El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde - Robert Louis Stevenson - E-Book

El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde E-Book

Robert Louis Stevenson

0,0
0,49 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde es una obra maestra de Robert Louis Stevenson que explora las dualidades de la naturaleza humana a través de una narrativa cautivadora y sombría. Publicada en 1886, durante la era victoriana, la novela se desarrolla en Londres y utiliza un estilo gótico que combina descripciones vívidas con un tono inquietante. Stevenson presenta al Dr. Jekyll, un científico respetable, que experimenta con su propia identidad, dando vida a su alter ego, el violento Mister Hyde. Este conflicto interno y la lucha entre el bien y el mal reflejan las tensiones de una sociedad que lidia con las normas morales de la época, haciendo eco de las preocupaciones contemporáneas sobre la moralidad y la psicología humana. Robert Louis Stevenson, nacido en Escocia en 1850, fue un escritor prolífico cuyas experiencias de vida y su interés por el viaje y la aventura influenciaron su obra. La escritura de Stevenson a menudo se ocupó de la complejidad del ser humano y sus demonios internos, lo que lo llevó a crear este clásico de la literatura. Su habilidad para entrelazar elementos psicológicos con una prosa cautivadora destaca su comprensión profunda de la naturaleza humana y su propia lucha con las expectativas sociales. Recomiendo encarecidamente El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde a todos aquellos que busquen una profunda reflexión sobre la dualidad humana. La obra no solo entretiene, sino que también invita a una introspección sobre los aspectos más oscuros de la personalidad. La maestría de Stevenson en la creación de personajes y atmósferas, sumada a su exploración de temas atemporales, la convierten en una lectura esencial para cualquier amante de la literatura. En esta edición enriquecida, hemos creado cuidadosamente un valor añadido para tu experiencia de lectura: - Una Introducción sucinta sitúa el atractivo atemporal de la obra y sus temas. - La Sinopsis describe la trama principal, destacando los hechos clave sin revelar giros críticos. - Un Contexto Histórico detallado te sumerge en los acontecimientos e influencias de la época que dieron forma a la escritura. - Una Biografía del Autor revela hitos en la vida del autor, arrojando luz sobre las reflexiones personales detrás del texto. - Un Análisis exhaustivo examina símbolos, motivos y la evolución de los personajes para descubrir significados profundos. - Preguntas de reflexión te invitan a involucrarte personalmente con los mensajes de la obra, conectándolos con la vida moderna. - Citas memorables seleccionadas resaltan momentos de brillantez literaria. - Notas de pie de página interactivas aclaran referencias inusuales, alusiones históricas y expresiones arcaicas para una lectura más fluida e enriquecedora.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2023

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Robert Louis Stevenson

El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde

Edición enriquecida. Explorando la dualidad humana a través del Misterio y la Psicología en una obra maestra literaria
Introducción, estudios y comentarios de Vega Santana
Editado y publicado por Good Press, 2023
EAN 08596547819639

Índice

Introducción
Sinopsis
Contexto Histórico
Biografía del Autor
El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde
Análisis
Reflexión
Citas memorables
Notas

Introducción

Índice

Bajo la superficie pulcra de una ciudad orgullosa, late una fuerza oscura que reclama un rostro respetable para caminar impune, una tensión entre apariencia y deseo que se desliza por callejones con niebla, llama a puertas cerradas y susurra a profesionales intachables que el orden público es, en el fondo, un pacto frágil con nuestras sombras privadas, y que, cuando ese pacto se resquebraja, la comunidad se ve obligada a mirar de frente un misterio inquietante: ¿hasta dónde puede dividirse una vida sin romperse, y qué costo exige la búsqueda de un yo irreprochable en un mundo ambivalente?

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, fue escrito en 1885 y publicado en 1886, en pleno clima victoriano, cuando Londres combinaba prosperidad y rigidez moral con temores a la modernidad. Stevenson, autor escocés célebre también por novelas de aventuras, concibió aquí una narración breve y concentrada, de pulso gótico y curiosidad psicológica, que coloca a un abogado prudente ante una relación desconcertante entre su respetado amigo, el Dr. Henry Jekyll, y un individuo de reputación siniestra llamado Mr. Hyde. La premisa es simple y perturbadora: algo une de manera opaca a dos nombres que parecen incompatibles.

La obra se ganó pronto el estatus de clásico porque articuló con forma memorable una inquietud que no caduca: la coexistencia, en una misma sociedad y en una misma persona, de la cortesía y el impulso destructivo. Desde su aparición, su trama concisa, su atmósfera de sigilo y su arquitectura de misterio ofrecieron a lectores y críticos un laboratorio narrativo donde pensar la ética, el deseo y la responsabilidad. Con el tiempo, su imaginario desbordó el libro: la expresión que asocia dos caras de una misma figura ingresó al habla común y consolidó una clave para leer conflictos íntimos y públicos.

La pericia literaria de Stevenson explica parte de su perdurabilidad. Con economía de escenas y una prosa sobria, organiza un relato que avanza como pesquisa, siembra presagios sin estridencias y administra el dato crucial con disciplina de relojero. La voz externa que sigue a un testigo razonable convive con testimonios diferidos, cartas y relatos dentro del relato, de modo que el lector comparte el desconcierto de los personajes y participa en la interpretación de huellas y silencios. La configuración resulta ejemplar para el género breve: cada objeto, cada puerta y cada mirada cumplen una función en la expansión del enigma.

Entre los temas que densifican la lectura se cuentan la dualidad moral, la tensión entre la reputación pública y los impulsos privados, y el precio psicológico del autoengaño. La novela breve interroga qué significa ser íntegro en una ciudad que premia la fachada y aplaza el examen interior, y cómo la disciplina social puede, en exceso, incubar su reverso. También sugiere que el mal no es únicamente un monstruo exterior, sino una posibilidad cotidiana que busca oportunidades discretas. Esa mirada, lejos de sermonear, se sostiene en descripciones concretas: contratos, horarios, caminatas, encuentros casuales que van componiendo un mapa ético.

El libro dialoga con inquietudes científicas decimonónicas sin convertirse en tratado. En una época de avances médicos y experimentación química, cuando la frontera entre lo posible y lo prudente parecía desplazarse con velocidad, Stevenson explora el impulso de indagar en la mente y el cuerpo, y los dilemas que tal impulso suscita. La figura del laboratorio, los instrumentos y el lenguaje metódico de ciertos pasajes insinúan preguntas sobre la autonomía del investigador y los límites que la comunidad impone a la curiosidad. La obra no ofrece soluciones técnicas; presenta, más bien, un conflicto de responsabilidad y consecuencia.

El relato se articula, en buena parte, en torno al abogado Gabriel John Utterson, hombre de hábitos serenos que, preocupado por un testamento insólito de su amigo Jekyll, decide entender quién es el evasivo Mr. Hyde. Su proceder metódico, basado en visitas, entrevistas y pequeñas verificaciones, introduce un tono casi detectivesco que sostiene la intriga sin perder verosimilitud. Hyde, asociado a episodios de violencia, es objeto de rumores y reacciones viscerales; Jekyll, benefactor apreciado, inspira lealtades y recelos. Entre ambos se teje una relación que nadie logra explicar con claridad, y ese vacío de explicación empuja la lectura.

Londres funciona como gran escenario simbólico. Las calles respetables con comercios bien iluminados conviven con pasajes sombríos y patios ocultos detrás de fachadas ordenadas. La niebla, recurrente, desdibuja contornos y parece materializar dudas. Las puertas y las ventanas separan ámbitos que no deben mezclar sus contenidos, y sin embargo los atravesamientos ocurren, en horas imprecisas, con testigos que prefieren no mirar demasiado. Hay gabinetes, consultorios, tabernas discretas, cartas entregadas a deshora: elementos de una geografía moral donde el exterior y el interior nunca coinciden del todo. En ese contraste, la ciudad misma se vuelve personaje que coopera con el secreto.

La pieza combina tradición gótica con procedimientos de relato de enigma y una intuición psicológica que anticipó preocupaciones del siglo XX. Su influencia se percibe en la literatura de terror, en la narrativa policial que explora móviles ocultos y en ficciones que retratan vidas partidas por mandatos sociales. Numerosas adaptaciones teatrales y cinematográficas, desde fines del siglo XIX y a lo largo del XX y XXI, reimaginaron situaciones y acentos, prueba de la plasticidad de su núcleo dramático. Pese a tantas versiones, el texto original conserva un filo particular: su sobriedad deja que el lector complete lo ominoso.

Desde su publicación en 1886, la obra alcanzó amplia difusión y convirtió a Stevenson en una figura central no solo de la aventura juvenil, sino también del relato oscuro de cámara. Pronto cruzó fronteras lingüísticas y culturales, y generó debates sobre moral, psicología y responsabilidad profesional. Su circulación en escenarios populares y académicos demostró que una historia compacta, sin adornos innecesarios, puede provocar conversaciones profundas. La presencia temprana en escenarios teatrales y, más tarde, en el cine, contribuyó a fijar imágenes que volvieron emblemática la oposición de nombres del título, mientras el libro seguía siendo objeto de relecturas críticas.

Leer este texto hoy implica entrar en un acertijo cuidadosamente dosificado. Cada capítulo agrega una capa de información y obliga a reconsiderar su sentido, como si el propio lector fuera llamado a redactar un informe sobrio sobre hechos perturbadores. No hay exceso de explicaciones: la ambigüedad se cultiva para que la mente imagine los pasajes que la narración apenas señala. Al mismo tiempo, la prosa es clara y elegante, atenta a gestos mínimos que delatan a los personajes. Esa combinación de pudor y precisión preserva la inquietud, y permite que distintas edades encuentren razones distintas para sentir el escalofrío.

En tiempos de vidas públicas expuestas y identidades fragmentadas entre espacios físicos y digitales, los conflictos que anima esta novela breve conservan vigencia. Su pregunta por la coherencia personal, por la administración de deseos en sociedades de vigilancia y por los límites de la intervención técnica sobre la conducta resuena con fuerza contemporánea. Allí radica su atractivo durable: ofrece una forma bella y concisa de pensar lo humano sin dictar un veredicto. Stevenson compuso una fábula oscura que mira de frente los desajustes entre apariencia y verdad; al volver a ella, también nosotros ejercitamos una crítica de nosotros mismos.

Sinopsis

Índice

Publicada en 1886 por Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde se sitúa en un Londres victoriano de calles sombrías y dobleces morales. La narración sigue, con enfoque sobrio, al abogado Gabriel John Utterson, hombre reservado y metódico, que se ve empujado a investigar un asunto inquietante que amenaza la respetabilidad de su amigo, el eminente médico Henry Jekyll. Desde las primeras páginas, Stevenson propone una atmósfera de inquietud: rumores, puertas cerradas y actos nocturnos que nadie comprende del todo. La aparente solidez de la vida pública contrasta con las zonas opacas donde se insinúa un conflicto ético y psicológico de alcance mayor.

El detonante llega cuando el primo de Utterson, Richard Enfield, relata un episodio nocturno: una figura pequeña y de presencia repelente atropella sin miramientos a una niña, y solo evita el escándalo al entregar un cheque avalado por un caballero de intachable reputación. El hecho queda ligado a una puerta ruinosa en un barrio indiferente. Utterson, alarmado por la extraña transacción, conecta el incidente con un documento que lo ha inquietado desde hace tiempo: el testamento de su amigo Jekyll, donde aparece el nombre del desconocido responsable del atropello, un tal Edward Hyde.

Movido por la lealtad y por un sentido férreo del deber, Utterson examina el testamento de Jekyll, que concede amplios poderes a Hyde, incluso en caso de desaparición del médico. El abogado considera aquello impropio y peligrosa imprudencia. Emprende entonces discretas indagaciones, rastrea la puerta del relato y logra cruzarse con Hyde, cuya presencia lo perturba por razones que no sabe formular del todo. La impresión que deja el extraño es de antipatía inmediata, como si su sola apariencia ofendiera. Utterson, sin pruebas claras, se convence de que su amigo es víctima de chantaje o coacción.

En una de las pocas distracciones públicas del círculo, Jekyll organiza una cena. Allí, Utterson tantea el tema con prudencia. El médico, afable pero evasivo, minimiza el asunto y pide a su abogado respetar su voluntad en caso de necesidad, lo que incrementa la aprensión del jurista. Paralelamente, el doctor Lanyon, colega de ambos, manifiesta su distancia respecto a las investigaciones de Jekyll, a quien juzga desviado por especulaciones científicas que considera poco ortodoxas. Estas discrepancias auguran una fractura no solo profesional, sino moral, en el núcleo de amistades respetables que sostienen la fachada de orden y racionalidad.

La ciudad se sacude cuando se comete un crimen brutal: el asesinato de Sir Danvers Carew. Una testigo describe a un agresor de modales abruptos y figura reconocible, vinculado a ese mismo Hyde. La policía recurre a Utterson, que aporta pistas y conduce a los agentes hasta unos aposentos de Soho. Allí hallan signos de prisa, objetos de calidad mezclados con descuido y restos que remiten a un bastón antes asociado al entorno de Jekyll. Sin embargo, Hyde se ha desvanecido. Aumenta, así, la sensación de persecución en una urbe vasta donde lo criminal puede ocultarse tras nombres respetables y sombras persistentes.

Tras el escándalo, Jekyll se muestra más sereno y declara roto su vínculo con Hyde. Ofrece a Utterson un mensaje que pretende respaldar esa ruptura, y por un tiempo la calma parece posible. No dura. Gradualmente, el médico se recluye, rechaza visitas y deja entrever una tensión que su círculo no comprende. En su casa, los sirvientes se inquietan por órdenes inusuales y por una voz que no siempre reconocen. Un detalle grafonómico en una nota suscita sospechas adicionales: ciertos rasgos semejantes a la escritura de Jekyll, alterados apenas en forma. Utterson, escrupuloso, guarda las piezas sin hallar el marco completo.

Mientras tanto, Lanyon sufre una crisis que lo transforma. El médico, antes vital, envejece de golpe y habla con una gravedad que roza el pavor. Evita referirse a Jekyll con claridad, como si un hecho indecible se interpusiera entre ambos. Reconociendo su precaria salud, entrega a Utterson una carta bajo estrictas condiciones de apertura, posponiendo su contenido a circunstancias límite. Ese gesto introduce una nueva capa de misterio: no solo un crimen y un sospechoso huidizo, sino también un conocimiento prohibido, adquirido de primera mano, que un hombre racional prefiere consignar por escrito antes que pronunciar en voz alta.

La tensión culmina cuando Poole, mayordomo de Jekyll, implora ayuda a Utterson. El laboratorio permanece clausurado; desde dentro, una figura exige con desesperación cierta sustancia, envía notas a boticas y parece rechazar cada variante como impura. La voz que responde tras la puerta suena alterada, ajena. Temiendo lo peor, Poole y Utterson fuerzan la entrada. Lo que encuentran apunta a un desenlace inminente y a la existencia de documentos preparados para esclarecerlo todo. Sin embargo, la narración preserva el enigma, remitiendo al lector a papeles sellados y confesiones aplazadas que reorganizan los hechos anteriores.

En el cierre, el libro despliega un entramado de testimonios, cartas y relatos que recomponen el caso desde ángulos convergentes. Sin revelar aquello que la obra reserva para su clímax, puede decirse que el conjunto aborda los límites de la respetabilidad, el conflicto entre la imagen pública y los impulsos privados y la tentación de la ciencia de intervenir en la vida moral. Londres actúa como espejo: un mapa de umbrales, pasajes y habitaciones donde conviven la disciplina y la transgresión. Este dispositivo, claro y perturbador, otorga a la novela su fuerza estructural y su perdurable capacidad de inquietar sin estridencias finales reveladas de antemano.

Contexto Histórico

Índice

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde aparece en el corazón de la era victoriana tardía, con la Reina Victoria aún en el trono y Londres como capital de un imperio en expansión. El Parlamento, la Iglesia anglicana, los colegios profesionales y las universidades moldeaban una cultura de respetabilidad que convivía con profundas desigualdades. La ciencia, el derecho y la medicina gozaban de creciente prestigio institucional, mientras la prensa popular amplificaba debates morales. En ese marco, la narración sitúa su inquietud: una ciudad de normas severas y apariencia pulcra donde, sin embargo, laten tensiones entre la virtud pública y deseos o impulsos reprimidos.

La urbe que el libro evoca es la gigantesca Londres de los años 1880: barrios residenciales y avenidas respetables, pero también callejones y distritos de ocio nocturno. La expansión urbana, el anonimato de la multitud y la iluminación a gas, entremezclados con la célebre niebla producida por el carbón, generaban escenarios propicios para la ambigüedad moral. El West End y Soho encarnaban contrastes sociales visibles. La novela aprovecha ese paisaje: portales cerrados, laboratorios discretos, casas con fachadas diferentes hacia calles contiguas, todo ello sugiere cómo la metrópoli moderna permite ocultar vidas paralelas bajo una capa de decoro y orden.

Aunque la historia transcurre en Londres, su autor llevaba consigo la marca de Edimburgo. La capital escocesa, con su elegante New Town y su más sombría Old Town, había ofrecido a Robert Louis Stevenson un ejemplo urbano de dualidad social y moral. Criado en un entorno calvinista, conoció de primera mano el peso del escrúpulo religioso y de la reputación. En la tradición local circulaba la figura de Deacon Brodie, respetable artesano de día y ladrón de noche, que fascinó a Stevenson y dio pie a una obra teatral suya en 1880. Esa herencia de “dobles vidas” nutre el imaginario de la novela.

La sociedad victoriana consagró la figura del gentleman: un profesional culto que defendía el autocontrol, el honor y el secreto discreto de los clubes. Abogados, médicos y hombres de ciencia integraban una elite que tejía sus vínculos en asociaciones cerradas, circulando por circuitos de confianza. La obra recoge esa lógica al otorgar a un abogado la función de observador metódico y guardián de expedientes. La etiqueta de clase media alta, con su insistencia en la moderación y en la apariencia del bien obrar, sirve de telón de fondo para explorar qué costos psíquicos y morales puede implicar sostener una respetabilidad sin fisuras.