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Este libro es un milagro, y también el último escrito por Ósip Mandelstam, uno de los mejores poetas rusos del siglo XX. Perseguido por Stalin, Mandelstam fue obligado a residir en regiones alejadas de las ciudades principales. Allí escribió Cuadernos de Vorónezh. Junto a Nadiezhda, su esposa, y algunos amigos, memorizó su obra para salvarla de la censura estalinista. Recién en la década del ochenta, cincuenta años después de la muerte del poeta en un campo de concentración, se pudo editar su obra. Completan este volumen la "Oda" a Stalin y "La cuarta prosa", un hermoso ensayo autobiográfico. "Pero en la habitación del poeta desgraciado hacen guardia por turnos el miedo y la Musa. Y transcurre una noche que no conoce amanecer". Anna Ajmátova
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Seitenzahl: 105
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Cuadernos de VorónezhLa cuarta prosa
Ósip Mandelstam
Traducción, introducción y notas de
Fulvio Franchi
Por Fulvio Franchi
Ósip Emílievich Mandelstam nació en Varsovia, entonces perteneciente al Imperio Ruso, en 1891, en el seno de una familia judía. Su padre era un comerciante que integraba el “primer gremio”, lo que lo autorizaba, a pesar de su origen, a vivir fuera de la “zona de asentamiento”, donde se les permitía residir a los judíos. Gracias a esto, en 1897 la familia se radicó en San Petersburgo, capital del Imperio y ciudad cosmopolita que concentraba la gran tradición literaria del siglo XIX. Mandelstam registró los recuerdos de su infancia en su prosa El ruido del tiempo (1925).
Estudió en Heidelberg y París. Aquí conoció a Nikolái Gumiliov, poeta ruso que sería el fundador de la escuela acmeísta años más tarde. A causa de la situación económica de su familia, que hacía imposible que siguiera estudiando en Europa, regresó a San Petersburgo, donde se convirtió al cristianismo, bautizándose en una iglesia metodista, para poder acceder a la universidad y evitar la rigurosa selección que establecía un cupo limitado para estudiantes judíos. Comenzó a frecuentar las reuniones en la “Torre” de Viacheslav Ivánov, como llamaban al departamento de San Petersburgo que pertenecía a este escritor, donde se reunía la mayoría de los poetas simbolistas de la época. El simbolismo era el movimiento hegemónico en la literatura, pero ya atravesaba su fase final.
Publicó sus primeros poemas en distintas revistas simbolistas desde 1910. En 1913 conformó el grupo de los acmeístas, junto con Nikolái Gumiliov, Anna Ajmátova (que sería una íntima amiga durante toda su vida) y Borís Pasternak, y publicó su primera antología de poemas, La piedra. También sostuvo relaciones amistosas con los poetas de la corriente futurista (en especial con Venedikt Livshits) y con Marina Tsvetáiva, quien escribiría en 1931 Una dedicatoria, obra en prosa donde narra episodios de la relación entre ellos. En 1913 escribió el texto “La mañana del acmeísmo”, considerado uno de los manifiestos del movimiento, que fue publicado recién en 1919.
Apoyó moderadamente la Revolución de Octubre de 1917. Conoció a su esposa, Nadiezhda Jázina, en 1919 en Kíev. Durante la guerra civil (1918-1922) la pareja deambuló por distintas regiones de Rusia, y Ósip fue arrestado por el Ejército Blanco en Crimea. Rechazó una oportunidad de abandonar Rusia. Fue arrestado nuevamente en Georgia, esta vez acusado de ser partidario del Ejército Blanco, pero fue liberado rápidamente. Los poemas correspondientes a este período (1916-1920) integran la antología Tristia, título que contiene una clara alusión al poeta romano Ovidio y su destierro. La antología fue publicada en Berlín en 1922.
Entre 1923 (publicación de la antología Segundo Libro, fuertemente censurada) y 1930 se produjo un elocuente silencio en su producción poética. Escribió prosa (El ruido del tiempo, El sello egipcio) y artículos sobre el quehacer poético, incluidos en la antología Sobre la poesía (1928). Es en estos años que se produjo el quiebre del poeta con los cenáculos literarios oficiales y se resquebrajó su relación con los escritores más proclives al régimen estalinista. Así y todo, el todavía influyente Nikolái Bujarin consiguió que el poeta y su esposa viajasen a Armenia, donde, según la mirada de Mandelstam, Rusia entra en contacto con la cultura occidental y la tradición europea mediterránea. El fruto de ese viaje fue la controvertida obra en prosa Viaje a Armenia, editada en 1933. El mismo año de su viaje se edita La cuarta prosa, que da cuenta de sus desencuentros con los escritores oficiales soviéticos.
Recuperada su vena poética en Armenia, escribe dos series de poemas que permanecerán inéditas y se conocerán póstumamente: “Poemas de Moscú” y “Poemas de Vorónezh”.
En 1933 escribe su poema conocido como “El Montañés”, en el que satiriza la figura de Stalin. El poema fue recitado frente a una decena de personas y motivó su primera detención y procesamiento. Pasternak calificó esta acción como un “suicidio”.
Vivimos sin sentir el país bajo nosotros,
nuestras voces a diez pasos no se oyen,
pero si alcanza la gente para media charla
recuerdan al montañés del Kremlin.
Sus dedos gordos, como gusanos, son grasosos,
y sus palabras, como pesas de un pud1, cabales,
se ríen sus bigotes de cucaracha
y relucen las cañas de sus botas.
Alrededor, una chusma de caudillos de cuello fino;
él juega con los servicios de esos semihombres.
Hay quien silba, quien maúlla, quien gime,
solamente él golpea y da empujones;
como herraduras, forja decreto tras decreto:
en la ingle, en la frente, en la ceja, en el ojo.
Con cada ejecución él se relame,
y es ancho el pecho del oseta.2
En mayo de 1934, Mandelstam fue detenido, interrogado y finalmente liberado por los “órganos”, como se llamaba coloquialmente a los organismos represivos del Estado soviético. La sentencia de Stalin fue “aislar, pero preservar”. Una vez liberado, a Mandelstam y su esposa se les permitió residir en regiones alejadas de las ciudades importantes. Primero fueron enviados a la localidad de Cherdyn, donde Mandelstam intentó suicidarse arrojándose de la ventana de un sanatorio. Luego, se decidieron por Vorónezh, otra de las ciudades que les permitían escoger, donde vivieron en condiciones miserables. Consciente de que su fin se aproximaba, Mandelstam se apresuró a componer tres cuadernos de poemas, que fueron conservados por su esposa y otras personas.
A comienzos de marzo de 1938, Mandelstam y su esposa se trasladaron a un sanatorio de la región de Moscú, donde el poeta sufrió su segundo arresto durante la noche del 1 al 2 de mayo. Esta vez, a Nadiezhda le prohibieron acompañar a su marido. Lo vio por última vez cuando lo condujeron hacia una estación de tren, desde donde fue remitido a Moscú. Allí fue interrogado, sentenciado a cinco años de prisión y enviado al Lejano Oriente. Desde una prisión de Vladivostok envió su última carta a su esposa y a su hermano Shura con el siguiente texto:
Querido Shura:
Me encuentro en Vladivostok, SVITL3, barracón 11. Me dieron 5 años, por k.r.d.4, por decisión del OSO5. El convoy salió de Moscú, de la Butirka, el 9 de septiembre. Llegamos el 12 de octubre. Mi salud está muy débil. Estoy extenuado al extremo. He adelgazado, estoy prácticamente irreconocible. Pero no sé si tiene sentido que me envíen ropa, alimentos o dinero. De todos modos, inténtenlo. Me congelo sin ropa.
Querida Nadinka, no sé si estás viva, palomita mía. Tú, Shura, escríbeme enseguida sobre Nadia. Estoy en un punto de tránsito. No me han enviado a Kolimá. Posiblemente pase el invierno acá.
Queridos, los beso.
Osia.
Shúrochka, escribo de nuevo. Los últimos días salí a trabajar, y eso mejoró mi estado de ánimo.
Desde nuestro campo de tránsito envían a los campos definitivos. Por lo visto, fui “rechazado” y debo prepararme para pasar el invierno.
Les pido algo: envíenme un radiograma y dinero por telégrafo.6
La fecha oficial de su muerte es el 27 de diciembre de 1938.
En 1956, después de la muerte de Stalin, ocurrida en 1953, fue parcialmente rehabilitado. Recién el 28 de octubre de 1987 el Estado soviético absolvió a Mandelstam por completo. Tiempo después, la calle Pechórskaia, en las afueras de Vladivostok, donde en los tiempos del Gulag había un campo de tránsito, fue bautizada con el nombre de Mandelstam. Finalmente, el poeta tendría su calle.7
El período en que el poeta vivió junto con su esposa en Vorónezh es calificado por ella como un período feliz, sobre todo el primer año de estadía en la ciudad, “sombría y hambrienta”. Capaces de formar parte de un reducido cenáculo intelectual y a pesar de tratarse de proscritos, ambos pudieron trabajar: ella traduciendo (hasta que desde Moscú interrumpieron sus contratos de traducción) y él produciendo programas de radio y estando a cargo del teatro local, donde, a pesar de no contar con tareas específicas, podía entrar en relación con actores y músicos. A la vez, la presión social sobre los intelectuales crecía, y en los últimos tiempos la pareja volvería a caer en un aislamiento severo. Incluso quedaron sin hogar al volver de un período de descanso de seis semanas (gracias a una remesa de dinero de Pasternak y Ajmátova, quien visitó a la pareja en Vorónezh y escribió un poema inspirado en el destierro de Mandelstam) y se vieron obligados a regresar a Moscú a la espera de nuevos procesos, en mayo de 1937. “Se extendía ante nosotros un camino espantoso y ya sabíamos que la única salvación era la muerte”, escribe Nadiezhda en Contra toda esperanza. Esta conciencia es nombrada por la escritora como “la capitulación”.
Seguramente fue esa conciencia de la proximidad del fin lo que potenció la capacidad creativa de los últimos años de Mandelstam, los años de Vorónezh. Allí anotó, junto con su esposa, los poemas comprendidos entre los años 1930 y 1937, ya que los manuscritos del período 1930-1934 habían sido requisados en ocasión de la primera detención y nunca restituidos. En Vorónezh era imposible conseguir papel decente, por eso anotaron los poemas en unos cuadernos escolares corrientes. El primer grupo corresponde a los poemas conocidos como “Primer Cuaderno de Vorónezh”; después anotaron las poesías de 1930-1934 (lo cual manifiesta un enorme ejercicio de la memoria), dos cuadernos que formaron los “Nuevos poemas”. Luego, consiguieron nuevos cuadernos para el “Segundo Cuaderno” de Vorónezh y el “Tercero”, a pesar de que aún había espacio en los cuadernos anteriores. Hago esta aclaración para destacar la intención de Mandelstam de crear una “obra” y no una simple antología de poemas.
Según Nadiezhda, en el “Tercer cuaderno” se nota a simple vista el comienzo de algo nuevo, así como cada cuaderno agota un tema de inspiración determinado, cosa que no ocurre cuando se piensa en un “libro”, concepto unido al de la impresión. El “cuaderno” está unido a la ocurrencia de temas ligados entre sí, pero no a las convenciones de la impresión, que exige cierto volumen, cantidad de líneas, etc. (una serie de principios “matemáticos”). La palabra cuaderno es casual y “se une a nuestra constante penuria de papel”. Estas citas de las memorias de Nadiezhda ilustran el contexto de precariedad en el que fue concebida y producida la obra.
Cada libro de poesía, en la biografía literaria de Mandelstam está unido a una “etapa” vital. Hasta 1919, año en que compone Tristia, había pensado que sería el autor de un libro único. Pero entonces se dio cuenta de las diferencias entre La piedra, el único libro previo a la Revolución, y los poemas de Tristia, que corresponden al primer contacto del poeta con la Revolución, fueron reunidos al azar, sin principio de orden, y ya habían sido publicados por separado en el extranjero. El Segundo libro, de 1923, fue mutilado por la censura. En Nuevos poemas se reconoce como un desclasado, y finalmente los Cuadernos de Vorónezh son el libro del exilio y la inminencia del fin.
Dentro de los Cuadernos es posible diferenciar distintos ciclos, una subdivisión menor. En cada ciclo hay un poema que da origen a los demás. No necesariamente es el primero, pero sí el más largo y elaborado. Son fácilmente visibles; por ejemplo, el ciclo del río Kama, el de la película Chapáiev y el del jilguero, en el “Segundo Cuaderno”. Este ciclo se debe al ansia de vivir del poeta, que convive con el presentimiento de su infortunio y precede la escritura de la “Oda” a Stalin, desesperada tentativa para salvarse.
Nota del traductor
La traducción de los Cuadernos y la “Oda” a Stalin ha sido realizada del libro Мандельштам О.Э. Собрание произведений: Стихотворения / Сост., подг. текста и прим. С.В.Василенко и Ю.Л.Фрейдина.- М.: Республика, 1992. [Mandelstam. O. E. Obras reunidas. Poesía. Edición y notas de S. V. Vasilenko y Iu. L. Freidin. Moscú, Respúblika, 1992]. Se han cotejado distintas variantes de los poemas en ediciones digitales. Las notas a los poemas, salvo que se indique otra cosa, pertenecen al traductor, y en muchos casos están inspiradas en las anotaciones de Nadiezhda Mandelstam, obrantes en dicha edición, y a su primer libro de memorias, publicado en castellano con el título Contra toda esperanza por la editorial Alianza (Madrid, 1984). La traducción de “La cuarta prosa” ha sido realizada del libro Мандельштам О. Э. Четвертая проза. - М.: СП Интерпринт, 1991. [Mandelstam O. E., La cuarta prosa. Moscú, SP Interprint, 1991].
La forma de los poemas de los Cuadernos de Vorónezh
