El águila y la liebre - María Menéndez-Ponte - E-Book

El águila y la liebre E-Book

María Menéndez-Ponte

0,0

Beschreibung

El águila y la liebre creían que lo sabían todo sobre sí mismas. El águila creía que lo mejor era volar y observar el mundo desde el aire, desde la distancia. La liebre pensaba que no había nada mejor que apreciar las cosas hasta el más mínimo detalle, a ras de suelo. Pero un día se conocieron y las cosas cambiaron para siempre: el águila quiso vivir como la liebre y la liebre como el águila.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 13

Veröffentlichungsjahr: 2014

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



El águila y la liebre

María Menéndez-Ponte

Ilustraciones de Gusti

A Mallko Rosemffet, que volará tan alto como las águilas.

MARÍA

Para Michel y Corocota.

GUSTI

Águila bajó planeando desde el cielo y se posó en la copa de un árbol. Desde allí contempló sus posesiones.

Se sentía tan poderosa, tan fuerte, tan majestuosa... Nadie podía dudar que era el animal más importante de la Tierra, y todos los demás, sus vasallos.

Por algo era un águila real: su manto y su cola blancos eran los signos de la realeza. No tenía más que posarse en una atalaya y elegir su presa.

Hoy su apetito no era grande, así que descartó los carneros y las cabras. Pero tampoco era pequeño, así que descartó los lirones, ratones y topillos.

En esas dudas andaba, cuando vio asomar entre unas matas las orejas de una liebre. Tuvo una corazonada y enseguida supo que esa iba a ser su presa. Las liebres eran rápidas, y le gustaba el retode perseguirlas en vuelo rasante hasta darles caza.

Lo que Águila ignoraba era que esa liebre no era una liebre cualquiera: no solo era la más rápida del lugar, sino también la más lista, con más olfato y mejores reflejos.

Esa liebre había ganado todas las carreras con sus iguales y, hasta entonces, ningún animal de otra especie había conseguido darle caza, ni los cazadores habían logrado hacer blanco en ella con sus escopetas.