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- LO QUE NADIE TE ENSEÑÓ SOBRE EL DINERO - INTELIGENCIA FINANCIERA APLICADA - CÓMO SUPERAR LOS TIEMPOS DE CRISIS - ¿INVERTIR O APOSTAR? - EL VOCABULARIO DE LA RIQUEZA - CÓMO CONVERTIR TU TALENTO EN INGRESOS - LAS 10 HABILIDADES IMPRESCINDIBLES DEL EMPRENDEDOR - LA DEUDA ÓPTIMA Y LA PÉSIMA - LA NOVENA MARAVILLA DEL MUNDO: LOS INGRESOS PASIVOS - LA GESTIÓN RENTABLE DE TU TIEMPO - EMPIEZA EN PEQUEÑO, PIENSA EN GRANDE El Código del Dinero® te revelará lo que nunca te han enseñado en la escuela, en la universidad o en casa sobre el dinero: estar al mando de tu economía, hacerla prosperar y ser libre.
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Seitenzahl: 340
Veröffentlichungsjahr: 2010
RAIMON SAMSÓ
El Código del Dinero
Conquista tu libertad financiera
A mis padres.
Les dediqué mi primer libro y repito en el décimo.
En la lotería de los padres, a mí me tocó el gran premio:
me dieron amor, conocimiento y libertad.
Seguramente porque eso es lo que ellos son.
Mi gran deseo es que todos los padres del mundo
algún día reciban unas palabras parecidas.
Introducción
Sé que para conseguir algo distinto es preciso antes ser una persona distinta y hacer cosas diferentes. Cualquier ámbito de nuestra vida mejora cuando nosotros mejoramos, pero no antes. Siempre en este mismo orden. El dinero no es ajeno a esa regla. De modo que para que nuestra economía cambie, antes tendremos que «cambiar» nosotros. Este libro trata sobre ese cambio personal y sobre hacer cosas diferentes.
En mi trabajo diario con personas, he comprobado que éstas muy a menudo desean que sus circunstancias mejoren sin mejorar antes su mentalidad. La ley del orden nos enseña que «somos nuestras creencias». Y que no se pueden forzar las circunstancias externas para convertirlas en lo que uno no es. La pregunta que cualquiera deberá formularse tarde o temprano es: ¿concuerdan mis creencias con mis deseos?
Es paradójico pero las personas que más necesitan cambiar precisamente son las más reacias al cambio, las más inflexibles. Tal vez piensan que cambiar sus opiniones sea un síntoma de debilidad. A la vez, se sienten incómodas cuando escuchan que es su propia inflexibilidad lo que les separa de lo que desean.
Este libro propone cambios en las creencias sobre el dinero. Sin esa apertura, todas las respuestas que contiene pasarán inadvertidas. El Código del Dinero es una información que adquiere significado desde cierto tipo de mentalidad, la que este libro propone desarrollar en el lector que se halla listo para abrazarla. El Código del Dinero proporciona las respuestas a las preguntas que todos nos hemos formulado sobre la libertad financiera; y sin embargo, sé de antemano que no todas se recibirán con agrado.
En realidad, no creo que existan los problemas, sino soluciones que no gustan. Nuestros problemas, desde luego, no están en el mundo sino en las percepciones de la mente que lo contempla. Y las soluciones definitivas a los problemas de dinero requieren desaprender todo aquello que ha demostrado no funcionar hasta la fecha. Este libro propone un cambio de los paradigmas estereotipados sobre el dinero.
Está dicho que cada vida es un reflejo de las decisiones, hábitos, elecciones, creencias, emociones y comportamientos que han conducido justo hasta el momento presente. Y mientras quede alguien que crea que sus problemas de dinero no tienen nada que ver con su mentalidad y comportamiento, habrá sufrimiento por asuntos de dinero.
He comprobado que los problemas económicos no están causados por el dinero sino por los patrones mentales sobre él. La economía personal, en condiciones normales, es el reflejo de patrones mentales, de decisiones y conductas. He concluido que el dinero, en realidad, se hace en la mente.
Casi todo lo que una persona promedio sabe sobre el dinero se basa en opiniones condicionadas que ha ido acumulando a lo largo de su vida. El éxito económico es una clase de programación mental (cifras con muchos ceros) y el fracaso económico es otra clase de programación (cifras con pocos ceros). En ambos casos, todo se reduce a la clase de sotfware o programación instalada en el cerebro: un programa perdedor o uno ganador en el juego del dinero. Esta lectura ayudará a las personas a reprogramarse para conseguir prosperidad.
La diferencia entre las personas que manifiestan prosperidad y las que no la manifiestan está en que las primeras aplican fórmulas útiles y las segundas fórmulas inútiles. Este libro te enseñará a distinguir unas de otras. Te propongo que lo estudies, llévalo a todas partes, como un buen compañero, hasta que domines su contenido. Es un libro para leer, releer, subrayar y anotar. Quisiera que fuese tu libro de cabecera como emprendedor de tu negocio personal. Y quiera que me considerases tu coach financiero. Puedo ayudarte a mejorar tu relación con el dinero.
Lo que sigue es una lista de las mayores mentiras sobre el dinero que he escuchado. Son mitos sin fundamento, supersticiones y prejuicios. He comprobado que hay más problemas por «lo que uno sabe y no es cierto» que por lo que no sabe. Lo que sigue son algunas (no todas) de esas creencias irracionales sobre el dinero: no me interesa el dinero,no puedes ser rico y espiritual, para hacerse rico hay que trabajar mucho, pobre pero honrado, es más noble y espiritual ser pobre, los ricos son gente mala, no puedes divertirte y ganar dinero, no soy buena con el dinero, si yo gano es que alguien pierde, no hay suficiente dinero para todos, más vale malo conocido que bueno por conocer, el dinero no es importante, el dinero corrompe, cuanto más ganas más impuestos pagas, el dinero hace la felicidad, el dinero es sucio... Sólo mencionarlo y escribirlo, me agota. ¿Entiendes ahora porque hay tantos problemas económicos?
Si te has reconocido en alguna de las creencias que mencioné hace un minuto, no te incomodes, no te culpabilices; en realidad lo importante no es lo que has creído hasta este día, sino lo que elijas creer desde ahora en adelante. Seamos claros en esto, yo creo que es perfectamente compatible el que te vayan bien las cosas y hacer un gran bien a los demás.
Las personas, por lo general, no relacionan sus creencias con el dinero porque les parecen ¡cosas desvinculadas! En este libro explico por qué sí tienen relación. Mis años en la banca me han enseñado que la prosperidad es un «equipaje mental». Y mis años como emprendedor me han enseñado todo lo que estás apunto de aprender.
Cada persona que ha entrado en contacto con las ideas expuestas en este libro, y que desarrollo en mis cursos, ha cambiado en algún modo su economía. Mi deseo es contribuir a la formación financiera de las personas para aliviar el sufrimiento por motivos económicos. Este libro también es sobre el cambio que el mundo está experimentando y que nos pide una nueva mentalidad porque sé que cuando cambian las reglas del juego es preciso reajustar el modo de jugarlo. ¿Conoces las reglas de la nueva economía? Te contaré lo que sé sobre esto.
Ahora mismo, existen millones de personas en todo el mundo –que sí tienen un sueldo pero no tienen una vida– suspirando por conquistar la libertad financiera, deseando deshacerse de su ocupación y crear un nuevo estilo de vida con significado. Creo que todos necesitamos, yo también lo precisé en su día, una sacudida, un shock para despertar del sueño que mantiene a tanta gente atada a un empleo que no aman, que no les hace ni libres ni ricos. Pero no está en mi voluntad ofender a nadie que lea este libro, ni imponer mis opiniones a las suyas. Por favor, pido que nadie se tome lo que está apunto de leer como un asunto personal. Por mi parte, me comprometo a escribir sobre el dinero sin a las claras y rodeos.
Cuando me refiera al sistema educativo, por favor, que ningún profesional de la enseñanza se sienta aludido. Para mí los docentes, a todos los niveles, son héroes y heroínas que hacen mucho con poco. Mi hermana es profesora en un instituto, trabaja con adolescentes, y sé de primera mano que su día a día es más duro de lo que cualquiera de nosotros pueda imaginar. Mi aprecio y respeto para todos esos profesionales.
La presente lectura tiene dos partes: «Libertad Financiera» –el Código del Dinero– y «De Empleado a Emprendedor» –el Código del Dinero en acción–. La primera parte se enfoca en la actitud, la segunda en la aptitud, son la cara y cruz de una misma moneda: éxito económico. Me he esforzado en explicar conceptos financieros en el lenguaje de cada día para que todo el mundo pueda entenderlo, espero haberlo conseguido.
En la primera parte examinaremos: qué está ocurriendo, por qué hay problemas económicos y cuales son los obstáculos a la libertad financiera, qué es la inteligencia financiera y la libertad financiera. Te revelaré lo que no se enseña en la escuela y mantiene atrapadas a las personas en la carrera por la supervivencia. Conocerás los tres roles que eligen las personas para crear sus ingresos. Aprenderás el vocabulario de la riqueza. Descubrirás la novena maravilla del mundo: los ingresos pasivos y finalmente descifrarás el Código del Dinero.
En la segunda parte sabrás: cómo piensa y se conduce un emprendedor, cómo evitar los errores más comunes, no desgastarte en un auto empleo, la importancia de contar con un súper producto y un sistema perfecto que funcione solo, cómo empezar y con qué medios, aplicar un marketing irresistible, desarrollar las habilidades del emprendedor, cómo conseguir más con menos gracias a las palancas, cómo promocionarte con chispa, elegir tu cliente ideal, posicionar tu marca personal, y utilizar el poder de internet para hacer «estallar» tu negocio personal.
El Código del Dinero contiene información que dinamitará los esquemas mentales que no hacen a las personas ni libres ni prósperas. Lo sé y por esa razón quiero prevenirte. No diré qué hacer, cuándo, ni cómo; o qué negocios funcionan y cuales no. El objetivo de este libro es desatar el coeficiente de Inteligencia Financiera en todos sus lectores. Lo que cada uno haga después es su elección y su responsabilidad.
Este libro es para la gente que está empleada –pero no está satisfecha– y también es para los que ya poseen su propio negocio personal –pero sienten que deben conducirlo al siguiente nivel. Lo escribí para las personas que están listas para mejorar su economía. Es un libro para todos porque todos manejamos dinero cada día.
Raimon Samsó.
PRIMERA PARTE
Libertad Financiera
(El Código del Dinero)
1
Conquista tu libertad financiera
Esta es la sección más sencilla del libro porque no se trata de aprender sino de desaprender. Cualquier cosa que desees conseguir llegará después de un proceso de sustracción, no de adición. No busques la libertad financiera, mejor deshazte de todas las barreras que has levantado entre tú y ella. Desarmados los obstáculos nada os separará ya. Este libro está pensado para que desaprendas lo que creías saber sobre el dinero y simplemente no es verdad.
Voy a hacerte una confesión.
Mis ingresos, en la actualidad, no provienen de mi educación convencional. Mi actual libertad financiera tampoco es fruto de mis estudios universitarios. Los años que pasé estudiando macroeconomía, matemáticas financieras, estadística, econometría, historia económica o derecho mercantil no me han hecho ganar ni un euro en toda mi vida. Lástima de tiempo.
Confieso que lo que aprendí sobre el dinero, y merece la pena saberse, no me lo enseñaron en la universidad donde me licencié en ciencias económicas–, y tampoco en las tres empresas multinacionales donde ocupé cargos financieros, o en los tres bancos en los que trabajé. En realidad, el Código del Dinero lo aprendí creando mi propio sistema de ingresos múltiples; y en estas páginas lo compartiré contigo.
Sí, durante mi proceso de transición de empleado a emprendedor aprendí algunas lecciones esenciales. Y este libro es la quintaesencia del período más interesante de mi vida. Más y más personas me consultan sobre cómo efectuar su transición profesional de empleado a emprendedor y yo siempre les sugiero un proceso de coaching que les apoye y plantearse una transición suave, bien planeada, nada traumática. Iniciar una actividad profesional con independencia no es un proceso sencillo, es preciso vencer la fuerza de la inercia, además de los temores, mucho coraje y compromiso, además de disciplina y paciencia sin límites. También sugiero empezar en pequeño, invirtiendo poco dinero pero mucho talento y creatividad, porque sé que al principio se cometen errores.
Paciencia y disciplina infinitas son las actitudes más rentables.
La clave, como siempre y en todo, está en amar y disfrutar del proceso. Si las metas son importantes, el proceso aún lo es más. El gran regalo de la vida es en quién te conviertes mientras persigues tus metas. Con el dinero sucede igual, consigues más si no te enfocas en hacer dinero sino en disfrutar mientras sirves a las personas. Si lo planteas así, ten por seguro que el dinero llegará sólo.
El secreto para conseguir dinero no es perseguir el dinero.
Hay dos posiciones respecto al dinero:
Las personas que necesitan ganar dinero inmediatamente.
Las personas que eligen aumentar sus ingresos a medio plazo.
Cuando no necesitas dinero de un modo apremiante es mucho más sencillo crear riqueza. Cuando lo necesitas de inmediato tus posibilidades se reducen y todo lo que puedes hacer es trabajar por dinero. Por eso suelo decir que la prosperidad económica no se consigue en un trabajo sino fuera de él.
La prosperidad es un efecto y su causa son las creencias sobre el dinero y la educación financiera. Todo aquel que aprenda cómo activar las causas de la prosperidad, conseguirá inevitablemente riqueza material. «Dentro de cada vida se hallan las causas de lo que entra en ella», F.W. Sears, autor de Cómo atraer el éxito. Es cierto, el dinero ama a quien ama el proceso y no quien ama el resultado. Lo primero es la causa y lo segundo el efecto. Una estrategia centrada en los efectos es tan absurda como esperar ganar la lotería sin haber comprado un billete.
El dinero es el efecto inevitable de activar sus causas. ¿Las conoces?
Deberían enseñarnos de pequeños que este no es un mundo de cosas sino de «ideas solidificadas». Que la realidad es una emanación de la mente. Y todo lo que ocurre en el mundo material antes ha sido creado en la mente individual o colectiva. «Si lo ves en tu mente lo verás en la realidad», pero si no puedes crearlo en tu mente no estará en ningún lugar. Sí, «los pensamientos son cosas», repítelo conmigo para no olvidarlo. El dinero también es una idea, un concepto, así que deberás crearlo antes en la mente. Puesto que tienes la capacidad de crear pensamientos puedes crear riqueza.
¿El dinero es una idea? ¡El dinero es una idea!
Parece un juego de palabras ingenioso pero no lo es. Es un concepto sólido, casi puede tocarse porque es real. El dinero es un amplificador de tus creencias, expande aquello que ya está en ti. Si tu programación proviene de una mentalidad pobre, el dinero escasea; si tu programación proviene de una mentalidad rica, el dinero abunda. El dinero revela la idea que tienes del mismo, ni más ni menos. Permíteme la siguiente metáfora: las personas llevan incorporado un «termostato mental» que marca el limite máximo sobre el dinero que se permiten a sí mismas. ¿Qué «temperatura económica» marca tu termostato? Es fácil averiguarlo: examina tu declaración de renta, tus extractos bancarios, las cifras de tus ingresos... No te pongas excusas en esto, son el «termómetro» que señala tu límite interior.
Pensamientos pobres, comportamientos pobres, resultados pobres. Pensamientos ricos, comportamientos ricos, resultados ricos.
Algunas personas afirman: «El dinero no es importante». Estoy de acuerdo y, a la vez, no lo estoy. Tengo argumentos para ambas tesis: para quienes dicen que sí lo es y para los que dicen que no lo es.
Para quienes dicen que el dinero no es importante:
Por lo general, lo afirman personas que viven con justeza mientras hacen ese comentario con un suspiro. Sus creencias se reflejan en su economía y no disponen de suficiente dinero porque para ellas «no es importante». Me pregunto, ¿cómo podrán conseguir aquello que no valoran? Porque cuando declaran algo «no importante», lo que hacen es alejarlo de sí mismas. Tengo unas preguntas para quienes afirman que el dinero «no es importante»: si no lo es, entonces ¿por qué pasan 40 horas, o más, a la semana en un empleo durante 40 años o más?, y ¿por qué aceptan una nómina a final de mes? Si no es importante, entonces es que no es necesaria…¿o sí? ¿Ves como sí es importante? Dos preguntas adicionales para quienes aún no lo tengan claro. Una: ¿Si mañana dispusieran de cien millones de euros, harían lo mismo de la misma manera y durante las mismas horas al día? Dos: ¿Si les quedaran cinco años de vida seguirían haciendo lo mismo?
Para quienes dicen que el dinero sí es importante:
Por lo general no desean pasarse la vida trabajando para ganarlo. Dado que no desean estar siempre pendientes del dinero, resuelven ese tema de una vez por todas. Zanjan esa cuestión cuanto antes y pasan a disfrutar de la vida. Aprenden las reglas del juego del dinero y las aplican. Se forman financieramente. Hacen los deberes y no esperan a última hora para prepararse el examen. Como es un asunto importante para ellas, lo resuelven pronto y luego se dedican a vivir.
Sir Richard Branson, creador del imperio Virgin, afirma que todas las personas que se acercan a él le preguntan cuál es su secreto, cómo gana dinero, pero lo que Branson percibe es que en realidad lo que la gente quiere saber es cómo ellos pueden ganar dinero ya que, según él, todo el mundo quiere ser millonario. La respuesta que les ofrece es la siguiente: «Intento pasarlo bien. ¿De qué sirve pasar todo el tiempo trabajando hasta quedar agotado? La diversión te refresca y es estimulante a nivel espiritual. Saber reírse, amar y apreciar a los demás es de lo que trata la vida». Gracias Mr. Branson por aclararlo.
No nos engañemos, el dinero no es importante para lo que no lo es y es importante para aquello que sí lo es.
Imagino que estamos de acuerdo en que el dinero condiciona muchas áreas de nuestra vida. Por ejemplo, la falta de dinero es una de las primeras causas de ansiedad, muchas parejas rompen por causa de discusiones sobre sus problemas con el dinero, y demasiadas vidas no se viven plenamente por carecer de suficiente dinero. Las estadísticas nos dicen que los problemas financieros son la primera causa de divorcio (no es la falta de amor sino la falta de dinero). Incluso pueden significar la diferencia entre la vida o la muerte en situaciones límite.
Lo que sigue no lo escribí yo, sino Dostoyevski: «El dinero es libertad acuñada». Estoy totalmente de acuerdo. El dinero compra la libertad para poder elegir que se hace con el tiempo.
Sé muy bien que el dinero no hace la felicidad y también sé que la falta de dinero tampoco hace feliz. Está comprobado. El dinero no da la felicidad, de acuerdo, pero te deja tan cerca de ella que puedes llegar andando en unos minutos. De hecho, el dinero crea un estado mental tan parecido a la felicidad que ni siquiera un experto neurólogo puede distinguir la diferencia. Ahora en serio, sin bromas, cuando no estés presionado por la necesidad de hacer dinero, te librarás de la preocupación de pensar a cada minuto de dónde saldrá el siguiente euro y entonces ¡serás rico y libre!
3
Cómo superar los tiempos de crisis
Cuando se habla de la crisis, se hace más del problema que de las soluciones. Lo malo de las soluciones de las crisis es que no suelen gustar. Las más eficaces son las que gustan menos (dato comprobado). Las soluciones definitivas suelen ser las más incómodas porque exigen cuestionar viejas creencias y hábitos... No es una casualidad que las soluciones más desagradables sean las más efectivas.
Además de la crisis, experimentamos otro fenómeno de fondo, estructural, y que ha llegado para quedarse: la globalización. Son dos fenómenos diferentes que ahora se solapan en el tiempo. La crisis es coyuntural, la globalización es estructural. Una pasará, la otra se quedará. Cuando pase la crisis nos daremos cuenta que debemos afrontar un escenario económico mucho mas complejo: la economía global.
Las cosas no volverán a ser como eran.
Uno de sus efectos de la globalidad es la deslocalización (offshoring) que está empezando por los «empleos de cuello azul» y se extenderá a los «empleos de cuello blanco». El directivo que prepara un expediente de regularización de empleo (E.R.E.) no se da cuenta de que él puede ser el siguiente.
Sentarse a esperar que la crisis pase (o ignorar la globalización) es la peor receta, porque cuando nos hayamos tomado el primer plato (crisis), nos servirán el segundo plato (globalización) para el cual dudo que la persona promedio se esté preparando. Por ejemplo, si una persona está en el paro y se repite a sí misma que «no sale nada de lo mío» es que tal vez «lo suyo» ya no sea necesario o ya no valga la pena que sea suyo, vamos que toque reciclarse...Quizás para encontrar «lo tuyo» haya que abrir el baúl de los recuerdos.
La persona promedio piensa que la crisis es todo el problema que resolver, pero no sabe que su pobre educación financiera agrava su situación ante la crisis y la deja indefensa ante la globalización.
Las crisis son procesos naturales, forman parte de la expansión y la contracción de la vida, como un latido. Siempre las hubo y las habrá. Cuando los medios de comunicación se obsesionan en crear un mal ambiente, proporcionan una excusa adicional a quienes las usan para sacar balones fuera. Las crisis pueden servir para excusarse y no tomar acción.
¿Cómo prepararnos para desarrollarnos económicamente en ambos fenómenos: crisis y globalidad? Creo que tengo respuestas:
Si tu trabajo puede hacerlo un ordenador, búscate otro.
Si tu trabajo puede hacerlo un robot, búscate otro.
Si tu trabajo se basa en la experiencia, búscate otro.
Si tu trabajo no es creativo, búscate otro.
Si tu trabajo no aporta significado, búscate otro.
Si tu trabajo es muy manual, búscate otro.
Si tu trabajo puede digitalizarse, búscate otro.
Si tu trabajo puede hacerse por menos, búscate otro.
Si tu trabajo no te apasiona, búscate otro.
Y en cualquiera de los casos arriba señalados, si después de buscarlo, no lo encuentras, créalo (invéntalo). ¡Oh!
Para todos: haced algo que requiera talento, elegid una ocupación que proporcione sentido y significado a las personas, y elegid trabajos creativos, innovadores, que requieran mucho talento. En pocas palabras, huid como de la peste de trabajos productivos.
Dos conceptos a tener en cuenta: trabajo intercambiable y trabajo no intercambiable. Todo trabajo que sea intercambiable será cambiado de titular y de emplazamiento (trabajos exportados a oriente), los no intercambiables se quedarán aquí. Otro concepto interesante es la «proximidad», si tu trabajo requiere proximidad al cliente correrá menos riesgo de ser intercambiable o ser digitalizado. No hay más que un único mensaje: especialízate en lo tuyo, entrega talento no digitalizable, se no intercambiable y cultiva la proximidad.
Un trabajo productivo siempre puede ser hecho por menos dinero. O mejor lo que significa con mayor calidad y eficiencia. Los países emergentes son la gran reserva para la subcontratación. Las empresas ya han entendido que el outsourcing (subcontratación internacional) mejora sus procesos (aumentos del 100% en productividad) y abarata sus costos (ahorros del 75% en salarios). Y han comprobado que el homesourcing (subcontratación doméstica) mejora la productividad en un 30%. Así que, ¿dónde está tu competencia? (¡Sí, tienes competencia!). Respuesta: En todas partes: personas que trabajan desde su casa, profesionales y empresas que trabajan a varios miles de kilómetros.
Un empleado de una empresa compite con auto empleados que trabajan por cuenta propia y quieren trabajar para esa misma empresa. Puede que nos les vea pero pronto sentirá su aliento en su nuca –y cómo presionan su nómina a la baja–. A las empresas les ocurre lo mismo: compiten no sólo con otras empresas de su sector sino con auto empleados que pueden hacer lo mismo, usando las mismas tecnologías (todos disponemos de las mismas herramientas), pero con una estructura menor; y por tanto, más competitivos en precios. Yo mismo estoy proporcionando formación a multinacionales que antes sólo trabajaban con grandes empresas de formación.
En momentos de crisis, nos cansamos de oír argumentos como: «no es un buen momento», «no está la cosa como para invertir», «es arriesgado»… Cuando lo que en realidad dicen es: «tengo miedo a hacerlo», «no me gusta hacerlo», «no sé cómo hacerlo»… No se trata de la crisis, ni del paro, ni del endeudamiento, ni del mercado... como siempre, se trata de nosotros, de ti. ¡Nosotros! ¡Tú! Se trata de las personas que no creen en sí mismas y sus posibilidades; y en consecuencia, proyectan su desconfianza a la situación. Las crisis son en gran medida un déficit de confianza (si el ser humano pudiera desear sin dudar del resultado, ese deseo se cumpliría al instante).
Voy a compartir contigo la siguiente cita de Paul Romer: «Una crisis es algo que no se puede desperdiciar». También afirmó: «Todos queremos crecimiento económico, pero nadie quiere el cambio». Como él, creo que las crisis son una oportunidad para mejorar. Simbolizan la necesidad de un cambio, y el dinero ama la velocidad en el cambio. Una crisis es la señal de que algo nuevo está a la vuelta de la esquina.
La mente más brillante del siglo pasado, Albert Einstein, afirmó sobre las crisis: «No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar «superado». Quien atribuye a las crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Damos lo mejor de nosotros cuando afrontamos desafíos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.»
Palabras de sabio.
4
Por qué hay problemas económicos
Probablemente sabes que el empleado promedio sobrevive de nómina a nómina. Yo lo sé muy bien porque trabajé durante diez años en banca como director. Cada mes, al llegar la tercera y cuarta semana, los números rojos teñían las cuentas corrientes; y sus titulares esperaban el inicio de mes financieramente exhaustos para cobrar la siguiente nómina. Y así mes tras mes.
Menuda vida.
De unos años a esta parte, las personas se hipotecan de por vida con más alegría que nunca antes; y debido el elevado importe de las hipotecas, los plazos se alargan hasta 40 años para amortizarlas. Pero si esto no es suficiente como para poner los pelos de punta a cualquiera, aguarda a escuchar lo que sigue: cada vez más personas después de pagar durante media vida la compra de su vivienda, en la vejez vuelven a hipotecarla, pero ahora con una «hipoteca inversa» para recibir un ingreso mensual que complementa sus exiguas pensiones.
Menuda herencia.
Muchas personas después de toda una vida de trabajo duro, tienen muy poco en el banco, la cifra promedio ahorrada es de 30.000 euros. Con ese precario capital y una escueta pensión de la Seguridad Social, es casi inevitable que lo primero que haga una persona cuando se jubila sea buscar trabajo y hacer horas en lo que pueda. Al llegar la jubilación, la mayoría abandona la clase media para ingresar en la clase baja. De este modo los años de retiro –que se suponían dorados– se convierten en un período agridulce (más agrio que dulce) con un poder adquisitivo muy por debajo del disfrutado en la etapa activa. ¿A dónde conduce trabajar toda una vida?
Menudo panorama.
Ante semejante escenario, creo poder oír tus pensamientos: «No es justo». Tal vez, pero los hechos están ahí y son el efecto de unas causas, no de la casualidad. En este libro nos ocuparemos de las causas que conducen a esta clase de situaciones para corregirlas cuando aún es posible hacerlo.
Quisiera que entendieses que redoblar esfuerzos con una receta que no funciona sólo hace que empeorar el guiso, así que te diré que más trabajo o más sueldo no son las soluciones. Lo que afirmo puede parecer increíble pero pronto comprenderás que no es la velocidad lo que falla sino la dirección.
La persona que no llega a final de mes suele creer que un aumento de sueldo sería la solución definitiva a sus males. Y yo creo que no lo sería. ¿Por qué?, porque en el mismo instante en que le aumentarán el sueldo, aumentarían sus impuestos retenidos en la nómina, aumentaría su nivel de gasto y aumentaría su nivel de deuda puesto que consumiría en proporción a lo ingresado. Y volvería a estar en las mismas.
Es obvio que las personas endeudadas lo están porque gastan más de lo que ingresan, no estoy seguro de que aumentar sus ingresos resolviera la situación porque de inmediato gastarían más y su deuda aumentaría. No necesitan más dinero sino resolver su habito de gastar más de lo que ingresan. Sí, has leído bien. Necesitan en dos palabras formación financiera. Sin esa educación, cuando alguien gana más dinero, gasta más dinero o pierde más dinero. Al final, gana la partida no el que ha ingresado más sino el que conserva más cuando ésta acaba.
La peor mentira que puede alguien contarse es que si ganara más dinero tendría más dinero.
Imaginemos que alguien recibe un aumento de sueldo (es una hipótesis aventurada en estos tiempos). Meses después, esa persona descubre que se halla más estresada por su nueva responsabilidad laboral y que le deja menos tiempo libre, además ahora se recompensa con más gasto; y en consecuencia, realiza el mismo ahorro mensual que antes, es decir: cero. Trabajan duro y se lo gastan, piden prestado y se lo gastan, incluso se gastan lo que aún no han ganado… son expertos en gastar. ¡Compradores de primera!
Por otro lado, su retención en la nómina ha subido varios puntos. Las cosas han mejorado para acabar empeorando. Tras la promoción, tiene un mayor ingreso pero también más responsabilidades, más impuestos, más gasto; y menos tiempo, menos libertad, menos vida... Robert Frost, ganador de cuatro premios Pulitzer, lo expresó impecablemente: «Trabajando fielmente ocho horas al día, con el tiempo llegarás a ser jefe y a trabajar doce horas al día». ¿Entiendes por qué el éxito, de un empleado, puede convertirse en un fracaso? Parece que nadie se da cuenta de eso.
La solución no es un sueldo mejor sino una mentalidad mejor.
Los sueldos no aumentan; en términos reales, disminuyen. No hay más que echar un vistazo al mercado laboral para darse cuenta de que la oferta de trabajo no es un bien escaso, sino al contrario: hay sobre oferta. Debido a la ley de la oferta y la demanda, el precio por hora no hace más que bajar y bajar. ¿Suben los sueldos un 20% al año? ¿Y un 10%? Claro que no. En términos reales, deducida la inflación, los sueldos descienden. ¿Por qué? Porque miles de millones de aspirantes a un empleo en el mercado global hace que bajen los sueldos.
El ingreso de las grandes economías asiáticas al mercado global aportan 2.400 millones de personas. ¿De verdad crees que eso no va a afectarte sólo porque están a unas horas de avión? Los satélites de comunicaciones han puesto puerta con puerta a trabajadores occidentales y orientales. Está pasando ahora: los trabajadores de cuello azul toman un avión para Europa y a los trabajadores de cuello blanco les basta con darse de alta en internet (ni siquiera tienen que desplazarse, se suben
