Corazón escrito - Jesús Águila Martínez - E-Book

Corazón escrito E-Book

Jesús Águila Martínez

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Beschreibung

Corazón escrito se compone de poesías y textos cortos basados en sentimientos, situaciones y vivencias de la vida actual. Está dividido en dos grupos: corazón, la parte más pasional (amor, desamor, sexo, erotismo…), y cerebro, textos y poesías que abordan inquietudes y experiencias (relaciones de amistad, puntos de vista sobre problemas de la sociedad actual…). Se describen muchas etapas e inquietudes de una forma muy original y coloquial. ¿Te atreves?

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Veröffentlichungsjahr: 2018

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Jesús Águila Martínez

Edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz Céspedes.

Diseño de portada: Abel Fdez.

Fotografía de cubierta: © Fotolia.es

ISBN: 978-84-17608-50-7

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

Prólogo

No soy filósofo, ni el gurú del amor.

No soy listo y mucho menos escritor,

solo un chico que ha vivido lo citado anterior,

y te lo escribo quizás para empatizar contigo

si has vivido lo que leerás a posterior.

He vivido sexo explícito de ensueño

y caído en las tinieblas del desamor.

He superado relaciones de amistad

con mucho dolor.

He pensado inquieto en inquietudes

que me inquietaban, y culo inquieto

me he vuelto para acabar liado

e inquietándote como en el verso anterior.

Soy tan estándar que, seguro, todo lo

que leerás en este libro lo habrás pasado

o lo habrás pensado, solo que yo lo publiqué

y tú lo tienes guardado en algún cajón interior.

Así que siéntate, coge el libro,

Lee, empatiza y disfruta.

Recuerda momentos y gente

que te provocaron alegría o dolor.

CORAZÓN

UN COMIENZO CUALQUIERA

Viernes 24 de junio, 2016. 21:00h

Era un viernes noche cualquiera en el bar de siempre, la noche de antes había tenido un sueño húmedo muy potente con una chica que había conocido unos meses atrás, con la que había cruzado unas tímidas palabras y no había vuelto a saber de ella. Es obvio que me marcó, de ahí el sueño, fue transcurriendo la noche, el alcohol… ¡Entró ella! Y como si todo el universo conspirase a mi favor:

—Hola, nos falta una persona para hacer el pack de cuatro cubatas a tres euros, ¿te unes?

—Sí, claro, justo quería pedirme otro. —Una mentira piadosa, estaba hasta arriba de alcohol—. Tú..., tú eres la chica de aquella noche, ¿verdad?

—Sí…

—Hacía mucho que no te veía, es la primera vez que coincidimos.

Ella sonrió y así fue corriendo la conversación y el alcohol, los cuatro en la mesa hablábamos y bromeábamos, nos reíamos. Pero su mirada y su sonrisa apuntaban hacia mí y mi deseo apuntaba hacia ella con fuerza. La cabeza me iba a explotar, tenía el sueño de la noche anterior rebotando por el cráneo mientras la tenía al otro lado de la mesa.

Entonces alguien saco el tema de los sueños, prometo que no fui yo, palabra, y ¡BOOOM!

—Oye, ¿y tú que has soñado hoy?

—Mejor no quieras saberlo —dije entre carcajadas.

Como el que lleva dos minutos, pasaron las horas entre risas, cubatas, miradas perversas y sonrisas que decían más que cualquier explicación. Como era de esperar nos anunciaron que cerraban y que podíamos ir desfilando, así que nos despedimos con mucha pena por dentro, tanta como pasión se podía detectar por fuera. Creo que me fui sin pagar de los nervios.

Sábado 25 de junio, 2016. 10:00h

No soy de madrugar mucho, y menos cuando el día anterior he tocado el alcohol, pero esta vez había un motivo demasiado fuerte como para seguir durmiendo sin más, y es que tenía que coger el Facebook y hablarle, se había encendido un fuego que no podía arriesgarme a que se apagara, así que le hablé:

—¡¡Hola!! Me he visto en la obligación de hablarte, ayer me llamaste mucho la atención.

—Gracias, creo que era mutuo, eh.

—Ja, ja, ja bueno cuando alguien me llama así la atención me vuelvo un poco idiota y no distingo la derecha de la izquierda, así que no lo tenía muy claro…

—Idiota, ¡pero si me preocupe de que se notara! Oye…, ¿hoy vas a volver a ir?

—Pues si me lo preguntas así créeme que voy hacer todo y más para ir.

—Yo iré con una amiga a cenar, si vienes pásate por la mesa y hablamos un rato.

Pues nada, no tuve que esforzarme mucho ya que era día de futbol y mis amigos y yo solíamos ir siempre a verlo, así que preparé lo mas de gala e informal que tenía y tiré millas hacia el bar. Llegué y ella estaba sentada en la terraza con una amiga, y mis amigos dentro, pendientes del partido. No hace falta que diga dónde me pase todo el partido, ¿no? Pues fuera, con ella y con su amiga, sufriendo un interrogatorio que no sabía si estaba en la terraza de un bar o en un juicio.

Después de una laaarga y entretenida…, ¡qué cojones!, después de un interrogatorio infumable su amiga me invitó a que me fuera al baño, cosa que agradecí porque llevaba ya unas cuantas cervezas. Pero fue imposible soltar gota, esa chica despertaba en mí una sexualidad desmesurada, no le había tocado ni la rodilla y me había provocado una erección que me hizo imposible mear.

Volví a la mesa donde estaban y me propusieron llevar a su amiga a casa, yo me negué porque había bebido bastante y no quería quedarme sin puntos, pero su mirada y esa forma de pedírmelo fue hipnosis en toda regla y no puede negarme. La dejamos en casa y ni veinte metros después me lancé como si me fuera la vida en ello. Hubo un poco de desorden y calentón, me pidió volver al bar, volvimos y cada uno se fue por su lado, ella para casa acompañada de un chico que vivía cerca y yo hacia unos pubs acompañado de unas chicas que no tenían con quien ir y me querían usar de taxi, quién sabe si de algo más.

—¿Dónde estás? Ven a buscarme que este chico lo está intentando, estoy en el Mercadona de arriba.

—Vivo justo al lado, estoy ahí en cerocoma.

Domingo 26 de junio, 2018. 01:00h

En el ascensor,

deseosos de carne,

nos comimos como lobos,

y, aunque nos lo propusimos,

perdimos la contención,

ya no hay nada que nos pare.

Ella me pidió que lo hiciera,

que usara mis manos

para que todo humedeciera.

Abro la puerta con las llaves

pero no me aclaro,

los dedos me chorrean.

Ni una luz, no encontramos nada,

Aterrizamos por intuición

en el borde de la cama,

la ropa nos sobraba…

Nos la quitamos a tirones,

nuestra cara no era un poema,

era un puto desorden,

Los pantalones, el tanga, el sostén…

Nos fundimos como una soldadura, piel con piel.

Ella me abrazaba con estrés,

yo se lo hacía como si tuviera que partirla,

ella resoplaba con fuerza,

yo gemía con ira.

Pecamos, pecamos…

A la velocidad que derramábamos sudor,

era junio y estábamos empapados,

desprendíamos calor como para tres veranos.

Pasaron tic-tacs de reloj como si nada.

A mí no se me acababa la mecha

y ella no quería que explotara.