El Perro de la Luna - José Manuel da Rocha Cavadas - E-Book

El Perro de la Luna E-Book

José Manuel da Rocha Cavadas

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Beschreibung

Se trata de una trilogía de relatos, alrededor, de la Península Ibérica, enmarcada, por un muy simbólico personaje llamado " El Perro de la Luna" siempre en constante búsqueda de un maduro proceso de individuación, a través, del florecimiento de su propia percepción cognitiva, asiente en la procura de legendarios paisajes (enalteciendo para eso su sentido estético y ético), en un mundo demasiado acelerado y muy poco dado a captar la verdadera esencia de determinadas sensaciones, que hacen mucho más rica la propia vida.

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Veröffentlichungsjahr: 2016

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EL PERRO DE LA LUNA

Volumen II

José Manuel da Rocha Cavadas

Obrapropia

© Texto: José Manuel da Rocha Cavadas

© Edición: OBRAPROPIA, S.L.

Calle Martí, 18

46005 VALENCIA

www.obrapropia.com

ISBN: 978-84-15362-74-6

Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la autorización de los titulares de la propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de un delito contra la propiedad intelectual (arts. 270 y ss. del Código Penal)

CONTENIDO

Reverso refundido cenestésico verdeante

Travesías viajeras por Navarra

Anverso refundido cenestésico azulenco

Las Islas Cíes

Reverso refundido cenestésico verdeante

Travesías viajeras por Navarra

España

Ya se iba apagando [paulatinamente], el cálido y tan largo día del mes de ferragosto, transcurriéndose, [precisamente], durante la festividad de origen romana, es decir, la vieja fiesta de feriae augusti, que celebraba el fin de las cosechas, cuando ya bullía, [acompasadamente], el luminoso fragor de tan mortecino crepúsculo, reflejándose con verdadera apoteosis, de tan hermosa puesta del Sol, que ya se reflejaba [trémulamente], por tan movido y plateado cauce del río Bidasoa, corriendo a raudales. Se extendía tan [inefablemente], una verdadera sinfonía de rayos amarillos cálidos, convirtiéndose, en un radiante fenómeno de tan vívido jubilo contemplativo. Ocurría, al fin y al cabo, el declinar de una intensa jornada, aconteciendo [imperceptiblemente], por un sui generis territorio, [telúricamente] rodeado de onduladas y tan altivas montañas. [Históricamente] estaban señaladas por el topónimo Navarra, una palabra que [etimológicamente] procedía del vocablo Naba. Y todos los pintorescos pueblos que salpicaban toda la vertiente septentrional de la sierra de Aralar, participaban de una misma arquitectura popular, de tan similar idiosincrasia-merindad de Pamplona- siendo un territorio [francamente] rural, remarcado por el albo encalado de sus tan dispersas casas.

Ya empezaba [paulatinamente] a anochecer, en tan cálidos tonos lilas, encendiéndose, [nuevamente], todo el refulgente juego de luces, de ese tan inolvidable y legendario atardecer por unas tierras rurales, rebosantes de una belleza primitiva de todos sus rincones, de sus singulares caseríos, de sus tan bravíos ríos y tan frondosos bosques, corriendo pareja con la bondad primigenia de sus gentes, de carácter reservado. Era una tierra vasco-navarra por excelencia, donde toda la dulzura de un lenguaje milenario- el euskera- se mantenía de padres a hijos, transfigurado en un irrenunciable, raro y singular tesoro cultural. Demarcaba, [plenamente], todas las texturas de tan verdeantes valles, revestidos de tan apacibles y verdes prados, siempre franqueados, de tan altivas montañas, formadas por la impresionante sierra de Aralar. Ya avanzaba el mortecino crepúsculo, por el silencio sonoro de los frondosos e interiorizados bosques, siempre rebosantes de tanta biodiversidad, y que tan persistente humedad iba siempre favoreciendo incógnitos santuarios de magnificentes bosques, compuestos [poliédricamente] de tan frondosas hayas, robles, acompañados de fresnos y de avellanos. Además, se veían [ricamente] complementados, en su vivaz sotobosque, por tan verdosos matorrales de brezos, de tojos, de árgomas y de helechos, en una verdadera sinfonía de tonalidades cromáticas verdosas. Y al oscurecer, ya iba impregnando, [intensamente] la tan bella “imagen latente”, de todos los sobresalientes fotogramas paisajísticos, de estos tan maravillosos y prístinos entornos naturales. Ya ocurría las mortecinas y acompasadas ráfagas de tan suaves luces y muy perfiladas sombras, que iban envolviendo de forma tan meliflua, todo el primitivo Valle de Baztan, plagado de altivas montañas y salpicado demultitud de caseríos de pétrea piedra, donde el muy salmonero y especular Río Baztan, ya iba cambiando su nombre por Río Bidasoa. Se reflejaba en sus tan cristalinas aguas, un visible y tan mutante horizonte, invadido por un mar de algodonadas nubes, exhalándose/inhalándose, en tan impoluto cielo. Bajo una muy palpable garantía de persistente humedad, fluyendo y refluyendo, por un territorio pirenaico esparcido de pequeños pueblos, donde había una perfecta simbiosis, hecha de forma tan armónica entre el estilo [marcadamente] señorial y los caseríos tan repletos de trazas populares. [Ufanamente] el Valle de Baztan, ostentaba alrededor de doce palacios de solar antiguo y muy noble, cuyo origen hidalgo de los Baztaneses, quedaba bien patente en los escudos blasonados, que adornaban [esbeltamente] todas las fachadas de las casas señoriales, [plenamente] integradas, en un territorio de tan peculiar seña de identidad Vasco-Navarra.