Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Desde su sugerente título, Niebla plantea un diálogo entre el yo y el mundo, sugiriendo esa idea poderosa del capitalismo, que se recoge desde el titulo: COMPRO ORO, es decir, comprar oro como signo del mundo contemporáneo para sobrevivir o enriquecerse. Pero en la estructura profunda del libro no existe ese afán financiero, sino su propia percepción de la cotidianidad íntima y personal. No le es ajeno ni el entorno ni su propia presencia frente a ese entorno. A partir de esa contradicción entre el dinero y la ética, plantea la autora otra semántica que nace de lo particular, de la familia, de lo privado, de la mirada sobre lo esencial.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 18
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
COMPRO ORO
Violeta Niebla
♦
Colección: Letra Bastarda, 3
Primera edición: junio 2020
♦
© 2020, de los poemas, Violeta Niebla
© 2020, del epílogo, Jorge de Cascante
© 2020, de la cubierta, Violeta Niebla
violetaniebla.es - @violfta
© 2020, de esta edición, Letraversal
♦
Dirección editorial: Ángelo Néstore
Diseño: Martín de Arriba
Maquetación: Letraversal
♦
ISBN: 978-84-126400-1-4
THEMA: DC DCF
♦
Producción del ePub: booqlab
♦
Todos los derechos reservados. La reproducción total o parcial de la obra, por cualquier medio, deberá tener el permiso previo por escrito de la editorial. Diríjase a CEDRO si necesita escanear o fotocopiar algún fragmento de esta obra.
♦
LETRAVERSAL
www.letraversal.com
Para mi abuela,Luisa Rubio Martos
Para mi abuelo,Eduardo Niebla Perujo
Francamente, no veo nada sucio en el deseo de ganar lo más posibley cuanto antes.
EL JUGADOR, FIODOR DOSTOYEVSKI
A_
Tecleo la contraseña para abrir la caja fuerte:
dentro están mis dientes de leche,
el colmillo de oro de mi abuela,
un cordón umbilical y la trenza
de mi primera comunión.
Si el viejo dice: «Las palmeras son el león de las plantas»,
la vieja dice que los ángeles son el souvenir de los
cristianos.
De fondo suena la música electrónica de los octogenarios:
sillas de ruedas motorizadas
que compiten por las calles con hoverboards
—la palabra que no saben
ni cómo se escribe
ni cómo se pronuncia—.
Todo es eléctrico
en la residencia donde se aparca todo.
Es eléctrico:
cepillo de dientes, mando a distancia, ventilador.
Si la abuela dice: «Cabeza, cerilla, llamarada»,
el abuelo dice:
«Quiero que la música esté siempre muy alta
para que nos hablemos siempre al oído».
A la música de fondo le cuesta respirar,
le duelen los huesos de lo contemporáneo.
Todos los trabajos de fin de curso,
las memorias de las lagunas,
lo que duele
es una tristeza con muchas densidades;
porque si no se muere una parte de ti,
entonces no se muere nada.
Después de ir a un colegio de monjas
la culpa es lo que más pesa.
