Ecología urbana - Adolfo León Bolaños Vidal - E-Book

Ecología urbana E-Book

Adolfo León Bolaños Vidal

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Beschreibung

El libro presenta una visión integral del manejo del medio urbano y la importancia de los aspectos ambientales, que involucra los impactos potenciales, factores de riesgo, condiciones de saneamiento, zonas verdes y la percepción de las poblaciones establecidas en áreas urbanas que son objeto de estudio. Constituye una herramienta para evaluación de la Calidad Ambiental de los sectores urbanos, facilita el conocimiento de las interdependencias, interacciones y atributos de organización de todos los componentes para conformar una situación ambiental definida en tiempo y espacio para cualquier zona de dichos ecosistemas, representando el objeto fundamental del pensamiento ecológico urbano. Se plantea una estrategia metodológica que involucra diferentes componentes de la Ecología Urbana y se incluyen experiencias sobre evaluación de la Calidad Ambiental las cuales se validan a través de ejemplos en dos barrios de la comuna 19 de la ciudad de Cali.

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Veröffentlichungsjahr: 2024

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Bolaños Vidal, Adolfo León

Ecología urbana. Calidad ambiental en los sectores urbanos /

Adolfo León Bolaños Vidal.-- Cali : Programa Editorial

Universidad del Valle, 2017.

220 páginas ; 24 cm.

Incluye referencias bibliográficas

1. Urbanismo - Aspectos ambientales- Cali (Valle del Cauca, Colombia) 2. Ecología urbana (Sociología)- Cali (Valle del Cauca, Colombia) 3. Evaluación del impacto ambiental -Cali (Valle del Cauca, Colombia) I. Tít.

711.4 cd 21 ed.

A1582119

CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango

 

 

 

 

Universidad del Valle

Programa Editorial

 

Título:    Ecología urbana - Calidad ambiental en los sectores urbanos

Autor:    Adolfo León Bolaños Vidal

ISBN: 978-958-765-523-0

ISBN-PDF: 978-958-765-524-7

ISBN-EPUB: 978-628-7683-92-1 (2023)

Colección: Artes y humanidades - Urbanismo

Primera edición

© Universidad del Valle

© Adolfo León Bolaños Vidal

Diseño de carátula y diagramación: Sara Isabel Solarte Espinosa

Correción de estilo: Jorge Salazar

Libro publicado con recursos del proyecto de inversión 36205517

Este libro, salvo las excepciones previstas por la Ley, no puede ser reproducido por ningún medio sin previa autorización escrita por la Universidad del Valle.

El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión del autor y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad del Valle, ni genera responsabilidad frente a terceros. El autor es responsable del respeto a los derechos de autor del material contenido en la publicación (textos, fotografías, ilustraciones, tablas, etc.), razón por la cual la Universidad no puede asumir ninguna responsabilidad en caso de omisiones o errores.

Cali, Colombia, septiembre de 2017

Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

Parámetros de medición

CAPÍTULO 1ASPECTOS GENERALES SOBRE LA URBANIZACIÓN

Concepto de urbanización

Estado actual de la urbanización

Crecimiento urbano

Los impactos ambientales

El dilema de la industrialización y la urbanización

CAPÍTULO 2ENFOQUE DE RIESGO Y LOS ECOSISTEMAS URBANOS

Componentes de la evaluación del riesgo

Elaboración de mapas de riesgo y su aplicación en las áreas urbanas

CAPÍTULO 3SALUD PÚBLICA ANTE LOS RIESGOS AMBIENTALES

Introducción

Aplicaciones generales de la evaluación de riesgos

Evaluación comparativa de problemas

Reducción de riesgos: establecimiento de prioridades y desarrollo de estrategias

Evaluación formal y probabilística

La evaluación de riesgos y el análisis de riesgos

Medidas e indicadores de riesgos

Paradigma y modelos de evaluación de riesgos

Objetivos y aplicaciones

Evaluaciones y riesgos: objetivos, ventajas y limitaciones

CAPÍTULO 4IDENTIFICACIÓN Y VALORACIÓN DE LOS IMPACTOS

Aspectos generales

Valoración del impacto ambiental

Determinación de impactos ambientales potenciales en sectores urbanos

CAPÍTULO 5ANÁLISIS DE RIESGO Y CONTAMINACIÓN

Aspectos generales

Evaluación de riesgos

Sobre los riesgos relacionados con la contaminación

Tipos de análisis de riesgos

Bases toxicológicas del análisis de riesgo de las sustancias tóxicas

CAPÍTULO 6LA IMPORTANCIA DE LA VIGILANCIA AMBIENTAL

Los sistemas ambientales y la vigilancia ambiental

Agua

Aire

Suelo y residuos sólidos

Plaguicidas

Residuos sólidos

CAPÍTULO 7INTERACCIONES URBANAS

CAPÍTULO 8IMPACTOS AMBIENTALES EN LOS SECTORES URBANOS

Los centros industriales y los impactos ambientales

Las evaluaciones de impacto y la Ecología Industrial

La evaluación de los impactos ambientales en el entorno inmediato

Determinación de impactos ambientales potenciales en el área de influencia de las empresas y/o industrias que se investiguen

CAPÍTULO 9EL SANEAMIENTO EN LOS SECTORES URBANOS

Calidad ambiental y el desarrollo de las áreas urbanas

Los problemas ambientales y el saneamiento

Evaluación de las condiciones de saneamiento en el ambiente interno y en el área de influencia de las empresas y/o industrias en el contexto urbano

CAPÍTULO 10LA PERCEPCIÓN EN LA EVALUACIÓN AMBIENTAL DE LOS SECTORES URBANOS

Ecología

La percepción en la evaluación ambiental

Evaluación de la percepción ambiental de los riesgos presentes en el área de influencia de las empresas y/o industrias en estudio

Diseño metodológico

Ficha técnica

CAPÍTULO 11EVALUACIÓN DE LA CALIDAD AMBIENTAL URBANA

Dos experiencias en la ciudad de Santiago de Cali

Caso 1: Barrio Santa Isabel

Percepción ambiental comunitaria en el barrio Santa Isabel

Caso 2: Barrio San Fernando Viejo

Mejoramiento barrial

REFERENCIAS

NOTA AL PIE

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, paralelamente a la preocupación creciente por los aspectos ambientales de desarrollo, se ha profundizado una comprensión de lo ambiental, no como un capítulo o norma más, sino como un aventajado enfoque que permite integrar factores y procesos muy diversos que inciden en la transformación de la ciudad y la región, en la calidad de vida de sus habitantes y en algo más importante: el cómo vivimos; hacia qué estamos evolucionando como especie.

De tal modo, la Ecología Urbana se ha convertido en una herramienta protagónica en la planificación urbano-regional en todo el mundo. Sin embargo, hasta ahora la dificultad de formalizar modelos explicativos o de gestión para el ambiente urbano ha llevado a confinar el tema en el “verde urbano” o en los impactos ambientales, como capítulos aislados incluidos junto a otros del urbanismo, puesto que la evaluación de calidad ambiental en las áreas urbanas permite establecer estrategias pertinentes, para observar y reflexionar sobre lo que realmente ocurre en los sectores urbanos.

Por otro lado, el acelerado crecimiento de la población y su concentración en áreas urbanas, el aumento de la actividad industrial y el incremento en los patrones de consumo, contribuyen al serio problema de la generación de residuos sólidos en toda América Latina y el Caribe, cuyo manejo incorrecto incide directamente en la degradación ambiental y en el deterioro de la salud pública.

Así mismo, el incorrecto manejo de los residuos tóxicos y peligrosos, la baja cobertura de recolección en ciudades intermedias y pequeñas y la escasa atención a los asentamientos marginales urbanos, agravan el problema de la región.

El propósito de este texto no es, ni remotamente, invalidar otras aproximaciones desde los mismos u otros campos o perspectivas, al diverso y complejo fenómeno urbano, sino compartir una propuesta explicativa e invitar a una discusión interdisciplinaria que oriente el encaje de este planteamiento para el entendimiento de la dimensión ambiental del medio urbano. Aprender el fenómeno urbano bajo distintos enfoques es importante para su conocimiento integral.

Al considerar la Ecología Urbana como la disciplina que tiene como propósito el estudio de las interrelaciones entre la población urbana y sus múltiples interacciones con el ambiente, y que además se nutre de otras disciplinas (urbanismo, economía, sociología, antropología, geografía, ingeniería, derecho e historia), se evidencia la existencia de muchas líneas de trabajo que comprenden gran variedad de enfoques y métodos que de una u otra forma han contribuido a la significación de la Ecología Urbana, coincidiendo entre otros con lo planteado por Montenegro (2000), Bertini (1998), Caride Bartrons y Di Pace (2005) y García (2006).

Con base en lo anterior, el ambiente urbano constituye un componente importante de esta disciplina, que incluye la calidad ambiental, que se refiere a las condiciones óptimas que rigen el comportamiento del espacio habitable en términos de confort asociado a lo ecológico, biológico, económico, productivo, sociocultural, tecnológico y estético, en sus dimensiones espaciales. De esta manera, la calidad ambiental es producto de la interacción de estas variables para la conformación de un hábitat saludable, confortable y capaz de satisfacer los requerimientos básicos de sustentabilidad de la vida humana individual y en interacción social dentro del medio urbano, siendo estos aspectos de interés para la Ecología Urbana y su aplicación en las evaluaciones de los centros urbanos.

A diferencia de la calidad de vida, la calidad ambiental está orientada al conocimiento y análisis de aquellos aspectos que conforman el hábitat físico, donde el hombre desarrolla sus actividades básicas de vivir, trabajar, alimentarse y disfrutar. Se trata de determinar cuáles son las diferentes maneras y condiciones que propician o entorpecen estas actividades, la determinación de sus variables y otras similares. Lo anterior indica que es un concepto con una evidente connotación espacial.

Hay tres grandes aspectos de carácter general que actúan como referentes para la evaluación de la calidad ambiental y que son relevantes en el campo de la Ecología Urbana: físico-naturales, urbano-arquitectónicos y socioculturales.

El primer aspecto se refiere a las condiciones del ambiente natural: clima, relieve, sensación de confort; también se incluyen aspectos naturales de potencial incidencia en la seguridad personal, tales como el riesgo sísmico, desplazamientos, incendios, tormentas eléctricas, etc., que aunque no ocurran, representan, estadísticamente, un alto efecto de “disconfort psicológico”, por el potencial destructivo sobre personas y bienes.

El segundo aspecto que se debe considerar es el relacionado con el ambiente artificial urbano-arquitectónico. Una ciudad, dependiendo de sus características, puede constituirse en un atractivo al satisfacer los requerimientos ciudadanos y puede ser agente causal de bienestar psicofísico de los habitantes. Es por esto que en los estudios de Ecología Urbana en sectores urbanos el censo de unidades productivas y la descripción del medio construido son fundamentales.

Igualmente, se puede presentar una situación inversa en relación con ausencia o deficiencia en las variables mencionadas, lo cual puede causar “disconfort”.

El tercer factor está determinado por aquellos aspectos de orden social expresados en patrones culturales de respuesta a principios de convivencia donde se manifiesta un sensible y delicado equilibrio entre los requerimientos de vida individual y social. Es precisamente en este contexto donde la percepción ambiental juega un papel importante en el campo de la Ecología Urbana, puesto que se emplea para describir la captación sensorial.

La percepción de la calidad ambiental se aplica cuando las imágenes incorporan ideales, las personas confrontan la realidad con estas imágenes y evalúan, a partir de aquellos ideales. En este sentido puede decirse que las personas analizan los estímulos gracias a esquemas cognitivos también variables.

En lo referente a los conceptos de calidad ambiental, el más sencillo es el relacionado con la contaminación del aire y del agua, la sobrepoblación, así como la contaminación térmica. Generalmente los aspectos bioquímicos y materiales del ambiente físico son los que siempre se ven en una evaluación subjetiva.

Un concepto más complejo es el que hace alusión a los aspectos más sutiles del ambiente natural y del medio construido por el hombre, según satisfagan los sentidos este. En otras palabras, puede decirse que tiene que ver con los efectos positivos o negativos del ambiente en los sentimientos de la conducta humana, pudiéndose así denominar estos efectos como psicológicos y socioculturales.

La percepción comunitaria de los problemas medioambientales en los sectores urbanos es una herramienta confiable y necesaria. Debe tenerse en cuenta que las personas perciben los riesgos para su calidad de vida a través del prisma de su trasfondo cultural, económico, social y educativo, para responder de acuerdo con estos condicionamientos.

Con la percepción comunitaria se muestra un panorama de las situaciones urbanas, industriales, de calidad de vida y calidad ambiental, desde la percepción social. Es por esto que, en el campo de la Ecología Urbana, es indispensable conocer la percepción ambiental de riesgos en los sectores de la ciudad objeto de estudio, para de esta manera valorar la percepción ambiental de la población residente en esos espacios.

Cuando se establece la relación entre calidad ambiental y Ecología Urbana se evidencia la necesidad de contar con parámetros de medición que se ubican en tres grandes aspectos que incluyen ocho dimensiones: Equipamiento y funcionalidad urbana, Movilidad urbana, Áreas de expansión y espacios complementarios, Aspectos estéticos-perceptuales, Condiciones climáticas, Áreas de protección ambiental, Seguridad y bienestar urbano y Lugares para la cultura (Luengo, 2004).

PARÁMETROS DE MEDICIÓN

1.          Aspectos urbano-arquitectónicos

Equipamiento y funcionalidad urbana

• Características del equipamiento.Adecuación a normas de población/equipamiento.Unidades/Número de habitantes (educacional, asistencial y servicios públicos).

• Compatibilidad de usos.Adecuación entre usos y normativas.

• Redes de infraestructura (agua potable, cloacas, drenajes, electricidad, teléfono).Amplitud y cobertura.Relación servicios/población servida.

• Instalaciones de soporte.Tipo y características del cableado, “posteadura”, luminarias, casetas.

Movilidad urbana

• Categorización de espacios de tránsito.Correlación entre jerarquías viales y áreas servidas.

• Sistemas de control del ritmo y velocidad de flujos de desplazamiento Control de prioridades de flujo (semáforos y señalización).

• Adecuación en el uso y características del transporte público.Niveles de cobertura.Número puestos/población servida.Número y características de las unidades.

Áreas de expansión y espacios complementarios

• Lugares de encuentrom2/hab. dedicados a plazas y parques.

• Espacios peatonalesm2/hab.

2.          Aspectos estéticos-perceptuales

• Armonización cromática.Uso del color como recurso de integración espacial.

• Control y manejo de bordes y espacios residuales.Existencia de pautas para el diseño de muros y cercados.Presencia de tratamientos verdes.

• Mobiliario urbano.Calidad de diseño (quioscos, bancos, paraderos de transporte público).Distribución espacial (presencia en espacios públicos).

• Lectura del espacio urbano.Presencia de hitos y referencias.Armonización de alturas de edificaciones.Alineación de fachadas.

• Sistema de señalización.Diseño, distribución y eficacia informacional.Calidad estética y formal.Adecuación de los avisos comerciales a la normatividad existente.

3.          Aspectos físico-naturales

Características climáticas

• El confort climático.Rangos de temperatura.Porcentajes de humedad.Velocidad del viento.

• Instalaciones de protección climática.Existencia de aleros, cubiertas, etc.Barreras eólicas.

Áreas de protección ambiental

• Los espacios de protección.Existencia y control de bosques en zonas de fuentes de agua.

• Áreas naturales de expansión.Proporción de áreas verdes/habitante.Cualidades y mantenimiento.Accesibilidad.

• Protección ante factores de riesgo ambiental.Retiros de áreas de desborde.Control de uso de áreas de pendiente.

4.          Aspectos socio-culturales

Seguridad y bienestar urbano

• Control y seguridad personal en los espacios públicos.Atentados/Número de habitantes.

• Existencia y adecuación de lugares para niños.m2/hab.

• Espacios para la tercera edadm2/hab.

• Existencia de instalaciones de servicios dirigidos a minusválidos.Número, tipo y distribución.

Espacios para la cultura

• Espacios para la cultura.m2 edificios culturales/hab.

• Manejo del comercio-arte.Existencia de lugares para exposición y venta de arte y artesanías.

• Mantenimiento y preservación de valores históricos.Número de edificaciones protegidas.

Por lo expuesto anteriormente se puede afirmar que mediante el conocimiento de la calidad ambiental en sectores de una ciudad, se pueden establecer correlaciones entre los asentamientos humanos, los impactos ambientales y las actividades económicas presentes. Estas pueden generar tanto transformaciones del ambiente físico como efectos en la salud de la población, siendo estos aspectos los que se deben tener en cuenta en los estudios de Ecología Urbana. En este sentido, esta disciplina permite observar y determinar lo que realmente ocurre cuando se evidencian alteraciones de calidad ambiental en sectores urbanos que sean objeto de estudio.

Con el presente texto, orientado hacia la evaluación de la calidad ambiental de los sectores urbanos, se pretende dar una visión integral de esta disciplina al resaltar el manejo del medio urbano y la importancia de los aspectos ambientales. En esto se involucran, entre otros, los impactos ambientales potenciales, factores de riesgo, condiciones de saneamiento, zonas verdes y la percepción ambiental de las poblaciones establecidas en las áreas que son objeto de estudio, lo que facilita una visión de las interacciones urbanas, en un marco donde se integran los sistemas naturales a través de los ecosistemas humanos, con los sistemas sociales, que conforman el ambiente social, incluyendo infraestructura, materiales construidos por el hombre y los sistemas sociales e institucionales que ha creado.

CAPÍTULO 1

ASPECTOS GENERALES SOBRE LA URBANIZACIÓN

El término urbanización se refiere a un aumento en la proporción de población urbana con respecto a la rural. Históricamente, es posible que las semillas de la urbanización se hayan sembrado hace mucho tiempo, entre el 7000 y el 5000 a.C., en lo que se denomina la revolución agrícola. De manera gradual, los cazadores nómadas y los recolectores de alimentos de aquella época se asentaron en número cada vez mayor para domesticar animales y cultivar alimentos. El resultado de esta transición fue la creación de un excedente de alimentos que liberó a las personas del duro trabajo de labrar la tierra. Pronto se generó división y especialización del trabajo en este grupo recién surgido de población agrícola. A partir de estos desarrollos sociales iniciales, algo primitivos, la comunidad creó estructuras sociales complejas e interrelacionadas que hoy podemos reconocer como ciudades. Las primeras ciudades surgieron a lo largo de los ríos Tigris y Éufrates, entre el 4000 y el 3000 a.C., en lo que hoy es Irak.

Los factores ambientales desempeñaron un papel primordial en el desarrollo de estas primeras ciudades. Para el cultivo se necesitaba tener cerca, terrenos llanos con suelos ricos. Existía la necesidad de un fácil acceso al terreno donde estaba construida la vivienda y debía haber agua disponible. Los lechos de inundaciones del Tigris y del Éufrates, así como de los ríos Nilo e Indo, eran ideales para estos propósitos. Esta primera urbanización dio origen a la destrucción de bosques en el Medio Oriente para proveer de madera y combustible a las ciudades; posiblemente este fue el primer impacto ambiental y sin duda uno de los más desastrosos de la historia. La inestabilidad resultante del suelo, la desertización consiguiente, y finalmente, la pérdida de tierras productivas, fueron las consecuencias trágicas que todavía sufre esta región.

Sin embargo, fue en el siglo XVIII cuando la urbanización se aceleró de verdad. La urbanización limitada que había tenido lugar antes de ese momento se debió casi por completo a la migración (de personas que ya no eran necesarias para la agricultura) desde las áreas rurales a los pueblos. El incentivo para el crecimiento urbano en los últimos 200 años ha sido el desarrollo tecnológico, que ha estimulado la industrialización y ha aumentado la demanda de mano de obra en las ciudades (Brambell, 1977).

CONCEPTO DE URBANIZACIÓN

No es fácil comparar estadísticas de tendencias y tasas de urbanización en varios países. El problema se presenta en función de las múltiples definiciones de urbanización. Algunos países hacen la distinción entre áreas urbanas y rurales por el tamaño de la comunidad. Pero, ¿en qué punto una concentración de personas se convierte en urbana?, ¿cinco mil?, ¿diez mil?, ¿cien mil? Lo que se define como urbano en un país puede ser rural en otro. Por ejemplo, las áreas con un mínimo de 400 habitantes se designan como urbanas en Albania, en tanto que en Japón el límite inferior es de 50.000 habitantes. En otros países la condición urbana se asigna con base en la densidad. En Suecia, las áreas urbanas son las construidas con menos de 200 m entre cada casa; en la India se refiere a los lugares con una densidad mayor a 1000 personas por kilómetro cuadrado, donde al menos tres cuartas partes de la población masculina adulta está empleada en trabajos no agrícolas. Otros países definen las áreas urbanas en términos del alcance de las características urbanas, como el número de plazas o escuelas, o incluso la disponibilidad de servicios de alcantarillado, electricidad o suministro de agua. Algunos países clasifican las áreas urbanas por el tipo y alcance del control administrativo que se ejerce en ellas.

Generalmente, se toma una población de 20000 habitantes como el término mínimo para que un área se designe como urbana.

ESTADO ACTUAL DE LA URBANIZACIÓN

El crecimiento urbano acelerado de la segunda mitad del siglo XX ha sido un fenómeno global. Esto se ha notado más en las regiones menos desarrolladas del planeta y se ha producido a una tasa de 4% o más durante el período siguiente a la Segunda Guerra Mundial. En las regiones más desarrolladas y durante el mismo período la urbanización alcanzó un promedio de 2%, que es más o menos la mitad de la tasa de crecimiento de la población en las regiones menos desarrolladas. Aunque la tasa de crecimiento de la población en las regiones más desarrolladas ha estado disminuyendo, la proporción urbana ha crecido del 55 al 70% de la población total. Gran parte de este aumento se debe a la disminución de la población rural, que se va de las áreas rurales a las urbanas, más que a la llegada de nuevos inmigrantes a las ciudades.

En 1950 las regiones más desarrolladas tenían aproximadamente 60% más población urbana que las regiones menos desarrolladas, pero para 1990 la población urbana en las regiones menos desarrolladas era casi el doble que en las regiones más desarrolladas (1500 millones contra 875 millones).

CRECIMIENTO URBANO

Al considerar a América Latina como la región más urbanizada del mundo, ha sido necesaria la adopción de indicadores sociales los cuales muestran que su desarrollo no se ha asociado con un proceso económico sostenido ni con un abatimiento de la pobreza y la desigualdad. Debido a esto la región enfrenta grandes desafíos para el manejo de la urbanización, que seguirá avanzando, y además la necesidad de reducir el rezago socioeconómico en el campo. Aunque la migración del campo a la ciudad es el factor demográfico que explica la urbanización, actualmente existe una corriente de desplazamiento, la urbana-urbana, y la que sobresale en términos de cuantía e impacto es la intrametropolitana.

Algunos países latinoamericanos ya cuentan con evidencias de estos fenómenos y llaman la atención los desafíos relacionados con la medición, análisis y política pública que inciden en la localización y movilidad de la población. Por lo anterior, es necesario evaluar las tendencias de la urbanización y de la estructuración del sistema de ciudades en América Latina, así como el análisis de los elementos de sus principales componentes: la migración interna. Por esto es conveniente actualizar las visiones sobre estos asuntos, puesto que en la mayoría de los casos siguen basándose en evidencias y en procesos que han perdido vigencia.

El estudio de la urbanización en América Latina implica, además del reconocimiento de situaciones, ritmos y consecuencias del proceso de concentración de la población en las ciudades, considerar los desafíos que cada vez serán más complejos para los centros urbanos, especialmente en las dimensiones del mercado de trabajo, servicios públicos e infraestructura.

Por esto, una visión basada en evidencia sistemática y actualizada, como también análisis rigurosos e integrados, son necesarios para enfrentar estos retos. Igualmente se requiere voluntad y toma de decisiones políticas, puesto que los problemas de escasa gobernabilidad, precariedad social y ambiental, inseguridad y segregación metropolitana ameritan políticas y programas integrados, intervenciones estatales específicas, coordinación de autoridades locales, asociaciones público-privadas y participación ciudadana. Las investigaciones podrán promover todo esto pero al final serán los políticos y la sociedad civil los encargados de materializarlo (Da Cunha & Rodríguez, 2009).

LOS IMPACTOS AMBIENTALES

Es importante reconocer los efectos que la urbanización y la industrialización tienen en el ambiente. La matriz de impactos ambientales proporciona un inventario y una presentación conveniente de estos efectos. El trabajo pionero en esta área fue desarrollado por Leopold, Clark, Hanshaw y Balsley (1971) y ha sido reseñado por Munn (1979).

La técnica de las matrices asegura que se formule la mayor cantidad de preguntas. Si un efecto no se considera, es porque se ignora su existencia, no por olvido. Los impactos identificados se pueden clasificar entonces como graves, moderados, leves o nulos; también se pueden usar calificaciones numéricas. La clasificación es en último término subjetiva y de preferencia debe estar a cargo de varias personas que influyan en la opinión de las demás, con la esperanza de que surja un consenso imparcial e informado. Suele poner un énfasis especial en los cambios ambientales que son irreversibles, como las perturbaciones graves del terreno, la extinción de especies raras o en peligro, o la contaminación generalizada.

Los impactos ambientales de la urbanización son múltiples y muy variados. Es así como el efecto atmosférico predominante de la urbanización es la alteración de la química atmosférica por la liberación de cantidades masivas de CO2, óxidos de azufre, nitrógeno, polvo, material particulado y sustancias químicas tóxicas. Las fuentes de estos contaminantes son diversas: la industria, casi todas las formas de transporte, la calefacción y el aire acondicionado de los edificios, los incineradores municipales, las plantas para tratamiento de aguas negras, las quemas al aire libre y los rellenos sanitarios. Sobre los centros urbanos se produce un calentamiento significativo de masas de aire como resultado de la irradiación de superficies que absorben calor, tales como vías, estacionamientos y techos; todo esto, además del calor que desprenden los sistemas de combustión y las industrias. La combustión de hidrocarburos, en particular los que se utilizan en el transporte, da origen al esmog fotoquímico, generado por la interacción de diversos productos secundarios del proceso de combustión y la energía de la radiación solar.

El impacto de la urbanización en la hidrosfera es grave a causa de los grandes volúmenes de agua pura que es necesario suministrar y la magnitud proporcional de agua contaminada que es preciso eliminar. Las aguas pluviales también sufren un impacto. Aunque es posible que las cantidades totales de aporte pluvial no se alteren de forma significativa, la rapidez y las características de desagüe pueden causar daños. La rapidez con la que el agua escurre de un camino o un estacionamiento pavimentado, o de un techo liso inclinado, es considerablemente mayor que la rapidez con la que desaloja un área rural o boscosa (como un campo de golf o un parque). Por lo tanto, el agua se puede acumular con rapidez en el sistema urbano de drenaje y, si se produce un desbordamiento, podrían ocurrir daños extensos por inundación. Más aún, estas aguas pluviales suelen estar contaminadas con sustancias químicas o partículas adsorbidas durante la precipitación o con materiales de tipo aceitoso arrastrados de las calles y estacionamientos. La degradación de los recursos acuíferos por el agua pluvial es un problema en casi todos los medios urbanos. Otro contribuyente potencial de la contaminación de la hidrosfera es el drenaje, llamado lixiviado o percolado, que procede de los rellenos sanitarios para residuos municipales sólidos o de desechos tóxicos y peligrosos (Schumacher, 1973).

Analizando visualmente el ambiente urbano se puede concluir que la litosfera es la parte del ambiente alterada en mayor medida por la urbanización. El estado original del ambiente parece haber cambiado de manera irreparable. Las elevaciones de la superficie han sido modificadas, los ríos desviados y las tierras bajas excavadas para crear bahías o rellenos para levantar construcciones. En muchas ciudades la “orilla del agua” ha sido desplazada más adentro del lago para facilitar el desarrollo y la expansión de la industria, el transporte y las instalaciones recreativas. De hecho, la construcción de edificios y caminos ha reformado el carácter de muchas regiones.

Los ecosistemas nativos se han reemplazado por patrones urbanos. La circulación del aire ha sido alterada (en una escala local) por la presencia de edificios altos y chimeneas. El transporte, tanto público como privado, es el causante de una variación considerable del paisaje en virtud de la construcción de caminos, vías férreas, estacionamientos, aeropuertos, bahías e instalaciones para almacenamiento y embarque. La provisión de servicios municipales como torres de agua, estaciones de bombeo, depósitos, rellenos sanitarios y otras estructuras determinan algunos de los cambios que se observan en el ambiente urbano.

Los impactos humanos de la urbanización tienden a ser difíciles de definir y evaluar. Los efectos del ruido y de la contaminación del aire y del agua sobre la salud, las tensiones psicológicas causadas por la alta densidad, así como un medio con un “ritmo” relativamente rápido, no se pueden cuantificar con facilidad.

Varios efectos no son especialmente nocivos cuando hay contactos aislados, pero la exposición prolongada a la inhalación de concentraciones bajas de plomo, por ejemplo, puede ser un problema serio. Los impactos psicológicos son los menos comprendidos y, en consecuencia, los más difíciles de evaluar. No obstante, pocas personas estarían dispuestas a negar la existencia de estas tensiones (Commoner, 1972).

Establecer los impactos de la industrialización tiende a ser un poco más fácil que los de la urbanización, ya que el foco de atención es un grupo más pequeño de intereses (Brown, 1987).

El impacto de la industria minera en el ambiente es considerable. La explotación a campo abierto y el transporte de los minerales aportan material particulado a la atmósfera. El procesamiento (fundición, tostado, etc.) de los minerales metálicos aporta, según el material que se procesa, óxidos de azufre y de nitrógeno a la atmósfera. Diversas emisiones gaseosas pueden ser nocivas, tóxicas, o en el caso de los óxidos, precursores de lluvia ácida.

El drenaje en que se vierten los desechos de las minas puede arrastrar materiales peligrosos hacia recursos acuíferos de superficie o subterráneos cercanos. En ocasiones los residuos del proceso se descargan directamente al cuerpo de agua receptor, deteriorando la calidad del agua y afectando la vida acuática. Los impactos más fuertes de la minería en la litosfera son:

1. Los residuos derivados de la descarga de desechos y desperdicios de procesos directamente en el suelo.

2. El trastorno de muchas actividades, como la agricultura, la silvicultura y la recreación en particular a causa de la explotación a cielo abierto y las canteras.

El impacto de la industria minera en la salud y bienestar humano es objeto de debates. Sin embargo, los efectos adversos de la exposición continua de los mineros a minerales como el carbón y el asbesto (que causa asbestosis) han sido establecidos más allá de toda duda. La contaminación por ruido causada por operaciones de explotación de minas o canteras cerca de áreas habitadas también puede tener efectos negativos en la salud y en el bienestar de la población local.

EL DILEMA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN Y LA URBANIZACIÓN

La industrialización y la urbanización son fenómenos mundiales. Un número creciente de personas está habitando en ciudades cada vez más grandes. Estas comunidades de alta densidad poblacional plantean un reto especial en lo relacionado con el aprovisionamiento de agua potable, aire limpio, eliminación de desperdicios, transporte y espacio recreativo. La comunicación moderna ha transformado el mundo en una aldea global y ha elevado las expectativas respecto a una vida mejor. Se requerirá enorme ingenio, diplomacia y determinación de parte de los líderes mundiales y de quienes los ayudan (científicos, ingenieros, abogados, economistas, gerentes y otros) para dirigir el desarrollo a lo largo de este siglo. Con el objetivo de influir en los entes gubernamentales relacionados con estas cuestiones, han surgido grupos de presión que generalmente plantean su causa de manera prejuiciada y exagerada (Simon & Kahn, 1985).

No sorprende que aparezcan informes diametralmente opuestos sobre una cuestión ambiental específica. Todos hemos sido testigos de esto en la prensa popular, la radio, la televisión y el campo científico. En ocasiones se dificulta saber a quién y qué creer.

Ciertos grupos afirman que el continuo crecimiento económico de las naciones es una meta imposible que, de forma inevitable, llevará al fracaso de la sociedad mundial y al desastre ambiental. Estos argumentan que una economía en estado estacionario es una situación futura necesaria y deseable, aunque los tiempos para esto habrán de variar de manera considerable entre las naciones, de acuerdo con su estado actual de desarrollo. Por ejemplo, Daly (1977) afirma que:

(…) una economía de consumo de grandes masas al estilo de Estados Unidos, ante una economía dominada por el crecimiento de una población mundial de 4.500 millones de personas es imposible. Aún más imposible es el prospecto de un nivel creciente de consumo per cápita para una población mundial en continuo crecimiento.

D. H. Meadows, D. L. Meadows, Randers y Behrens III (1972), Schumacher (1973), Ward (1976) y Ward y Dubos (1972) se han ocupado también del controvertido tema del crecimiento limitado. Por otra parte, prácticamente todos los países están tratando de aumentar su participación en la economía global. Las campañas multinacionales compiten de forma vigorosa por los mercados mundiales. Los países subdesarrollados que intentan industrializarse encuentran que su escala de salarios, mucho más baja, les proporciona una ventaja competitiva respecto a los países desarrollados en ciertos campos.

La recesión económica y el desempleo consiguiente tienen un efecto predecible en la perspectiva de los gobiernos respecto al conflicto aparente entre crecimiento económico y protección ambiental. Por desgracia, cuando el problema se presenta de manera simplista como empleos contra ambiente limpio, la presión que se ejerce sobre los políticos para que permitan a la industria “diferir” las medidas de control de la contaminación suele ser irresistible.

Dos informes estadounidenses ponen de relieve la controversia entre las filosofías ambientales de “ruina y pesimismo” y de “las cosas van mejor”. El Global 2000 Report to the President of the United States (Barney, 1980) encargado por el presidente Carter, fue elaborado en gran medida por dependencias gubernamentales y cuasigubernamentales. Aunque resulte presuntuoso clasificar un informe de tan grandes dimensiones en una de las categorías mencionadas, pertenece a la de “ruina y pesimismo”. En una reunión de actualización, llamada originalmente Global 2000 Revised, un grupo de científicos independientes encabezados por J. L. Simon y Herman Kahn, estaba en total desacuerdo con varios aspectos de la versión anterior. El informe, que posteriormente se llamó The Resourceful Earth (Simon & Kahn, 1985), afirmaba: “Si las tendencias actuales continúan en el año 2000 el mundo estará menos atestado y menos contaminado; en términos ambientales será más estable y menos vulnerable a la perturbación de los recursos y el aprovisionamiento de ellos”. Así, pues, dos estudios serios sobre el mismo tema llegan a conclusiones muy diferentes (Daly, 1977).

Uno de los informes más completos sobre los efectos del abuso ambiental en la economía del planeta fue elaborado en tres años por una comisión de 22 miembros de la ONU encabezados por Gro Harlem Brund Tland (Naciones Unidas, 1987). El informe advertía que la contaminación y el uso excesivo de los recursos amenazan con alterar de manera radical tanto el planeta como la vida de muchas especies que lo habitan, entre ellas la humana.

El accidente químico de Bhopal, la hambruna africana y la muerte anual de aproximadamente 20 millones de niños por enfermedades relacionadas con la desnutrición y aguas insalubres para beber fueron algunas de las calamidades señaladas. La predicción para la década de 1990 fue que había aún más desastres, en particular sequía e inundaciones, que se asocian de manera más directa con un mal manejo ambiental.