Cómo embrujar a un hombre - Claudia Marcela Ortiz - E-Book

Cómo embrujar a un hombre E-Book

Claudia Marcela Ortiz

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Beschreibung

La obra Como embrujar a un hombre es un relato de vivencias, experiencias propias y ajenas, sobre un amor de 33 años. Es una historia de vida, de una relación de muchos años, que se ha fortalecido y ha madurado con el tiempo. Se cuentan anécdotas y se dan consejos, desde el punto de vista médico, pero sobre todo opiniones muy personales sobre la convivencia en pareja. Hay una serie de cuentos cortos, divertidos, de situaciones que hemos vivido como familia.

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Seitenzahl: 122

Veröffentlichungsjahr: 2023

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© CLAUDIA MARCELA ORTIZ DUSSÁN

[email protected]

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: María V. García López

Diseño de portada: Rubén García

Supervisión de corrección: Celia Jiménez

ISBN: 978-84-1181-848-3

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

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Tengo tantos agradecimientos que dar, así que voy a resumir.

A Dios por estar siempre conmigo, aunque a veces yo no esté con Él. A mi amada madre celestial María, siempre me cubre con su amor y me guía.

A mis padres y mis ancestros, por darme la vida, por todo lo hecho por ellos, para que yo viviera.

A mi amado esposo, mi complemento, mi socio, mi compañero, mi colega, por el amor verdadero y la paciencia.

A mis hijos, por darme la fortuna de ser su madre, por permitirme sentir un amor infinito y tener la sensación de poder dar la vida por alguien más.

A mi hermosa familia, de sangre y política, todos han sido parte de este libro y de mi vida, gracias por siempre estar.

A mis amigos y colaboradores, por la ayuda y el apoyo.

A mis pacientes, por permitirme cumplir la misión de servir y confiar su salud en mis manos.

PRÓLOGO

Llevo mucho tiempo con la idea de escribir este libro, lo hago más por mí, ha servido como una catarsis, ha sido una forma de analizar mi vida con todos los éxitos, fracasos, alegrías, tristezas, errores y desventuras, que han hecho la persona que soy hoy.

Es una historia de vida, de una relación de pareja de muchos años, que se ha fortalecido y ha madurado con el tiempo. Lo que leen en el manuscrito, son experiencias propias, algunas son de otras personas, que han confiado en mí, a quienes he intentado ayudar; mis pacientes han sido una fuente muy importante para alimentar este texto, me enseñan todos los días con sus dolencias, que muchas veces son emocionales, más que físicas; me permiten servir, orientándolos a encontrar soluciones a sus problemas, muchos son tan graves y difíciles, que pienso: los míos no son nada comparados con su sufrimiento y siento que soy más que afortunada con la vida que llevo.

La gente piensa que, por que tenemos mucho tiempo juntos, somos la pareja perfecta, pero no lo somos, tenemos diferencias, problemas, peleas, como todos; tal vez lo que nos ha permitido continuar juntos, es que siempre buscamos una solución a los conflictos y a pesar de tener fuertes discusiones, nunca nos hemos faltado al respeto, nos damos un tiempo para disminuir la efervescencia y hablamos de todo.

Las palabras que escribo, algunas son muy coloquiales, he querido usar un lenguaje fácil, cotidiano, podría parecer desparpajado, pero quise que fuera así, al final del libro hay un glosario de términos y frases, ya que muchos son regionalismos y podrían no entenderse.

Algunas cosas de las que les hablo ocurrieron hace muchos años, pueden parecerles muy raras, incluso increíbles o inapropiadas, pero queridos lectores, abran sus mentes y comprendan, que en otras épocas las cosas eran diferentes y lo que creíamos antes normal, ahora es inconcebible.

CÓMO EMBRUJAR A UN HOMBRE

El nombre del libro es raro, pero me dijeron que pusiera algo llamativo, porque los humanos somos muy «curiosos» y mucho más si el tema es esotérico. Les aclaro que no soy bruja, ni vidente, ni parapsicóloga, de hecho, soy médico, es decir una persona de ciencia, pragmática, demasiado sincera para el gusto de muchos, aunque tengo mi lado espiritual, pero eso será para otro libro. Lo que voy a decirles a continuación tiene algo de medicina basada en la evidencia y algo de basada en la experiencia, no quiere decir que esto funcione igual para todos, de sobra sé, que los asuntos de amor y salud suelen ser los más impredecibles y sorprendentes.

Les recomiendo este libro a personas mayores de edad, los niños nada tienen que hacer con este texto, no se los recomiendo a los misóginos, puritanos, racistas, xenófobos, homofóbicos, clasistas y demás personas que se creen mejores, por tener un sexo, nacionalidad, costumbres, religión, pensamientos o color de piel, diferente a los otros.

Lo que cuento acá, es una historia de familia normal, cosas cotidianas que, ocurren en un matrimonio de varios años, con los problemas que tienen todos.

El texto se escribe en primera persona, nuestra relación de pareja es heterosexual, monógama, supongo que también se puede aplicar a relaciones homosexuales, siempre he pensado que el amor no tiene género, debe ser expresado libre y sinceramente.

Estoy alrededor de los cincuenta años, con una salud aceptable, tengo ya mis achaques, pero en general estoy bien. Físicamente podría decirse que soy atractiva, tengo una estatura por encima del promedio de mi región, soy vanidosa y estoy casi siempre bien arreglada, uso un buen perfume y mi genética ha sido muy amable con el proceso de envejecimiento; estos datos ayudan a que se hagan una idea de quien soy y les sirva para entender algunas cosas, que les comentaré adelante.

Tengo un matrimonio de veintinueve años, con cuatro años de noviazgo, es decir, llevo con mi compañero de vida más de treinta y tres años juntos; iniciamos nuestros amores cuando yo tenía dieciséis años, él tenía veinticinco en ese momento, estábamos en la misma universidad, él terminando carrera y yo de primípara.

La gente siempre nos pregunta, como si fuera una gran hazaña, como hemos durado tanto tiempo y nos vemos felices; me parece extraño, es como si todos dieran por hecho, que al pasar los años el amor debe disminuir en lugar de aumentar, por eso he querido en este texto dejar plasmada mi experiencia, no puedo asegurar que le sirva a todos, pero puede ayudar en algo, además esto me asegura, que si me da Alzheimer puedo tener algo de referencia para no perderme del todo.

Soy colombiana, esto es importante que lo sepan, porque culturalmente es muy diferente ser una mujer latina, norteamericana, europea, del medio oriente o africana.

Para los países más conservadores y donde las mujeres están a nivel diferente, con respecto al hombre, esto les puede parecer un exabrupto y para las mujeres más liberales y modernas, les parecerá una tontería. En fin, yo escribo esto y cada cual lo toma como quiera. Es un libro un poco más dirigido a las mujeres, voy a dar algunos tips y secretos que tal vez no sea necesario, que los hombres conozcan.

CONTEXTO

Les hago un resumen de nuestra vida juntos, duramos cuatro años de novios, no tuvimos grandes problemas, las familias se llevaban bien; quedamos embarazados, yo en la mitad de la carrera con veinte años, fue un momento de cambio fuerte, pero decidí tener al bebé; esa experiencia fue curiosa, porque tuve miedo al principio, pero casi inmediatamente sentí que algo me invadía, físicamente, fue una pulsación de energía, no sé bien como describirlo, pero me llené de amor y valentía y me dije: voy a tener este bebé, sola o acompañada, lo traeré a este mundo y haré lo posible para que sea feliz.

Cuando se lo dije a mi novio, se preocupó también, acababa de graduarse como médico general, estaba haciendo su rural y nuestras únicas propiedades eran un televisor, una cama y la ropa; pero ese bebé me hizo sentir tan poderosa, era como si tuviera dentro algo mágico, que me hacía invencible y decidimos hablar con la familia, casarnos y empezar una nueva vida.

Durante dos años, aún casados, vivimos como novios, él en otra ciudad y yo con mi bella muñeca en casa de mi madre, quien nos acogió y a quien agradezco profundamente el apoyo, porque me permitió terminar los estudios y cuidó de mi hija mejor que yo.

Luego nos fuimos a vivir a nuestro apartamento, pequeño, lindo e hipotecado, pero felices; tuvimos otro bebé, precioso también, que nos llenó de alegría y de locura.

Dejo claro que, todo el tiempo estuvimos planificando, con dos métodos diferentes, porque ustedes dirán, el colmo, siendo ambos médicos y tener embarazos no planeados, pero queridos lectores, si algo he aprendido en mi vida es que cuando te toca, ni aunque te quites…, supusimos que estos niños eran un regalo de Dios y que seguramente venían con una misión especial; pero como dos eran suficientes, tomamos medidas drásticas y ambos nos realizamos la esterilización quirúrgica.

Nuestros hijos crecieron, hemos tenido problemas como todas las familias, entre nosotros como pareja, con nuestros retoños, porque conforme crecen, se crecen los líos y en varias ocasiones contemplé denunciarlos al servicio social, por maltrato maternal. En fin, hicieron su vida, ahora están en otro país estudiando y trabajando, aunque los extrañamos mucho, sabemos que están felices y labrando su futuro, como una vez lo hicimos nosotros, lejos del nido, bueno nosotros nos demoramos un poco en el nido materno.

ACLARACIONES

Se que ya lo dije, pero lo repito, esto no es un texto guía para relaciones, no tengo la formación académica para hablar sobre el tema, lo único es la experiencia de una relación de más de treinta y tres años, entonces no tomen esto como un manual de instrucciones para llevar un buen matrimonio, porque no lo es, estoy contando una experiencia de dos personas del común.

No tenemos el matrimonio perfecto, creo que estamos lejos de serlo; lo que les relato es una historia de vida, las recomendaciones que les doy son basadas en la experiencia de cometer muchos errores, en un aprendizaje de la vida misma, en situaciones que vivieron o viven personas cercanas. Mis pacientes me han aportado mucho; no hay una fórmula secreta para amar o enamorar, lo que sí tengo claro después de estos años, es que la resiliencia, el apoyo incondicional de mi pareja y de mi familia, me han permitido salir adelante en las situaciones difíciles, que he tenido que pasar; en este momento me siento plena, realizada, feliz, con mi montaña de defectos y algunas virtudes, siento que he podido cumplir la misión que tengo.

Recordarles que todos somos diferentes, tenemos nuestros propios traumas, demonios, costumbres, religiones, convicciones, creencias, etc., lo que me parece maravilloso, porque si todos fuéramos iguales que aburrido sería el mundo.

Es importante que nunca perdamos nuestra individualidad, los humanos somos sociales por naturaleza; en la gran mayoría de personas, estar en un grupo, en familia, tener pareja, hijos, círculo social, etc., es algo vital y da parte de la felicidad, que siempre buscamos; pero las relaciones no son eternas, los vínculos de amor, amistad, trabajo, colegaje, incluso familiares, se pueden romper más fácilmente de lo que creemos, por muchas razones, porque se acaba la necesidad, diferencias irreconciliables, muerte y porque se acaba el amor.

Debemos estar siempre preparados para que nuestro mundo cambie, el hecho de llevar muchos años con nuestra pareja, aún con una buena relación, no garantiza que sea para siempre; conozco de primera mano muchos matrimonios estables de años, que se terminaron porque el amor pereció. Lo más sorprendente es ver como se supera una situación semejante, cuando se tiene una vida «perfecta» y de pronto se quedan sin piso; les agradezco a dos amigas muy queridas que me enseñaron la resiliencia, ante una situación así, como se puede tener esperanza, expectativa de vida, enamorarse nuevamente después de los setenta años, las admiro, porque me mostraron que la vejez está en la mente y se puede soñar con el futuro a cualquier edad.

La dependencia emocional es muy compleja de manejar, creo que todos la tenemos en alguna medida y es algo que al final nos causa mucho daño; los duelos por muerte o por separación son más dolorosos y difíciles de superar, cuando nos aferramos a otra persona de manera casi enfermiza.

Recordemos que nuestros hijos deben hacer sus vidas y en lo posible lejos de los padres, debemos confiar en nuestra crianza y que serán personas de bien, exitosas y felices; evitemos que ellos sean la prolongación de nuestra vida, que sigan nuestras profesiones, costumbres, deseos personales y vidas «perfectas» para nosotros, pero que no los llenan, ni les permite realizarse como individuos.

Decir que esperamos que nos ayuden cuando estemos viejos, no es correcto, debemos prepararnos siempre, para ser autosuficientes y no descargar nuestras incapacidades, frustraciones y soledad en otros, aprendamos a soltar y dejar volar a los demás, los más beneficiados con esa actitud, les aseguro que seremos nosotros mismos.

Lo mismo ocurre con nuestra pareja, es genial poder compartir con alguien, contar con esa persona, hacer planes, divertirnos, dormir acompañados, tener sexo y hasta pelear; nos hace sentir plenos, satisfechos, exitosos; nos acostumbramos a ese complemento y siempre pensamos en el futuro juntos; pero olvidamos que el «por siempre» no es real, no es posible, somos seres individuales que tenemos una misión y hay que cumplirla, acompañados o solos.

Debemos respetar a las personas que deciden tener una vida diferente a lo que nosotros consideramos «normal», muchos quieren estar solteros, no ser padres por decisión, ser ermitaños, no salir de fiesta, no ir a compromisos familiares o sociales por obligación y está bien; deciden recorrer el mundo, hacer voluntariado, no tener una casa, carro, beca, etc., no ahorran y viven el día a día y está bien, es su decisión y son felices de esa manera, acá viene otra cosa importante: ser felices….

¿Qué es ser felices?, ¿existe la felicidad completa?

Mi opinión muy personal es que la felicidad completa no existe, siempre nos falta el centavo para el peso, en otros casos el peso completo. Nos llenamos de muchas expectativas y siempre queremos más, los humanos no nos conformamos, pienso que es bueno, eso nos ha permitido descubrir muchas cosas, avanzar, evolucionar; pero cuando esto se vuelve una obsesión, dañamos la felicidad, porque siempre estamos esperando algo, una casa más grande, un carro más lujoso, un mejor trabajo, un viaje más largo; llegamos a viejos y seguimos anhelando más bienes terrenales, como si nos fueran a echar los billetes, las joyas o las propiedades en el ataúd.

Recordar nuestra infancia y lo felices que éramos con cosas sencillas, nos ayuda, volver a jugar a la pelota, juegos de mesa, contar historias, acampar, hacer actividades manuales, sembrar plantitas, verlas germinar y publicar mil fotos de un mini tomate o una florecita nos llena de emoción, algo tan sencillo nos produce mucha alegría, más que lujos costosos.

No quiero decir que sea malo disfrutar, los que pueden, de las cosas buenas de la vida, no me malinterpreten, si hay alguien que disfruta de un buen viaje, una deliciosa comida, un excelente vino, la música, etc., esa soy yo; pero he descubierto que las cosas caras, no necesariamente son equivalentes a lo mejor o más cómodo; cada uno tiene sus gustos particulares y el mejor hotel cinco estrellas, puede ser magnífico para alguien y demasiado ruidoso o con mucha gente para otro.