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El Código Primordial es una novela de suspenso y misterio que explora los orígenes ocultos de la humanidad a través de un antiguo enigma codificado en los textos más antiguos de la civilización. Cuando un brillante criptógrafo descifra un mensaje oculto en el Génesis, descubre que la historia de la creación esconde un código ancestral con el poder de cambiar el destino del mundo. Perseguido por sociedades secretas, gobiernos y fuerzas desconocidas, deberá desentrañar el verdadero significado del Código Primordial antes de que caiga en las manos equivocadas. En una carrera contrarreloj que lo llevará desde las ruinas de Mesopotamia hasta laboratorios ultrasecretosen la Antartida, Egipto, Amazonia, el protagonista se enfrenta a una verdad que desafía la historia, la ciencia y la fe. ¿Está la humanidad preparada para conocer el secreto de su propia existencia?
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Seitenzahl: 42
Veröffentlichungsjahr: 2025
Capítulo 1: El Mensaje en el Hielo
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Capítulo 2: La Fuga y la Revelación
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Capítulo 3: El Secreto de las Pirámides
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Capítulo 4: La Verdad en las Sombras
Capítulo 5: El Primer Portal – Egipto
Capítulo 6: La Traición
Capítulo 7: La Conspiración de las Superpotencias
Capítulo 8: La Ciudad de los Dioses
Capítulo 9: El Tercer Sello
Capítulo 10: La Resurrección de la Máquina
Capítulo 11: Contacto con lo Desconocido
Capítulo 12: El Guardián del Código
Capítulo 13: La Carrera Contra el Tiempo
Capítulo 14: La Prueba del Corazón
Capítulo 15: El Despertar del Elegido
Capítulo 16: La Sangre de los Antiguos
Capítulo 17: La Luz del Sacrificio
Capítulo 18: El Retorno del Eclipse
Capítulo 19: La Última Puerta
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Una historia de conspiración, ciencia y el destino de la humanidad
La tormenta arreciaba sobre la base Kronos-7, una instalación científica oculta en las profundidades de la Antártida. Afuera, los vientos alcanzaban los 200 km/h, convirtiendo el paisaje en un infierno blanco.
El doctor Samuel Lenz, experto en genética evolutiva, observaba la extraña cápsula cilíndrica que su equipo había encontrado a casi 900 metros bajo el hielo. Un objeto sellado durante más de 12.000 años.
—No tiene sentido… —murmuró Samuel mientras pasaba su mano enguantada sobre la superficie metálica, completamente intacta.
A su lado, la doctora Aiko Nakamura, bioingeniera y criptógrafa genética, analizaba las inscripciones del cilindro con un escáner espectral.
—Samuel… —su voz tembló al observar la pantalla—. Esto… no es de aquí.
Samuel frunció el ceño.
—¿Quieres decir que es… extraterrestre?
Aiko negó con la cabeza.
—No. Quiero decir que este objeto no debería existir. Mira esto.
La pantalla mostraba un patrón en espiral que se repetía una y otra vez, intercalado con símbolos geométricos.
—Dios… —susurró Samuel—. Es ADN.
Los ojos de Aiko reflejaban asombro y terror.
—Y no cualquier ADN. Es más antiguo que cualquier forma de vida conocida en la Tierra.
Antes de que pudieran reaccionar, las alarmas de la base sonaron con fuerza.
La imagen de las cámaras de seguridad apareció en las pantallas: hombres armados en trajes negros avanzaban entre la nieve, portando rifles de asalto.
—¡Tenemos que salir de aquí! — gritó Aiko.
Las luces parpadearon. En ese instante, la computadora central de la base comenzó a proyectar un código encriptado en todas las pantallas.
Era un mensaje. Un mensaje de hace 12.000 años… que acababa de activarse.
Las sirenas seguían sonando en la base Kronos-7, mientras Samuel y Aiko observaban las pantallas con incredulidad. El cilindro había activado un mensaje codificado, pero no había tiempo para descifrarlo.
Un estruendo sacudió las instalaciones. Explosivos. Los intrusos habían entrado.
—¡Tenemos que movernos! — gritó Aiko, desconectando el cilindro del escáner y guardándolo en una funda acolchada.
Samuel la siguió mientras un grupo de mercenarios irrumpía en el laboratorio. Lucien Kross, un hombre de traje oscuro y ojos
fríos, avanzó entre ellos.
—¿Dónde está el cilindro? —su voz era tranquila, pero cargada de amenaza.
Samuel y Aiko lograron salir por una puerta lateral justo cuando se escucharon disparos. Corrieron por los pasillos hasta llegar a la salida de emergencia.
En el exterior, una moto de nieve los esperaba con un conductor enmascarado.
—¡Suban si quieren vivir! — ordenó.
Sin otra opción, saltaron a bordo y el vehículo aceleró, perdiéndose en la tormenta de nieve.
Aiko se aferró con fuerza mientras el conductor los guiaba a través del desierto helado.
—¿Quién eres? —gritó Samuel sobre el rugido del viento.
El hombre se quitó la máscara, revelando un rostro curtido y con cicatrices.
—Dante Varela. Exespía. Y ahora, su única esperanza de sobrevivir.
Mientras se alejaban de la base, un satélite en órbita detectó un pulso electromagnético proveniente del cilindro. El mundo acababa de cambiar, y ninguna superpotencia iba a ignorarlo.
El rugido de la avioneta sacudía los oídos de Samuel y Aiko mientras atravesaban el Atlántico. Dante pilotaba con precisión, esquivando las rutas de radar de las grandes potencias.
—¿A dónde vamos? —preguntó Aiko, aún abrazada al cilindro.
Dante no apartó la vista de los controles.
—A Egipto.
Samuel frunció el ceño.
—¿Por qué allí?
Dante sacó un viejo archivo clasificado y se lo arrojó.
—Porque no es la primera vez que encuentran algo así.
Samuel abrió el informe y sintió un escalofrío. Fotografías de 1922 mostraban una cámara secreta bajo la Gran Pirámide de Guiza. En una de las imágenes, se veía un objeto idéntico al cilindro.
—Los egipcios no construyeron las pirámides solo como tumbas —murmuró Dante—. Fueron diseñadas para proteger algo.
Aiko deslizó su portátil sobre sus piernas.
—Antes de huir, logré descifrar parte del mensaje activado en la base. Había coordenadas. Todas apuntaban a monumentos antiguos: Guiza, Teotihuacán, Stonehenge…
Samuel apretó el cilindro.
—Entonces debemos ir a Guiza antes de que alguien más llegue primero.
Dante asintió.
