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Todos en algún momento necesitan dinero y solo lo conseguirán de un hombre… Lars Arsen, o sea, yo. ¿Cuál era mi profesión? De día, le fiaba el dinero a las personas que iban a corte y el juez los sentenciaba a determinado tiempo en la cárcel o el pago de una multa. De noche, se lo prestaba a todo aquel que lo requería, no me importaban sus razones, lo único que me interesaba era que me lo devolvieran con unos jugosos intereses.
Eso fue hasta que llegó ella con peluca, lentillas, un nombre falso y una mala actitud. Necesitaba ciento cincuenta mil dólares, y yo era su última esperanza.
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Veröffentlichungsjahr: 2021
El fiador
Título
El fiador
Prólogo
1
2
3
4 | 2 meses después
5
Agradecimientos
Acerca de la autora
© 2020 R. M. de Loera
Published by R.M. de Loera
Portada: Germancreative on Flivver
Printed in the United States
Imprint: Independently published
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Aunque se hace referencia a la comunidad de Cave Spring y la ciudad de Roanoke, ambas en el Commonwealth de Virginia, Estados Unidos, todos los nombres, personajes, negocios, lugares, eventos e incidentes son producto de la imaginación del autor y usados de manera ficticia. Cualquier parecido con alguna persona viva o muerta o eventos pasados es pura coincidencia.
Este libro está ambientado en una población que existió en la realidad y se hace referencia a personas y negocios reales. Cuando se mencionan es de una manera ficticia, y como tal deben tomarse.
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En homenaje a todas las personas
que ven el arcoíris desde el cielo
ELLA CAMINÓ DE UN LADO para el otro en la sala de espera de un despacho. Agarró sus manos en un intento por esconder el temblor en ellas, pero no podía hacer nada contra sus ojos rojos y ojerosos, ya que se le quedaron las gafas en casa.
En cuanto el hombre salió de su oficina se acercó a ella y la observó con lástima. «¿Dónde estaba la mujer que amó?». El fantasma que tenía en frente era un mar de nervios, incapaz de formar una oración completa, incluso perdió algunos kilos, esa mirada vivaz ya no existía.
—Necesito el dinero, ¿podrías prestármelo?
La intensidad y desespero en su voz le hicieron hablarle con suavidad, como si fuera un cachorrillo asustadizo.
—Tienes que controlarte. Esto no es normal en ti. Será mejor que reacciones. Lo digo por tu propio bien.
—¡LO NECESITO, AHORA! —Las personas en el despacho hicieron silencio al escuchar su grito de histeria.
Dio media vuelta y comenzó a caminar de prisa, solo perdió su tiempo. Él tuvo que correr para alcanzarla, la tomó por su antebrazo y la obligó a caminar a su lado mientras decía:
—Tengo una solución para ti.
TODOS EN ALGÚN MOMENTO necesitan dinero y solo lo conseguirán de un hombre... Lars Arsen, o sea, yo. ¿Cuál era mi profesión? De día, le fiaba el dinero a las personas que iban a corte y el juez los sentenciaba a determinado tiempo en la cárcel o el pago de una multa. De noche, se lo prestaba a todo aquel que lo requería. No me importaban sus razones. Lo único que me interesaba era que me lo devolvieran con unos jugosos intereses.
Mi centro de operaciones era un restaurante muy especial. Aunque en ese momento me encontraba en el bar de striptease de mi hermano, quien llevaba dos largas semanas de vacaciones con su flamante esposa, una chica que trabajaba para él. Lo dejó a mi cargo por un mes, mas, estaba hastiado. No tenía problemas si la gente quería coger la borrachera de su vida o apostar a su equipo favorito, pero eso de que las mujeres bailaran desnudas con un palo y los hombres restregaran sus manos en sus cuerpos, no era lo mío. Disfrutaba de un buen cuerpo desnudo, pero a mi manera. Deseaba que las dos semanas restantes pasaran con rapidez.
