El libro de los cinco anillos - Miyamoto Musashi - E-Book

El libro de los cinco anillos E-Book

Miyamoto Musashi

0,0

Beschreibung

Ante todo, mantenga las artes marciales en su espíritu, y practique diligentemente; y puesto que su espíritu está preparado para combatir en cualquier terreno, podrá vencer a los demás por medio del espíritu. Cuando alcance este punto, ¿cómo podría ser derrotado por los demás?". Miyamoto Mushashi El libro de los cinco anillos es un tratado sobre el manejo de los dos sables, escrito por Miyamoto Musashi durante su madurez y cuando poseía ya el completo conocimiento de la ciencia de las artes marciales. A diferencia de otros samuráis, Musashi se da cuenta desde muy joven de la verdadera potencia de su técnica, y comienza a estudiar con más profundidad su propio estilo y el de sus contrincantes, desarrollando una técnica superior, Escrito originalmente no sólo para los hombres de armas, pretende de manera explícita simbolizar procesos de lucha y de maestría en todos los campos de la vida; por ello se ha mantenido como lectura obligatoria para líderes y grandes estrategas.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 104

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



El libro de los cinco anillos

El libro de los cinco anillos© Miyamoto Musashi

D.R.© Editorial Lectorum, S.A. de C.V., 2022Batalla de Casa Blanca, Manzana 147–A, Lote 1621Col. Leyes de Reforma, 3a. SecciónC.P. 09310, Ciudad de MéxicoTel. 55 5581 [email protected]

Tercera edición: septiembre 2022ISBN: 978-607-457-756-3

D.R.© Portada: Angélica Carmona BistráinD.R.© Imagen de portada: Shutterstock®

Características tipográficas aseguradas conforme a la ley.Prohibida la reproducción parcial o total sin autorización escrita del editor.

Índice

Introducción

Prólogo

Manuscrito de la tierra

Manuscrito del agua

Manuscrito del fuego

Manuscrito del viento

Manuscrito del vacío

Introducción

El Libro de los Cinco Anillos es uno de los libros más importantes sobre la lucha y la estrategia surgido de la cultura guerrera japonesa. Escrito originalmente no sólo para los hombres de armas, pretende de manera explícita simbolizar procesos de lucha y de maestría en todos los campos de la vida.

El Libro de los Cinco Anillos fue escrito en 1643 por Miyamoto Musashi, duelista invicto, samurai sin señor y maestro independiente. Musashi fue un hombre de armas profesional, nacido bajo una larga tradición de cultura marcial que llegó a dominar la totalidad de la política y de la sociedad japonesas. Sus percepciones fueron relevantes no sólo para los miembros de la casta militar gobernante, sino también lo son ahora para los dirigentes de otros ámbitos, así como para las personas que aspiran a la maestría individual en cualquier camino de la vida que hayan escogido.

En esta obra puede atisbarse el surgimiento y el fortalecimiento de la clase samurai en Japón. Existían dos términos para referirse a sus miembros: samurai y bushi. La palabra samurai procede del verbo japonés saburau, que significa "servir como ayudante". La palabra bushi es una palabra chino-japonesa que quiere decir "pequeña aristocracia armada". La palabra samurai fue utilizada por otras clases sociales, mientras que los guerreros se llamaban a sí mismos mediante el término, más digno, bushi.

El Japón de la Era Tokugawa fue dividido en más de doscientas baronías, que fueron clasificadas según su relación con el clan Tokugawa. Los barones eran controlados con ciertos métodos, que incluían la regulación del matrimonio y de las herencias, el intercambio de territorios y un elaborado sistema de rehenes. Las baronías fueron obligadas a reducir al mínimo sus contingentes de guerreros, lo cual ocasionó que un gran número de samuráis quedasen sin empleo.

Estos fueron conocidos como ronin u hombres errantes.

Muchos de los samuráis privados de sus derechos se hicieron maestros de escuela, médicos o sacerdotes. Algunos más continuaron practicando las tradiciones marciales y enseñándolas a otros. Algunos más se convirtieron en bandidos y criminales, hasta llegar a constituir uno de los problemas sociales más graves de la última parte del periodo Tokugawa. Algunas características de El Libro de los Cinco Anillos provienen del hecho de que Miyamoto Musashi fue un samurai sin señor y siguió una carrera como duelista y como maestro independiente de artes marciales.

Independientemente de que este libro debería titularse El Libro de las Cinco Esferas, la obra de Miyamoto Musashi está dedicada a la guerra como una empresa puramente pragmática. Musashi censura la teatralidad vacía y la comercialización de las artes marciales, centrando la atención en la psicología y los movimientos físicos del asalto letal y de la victoria decisiva como esencia de la guerra. Su enfoque, científicamente agresivo y absolutamente rudo, de la ciencia militar, aunque no es universal entre los practicantes de artes marciales japonesas, representa una caracterización muy concentrada de un tipo particular de guerreros samuráis.

Aunque alrededor de sus espectaculares hazañas se formó una gran leyenda, poco se sabe con certeza de la vida de Miyamoto Musashi. Lo que él cuenta de sí mismo en El Libro de los Cinco Anillos constituye la principal fuente de información histórica. Mató a un hombre por primera vez a los trece años, y por última vez cuando tenía veintinueve. En algún momento abandonó aparentemente la utilización del "verdadero sable" pero continuó infligiendo heridas mortales a sus adversarios hasta el final de su larga carrera guerrera.

Musashi pasó las tres últimas décadas de su vida perfeccionando y enseñando su ciencia militar. Se dice que nunca se peinó, tomó un baño, se casó, construyó una casa ni crió algún hijo. Aunque también se instruyó en las artes marciales, como recomienda hacer a todo el mundo, el mismo Musashi siguió básicamente un camino ascético de guerrero hasta el final.

Nacido en la lucha, educado en el combate mortal, testigo de una transición hacia una política de tiempos de paz en una etapa sin precedentes en la historia de su nación, Miyamoto Musashi abandonó una vida ordinaria para ejemplificar y transmitir los elementos esenciales de las antiguas tradiciones marciales y estratégicas.

El primero de estos principios básicos es mantenerse internamente tranquilo y claro, incluso en medio del caos violento. El segundo es no olvidar la posibilidad del desorden en tiempos de orden. Como guerrero de dos mundos muy diferentes, un mundo de guerra y un mundo de paz, Musashi se vio obligado a practicar ambos aspectos fundamentales de la vía del guerrero de una forma intensa, añadiendo a su trabajo una decisión y una velocidad que difícilmente pueden ser superadas.

Desde que los samuráis tomaron el poder en Japón, siglos antes de que Musashi naciera, los budistas habían estado intentando civilizar y educar a los guerreros. Esto no significa que la casta samurai en general lograra ser imbuida de la iluminación budista, o ni siquiera del espíritu budista. Una de las principales razones de esto fue que los budistas habían estado ocupados, no sólo intentado civilizar a los samuráis, sino también intentando clarificarse y solventando sus propias contradicciones. El budismo estaba muy ocupado en las tareas de enterrar a los muertos, acoger y educar a los muchos niños huérfanos producidos por la guerra, la pobreza o que eran abandonados por ser hijos ilegítimos y en dar refugio a las viudas abandonadas o que sufrían abusos.

En consecuencia, en la relación entre el zen y los samuráis, el maestro no se dejaba llevar por el nivel del estudiante. Si, como ha sido sugerido por algunos apologistas, las artes marciales han de ser consideradas como la forma más elevada de estudio en Japón, los maestros zen habrían sido los estudiantes de los guerreros, y no al revés.

El dominio prolongado del Japón por la casta guerrera fue una anomalía en los asuntos humanos, como queda reflejado por su discordancia con los ideales nativos japoneses y en general con las ideas sociopolíticas de extremo Oriente. Por la forma en que se estableció el gobierno militar por medio de la fuerza, éste quedó destinado a adecuar los ideales sociales y filosóficos tradicionales que decía profesar.

Prólogo

La ciencia de las artes marciales, llamada Escuela Personal de los Dos Cielos, es algo que he estado perfeccionando muchos años. Ahora, deseando revelarla en un libro por primera vez, he ascendido al Monte Iwato, situado en Higo, provincia de Kyushu. Inclinándome ante el cielo, venerando a Kanon, me sitúo frente a Buda. Soy Shinmen Musashi no Kami, Fujiwara no Genshin, guerrero nacido en la provincia de Harima, de sesenta años de edad.

He dedicado mi espíritu a la ciencia de las artes marciales desde que era joven, hace mucho tiempo. Tenía trece años cuando tuve mi primer duelo. En aquella ocasión vencí a mi adversario, un maestro de artes marciales llamado Arima Kihei, perteneciente a la Nueva Escuela de la Precisión. A los dieciséis años vencí a un poderoso maestro de artes marciales llamado Akiyama, de la provincia de Tajima. Cuando tenía veintiuno, me fui a la capital y conocí a maestros de artes marciales de todo el país. Aunque participé en numerosos duelos, nunca dejé de alcanzar la victoria.

Viajé de provincia en provincia, encontrando maestros de artes marciales de varias escuelas. Aunque participé en más de sesenta duelos, nunca perdí. Todo ello tuvo lugar entre los trece y veintinueve años. Cuando cumplí los treinta años y reflexioné sobre mis experiencias, me di cuenta que en realidad no había salido victorioso a causa del logro consumado de las artes marciales. Quizá fue porque poseía una capacidad intrínseca para esta ciencia y no me había desviado de los principios naturales. También pudo haber sido por fallas de las artes marciales de las demás escuelas. En cualquier caso, practiqué entonces día y noche hasta alcanzar un principio todavía más profundo, y espontáneamente llegué a la ciencia de las artes marciales. Tenía cincuenta años en esa época.

Desde entonces he pasado el tiempo sin tener ninguna ciencia en la cual investigar. Confiando en la ventaja de la ciencia militar, tal y como la he convertido en la ciencia de todas las artes y técnicas, no tengo maestro en ningún camino.

Ahora, al escribir este libro, no tomo nada de los viejos dichos del budismo ni del confucianismo, y utilizo viejas historias de narraciones militares o sobre la ciencia militar.

Teniendo al Cielo y a Kanon como espejos, tomo el pincel y empiezo a escribir, a las cuatro de la madrugada del décimo día del décimo mes, en el año 1643.

Las artes marciales son la forma de vida del guerrero. De manera especial, los oficiales deberían practicar estas artes, y los soldados deben también conocer esta forma de vida.

En la actualidad, no existen guerreros con un cierto conocimiento de la vía de las artes marciales.

Antes de nada, pongamos un ejemplo de lo que es una forma de vida. El budismo es una vía para ayudar a la gente; el confucianismo es una vía para reformar la cultura. Para el médico, curar es una forma de vida; un poeta enseña el arte de la poesía.

Otras personas se dedican a predecir el futuro, al tiro con arco o a otras artes o disciplinas. Las personas recorren las vías hacia las que se sienten inclinadas y desarrollan sus preferencias individuales. Pocas son aficionadas a la vía marcial de la vida. Ante todo, la vía de los guerreros significa familiaridad con las artes culturales y marciales.

Aunque sean torpes en ellas, los guerreros deben fortalecer personalmente las artes marciales tanto como puedan bajo sus propias circunstancias.

La gente piensa normalmente que todos los guerreros reflexionan sobre el hecho de estar preparados para morir.

En lo que se refiere a la vía de la muerte, ésta no se limita a los guerreros. Los monjes mendicantes, las mujeres, los campesinos e incluso aquellos que pertenecen a las clases que están por debajo de ellos, conocen su obligación, se avergüenzan de descuidarla y se resignan a la muerte; en esto no hay ninguna distinción. La vía marcial de vida practicada por los guerreros se basa en superar a los demás en todo y en cualquier cosa. Ya sea mediante la victoria en un duelo individual, ya ganando una batalla frente a varias personas, uno piensa en servir a los intereses de quien lo emplea, en servir los propios intereses, en llegar a ser bien conocido y en estar socialmente establecido. Todo ello es posible mediante el poder de las artes marciales.

No obstante, habrá personas en el mundo que piensen que aunque uno aprenda las artes marciales no le servirán de nada cuando surja una necesidad real. A este respecto, la verdadera ciencia de las artes marciales significa practicarlas de tal forma que sean útiles en cualquier ocasión, y enseñarlas de tal forma que sean útiles en todos los caminos.

Sobre la ciencia de las artes marciales

En China y en Japón, los practicantes de estas ciencias han sido llamados maestros de las artes marciales. Los guerreros no pueden dispensarse de aprender esta ciencia.

Las personas que viven de las artes marciales en la actualidad sólo se ciñen a la esgrima.

Los sacerdotes de los templos Kashima y Kantori, de la provincia de Hitachi, han fundado este tipo de escuelas, afirmando que sus enseñanzas han sido transmitidas por los dioses, y viajan de provincia en provincia transmitiéndolas a la gente; pero esto es en realidad un fenómeno reciente.

Entre las artes y disciplinas que se conocen desde la antigüedad, el denominado arte de la ventaja ha sido incluido como una disciplina. Así, una vez que hablamos del arte de la ventaja, éste no puede limitarse a llegar a ser sólo la esgrima. Incluso, la misma esgrima difícilmente puede ser conocida si se considera sólo cómo ganar mediante el arte del sable; está fuera de discusión que sea posible alcanzar el dominio de la ciencia militar de este modo.