Cuando los sueños hablan - Teodoro Álvarez Angulo - E-Book

Cuando los sueños hablan E-Book

Teodoro Álvarez Angulo

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Beschreibung

Mariángeles es una profesora de Literatura en Secundaria. Se somete a una prueba médica innovadora para curar sus dolores de cabeza crónicos. La prueba consiste en analizar sus sueños de los dos últimos años almacenados en el cerebro, mediante un programa informático de última generación. El equipo médico le informa de cuáles son sus sueños predominantes, entre los que le sorprende la presencia de una joven alemana que acapara sus preocupaciones. Indaga si la existencia de esta chica puede tener realidad en su vida diaria y no encuentra rastro alguno que pueda sostener esta hipótesis. Termina aceptando una doble vida: la de la realidad con su marido, sus hijos, su familia, sus amigos y su profesión; y la de la ilusión de sus sueños. Esto desplaza el tratamiento médico y sitúa el asunto en un juego de creación literaria.

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Seitenzahl: 154

Veröffentlichungsjahr: 2021

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COLECCIÓN: Horizontes

Título: Cuando los sueños hablan

Primera edición (papel): marzo de 2021

Primera edición (epub): marzo de 2021

© Teodoro Álvarez Angulo

© de esta edición:

Ediciones OCTAEDRO, S.L.

C. Bailén, 5 – 08010 Barcelona

Tel.: 93 246 40 02

[email protected]

www.octaedro.com

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

ISBN (papel): 978-84-18615-34-4

ISBN (epub): 978-84-18615-68-9

Diseño y realización: Octaedro Editorial

Índice

I. LOS MALES DEL SUEÑO

1. La vida de Mariángeles

2. La prueba de los sueños

3. La película de su vida

II. EL ALMACÉN DE LOS SUEÑOS

4. Prueba finalizada

5. Los resultados hablan

6. Internet también cura

7. Juntas en red

8. Una mujer en los sueños

9. Ambulancias del deseo

10. Prendas para ganar la calle

11. Continúa el doctor Oniris

12. ¿Los sueños son verdad?

13. Salir de dudas

14. La solución está en los sueños

15. Y aquí se acaba la historia

I. LOS MALES DEL SUEÑO

1. La vida de Mariángeles

Le atormenta que lo suyo pueda ser cierto. Vive entre la confusión que le originan sus sueños y la certeza con que encara la realidad. Le intriga conocer el mundo de sus sueños y fantasías que la acompañan de noche en su cabeza. Quiere saber sobre su vida y termina aceptando que no se conoce como cree.

Su vida transcurre entre fantasía y realidad, construyendo mundos de ficción en los que la verdad y la mentira juegan en filos con frecuencia imperceptibles. Nace en los años setenta del pasado siglo en el corazón de una gran ciudad. Desde muy niña se muestra alegre y positiva. Ve la vida con ojos de aceptación.

De un tiempo a esta parte, Mariángeles sufre males de sueño. Ni médicos, ni psicólogos, ni boticas, ni brebajes varios que toma, ni las diferentes técnicas de relajación a las que acude consiguen reducirle los dolores y las molestias de cabeza que tiene cada vez con más frecuencia.

Toma yerbas y medicamentos relajantes de todo tipo para lograr la tranquilidad y el sosiego necesarios para vivir, pero nada consigue calmarle lo que todos etiquetan como cefalea crónica. Como si el tiempo, que todo lo cura, no pudiera hallar el remedio oportuno para este mal cronificado.

Sus tareas docentes, desde que empezó a ejercer, hace años, en un barrio obrero de la capital, como profesora de Literatura en un centro público de Secundaria, siempre le supusieron un disfrute: ver cómo los alumnos aprenden, cómo construyen los adolescentes su propia identidad y el mundo en el que viven estos posmillennials o generación iGen, hijos directos de la crisis económica que asoló la España social.

Deudora de los filósofos griegos; por supuesto, cervantista; machadiana por convicción y seguidora de los postulados de Wittgenstein y de Emilio Lledó («los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo»). Es dada a las conversaciones y a los libros, en la relación incesante de las personas y sus palabras. Defiende el principio de lealtad a la palabra, consistente en que no se hable en vano, que hablar sirva para algo y que la palabra dada se respete.

Le gusta repetir como un mantra la expresión del profesor Nuccio Ordine: «la utilidad de lo inútil» para defender la literatura, el arte, la filosofía y la música; lo cual no reporta beneficios crematísticos, pero constituye los pilares de la cultura de los pueblos y el afán de contribuir a forjar la identidad de sus habitantes, en el hoy y en el mañana.

Comparte con Javier Cercas que los tres personajes imprescindibles en la república ideal son el maestro, el médico y el hombre que dice «No». Este último representa para Mariángeles el ciudadano crítico que postulan las leyes educativas y que requiere la vida en sociedad; se trata del individuo que sabe discernir, tiene criterio y toma posición respecto de los asuntos que se le presentan en su vida personal y en su relación con los demás.

Defensora de la educación como utopía necesaria, suscribe los ideales de paz, libertad, justicia social, así como hacer retroceder la pobreza, la exclusión, las incomprensiones, las opresiones, las guerras, etc., conforme reza el Informe Delors sobre Educación. Persigue una sociedad ilustrada, que forme ciudadanos lúcidos, perspicaces y con sentido común, que huyan de la ignorancia y el fanatismo, en una época de tanta estupidez y postureo. Abraza la ética cívica de Adela Cortina para construir el nosotros y la cultura de la compasión, que destierre la aporofobia, tan instalada en nuestros días, en las diferentes modalides que las sociedades tienen a la hora de excluir a sus semejantes.

Concibe su labor docente como un compromiso con la realidad y sus problemas, a la manera de como lo entendía Terencio (siglo II a. de C.) cuando decía: Homo sum, humani nihil a me alienum puto [‘Soy hombre, nada de lo humano me es ajeno’]; y también Séneca (siglo I a. de C.), en su afirmación: Non sum uni angulo natus, patria mea totus hic mundus est [‘No he nacido en un rincón, mi patria es toda la humanidad’].

En la actualidad, hace suya la defensa de la libertad de expresión y la fraternidad de movimientos que velan por la equidad y la justicia social. Encuentra valientes, entre las muchas existentes, las posiciones de activistas como el lápiz mágico de Malala Yousafzai y la pluma de la libertad de Charlie Hebdo. Estos atrevidos de la palabra se ríen y hacen reír, se burlan, cuentan lo inconveniente sin tapujos; desvelan secretos y misterios de los poderosos, de costumbres, de creencias y de normas. Sus lápices son irreverentes y mordaces, y, como tales, incómodos: meten el dedo en la llaga. Fustigan a los poderosos y a sus cohortes y ponen el foco con mofa en las artimañas y desmanes con que se prodigan los que mandan y sus secuaces. Satirizan costumbres, personajes y credos. Buscan el lado inconveniente mediante la observación aguda de la realidad, que ofrece la otra cara y los tonos y colores distintos de la vida. Son la voz discrepante, el aldabonazo que hace ver la vida de otra manera. Molestan por cuanto defienden el principio de que otro mundo es posible.

Se reconforta con la posición que adoptan algunos de los renegados de Silicon Valley (exempleados de Google, Facebook y Twitter), quienes han creado una organización para forzar cambios que frenen los excesos de las grandes compañías del sector y que hagan ver a los usuarios los daños nocivos de la tecnología en la salud.

Es verdad, piensa Mariángeles, que primero han creado la enfermedad y luego le buscan remedio, pero habrá que dar por bueno que se alcen voces críticas en medio de la vorágine de las tecnologías, advirtiendo de algunos peligros, se dice a sí misma, a modo de consuelo. Y muy particularmente en las edades adolescentes en que chicos y chicas se entregan a estos recursos con verdadera voracidad.

Le sacan de quicio la estupidez y la modernidad a toda costa, a la manera como lo entiende Umberto Eco, en De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera, cuando este anima a tender al futuro yendo atrás a todo vapor porque hay progresos tecnológicos más allá de los cuales no se puede ir.

Le resultan tan preocupantes como incomprensibles el ciberacoso, las peleas organizadas, grabadas y difundidas por Whatsapp, en las que adolescentes, principalmente, pugnan por que sus vídeos alcancen un número de visitas tal que hagan populares a los actores y a quienes los graban, en la tribu y en las redes globales del planeta.

Tiene bien presente, en el desempeño de su profesión, que estos adolescentes con los que convive en las aulas son nativos digitales y que encuentran más atractivos los escenarios de las pantallas que la cultura de las tecnologías tradicionales (pizarra, cuaderno, libro y palabra). Son miembros de una cultura mosaico, con hegemonía audiovisual, en la cual la concreción, la inmediatez, las sensaciones, la dispersión y el caos aleatorio, la capacidad de fascinación y el riesgo de despersonalización son los fundamentos principales.

Y, sin embargo, concibe que su quehacer principal en la escuela se asienta, por el contrario, en una cultura humanística, con hegemonía verbal, basada en la abstracción, el análisis, la lógica, la sistematización y la estructura, la linealidad y la voluntad personalizadora, sin propósito de seducción. Eso le genera a Mariángeles las lógicas tensiones de todo intento de armonizar e integrar ambas culturas en sujetos que se hallan en construcción, pertenecientes a una sociedad abierta y en crisis permanente de valores y de principios.

Recela de movimientos y recursos, como el e-learning, el coaching, la gamificación, el mindfulness y las tools of the mind, la neurociencia y la neuroeducación, y otros planteamientos similares relacionados con el aprendizaje y la enseñanza. Sospecha que, con frecuencia, algunos de ellos se empeñan en la tríada Internet-inglés-empresa, que parecen confabularse para dar gusto al individuo que solicita el mercado: capacitado para la tarea, obediente y sin inquietudes. Muchas de estas modas educativas y de formación llegan incluso a tener a gala el menosprecio por la erudición y la cultura.

Lo que le fascina de su oficio, por encima de todo, es crear con palabras imaginarios posibles, otras vidas de mentira, o de verdad, qué más da. Le seduce crear mundos de fantasía en los que lo imposible es posible, como un sucedáneo de la realidad real en donde la vida podría ser de otra manera. En estos mundos, el individuo es el cómplice de esta distancia entre la realidad de lo que se vive y lo que ocurre en la ficción, añadiendo a sus vidas lo que les falta para ser felices, para lograr la vida que todos quisieran vivir, distinta, generalmente, de la que viven.

Esto es lo que hace especialmente atractiva la profesión para Mariángeles, porque en esos mundos imaginarios uno puede explicarse las grandes pasiones, los grandes misterios, mediante la observación de un detalle, un personaje, una determinada conducta, un paisaje, un objeto, un gesto, etc.

Se siente privilegiada por disponer de técnicas y de poderes que le ofrece la literatura para desentrañar la verdad escondida en el corazón de las mentiras humanas. Ello le permite desmitificar y embellecer literariamente las cosas rudimentarias de la vida («Aquellas pequeñas cosas», como canta Serrat), con el fin de poder explicárselas a uno mismo y a los demás.

Cuando prepara sus clases y cuando revisa y corrige ejercicios y actividades de sus alumnos, se le pasan las horas muertas, acompañada siempre de su música favorita. En su caravana particular de sonidos y ritmos preferidos nunca faltan autores y canciones como Autum leaves, de John Coltrain; Seven Steps to Heaven, de Miles Davis; Blue Moon, de Charlie Parker; New Song o Jam Funk, de Maceo Parker; Compass, de Joshua Redman; Spain again, de Michel Camilo y Tomatito, o Caravan, de Duke Ellington, entre otros jazzeros, bluseros y flamencos.

Tampoco faltan en su repertorio particular sus cantautores favoritos: Sabina, Serrat, Ana Belén, Aute y Luz Casal; y sus rockeros incondicionales, desde los Beatles o Queen hasta Miguel Ríos, Celtas Cortos, Héroes del Silencio, Mago de Oz, etcétera.

Esto sucede tanto cuando trabaja en soledad como en las ocasiones, frecuentes, en que se reúne con colegas en su casa. Siente que estas músicas la ayudan a hacer la tarea con más gusto y que favorecen su espíritu creativo. En esta atmósfera, se recrea preparando las lecciones, como si de una obra de arte se tratase. Ve con facilidad a la persona de cada alumno y a todos los de la clase a la vez. Cuando revisa y evalúa trabajos y ejercicios, celebra los avances viendo cómo comprenden y expresan lo que se les enseña.

Disfruta escuchando a personajes de la comunicación, como Federico Mayor Zaragoza, Iñaki Gabilondo, Valentín Fuster y sus claves para vivir mejor, el expresidente uruguayo Mujica, entre otros muchos más, quienes, llegados a la edad del descubrimiento de las esencias que proporciona la experiencia, destacan la capacidad de escucha en las relaciones personales.

Le agrada ver la sencillez con que estos sabios expresan las grandes verdades de la vida, como la reflexión y la meditación, el descubrimiento del talento personal, la transmisión de positividad, el reconocimiento de la ayuda de quienes tienen experiencia y conocimiento, la aceptación de uno mismo, la autenticidad y el espíritu altruista. Reconoce que le dan juego en su vida personal y profesional, dado que suponen asideros y referencias ante las dudas y encrucijadas que le presenta la vida.

Tiene un alto sentido familiar. Su marido y sus dos hijos son, como acostumbra a decir, los bienes más preciados que le acompañan en su vida. Aún señala en su almanaque anual la fecha de cumpleaños de su hermano Luis, largamente ausente por fallecimiento en accidente de tráfico.

Pero, de un tiempo a esta parte, el oficio empieza a representarle a Mariángeles una cuesta arriba permanente, una obligación, un castigo. Y le preocupa sobremanera. Siempre había defendido que enseñar y ver cómo aprenden los alumnos es el mejor quehacer social al que un individuo puede dedicar sus esfuerzos.

Hasta hace poco, derrochaba ilusión y actividad, en el aula, en el centro, y fuera también. Gustaba de organizar con colegas y amigos salidas al cine y al teatro; con los alumnos, lo hacía igualmente. No regateaba esfuerzo alguno; muchas veces, robándoles tiempo al sueño y a los suyos.

El síntoma más claro de lo que empieza a sentir lo detecta en el uso de bromas y chascarrillos, un recurso personal con el que solía acompañar sus explicaciones para hacer bueno el aprender deleitando de los clásicos. Ya no son tan frecuentes ni le salen tan espontáneamente.

Sus molestias personales le impiden la naturalidad con que se relacionaba antes. Se siente incómoda y preocupada. Incluso en las reuniones con familiares y amigos, le cuesta arrancar la risa que hasta hace bien poco le caracterizaba, ella que siempre se había mostrado como una persona cordial y próxima.

2. La prueba de los sueños

En una conversación entre amigos, un sábado por la noche en el café al que acuden habitualmente a la salida del cine, casi por casualidad, Mariángeles se entera de la existencia de una clínica montada hace poco en una de las torres de la zona financiera de la capital, en el skyline madrileño, al estilo de París, Ámsterdam o Nueva York.

En este centro, le cuentan, aplican una técnica puntera diseñada por un equipo interdisciplinar compuesto por prestigiosos neurólogos, psiquiatras, psicólogos, cardiólogos, informáticos y lingüistas. La técnica se inscribe en el campo de la sinergética; además de la medicina clásica, se tiene en cuenta la energía, la información y la conciencia del individuo para vivir sano y para curarse. Está causando furor y se presenta como el bálsamo para enfermedades de memoria y de cabeza, en general, principalmente entre profesionales de las finanzas, de yuppies y modernos entregados a las pasiones y exigencias del mercado global. Es la meca de la modernidad y la progresía, en busca del remedio definitivo de los nuevos tiempos, capaz de curar las dolencias y de sanar heridas y enfermedades incurables.

La actividad consiste, según le comenta su amiga Viky, quien se había sometido a ella por problemas de estrés, en interpretar los sueños almacenados en el cerebro en la vida reciente de un individuo. De momento, no se consigue información más allá de los dos últimos años anteriores a la realización de la prueba, añade Vicky para precisar las condiciones de la prueba. Los investigadores que la han diseñado anuncian estadios de investigación prometedores para avanzar retrospectivamente en la vida mental de los sujetos.

Entonces, apostilla Juanmari, esta técnica va más allá de la teoría freudiana de la interpretación psicoanalítica de los sueños, tan en boga durante mis años mozos. Participa, por lo que veo, del principio freudiano de que el sueño es la satisfacción de aquellos deseos que en la vida de la vigilia no se cumplen. Es tanto como decir que los deseos satisfechos no se sueñan, y, en consecuencia, viene a suscribir el principio aristotélico de que los sueños son producto del trabajo incesante de la imaginación.

¿Y qué tiene esto que ver con mis dolores de cabeza crónicos, como me dicen neurólogos, médicos, gentes de herbolarios y de técnicas relacionadas con la relajación en general? —se pregunta Mariángeles entre dudas y escepticismo ante lo que cuentan sus amigos.

Es verdad, piensa, que hasta ahora nada me ha supuesto una solución eficaz. Yerbas, boticas y actividades como el yoga y el pilates atemperan levemente mis males, pero no los suprimen. Al poco del efecto inmediato causado por el remedio, enseguida vuelven los síntomas. Y, además, no es cuestión de atiborrar el cuerpo de medicación. Busco un remedio eficaz y definitivo. No puedo aceptar vivir con esta molestia toda mi vida. Es un sinvivir permanente.

Viky insiste en que se trata de una prueba o técnica inocua, que no causa ningún efecto secundario en el cuerpo. Ya te lo dirán los médicos a su debido tiempo, si te animas a dar el paso.

En mi caso, he tenido la enorme fortuna de encontrar remedio a mis males del fuerte estrés peligroso que me representa la actividad de publicista que desempeño en una empresa del sector. Pelear a diario con creativos y con técnicos de imagen y de sonido es una lucha permanente contra reloj para satisfacer las demandas, a veces caprichosas e incomprensibles, de los creativos y de los clientes. Esto así no; ahora, sí; de este modo, mejor; repitamos la toma; el tono y el ritmo no son los apropiados para el segmento de población al que nos dirigimos; etcétera, etcétera. Con demasiada frecuencia parece que se trata de actitudes antojadizas para dar gusto a los dictámenes del mercado. Es una locura incensante, y todo a deshoras y sin rechistar. Ya sabes: son los que pagan, y por ello mandan.

Mariángeles quiere conocer con más detalle de qué va la tal prueba pionera que tanto pondera Viky y por la que ella se muestra, hasta aquí, tan interesada como escéptica. Por principios de vida y por dedicación profesional, le seduce todo lo que tiene que ver con los sueños y sus interpretaciones, sus caprichos e incoherencias. Atisba que se puede tratar de una caja de pandora que, al abrirla, no deje de sorprender con lo que pueda mostrar. Veremos, dice para sus adentros.