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Recientemente ha aparecido todo un abanico de drogas psicoactivas que afectan la salud de los jóvenes. Las estadísticas mundiales indican que la cantidad de nuevas sustancias no reguladas aumentaron a más del doble en los últimos años. En esta guía para padres, apta también para cualquier persona interesada en el tema, se presenta información relevante y los mejores consejos para enfrentar una situación cada vez más compleja.
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Veröffentlichungsjahr: 2018
En los últimos años, han aparecido nuevos tipos de drogas que afectan la salud sobre todo de los jóvenes. Las estadísticas mundiales indican que la cantidad de nuevas sustancias psicoactivas no reguladas aumentaron a más del doble en los últimos años. Además, según un informe de las Naciones Unidas, se estima que en los próximos 20 años, el consumo de drogas en el mundo se habrá incrementado un 25 por ciento. Esto se producirá principalmente en las poblaciones urbanas de países en desarrollo y en torno a drogas sintéticas. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ha previsto que este aumento se verá reflejado mayormente en las mujeres a causa de la caída de las barreras culturales y el afianzamiento de la igualdad de género.
Naciones Unidas indica en un informe elaborado en 2012 que mueren, por año, 200 mil personas en el mundo por el consumo de drogas.
A continuación, en esta guía para padres, apta también para cualquier persona interesada en el tema, se presenta la información relevante y los mejores consejos para enfrentar una situación que es compleja.
Para una mayor comprensión del panorama actual, se expondrán a continuación las ideas del Dr. Eduardo Kalina al respecto, quien es médico especialista en psiquiatría, psicoanalista y Master en adicciones.
El ideal social en la actualidad es la manía. La manía es, según la define el diccionario de la Real Academia Española, una especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor; también la define como extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada. La gente quiere ver en televisión programas divertidos, en los que haya movimiento todo el tiempo, como por ejemplo personas bailando o realizando ininterrumpidamente acciones, o también programas en los que se debaten temas superficiales y de celebridades de un modo alocado, en un contexto de conversación permanente y hasta de gritos, ya no hay espacio para el debate o la reflexión.
El mundo actual es piramidal, arriba se encuentran los menos. Es un mundo en donde hace falta mucha manía y donde se anhela llegar a la cúspide de la pirámide, por todo lo que se puede lograr desde esa posición de poder.
Los jóvenes ven eso en la televisión, por ejemplo, pero no son muchos los que pueden alcanzar lo que allí se muestra: dinero, mujeres, lujos. Quienes no forman parte de la cima de la pirámide pueden llegar a robar para lograr lo que en principio no pueden conseguir. Lo mismo sucede con las drogas, ya no hay drogas selectas para gente con dinero, quien quiera consumir una droga de precio elevado lo hará eligiendo el camino del robo para poder solventarla. Esto sucede en todo el mundo, especialmente en los países sudamericanos.
Este es un mundo acelerado en el que el contacto entre padres e hijos es cada vez menor. Los padres salen a trabajar y desde pequeños los niños se crían solos, en parvularios, y cuando crecen pasan muchas horas frente al televisor en donde abunda la publicidad de todo tipo. Y la publicidad sobre drogas también les llega. Entre ellas, la del éxtasis. Se vende como una pastilla que hace que los jóvenes tengan mejores contactos y puedan bailar durante toda la noche, sin dormir. Algo que les permite soportar el ritmo de vida que llevan. Aunque la propaganda del éxtasis apunta a sectores socioeconómicos altos, como se expresó en el principio de este capítulo, cualquier persona puede llegar a comprarlo consiguiendo el dinero necesario de la manera que sea, incluso robando o transformándose en dealer (vendedor de drogas en las calles, el nexo entre los dueños del negocio y los consumidores).
Las sustancias químicas son elementos totalmente necesarios en la producción ilícita de drogas sintéticas, aunque también forman parte del proceso que transforma a las drogas de origen vegetal en el producto final. Estas sustancias químicas reciben el nombre de precursores.
