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Cada uno de nosotros tiene un don…
Victoria, muchos amores y muchas desilusiones…
Pero ella quería solamente uno, vero, auténtico, de una persona que tenga gana de empeñarse.
Miguel, un encuentro casi casual, una relación breve, cortada por el destino que le abrió un mundo…
Recuerdos que afloran, pasado que a veces regresa, gana de mirar al futuro y la maravillosa descubierta que cada uno de nosotros tiene un don…
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Veröffentlichungsjahr: 2018
Sené Sepav y Julia Nadar
El Don
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© 2018 OAK Edizioni – AMW Srl, San Vincenzo (LI), Italy
Para información: [email protected]
Illustraciones: ArielArt.
Gráficos y diseño: OAK Edizioni.
Traducción: Julia Nadar.
Publicado en el mes de: marzo 2018
ISBN: 978-88-98113-65-1 (Epub 3.0)
ISBN: 978-88-98113-66-8 (Kindle version)
Todos los derechos están reservados.
Niguna parte del libro puede reproducirse o difundirse de ninguna manera ni por ningún medio (solo a modo de ejempio, pero no limitado a: fotocopias, microfilmes, u otros) sin el permiso previo por escrito del editor.
All rights reserved. No part of this book shall be reproduced, stored in a retrieval sy-stem, or trasmitted, by any means, electronic, mechanical photocopying, recording or otherwise without written permission from the publisher.
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3
Prefación
No existe continuidad absoluta
No existen superficies
No existen líneas rectas
Richard Buckminster Fuller
¿Pude una única imagen geométrica representar y encarnar el sentido más au-téntico de un texto, donde prosa y poesía se alternan y se suceden, como persi-guiéndose, durante toda su duración?
Discurriendo las páginas de este libro viene inmediatamente a la cabeza la imagen del fractal.
El fractal es muchas cosas y una sola al mismo tiempo. La etimología de la pala-bra (del latino fractus) revela su peculiar característica, haciendo referencia a una dimensión no entera y sólo aparentemente caótica, pero que, realmente, oculta una estructura ordenada y constante que se repite hasta el infinito a una escala aún más reducida.
A través de la proximidad y tal vez la superposición de voces diversas y distantes, pero en sustancia no muy diferentes entre ellas, desde la jerga juvenil de las redes sociales más populares, como whatsapp, facebook, twitter, a la voz tranquilizadora de los refranes de nuestros abuelos, viene reproducida una pluralidad de voces nar-radas, cada una portadora de una visión diferente del mundo. Un coro de voces que se sobreponen, se alternan y desaparecen.
Desde la legendaria Sabana del Rey León a la mística espiritualidad de Medjugorje, desde los abrazos tranquilizadores y exigentes, de las laderas nevadas de Bardonec-chia, a los dulces y empinados acantilados de Recco, casi sin solución de continui-dad, la geografía del espacio y el tiempo de la historia se alternan en una armónica discontinuidad.
A lo largo de toda la narrativa se desarrolla una variedad de núcleos temáticos de la historia contada (entre ellos el amor, la inevitable enfermedad, la fe inagotable , la juventud en la que todo es posible ) los cuales parecen seguir un ritmo vital, apre-miante y siempre constante, como el del corazón. Y justamente es en su imagen que se encuentra la síntesis de la historia.
Es el corazón el que hace posible la tan presagiaba recomposición de los varios aspectos narrados del cuento en una armoniosa concordia appositorum constituidas por elementos que, como astillas de luz enloquecidas, se manifiestan de forma pre-potente y resplandecen, deslumbrado al lector.
Esto es un síntoma de que existe un boceto de un patrón ordenado, pero que, en la confusa sucesión de los acontecimientos diarios, no siempre es inmediato y simple de entender.
Simonetta Mango
4
Para Miguel T.
Nací de un paseo bajo las estrellas,
del canto de una polea,
del esfuerzo de mis brazos.
Era buena para el corazón, como un regalo.
Antoine de Saint -Exupery
El pequeño príncipe
5
Dios dirige nuestro lápiz
y nuestra mano;
A veces nos quejamos
porque nos exige mucho,
pero él sabe cuál es
el diseño definitivo.
Nosotros conocemos solo
la galerada.
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Capitulo I
Trastornas mi centro.
Dejame recuperar el tiempo perdido.
Y en punta de respiro, libre,
viajarè para siempre.
El autobus tarda, otra vez. Me fijo en un detalle, una camisa a rayas verdes y rojas: - Verde esperanza y rojo pasión, - me digo; otra vez estoy pensando subje-tivamente.
¿Y si fuese verde hierba y rojo guerra?
¿O verde hoja y rojo sangre? – İNo, me ha vuelto a pasar!
Entrevista terminada, empiezo a perderme, otra vez, en mis pensamientos; busco entre las paginas de mi mente el modo más correcto para contar la noticia que aca-bo de asimilar, aquella que puede darme la certeza que estoy buscando; pero en mi pensamiento, imagenes confusas, vacias, y llenas a la vez.
¿Por qué? Me pregunto. Es tán simple.
Mientras tanto veo mi autobus, el cinquenta y dos, sé que me llevará a la estación de Porta Nuova.
Conozco las calles de memoria, sé cuando sujetarme al asiento o cuando pegarme lo más posible al vidrio de la ventana, para mantener el equilibrio en una curva.
¿Y la camisa de rayas? Otra vez mis paranoias...
Si escribiese camisa de rayas, todo el mondo penseria a los campos de concentra-ción.
Como son fragiles las palabras, vanos y rapidos los caminos del pensamiento.
A veces, antes de escribir un artículo, trato de imaginar mis potenciales lectores; bueno, puede ser aquel seňor al final del autobus, sabe poco el italiano, pero pare-ce enteresado a la cronica, escuchando sus discursos, la locál también, más oculta, más anónima, que sin embargo da un verdadero rostro a la masa indistinta de los grandes numeros, de los grandes eventos, de los grandes nombres.
¿Miguel aún estará esperando en el bar?
El ha puesto su confianza en mi, ha entregado a mi pluma una interesente noti-cia, un mensaje importante; he aprendido en estos aňos que la importancia no es objetiva: lo que hoy es interesante para mi, puede no ser interesante, en el mismo momento, para otra persona. Miguel, en cambio, en dos horas de entrevista, me ha abierto su corazón: no puedo decepcionarlo y no puedo decepcionar tampoco el lec-tor; ¿cómo actuar?
La redacción, en cambio, seguramente se decepcionará, porque esperaba otro tipo de articúlo, ya lo sé, pero aquella historia, aquel rostro, en una palabra, Miguel, ten-drá que aparecér en el periodico. Veo, desde lejos, la estación de Porta Nuova, como siempre espero no encontrar ningún conocido; mis pensamientos me consuman,
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enciendo la música y esto << Acuérdate de mí>> del cantante Venditti, me ayuda a aislarme del mundo. Mis auriculares, alguna vez, son una salvación.
Así, empiezo a decirme: ¡si encuentras alguien que conoces, dile que estás hablan-do por teléfono, y sigue adelante!
Esta vez, este metodo, no funciona, alguien me agarra de un brazo, me doy la vuelta a toda prisa:
Hola Victoria, ¿qué tal?
¿Mario? ¿Qué haces aquí?
Estoy yendo a visitar a mi tio, no se encuentra bién, ¿y tu?
Tengo prisa, voy a perder el trén, te deseo lo mejor y lo mismo para tu tio.
Subo el volumén de la musica y sigo, sin esperar, por si había, una respuesta suya.
No puede ser- me digo- entre los millones de personas que hay en esta ciudad, mi ex novio, que tampoco vive en Turín.
El ratón de la biblioteca personal de mi pensamiento tiembla, cierra un libro blanco y abre otro, polvoriento, a veces desordenado, y depositado en un rincón: << Abrirse solamente en caso de profundo masoquismo>> sí, en aquellas paginas se oculta mi dolór, terminado mál, vivido peor, y, cosas aún más terrible, quizás nunca empezado.
Una vez las personas
tenian miedo de quedarse sola,
ahora la gente tiene miedo al compromiso.
