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P'howa es un método del Budismo Vajrayana por medio del cual la conciencia de una persona es intencionalmente transferida a un reino puro en el momento de la muerte. El entrenamiento en powa convierte la aproximación a la muerte en una oportunidad única para liberarse de la existencia cíclica - samsara - en lugar de una experiencia de miedo e incertidumbre. En este libro, Chagdud Khadro explica el proceso de morir y los pasos involucrados en el entrenamiento de p'howa, basándose en el texto del gran maestro Rigdzin Longsal Nyngpo (una liturgia de circulación restringida). Además, se explican las técnicas para realizar powa en el momento de la muerte, tanto para uno mismo como para los demás, y cómo integrar la práctica de p'howa como meditación diaria. Este comentario está especialmente dirigido a aquellos que han recibido la debida iniciación y autorización en esta práctica de meditación de un maestro calificado.
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Seitenzahl: 87
Veröffentlichungsjahr: 2023
COMENTARIO SOBRE P’HOWA
COMENTARIO SOBRE P’HOWA
INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA DE TRANSFERENCIA DE LA CONSCIENCIA, COMO FUERON REVELADAS POR RIGDZIN LONGSAL NYINGPO
CHAGDUD KHADRO
Introducción: Yhana Riobueno
Editora Makara, 2023
La práctica de p’howa, la transferencia de la consciencia en el momento de la muerte, ha sido uno de mis principales instrumentos para beneficiar a los otros desde que era un niño. En esta vida y, de hecho, por las historias que he escuchado, en mi vida anterior, parece que he tenido el poder de consumar p’howa.
Cuando salí exiliado del Tíbet en 1959, me di cuenta de que mi competencia en p’howa iba a ser extremadamente útil para ayudar a mis compañeros refugiados, enfrentados a la agresión, las privaciones y a situaciones desconocidas. Así, comencé a enseñar la práctica ampliamente.
En Nepal, en 1978, cuando enseñé por primera vez esta práctica a un grupo de estudiantes occidentales del Dharma, mi esposa, ahora conocida como Chagdud Khadro, se encontraba entre ellos. Ella alcanzó signos de realización bastante fácilmente y, a lo largo de los años, mostró cada vez más interés por la práctica. En 1986, basándome en claras indicaciones que surgieron en mi meditación, la autoricé a dar enseñanzas y, en 1997, la autoricé a conceder la necesaria iniciación de Amitabha. Estoy seguro de que no llevará a otros por mal camino, y he visto que los que practican con ella obtienen señales de éxito en la práctica. Espero que esta compilación de enseñanzas aumente la confianza de aquellos que han recibido instrucciones de p’howa. Rezo para que encuentren la liberación en el reino puro de Dewachen en el momento de la muerte.
Chagdud Tulku
Chagdud Gonpa Khadro Ling
Três Coroas, Brasil
Este libro de p’howa (sánscr. utkrānti; tib. Wyl. ‘pho ba) [1] ha sido escrito como un manual para aquellos que ya recibieron enseñanzas y entrenamiento de un maestro calificado en esta práctica. No ha sido escrito para los lectores del Dharma en general, ni tampoco incluye el caudal de historias y experiencias personales que han enriquecido la transmisión oral de Su Eminencia Chagdud Tulku Rinpoché a lo largo de los años. Tampoco es una presentación académica, ya que no tengo la más mínima pretensión de ser una erudita, ni según los criterios tibetanos, que son bastante exigentes, ni según los estándares occidentales. Este libro es, simplemente, una referencia, un recordatorio de puntos esenciales contenidos en las enseñanzas orales.
Sin embargo, este libro tan corto fue escrito en un tiempo sorprendentemente largo, ya que p’howa incorpora todos los fundamentos de las prácticas Vajrayana de los estadios del desenvolvimiento y de la consumación, y proporciona una profunda comprensión sobre el funcionamiento de la mente, del habla y del cuerpo. Siendo yo una practicante de limitada agudeza, me tomó un tiempo considerable valerme de experiencias profundas que pudieran producir un trabajo útil. Estoy completamente agradecida a Chagdud Rinpoché por haberme enseñado p’howa hace veinte años, en Nepal, incentivarme a compilar sus enseñanzas y autorizarme a enseñar. Rinpoché tiene muchas manifestaciones, tanto pacíficas como airadas, pero en el núcleo de todas ellas subyace una casi infinita paciencia para conmigo, para con los seres sintientes. Sin su buena disposición para enseñarme, corrigiendo y expandiendo mi práctica una y otra vez, seguramente no habría sido capaz de enseñar y de guiar a otros en la consumación de p’howa.
También ha sido un gran privilegio y una gran responsabilidad para mí trabajar con un texto de tesoro oculto o terma (tib., Wyl. gter ma) de Rigdzin Longsal Nyingpo, mi héroe del Dharma desde hace mucho tiempo. Nacido en 1685, profetizado como un gran lama, a los siete años de edad ya tenía perfecto dominio de la lectura y de la escritura, y afirmaba que quería ser monje. Su padre le impidió ordenarse hasta que, a los veinte años, huyó al “Katog Gonpa”. Allí recibió instrucción de Dempa Konchog Gyaltsen y la trasmisión de la Gran Perfección o Dzogchen (tib. Wyl. rdzogs pa chen po), reconociendo directamente su propia naturaleza absoluta. Siendo un practicante extremadamente diligente, que no permitía que las dificultades interfirieran en sus retiros, fue venerado por los protectores del Dharma, quienes se transformaron en sus sirvientes, y fue puesto a prueba por las deidades locales, a las cuales domó. Aunque tenía un comportamiento pacífico, era temido por los demonios, a los que subyugó con sus poderes milagrosos.
A los veintiocho años se fue del monasterio y practicó en lugares solitarios y peligrosos. Poco después, conoció a Düdül Dorje, su principal maestro, quien lo recibió como lo haría un padre que se reúne con su hijo. Düdül Dorje le dijo: “Tienes textos de tesoros ocultos que revelar” y le dio consejos. Una vez más, Longsal Nyingpo entró en retiro. Unos años más tarde, cuando tenía treinta y dos años, Gurú Padmasambhava, vestido como un yogui, se le acercó y le dio un índice de textos de tesoros ocultos para revelar. Él continuó su retiro hasta que su realización maduró completamente.
Este sería el patrón a lo largo de su vida para alcanzar la completa realización en retiro. Después de revelar cada uno de sus textos de tesoro, entró en retiro para garantizar que cada aspecto de la práctica fuera elucidado completamente y para establecer una base poderosa para los practicantes que lo seguirían. Nada que pudiera obtener a través del esfuerzo fue dejado al azar. Esto, al igual que sus cualidades como revelador de textos de tesoros ocultos y como siddha, lo convirtieron en un practicante heroico.
Llegó el momento de que Longsal Nyingpo revelara el texto del tesoro oculto de una práctica relacionada con la forma airada de Gurú Rinpoché. El tesoro se encontraba cerca de un monasterio que pertenecía a una tradición diferente, cuyos residentes se mostraban como mínimo escépticos, y probablemente hostiles, a que se revelara un texto de tesoro Ñingmapa en sus proximidades. Cuando Longsal Nyingpo envió un mensaje solicitando la cooperación del monasterio para revelar el tesoro, los monjes conspiraron para frustrarlo. Así, cuando Longsal Nyingpo se dirigió el monasterio, encontró banderas de oración pintadas de negro en lugar de la habitual gama de colores. En lugar del fragante incienso de cedro, el aire estaba lleno del olor acre del gugul, usado para ahuyentar a los demonios. En lugar de oraciones auspiciosas, los monjes proferían estruendosos conjuros airados. Longsal Nyingpo desmontó del caballo y fue conducido a un trono cubierto de negro, y pensó en lo perfectas que eran las señales. Sin saber que el texto del tesoro que se iba a revelar era el de Gurú Rinpoché Airado, los monjes habían creado sin querer la mejor interdependencia posible para el cumplimiento de la actividad airada.
Un día, cuando Longsal Nyingpo viajaba por Tromtar, la región donde nació Chagdud Rinpoché, un hombre le ofreció una fina vasija de cobre. La esposa del hombre, a quien le gustaba mucho esa vasija, internamente lamentó la ofrenda. Al ver sus pensamientos, Longsal Nyingpo agarró una crin de caballo y cortó la vasija en dos mitades iguales, y aceptó solo una como ofrenda.
La presencia de este santo ser creaba un ambiente auspicioso para todos los que lo rodeaban. Su caballo dejó una huella en la roca y, cuando murió y fue cremado, se encontraron reliquias en las cenizas. Del mismo modo, cuando su yak murió, se veían imágenes en sus huesos.
El legado dhármico de Rigdzin Longsal Nyingpo fue magnífico. Junto con su maestro, Düdül Dorje, incrementó la actividad iluminada en el “Katog Gonpa”. Especialmente, al final de su vida, centró sus extraordinarias capacidades en el fortalecimiento del “Katog Gonpa”. Su principal discípulo fue su propio hijo, Sonam Detsen, la reencarnación de Düdül Dorje. El linaje Longsal sigue siendo uno de los principales linajes que se practican en el “Chagdud Gonpa”, en Kham, en el Tíbet Oriental.
Longsal Nyingpo murió a los sesenta y ocho años, entre muchas señales milagrosas y, luego de su cremación, se descubrieron reliquias extraordinarias en sus cenizas.
Las bendiciones del texto del tesoro de p’howa de Rigdzin Longsal Nyingpo permanecen intactas y son claramente evidentes en las vidas (y en las muertes) de los practicantes de hoy en día. Las personas que se mencionan a continuación mostraron claras señales de realización de p’howa. Todas ellas eran personas comunes, padres y madres de familia y, para muchos, la práctica de p’howa era su única conexión con el budismo tibetano. Sin embargo, de los innumerables seres en los infinitos ciclos del samsara, ellos encontraron la liberación en el reino puro de Dewachen. Allí se han manifestado como bodhisattvas y nada impedirá que alcancen la iluminación definitiva. Ellos son:
Alice Miranda, una mujer canadiense, murió de cáncer de seno. Su práctica de
p’howa
fue apoyada por Helen Orr.
Terri Laska murió de cáncer de pulmón. Fue apoyada por miembros de la
Sangha
del “Chagdud Gonpa” en el momento después de su muerte.
Reece Smith murió de cáncer de colon. Luego de recibir enseñanzas de
p’howa
de Chagdud Tulku Rinpoché en 1981, practicó regularmente. En el momento antes de morir, en 1996, él simplemente dijo “
P’hat, p’hat, p’hat
”, transfiriendo su consciencia con excelentes señales. Un miembro de la
Sangha
, Jeannie Chapman, estaba entre aquellos que apoyaron su
p’howa
final.
Premal Gold vino a ver a Chagdud Rinpoché luego de haber sido diagnosticada con cáncer de seno. Aunque pertenecía a una tradición que no era budista, ella tuvo fe en el método de
p’howa
y practicó diligentemente durante el corto tiempo que le quedaba. Apoyada por miembros de la
Sangha
del “Chagdud Gonpa” al momento de morir, murió con claras señales.
Neilly Joe Gracia, un miembro de la
Sangha
