su cadáver fue llevado a Granada, según deseo del emperador Carlos V. El cadáver de la bellísima emperatriz fue escoltado por nobles y militares y, al llegar a la entrada de Granada el 16 de mayo de 1539, su ataúd fue abierto para verificar su contenido. Al ver el estado en que estaban los restos de Isabel, Francisco de Borja dijo: «Ya no serviré más a señor que se pueda morir». Y entró en la Compañía de Jesús.
El Papa Clemente XI lo canonizó en 1671 como san Francisco de Borja.
Loa
Si engrifado gigante al cielo aspira,
señor excelentísimo, del monte
crestón volado; si su alteza mira
humilde el valle, bajo el horizonte,
más que tierra en su cumbre, cielo admira 5
su penacho sin riesgos de Faetonte,
arriscado hasta el cielo, donde sube
globo a globo con él, y nube a nube.
Celebra el valle en verdes primaveras
merecer tal pizarra, que autorice 10
con su altura lo humilde de sus veras.
Pide a Flora que adornos le matice,
en cambio de su plata, a las riberas,
que abierto grifo su cristal enrice,
mostrando con fineza nada parca 15
tanto aplauso al gozar tanto monarca.
El prado le agradece a su fortuna
hacerle de tan gran monte vasallo,
que apuntalando la triforme Luna
jamás le niega la ocasión mirallo, 20
donde todas las flores una a una
puedan en su grandeza contemplallo,
pues aunque humildes, por mostrarse ella
su príncipe se azora a las estrellas.
La sangre que heredó vuestra excelencia, 25
los títulos que goza, los rëales
blasones de su ínclita ascendencia;
los méritos heroicos personales,
se subieron a tanta preeminencia
que en navas de este reino occidentales 30
tan alto monte México le mira,
que solo de alcanzarle a ver se admira.
Con príncipe tan grande el reino ufano
júbilos brota, vístese de flores,
blasona dichas, canta soberano 35
su virrey, en sus sacros esplendores
tan divino le aclama, como humano,
porque de su nobleza los candores
parecieron subir a esta grandeza
para mostrar al valle tal cabeza. 40
Entre tan justas, pues, aclamaciones,
entre aplausos, que calla mi Talía,
por no hacer escarmientos sus borrones,
sacrifica, señor, la Compañía,
juntando en uno muchos corazones, 45
ofrenda sacra en aras de alegría
a vuecelencia. Allí la musa explica
lo que ofrece, y a quién lo sacrifica.
Al más grande por duque, al de Escalona;
por marqués al primero, al de Villena; 50
por estirpe al más claro, al que encadena
de muchas en su sangre una corona;
al afable, al magnánimo, al que abona
cortos obsequios que su agrado llena;
al prudente en gobierno, en cuya estrena 55
aun los que espera México blasona,
como a quien debe de finezas tanto,
da un marqués, un virrey, un duque santo,
un grande en Borja, humilde Compañía;
que en aplausos de quien su amparo fía 60
a tal hijo el festejo es justo mande,
de un marqués, un virrey, un duque, y grande.
Personajes
Belisa, que representa la Hermosura
Don Francisco de Borja, duque
Don Gaspar de Villalonio
Don Juan de Borja, su hijo
Doña Leonor de Castro
Dos bandoleros
El emperador Carlos V
El hermano Marcos
El maestro de novicios
El príncipe Filipo II
Flora, que representa la Vanidad
La compañía
La emperatriz
La Virtud
Música
Rocafort, bandolero
San Ignacio de Loyola
Sansón, lacayo
Soldados
Un paje
Un paraninfo
Jornada primera
(Ruido de caza dentro, y dicen Borja y Sansón.)
Borja Sansón, por aquese otero
antes que más se remonte,
no se nos pierda en el monte
el girifalte gruero.
Sansón Vuestra excelencia le asalte 5
la caza por el crestón.
Borja Es imposible, Sansón.
Sansón Pues piérdase el girifalte
que hay aquí muchas quebradas,
(Sale Sansón de lacayo.)
y no hay para qué presumas 10
que tengo en el curso plumas
si no es cuando hay cuchilladas.
(Sale Borja de caza.)
Borja No es posible dar favor
al pájaro, aunque más corra.
Sansón Podrá ser que le socorra 15
por allá el emperador.
Borja Cansado estoy.
Sansón No has de estallo
si andas los montes trazando,
¡el alma siempre volando
y el cuerpo siempre a caballo! 20
Que guste un hombre cansarse
salvando montes y breñas,
hecho trasgo de las peñas,
a peligro de matarse.
Y de lo que más me río 25
en esta locura es
de ver el poco interés
que saca su desvarío.
Pues después de tanta bulla,
tanto ruido y tanto enfado, 30
queda muy hueco un barbado
de haber cogido una grulla.
Borja Nunca, amigo, la osadía
midas con el interés,
pues nunca en si es o no es 35
repara la fantasía.
Sola la reputación
mueve a un noble la esperanza,
y si ésta en el hecho alcanza,
soborna ya su ambición. 40
Y si bien quisieres verlo,
en la caza que emprendí
mira, no lo que cogí,
sí la gloria del cogerlo.
Y ser poco no es desaire 45
si este honor la caza encierra,
que se esté un hombre en la tierra,
y haga suertes en el aire.
Sansón Sin salir pie de tu casa,
hay en los naipes halcones 50
que te cacen mil doblones
con solamente una basa.
Borja No; que perder no es prudencia,
del juego entre la inquietud,
con el tiempo la quietud 55
y el dinero y la conciencia.
Sansón Enamora.
Borja No es valor
por sola una liviandad
sujetar la voluntad
a esclavitudes de amor. 60
Sansón Pues, ¿para qué te casaste,
o, por huir tanto daño,
por qué no fuiste ermitaño
o religioso te entraste?
Borja Es nuestra vida, Sansón, 65
una comedia de estado,
y hago el papel que me han dado
de su representación.
De casado represento
en la Jornada primera. 70
Sansón Es decir, que no hay tercera
pues se hizo ya el casamiento.
Borja No sé ahora lo que resta
de mi vida en adelante.
Sansón Si de ella eres comediante, 75
te has de casar cada fiesta,
mudar trajes, ir de noche,
echar versos a un balcón,
soneto a la dilación,
daca el soto, vuelve el coche. 80
A cada guante, un conceto;
a cada caso, un billete;
y hacerme a mí el alcahuete,
porque hago el papel faceto.
Borja No te lo dije por tanto. 85
Sansón Pues aquesto es ser comedia.
Borja Bien podrá, si es remedia,
ser mi comedia de un santo.
Sansón No será muy aplaudida;
mas, si en santo has de parar, 90
para un Corpus podrás dar
la comedia de tu vida.
(Sale el emperador Carlos V, de caza y acompañamiento.)
Carlos Por poco se escapara
la grulla, si el lebrel no la abocara.
Borja Señor.
Carlos ¿Qué hay, don Francisco? 95
El pájaro se va, si no me arrisco.
Borja Que bastara, imagino,
tener su vuelo tu poder divino,
y trasladar, humano,
el pájaro del aire hasta tu mano; 100
que el poder de los reyes
aun en los aires establece leyes.
Carlos Si bien lo consideras,
más fácil que hombres se gobiernan fieras.
Sansón Si entran en conferencias 105
estos dos, se las pelan a sentencias.
Carlos En diáfano elemento
si vive la república del viento,
en numerosas sumas
llega el hombre a cogerlas por las plumas. 110
Si ufano el albedrío
del pez trasiega el elemento frío,
con muy poco desvelo
a la red le sujetan y al anzuelo.
Si en selvas y eriales 115
la fiera esgrime corvos pedernales
con que peina la arena,
sabrá el valor traerla a la melena.
Si el toro belicoso
ensangrienta sus puntas en el coso 120
para lograr las eras,
le pone el labrador en sus manseras.
Si el bufador caballo,
rayo con piel desde el copete al callo,
de cólera es abismo, 125
emulación altiva de sí mismo,
el freno le sofoca
los ardores que escupe por la boca;
si el acicate su inquietud altera,
la rienda le reporta la carrera. 130
Todo, en fin, lo hace llano,
amigo Borja, del imperio humano
la industria o la osadía;
sola del hombre indócil fantasía,
que es tan resuelta, sabes, 135
que no se puede asir, como las aves;
tan fugitiva a veces,
que no se prende así, como los peces;
ni quieren sus costumbres carniceras
domesticar su ardor como las fieras, 140
pues tiene por desdoro
amansarse en el yugo, como el toro;
y en su loca altivez, no hay reducille,
a que como el caballo se atraílle.
Si le detienen, vuela, 145
reacio pára, si le dan espuela,
y en fin es más difícil gobernallo
que al ave, al pez, al toro y al caballo.
Sansón Rápese, señor Borja, aquese rato,
y mire si halla horma del zapato. 150
Vive Dios, que le estancan las razones,
según le han aturdido a sentenciones.
Borja Tu discurrir, señor, es tan divino,
al fin como de ingenio peregrino,
y si de menos grave das renombre 155
al gobierno de fieras que al del hombre,
que es porque en él concurre, considero,
de todas las más fieras lo más fiero,
traduciendo a su ser monstruosa estampa,
que a todas las dibuja en sí.
Sansón Ya escampa. 160
Borja Del ave lo altanero,
del pez lo fugitivo y lo ligero,
lo bravo de la fiera,
lo arriscado del toro en la barrera,
del caballo alentado 165
lo atrevido, resuelto y desbocado,
pues si de tales cosas el abismo
las junta el hombre en un sujeto mismo,
¿qué mucho que regirle sea más grave
que no al caballo, al toro, al pez y al ave? 170
Sansón Señor, con tu licencia
también diré mi poco de sentencia;
y a darla un dicho de mi amo media,
que dice que vivimos de comedia,
y tiene la comedia entre otras leyes 175
que hablen los lacayos con los reyes.
Carlos Yo aquesa opinión sigo.
Di en buen hora, Sansón.
Sansón Pues, señor, digo
que en gobierno de imperios absolutos, 180
más fácil que hombres se gobiernan brutos,
porque aunque penas mil se les recrezcan,
no supieron jamás lo que se pescan.
Si el ave es una boba
cuando el azor la roba; 185
si es un vinagre pez tan majadero
que él mismo se barrena el tragadero;
si con tener el toro arma tan cierta
se deja atar, como una mosca muerta;
si para sujetallo 190
una manta mojada es el caballo
del freno a la molestia,
y se deja ensillar como una bestia:
eso es porque les falta entendimiento,
y no saben más todos que un jumento. 195
Pero el hombre aprehende,
y al más prudente rey se las entiende;
ni es fácil enfrenallo,
como al necio caballo;
ni hacerle aleve robo, 200
como al pájaro bobo;
ni amarralle a las leyes
como al yugo los bueyes;
ni echarle a su peligro capa o velo,
que a pescado que entiende no hay anzuelo; 205
y con tener los hombres tantos males,
no hay quien pretenda ser rey de animales;
y regirlos se tiene en más decoro,
que no al caballo, al ave, al pez y al toro.
Carlos Con sal y discreción has discurrido. 210
Sansón Lo de sal ya lo sé; lo otro has suplido.
Borja Ya el Sol, señor, nuestro horizonte deja,
por enrubiar de nuevo su madeja.
Carlos Pues vamos, Borja amigo.
Borja Tu sombra soy, y tus pisadas sigo. 215
(Vanse. Sale la emperatriz y doña Leonor de Castro.)
Emperatriz Gran consuelo me ha dado,
Leonor, tu estado dichoso,
que sin duda se acertó
con Borja tu matrimonio.
Leonor Señora, tu Majestad 220
siempre me ha hecho notorio
el amor con que trataste
