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Cada cuento de esta compilación intenta transmitir un conocimiento distinto mediante experiencias que los personajes nunca pensaron atravesar. Estas les dejan una enseñanza sobre algo importante en sus vidas, entre ellas, por ejemplo, que el agua debe ser cuidada porque es un recurso limitado, qué hacer con la herencia del abuelo y qué ocurre cuando alguien encuentra el talismán de la verdad. ¿Estás preparado para vivir estas experiencias y aprender de ellas, o no? Adelante.
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Seitenzahl: 226
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Pites, Juan Pablo
El gran libro de las experiencias / Juan Pablo Pites. - 1a ed - Córdoba : Tinta Libre, 2022.
218 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-817-616-1
1. Antología Literaria Argentina. 2. Cuentos. I. Título.
CDD A863
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2022. Pites, Juan Pablo
© 2022. Tinta Libre Ediciones
Este libro va dedicado a Lucila Orlandi, quien, con sus tareas de los lunes, en tercer grado de la primaria en la escuela San Martín me ha iniciado en esta hermosa tarea de escribir. Sin ella ninguno de estos cuentos ni de otros existirían.
Gracias, Lucila.
Prólogo
Todos los días tenemos experiencias que nos permiten aprender lecciones importantes para nuestras vidas... Por eso debemos aprovechar todo lo que nos ocurre. Este libro desea, a través de cuentos cortos, dejar enseñanzas que pueden servirles a quienes lo lean. Todos los protagonistas de sus obras han aprendido algo muy importante después de llevar a cabo misiones o de tener experiencias únicas que nunca pensaron tener.
El autor
Índice
Prólogo 7
Índice 9
El gran libro de las experiencias 11
1.El reino de Womandi 13
2.El reino de los Elefanmanes 19
3.La doncella de los deseos 27
4.La tierra de las letras 29
5.Los elfos de la luz 33
6.Un viaje inolvidable 37
7.El reino del éxito 41
8.Una misión patrimonial 45
9.Una Misión Sustentable 51
10.La Tierra de Nuestros Orígenes 57
11.La Dama De La Suerte 63
12. El Tesoro De Acqualuz 67
13.El libro de las experiencias 73
14.El diario memorioso 79
15.El cántaro del reencuentro 83
16.El Laberinto de las vocaciones 87
17.Los duendes de la alegría 93
18.La aldea de los Musikanes 101
19.Guerra de bandos 109
20.La herencia de Lucas 113
21.La piedra de los sueños 115
22.La torre de la paz 119
23.La voz del arte 123
24.Una mujer de ensueño 127
25.Una profecía de cuatro patas 131
26.El libro de los secretos 139
27.El brazalete de nenelu 143
28.El talismán de la verdad 149
29.La gran llamada de los miedos 157
30.Un reino diferente 161
31.El gran anillo de la amistad 167
32.El pequeño mundo de las hormigas 171
33.La poderosa medalla 177
34.Partypolis, la ciudad de las fiestas 181
35.La tierra de los Tortumanes 185
36.La travesía de la cultura 191
37.El gnomo de los dulces sueños 197
38.El tesoro de Lifewilly 201
39.La misión salvadora 209
Epílogo 213
Sobre el autor 215
El gran libro de las experiencias
J. P. Pites
.El reino de Womandi
Hace muchos años, al pie de las montañas de Mujeray, existía un reino donde las mujeres eran amadas y bien recibidas. Era conocido como el reino de Womandi. Allí la soberana Womanda había abandonado en lo más recóndito del reino a sus cuatro hijos, dos nenas y dos varones, para que la mujer más hermosa, con mayor cariño, afecto y, sobre todo, instinto maternal los encontrara y adoptara. De esa manera quería demostrar que las mujeres son los seres con más amor en todo el planeta. Pero… ¿Quién los encontraría?, ¿sería alguien que viviera allí o iba a ser una visitante casual? Esa duda circulaba por todo aquel reino dominado por estos hermosos seres.
Los llantos de estos pequeños seres se habían apoderado de las noches en aquella comarca. Un antiguo libro que tenía Womanda en su castillo decía que una mujer soltera los iba a encontrar. Pero el momento exacto en que eso iba a ocurrir era un verdadero misterio que nadie parecía capaz de develar.
Una tarde, una mujer, llamada Micaela, estaba en su casa triste por no poder encontrar a su alma gemela para así formar una familia. De pronto, se levantó percatándose de que una abertura con forma de labios rojos se hacía visible a los pies de la pared norte de su habitación; esta despedía una atractiva fragancia de perfume para mujer. La sorpresa se apoderó de ella cuando sus ojos percibieron este extraño fenómeno.
Como su alma era presa de la curiosidad, se acercó tratando de averiguar dónde conducía. ¿Por qué había aparecido allí? Esa pregunta nadó por la gran laguna que la sorpresa había generado en su mente.
Cuando estaba a solo unos pasos de la abertura, una poderosa fuerza la absorbió y la liberó cerca de unos árboles donde una mujer muy hermosa la recibió, abrazándola y besándola mientras le decía:
—Te felicito por tu cariño, por tu amor y, sobre todo, por tu instinto maternal. Has sido convocada para cumplir con una misión que pondrá a prueba estas virtudes que las mujeres tenemos. Deberás encontrar en lo más profundo de este reino la casa donde la reina Womanda ha dejado a sus cuatro hijos y adoptarlos.
—Claro, lo haré. Me encantaría tener hijos. Estoy sola y quiero darle amor y cariño a alguien —respondió Micaela mientras miraba a todos lados y se percataba de que solo mujeres poblaban ese reino que ni en los libros había visto.
Buscando la forma de cumplir con la misión que le permitiría formar una familia, Micaela comenzó a recorrer ese territorio donde muchas mujeres aparecían por todos lados.
Mientras caminaba, apareció algo que la ayudaría a cumplir con su cometido. Un camino de flechas que apuntaba al norte apareció detrás de unos árboles. Este, para su sorpresa, conducía a una quebrada que tenía en su base una gran laguna con forma de zapato de taco de agua cristalina. Al recorrerlo durante varias horas, llegó a aquel lugar inclinado y peligroso cansada y casi sin aliento.
Sus oídos percibieron un fuerte llanto de bebé que provenía del otro lado de la laguna. Como su amor y cariño eran más grandes que el peligro que correría al tratar de cruzar esa quebrada, no dudó ni un segundo en descender de allí y cruzar la laguna, cuya forma la sorprendió y al mismo tiempo le encantó, ya que amaba ese tipo de zapato. Poco a poco fue descendiendo sin dejar que las filosas rocas que tenía la quebrada la detuvieran. Además, el sol que invadía el cielo la ayudaba, y el cálido clima que reinaba allí la animaba a seguir sin importar nada.
Un poco lastimada pero contenta de poder cumplir con su misión, llegó a las costas de esa laguna de forma tan curiosa, mientras el llanto de esos pequeños se apaciguaba un poco. ¿Acaso ellos sentían que alguien los rescataría o era solo una casualidad? Esa duda invadió su alegre alma.
Como no tenía forma de cruzar la laguna sin mojarse, metiéndose por la parte del taco se zambulló en esas aguas cálidas, que simbolizaban el calor que las madres son capaces de darles a sus hijos en su hogar durante la crianza. Mientras nadaba, el cielo se llenó de nubes y una torrencial lluvia se desató, pero como cumpliría su misión sin importar nada, continuó hasta llegar al otro extremo, en donde pudo percatarse de que la casa, además de amplia, era de una gran belleza.
El sonido de los llantos resonó en aquellas cálidas paredes, lo que hizo que ella se percatara de que esa era la vivienda correcta. Atravesando la entrada de aspecto antiguo, llegó a una de las habitaciones que daban al norte. Allí, recostados en un gran moisés para cuatro, estaban los niños de no más de un año. Las lágrimas surcaron su rostro por la alegría y la emoción que invadieron su alma al poder rescatarlos y convertirlos en sus nuevos hijos. Haciendo un gran esfuerzo, levantó los cuatro niños y los llevó a su pecho acunándolos.
En uno de los costados del moisés, había un escrito que tenía como fondo un extraño símbolo: un labial y dos aros aparecían entrelazados. Esto estaba bordado en la tela que forraba aquella pequeña cama. ¿Qué era esto? ¿Por qué apareció allí? Esas preguntas la distrajeron del mensaje que estaba escrito en aquel tan curioso lugar.
Pensando que estas preguntas serían respondidas en el escrito que tenía la tela, fijó su vista en esas letras doradas, las cuales rezaban:
Te felicitamos por el amor e instinto maternal que demostraste al rescatar a estos niños. El dios Womanllali, la deidad que creó este reino y que ama a las mujeres, te agradece lo que has hecho. Por esto, en su representación, ha puesto su símbolo en este escrito, y como recompensa por tu gesto, esta casa ahora es tuya. Además, serás recibida con amor en este reino, si te quieres quedar a vivir aquí con tus nuevos hijos.
Orgullosa por las palabras que leyó allí, besó a sus nuevos hijos mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro y en el de ellos, por la alegría que sentían por aquel momento. Entonces les puso nombres: Noelia, Azul, Mariano y Emanuel. Aún una pregunta circulaba por su mente. ¿Quién haría de padre de esos pequeños? ¿Podría ella hacer de padre y de madre simultáneamente? Esas dudas hicieron que una pequeña preocupación empañara aquel tan hermoso momento de alegría.
Una bruma azulada se filtró en una ventana que tenía la pared norte de aquella habitación donde la mujer halló esos pequeños. Cuando llegó a cierta altura, esta se convirtió en un ser masculino muy elegante que, mirando a los ojos a la mujer, le dijo:
—Soy el dios Womanllali y seré el padre de estos niños, porque indudablemente deben tener un padre, aunque tú le des el mayor amor y cariño como madre. Porque sola no podrás criarlos y porque deben tener una presencia masculina, los vendré a ver todos los días, porque no puedo quedarme acá, a causa de que debo observar a todas las habitantes de este reino. Adiós.
Al pronunciar estas palabras, la deidad se convirtió nuevamente en una bruma que ahora era verdosa, se filtró por las hendiduras de la puerta de la habitación y desapareció La sorpresa y el asombro por aquella aparición se apoderaron del alma de Micaela, quien no dejaba de besar y abrazar a sus nuevos hijos.
Contenta por saber que aquellos niños tendrían una figura paterna, decidió que aquel lugar le encantaba, ya que allí no existía ni la violencia de género ni nada que arruinara su vida. Decidió quedarse a vivir en ese reino donde miles de amigas la acompañaban.
Se recostó en una cama que estaba al lado del moisés, alrededor de esos hermosos bebés, y poco a poco el sueño la venció, mientras una lección se grababa en su mente: las mujeres son los seres más hermosos del planeta, por el amor y el cariño que les pueden dar a sus hijos.
Feliz porque ya nada la entristecía, porque su sueño se había hecho realidad, sus ojos se fueron cerrando, mientras la oscuridad invadía aquel fantástico territorio luego de que aconteciera aquel suceso que todos esperaban.
.El reino de los Elefanmanes
Hace cien años existía una tierra que era habitada por unos extraños pero bellos seres, que eran mitad hombre, mitad elefante. Que habían sido creados para aprovechar las mejores cualidades de estos. Eran llamados Elefanmanes. Además, en esta tierra convivían con bellísimos frondosos y aromáticos árboles que le servían de alimento. Pero un extraño misterio les complicaba la existencia, ya que estos se estaban extinguiendo y nadie sabía por qué. Su principal alimento se estaba acabando. Un antiguo escrito decía que un niño amante de los animales lo develaría una tarde mientras estaba en su casa, sin saber que lo haría.
Una tarde, un niño estaba leyendo en su gran biblioteca, cuando observó que entre dos estantes había una entrada con forma de elefante y que además irradiaba una luz que, al proyectarse sobre la pared del frente, grandes animales se dibujaban en el sólido muro. Había elefantes, bisontes, mamuts, entre otros, pero… ¿Por qué se producía eso?
Esa pregunta surcó la mente del niño, el cuál tiró el libro sobre animales que estaba leyendo y se acercó aún más a esa extraña pero maravillosa luz que lo encandilaba y que, al mismo tiempo lo llenaba de curiosidad. ¿A dónde conducía esa entrada tan asombrosa? ¿Por qué había aparecido allí?
Al acercarse a esta se percató que permitía el acceso a un largo y angosto pasadizo que, para sorpresa y encanto, tenía en sus bajas y sólidas paredes pinturas de diferentes animales. Esto animó al niño a seguir transitando ese extraño y misterioso lugar que lo sorprendió esa tarde soleada haciendo lo que más le gustaba hacer: leer libros de zoología, tranquilo en su biblioteca al lado de su habitación.
Mientras caminaba por ese frío pasadizo, más y más animales aparecían en esas altas paredes, hasta que la temperatura comenzó a aumentar, lo que lo hizo sospechar que estaba cerca de su final, pero… «¿Adónde conducía ese lugar tan misterioso?», pensó el niño, quien, maravillado por las bellas figuras de animales que se multiplicaban allí, no podía dejar de mirar esas paredes tan bien trabajadas y construidas.
Hasta que una gran puerta con forma de elefante se abrió dejándolo pasar hacia un mundo que era habitado por grandes y frondosos árboles. Con su dulce aroma, atraían cada vez más al sorprendido niño, que no esperaba llegar a un lugar así. Al pisar esa tierra tan asombrosa, un gran pergamino doblado en cuatro con extrañas ilustraciones apareció detrás de la puerta que le dio acceso. El niño, curioso por lo que contenía, lo abrió. En este papel tan antiguo y poco común pudo leer las siguientes palabras:
Los extraordinarios seres que habitan esta tierra se están extinguiendo misteriosamente. Has sido convocado para cumplir con una importante misión que permitirá que esto se detenga para siempre gracias a tu gran amor y pasión por los animales.
Dicho esto, el pergamino desapareció como si un viento lo hubiera llevado hacia el norte y dejó al niño con unas interesantes preguntas en su pequeña mente… ¿Qué misión debía cumplir? ¿Cómo lo haría?
Mientras tanto, sus pies comenzaron a recorrer esa tierra tan sorprendente y poco común. Mientras avanzaba más y más por ese lugar ocurrió algo que lo ayudaría: un ser muy extraño, pero al mismo tiempo maravilloso, se le acercó. Este ser, que tenía el cuerpo mitad hombre y mitad elefante, mirándolo con esos ojos extraños, le dijo:
—Soy Elemantol, el rey de este reino tan especial. Como nos estamos extinguiendo, te hemos convocado para que cumplas una importantísima misión: averiguar y detener la causa por la cual ocurre esto. Como sabemos que te gustan los animales, eres la persona más apropiada para hacerlo. Para hacer esto posible, yo te ayudaré: para eso te subiré a mi gran lomo y te llevaré a recorrer este vasto lugar.
Dicho esto, el extraño animal enrolló su gran trompa en el torso del niño y lo llevó hasta su gran lomo que, para su sorpresa, era muy mullido y cómodo. Juntos comenzaron un extenso recorrido por ese misterioso lugar.
El niño se encontró con algo que no se esperaba, ya que mientras avanzaban por ese paisaje tan poco común, se percató de que había lugares en donde las especies que lo habían atraído tanto al llegar, habían sido arrancadas o habían desaparecido. ¿Por qué ocurría esto? Se preguntó el niño quien miraba estas zonas con asombro y sorpresa buscando la respuesta a esta interesante duda que lo llenaba de curiosidad y al mismo tiempo de preocupación. Los árboles que había no eran suficientes para la gran cantidad de ejemplares que habitaban esa vasta y calurosa sabana.
—A eso lo deberás averiguar —comentó Elemantol, leyéndole el pensamiento. Mientras tanto muchos elefanmanes lo seguían corriendo alegremente, sospechando que ese niño, sería el encargado de develar el misterio de su lenta extinción.
Para sorpresa y alegría de Denis (que así se llamaba el niño) lo acariciaban con sus largas y azuladas trompas, ya que tenían la fisonomía de los elefantes, pero además poseían una mente tan desarrollada como la de un humano.
Unos minutos más tarde, llegaron a una profunda quebrada. Allí ocurrió algo que el niño no se esperaba. El agradable animal que lo había llevado hasta allí, enrolló su larga trompa en la cintura de Denis. Lo bajó llevándolo al borde de ese tan bello pero peligroso paisaje, desde donde se divisaba a lo lejos una gran casa con forma de jirafa. Antes de irse, mirándolo a los ojos y sonriéndole le dijo:
—A partir de ahora continuarás solo. Lo que te falta para cumplir con tu misión deberás hacerlo sin mi ayuda.
Luego, levantando la pata derecha y moviendo su gran trompa hacia arriba en forma de saludo, lo abandonó dirigiéndose hacia el este de esa sabana dejándolo solo en medio de ese silencioso lugar. Solo el canto de las aves que habitaban los árboles apagaba el silencio de lo invadía, pero ¿Por qué lo habían llevado hasta allí? ¿Qué encontraría en la curiosa casa que le atraía tanto la vista a lo lejos? ¿Cómo lo ayudaría con esa misión tan importante que debía cumplir?
Unos instantes más tarde, un ave extraña de cuerpo dorado y alas azuladas, de un tamaño que el niño nunca había visto, apareció volando desde el oeste. Al aproximarse a la tierra, aterrizó a su lado, permitiéndole que este lo montara. Una vez que el animal sintió el peso de su pequeño cuerpo sobre la parte trasera de sus alas, levantó vuelo nuevamente hacia esa extraña casa que se elevaba en ese mundo tan poco común. Así durante varios minutos sobrevolaron esa tierra plagada de extrañas, pero fantásticas criaturas que el niño no pensaba ver en su corta vida.
Unos minutos más tarde el ser volador aterrizó en la entrada de una curiosa y extraordinaria vivienda, que sorprendió al niño por su forma de jirafa. Allí, tratando de evacuar las dudas que antes se le habían presentado, se acercó a la entrada de la construcción, la cual sin que él lo supiera escondía todo lo que el necesitaba para cumplir con su misión. Mientras miraba maravillado las manchas tan bien pintadas del animal en las paredes de esta obra arquitectónica tan agradable pero extraña, ocurrió algo que le evacuó todas y cada una de las dudas que su mente albergaba.
Una mujer, abrió alegremente la puerta frontal de la vivienda y, bajando por una escalera mientras lo miraba fijamente a los ojos, le dijo:
—Te ayudaré a cumplir con tu misión, dándote la información que necesitas, pero para eso deberás acompañarme al último piso de esta casa, a la cabeza de esta gran jirafa. Allí está archivado un antiguo documento que te servirá muchísimo. Vamos. —dijo, agarrándolo de los hombros y conduciéndolo por la escalera por la cual ella se había hecho presente en frente del niño.
Al ascender, accedieron momentos más tarde a una sala que tenía en sus paredes ilustraciones de antiguos animales, que la decoraban de una forma que el niño nunca se había imaginado, por lo cual no podía apartar sus ojos de esos ornamentados muros.
Juntos, luego de atravesar esa sala tan particular, abriendo una gran puerta en forma ovoidal, ascendieron una vez más por una escalera en forma de caracol. Llegaron a una gran puerta azulada y circular que dio paso a una fría habitación. La mujer invitó al niño a sentarse en un mullido sillón con animales bordados que lo enamoraron con solo verlo.
Mientras, buscaba entre unos estantes un gran cofre con forma de tortuga. Al hallarlo lo abrió y extrajo de su interior un antiguo papiro escrito que, luego de desenrollarlo, leyó:
Hace ya 4000 años, unos maravillosos animales llamados Elefanmanes invadieron esta tierra. El dios Animalodio (su nombre se debe al gran odio que siente por estos seres, ya que esta tierra era de su propiedad, y por su invasión la ha perdido) ha echado una extraña maldición que no permite el crecimiento de árboles en esta tierra. De esta forma irá matándolos paulatinamente al sacarles su único y más importante alimento. Por eso solos unos pocas ejemplares sobreviven, y un rey medieval predijo que un niño que ama los animales se haría presente en esta tierra, y rompiendo la maldición salvaría a la raza animal conocida como elefanmanes. Pero para eso deberá adoptar a un bebe de esta especie y así, demostrando su pasión por los animales, romper la maldición que el dios Animalodio ha arrojado hace ya muchos años.
Leído esto, la mujer dobló el antiguo documento. Lo guardó de nuevo en el cofre con forma de tortuga y lo colocó en lo más alto de un estante de madera. Mirando al niño le dijo:
—Espero que hayas entendido qué debes hacer para salvar a estos seres únicos que te han tratado tan bien y cumplir así con tu misión. Muchas gracias por haberte comprometido con cumplirla —dijo conduciéndolo de nuevo por la escalera de caracol que juntos habían ascendido momentos antes.
Despuésel niño volvió con la ayuda de ese pájaro tan mágico al centro del reino. Al llegar observó encantado el precioso acontecimiento de nacimiento de un Elefanmantito, el cual al salir fue adoptado por el niño, quien lo montó y así rompió la maldición echada por el dios Animalodion.
Decidió, por el amor que le tenía a esos seres tan especiales, quedarse a vivir con ellosen esa sabana tan cálida. Mientras tanto los árboles que habían desaparecidos volvieron a crecer. Esto le dejó a Denis una hermosa enseñanza en lo más profundo de su mente. Los animales y las plantas deben ser cuidados por los humanos, ya que pueden embellecer aún más a un paisaje. Además, pueden hacer más felices a los humanos con sus características únicas como el gran tamaño de los elefantes o su fuerza descomunal.
Inspirado en el amor que le tengo a los animales y a todo lo relacionado con la vida.
.La doncella de los deseos
Soy Belén y cuando yo era solo una niña fui testigo de la aparición de un ser maravilloso que me miró con sus bellos ojos verdes, e hizo realidad algo que, sin su intervención, no hubiera sido posible, y que me asombró con su belleza.
Una fría noche de invierno, mientras jugaba con nieve al pie de las sierras chicas, vi cómo una nube de color blanco nacarado se me acercaba. Al verla sentí un leve temor, ya que le tengo miedo a los fantasmas y en ese momento pensé qué intenciones tendrá para conmigo, y rápidamente observé como la nube se convertía en una alto y bellísimo ser que me dijo mirándome a los ojos:
—Soy La doncella de los deseos, he venido desde Deseoland a cumplir los deseos de los terrícolas que se crucen en mi camino ¿Tienes algo para pedirme?
—Mira, mi abuela está muy enferma. Le queda muy poco tiempo de vida. Me gustaría que la sanes, además quiero que se acabe la guerra y que la paz esté siempre presente en el mundo —respondí sin poder dejar de mirarla.
—Ningún problema ¡Concedido! —gritó moviendo sus brazos cubiertos con un largo velo blanco, los cuales despedían rayos de luz verde fosforescente.
Hecho esto, el dulce y maravilloso ser desapareció convirtiéndose nuevamente en una nube que se disipó hacia el norte dejándome asombrada, y sin poder creer lo que había visto.
El deseo que yo le pedí a este ser tan maravilloso se hizo realidad, ya que mi abuela está muy bien de salud, y puede dar testimonio que siempre hay seres que están dispuestos a hacer realidad nuestros deseos más profundos.
Inspirado en lo ocurrido en el santuario de la virgen de Lourdes en septiembre de 2010.
.La tierra de las letras
Hace muchos años, a miles de kilómetros de la tierra, entre dos montañas con forma de F e Y, existía un mundo donde célebres escritores convivían en total armonía y solo ellos lo habitaban. Nadie ajeno a la literatura poblaba esa comarca tan especial, por eso era conocido por sus pobladores como Literapolis, la tierra de las letras. La más conocida de las obras de uno de los escritores más populares que vivían allí, narraba la historia de un niño que amaba la música… pero odiaba la literatura.
Este, según esa obra tan popular, visitaría esta tierra y aprendería algo muy importante sobre la literatura. Mientras tanto el clima cálido y húmedo gracias a los miles de plantas con aromas dulces de aquella tierra poblada de prodigiosas mentes creativas, les servía de inspiración a todos para la escritura de nuevas obras.
Una tarde, un niño que amaba la música, pero odiaba la literatura (solo leía por obligación) estaba en su casa, tocando su bajo, con un libro en su cama, abierto tratando de leer una obra para su clase de literatura. Cuando ocurrió algo que él no se esperaba: un fuerte viento comenzó a ser despedido de la página derecha del tomo y lo absorbió arrastrando todo su cuerpo al interior del volumen. Luego el libro se cerró, mientras un gran remolino volaba por el aire. Se detuvo al llegar a una extraña tierra, donde el cuerpo de Mike (que era el nombre del niño) se materializó delante de una gran puerta con forma de E mayúscula. Al verla, una interesante pregunta invadió su mente, ¿adónde había llegado?
Unos minutos más tarde, cuando esa puerta se abrió, al tomar contacto con ella comenzó a recorrer ese mundo desconocido y misterioso sorprendido.
Una gran cantidad de pergaminos y papiros escritos comenzaron a caer en el suelo de aquella comarca tan extraña. Unos instantes más tarde cuando un gran lápiz escribió en el aire un gran punto final, un rey con letras bordadas en su túnica apareció delante de él, mirándolo a los ojos y con una sonrisa le dijo:
—Has llegado a Literapolis, la tierra de las letras., Soy el rey Literaking, el rey de la literatura. Te preguntarás ¿Por qué te ha ocurrido esto?, ¿Por qué has llegado aquí? Mi respuesta será que ha ocurrido para que aprendas una gran lección sobre la literatura. Para esto deberás tomar uno de los escritos que ha caído desde el iluminado cielo, y leerlo. Así sabrás de qué te estoy hablando exactamente, espero que disfrutes de las lindas obras que aquí se encuentran, muchas gracias.
Dicho esto, el monarca se convirtió en una gran hoja de papel escrita y desapareció. Esta cayó al suelo flameando. Mientras penetraba en esa laguna de papeles, sus cortas pero musculosas piernas se flexionaron, haciendo posible que él tome del suelo un papel que le llamaba particularmente la atención ya que se destacaba de los demás por tener letras azuladas que despedían un brillo que le causaba molestia en los ojos.
Al tomar posesión de esa hoja tan particular, la abrió ya que estaba doblada en cuatro partes y fijó su vista en esas palabras tan pulcras. Su mente se sumergió en esa historia que, sin que lo espere ni lo sospeche, hicieron que al terminar la lectura. Un gran amor hacia esa rama del arte (para él hasta ese momento, horrible), se apoderó de su espíritu haciendo que la lectura se convirtiera a partir de ese momento en sus hobbies más importante, desplazando a la música, que era lo que más amaba antes de todo aquello.
