Disciplina Lorrediana - Giuseppe Manna - E-Book

Disciplina Lorrediana E-Book

Giuseppe Manna

0,0
2,99 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Hola a todos vosotros que, con respeto, vais a leer esta novela que cuenta vuestra vida, a través de nuestras instrucciones individuales, elegidas por nuestras enseñanzas familiares que, cada vez, cambian. Disciplina Lorrediana, con sus reflexiones reales sobre nuestra época, y gracias a un inconsciente paralelo del alma, crea una nueva entidad; generando un camino inovativo del diálogo valorado por la fe, por la oración, por las ideas, por el amor y por los sueños. Una novela creada con la colaboración de mí y de vuestra creadividad, guiada por la comprensión de varios conceptos, comprobados por esta Disciplina, que tiene una historia imaginativa. Disciplina Lorrediana, búsca, además, de reanimar y apoyar a nuestra quietud curando las ansiedades y depresiones humanas, ilusorias y actuales.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2020

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



GIUSEPPE MANNA

DISCIPLINA LORREDIANA

Edición española

GIUSEPPE MANNA

DISCIPLINA LORREDIANA

Edición española

Todos derechos reservados

© Copyright LFA Publisher

A. Diaz n°17 80023 Caivano -Nápoles- Italia

Tel. and Fax 08119244562

www.lfaeditorenapoli.it -

[email protected]

IVA No. 06298711216

Facebook, Twitter, Instagram & Youtube:

LFA Publisher

Editado por Paola Schembri

Introducción

Un día no muy lejano, no muy distante de nuestra actual época histórica, un hombre con un alma fuerte, débil y sabio, hizo su primer alojamiento en este planeta llamado Tierra.

En el pasado fue un guerrero, un campesino, un maestro de magia, o, quizás, dando un paso hacía atrás podríamos descubrirlo; pero por ahora quedamos con describirlo como un simple niño nacido en esta época...

Me presento, soy su alma, yo puedo entender quién era, quién es y quién podrá ser, solo gracias a mi ayuda, puedo donarle la fuerza de vivir. Yo soy su subconsciente, soy el poder, puedo aconsejarle proyectos, yo soy también él que no dice lo correcto o lo equivocado para elevar su conocimiento, si yo puedo! No soy una divinidad del pasado, creo que por vosotros puedo ser claramente entendido como identidad.

Mi nombre es Lorra (una emoción querida por Dios, en un tiempo indefinido, que tuvo un comienzo pero no un final, porque Lorra es una experiencia de todos). Yo soy en cada uno de vosotros, yo hablo con vosotros pero no soy una presencia real, puedo exclusivamente contar una de mis historias, entre las tantas vividas, y recordarlas solo si quiero. Por ahora voy a contar la historia de un ser cualquier nacido en un día actual por vosotros.

Desde hace tiempo buscaba un hombre que pudiera entenderme y vivir mi fuerza espiritual, este ser lo he encontrado en “Él” (lo que escribe). Él era débil y desde hace hoy no lo es porque puedo controlarlo en su consciencia, de la que, muchas veces, se jacta... Después de muchos años encontré el conocimiento y la experiencia por presentar mi mismo; Lorra.

Recuerdo mi nombre y mis vidas pasadas y creo recordarme probables vidas no futuras sino algunos planetas que no son la Tierra (no sé si son extraterrestres) juzgáis vosotros!?

La mente y el estado psíquico de esta persona son muy abundantes, y al mismo tiempo, desordenados. Él sabía cosas sobre mí y era consciente de una fuerza en su cuerpo, pero hasta ahora solo pudo adaptarse y formular varias hipótesis que yo mismo le doy con mucho amor. Por Él yo puedo ser fruto de su imaginación o ser la capacidad de fantasear o simplemente con amor puedo decirle: “tu eres I.A.S.C.I.M.A. - hijo de un modelo de vida, Lorra”.

En esta época he nacido en un contexto familiar rico por un lado y pobre por el otro, que me ha enseñado varias características que he de tomar en consideración.

A la edad de 4 años empezaron mis primeros traumas; mientras caminaba por las calles de mis sueños, vi un refugio semejante a un calor sobrehumano, quizás era la fuerza de un alma maternal que yo no tenía, en cuanto mis ojos se preparaban para ver el primero rayo del luz en este planeta, quizás solo era un simple sueño, pero seguramente dejó una huella en mi crecimiento. Cuando empezaron los años escolares, estaba orgulloso porque en mi vida comenzaba una etapa de aprendizaje práctico; precisando que mi primer partidario y verdadero maestro fue mi padre, quién entrenó mi capacidad mental inhibiendo, pero, mi don, que solo hoy se ha manifestado. No encontraba mi serenidad, mi estabilidad, toda culpa de un sueño que me ponía nervioso e histérico. He vivido en la pobreza hasta que he cumplido doce años, con mi querida abuela -viuda desde hace veinte años por la muerte de su amado, muerto en guerra por un ataque cardíaco- y mi hermosa tía que se ha convertido en monja porque era tan fuerte su amor por el Señor que los católicos llaman Cristo.

Muchos traumas marcaron mi adolescencia, pero, a la edad de once años, en una noche de invierno, otro sueño me libró definitivamente de mis ataques neuróticos e histéricos.

Estaba en mi cama, en una habitación fría, pero con muchos objetos para chicos de mi edad. Recuerdo mi primer regalo, una consola de videojuegos y un juego de lucha, con que jugaba cuando no quería estudiar, es decir siempre. Aunque desalentando a mi padre, que es buena persona y lo era también cuando yo era pequeño, por no estudiar, era cómodo para mí no entender el valor del crecimiento humano y adoraba poder satisfacer todos mis deseos, sin demasiados problemas mentales u objetivos que los demás tienen en esta dimensión, que sea Tierra u otro planeta, o no sé que más...

Volvemos al sueño o mensaje, como queréis decir. A medianoche cerré los ojos y de repente me encontré en una habitación, o quizás un lugar cualquier, fuera de lo que podemos definir realidad, y recuerdo a la perfección que todo a mi alrededor estaba negro y horroroso, cuando de la nada me rodearon muchos seres con máscaras extrañas. Algunas eran máscaras, otros eran seres reales con caras de monstruos, tenían ganas de atacarme y yo estaba solo e indefenso en esa absurda dimensión... Algunos dicen que para librarse de una pesadilla se deba “ir al baño y enjuagar la cara con agua fresca”, pero yo era pequeño y me acuerdo la casa en la que vivía y aquel corredor que dirigía al baño que era bastante largo y oscuro, y por un niño de esa edad podía representar un obstáculo a lo que tenía que hacer en ese momento. Mucho era el miedo que tenía adentro... Volví a dormir, sin dar relevancia a todo eso, mientras a mi lado mi padre dormía serenamente y sin saber lo que me estaba pasando, así pensé que era solo una pesadilla.

¡Dios mío!¿Como es posible que todavía me encuentro en esa estúpida dimensión?... Me desperté y decidí, con determinación y coraje, ir al baño...

Otra vez me encontré en ese trágico lugar, esa vez fue distinto, una luz deslumbró a mi cara alejando todo el malestar presente que habría podido causar daños a mi cuerpo y a mi alma. Levanté la cabeza y encontré una joven alma que, tomándome la mano, con rapidez y magia, me llevó a un jardín, quizás era el paraíso o quizás una energía que me donaba serenidad; seguramente la nueva dimensión, en ese momento, me devolvió tranquilidad y confianza de nada... porque no todo tiene un sentido. Después me indica un sendero donde al final había una mesita con encima una taza de leche que estaba esperándome. La joven alma me dijo que estaba ofrecido para mi por parte de los grandes Jefes Celestiales. Sabía que ese regalo era para mí, así los agradecí. Me acerqué a la mesita y mientras estaba sentado escuché una voz sabía, y una cara barbuda y alegre, apareció en el cielo azul (no sabía si tenía sentido esa dimensión), me dijo: “No tengas miedo, yo estaré contigo siempre que serás un cuerpo... ahora despiértate y vuelves a tu vida”.

Cuando me desperté, no fue solo un simple sueño, paranoias, angustias y temores se convirtieron en ilusiones, nacidas de nuestra simple facilidad de acostumbrarnos a todas las enseñanzas, que nos llevaron a una teoría que no es explicable, todavía no descubierta por los seres humanos, y enseñada solo para no distinguirnos y no dejar espacio y conocimiento a nosotros hermanos para analizar y realizar nuevos desordenes históricos, con la creación de una nueva disciplina radical lorrediana, y tengo, además una capacidad de madurez en enfrentar mis mañanas tan solo con mi mente y la de los Jefes Celestiales (pupilos de la disciplina lorrediana).

El tiempo pasaba lento y todo seguía adelante sin un sentido lógico, pero seguramente la energía de Lorra crecía muchos más rápida que mi identidad. Además, me gusta acordarme de mi adolescencia, cuando, volviendo a casa del colegio, lo único que quería era comer ese abundante almuerzo que mi querida abuela, una noble, preparaba por todos sus nietos en detrimento de otra abuela, una mujer humilde, que preparaba comidas humildes. Y si no comía un almuerzo suyo, tenía que comerlo por la noche o por la mañana siguiente. Obviamente a un adolescente le gusta más una vida rica que una pobre. Profundizaremos el discurso riqueza y pobreza más adelante.

Continuamos con aclarar la fase más apreciada de nuestra alma y el valor de nuestro primer amor de adolescente, aunque la adolescencia es realmente y normalmente privada de medios que se refieren a esa capacidad: el amor.Paseando por las calles vi una joven alma, de orígenes latinas, con pelo negro y ojos oscuros, cuando de repente se presentó Lorra. Con respeto y amor me dijo:

<Veo en tus ojos un montón de nuevas emociones, un montón de emociones ya vividas y tendrás que visitarlas y valorarlas>.

Pensé: “¿qué puede ser esta energía que cada tanto me aparece?” Ignoré la energía y pasé tres años a su lado, viendo en ella y en su familia la dulzura, la cordialidad y la educación de una familia modelo; hasta cuando un triste mes se presentó Lorra y me dijo:

<¡Deja todo! Si continuarás a vivir esto perderás mi identidad y la tuya también>.

Con dolor y sacrificio respeté su voluntad, porque era parte de mi y no podía contradecirlo o encontrar razones. No se equivocaba, tenía simplemente que vivir el primer amor que me había donado para una simple razón; “crecer” todo lo que no se entendía de mí. Después de esa experiencia Lorra empezó a aparecer como un Jefe autónomo.

Después de haber descuidado, por tres años, a las amistades me encuentro, no obstante mi falta de consideración hacía ella, una cordial acogida con lo brazos abiertos, como solo la verdadera amistad puede enseñarte (pueden pasar años sin relaciones amistosas, pero ella se queda como es). Mis amigos son tiernos y yo vivo con sus enseñanzas. No puedo dar sentido a muchas cosas si tan solo por un segundo mi mente no vuelve en sus ojos.

“Confiad en mi, contar nuestra historia es algo increíble.¿Quién soy yo para subrayar estos particulares? ¿Por qué os cuento nuestra historia? Gente, yo reconozco la grandeza de cada una de vuestras experiencias, reconozco todo lo que sois y todos vuestros dones, pero Lorra continúa a perseguirme y me obliga a contar nuestra historia. Hablé con un profesor universitario de psicología humana y me aconsejó tomar cada estúpido pensamiento que Lorra nos regala. Hablo de nosotros porque una vida sola no vale nada sin el conocimiento de vuestras vidas reunidas en unaúnica cabeza. He vivido y he observado diferentes estilos de vida y gracias a estos aprendí a amar un montón de cosas, que en mi normalidad pueden parecer sin sentido, como observar los ojos del viento o el cantar de un césped lleno de flores algunas vivas y otras no. Aprendí a contemplar el silencio y a respetarlo porque él también existe”.

A los 18 años me fui de mi tierra natal y busqué todos los que necesitaban de mi capacidad de observar el inconsciente, para un “provecho” casi personal, porque me servía para el conocimiento de Lorra.

<He vivido en lugar obscuros donde el hambre era un problema menor, donde un niño corriendo hacía un punto lejano decía palabras como: “¿Qué soy yo por la patria?; tengo miedo, quiero sonreír, pero mis enseñanzas no conocen el don de la sonrisa, tan solo puedo entreverlo; soy esclavo, observo, amo, Dios -bestias- luna... ¡gracias!>