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Las dudas se acrecientan cuando las olas golpean nuestra barca; el temor, el miedo y la incertidumbre se hacen presentes en momentos turbulentos de la vida. ¿Acaso hemos olvidado quién es aquel que está en control de todas las cosas? ¿Acaso existe algo que no sea posible para Dios? El mar turbulento es algo que todo hijo de Dios en algún momento debe atravesar. Si tenemos el concepto de una constante bonanza por el solo hecho de ser hijos de Dios, estamos totalmente equivocados. Jesucristo y los discípulos tuvieron que atravesar momentos muy difíciles; sin embargo, el poder de Dios y su gloria nunca ha dejado de manifestarse. Los momentos complicados son parte en la vida de todo cristiano, el Evangelio no es de color de rosas y en diversas circunstancias muchas serán las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. Cuando golpean las olas trata de todas aquellas pruebas, luchas y acontecimientos que se suscitan en la vida de toda persona que acepte a Jesucristo como su Señor y Salvador y que desee vivir bajo sus parámetros establecidos en la palabra de Dios.
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Seitenzahl: 301
Veröffentlichungsjahr: 2024
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Solari Gerez, Miguel Ángel
Cuando golpean las olas / Miguel Ángel Solari Gerez. - 1a ed - Córdoba : Tinta Libre, 2024.
282 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-824-987-2
1. Espiritualidad. 2. Cristianismo. I. Título.
CDD 248.4
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La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2024. Solari Gerez, Miguel Ángel
© 2024. Tinta Libre Ediciones
Indice
Agradecimientos Pág. 11
Introducción Pág. 13
Primera parte
La barca Pág. 19El bebé caminante Pág. 23Huyendo del barro Pág. 29El rebelde Pág. 39La espera Pág. 53Cuando hacemos bien Pág. 59Enemigos íntimos Pág. 67Dificultades en la iglesia Pág. 81Persecuciones Pág. 93Aflicciones físicas Pág. 109Dejando Pág. 117La duda Pág. 123El silencio Pág. 133Sufrimiento y dolor Pág. 139La soledad Pág. 147La traición Pág. 153Segunda parte
Propósito Pág. 161Decisiones Pág. 173El amor Pág. 197El perdón Pág. 207La oración Pág. 219El descanso en Dios Pág. 237El corazón Pág. 255El arrepentimiento Pág. 271Cuando golpean las olas
Agradecimientos
Este libro está dedicado a Jesucristo, su amor es tan grande que sobrepasa todo conocimiento humano.
Agradezco especialmente a mi esposa María Soledad González, estamos a la víspera de cumplir diez años de matrimonio a estos tiempos, sabemos que sin el Señor hubiese sido imposible.
Agradezco a nuestra hija Chloe Madeleine Solari, la cual siendo una niña pequeña refleja el amor de Cristo a través de su vida.
Doy gracias a Dios por mi familia Benítez, Gustavo, Andrea, Eve, Luciano y Dani. Digo mi familia porque me apropie de ellos como si fueran familia sanguínea, a pesar que no nos unen lazos de sangre humana nos une la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi papá y a mi mamá, Dios los eligió para traerme a este mundo. El Señor los bendiga.
Y especial gracias a Gerardo Cristian Pinasco. Pastor de la iglesia Cristo es vida en la localidad de San Antonio de Padua, Buenos Aires, Argentina. Mi pastor, hombre de Dios, sencillo, manso como oveja y de un corazón misericordioso.
Gracias, Padre.
Gracias, Hijo.
Gracias, Espíritu Santo.
Introducción
Comenzamos a caminar con el Señor, quizás algunos de adultos, otros de niños, otros aún de ancianos, cuando analizamos las oportunidades que hemos tenido de aceptar al Señor en nuestra vida seguramente no han sido pocas.
Todos somos personas que necesitamos de Dios, nuestro corazón tiene un lugar preparado para ÉL, solo que nosotros decidimos muchas veces llenar ese lugar del corazón con vanidades, consumismos, compañías que nos corrompen. Nos creemos capaces de dirigir nuestra vida lejos de aquel que nos dio la vida.
En el caminar con Dios muchas cosas ocurrirán, transitaremos por caminos hermosos, también por caminos difíciles, el evangelio no es color de rosas sino un camino donde nos encontraremos con muchos escollos y dificultades. La tierra en la que vivimos, es un mundo caído y gobernado por satanás, de manera que él, al ser nuestro enemigo nos intentará poner tropiezo constantemente y sin cansancio a lo largo de nuestra vida.
Ser un hijo de Dios no significa que podamos vivir una vida sin problemas, menos en un mundo caído. Aún a pesar de todas estas oposiciones sabemos que Jesucristo venció al mundo y en SU nombre somos más que vencedores.
En nuestro caminar con Cristo experimentaremos distintos tipos de situaciones analizadas en esta obra, las cuales todas nos llevarán a amarle aún más al Señor y aferrarnos de su mano.
Buscarle al Señor en tiempos de bonanza es fácil y quizás en tales tiempos seremos mas tendenciosos a olvidarnos de Él. Las aflicciones son necesarias en la vida de todo cristiano pues nos recuerdan que siempre dependemos de alguien, siempre debemos acudir al mismo ayudador y auxiliador, nada más y nada menos que nuestro Señor Jesucristo.
En la palabra de Dios encontraremos muchos testimonios de dificultades sobre todo en personas que tuvieron un encuentro muy personal con nuestro creador, aún así no pudieron evitar las pruebas en su transitar y peregrinar en el camino de Dios.
Debemos estar preparados y asir de las promesas de nuestro Padre, los tiempos difíciles siempre existirán en nuestra vida, pero depende de nosotros tener la osadía de transitarlos sólos o bien de la mano del Todopoderoso.
Tomados de su mano podremos navegar por la tormenta más impetuosa y terrible, pero solo si ÉL es el que comanda nuestra nave.
La mejor decisión que podemos tomar en nuestra vida es dejar que Jesucristo sea el capitán de nuestro barco.
Primera parte
En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
(Juan 16:33)
CAPÍTULO 1
La barca
Cuando subimos a una barca para zarpar de puerto suponemos que todo está bajo control, no sabemos quién es aquel capitán que tripulará la nave pero estamos confiados en que tiene la aptitud para poder navegar en altamar. Después de todo por algo está en ese puesto. Realmente no sabemos si descansó bien el día anterior, si tiene o no algún problema de salud, pero aún así confiamos en que todo estará bien.
¿Y el clima cuando estemos mar adentro? Uno ha de suponer que cada barco al salir de puerto lo hace con la seguridad de que a la brevedad no se avecinará alguna tormenta ¿Es eso seguridad total en todo un viaje de cruce por el Atlántico u otro océano? ¿Hasta cuándo se puede prever una tormenta? Después de todo son muchos los días que le demandara una nave marítima un viaje de un puerto a otro. Los expertos deben saberlo, confiamos en que así será, entonces preferimos no preguntar mucho y decidimos creer ¿Por algo ya estás en la barca no? No te vas a bajar ahora que ya zarpamos de puerto, ve hacia la popa y verás que ya no hay chances de volver atrás.
Decíamos que confiamos aún sin conocer en aquellos que están a cargo de la nave, no conocemos al capitán, ni a la tripulación, ni a los encargados de pronosticar el tiempo los próximos días, creemos en personas que están a merced de equivocarse, de errar en alguna maniobra o en algún pronóstico, quizás usted piense, “bueno pero ahora hay mucha tecnología nada malo puede ocurrir”, permítame decirle amado lector que no sabemos que acontecerá en los próximos segundos con nuestra vida ni con la vida de las personas que conocemos.
¿Qué pasa cuando sabemos que el capitán del barco es aquel que no solo te creó a ti, sino que creó el mismísimo universo? Aquel que creó el mar, el océano con olas y vientos imponentes. ¿Es eso seguridad que no vendrán tempestades? ¿Es eso seguridad de que la barca siempre se mantendrá en un viaje sereno? Si te diría estoy seguro que no vendrán tempestades te mentiría, si te aseguraría que no vendrán dificultades estaría faltando a la verdad, que seamos hijos del Señor no quiere decir que navegaremos en un mar calmo, quizás hasta Dios puede permitir la tormenta más furiosa pero jamás permitiría si estás tomado de su mano que te hundas en lo profundo del océano.
Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
(Mateo 8:23-27)
El Señor es el mismo ayer hoy y por los siglos, EL no puede mutar, cambiar ni mentir. El es la verdad misma y si las tormentas se presentan solo en EL podrás pasarlas, sean tormentas, desiertos, tempestades o inclusive valles de muerte.
Si has confiado más de una vez en dejar tu vida en manos de un piloto de avión, en manos de un capitán de barco o un conductor de taxi ¿Por qué cuesta tanto a veces confiar en el Señor? ¿Será porque más de una vez EL permite las tempestades y tormentas? ¿Será porque más de una vez EL permite que la barca sea azotada por olas imponentes?
En muchos momentos de nuestra vida hemos dejado nuestra integridad o nuestra salud en manos de personas que no conocemos, en manos de personas que suponemos están preparadas para afrontar un viaje, capacitadas para tripular o pilotar una nave o bien realizar una cirugía tan delicada que resulta de vida o muerte. Hemos confiado en médicos que tienen una matrícula y una preparación, aunque sabemos que el error humano siempre es posible y aún así hemos confiado.
Si tu vida la dirige Dios, si Cristo es el Señor de tu vida ¿Como no confiar?
El camino de Dios no es fácil y la puerta de entrada es estrecha, las dificultades no tardarán en presentarse en la vida de un hijo de Dios. No hay testimonio en su palabra dónde todo haya sido color de rosas, cada paso que dieron todas aquellas personas que decidieron obedecer a Dios notamos en las citas bíblicas que tuvieron distintos grados de dificultad, pero en todo se ha glorificado el Señor.
¿Crees que no puede hacerlo con tu vida?
CAPÍTULO 2
El bebé caminante
Hay algunos bebés que comienzan a caminar a los doce meses de vida, otros tardarán más otros quizás menos pero promedio ese es el tiempo en que los niños se animan a dar sus primeros pasitos, bajo el ánimo y el aliento de sus padres.
El crecimiento de los niños viene determinado por distintas etapas, aquella cuando cuesta conciliar el sueño, el tiempo donde comienzan a caminar, luego vendrá la etapa de comer sólido y demás etapas que hacen al crecimiento de una persona en sus primeros años de vida.
En la vida de un cristiano no resulta muy distinto.
Cuando conocí al Señor recuerdo varios detalles, cuando me hablaron del Señor (y no era la primera vez) me inspiró cierta curiosidad, luego pasó un tiempo hasta que fui a una congregación, de a poco comenzaba a conocer a Jesucristo y su palabra, lo mucho que me amaba y comprendí que su sacrificio hecho en la cruz también había sido por mi.
¿Por mí también?
Si, por mí.
Cosa tremenda e incomprensible que alguien haya entregado a su hijo por mi, cuando no lo merecía y no lo merezco. Mi amor por el Señor creció instantáneamente lo que hizo que me interese cada día en conocerle más a través de las escrituras. Aún así ignoraba lo que estaba ocurriendo de la vereda de enfrente.
En nuestro camino como hijos de Dios existen diferentes etapas, aquellas dónde habrá tiempos de paz y aquellas dónde todo estará más que complicado. Si pudiéramos elegir ¿Cuál elegiríamos? Seguramente su contestación será tiempos de paz ya que a nadie le gusta enfrentar tiempos difíciles, pero sino pasamos por tiempos difíciles ¿Cómo aprenderemos a caminar con el Señor?
Cuando los niños aprenden a caminar no están preparados para correr una maratón al segundo día de caminata, es más, sufren algún que otro golpe en este tiempo donde están aprendiendo a pararse sobre sus pequeños pies, deben de aprender a mantenerse en equilibrio, muchas veces los llantos no se hacen esperar e instantáneamente interpretamos que quieren acudir a nosotros y necesitan nuestra ayuda.
¿Creemos que es muy distinto nuestro caminar en el Señor?
Cuando sufrimos golpes y dificultades en esta vida siempre estamos al llanto de decir Papá ven por mi. Papá no puedo con esto. Allí es donde el Señor estará para que no pierdas el equilibrio.
Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.
(Isaías 41:13)
Vuelvo a mi breve testimonio que lo deje haciendo equilibrio.
¿Que sería la vereda de enfrente?
Comenté que en la vereda de enfrente también estaban ocurriendo cosas. La vereda de enfrente está representada por satanás y sus demonios, los cuales no estarán tranquilos cuando te decidas a caminar con nuestro Padre. Cuando quieras acudir a EL, cuando te decidas por EL.
¿Tienes miedo?
Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
(Salmos 27:1)
A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
(Isaías 8:13)
Todo tiene un precio mi amado lector, seguir a Cristo tiene un precio, obedecer sus mandamientos tiene un precio, creerle a ÉL en una prueba de fe tiene su precio.
Jamás podremos siquiera acercarnos al precio más alto por nuestro pecado, el cual ya está pago y consumado en la cruz, pero cada uno de los que siguieron a Jesús han dejado de lado cosas y han sufrido otras tantas, inclusive hasta la propia muerte.
El que ama su vida, la perderá y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
(Juan 12;25)
Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron. Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.
(Marcos 1:16-18)
Seguir a Jesucristo implica que ya no estás de la vereda de enfrente, decidiste creerle al Rey de Reyes en la decisión más importante no solo para tu vida, sino también para tu eternidad.
Si has decidido seguir a Jesucristo estás en el camino correcto, ahora la decisión que debes de tomar es elegirlo todos los días, invitarlo a que more en tu casa y seguirlo en lo que respecta obedecer su palabra, nadar en sus escrituras para que cuando venga el mar tempestuoso seas un surfista de la mano del Señor o aún camines sobre las aguas cuando la cosa este más que complicada y pedirle que te llene del Espíritu Santo para que todo lo que hagas sea para su gloria ya que su Santo Espíritu glorifica el nombre de Cristo.
El Señor ha prometido no desampararnos. ¿Crees que las mismas promesas que leemos en la palabra de Dios no son también para tu vida? A Josué, Dios le dijo no te dejaré ni te desampararé, pero también le dijo esfuérzate y se valiente.
Aquí no se trata de sentarnos a vivir la vida y esperar que todo llueva del cielo, nosotros siempre tendremos que cumplir con nuestra parte, no para ganar la salvación ya que todo lo hizo nuestro Señor Jesucristo en la cruz, sino para dar fruto en nuestra vida con EL.
Comenzar a caminar con el Señor trae celebración no solo en la tierra para aquellos que se alegran contigo sino también fiesta en el cielo, pero también trae un lío en el ejército infernal, pues ellos ya no tienen señorío sobre usted, pero eso no significa que vayan a quedarse tranquilos ya que si hay algo que el enemigo sabe bien es ser perseverante, lamento decirte que el plan para intentar destruirte ha comenzado.
CAPÍTULO 3
Huyendo del barro
Al adentrarnos a vivir en Cristo experimentamos en nosotros un proceso de restauración, sanidad y transformación la cuál no es instantánea, resulta de un proceso en nuestro caminar diario con nuestro Padre.
Es real que muchas personas tienen un proceso más breve donde llegan a un estado espiritual más alto que otras en un menor tiempo por decirlo de alguna manera, este tipo de conversión resulta impactante, de la noche a la mañana la persona experimenta las delicias del evangelio, varios pueden contemplar una transformación rotunda en su manera de ser, moverse, desempeñarse y tratar con el prójimo. El Señor hermosea el rostro de aquel que tiene a Cristo Jesús en su corazón y en su vida.
El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.
(Proverbios 15:13)
Podemos decir que este tipo de conversión nos permite contemplar totalmente a otra persona, algo así como la conversión del endemoniado gadareno luego de la liberación por parte de Jesucristo.
Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó. Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos. Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.
(Lucas 8:26-35)
Hay otro tipo de personas donde este proceso resulta ser más prolongado en el tiempo. A causa de la resistencia a la entrega de distintas áreas de su vida al Señor, permanecer en una doble vida, ocultar pecados y no confesarlos o bien porque la semilla ha caído entre espinos y no ha echado raíces.
Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
(Mateo 13:3-8)
Cada uno tiene sus luchas espirituales, sufrimos tentaciones, debilidades, tenemos mal carácter, somos rebeldes y hasta a veces nos atrevemos a ser tan osados de ponernos a pleitos con el Señor.
Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?
(Romanos 9:20)
Un poco de historia
En una hambruna que también estaba padeciendo el pueblo de Israel, los hermanos de José fueron a Egipto enviados por su padre a comprar alimentos, en esa travesía se encontraron con su hermano José. Sus hermanos, aquellos que lo vendieron volvieron a ver a aquel que una vez lució una túnica de colores que le regaló su padre, aquellos que sintieron envidia por ese muchacho hoy estaban prácticamente entregados a él, luego de tantos años de haber pensado Israel que su hijo estaba muerto, lo encontró vivo. La familia completa de José fue a morar con el a Egipto, imaginemos lo reconfortante que debe haber sido ese encuentro, el perdón con sus hermanos y ese encuentro con su padre, sobre todo en una situación dónde había hambruna y el único lugar que poseía alimento era Egipto dónde José se había transformado en un hombre influyente y de poder.
Años pasaron de esos tiempos hasta que llegó un faraón que no conocía a José ni a su descendencia, que a su vez se había fortalecido en pueblo en gran manera. Empezaba la esclavitud para ese pueblo y no por poco tiempo, unos 400 años.
Esto nos muestra que en muchas ocasiones de nuestra vida hay lugares que han sido de bendición o son de bendición, pero no por siempre, puede ser que ese lugar tenga nuevos miembros, que la visión ya no sea la misma, que haya situaciones de tropiezo o bien que ya sea una carga permanecer en tal ambiente. O bien lo que le pasó al pueblo de Israel, de pasar a ser un pueblo libre que habitaba en tierra extranjera paso a ser un pueblo esclavo y sometido. Puede ser un lugar de trabajo, una casa que se comparta con otros familiares, un lugar de estudio, una iglesia o cualquier ámbito dónde la bendición ya no fluye en ese lugar. La única manera en la que podrás salir será de la mano del Señor, solos iremos directamente al fracaso o bien moriremos en el intento.
El pueblo de Israel estaba cautivo en manos de faraón, pero solo al ver la señal de salida de parte de Dios a través de Moisés emprendieron viaje, no se aventuraron solos a emprender una travesía con el fin de liberarse de mano de los egipcios.
En el éxodo del pueblo hebreo podemos distinguir a dos clases de personas.
Aquellas que gozaban de la libertad que Dios les estaba otorgando y aquellos que querían volver a Egipto sin importar que hayan sido esclavos y sometidos en esa tierra.
¿Convertidos o convencidos?
El convertido es aquel que camina aunque el camino se ponga hostil, aunque la situación sea difícil, aunque las circunstancias no sean las mejores su fe está puesta en aquello que recibió de parte de Dios.
El convencido es aquel que se mueve porque los demás lo hacen, sin saber porque lo hace, la situación colectiva lo amerita y la persona se mueve por inercia, no hay fe que lo impulse y en la primera situación adversa que atraviese cae en un pozo de frustración donde quiere volver de dónde salió. Se mueve por motivación e inclusive por ambición personal y no por fe.
El gran problema de aquellos que cuestionaban el liderazgo de Moisés en el éxodo, de aquellos que pidieron carne y Dios les dio, de aquellos que renegaban por el maná, era que ellos habían salido de Egipto, pero Egipto no había salido de ellos.
Dios mismo lo define a Israel como pueblo rebelde y contradictor
Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.
(Romanos 10:21)
El asunto no es actuar porque el otro lo hace, ir a la iglesia porque me llevaron, asistir a un encuentro porque me agarraron de las pestañas y allí estoy de repente. No me refiero a aquellos que van por primera o primeras veces a la iglesia, me refiero a aquellos que creen que caminan con el Señor, pero jamás le han conocido. Aquellos que jamás han experimentado la regeneración del Espíritu Santo porque Egipto sigue en ellos, su vida no ha cambiado, tienen el corazón en Egipto pero ocupan una silla en la congregación todos los domingos. Nunca han salido de esa tierra y siguen tan cautivos y esclavos del pecado que están aferrados a los mismos, no quieren ir a la luz del Señor porque sus obras están en las mismas tinieblas.
Cómo habíamos mencionado tenemos distintos procesos de conversión, todos estamos constantemente combatiendo, somos unos enfermos en recuperación, pero bien, estamos en recuperación. Buscamos a aquel que es nuestro sanador, nuestro médico, nuestro salvador.
El proceso de un hijo de Dios trae como resultado la santificación. Cómo está escrito:
Sed santos, porque yo soy santo.
(1 Pedro 1:16)
Sin santidad nadie vera al Señor.
¿Ahora en qué consiste la santidad?
¿Que será la santidad para el Señor?
El apartarse del pecado simple y conciso, no se puede pretender estar con un pie en el pecado y con un pie en EL Señor, ya que no hay unión ni concordia entre si.
La justicia con la injusticia no tiene compañerismo, ni comunión la luz con las tinieblas.
(2 Corintios 6;14-16)
El intentar permanecer en un camino de luz y tinieblas a la vez es una situación que se compara a la persona que tiene una doble vida o familia. Recordemos que el engaño jamás podrá producir buen fruto y además Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre sembrare también lo segará.
(Gálatas 6:7)
La permanencia en esta situación solo traerá consecuencias adversas para aquella persona que decide permanecer en una doble vida o en una perseverancia en la práctica del pecado.
Podemos haber salido de Egipto, pero es Egipto el que debe salir de nosotros y eso solo puede hacerlo aquel que tiene el poder de transformar la vida de una persona: Jesucristo.
El Señor dice: el que viene a mi yo no le echo fuera. No hay pecado que la sangre de Cristo no pueda limpiar, solo nosotros nos aferramos a cosas y placeres terrenales que lo único que logran es dar como resultado una tibieza o cristianismo mediocre donde las experiencias de vivir la palabra de Dios y tener una relación con Jesucristo están lejanas e imposibles de alcanzar en esta situación.
El pueblo de Dios al abandonar Egipto fue testigo de las obras y milagros que realizó Dios en beneficio de ellos, desafiando toda ciencia y razón humana. Ese mismo pueblo fue testigo de las diez plagas de Egipto, de la protección del Señor cuando huían con el ejército de faraón detrás, la nube de día y la columna de fuego de noche fueron la guía del pueblo de Israel, fueron testigos oculares de uno de los milagros más espeluznantes a la vista de un ojo humano, la apertura del mar rojo, pared de agua a ambos lados y sendero seco para que transite el pueblo de Dios. Ese mismo mar rojo se cerró por detrás del pueblo hebreo dejando bajo el agua al ejército de faraón. El maná con el cual Dios alimentaba a su pueblo, la codorniz cuando pidieron carne ¿Cuántos milagros vieron los ojos del pueblo hebreo? Sin embargo, el gozo no estaba con ellos, la queja constante y el cuestionamiento retumbaban en los oídos de Moisés que guió a un pueblo que lo confrontó permanentemente. Esto es el resultado de tener a Egipto en el corazón, de tener al pecado tan arraigado que no permite siquiera contemplar la hermosura, majestad y poder de nuestro Padre.
El hijo de Dios no es aquel que vuelve atrás, de ser así realmente podemos decir que nunca hemos dejado de ser como el cerdo del proverbio.
Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.
(2 Pedro 2:22)
Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.
(Hebreos 10:38-39)
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
(Lucas 9:62)
Lot y su familia
Cuando Lot decide separarse de Abraham, dice la palabra de Dios que extendió sus tiendas en cercanías de Sodoma. El con su esposa y sus hijas cuando Dios resolvió llevar juicio sobre esa ciudad a causa de su gran pecado, fueron liberados por ángeles enviados por Dios. Estos ángeles dieron claras instrucciones instantes antes que venga el juicio de Dios sobre mencionada ciudad, ¨corran y no miren hacia atrás¨. La mujer de Lot poco caso hizo a tal sugerencia, en la huida con su esposo e hijas miro hacia atrás como la ciudad era consumida por el fuego que caía del cielo.
¿Por qué habrá mirado hacia atrás ignorando la orden de los ángeles?
El entorno, la comodidad y el placer que le provocó vivir en esa ciudad, era lo que tenía arraigado en su corazón, ella no quería desprenderse de ese lugar, aunque ello implicara una mejora en la condición de vida de su familia y una preservación de su vida en medio del juicio de parte de Dios.
Sodoma estaba bien dentro del corazón de la mujer de Lot. Su fin todos sabemos cuál fue, pereció quedando transformada en estatua de sal.
Dios quiere entrar en tu corazón y transformarte.
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
(Apocalipsis 3:20)
Un hijo de Dios en su caminar con Cristo debe entregar a Egipto a los pies del Señor, no hay manera de vivir una vida plena de gozo y satisfacción, si todavía nos aferramos a lo que Dios pretende extirpar de nosotros.
Hoy te animo a que te apartes de todo aquello que te separa del Señor. Te desafío a que entregues todo aquello que todavía te hace vivir cautivo. Te aseguro que no te vas a arrepentir, en el Señor no existe lo mixto, EL ha llegado para hacer todo nuevo, dependerá de ti el querer recibirlo.
CAPÍTULO 4
El rebelde
En nuestra vida seguramente hemos recibido órdenes que mucho no han gustado. Tal vez en nuestro trabajo, en nuestra familia, cuando éramos pequeños, quizás órdenes de nuestros padres que debíamos cumplir y lo hacíamos con pesar. Órdenes que nos sacaban de la zona de confort e inclusive que no agradaban en lo más mínimo.
Dios muchas veces nos da órdenes que nosotros nos negamos a hacer o bien nuestra carne con la cual batallamos cada día de nuestra vida en este mundo no quiere realizar.
¿Alguna vez le ha ocurrido?
Los deseos de la carne batallan contra el Espíritu.
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
(Gálatas 5:16-17)
Siempre “nuestro yo” se negará a hacer caso a nuestro Padre, a sus mandamientos, al orden que quiere poner el Espíritu Santo en nuestra vida.
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.
(1 Pedro 4:1-2)
Jonás recibió una orden de parte de Dios, él debía ir a Nínive y exhortar al pueblo a que se arrepienta porque venía juicio de Dios para esa ciudad. Lo que hizo Jonás fue escapar de la presencia de Dios ¿Que habrá pensado en ese momento para creer que podría escapar de la presencia del creador?
La rebeldía para cumplir con lo que Dios le había encomendado era más fuerte, ese grado de soberbia que acompaña a una persona rebelde que cree se saldrá con la suya, le hizo pensar a Jonás que podría escapar de la presencia de Dios.
Jonás se dirigió a una ciudad, pero no precisamente Nínive, sino Tarsis. Pagó un pasaje de barco y zarpó creyendo que la nave marítima lo llevaría lejos de la presencia de Dios.
¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de Ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
(Salmos 139:7-12)
La persona rebelde a obedecer a Dios siempre está acompañada por un indeseable, ese indeseable es la soberbia, creer demasiado en si mismo y en los propios argumentos para rebelarse contra Dios. Fue tal cual lo que ocurrió con satanás.
Siempre hay argumentos muy distantes a lo que pretende nuestro Señor que nos llevan a desobedecer su palabra.
Yo creo que es mejor así.El o ella no lo merecen.¿Por qué Dios no les envía juicio?Como no me diste lo que pedí, dejaré de servir No voy más a la iglesia.¿Por qué no me eligieron a mi? Yo soy mejor.Yo lo haría mejor.Si yo estuviera allí…No me diga que jamás habrá pensado algo como esto, le confieso que yo si. Aunque sea alguna de estas frases a estado incorporada a mi en algún momento de mi vida cristiana.
La persona rebelde emite juicio, se olvida que Dios se deleita en tener misericordia, si así no fuera nosotros seríamos los primeros que tendríamos un lugar en el infierno, en cambio hoy estamos en SU camino a través de la obra redentora de su hijo Jesucristo en la cruz.
Una vez que la barca estuvo en el mar se levantó una tormenta que parecía que la nave se partiría. Jonás les declaró a los que estaban en el barco que huía de la presencia de Jehová y les pidió él mismo que lo echen al mar, para que la tormenta se aquiete.
Parece ser que Jonás tuvo un grado de conciencia de las consecuencias que desencadenaron el pretender huir del Todopoderoso.
Dios tenía preparado un gran pez que tragó a Jonás y fue su hogar durante tres días.
En el capítulo 2 de Jonás podemos leer que él oró a Jehová, pagando las consecuencias de su rebeldía, dentro de un pez, clamó a Dios.
Usemos nuestra imaginación y pensemos lo terrible que debe haber sido para él estar dentro de un gran pez, quizás sea posible que haya sido una ballena aunque no tenemos plena certeza. La oscuridad del interior del animal, los movimientos que realizaba en el mar quizás zarandeaban a Jonás de aquí hacia allá. El olor dentro del animal sería insoportable. Luego Jehová mando al pez que vomite a Jonás en tierra.
