El bosque sobre el bosque. - Alejandro González Puche - E-Book

El bosque sobre el bosque. E-Book

Alejandro González Puche

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Beschreibung

El presente volumen contiene el texto dramático y las partituras de El bosque sobre el bosque, las sombras de Humboldt~Farsa operática, espectáculo de gran formato, mencionado por el diario El Tiempo dentro de lo mejor de la cultura en el 2019. El bosque sobre el bosque celebra los 250 años del nacimiento de Alexander Von Humboldt, científico, humanista y artista, que jugó un papel determinante en la configuración de los ideales y la independía americana. Acompañan al texto dramático de Alejandro González Puche, las partituras de Daniel Velasco y las imágenes de Pedro Ruiz, valiosas reflexiones y memorias del equipo de creación y producción transdisciplinar, conformado por investigadores, productores, actores, músicos, directores y espectadores que comparten la admiración y el asombro por la figura Humboldt.

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Seitenzahl: 239

Veröffentlichungsjahr: 2021

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González Puche, Alejandro

El bosque sobre el bosque. Las sombras del Humboldt ~

Farsa Operática ~ Cuaderno de creación de un espectáculo interdisciplinar / Alejandro González Puche, Ma

Zhenghong, compiladores. -- Primera edición. --

Cali : Programa Editorial Universidad del Valle, 2021.

288 páginas ; 21.5 cm. -- (Colección: Artes y Humanidades - Teatro)

1. Artes escénicas - 2. Humboldt, Alexander von, 1769- 1859 - 3. Exploradores - 4. Expediciones científicas - 5.

Música de teatro (Opera) - 6. Coros - 7. Creación artística

792 cd 22 ed.

G643

Universidad del Valle - Biblioteca Mario Carvajal

Universidad del Valle

Programa Editorial

Título: El bosque sobre el bosque. Las sombras de Humboldt ~Farsa Operática~ Cuaderno de creación de un espectáculo interdisciplinar

Compiladores: Alejandro González Puche, Ma Zhenghong

ISBN: 978-628-7523-17-3

ISBN-PDF: 978-628-7523-19-7

ISBN-EPUB: 978-628-7523-18-0

DOI: 10.25100/PEU.7523173

Colección: Artes y Humanidades-Teatro

Primera edición

Rector de la Universidad del Valle: Édgar Varela Barrios

Vicerrector de Investigaciones: Héctor Cadavid Ramírez

Director del Programa Editorial: Francisco Ramírez Potes

© Universidad del Valle

© Compiladores

Imagen de la carátula: El bosque sobre el bosque de Pedro Ruiz, a partir del cuadro de Joseph K. Stieler (1843)

Imagen de la contra carátula: Elzunia humboldt, Oleo sobre tela de Pedro Ruiz

Diagramación: Sara Isabel Solarte Espinosa

Corrección de estilo: Anabel Correa Hernández

Corrección del texto dramático: Edgar Collazos

_______

Este libro, o parte de él, no puede ser reproducido por ningún medio sin autorización escrita de la Universidad del Valle.

El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión del autor y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad del Valle, ni genera responsabilidad frente a terceros. El autor es el responsable del respeto a los derechos de autor y del material contenido en la publicación, razón por la cual la Universidad no puede asumir ninguna responsabilidad en caso de omisiones o errores.

Cali, Colombia, noviembre de 2021

Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

A manera de introducciónMa Zhenghong, Alejandro González Puche

El bosque sobre el bosque - Las sombras de Humboldt~farsa operática~ Alejandro González Puche

La creación de El bosque sobre el bosque un espectáculo transdisciplinarioMa Zhenghong, Alejandro González Puche

“¡Qué noticias tan exactas trae de mí y de mis cosas!”:Alberto Gómez Gutiérrez

Humboldt, el científico artistaJuan Carlos Granada E.

Un diálogo de saberesClarisa Ruíz Correal

La encrucijada del intérprete indígena al abordar el repertorio del teatro universalJulián Andrés Fernández Perdomo

Un tal AlexanderJhonny Alexander Muñoz Aguilera

Aimé Bonpland: una vida extraordinariaRomano Barney

El bosque sobre el bosque (apuntes de un espectador)Juan Álvarez

Bocetos de Vestuario y EscenografíaPedro Ruiz, Laura Cuervo, Susana Botero

Reconstruyendo el Bosque para el futuroZbigniew Zając

El ensamble coral en El bosque sobre el bosqueMaría José Villamil Rodríguez

El bosque de las ideasAdam Wojciech Zając de la Hoz

Proceso creativo de la música de la farsa operáticaEl bosque sobre el bosqueDaniel Velasco

Selección de números de: El bosque sobre el bosque - Las sombras de Humboldt ~farsa operática~ Mùsica Daniel Velasco

Ficha artística y técnica de El bosque sobre el bosque

NOTAS AL PIE

A los defensores del bosque sobre el bosque en Cajamarca, Tolima.

Mujeres y hombres que saben y defienden la unidad de la diversidad.

Daniel Espinosa, Camilo Barrera, Andrés Rojas y Jhonny Muñoz. Foto Carlos Mario Lema.

A MANERA DE INTRODUCCIÓN

Ma Zhenghong,

Alejandro González Puche1

In memoriam de Andrés Felipe Rojas (1994-2021)

Presentamos a los lectores el texto y las partituras finales de EL BOSQUE SOBRE EL BOSQUE, LAS SOMBRAS DE HUMBOLDT, FARSA OPERÁTICA, un espectáculo de gran formato que fue posible gracias a la conformación de un equipo de creación y producción transdisciplinar. El volumen recoge la obra dramática y musical, acompañadas de algunas reflexiones y memorias de los creadores, productores, investigadores y espectadores que se vincularon de manera directa o tangencial al proyecto, y con los que compartimos la admiración y el asombro por la figura de Alexander von Humboldt.

El espectáculo fue posible gracias al programa de Proyectos de Creación e Investigación de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle y a la beca de Creación Multidisciplinar 2018-2019 del Instituto Distrital de las Artes (Idartes); contó, además, con el apoyo de la Embajada de la República Federal de Alemania, el Goethe Institut, el Fondo Acción, y la Fundación Tropenbos, entre otros. A la cabeza de esta compleja producción estuvieron la Fundación Orquesta Sinfónica de Bogotá (FOSBO), el Laboratorio Escénico Univalle y el grupo Física Teórica del Estado Sólido.

El presente volumen hace parte del propósito del Laboratorio Escénico Univalle de seguir documentando los proyectos de creación y formulando modelos de relatoría para los disímiles procesos creativos, con el fin de aportar a la validación de las artes escénicas como una forma de conocimiento. Las artes —al igual que las humanidades y las ciencias— permiten un acercamiento y reflexión sobre los más álgidos problemas de la humanidad. Toda creación rigurosa promueve una revisión de las problemáticas históricas y sociales, del papel de la ciencia, una actualización constante del estado del arte y de las relaciones humanas. Sin estas reflexiones es imposible una correcta valoración de los hechos abordados o crear personajes y situaciones convincentes; y, aunque no son enunciadas y visibles de manera explícita, revisten de coherencia a la creación y justifican el por qué se lleva a escena un proyecto. Estas complejas discusiones vinculan, además, la personalidad de los creadores, la perspectiva frente a los temas propuestos: la posición política, el estado emocional, y la orientación sexual, entre otras cuestiones, que son transmitidas al espectador a través de imágenes, sonidos, metáforas y personajes. El espectador, eslabón fundamental de la creación, participa de la obra y descodifica el mensaje planteado por los creadores en la obra. La obra despierta en él emociones, preguntas e imágenes, que pueden o no, perdurar en la memoria y constituirse en otro elemento para la compresión del mundo que lo rodea, posibilitando la construcción de identidad generacional en la sociedad. En ese sentido, el arte es conocimiento puesto que el espectador adquiere un contenido sensorial e intelectual que se constituye en una pieza más en la comprensión del universo.

Sin embargo, las motivaciones y el amplio debate implícito de las obras presentadas convienen ser transmitidos a los espectadores a través de formatos que, a diferencia de la escena, perduren en el tiempo. Para este fin son determinantes programas de mano, artículos y libros dispuestos para una reflexión y documentación más profunda. Hemos considerado muchas veces, que el cúmulo de información e imágenes abordadas durante un proceso de creación, puede equipararse a una tesis doctoral y a decenas de artículos científicos, sin embargo, la obra de arte, como tal, no es validada como conocimiento.

Una cuidadosa documentación de la obra es especialmente urgente en las artes escénicas, en las que no disponemos de un registro sólido como el cine, la música y ciertas artes plásticas. Sí, existe el video y otras formas de fijar la obra, pero también sabemos que dicho registro tiene limitaciones y que cada función es diferente; que las obras se mejoran o empeoran con el paso del tiempo, que los intérpretes continúan también generando conocimiento durante la representación. Este carácter efímero requiere de los creadores un ejercicio para documentar la obra.

La particular creación de EL BOSQUE SOBRE EL BOSQUE, LAS SOMBRAS DE HUMBOLDT nos ha impulsado a consolidar este volumen, donde figuran algunos de los participantes en una producción de gran formato, incluida dentro de la selección “Lo mejor de la cultura en el 2019” por el diario El Tiempo, en nota de escritor bogotano Juan Álvarez, a quien contactamos unos meses después, y que se ha sumado a esta empresa. Dentro de los otros aportantes a esta memoria figuran músicos, productores, actores, artistas plásticos, científicos e historiadores para consolidar el registro sobre un espectáculo transdisciplinar, donde pretendimos alcanzar el sueño humboldtiano de que cada parte afecte de manera positiva la totalidad, en un estrecho vínculo entre arte y ciencia.

EL BOSQUE SOBRE EL BOSQUE

LAS SOMBRAS DE HUMBOLDT

~FARSA OPERÁTICA~

Julián Fernández. Foto Carlos Mario Lema.

EL BOSQUE SOBRE EL BOSQUE

LAS SOMBRAS DE HUMBOLDT

~FARSA OPERÁTICA~

Obra escrita por Alejandro González Puche2

Dirección Escénica Ma Zhenghong3

PERSONAJES

ALEXANDER VON HUMBOLDT

AIMÉ BONPLAND

DIMITR, guía ruso

BASTA, guía mongol

CARLOS DEL PINO, guía indígena

CEREPE, indígena

PADRE BERNARDO, misionero

INDÍGENAS

JULIUS VON FLOTOW, científico alemán

PHILIPP GOTTFRIED GAERTNER, científico alemán

MARIE-ELISABETH VON HUMBOLDT

EMPLEADA QUITEÑA

FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS, científico y patriota

CARLOS DE MONTÚFAR Y LARREA-ZURBANO, patriota quiteño

SIMÓN BOLÍVAR

FANNY DU VILLARD, prima de Bolívar

CORTESANOS FRANCESES

ESTUDIANTES BERLINESES

SOLDADOS

Brayan Soscué y Julián Fernández. Foto Carlos Mario Lema.

ESCENA I

ALTÁI

Obertura, el coro rodea a los actores y cuando se aleja, una expedición empieza a cabalgar desde el centro del escenario comandados por un Alexander von Humboldt ya casi anciano. A su encuentro viene un guía mongol, que se niega a seguir y los detiene. Después de un combate entre el cochero con el guía mongol, Dimitr traduce el altercado.

DIMITR: ¡Barón von Humboldt, no encontramos a nadie por la peste, la peste! (El guía no deja pasar a los expedicionarios.) No hemos podido conseguir cambio de caballos. En las aldeas no hay nadie.

HUMBOLDT: ¡Descarguen! Es preciso que armemos el campamento.

Los guías permanecen impávidos negándose a obedecer.

DIMITR: Los ayudantes se niegan a armar el campamento. ¡Hay que volver!

HUMBOLDT: ¡Volver! Los caballos están extenuados, dispongan para ellos un poco de agua y afrecho.

DIMITR: Pero si agua no hay a cientos de kilómetros. Por modificar la ruta, ya no encontraremos casas de postas para el cambio de caballos. En esta estepa no se encuentra agua y estos no son caballos mongoles que sepan encontrar la comida escarbando debajo de la tierra.

HUMBOLDT: Entonces armen el campamento, un propicio reposo nos caerá bien a todos.

DIMITR: Hace mucho frío para detenerse aquí. Con las fuerzas que les quedan, las bestias nos dejarían cerca de la estación anterior. Los guías quieren volver.

HUMBOLDT: Pero regresar con caballos cansados es imposible. Tienen que recuperarse.

DIMITR: Le temen más a la peste.

HUMBOLDT: Los caballos están sanos, el ántrax les daría primero a ellos. Descarguen los instrumentos, el barómetro y el compás.

DIMITR: ¿Ántrax? ¿Qué es eso? Queremos volver andando, de ninguna manera se puede ir al encuentro con la peste.

HUMBOLDT: Bajaré yo los instrumentos, descansen.

El guía va adonde los ayudantes que siguen discutiendo. Humboldt empieza a bajar los instrumentos y a tomar notas.

DIMITR: Barón, creo que su fiebre no cede; los ayudantes temen que usted esté ya contagiado.

HUMBOLDT: Nunca me enfermo, soy un hombre sano, es un malestar pasajero, un resfrío que contraje desde cuando atravesamos el río Ob.

Dimitr va hasta donde los otros integrantes de la expedición. Discuten si volver o armar el campamento. Empiezan a armar la yurta. El barón cae desmayado.

DIMITR: ¡Barón!

HUMBOLDT (delirando): Los caballos, las anguilas….

Entra el coro como si fueran cuervos.

Coro

El final del héroe

Viejo expedicionario

por aquí deambulas

buscando la India

te conformas con llegar al Altái.

Será esta tu última cúspide

pagado por un Zar corrupto

ahora el botánico busca metales.

Regresas a los minerales

con los que entretenías a Goethe.

Ahí concluye tu gran ciencia.

¿Hacia dónde vas viejo caminante?

Olvidas tus glorias en la desolada estepa

por el ansia de aventura

pones en riesgo tu legado,

morir en busca de metales para un corrupto zar.

Los guías ahora aparecen casi desnudos, como indígenas del Orinoco.

Romano Barney, Daniel Espinosa, Paula Vanegas, Jhonny Muñoz y Brayan Soscué. Foto Carlos Mario Lema.

ESCENA II

ORINOCO

HUMBOLDT(en medio de las visiones de la fiebre): Amigo Carlos, ayúdame. ¿Qué camino podemos tomar? Tu saber no me puede fallar en este trance.

CARLOS DEL PINO: Tiene muy alta la fiebre. ¿Pero cómo lo voy ayudar, si aquí son otras las plantas?

HUMBOLDT: ¿Estás enfadado conmigo? Reconozco que en algunas ocasiones te menosprecié, no valoré tus enseñanzas. (Carlos del Pino empieza a quemar plantas alrededor del barón.) Incluso, no cité tu nombre tantas veces como debería, yo no he descubierto nada, fuiste tú quien me abrió los secretos del Orinoco y las puertas del Amazonas.

CARLOS DEL PINO: No tiene importancia, el saber es de quien está dispuesto a escuchar, ningún criollo me puso atención cuando les dije que había que cuidar del bosque, o que tal planta era la indicada para curar una enfermedad. Su excelencia y el señor Bonpland siempre están atentos, aunque no paran de preguntar. Pero ahora tenemos que bajar la fiebre… quédese quieto.

Aparecen Bonpland y el boga de la curiara, el paisaje sonoro cambia. Un joven Humboldt ahora se encuentra en medio de una expedición.

CARLOS DEL PINO(tratando de pescar): Ni cachama, ni bagre rayado, tampoco el yaque y ni siquiera bocachico, tocó merendar solo casabe y fruta.

HUMBOLDT: Así está muy bien, Carlos.

CARLOS DEL PINO: Nadie pesca ni mete la mano en el agua. Siguen asustados con lo que ustedes hicieron con las serpientes, temen que les salgan por acá.

HUMBOLDT: Pero eso fue hace días, en Calabozo.

Saliendo el padre Bernardo desde un costado del escenario.

CARLOS DEL PINO: Podemos aquí desmontar la curiara.

PADRE BERNARDO: Bienvenidos a Javita, en nombre del señor a tan ilustres visitantes. Casi los coge la noche. (Al indígena.) Zerepe, rece, rece, dé ejemplo. La misión es humilde, encontrarán las mismas comodidades que al aire libre, pero sufrirán menos de los mosquitos que allá no se muestran tan desvergonzados como junto al río; tenemos plátanos y huevos de tortuga para saciar el hambre y techo para secar las ropas. Coman lo que se les antoje; todo lo que alcanza la vista a lo largo de la playa está lleno de huevos de tortuga cubiertos de un manto de arena.

BONPLAND: ¿Comer huevos de la gran tortuga Arrau o de las Terecayas, cuando precisamente están desovando para mantener la especie?

PADRE BERNARDO: Hay que aprovechar; las playas del Orinoco contienen menos granos de arena que tortugas tiene el río, y estos animales impedirían la navegación, si los tigres y los hombres no matásemos semanalmente un crecido número. ¡Y no son cuentos de fraile! Sigan hermanos, estamos ansiosos por escuchar novedades de Caracas y de España. Pasemos primero por la capilla, cuyos cirios alumbran gracias a la manteca de tortugas, y agradezcamos al señor.

HUMBOLDT: Gracias padre. Estamos ávidos de alimentos, pero con la ropa seca. Afortunadamente no ha llovido. Por eso las tortugas aprovechan para desovar en la arena. Le hemos traído también un poco de aguardiente.

PADRE BERNARDO: ¡Ya saben cómo negociar con los indígenas! Excelente mercancía. Gracias por ponerme tan cerca de la tentación.

El padre sale, entran diversos títeres de animales desde los laterales.

BONPLAND: Acostumbrarse a este ruido de la selva es difícil, ahora prefiero dormir durante el día, aunque perderse el paisaje con tal variedad de especies nuevas es imposible.

HUMBOLDT: Este ruido refleja la lucha entre los jaguares y tapires, quienes en medio de su huida despiertan a los micos y estos a las aves. De ahí esta sinfonía infernal donde nadie duerme.

CARLOS DEL PINO: Tanto ruido es porque a los animales les gusta ver la luna llena iluminando la selva y festejarla.

BONPLAND: ¿Es decir que los jaguares están, a consideración de su excelencia, cerca?

CARLOS DEL PINO: Durante la cosecha de huevos de tortugas, los jaguares son frecuentes y mucho más atrevidos que en cualquiera otra época. Por aquí no más anda uno.

HUMBOLDT: Nos han detectado hace tiempo, el fuego es lo único que los ahuyenta. Pero tranquilo, me he dado cuenta que los indígenas creen que, si logran infundir miedo al viajero europeo, se harán en realidad imprescindibles y ganarán nuestra confianza.

Vuelve a entrar el padre después de organizar el campamento.

PADRE BERNARDO: ¿Cómo se puede creer que hayan abandonado su país, por venir a este río a que les devoren los mosquitos, y a medir tierras que no les pertenecen? Vengan hermanos, entremos a merendar y a orar a la casa de Dios.

Los indígenas se niegan.

BONPLAND: ¿Por qué no quieren entrar a comer? Todo está listo en la capilla.

CARLOS DEL PINO: El guía dice que su Dios se encierra en una casa, como si fuera viejo y enfermo; el nuestro está en la selva, en las montañas de Sipapu, de donde viene la lluvia.

INDÍGENA: Cachimaná, Maitú… (señalando al padre como si fuera un demonio.) Yoloquiamo…

PADRE BERNARDO: Yoloquiamo, Yoloquiamo…

HUMBOLDT: Ya lo acompañamos padre, necesitamos planificar la jornada de mañana. (A Carlos del pino.) ¿Pregúntale cuál es la ruta más conveniente para continuar nuestra expedición?

CARLOS DEL PINO(sirviendo de intérprete del otro indígena): Dice que es mejor esperar a que suban un poco los caños, de esa manera podremos navegar río arriba, por los esteros.

BONPLAND: ¡Esperar! ¿Cuánto?

Dibuja sobre la arena con el otro indígena un mapa con los ríos.

BONPLAND: Continúan las dilaciones. Desde que estamos con este guía avanzamos no más de cinco leguas por día. Están felices con nuestras provisiones y protección.

HUMBOLDT: Hemos empezado a entrar en su ritmo, cuando dejamos la prisa andamos más seguros. Ellos saben hacia dónde deben conducirnos; conocen los ciclos de los ríos y de la selva.

BONPLAND: Creo que los indígenas no se reponen de nuestros experimentos con las anguilas, ¡Nunca habían visto morir a unos caballos electrocutados!

HUMBOLDT: Ha sido alto el precio de ese experimento: treinta caballos muertos y los que no se ahogaron no se repusieron del aturdimiento. Estimo que las descargas fueron demasiado altas. El agua sirve como conductor de las descargas y cuando sacamos las anguilas del agua y se fueron secando, su carga no se podía trasmitir. Es un decir, yo también recibí mis descargas.

HUMBOLDT(apreciando el enorme dibujo sobre la arena con multitud de brazos): ¿Qué dice tu amigo?

CARLOS DEL PINO: Quiere que usted observe la arena. Tenemos que remontar el Atabapo, esperar que este caño Pichimín, de aquí de la derecha, suba. De esa manera, desde aquí alcanzaremos el río Temi, que se comunica por el canal del Casicare con el río Negro o Guainía, como le decimos nosotros, que más arriba llega a los caños que comunican con el Amazonas.

HUMBOLDT: ¿El Amazonas? ¿Se puede pasar a través de estos caños?

Entra el coro.

Canción 2

El palimpsesto

Esos mapas en la arena los calcaste al pergamino pero sabes que Carlos del Pino fue quien los pintó.

Una vez nada más mencionaste su nombre pero José de la Cruz y Bonpland saben quién te indicó la ruta en la manigua.

Eres celebrado geógrafo y tu guía para la historia un desconocido, Carlos del Pino conocedor milenario de los tiempos del llano y la selva.

Sus venas son los ríos que en la arena dibujó un anónimo más que te dio renombre como afamado cartógrafo.

BONPLAND: ¿Es decir que no estamos muy retirados del Amazonas?

CARLOS DEL PINO: A nueve jornadas para alcanzar el río Temi, eso si el caño sube.

BONPLAND: ¿Nueve jornadas de camino o de espera?

CARLOS DEL PINO: Es lo mismo, no hay que diferenciar.

HUMBOLDT: Carlos, dile a tu amigo que no revuelque la arena, tengo que copiar el mapa. Dibuja muy bien. Pregúntale si él mismo se pintó la piel con el achiote, si en su piel también se dibuja los mapas.

Los indígenas hablan entre ellos y se ríen.

CARLOS DEL PINO: Le gusta pintar, pero en la piel son protecciones no ríos, dibujos que le enseñó su abuela con el onoto o rocú. Se los hace desde que era pequeño.

PADRE BERNARDO: Es una herencia de los Caribes. La costumbre de pintarse no es igualmente antigua en todos los pueblos del Orinoco, sino que se ha extendido desde que la poderosa nación de los caribes realizó incursiones: los vencedores y los vencidos estaban igualmente desnudos, mas estos, para agradar al vencedor tuvieron que pintarse como él y creen que sirva para intimidar a sus contrincantes.

HUMBOLDT: Pregúntale cómo se llaman esos ríos. O dile si quiere pintar sobre el papel.

CARLOS DEL PINO: Sobre el papel no sabe, eso es para usted. Este río se llama el Pipapo y los pequeños el Autana y el Cuao.

ZEREPE: Denme agua de tres o cuatro ríos y les diré con toda seguridad, por el gusto, de dónde procede: si de un río blanco o uno negro, si es del Orinoco o del Atabapo, del Paraguá o del Guaviare.

HUMBOLDT: Planteas un maravilloso experimento que tendremos que realizar. ¡Es decir que los dos grandes ríos de América están interconectados! Es un prodigio…

Andrés Rojas, Francisco Castillo, Brayan Soscué, Romano Barney, Jhonny Muñoz y Julián Fernández. Foto Carlos Mario Lema.

Daniel Espinosa, Andrés Rojas, Paula Vanegas y Jhonny Muñoz. Foto Carlos Mario Lema.

ESCENA III

BERLÍN, FORO ACADÉMICO

La escena se empieza a trasformar en una sala de conferencias en Berlín, a la que asisten, Philipp Gottfried Gaertner, Julius von Flotow y estudiantes. El coro entra como estudiantes y público de la conferencia.

Canción 3

Conferencia en Berlín

Se nos abre un mundo nuevo la América meridional llanos y sabanas el Atabapo, el Orinoco el río grande de la Magdalena.

Insectos nunca antes estudiados la Rutela polita el Erotylus Zebra el Epitragus brunicornis.

Un reino de mariposas con la Erycina aristóteles peces de cuatro ojos y la Guapucha de Bogotá.

HUMBOLDT: Estimados colegas, estudiantes y amigos; me refería a mi charla de la semana pasada al Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, donde describimos el colosal río Orinoco y su evidente conexión, a través de diferentes caños con la cuenca del Amazonas. Mi viaje ha destruido por completo, según creo, las dudas que un geógrafo célebre Buaché había suscitado sobre la posibilidad de comunicación del Orinoco y el río Amazonas. Además, dejamos claro que la naturaleza es un conjunto de interacciones que el hombre debe respetar. No se puede pensar que, si convertimos un área de bosque en un campo para el pastoreo, eso no va a tener una repercusión a miles de kilómetros de allí.

Aplausos.

La naturaleza, considerada por medio de la razón, es decir, sometida en su conjunto al trabajo del pensamiento, es la unidad en la diversidad de los fenómenos, la armonía entre las cosas creadas, que difieren por su forma, por su propia constitución, por las fuerzas que las animan; es el todo animado por un soplo de vida.

Humboldt, toca en su Flauta de Pan.

Coro:

Hoy en Berlín se presenta el libro Species Plantarum que nos describe la flora tropical el prodigioso bosque sobre el bosque.

En conferencia abierta la ciencia es para todos el verdadero legado de Alexander para el mundo.

HUMBOLDT: El resultado más importante de un estudio racional de la naturaleza es recoger la unidad y la armonía en esta inmensa acumulación de cosas y de fuerzas; abrazar con el mismo ardor, lo que es consecuencia de los descubrimientos de los siglos pasados con lo que se debe a las investigaciones de los tiempos en que vivimos, y analizar el detalle de los fenómenos sin sucumbir bajo su masa. Penetrando en los misterios de la naturaleza, descubriendo sus secretos, y dominando con el trabajo del pensamiento los materiales recogidos por medio de la observación, es como el hombre puede mejor mostrarse más digno de su alto destino.

PHILIPP GOTTFRIED GAERTNER(interrumpiéndolo): Querido colega, déjeme interpelar. Está usted mal informando a este auditorio. Por cierto, esta modalidad de difundir la ciencia resulta un tanto espectacular. Le style c’est l’homme. Usted afirma que abraza los descubrimientos de los siglos pasados, pero ha negado sistemáticamente las investigaciones del Conde de Buffón. Déjeme recordarle los treinta y seis volúmenes de la Historia Natural, una obra que, como afirmó Jacques Roger, le dio la potestad de ser considerado como el mayor naturalista que desde Aristóteles, pudo transformar la ciencia profundamente.

Aplausos.

Ahora, usted pretende que nos relacionemos con la naturaleza, fundamentalmente a través del prisma de la contemplación, pero el hombre tiene que devengar su subsistencia de la naturaleza; esas extensas selvas tropicales no pueden permanecer como un criadero infinito de insectos, mientras el hombre requiere de la madera y de los campos para sembrar el trigo, o el denominado maíz. El profesor Julius von Flotow ha tenido correspondencia con el botánico y astrónomo Francisco José de Caldas, que vive en esas tierras del altiplano andino, y sus reflexiones podrían refutar ese disparate.

JULIUS VON FLOTOW: Buenas tardes, el sabio Caldas afirma que la selva o como la denominan, el monte, es la causante de un ambiente malsano. La preservación del monte solo trae consigo una humedad exagerada por donde se propagan las enfermedades. Si continúan preservando ese monte, esas tierras permanecerán sin ningún valor.

HUMBOLDT: A pesar de la riqueza sorprendente de la lengua española en términos descriptivos, una sola palabra, “monte”, designa a la vez una montaña y un bosque, y se emplea como sinónima de cerro y de selva.

PHILIPP GOTTFRIED GAERTNER: Es completamente utópico afirmar que, transformando esas tierras en campos de cultivo, vayamos a sufrir las consecuencias en Europa o Asia… discúlpeme, pero son territorios demasiado lejanos.

OTRO: Profesor Philipp Gottfried Gaertner, creo que no tan lejanos. El profesor Alexander von Humboldt ya demostró que las corrientes frías del Pacífico tienen influencia sobre toda América y llegan incluso hasta la Kamchatka. O que las cálidas aguas del golfo de México convierten en más amable el clima europeo.

PHILIPP GOTTFRIED GAERTNER: Pero estamos hablando del monte, no de las corrientes marinas. Usted se ha dedicado a magnificar plantas, animales y razas humanas pequeñas. Es cierto que el investigador tiene que ir a las fuentes, pero no convertir sus descubrimientos en literatura de viajes, donde la novela se confunde con la ciencia.

HUMBOLDT: Nuestras mediciones siempre fueron exactas. Pese a la dificultad, llevamos consigo barómetros, sextantes, higrómetros, termómetros… y de ninguna manera aumentamos o disminuimos lo observado. Los naturalistas saben hoy que el conde Buffón desconoció enteramente el gran gato de la América, tildándolo de inofensivo.

PHILIPP GOTTFRIED GAERTNER: Claro, usted se refiere a los pequeños ocelotes o chibiguazus…

HUMBOLDT: De ninguna manera, más adelante veremos que el verdadero tigre jaguar de América se arroja algunas veces al agua para atacar a los indios en sus piraguas. Nos contó el propietario de la hacienda que estaba habitada por tigres jaguares. Estos animales pasan el día en sus cavernas y circulan en la noche alrededor de las habitaciones: y como están bien alimentados se hacen hasta de seis pies de largo. Al interferir en su territorio, uno de ellos había devorado un caballo de la hacienda el año anterior; había arrastrado su presa a través de la sabana, llevándola debajo de una ceiba de extraordinaria magnitud. Por eso, si convertimos ese bosque en un campo para el pastoreo, el jaguar y otras especies, no podrán garantizar su subsistencia y…

PHILIPP GOTTFRIED GAERTNER(interrumpiéndolo nuevamente): Como escuchamos, el barón cree en todos los relatos exagerados de los indígenas americanos. Claro, ellos como son tan pequeños, casi liliputienses, ven al tal jaguar americano como enorme.

Aparece Marie-Elisabeth, solo Humboldt se percata de su presencia.

MARIE-ELISABETH: Lo escucha, profesor Gottfried, ¿Mi hijo impartiendo lecciones de economía? Disculpa Alexander, pero todos tienen que saber que utilizaste toda nuestra herencia realizando viajes por el mundo, en vez de comprar propiedades que te garantizaran una buena renta.

HUMBOLDT: Adorada madre, recuerda que terminé mis estudios en las universidades de Göttingen y Frankfurt en la carrera de finanzas, pero creo que esta ilustre audiencia no está interesada en escuchar acerca de las finanzas familiares, más bien sobre el Nuevo Mundo y su naturaleza…

MARIE-ELISABETH: Querido Alexander, desde pequeño te gustaron las plantas y las piedras, me alegré de tu amistad con Goethe y que juntos gastaran años visitando minas y comparando minerales. Pero no me alegré que después de mi muerte hayas gastado toda nuestra herencia en un viaje que bien pudo haber pagado el Rey de España. La ciencia debe tener un límite, por lo menos en cuanto al capital de una familia. Tu hermano también se dedicó a las lenguas, pero desde sus maravillosas casas en Prusia y Francia…

HUMBOLDT (retomando la conversación): Disculpen señores, pero no se trata solo del jaguar, de las corrientes marinas y el clima. Tenemos que establecer una nueva geografía donde se estudie la importancia de los pueblos en la conservación de los recursos. No solo están interrelacionados los bosques con las corrientes, el aire y el clima; el hombre, y sus comunidades son parte de la naturaleza, por eso tenemos que establecer un Atlas Géographique et Physique, como el que inicié para una parte de América, donde estudiemos los pueblos que habitan cada región. El hombre empieza a ser una parte muy importante en la definición de la geografía.

Canción 4

La madre

Mientras los personajes se desvanecen.

A la puerta del molino un extraño niño escarba la tierra celebra encontrar una misteriosa piedra.

Desde pequeño, solitario no jugaba a la guerra con los niños.

¡Ah, Alexander! ¡Ah, hijo ingrato! Dilapidaste nuestra fortuna en viajes a continentes salvajes mezclándote con indígenas y sus pestes.

Asombraste al mundo con tus alucinaciones.

¿Quién te va a creer el tamaño de esos ríos la altura inimaginable de aquella montaña?

H