Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Curioso. Algunos poetas habitan seres extraños, por lo general anodinos. Borges y Pessoa, por citar dos. Bibliotecario y empleado bancario. Anidan, se acomodan, se dejan vivir mientras el otro asume los riesgos de la vida. Menos curioso: tienen una compañera que los ama: al empleado lo comprenden y lo apoyan; al poeta lo admiran y le exigen: Maria Kodama y Meiga dos Ventos. Mas curios: Jaime Fernández, empleado de si mismo. Siempre atareado, siempre de a fin, con alguien proyecto entre manos. Su compañera: Gogui, a secas. Lo acompaña, lo comprende,Jo ve correr de un lado a otro, siempre al borde del colapso. De pronto le dice: ;Qué ha pasado con la poeta? El jefe, o el empleado, o el poeta, la mira, deja asomar una sonrisa socarrona,pero calla. Al poco tiempo manda todo al carajo y se encierra, con el otro, (famosa la de cloración del bibliotecario: "Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas"), a trabajar un poemario que ha venido fraguando, no se sabe a qué horas.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 31
Veröffentlichungsjahr: 2014
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Breves y sugerentes, con fuerza, estos poemas: la memoria que es también olvido, los anhelos y su dosis de vacío, el amor y el deseo, los días a veces esquivos y a veces felices. Páginas que nos dicen cómo una flor, cómo los sueños se resisten a la violencia, o cómo se mezclan con ella para hacerla tolerable. La voz de la fiesta y de la pesadilla, donde el poeta nos da razón de la dicha y la tiniebla.
Gustavo Adolfo Garcés
***
Me gustan la coherencia de los contenidos y los ritmos. La brevedad de los textos defiende una intensidad que se mantiene en casi todas sus páginas. Se complementan la unidad y la variedad. Es sobrio y fluye de principio a fin. (...) Festejo la frugalidad de este libro.
Alberto Rodríguez Tosca
***
Sorprende la voz reposada de estos textos; no denuncian, no lamentan, no se quejan. Se asoman, con prudencia, casi con osada timidez, para recordarnos la injusticia, los atropellos que marcan los días de quienes detentan el poder. El poeta, sabio pendejo, presencia y padece, indefenso, los hechos, pero no se cura de la ironía para desenmascarar, casi con sarcasmo, la condición de los poderosos:
«Con la misma habilidadcon que manejan sus puñalestoman la plumay firman sus decretos».
Sería un olvido injusto, no decir que también se escucha la voz fraterna de quien sabe y siente que entre los suyos encuentra reposo, momentos de paz, algo parecido a la felicidad. Entonces el poeta, o alguno de los que suplanta, fluye, navega en ríos íntimos, familiares, se abandona a la corriente de la ternura y el amor para escribir. (...) Las mujeres, sus mujeres, como gusta decir, habitan su poesía, porque si una no bastaba para mantenerlo vivo, la vida le regaló una legión: las de la dedicatoria, aparte de otras que no aparecen pero asisten, con asombro, al festín, esta vez sí, del poeta.
Henry Benjumea Yepes
Título original: Edición secreta
Dirección editorial: Jaime Fernández Molano
Coordinación: Orlando Peña Rodríguez
Asistente de producción: Santiago Molina, Esmeralda Rodríguez
Diseño y diagramación: Diego Torres
Diseño portada: Diego Torres, Luis Miguel Ortiz
Ilustración portada: Luis Miguel Ortiz
Primera edición: mayo de 2014
© Jaime Fernández Molano
© Para la presente edición
Corporación Cultural Entreletras
Villavicencio, Meta, Colombia, S.A.
310 333 4801 - (8)662 1091
ISBN 978-958-58407-3-7
Hecho el depósito legal
Se autoriza la reproducción —únicamente parcial— de este libro, siempre y cuando se citen la fuente, el autor y el editor.
Preprensa digital e impresión:
Entreletras
Para
Mariajosé
Sofía
y Valentina
Para
Anamaría
Laura
Ángela
y Nicole
Curioso. Algunos poetas habitan seres extraños, por lo general anodinos. Borges y Pessoa, por citar dos. Bibliotecario y empleado bancario. Anidan, se acomodan, se dejan vivir mientras el otro asume los riesgos de la vida.
Menos curioso: tienen una compañera que los ama: al empleado lo comprenden y lo apoyan; al poeta lo admiran y le exigen: María Kodama y Meiga dos Ventos.
Más curioso: Jaime Fernández, empleado de sí mismo. Siempre atareado, siempre de afán, con algún proyecto entre manos. Su compañera: Gogui, a secas. Lo acompaña, lo comprende, lo ve correr de un lado a otro, siempre al borde del colapso. De pronto le dice: ¿Qué ha pasado con la poesía? El jefe, o el empleado, o el poeta, la mira, deja asomar una sonrisa socarrona, pero calla. Al poco tiempo manda todo al carajo y se encierra, con el otro, (famosa la declaración del bibliotecario: «Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas»), a trabajar un poemario que ha venido fraguando, no se sabe a qué horas.
Entonces, son los amigos los que padecen al poeta, como escribe en uno de sus poemas de Edición secreta, el libro que nos ocupa:
