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La vida de Ádam Levi transcure con aburrida normalidad en la universidad con sus amigos, hasta que un accidente los ve metidos en un inesperado suceso de eventos que pondrían el mundo de cabezas para cualquiera. La esencia misma de la realidad se verá cuestionada al volverse frágil la naturaleza de lo real. Ayudados por el intelecto, y en una batalla con sus sentimientos, tal vez puedan regresar el universo a su curso normal.
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Seitenzahl: 173
Veröffentlichungsjahr: 2023
DENTRO
DEL
ORIGEN
DENTRO
DEL
ORIGEN
KIERNANPREVE
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Kiernan Elizabeth Preve.
Diseño de interior: Kiernan Elizabeth Preve.
Preve, Kiernan Elizabeth
Dentro del origen / Kiernan Elizabeth Preve. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.
150 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-824-240-8
1. Narrativa. 2. Novelas. 3. Novelas de Ciencia Ficción. I. Título.
CDD A863
Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.
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La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2023. Preve, Kiernan Elizabeth
© 2023. Tinta Libre Ediciones
«Es suficiente para mí saber que tú y yo
existimos en este momento.»
Gabriel García Márquez
«Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas,
pero en realidad tú tienes que cambiarlas.»
Andy Warhol
Extracto de ensayo
“Sobre la relación de la tecnología moderna,
y el medio”
¿Quién diría que la recién nacida humanidad llegaría a este punto tecnológico? Los avances han sido vertiginosos en el último siglo, a tal magnitud que lo que antes formaba parte del propio universo fantástico e irreal de las historias de ciencia ficción, es reflejado posteriormente en el mundo real, seco y crudo; solo es cuestión de tiempo.
Así como la tecnología crece a pasos agigantados, nuestro dominio sobre el ambiente y la extracción de recursos es proporcional a ello, para «bien» o para «mal». Ah, el divertido juego del bien y el mal.
Solo unos pocos hacen el «bien» sabiendo que este no existe, pero aun así desean que por sobre todas las cosas prevalezca el orden sobre el caos.
¿Realmente se puede evitar la entropía? A veces pienso que eso es tan irreal como los propios libros de ciencia ficción.
Ádam Levi
Estudiante de Licenciatura en Física
19 de marzo de 2021
Notas extraídas
del Portal MR365
13/04/21
Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Mércorin realizan importante hallazgo al descubrir nueva partícula subatómica utilizando el nuevo acelerador de partículas estatal de la institución.
Afirman que en teoría sería posible transportar pequeñas cantidades de energía de forma instantánea a través del espacio, debido a un tipo de singularidad producida que aún están estudiando.
21/10/22
El departamento de física de la UNM tiene el privilegio de contar con las mentes más brillantes de esta década. La continua investigación ha dado frutos, y en el día de ayer, en un experimento efectuado en una cámara aislada, se consiguió transportar instantáneamente una moneda a una distancia de casi dos metros. Esta noche presentarán conferencia en el auditorio universitario, explicando cómo es posible transportar materia con cantidades mínimas de energía.
07/05/23
Se ha efectuado con éxito el transporte de un chimpancé a través de 43 km de distancia. Según los expertos, las estructuras neuronales no se vieron afectadas en absoluto. Ambientalistas critican el uso de animales para experimentación científica. Otras instituciones, tanto públicas como privadas, denotan las fases de prueba como demasiado apresuradas, criticando los protocolos de seguridad.
25/02/24
El presidente anuncia felizmente ser parte del primer país con distribución masiva del nuevo sistema de transporte instantáneo por parte del estado, y empresas que compraron la licencia. Por cuestiones técnicas, se ha limitado el número de personas máximas dentro de una de estas máquinas a cuatro. Críticos aseguran falta de pruebas suficientes y exigen mayores medidas de seguridad.
El gasto de energía es mínimo y no produce contaminantes de ningún tipo. Se habla acerca del invento del siglo.
Con el nuevo sistema de transporte de gasto energético mínimo, se han puesto en desuso el resto de vehículos de transporte.
Si bien todavía se utilizan algunos camiones o barcos para el transporte de materiales de alta carga, el número de vehículos motorizados por sistemas de combustión interna se ha reducido notablemente. Esto ha tenido un enorme impacto en las ciudades de todo el mundo, especialmente en las más grandes. Muchas calles se han hecho peatonales, lo que impulsó el retorno de la bicicleta como medio habitual de transporte para trayectos cortos.
A pesar de que la manufacturación de una unidad «portador» tiene actualmente un precio elevado, se compensa en gran medida por su mínimo consumo e inexistentes contaminantes y/o radiaciones perjudiciales. El precio del viaje para el pasajero es comparable al precio de viajar en un vehículo tradicional.
Los más optimistas aseguran que cuando el costo de fabricación se abarate, cada familia podrá tener uno de estos dispositivos en su casa. Incluso hay algunos osados pronosticadores que aseguran que en un futuro no muy lejano se podrá llevar un «portador de bolsillo», como si de un reloj pulsera se tratase.
La UNM ha obtenido un reconocimiento y respeto mundial dentro de las instituciones académicas, siendo galardonada con varios premios y elogios de las figuras más influyentes del globo.
Jonas Carter
Periodista científico
Capítulo 1
Destinos alterados
Osiris estaba mirándome, como todas las mañanas, muy despreocupado, limpiando sus bigotes sentado sobre la ventana, esperando a que me despertara para escaparse de un salto por el tejado.
Hoy desperté a las siete. Los rayos del recién nacido sol se difuminaban a través de las cortinas blancas. Resultaba curioso ver cómo los dibujos en la tela se dibujaban sobre el suelo, a modo de proyector natural.
Me gusta el nuevo apartamento en donde vivimos, hay más espacio y cada uno puede tener su habitación. Por cierto, vivo con un estudiante de ingeniería electrónica llamado Lucas Winston, o al menos así lo llamaremos en este relato.
Y esta es mi historia. Nuestra historia. La historia que demuestra que hasta tus más pequeñas decisiones repercutirán enormemente en el futuro.
Después de hacer los menesteres mañaneros y ver cómo Lucas devoraba él solo un paquete de Kripcos, dejando la mitad de las migajas en su suéter, nos dispusimos a salir para encontrarnos con Andra. Ella vive en el apartamento de enfrente, el 58. Se apellida igual que mi compañero de vivienda, aunque sorprendentemente no tiene ningún parentesco con él.
Digo «sorprendentemente» porque no es un apellido muy común en esta región.
Andra siempre viste colores pastel suaves; hoy llevaba un conjunto color verde manzana, que hacía juego con sus ojos. No es que sea un gran observador, de hecho a veces soy bastante distraído, pero ese hecho me quedó grabado en la memoria.
―Esperen un minuto, me olvidé de algo ―dijo la chica un momento después de haber salido. Cuando se dio vuelta, pude ver un pequeño broche dorado con forma de mariposa colocado en su corto pelo castaño. De los tres, era la que tenía el cabello más claro, seguida por Lucas con su frondosa cabellera.
A decir verdad, no es que él tenga el cabello rizado, sino que más bien es que nunca se lo peina.
El suelo del complejo estaba muy limpio, como de costumbre, y los árboles del patio brindaban una atmósfera perfecta con el cantar de los pájaros a la mañana, arribándonos la temporada otoñal. El lugar hacía una especie de «O» cuadrada con un pequeño patio en el centro. Nos considerábamos afortunados de estar en un lugar así.
―Ada, creo que llevas los pantalones al revés… ―me comentó Lucas. Y estalló en una risa incómodamente audible.
Mi nombre completo es Ádam Levi, pero me dicen simplemente Ada, tal vez porque cuando era un pequeño niño no conseguía pronunciar bien mi propio nombre, y se pegó en la familia, de forma cariñosa.
―¡Otra vez! La segunda esta semana… Esto de tener exámenes finales juega con mi cerebro ―exclamé mientras miraba si al menos llevaba calcetines del mismo color―. Cuando lleguemos a la universidad me lo arreglo, ya vamos tarde.
―Si no tienes problema en andar así por la calle… ―mencionó mi compañero de vivienda.
Ojalá los pantalones fueran idénticos de los dos lados, aunque tal vez sea completamente innecesario. Hace poco me enteré de que ambos calcetines son iguales. Antes juraba diferenciar el «izquierdo» del «derecho». Toda una ilusión.
En ese momento Andra salió de su apartamento y cerró la puerta. Portaba una casi imperceptible sonrisa en el rostro, como cada uno de los días de su vida. Parecía que nada en absoluto pudiese desanimarla, por más complicada que estuviera la situación.
―¡No encontraba mi celular! ―dijo la chica sonriendo― Resulta que Osiris lo había escondido debajo de una almohada, el muy travieso. ¡Nunca había tenido un gato tan avispado!
Comenzamos a caminar lentamente por el pasillo a la vez que el fresco aire nos daba en la cara. Una hoja amarilla se coló por la abertura, girando invariablemente hasta caer en uno de los azulejos rojizos. El comienzo del otoño cobraba sus primeras víctimas.
Bajamos las escaleras y salimos a la calle. El portador más cercano estaba a dos cuadras. Todos asistíamos al mismo lugar; las aulas de Andra estaba en el mismo edificio que el nuestro, por lo que casi siempre viajamos juntos. Antes de que se inventara el nuevo sistema de transporte, tardábamos alrededor de una hora en viajar mediante autobús. Aunque he de decir que antes agradecía tener esos tiempos muertos, ahora siento que ni bien terminamos una cosa, ya estamos en la siguiente…
Sobre la vereda había un poste publicitario, y la imagen mostraba el anuncio de un coche eléctrico auto-manejable.
Tessal. Tecnologías para la humanidad del futuro.
Modelo X’ (Volante opcional.)
La comodidad de viajar como en un Portador.
El destino en tus manos.
Lucas se quedó estáticamente absorto mirando el anuncio y nos hizo varios comentarios al respecto del nuevo modelo de Tessal. Él siempre estaba notoriamente interesado por los últimos avances de tecnología para el consumidor.
Solo faltaba recorrer un trecho para llegar al punto de portación.
Qué bueno que traje la campera en la mochila, hoy parece que va a estar más frío desde el comienzo del mes.
―Andra, ¿Todavía sigues con el trabajo de termodinámica? Ya te dije que te puedo dar una mano si te hace falta ―comenté mirándola a los ojos. Conocía a la chica desde el año pasado, a partir del momento en que le saqué accidentalmente un moretón en una convención de arte y literatura (si bien ella también era estudiante de física, entrando dos años después que yo), aunque por algún motivo sentía que nos conocíamos de toda la vida, era una hermana pequeña para mí. Se mudó al mismo lugar que nosotros porque yo le indiqué que había un espacio libre y ella estaba casualmente buscando uno. Su familia trabaja en los negocios y se mueven de una ciudad a otra muy seguido, por lo que decidieron que ella se quedara en Mércorin alquilando un sitio. Un punto a favor, diría yo.
―Sí, pero ya casi lo termino, me falta explicar la entropía como falta de información para entender el sistema completo. Si encuentro algún inconveniente te avisaré, ¡gracias por ofrecerte! ―me contestó sonriendo― Y tú Lucas, ¿Ya recuperaste el examen de Electromagnetismo y medios de transmisión?
―No, aún no hay mesas de examen… ¡Fue injusto que haya desaprobado! ¡Las preguntas que me hicieron eran muy ambiguas! Hay veces en las que no logro entender qué me están preguntando… De hecho, solo unos pocos aprobaron por pura suerte ―se ajustó las gafas―. Ha habido varias quejas al respecto, pero el profesor se ha mantenido en sus trece.
Miré mi reloj, eran las 7:48 am. En unos minutos estaría presentándole mi trabajo de tesis a mi director. Trataba sobre el movimiento de partículas a nivel cuántico. Ya luego daría la presentación final más tarde…
Un niño pasó andando en bicicleta por la vereda de enfrente. El portador estaba a la vuelta de la esquina, unos metros más allá. Lucas dio un largo y profundo bostezo. Él iba del lado de la calle, Andra en el medio y yo al costado de la pared.
Debo decir que en ese momento estaba distraído viendo mi teléfono, seguramente sea ese el motivo por el cual choqué con una chica que dobló apresuradamente en la esquina. Fue una impecable colisión de frente que dolió más de lo debido. La miré con un ojo a la vez que me tapaba la frente con la mano, sobando mi probable futuro moretón.
Allí, delante de nosotros, estaba Luna di Bucci.
Nos habíamos visto antes un par de veces, pero con el tiempo dejamos de hablar; sentía que existía cierto resentimiento de los dos lados, aunque probablemente eran imaginaciones mías. Me miró con sus oscuros ojos portando una expresión enfadada y vociferó:
―¡Ten más cuidado por donde caminas!
Le di un rápido vistazo y vi que no había cambiado para nada. Pelo castaño, chocolate, igual que el mío, aunque tenía algunos mechones más claros.
―Tal vez si tú también prestaras atención, no pasarían estas cosas… ―dije tranquilamente sujetándome la barbilla. Ella clavó su mirada en mí, entrecerrando los ojos, pero no dijo nada. Dio unos pasos, dándome con la mano un ligero empujón sobre mi brazo para que me apartara, y siguió su camino sin vacilación. Lucas hizo un gesto con las manos queriendo decir que la chica estaba chiflada.
«Completamente descarrilada» eran sus palabras.
Observé mientras Luna di Bucci desaparecía por la esquina, a la par que un suave aroma arbóreo se iba con su marcha apresurada.
―Parece que estaba algo apurada… ―comentó Andra mirando también en la dirección por la que Luna se había ido― Bueno, vamos al portador o llegaremos tarde.
Andra siempre tan puntual. Desde que la conocemos y vamos juntos, nunca llegamos tarde. ¿Y antes de eso? Ehhm…
Asentimos y seguimos caminando hasta llegar a la cápsula. Era de un color gris mate, con bandas rojas cruzándose horizontalmente. Tenía puertas dobles automáticas y en la parte superior estaba escrito MR-07, su número de serie dentro de la ciudad. Los portadores funcionan gracias a un sistema de tarjetas recargables, y prácticamente si te metes en uno puedes ir a cualquier parte del globo si tienes el dinero suficiente. Nuestras credenciales de estudiante solo nos permitían hacer viajes gratis a la universidad.
Entramos a la máquina y nos colocamos en los asientos con seguro. A los costados de las paredes vi algunas de las usuales indicaciones para el viaje.
Siempre, verifique su cinturón de seguridad.
El viaje con mascotas solo está disponible en portadores con seguros especiales.
En caso de emergencia, podrá hacer un viaje al Centro de Bienestar más cercano.
Estaba por presionar el botón para iniciar el viaje, cuando por el umbral de la puerta entró alguien. Luna, otra vez; al parecer, se había olvidado de algo en la universidad. Apartó la vista rápidamente de mí, y se sentó en el último asiento restante, al lado de nuestra amiga.
―¿Vas a la universidad? ―le preguntó amistosamente Andra, dando una delicada sonrisa que derretiría hasta el tungsteno. Luna asintió, devolviéndole una sonrisa improvisada, pero sincera.
Inicié el sistema. Se cerraron las puertas y un zumbido empezó a sentirse en aquella cámara. El suelo comenzó a vibrar y nos preparamos para el «salto». Entonces en aquel momento, tal vez por un descuido, sumado a la fuerte vibración, algo cayó de la mochila de Luna. Alcancé a ver casi en una décima de segundo que era un Magpen. Esta era la clase de bolígrafo que estaba de moda aquel año entre los estudiantes de arte. Era igual que uno normal, pero con la diferencia de que tenía un imán que hacía que la bolilla funcionase con mayor fluidez y precisión, o al menos eso era lo que decían sus publicidades. Lo cierto es que el Magpen cayó limpiamente, sin siquiera rozar los bordes de la rejilla de ventilación en el suelo del portador.
En ese instante se produjo el salto (con el usual breve zumbido) y todo volvió a la normalidad. El silencio perduró nuevamente dentro de aquel lugar. Nos sacamos los seguros y tomamos nuestras cosas. Lucas abrió las puertas oprimiendo el brillante botón azul en una de las paredes; y entonces se quedó rígido como una roca.
Y es que afuera no estaba la ya conocida entrada de la universidad, con sus grandes ventanales de vidrio, y grises paredes descuidadas, sino que se extendía un frondoso bosque que cubría toda la visión.
Capítulo 2
Forasteros en lo desconocido
Cerré los ojos por un instante y los volví a abrir. Árboles. Altas arboledas extendiéndose desde unos pocos metros de la puerta, sin dejar ver qué había detrás.
No, no estoy soñando.
El aroma a lavanda entraba a la cámara traído por la suave brisa del viento. El suelo está cubierto de estas florecidas plantas, como una alfombra púrpura. Decenas o centenares de coloridos pájaros con enormes colas revoloteaban bajo el firmamento.
― ¿Así que esto es el cielo? ―expresó Andra con su fina y delicada voz. Ciertamente, es algo demasiado irreal para este mundo, nunca había visto algo así.
Luna fue la primera en recuperar la compostura y poner los pies en la tierra, dando lugar a una inesperada racionalización.
―Bueno ―comenzó la chica―, al parecer ha habido un fallo en el portador y hemos sido llevados a unas coordenadas equivocadas… Lo que no entiendo es cómo podemos estar aquí, si antes no había un portador en este sitio. Estas máquinas no se mueven, sino que se envían las unas a las otras la materia que está adentro, como si de mensajes electrónicos se tratase.
Me sorprende que ella sepa tanto de los portadores, hubiera esperado ese discurso de Lucas, no de una estudiante de arte.
Mis prejuicios a flote.
― ¿Y cómo sabes eso? ―inquirí mirándola fijamente.
―Mi padre… trabajaba para la empresa que los comercializa, y en más de una ocasión me ha explicado brevemente su funcionamiento. Sin la parte físico-teórica, claro está.
―Claro que no, ¡La teoría corresponde únicamente a las mentes privilegiadas, Luna di Bucci! ―me reí sarcásticamente. Aunque me parece que no le causó ni pizca de gracia.
―Estamos atrapados aquí, ¿Y todavía te pones a jugar con tus delirios? Si tanto conoces podrías estar intentando arreglar la máquina para que podamos volver.
Razón no le faltaba. Andra salió de un salto a dar un vistazo a los alrededores.
―¡Eh…! ¡Espera Andra, no sabes qué hay ahí afuera! ―sostuvo Lucas advirtiéndole. La joven hizo caso omiso y continuó caminando hacia los árboles. El chico no dudó un momento y fue tras ella. Intercambiamos una casi inexistente mirada con Luna y salimos al exterior también. Las puertas automáticas se cerraron tras nuestro paso, a la vez que las luces fluorescentes colocadas en su superficie comenzaban a brillar con un matiz celeste y verde. Lucas agarró de la mano a Andra y la contuvo allí mismo.
―No sabemos qué puede haber por los alrededores Andra ―repitió el chico―, si nos vamos a mover, lo deberíamos hacer todos juntos, o al menos eso creo yo.
―Lucas… ―murmuró la chica levantando la cabeza― ¿Te estás preocupando por mí?
El joven se sonrojó rápidamente.
―Oh no, solo… ―se frotó el cabello con nerviosismo― me estoy asegurando de que todo el grupo permanezca unido; es un instinto básico.
Mientras que Lucas le siguió explicando por qué no debían salir solos, di una mirada a los costados, sacando la cabeza por la puerta, y vi que estábamos completamente inmersos en un bosque, no se veía ningún tipo de camino o huella alguna; tampoco se escuchaba absolutamente ningún ruido, además de los pájaros volando sobre nuestras cabezas.
Me pregunté adónde habíamos ido a parar. Se me vino a la cabeza la imagen del bolígrafo de Luna cayendo por aquella rendija. Por un momento estoy considerando la posibilidad de que eso haya tenido algo que ver con el fallo en el portador… de hecho, es bastante probable. Después de todo, nunca había escuchado que pasara algo así en estos meses. La máquina no tenía mucho tiempo desde que se terminaron las pruebas de control… ¿Es posible que tenga algunos fallos no descubiertos todavía?
El hecho es que estamos aquí, atrapados en este lugar desconocido, vaya a saber a qué distancia de la ciudad.
