Comentario sobre ngöndro - Chagdud Khadro - E-Book

Comentario sobre ngöndro E-Book

Chagdud Khadro

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Beschreibung

El ngöndro, o prácticas preliminares del budismo Tibetano, sienta las bases para todo el camino del Vajrayana. Entre las prácticas preliminares de los diversos linajes, el Dudjom Tersar Ngöndro de la tradición Nyingma es probablemente el más conciso. Escrito y luego escondido en el siglo VIII por Padmasambhava (Guru Rinpoché), fue concebido para estos tiempos degenerados en los que pocas personas tienen tiempo para practicar. En esta compilación de enseñanzas de Chagdud Khadro, se explican de manera concisa y con agudeza los puntos clave del Ngöndro y la meditación misma, sirviendo de base para aquellos que deseen profundizar en la práctica del budismo Vajrayana de este linaje. Este comentario está destinado especialmente a aquellos que ya han recibido, de un maestro calificado, la iniciación y las enseñanzas adecuadas para participar de esta práctica de meditación.

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Seitenzahl: 194

Veröffentlichungsjahr: 2023

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COMENTARIO SOBRE NGÖNDRO

COMENTARIO SOBRE NGÖNDRO

Instrucciones para las Prácticas Preliminares Concisas del Nuevo Tesoro de Dudjom Compiladas de las enseñanzas de Su Eminencia Chagdud Tulku Rinpoché por Chagdud Khadro

Traducción: Yhana Riobueno

Editora Makara 2023

Sumario

PREFACIO

PRÓLOGO

NGÖNDRO: LA FUNDACIÓN

INVOCACIÓN

PRELIMINARES EXTERNAS

LOS CUATRO PENSAMIENTOS QUE TRANSFORMAN LA MENTE: UNA VISIÓN GENERAL

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

NACIMIENTO HUMANO PRECIOSO

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

IMPERMANENCIA Y MUERTE

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

KARMA

LAS DIEZ NO-VIRTUDES

LAS DIEZ VIRTUDES

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

EL SUFRIMIENTO

EL REINO DEL INFIERNO

EL REINO DE LOS ESPÍRITUS CARENTES

EL REINO ANIMAL

EL REINO DE LOS DIOSES ENVIDIOSOS

EL REINO DE LOS DIOSES

EL REINO HUMANO

INTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN.

PRELIMINARES EXTRAORDINARIAS

REFUGIO

LAS TRES JOYAS: EL BUDA, EL DHARMA Y LA SANGHA

LAS TRES RAÍCES: EL LAMA, EL YIDAM Y LA DAKINI

LOS TRES KAYAS: DHARMAKAYA, SAMBHOGAKAYA, NIRMANAKAYA

PRECEPTOS DEL REFUGIO

BODHICITTA

LAS CUATRO CUALIDADES INCONMENSURABLES: BODHICITTA DE ASPIRACIÓN

LAS SEIS PERFECCIONES: BODHICITTA DE COMPROMISO

POSTRACIONES: UNA MEDITACIÓN SOBRE REFUGIO Y BODHICITTA.

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

OFRENDAS DE MANDALA

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

VAJRASATTVA

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

YOGA DEL GURÚ

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

TRANSFERENCIA DE LA CONSCIENCIA

INSTRUCCIONES PARA LA MEDITACIÓN

DEDICACIÓN DE MÉRITO

Notas

Landmarks

Cover

PREFACIO

Ha sido para mí un gran privilegio recopilar estas instrucciones de ngöndro (tib. Wyl. sngon ’gro)1 a partir de una gran riqueza de enseñanzas orales ofrecidas por Su Eminencia Chagdud Tulku Rinpoché. Desde su llegada a los Estados Unidos en 1979, Rinpoché ha impartido estas enseñanzas repetidamente, cada vez con una maravillosa calidez de estilo verbal y cada vez destacando diferentes aspectos. En este comentario, las cualidades de su palabra hablada y de la rica elaboración que proporciona, han cedido lugar a la brevedad. El objetivo ha sido permitir que esta amplia información sea clara y accesible, ofreciendo un libro de referencia fácil para los practicantes. Este, por supuesto, no pretende sustituir la explicación oral directa de Chagdud Rinpoché o de algún otro maestro calificado. Más bien, espero que las enseñanzas recopiladas en este volumen aumenten la confianza de quienes emprenden el Dudjom Tersar Ngöndro (tib. Wyl. bdud ’joms gter gsar sngon ’gro)y apoyen su logro del pleno compromiso de estas prácticas preliminares.

Incluso un pequeño libro como este ha requerido el esfuerzo y dedicación de muchas personas, comenzando por el propio Chagdud Tulku Rinpoché, quien ha subrayado constantemente la importancia de completar el ngöndro como la base de la práctica del budismo tibetano Vajrayana. Sus enseñanzas manan de su propia experiencia en la ejecución de las prácticas de ngöndro, de un amplio conocimiento de los comentarios sobre el tema, de las enseñanzas orales sobre el Tersar Ngöndro recibidas de Su Santidad Dudjom Jigdral Yeshe Dorje, y de su profunda realización meditativa.

Rinpoché hizo numerosas correcciones y amplias sugerencias editoriales al revisar el manuscrito de este libro. Aunque en algunas partes su estilo oscile entre una atractiva presentación verbal y las estrictas convenciones de un comentario clásico tal y como él lo escribiría, creo que su contenido no se ha distanciado mucho de su intención de ofrecer estas preciosas enseñanzas a sus estudiantes occidentales en un inglés directo, claro y sencillo. Siento un gran peso de responsabilidad por cualquier error, omisión o falta de claridad en el texto, por lo cual me disculpo de antemano.

Además de la profunda deuda de gratitud que tengo con Su Eminencia Chagdud Tulku Rinpoché por confiarme este proyecto y apoyar su realización, deseo agradecer a los traductores, Tsering Everest y Richard Barron; a las transcriptoras, Joan Szoboky y Angie Ponder; y al equipo de producción y edición de Padma Publishing: Mary Racine, Kimberley Snow, Barry Spacks y Linda Baer. Siento también un profundo agradecimiento por quienes leyeron el manuscrito e hicieron sugerencias, y por mis amigos de la Sangha en “Rigdzin Ling”, quienes se hicieron cargo de mi trabajo para que yo tuviera tiempo de escribir.

Cualquier cosa que se escriba como “Comentario sobre Ngöndro” debe presentarse con mucha humildad debido a la existencia (aunque todavía no en inglés) de los excelentes comentarios sobre el ngöndro de Su Santidad Dudjom Rinpoché y otros maestros tibetanos, y de la reciente aparición del querido comentario de Patrul Rinpoché, el Kunzang Lama’i Shelung (tib. Wyl. kun bzang bla ma’i zhal lung), Las palabras de mi maestro perfecto, en dos traducciones al inglés. El propio Chagdud Rinpoché sugirió que otro comentario sería innecesario. Aun así, muchos de los que encuentran especial placer e inspiración en sus enseñanzas han solicitado a menudo un libro como este. Que este breve comentario fortalezca la comprensión y la experiencia meditativa de quienes lo lean, y los ayude a alcanzar la realización del ngöndro. Que sirva como un paso hacia la compasión e iluminación definitivas.

PRÓLOGO

Su Eminencia Chagdud Tulku Rinpoché

Todas las tradiciones del budismo tibetano Vajrayana tienen prácticas de ngöndro, pero entre ellas, el Dudjom Tersar Ngöndro de la tradición Ñingma es, probablemente, la más concisa en términos de recitaciones y práctica de sadhana. El Dudjom Tersar Ngöndro fue escondido en el siglo VIII por Padmasambhava (Gurú Rinpoché), con la intención de que fuera revelado en estos tiempos de degeneración, cuando pocas personas tienen tiempo libre para practicar. Su Santidad Garwang Dudjom Lingpa (1835-1904) reveló este tesoro; su reencarnación, Su Santidad Dudjom Jigdral Yeshe Dorje (1904-1987), elucidó el texto y lo enseñó ampliamente.

La historia de las sucesivas reencarnaciones de Dudjom Lingpa representa una extraordinaria demostración de potencial espiritual. Apareció por primera vez en esta tierra, hace muchos siglos atrás, como el señor de los yoguis conocido como Nüdan Dorje, quien rezaba con enorme aspiración para beneficiar a los seres. Específicamente rezaba: “Hasta que la sucesión de mil budas del eón afortunado haya llegado a su fin, que mis emanaciones aparezcan sin interrupción, brindando vasto beneficio a los seres que deban ser domados”. Así pues, apareció como Shariputra, uno de los principales discípulos del Buda Shakyamuni, como el prodigioso traductor Drogban Khye’uchung Lotsawa y como Dampa Desheg, el fundador del gran monasterio Kat’hog en el Tíbet oriental.

Su reencarnación como Dudjom Lingpa se manifestó en respuesta a la orden explícita de Gurú Rinpoché, quien exhortó a una emanación para que apareciera como su emisario directo, con el fin de proteger a los seres en estos tiempos de degeneración espiritual. Dudjom Lingpa fue concebido en medio de signos maravillosos: cuando nació, en una pequeña tienda de fieltro, todo alrededor se llenó de arcoíris y deliciosas fragancias, y cayó una lluvia de flores.

El hecho de haber reencarnado en una forma Nirmanakaya, no le impidió alcanzar la completa realización de los Tres Kayas y, a través de su visión pura, tuvo acceso a la sabiduría de los iluminados de otros reinos. Muchas de sus experiencias visionarias están ricamente registradas en el Nang-jang (tib. Wyl. snang sbyang), Estado búdico sin meditación. Dudjom Lingpa también reveló veintidós volúmenes de enseñanzas y prácticas, tesoros (tib. terma; Wyl. gter ma) que fueron escondidos por Gurú Rinpoché y su consorte Yeshe Tsogyal para que las transmisiones del Dharma, frescas e incorruptas, estuvieran disponibles para los futuros practicantes.

Las prácticas que ofrecía Dudjom Lingpa estaban tan repletas del potencial del Dharma y la fe de sus discípulos era tan fuerte, que trece de ellos alcanzaron el cuerpo de arcoíris. Al final de su vida, Dudjom Lingpa instruyó a sus estudiantes para que fueran a la región de Padma Kod, en el sureste del Tíbet. Ellos se pusieron en camino y, un mes después, se enteraron de que su venerado maestro había abandonado este reino. Como no tenían motivos para apresurarse, continuaron su peregrinación por varios años. Finalmente, llegaron a una casa en Padma Kod. Un niño pequeño salió corriendo, les dio la bienvenida llamándolos por sus nombres, y los invitó a entrar para disfrutar de una comida que le había encargado a su madre que preparara el día anterior, para “invitados especiales”. El niño demostró ser la reencarnación de Dudjom Lingpa.

Su Santidad Dudjom Jigdral Yeshe Dorje, nació conservando intactas todas las cualidades de su predecesor. Él también era inseparable de Gurú Rinpoché. Sin embargo, así como Gurú Rinpoché tiene ocho emanaciones, algunas pacíficas y otras airadas, del mismo modo había contrastes en la manifestación de estos dos maestros. Dudjom Lingpa encarnaba una ira sobrecogedora, tan brillante como un relámpago o como una explosión de llamas. Dudjom Jigdral Yeshe Dorje permanecía completamente pacífico: de voz suave, encantador, tan refinado y apuesto como una pacífica deidad masculina. Dudjom Lingpa era un yogui supremo y un prodigioso revelador de tesoros (tib. terton; Wyl. gter ston). En Dudjom Jigdral Yeshe Dorje, esas cualidades, aunque grandiosas, estaban subordinadas a sus cualidades como erudito y profesor.

Dudjom Jigdral Yeshe Dorje recopiló, corrigió y reimprimió muchos tesoros antiguos, incluyendo el Dudjom Tersar Ngöndro, y ofreció explicaciones orales maravillosamente lúcidas y meticulosos comentarios escritos. Fue una fuente de iniciaciones, preservando así el linaje Ñingmapa del budismo Vajrayana, el cual fue interrumpido y peligrosamente debilitado tras la conquista comunista china del Tíbet, en la década de 1950. En la última parte de su vida, viajó a muchos países reuniendo a sus discípulos. Ciertamente, cumplió la profecía de que quien lo viera, lo escuchara, lo recordara o fuera bendecido por su mano, encontraría la liberación.

Tuve la excelente fortuna de recibir enseñanzas del Dudjom Tersar Ngöndro directamente de Su Santidad Dudjom Jigdral Yeshe Dorje y, en ese momento, hice anotaciones en las que su explicación oral variaba un poco del texto. Estas variaciones son pequeñas y no sería incorrecto practicar según el texto escrito. Sin embargo, he incorporado las instrucciones de la explicación oral a mis propias instrucciones orales y a este comentario.

Aunque es bastante conciso, el Dudjom Tersar Ngöndro proporciona una práctica extremadamente poderosa para dirigir la mente hacia el Dharma, para la purificación y el surgimiento de las cualidades de la realización. Aumenta la devoción al Dharma y la receptividad para acceder al nivel más elevado de las enseñanzas. Solicito que hagan el Tersar o cualquier otra práctica de ngöndro a aquellos de mis estudiantes que aspiran a recibir la transmisión de las enseñanzas de la mente de la Gran Perfección o Dzogchen (tib. Wyl. rdzogs pa chen po). En estos días, los lamas ofrecen a veces enseñanzas de la Gran Perfección a quienes no han realizado el ngöndro. Tengo serias dudas al respecto. Hasta que los estudiantes no hayan purificado sus mentes y desarrollado la receptividad a través de las dos acumulaciones (de mérito y de estado despierto primordial), y hasta que no hayan establecido un nivel profundo de yoga del gurú, no puede darse la transmisión directa de mente a mente de la Gran Perfección. Aunque existen practicantes que alcanzan la realización tan pronto como las enseñanzas de la Gran Perfección llegan a sus oídos, se trata de personas cuyas mentes se han vuelto completamente receptivas en vidas pasadas. Tales practicantes pueden sentarse, escuchar las enseñanzas y levantarse completamente transformados por la perspectiva espiritual de la Gran Perfección.

La mayoría de las personas debe desarrollar su práctica paso a paso, comenzando por el ngöndro. A menos que sus mentes hayan madurado a través de la práctica, la transmisión oral que debería conducir a un estado más allá de los conceptos, los conduce en cambio a más conceptos. Si los estudiantes que podrían beneficiarse de las enseñanzas de la Gran Perfección las escuchan demasiado pronto, estas no tendrán el impacto que de otro modo podrían tener. Por esta razón, solicito que hagan el ngöndro antes de la presentación completa de la Gran Perfección.

Hace algunos años, un estudiante, después de asegurarme que había cumplido con los requisitos del ngöndro, asistió a un retiro de Gran Perfección de seis semanas. A medida que el retiro avanzaba, este estudiante hacía frecuentemente preguntas que no tenían sentido en el contexto de las enseñanzas. Parecía insensible a mi transmisión. No había luz en sus ojos. Un día me enfrenté a él: “Creo que no has hecho mucho ngöndro”. Poniéndose a la defensiva, volvió a asegurarme que sí lo había hecho. Lamenté su respuesta, porque obviamente se había encerrado en una mentira. El retiro terminó amargamente para él y no tuve noticias suyas por algún tiempo, hasta que me llamó para decirme que era verdad que no había completado los requisitos del ngöndro, aunque ahora estaba trabajando en eso. Sentí el alivio que sienten los padres cuando un hijo se sincera con ellos sobre un asunto importante.

Sin embargo, para los practicantes con mentes receptivas, la perspectiva de la Gran Perfección puede madurar a partir del propio ngöndro. Su esencia puede vislumbrarse cada vez que la mente descansa en el estado despierto intrínseco (tib. rigpa; Wyl. rig pa), en cada experiencia de la naturaleza absoluta de Vajrasattva y del lama absoluto en el yoga del gurú. El Dudjom Tersar Ngöndro (conciso, poco elaborado y basado en el yoga del gurú) proporciona un magnífico recurso para abrir la puerta al reconocimiento de la naturaleza de la mente. Espero que todos aquellos que lo emprendan trasciendan los rigores de las prácticas y encuentren en ellas verdadera alegría.

NGÖNDRO: LA FUNDACIÓN

El ngöndro proporciona la base de toda práctica budista hasta la iluminación. El Buda Shakyamuni enseñó ochenta y cuatro mil métodos para domar la mente. Tendríamos dificultades para escuchar ochenta y cuatro mil enseñanzas diferentes y, más todavía, para aplicarlas como prácticas. El ngöndro condensa la esencia de todas ellas en unas pocas prácticas que son relativamente fáciles de realizar y profundamente transformadoras. La realización meditativa que se obtiene a través del ngöndro sigue siendo un apoyo integral a la práctica, particularmente a la práctica Vajrayana. En este sentido, las prácticas preliminares son como el alfabeto, que no se aprende simplemente y se deja de lado, sino que se utiliza constantemente como base de toda comunicación escrita.

La palabra tibetana ngöndro significa “ir antes” o “preliminar”. Estas prácticas preliminares se dividen en dos categorías básicas: la primera, la de las preliminares externas, común a los caminos budistas Hinayana y Mahayana, consiste en la contemplación de “Los cuatro pensamientos que transforman la mente”. La segunda, la de las preliminares extraordinarias, específica de los caminos Mahayana y Vajrayana, consiste en el refugio, la bodhicitta, la ofrenda de mandala, la purificación de Vajrasattva, el yoga del gurú y la transferencia de la consciencia.

Los vehículos (sánscr. yāna; tib. Wyl. theg pa) Hinayana, Mahayana y Vajrayana se desarrollaron a partir de las enseñanzas del Buda para satisfacer las diferentes necesidades de los practicantes según sus capacidades individuales. En el nivel Hinayana, el cansancio por el sufrimiento de la existencia cíclica (sánscr. saṃsāra; tib. Wyl. ’khor ba), conduce a la renuncia a los apegos mundanos y al cuidado de la disciplina moral. Los practicantes del Hinayana esperan que, como individuos, encuentren la liberación del samsara y alcancen la paz del nirvana.

Los practicantes del Mahayana también ven la existencia cíclica como un océano de sufrimiento y anhelan la liberación, pero reconocen que otros innumerables seres también se hunden y se ahogan en el samsara, sin poder hacer nada. La compasión surge en ellos y, con esta, el poderoso deseo de aliviar el sufrimiento de esos seres. La sola liberación individual no puede satisfacer las aspiraciones espirituales de los practicantes del Mahayana. Ellos juran beneficiar a todos los seres con su práctica del camino budista y alcanzar la iluminación para conducirlos a la liberación final.

El Vajrayana subsume tanto el Hinayana como el Mahayana, particularmente el compromiso Mahayana de llevar a todos los seres a la iluminación. Sin embargo, el Vajrayana cultiva el reconocimiento progresivo de la mente como fuente de sufrimiento y de liberación. Aunque la mente es la fuente de todo el espectro de la experiencia, si buscamos la mente en sí misma, no podemos encontrarla. La naturaleza real de la mente es la vacuidad. No podemos apuntar a ninguna entidad sustancial y decir: “Eso es la mente”. Al mismo tiempo, no podemos negar los fenómenos que surgen en la mente, la experiencia continua de emociones, pensamientos y percepciones. La naturaleza de la mente permanece más allá de los limitantes conceptos de existencia e inexistencia. Para el practicante del Vajrayana, esto significa que toda experiencia es vista como inseparable de su fuente, la naturaleza pura y vacía de la mente. Así, todo lo que surge se percibe como un despliegue sagrado de apariencias puras.

La práctica de las preliminares externas y extraordinarias proporciona una base sólida para el desarrollo espiritual. Las enseñanzas sobre los cuatro pensamientos dan lugar a la renuncia a los apegos comunes y nos guían hacia lo que es benéfico. El refugio crea una sensación de protección y bendición. La bodhicitta aclara nuestra motivación y despierta nuestra compasión: reconocemos nuestras más elevadas aspiraciones espirituales. Las ofrendas de mandala generan la acumulación de mérito y la revelación del estado despierto primordial que necesitaremos para cumplir nuestras aspiraciones. La práctica de Vajrasattva proporciona un método a través del cual podemos purificar los obstáculos a la iluminación: los venenos de la mente, los patrones habituales, el karma negativo y los oscurecimientos intelectuales. El yoga del gurú nos permite recibir las cualidades puras de la realización del lama. La transferencia de la consciencia nos permite continuar nuestro camino sin interrupción después de esta vida, al renacer en la tierra pura.

Al emprender el ngöndro, adquirimos ciertas habilidades que usaremos una y otra vez en la práctica del Vajrayana. Aprendemos a contemplar, a desarrollar una visualización, a recitar oraciones y mantras, a hacer postraciones y ofrendas de mandala, a disolver la visualización y a descansar en la meditación no conceptual. Comenzamos nuestra práctica con una motivación pura, seguimos las instrucciones del linaje en cada sección, redirigimos nuestra atención siempre que se desvíe y terminamos con la dedicación pura de la virtud a todos los seres sintientes.

En general, aprendemos a meditar. La meditación significa dirigir la mente, entrenarla mediante la repetición hasta que se ajuste a nuestras más elevadas intenciones espirituales. Al principio, obstaculizada por los venenos mentales, los hábitos y los oscurecimientos, debemos hacer un gran esfuerzo. Pero, una vez que nos hayamos liberado de los enredos y la confusión, la meditación no requiere más esfuerzo y perdura desde la práctica formal hasta la vida diaria, del día a la noche, de una vida a otra. No existe ningún momento que quede fuera de la enriquecedora revelación de la meditación.

Sin embargo, a la mayoría de los practicantes les parece que el ngöndro es riguroso, agotador y a veces frustrante. Incluso, al comenzar el ngöndro, debemos tener algo de fe en el camino budista. La práctica en sí misma aumenta la fe, que a su vez nos lleva a través de todos los desafíos que plantea el ngöndro. La fe es una cualidad insuperable para un practicante espiritual. Inicialmente, puede despertar cuando escuchamos algún fragmento de una enseñanza, cuando vemos un lama o una imagen. La mente es momentáneamente sacudida de sus hábitos comunes y experimenta frescura, claridad y alegría. Este primer nivel de la fe se llama “fe clara”.

Si este primer despertar nos impulsa a la práctica espiritual, la fe se profundizará a través de la experiencia transformadora de escuchar las enseñanzas y aplicarlas. Esta se llama “fe profunda”. Alguien que de modo sincero contemple y medite en el Dharma, suele sentir cambios positivos día a día o, con certeza, semana a semana. Estos cambios incluyen una disminución de los venenos de la mente y de las tendencias habituales, así como una mayor compasión por los otros y una perspectiva más clara.

La fe que se desarrolla cuando confiamos plenamente en la espiritualidad para guiar nuestras vidas, se llama “fe irreversible”. Una vez que esta fe se desarrolle en nosotros, no volveremos atrás sin importar los obstáculos que surjan en el camino. En verdad, debido a que nuestra práctica se fortalece ante los obstáculos, puede que ya no temamos los obstáculos ni sintamos aversión por ellos. Adquirimos la confianza de que podemos transformar cualquier cosa que la vida nos presente en una oportunidad para el crecimiento espiritual.

En la práctica clásica del Vajrayana, el estudiante, inspirado por alguna faceta del budismo, se aproximaba a un lama calificado y solicitaba enseñanzas. El lama le explicaba primero la contemplación de los cuatro pensamientos. Si esta contemplación lograba madurar su interés por el Dharma, entonces el estudiante solicitaba los votos de refugio y bodhicitta. A continuación, se impartían las enseñanzas de ngöndro, se daban las iniciaciones para las prácticas de Vajrasattva y Gurú Rinpoché, y se realizaba una transmisión oral en la cual el lama leía la práctica en tibetano para que la bendición de las palabras se derramara en los oídos del estudiante.

Una vez completado el ngöndro, el estudiante era examinado por el lama quien, si estaba satisfecho, le daba la iniciación (tib. wang; Wyl. dbang), la transmisión oral (tib. lung; Wyl. rlung) y las enseñanzas (tib. tri; Wyl. khrid) para la práctica de una deidad especial de meditación (tib. yidam; Wyl. yi dam). Luego, venían otras iniciaciones y, cuando el lama consideraba que la mente del estudiante había madurado lo suficiente a través de la bendición y la práctica, le ofrecía la iniciación y la transmisión oral de la Gran Perfección.

La transmisión de la Gran Perfección gira en torno a la realización del yoga del gurú. El término “yoga del gurú” significa literalmente “unión con la naturaleza del gurú”: a través de la práctica, fundimos nuestra propia mente con la mente iluminada del lama. El yoga del gurú supera cualquier otro método, como un medio directo y elevado para alcanzar la iluminación. Todos los budas del pasado se apoyaron en un maestro espiritual para alcanzar el estado búdico; todos los budas del futuro lo harán también. Tanto la devoción inquebrantable por el maestro como el reconocimiento de que sus cualidades no son diferentes de las de un buda iluminado, señalan que se ha logrado dominio del yoga del gurú. En última instancia, la bendición del yoga del gurú se expresa a través de la transmisión completa de la mente iluminada del lama a la mente del estudiante.

En el ngöndro, el yoga del gurú sigue a las postraciones, a las ofrendas de mandala y a la práctica de Vajrasattva, pero los puntos claves pueden incorporarse a la práctica desde el comienzo. Al ver a nuestro maestro como inseparable de Gurú Rinpoché, de Vajrasattva y del Buda Amitabha, y al fundir nuestra mente de forma no dual con la mente del maestro en el momento de la disolución de las visualizaciones, aumentamos enormemente el poder de nuestra práctica. Cada sección del ngöndro se convierte en una preparación para las prácticas consumadas del yoga del gurú de la Gran Perfección. A continuación, se presenta una explicación bastante más detallada de todos estos aspectos.

INVOCACIÓN

La primera línea del ngöndro invoca al lama con Namo,