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La inclusión educativa es el mayor desafío de cualquier sistema educativo pues se trata de ofrecer una educación digna a todos los niños y jóvenes del mundo. La meta del libro es marcar el rumbo de las acciones a realizar y de las decisiones a tomar.
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Seitenzahl: 148
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Juan Carlos Sánchez-Huete
Portada
Prólogo
Capítulo 1 La Pedagogía de las diferencias
1. Introducción
2. Evolución de la pedagogía de las diferencias
2.1. Educación de deficientes sensoriales y psíquicos
2.2. Educación especial
2.3. Educación preescolar
2.4. Graduación escolar
2.4.1. De la escuela graduada a la escuela inclusiva
3. Educación compensatoria
3.1. El medio y su influencia en la educación
3.3. Características de la educación compensatoria
4. Escuela inclusiva
4.1. Objeto de estudio
4.2. Escuela inclusiva: exigencia ética y social
4.3. Equidad
Capítulo 2 Diversidad
1. Concepto de diversidad
2. Evolución de la atención a la diversidad
3. Respuesta educativa a la diversidad
3.1. Marco Normativo
3.2. Desarrollo Normativo
3.3. Respuesta educativa del centro ordinario
4. Factores de diversidad
4.1. Diversidad de intereses
4.2. Diversidad de motivaciones
4.3. Diversidad de capacidades intelectivas o cognitivas
4.4. Diversidad cultural
5. Ámbitos de la atención a la diversidad
6. Otras diferencias
6.1. Sexo y género
6.3. Las diferencias según el desarrollo
6.4. Las diferencias de clase social
Lectura
Actividad Educar para la igualdad
Enunciado: Lectura del artículo y respuesta a las siguientes cuestiones.
Actividad. Las Inteligencias Múltiples como factor de diversidad
Enunciado:
Capítulo 3 Necesidades Educativas Especiales
1. Introducción
2. Consideraciones generales
3. Necesidades educativas especiales en Infantil
3.1 Concernientes a la interacción con las personas y el medio
3.2. Concernientes al ámbito socio-afectivo
3.3 Concernientes a la adquisición y desarrollo del lenguaje
3.4. En relación con las interacciones
3.5. En relación con la adquisición de hábitos básicos
4. Necesidades educativas especiales en Primaria
4.1. Necesidades educativas más frecuentes
Capítulo 4 Causas y evaluación de las Necesidades Educativas Especiales
1. Consideraciones generales
2. Causas
2.1. Escolares
2.2. Sociales
2.3. Individuales
3. Evaluación
3.1 Tratamiento
3.2 Diagnóstico
3.3 Instrumentos del diagnóstico de las N.E.E.
3.4. Intervención educativa
Actividad. Indagaciones sobre las tareas de conservación.
Enunciado:
Tareas de conservación. Estadio preoperatorio (2-7 años).
Lectura recomendada
Bibliografía
Sánchez Huete, Juan Carlos
Educar la diferencia / Juan Carlos Sánchez Huete. - 1a ed. - Paraná : Editorial Fundación La Hendija, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8472-49-2
1. Educación Especial. 2. Infancia. 3. Psicopedagogía. I. Título.
CDD 371.904
Primera edición en formato digital:
Mayo de 2022
© por Fundación La Hendija
Gualeguaychú 171 (C.P.3100)
Paraná. Provincia de Entre Ríos.
República Argentina.
Tel:(0054) 0343-4242558
e-mail: [email protected],
www.lahendija.org.ar
Diagramación: Martín Calvo
Digitalización: Proyecto451
ISBN 978-987-8472-49-2
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
EDUCACIÓN, con mayúsculas, porque es entrega generosa y sosegada cesión de amor, que no es un servicio… Una EDUCACIÓN que atiende la diferencia y que aprecia el valor de la diversidad.
A mi hija Andrea, por su constancia.
A mi hijo Carlos, por su tenacidad.
Desde siempre y para siempre…
Guillermo Magi (1)
He recibido la invitación a escribir el prólogo del presente libro, titulado “Educar la diferencia”, de autoría del Dr. Juan Carlos Sánchez Huete.
Un prólogo tiene como función introducir una obra, facilitar su comprensión y/o valorarla en un determinado contexto cultural. También se dice prólogo a toda situación de preparación o preámbulo de un asunto, así como a los antecedentes de un determinado suceso.
El origen etimológicode la palabra prólogo está en el término griego(prólogos), formado del prefijo pro, que significa ‘antes’ y ‘a favor de’, y del sustantivo logos, que significa ‘palabra, discurso, obra, tratado o estudio’.
Tengo la satisfacción de conocer a Juan Carlos desde hace varios años ya y, por tanto, puedo dar cuenta del autor de la presente obra. He asistido a distintas presentaciones de Juan Carlos (tanto en España como en Argentina) en congresos, seminarios, reuniones científicas y/o de diseño y desarrollo de distintos programas de formación docente y de investigación; también de diálogos espontáneos y profundos alrededor de una mesa o caminando por alguna callejuela de alguna antigua ciudad española.
Hace unos años le encargamos desde la Fundación Archipiélago diseñara un seminario virtual que tituló: “Pedagogía de las diferencias”, que luego desarrolló para un nutrido grupo de docentes de Argentina. En su compromiso por la preparación y desarrollo de todas las clases, así como en la atención que brindó en forma personalizada a cada docente que participó del programa, pude una vez más comprobar el carácter comprometido de Juan Carlos con la profesión docente.
La presente obra tiene relación con lo hecho en aquel seminario y recoge, de alguna manera, los contenidos trabajados, las reflexiones compartidas y las conclusiones a las que arribaron tanto los cursantes como el docente a cargo del mismo.
Sobre la obra quiero resaltar su estructura ágil, su escritura fundamentada y científica, su perfil docente al incluir actividades o tareas que ayudan a la comprensión teórica de lo que se expone en la misma.
Sobre el contenido de la obra mucho habría por destacar dado la riqueza, por un lado, que el autor tiene en base a su experiencia y conocimiento y, por el otro, al logrado diseño y presentación de los contenidos y tareas sugeridas.
“La inclusión educativa es, sin duda, el mayor desafío de cualquier sistema educativo, de todos los sistemas educativos, pues se trata de ofrecer una educación digna a todos los niños y jóvenes del mundo”. Esta cita textual de la obra muestra cabalmente la orientación y contenido del texto pero, también y muy especialmente, la actitud permanente del autor por poner en la mesa de diálogo de todos los docentes, de los responsables de la gestión de las instituciones educativas, de los organismos de gobierno, de las familias que a diario llevan a sus hijos a la escuela, la inclusión educativa como una meta que marque el rumbo de las acciones a realizar y de las decisiones a tomar de aquí en adelante.
Agradezco a Juan Carlos por plasmar en esta obra sus ideas y sus propuestas, e invito a todos quienes quieran leerla a disfrutar, como así también a reflexionar, sobre la inclusión educativa como desafío para “educar la diferencia”.
1. Guillermo Ariel Magi es profesor de Filosofía (Profesorado San Francisco de Sales, Buenos Aires) y profesor y licenciado en Psicopedagogía (Universidad Nacional del Comahue). Realizó estudios de postgrado de Maestría en Educación y Doctorado en Neurociencias (Universidad de Salamanca, España). Becario de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Ministerio de Educación de la Nación y de la Fundación Rotaria Internacional). Docente en distintas Universidades nacionales. Actualmente es el director de la Fundación Archipiélago.
La diversidad, como rasgo determinante de las sociedades modernas, ha hecho tomar una nueva conciencia sobre sus causas y sus consecuencias y tiene su reflejo en la educación a través del estudio de las diferencias humanas.
No se debe equiparar diversidad con desigualdad. Para evitarlo, Organismos Internacionales y estudiosos en la disciplina, generan un desafío sobre el hecho de la diversidad desde otras perspectivas: la educación para todos y la educación inclusiva, se constituyen en opciones para luchar contra la desigualdad y la exclusión social.
Las diferencias individuales se refieren a las producidas en los sistemas cognitivos, motivacionales y afectivos y que se van formando a lo largo del desarrollo como consecuencia de dos factores más o menos determinantes: los procesos de madurez y el aprendizaje. Afectan a los rasgos morfológicos y a las funciones psicológicas; esta variabilidad es fruto de la herencia, del ambiente y de su interacción.
En las aulas conviven personas con diferentes capacidades, actitudes y valores. Aquellos estudiantes que tienen menos oportunidades son en quienes inciden más directamente las ideas de “educación para todos”, “escuela inclusiva” y “educación especial”.
En la antigua Grecia se favorecía una educación diferenciada considerando las capacidades innatas del individuo, de tal forma que pasaban a formar parte del estamento de los militares, de los filósofos o de los artesanos; eso sí, desde una perspectiva clasista: la educación era un privilegio de las personas libres.
En la antigua Roma se recomendaba al profesor adaptarse a los talentos de cada alumno, con especial cuidado y esmero en la educación de quienes iban a ser los futuros regidores de la República.
En ambos contextos se presentaba una educación dirigida a la élite social e intelectual, ya que las personas bajo esclavitud no poseían derechos.
En el caso de sujetos menos dotados, directamente eran marginados, hasta el punto que las personas con deficiencias eran eliminadas de forma metódica, como Esparta. Plutarco (48-122 d.C.) se refiere a la ley de Licurgo que prescribía las costumbres de la sociedad espartana en los siglos IX y X a.C.: “los ancianos de la comunidad examinaban a los recién nacidos y, si apreciaban en ellos signos de debilidad, enfermedad o malformaciones, los abandonaban en una cueva, “Apotete”, cerca del monte Taijeto”.
Perelló y Tortosa (1978, p. 6) se refieren a ejemplos análogos en Atenas, o en Roma, donde los sordomudos eran abandonados, o arrojados al río Tíber.
Estas prácticas de eliminación sistemática se aplicaban a niños que presentaban malformaciones evidentes, o cualquier otro tipo de alteraciones físicas, epilepsia o, incluso, malas implantaciones dentarias.
Esta situación fue evolucionando favorablemente con el tiempo, aunque los distintos tipos de minusvalías han tenido desigual trato social.
Figura 1.- Los niños con deformación eran arrojados por el precipicio.
Fuente: Elaboración propia
Las personas con deficiencias sensoriales fueron las primeras en beneficiarse de una educación diferenciada.La práctica intencionada de educar a niños con déficits, o trastornos en su desarrollo, se sitúa con las primeras experiencias en la educación de niños sordos y ciegos en el siglo XVI.
Alejo Benegas del Busco en 1534 se refiere a los monjes de la Edad Media, “que aprendían a leer y escribir con los ojos vendados y utilizando tiralíneas, con el fin de hacerlo a oscuras y no gastar tanto aceite en alumbrarse ni fatigar tanto su vista”. Apuntilla diciendo que es un “ejemplo que debieran imitar los maestros en la enseñanza de los ciegos” (Puigdellivoll, 1986, p. 27).
En 1525 Luis Vives publica su obra “De subventione Pauperum” (Subvenciones para los pobres), donde recomienda enseñar y dar trabajo a los ciegos (Diccionario Enciclopédico de la Educación Especial, 1985, pp. 1097-1100).
No dejan de convertirse en experiencias tan valiosas como aisladas, con escasa repercusión social, ya que no existían instituciones que dieran continuidad a las iniciativas.
En España, Pedro Ponce de León (1510-1584), monje de la orden Benedictina, concibió la idea de suplir la carencia auditiva por la vista y por el tacto para que los sordomudos “hablasen”, pese a no oír. Esta experiencia con doce jóvenes obtuvo un éxito sorprendente. Escribió el libro “Doctrina para los mudos-sordos”, que se conservó en la Biblioteca del Monasterio de San Salvador de Oña hasta su desaparición en el siglo XVII.
Sus doctrinas se continuaron por Manuel Ramírez de Carrión (1579-1652) y Juan Martín Pablo Bonet (1599-1633).
Ramírez de Carrión, educador de varios sordomudos de la nobleza castellana, contactó con la obra de Ponce a través de su libro y de sus materiales de trabajo. Su método no alcanzó proyección hasta 1620, cuando Bonetescribió el primer tratado sobre la educación de sordomudos: “Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos”.
El método oral tuvo enorme difusión, especialmente fuera de España. Sin embargo, requería excesivo tiempo de aplicación y una atención individualizada muy costosa.
La primera escuela pública para sordomudos se crea en Francia, en 1755, por el abate Charles-Michel de L’Épée (1712-1789). En 1791 pasaría a ser el Instituto Nacional (o Imperial, según el período) de Sordomudos.
Valentín Haüy (1745-1822), relojero francés, diseño un método para los ciegos cuando se propuso que aprendieran música, creando en París un Instituto para niños ciegos, en 1784, concebido como centro educativo y dejando de lado el carácter de asilo u orfanato. Emprendió este tipo de enseñanza a través de las letras de relieve.
Louis Braille (1806-1852), alumno de Haüy, ideó el sistema de escritura para ciegos que lleva su nombre.
En la atención a los deficientes psíquicos son pioneros los trabajos de los médicos franceses Juan Itard y Eduardo Séguin.
La Educación Especial, como rama de la educación de los niños con diferentes desventajas o circunstancias desfavorables (físicas, psíquicas o sensoriales), se sitúa entre la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del XX, con procedimientos de intervención institucionalizados, con rigor científico y reconocimiento y difusión general.
Surge de la interrelación entre diversas disciplinas, cada una de ellas con un aporte diferente, para completar las dimensiones que presenta su objeto de estudio, que es toda intervención orientada a lograr la optimización de las posibilidades de los sujetos excepcionales.
En un principio, la Educación Especial se sitúa en la intersección de lamedicina (pediatría, psiquiatría, fisiología, neurología...) y la pedagogía (general, diferencial, didáctica, organización escolar...).
Posteriormente se fundamenta entre tres disciplinas: médicas, pedagógicas y psicológicas (general, diferencial, evolutiva, educativa, clínica, etc.).
Por último, se entiende como el resultado de la conjunción de las ciencias médicas, las psicológicas, las educativas y las ciencias sociales (sociología, economía, administración, derecho, política...).
Todas contribuyen al análisis de alguna dimensión del problema de la excepcionalidad (de sus bases biológicas, psicológicas, sociales...), y a la elaboración y aplicación eficaz de métodos y técnicas para resolverlo (con evaluación, con intervención médica, psicológica, educativa, social...).
Así, la definición de Educación Especial se entiende como el “conjunto de conocimientos científicos e intervenciones educativas, psicológicas, sociales y médicas, tendentes a optimizar las posibilidades de sujetos excepcionales” (Sánchez Manzano, 1992, p. 33).
Se puede hablar de Educación Especial, en un sentido amplio, cuando la Pedagogía rompe con el paradigma que la centraba en el adulto ideal, más que en el niño, al que se le entendía como un ser carente de formación y con unos instintos que han de reformarse para conseguir el objetivo de convertir al niño en adulto modélico.
En el siglo XVIII se instaura la perspectiva científica para el análisis de la discapacidad desde una perspectiva médica. Esta configuración tiene sus raíces en la visión naturalista y la predominancia de las características individuales para el desarrollo personal. Este enfoque se materializa en las pedagogías de Rousseau, Froëbel o Pestalozzi, lo que favorece la llegada de la Educación Especial.
Rousseau, con su obra “Emile ou de l’education” (1762), fundamenta una pedagogía centrada en el niño para favorecer su evolución desde las propias características de la infancia. Esta forma de pensar, respetuosa con la naturaleza del niño, supuso un planteamiento renovado de la Educación, al partir de la idea “el hombre es bueno por naturaleza”.
Supone un modelo de educación basado en esa naturaleza del niño y en su experiencia, sin planes preconcebidos ni prejuicios. Bien es cierto que proyecta un alumno “de laboratorio”, sin rutinas, sobre el que reflexiona en un contexto social determinado.
Con el nuevo paradigma se evidenció la existencia del niño sordo o ciego, pero también del niño deficiente mental, como sujeto susceptible de ser educado. En estos niños, si se prescinde de la desatinada búsqueda del ser perfecto, del adulto ideal, es posible conseguir avances si se parte de unas características muy concretas: las específicas de su ser.
A finales del siglo XVIII, el cambio de mentalidad es tan fuerte y profundo, que podemos establecer la aparición de la Educación Especial con los primeros intentos serios de educación de niños con deficiencia mental.
En el siglo XIX se desarrolla en Europa la Educación Especial con las primeras publicaciones especializadas en Francia y Alemania. También se dan actuaciones pedagógicas específicas y surgen las primeras instituciones. Ejemplos de ellas son el centro dirigido por Goggenmoos para niños retrasados en Salzburgo (1828); o el centro creado por Falret para imbéciles e idiotas en la Salpêtrière (1831); o el hospicio de Sèvres, fundado por Voisin en 1833; o la institución para el tratamiento del cretinismo, creado en 1836 en Interlaken (Suiza), por Guggenbuehl.
En esta época se evidencia un gran interés por el tema, fundamentalmente de los médicos, que planteaban la necesidad de abordar procedimientos especiales de educación de estos niños, encaminados a desarrollar y estimular sus capacidades.
Ejemplos representativos son el “Essai su l’idiotie”, del Dr. Belhome (1824), o “Aplication de la phisiologie du cerveau à l’etude des enfants qui nécessiten une éducation spéciale”, de Voisin (1830).
A mediados del siglo XIX, todas estas acciones iniciales se desacreditan porque sus expectativas generaron sensación de fracaso ante sus resultados.
Itard desistió con el caso del niño salvaje de L’Aveyron, al cual dedicó seis años de estudio (1800-1806). Le inició en su educación con el intento de despertar su “humanidad dormida”. Si es cierto que su empirismo, la creación de material didáctico específico para el caso y la elaboración de los principios de la educación sensorial, marcaron profundamente la evolución posterior de los métodos aplicados en la educación de los deficientes mentales.
La experiencia de Goggenmoos duró apenas siete años por la falta de subvenciones.
Guggenbuehl se desacreditó cuando una inspección comprueba el abandono en el cual se encontraba el centro, por carecer de las mínimas condiciones materiales e higiénicas y la falsedad de las afirmaciones que había publicado su director.
De este modo, en la segunda mitad del siglo XIX se observan dos líneas paralelas:
- línea educativa, que defiende sus posibilidades de educación y desarrolla métodos apropiados para ellos.
- línea asistencial, que adopta la inutilidad de la educación de los “idiotas”, para quienes entiende la creación de instituciones asistenciales que atiendan sus necesidades primarias.
