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Novela histórica que trata del viaje marítimo hacia Italia, de un joven artista en ciernes llanado JM. yendo desde la antigua Pérgamo, Turquia y cuyo travesía sufre una serie de avatares y en cuyo periplo tras llegar a la Toscana visita sus ciudades más mágicas, siendo [precisamente] en Florencia, donde [paulatinamente] él va siendo invadido por el "Síndrome de Sthendal" o "Síndrome de Florencia" que se traduce en una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión, cuando el propio individuo es expuesto a tantísimas obras de arte [especialmente] cuando estas son particularmente muy bellas y están expuestas en gran número, en un mismo lugar.
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Veröffentlichungsjahr: 2016
FLORENCIA
ALEGORÍAS [ARS LIBERALIS]
José Manuel da Rocha Cavadas
Obrapropia
© Texto: José Manuel da Rocha Cavadas
© Edición: OBRAPROPIA, S.L.
Calle Martí, 18
46005 VALENCIA
www.obrapropia.com
ISBN: 978-84-16717-30-9
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A SANDRO BOTTICELLI
Seestaba tan [ufanamente] inmerso en una tan altiva polisemia alegórica, [vertiginosa espiral entrelazada]…era como si fuera mirado [alegóricamente] a través de etérea perspectiva, representando simbólicamente [el aura de los aires] y transfigurada en un damero [desgarradoramente] rebosante de un [resplandeciente] arte y de una enorme riqueza histórica y cultural, añadido tan [embriagadoramente] de una idílica y muy sobrecogedora belleza paisajística.
“Erase una vez una alegoría, dedicada a la primavera”. El Crepúsculo. Bajo un perpetuo fluir, ya iba aconteciendo, en un ápice, la tan cálida recepción de los sublimes y tan esplendentes juegos de luces, proyectando una [desgarradora luminosidad transversal] que orquestaba el ritmo del Mundo, q enaltecidos en tonos [suavemente] pálidos, disolviéndose después en atiborrados matices de color pastel y, más allá, en lontananza, en continua moción de simulacros, iba demarcando en aquel tan precioso e imaginario ambiente, que era propiciado por una visión de una doble corriente de aire, a través de una alegórica puerta que se encontraba abierta, viendo primero el aire a este lado del dintel, siguiendo la puerta misma con todos sus batientes a la izquierda y a la derecha, rozando después las pupilas de alguien a través de la luz venida de fuera, habiendo una segunda afluencia de aire y las cosas que él veía, ya estaban realmente allende las puertas, pues era una superficie bruñida de una cierta gradación de tonos grisáceos azulencos, tan propicia a conectar con los pendulares estados de ánimo y también con el inextricable inconsciente, porque poseía algo de mágico, en suma, se desarrollaba la moción de la propia mente subjetiva, en la [curva del espacio-tiempo]; en tan soleada mañana, ya iba despuntando [refulgentemente] la tan tenue y prístina luz solar, que [evanescentemente] continuaba aglutinando en su tan [resplandeciente] seno, a una enorme multitud de inextricables misterios, aglutinando, [recónditamente] en sus insondables entrañas, todo un gran repertorio de herméticos enigmas, aún [secretamente] muy bien guardados. Se trataba, de tan meticulosa y subrepticia observación, de la inextricable y continua dinámica solar, en su carrera por el infinito éter, desentrañando algunos secretos, connotados con los oscuros entresijos, que todavía atesoraba tan [celosamente] el tan rutilante astro-rey, regalándonos a raudales unas tan cautivantes imágenes, inundadas de una luz que producía una indescriptible belleza […] [inextricablemente] sosteniendo un secreto coloquio, a través de lejanías tan insondables y tan sobrecogedoras, auscultándose la descomunal e indescifrable [sinfonía del Universo] a través de lejanas ondas gravitacionales […] las ondas gravitatorias que [alegóricamente] era como si fueron unas arrugas en el espacio-tiempo procedentes de un evento cataclísmico del Universo lejano, comparables a las ondas que se movían en la superficie de un estanque dorado o comparado con el propio sonido, vagando por el propio aire, que iba deformando el tiempo-espacio y que viajaba a la velocidad de la luz, en cuyo paso podría alterar la distancia entre los planetas, aunque, de forma tan leve, habiendo ciertas vibraciones en la curvatura del espacio-tiempo [aceleración-desaceleración] del contenido de toda la materia con que estaba hecho el insondable universo, provenido de las explosiones estelares, en las supernovas, en las parejas de estrellas de neutrones o en la fusión de agujeros negros [súper]masivos, en las nubes y brumas galácticas que había sido uno de los eventos más violentos, registrados tras el Big Bang, y que estaban[magistralmente] basados, en la Teoría Generalde la Relatividad, del genial científico Albert Einstein […] era como si fuera “una expresiva y muy alegórica obra de arte en movimiento”, transmutándose en deliciosa composición sobrehumana de la imagen imaginaria que era mostrada en una de las tan misteriosas tramas originales, que estaba asiente en la longitud de onda 171 Angstrom, rociando de opulenta magia a toda la antigua, histórica, compleja e impresionante ciudad de Pérgamo, ubicada desde tiempos inmemoriales a unos treinta km de la costa del mar Egeo Septentrional, frente a la isla de Lesbos, cuyas atemporales ruinas rodeaban [morfológicamente] a la actual ciudad de Bergama, que fue construida sobre los cimientos que hicieron parte del casco antiguo de la ciudad de Pérgamo y que el año 2014, la propia Unesco la eligió como Patrimonio de la Humanidad, cuya leyenda narraba que la antigua ciudad de Pérgamo, había sido fundada por Pergamos, habiendo sido un tal hijo de Neoptólemo y Andrómaca, siendo [posteriormente] en el año 560 a.C. cuando susodicha ciudad perteneció a Creso, rey de Lidia, una región histórica situada en el oeste de la Península de Anatolia, en lo que hoy en día eran las provincias turcas de Esmirna y en años posteriores pasó a depender de Ciro II, rey de Persia, destacándose [fundamentalmente] como una potencia comercial, debido a su enorme riqueza en oro proveniente del río Pactolo y de las tan ricas minas del monte Tmolo. La propia historia, también narraba que en la antigua Mesopotamia y en Egipto, existían sofisticados métodos de pago y contabilidad, pero, según escribió Herodoto, la primeras monedas se fabricaron en el siglo VII a.C. en el reino de Lidia, siendo acuñadas con una mezcla de oro y plata y cuyo uso muy pronto, se extendió, por toda Grecia y Asia Menor, impulsando, de forma tan cambiante todo el comercio, y creando, al mismo tiempo, un nuevo referente de riqueza, incorporándose, a unas redes de intercambio que también aceptaban otros materiales y bienes. Además, permanecía, todavía, la leyenda aportada por Estrabón, que narraba que Etruria había sido fundada por colonos procedentes de Lidia, que fueron dirigidos por Tirreno, hermano de Lidio y cuya emigración fue ordenada por el rey Atis, debido a la existencia de una gran hambruna, teoría que no se descartaría del todo, por el hecho de existir algunas semejanzas entre ambas civilizaciones, como se reflejaba en los objetos de cerámica. La antigua ciudad de Pérgamo también estuvo ceñida en el punto neurálgico de ancestrales y muy esplendorosos monumentos, englobados todos ellos en el “Yacimiento Arqueológico de Pérgamo”, cuya apoteósica edificación tuvo muy bien presente todo el luminiscente y alargado recorrido del tan resplandeciente sol, transcurriéndose [panorámicamente], por el incomparable e inefable marco de indescriptible belleza, metafóricamente donde [presumir de ignorar la belleza en aras del rigor era confundir el rigor científico con el rigor mortis] y que iba conformando tan [dignamente] todo el excelso y tan fascinante entorno, de esta tan legendaria ciudad helenística, muy [suntuosamente] enaltecida por la autentica maravilla arqueológica, reflejada en el impresionante Asclepión, llevando a cabo de forma tan soberbia, la prolífica y sabia sanación, mediante la interpretación de los sueños [simbólicamente] analizados, por los sagaces sacerdotes médico-religiosos, que auscultaban el sueño que venía cuando el alma estaba dispersa en los órganos y, parte de ella se había escapado, expulsada hacia fuera, mientras el resto cedía a la presión, retirándose a lo hondo, así cuando el sueño impedía la sensibilidad, ellos pensaban que el alma estaría muy perturbada y que había sido expulsada al exterior, como una pura turbación y nefasta languidez del espíritu y del cuerpo. Se daba también énfasis a la antigua y famosa pinacoteca de Pérgamo, con el trazado de sus calles principales más concurridas, conformadas por el cardus y por el decumanus, estando [perfectamente] orientadas según la orientación geográfica de los cuatro puntos cardinales de la Tierra, este punto azul pálido, donde los antiguos templos respetaban tan [fidedignamente] la salida y la puesta de sol, porque el cálculo del tiempo cronológico, era [sumamente] confiado, al curso del recorrido del lumínico y mutable sol, a través de etéreos y geométricos relojes solares inmersos de forma intangible, en la constante medición del tiempo cósmico- invisible metáforadel eterno presente. Entonces, era cuando los tan translucidos mármoles y toda la dura roca arenisca y los sólidos granitos y otros tipos de piedras naturales, que [corpóreamente] fueron utilizadas en tan brillante pasado helenístico de la ancestral ciudad de Pérgamo, que era connotada como el crucial epicentro religioso, donde se había fundado una de las siete iglesias de Asia Menor, citada [bíblicamente] en el “Apocalipsis de San Juan”, y durante el siglo II d.C. había adquirido una enorme importancia, convirtiéndose en el punto de encuentro de sapientes filósofos y de tan notables sabios, enaltecidos por el gran anatomistaGaleno que aquí nació y tuvo la oportunidad de crear su propia “Escuela de Medicina”. Allende, en la pretérita y ancestral ciudad de Pérgamo, que debido a la mutante posición del sol, se transformaba [lumínicamente] según las diversas horas del día, siendo entonces cuando los translucidos mármoles brillaban, [impetuosamente] con el sol alto del mediodía, mientras que en el plácido y tan cálido crepúsculo, se encendían [luminiscentemente] de fogoso calor, todas las rocas areniscas, todos los adoquines y todas las propias sienitas. Asimismo, si un grupo de nubes iba ocupando el pulpito del azulenco cielo, siendo traspasadas por algún rayo solar que brillaba en diagonal, entonces todos los contrastes en sus más variados tonos cromáticos, iban tornándose [maravillosamente] más intensos, donde todos los claroscuros creaban, [milagrosamente] unos sublimes juegos de luces, entre los ufanos propileos y las tan elegantes e hieráticas columnatas, materializadas con unos muy sutiles e intangibles efectos ópticos, [eternamente] basados en la exotérica profesión divinade la tan suprema arquitectura clásica, donde todos los volúmenes habían sido tan [meticulosamente] calculados, apoyados [excelsamente] en la dialéctica de la regla áurea [la proporción áurea, la mitad de la suma de uno más la raíz cuadrada de cinco, era de facto una referencia de belleza a medio camino entre lo infinitamente delgado-proporción infinita y lo [perfectamente] cuadrado-proporción unidad. El tiempo relativo era siempre el exacerbado y tan hermético escultor de todo lo que era imperecedero en la fábrica del mundo acuoso en el cual todo se derrumbaba tras haber estado de pie tantísimos años. La tan clásica ciudad helenística de Pérgamo, estuvo en la época clásica tan [ufanamente] realzada, por el “Altar de Pérgamo”vigorosomonumento religioso de la época helenística, construido, [originalmente] en la Acrópolisde Pérgamo, a principios del reinado de, Eumenes II, [197-159 a.C.], cuyos frisos monumentales, representaron [simbólicamente] una icónica Gigantomaquia, [ufanamente] representada por una tan atroz lucha de los dioses contra los endiablados gigantes, donde las figuras y todas las escenas habían sido tratadas con “pathos”, es decir, habiendo una excelsa emoción, porque las escenas no estaban de ningún modo separadas por el hecho de haber sido un friso corrido, cuyos detalles estilísticos de todas las esculturas, como los pliegues de los mantos, los cabellos, los dibujos del calzado, las expresiones de los dioses y de los gigantes, manifestaban todas las características de las que se había llamado estilo barroco. La gigantomaquia y la historia de Telefo, había sido una de las obras maestras de la escultura griega antigua, representando, la culminación artística del artístico barroco helenístico. Se creía, que el templo de Atenea, había sido su referencia de culto, siendo por fin descubierto en el año 1871, por el ingeniero alemán Carl Humann, habiendo sido [posteriormente] transportado y [totalmente] reconstruido en la renacida ciudad de Berlín, allá por el año 1881.
Altar de Pérgamo Berlin
ElAltar de Pérgamohabía sido una colosal construcción alzada sobre un podio, donde por arriba se encontraba una columnata de orden jónico, dividida en tres cuerpos, dando su espalda a un patio cuadrangular en cuyo espacio reservado se hicieron todos los sacrificios, en que se quemaba incienso y se hacían libaciones, en honor de los propios dioses. [Innegablemente] la estratégica posición geográfica de la península de Anatolia, sirvió casi siempre como puente de conexión entre el continente Asiático y Europeo, favoreciendo tan [eficazmente] la literal penetración de las más diversas influencias, desde las pertenecientes a la civilización Mesopotámica, como la Iraní o la Caucásica, ubicadas a Oriente, y también de todas las civilizaciones procedentes del mundo cretense micénico, y más tarde, de las paulatinas civilizaciones provenidas de todo el espectro helenístico, bañado por las aguas del mar Egeo. Contando con un glorioso pasado que abarcaba unos 5.000 años de tan exultante historia, reflejada en los grandes imperios griego y romano; habiendo sido también el crucial lugar, en que convergía todos los prístinos mitos de Homero, recargados de tanto individualismo heroico [ritmo heroico de la epopeya homérica] en todos sus poemas épicos que cobraban solemne vida, cuyos nombres de tan dinámicas ciudades aparecieron en toda la epopeya homérica de la Ilíada y la Odisea,como había sido el caso de Micenas, Argos, Pilos e Ítaca. El amor al saber, a través del propio saber y del afán de investigación, la confianza en la razón humana para descubrir la verdad en el mundo de los objetos y en el universo moral; la posibilidad del pensamiento abstracto y la suprema tendencia a poder comparar y a extraer conclusiones, nos habían legado también el sentido del estilo y de la forma, la estimación por la sencillez y por la verdad. Estos respectivos poemarios, que databan del siglo IX a.C. evocaban un tiempo legendario de cuatro siglos de antigüedad, constituyendo la potente imagen de un pasado heroico reencontrado en el descubrimiento de Troya y de su amurallada ciudadela, por el acaudalado autodidacta Henrich Schliemann, que fortalecido por sus primeros hallazgos arqueológicos había realizado a continuación, muy pertinentes excavaciones en Micenas, cuyos palacios fueron destruidos saqueados e incendiados, en el contexto de las atroces invasiones de los llamados “Pueblos del Mar” durante la época oscura, ocurrida, hacía el 1250 a. C; habiéndose descubierto [posteriormente] una pletórica obra maestra de orfebrería, que había sido considerado como uno de los objetos más antiguos y escasos de la tan ancestral cultura micénica, [fantásticamente] fagocitada por la prepotente influencia de la orfebrería cretense, estando [magníficamente] expresada de forma tan trascendental, en la excepcional “Mascara Funeraria de Agamenón”, que había sido concebida [magistralmente] entre 1600-1500 a.C. transmutada en sobresaliente lámina de oro [exquisitamente] martillada y trabajada, [probablemente] sobre un molde de madera y que de forma tan arrebatadora consiguió obtener los rasgos dorados expresados en todo su vistoso hieratismo, poseído de una grandeza indiscutible, habiendo sido enterrada junto a varias joyas de oro, en un oscuro foso de una recóndita tumba [necrófilamente] dispuesta junto a otras recónditas tumbas, ubicada en un recinto particular, transformado en un circulo de tumbas en el interior de las murallas ciclópeas, cuya entrada principal había sido construida con bloques [cuidadosamente] ajustados, coronada [hercúleamente] por un impresionante monolito triangular, destinado a rellenar el triangulo de descarga sobre el propio dintel, cuyo relieve, representaba [simbólicamente] a dos feroces leones, enfrentados entre sí, estando apoyados sobre dos altares que encuadraban una gigantesca columna, constituyéndose en uno de los escasos ejemplos de escultura monumental, [totalmente] labrada en piedra, reflejada en la época dorada de los Cíclopes. La cultura Micénica, había sido una cultura tan rica en la creación de grandes cráteras, [elegantemente] trasmutadas, en un vistoso estilo pictórico, dotadas, de dibujos de trazo grueso, tan plagadas, de un carácter ingenuo, nutriéndose, todas ellas, de tan fiel observación y de una sucinta descripción, de los más importantes eventos históricos. La gran tradición de las mayores cráteras micénicas, se encontraba, emplazada, en Chipre y, que gracias a ellas, se había revelado al mundo del conocimiento, toda la evocadora y exuberante cultura Micénica y que, hoy en día, era conocida como civilización helénica, para señalar sus lazos con la propia Hélade, en categórica oposición, a la Creta Minoica. La pretérita Micenas,durante la Edad del Bronce, había sido tan rica en oro, cuyas ciudadelas tuvieron mucho poderío, llegando a alcanzar un enorme nivel de desarrollo, porque habían conquistado la isla de Creta y desarrollaron un tipo de escritura silábica, la lineal B, derivada, de la lineal A cretense. A pesar, de que las tumbas más importantes de la antigua Micenas, databan, del siglo XV a.C. sin embargo, el imponente Palacio Real se remontaba al siglo XIV a.C. existiendo [simultáneamente] otros tan diáfanos palacios en las plazas fuertes de Tirinto, en Argólida, Pilos y Mesenia, todos ellos emplazados en una costa litoral de morfología bastante accidentada, bañada por un calmado y tan límpido mar, coloreado de un azul profundo, siendo constituida por una enorme complejidad geológica y orográfica, en esa tan bulliciosa zona geográfica que había adquirido tanto esplendor en la antigüedad clásica. Por otro lado, habría que subrayar, que el sobresaliente grado de evolución de la civilizaciónAnatolica, durante la Edad delBronce, esparció en la antigüedad, a través de un amplio espectro radial de diminutos territorios insulares, unas enormes cantidades de delicados jarrones, de tantas armas y diademas, de coloridas fajas y de tan bellos brazales, que habían sido hechos en cobre, bronce y plata, cuyo preciado oro era trabajado con soberbias técnicas de granulación apoyados en la filigrana, en el troquelado y en la perforación, concibiéndose de manera tan floreciente, tantísimos vasos zoomorfos, en forma de leones, de antílopes o de águilas, incluso, de embarcaciones o botas con la punta vuelta hacia arriba, que habían sido utilizados para hacer místicas libaciones, a las más veneradas deidades. Las tan legendarias ciudades de Mileto, Halicarnaso, Éfeso y Pérgamo, fueron solo algunas de las ciudades de cultura helenística, que se habían desarrollado de forma tan prospera, en toda Asia Menor. Además, de tan fructífero y ajetreado comercio, existente, en la ciudad de Mileto, habría que dar cabida a la tan extraordinaria cultura helenística, que había florecido de forma tan avanzada, en el propio estudio de las ciencias naturales, donde desde la eternidad, ya era infinito el numero de átomos que, de mil maneras combatidos por choques y arrastrados por su propia gravedad, se habían combinado de múltiples modos y probado todo lo que eran capaces de crear por la unión de unos con otros; por lo que no era extraño que acertaran también la disposición y los movimientos convenientes con que operaba y se renovaba el universo ahora existente. El filosofo Platón, proclamaba que Homero había sido el pedagogo de la Hélade, donde la poesía precedía pues, en Grecia, al pensamiento filosófico, histórico y científico que, en definitiva, nacían de ella. El poeta, desde el propio Homero [donde la ética era la estética del comportamiento] siempre acudía a la comparación y a la metáfora, para iluminar lo nuevo o lo desconocido, por medio, de la referencia a cosas conocidas. El lenguaje figurado de los poetas griegos, había extendido sus dominios, no solo sobre el mundo de los astros, sino sobre el reino animal y el vegetal o sobre el fulgurante universo mitológico. La tan docta filosofía, donde todos los filósofos presocráticos introdujeron, diversos elementos nuevos, en la esquemática proporción de los poetas pero, en definitiva, fue la misma ley de la proporción, más o menos evolucionada y [eventualmente] enriquecida, la que inspiró todo el pensamiento matemático de los pitagóricos y el razonamiento analógico de Platón [la belleza era una inteligibilidad interna de las cosas/la inteligibilidad era de facto la belleza externa de las cosas]. Realzando también la orografía, la geografía y la historiografía, bajo la suprema égida de los virtuosos sabios como Anaximandro, Hecateoy Tales de Mileto quién había sido considerado como siendo uno de los siete sabios de la antigüedad, prediciendo, un eclipse total del Sol, ocurrido en el año 580 a.C. La tan antigua ciudad de Éfeso, habiendo sido una fundación ateniense, ocurrida durante el siglo XI a. C. y que [culturalmente] siempre había sido enaltecida con el más importante teatro clásico de toda Turquía, dotado con un aforo para 24.000 espectadores, de cuyo propio recinto frente a los espectadores y a espaldas de la orquestra, surgía [simétricamente] el tan abierto escenario o “Skene”, procedido por un pórtico cubierto que estuvo rematado [arquitectónicamente] por una azotea, recibiendo el nombre de proscenio o “Proskenión”, habiendo sido testimonio de diversos estilos artísticos. La antigua ciudad de Éfeso, fue también el lugar en que el apóstol San Pablo tuvo que suportar todos los abucheos de la `propia muchedumbre, que seguía prefiriendo a Artemisa, la diosa de la fecundidad y patrona de Éfeso, trasmutada en una colonia jónica, que fue fundada allá por el siglo XI a.C. donde se desplegó [exquisitamente] una hermosa calle, cuajada de blanquecino mármol y recubierta por unas grandes losas, y que durante el siglo V a.C. estuvo ataviada, con la maravillosa y riquísima “Biblioteca de Celso”[114-117 a.C.], que fue mandada construir por elCónsul Gayo Julio Aquila, para su propio padre y que [posteriormente] vino a sufrir muy serios daños a manos de los Godos, acabando, [finalmente] por ser totalmente derruida por un letal y tan destructivo terremoto, registrado, en el año 1000 de nuestra era; esta impresionante biblioteca, había estado exaltada [ufanamente] por refinadas y simbólicas estatuas, situadas, [elegantemente] en los diáfanos nichos delanteros y que representaron [alegóricamente] a SofíaSabiduría, Areté, Virtud,Ennoia,Intelecto y Episteme,Conocimiento. Por delante de esta tan célebre Biblioteca, había sido ubicada la tan ajetreada Vía de los Curetes,que se encaramaba in crescendopor la etérea ladera de la antigua ciudad de Éfeso, para desde allí poder divisar tan bellas perspectivas, a vista de pájaro, como alegórico pulpito literario, el lugar del delicioso silencio espiritual; pudiéndose admirar con inaudito goce, todo el delicioso panorama de este tan grandioso yacimiento arqueológico, donde todavía había importantes vestigios de las antiguas letrinas y de los restos del magnificente Templo de Adriano, [refinadamente] embellecido con unas columnas de estilo corintio y que estuvo ornamentado con una elegante e intricada fachada, que era formada por cuatro esbeltas columnas, siendo rematada por una diáfana bóveda [refinamente] trabajada. En el lado derecho, de la impresionante Biblioteca de Celso y frente por frente, se encontraba ubicada la maravillosa Puerta de Mazeus y deMithridate, formando un ufano arco de triunfo. Ya en tiempos del triunfante cristianismo, la antigua ciudad de Éfeso se convirtió en la Diócesis de varias Provincias, porque fue considerada como siendo la tercera ciudad en importancia de la Cristiandad, estando [solamente] por detrás de Jerusalén y de Antioquia y durante la época romana había llegado a tener unos 200.000 habitantes, casi desbancando a la ciudad egipcia de Alejandría;la ciudad deÉfeso junto con la ciudad de Halicarnaso,habían sidoconsideradas como siendo las más exuberantes capitales de la HexápolisDórica, porque habían sido dos de las ciudades más ricas y populosas del mundo antiguo y en ambas urbes se encontraron como magnificente prueba de toda su colosal riqueza, una de las siete maravillas del mundo antiguo, es decir, en la ciudad de Éfeso,se enorgullecían [ufanamente] de su tan grandioso y poderoso “Artemision”, un templo dedicado al culto de la diosaArtemisa, erigido en el siglo VI a.C. habiendo sido [nuevamente] reconstruido con la ayuda del gran comquistador Alejandro Magno, siendo más tarde durante el periodo bizantino, utilizado como una cantera de mármol para la construcción de la monumental Basílica de Santa Sofía, en Constantinopla y la Basílicade San Juan, en la ciudad turca de Selçuk, mientras que la excepcional fama de la antigua ciudad de Halicarnaso, siempre estuvo relacionada [arquitectónicamente] con la refinada tumba del rey cario Mausolo, [ricamente] trasmutado en un tipo de mausoleo [notablemente] ornamentado, donde sobresalía en su riquísima composición, un impresionante y simétrico hacha de dos cabezas.
“Erase una vez una alegoría a la energía creativa”. El Día. Había ocurrido en aquellas regiones de Asia Menor el “Primer Solsticio delHombre” en términos de arte, donde toda la belleza era un estado de la mente, que era sugerido por armonía en el espacio o un ritmo en el tiempo. En la refinada ejecución de ambos monumentos, que habían sido considerados como siendo una de las siete maravillas del mundo clásico, en el cual en la mitología griega la figura del gran creador estaba connotada, por excelencia, con la figura de Dédalo, poseedor, de un riquísimo conocimiento técnico, donde no habría belleza sin reglas y, sobre todo, no habría una nueva belleza sin reglas que romper, consumando una notable forma de inteligencia práctica, para poder crear fidedignas estatuas, donde la capacidad de apreciar la belleza era de facto una preselección que preparaba la mente para su capacidad de comprender, dando la sensación que [aleatoriamente] caminaban o bien para dar alas a un hombre, marcando así la fulgurante expresividad de poder volar [etéreamente], tornándose invisible de forma subjetiva en que la belleza estaría en el inicio y en el fin de todo proceso creativo: en el inicio como estimulo y en el fin como recompensa; la figura de Dédalo, siempre estuvo más cerca del ingeniero o del artesano, que del creador artístico, cuyos más famosos escultores de la civilización helénica, fueron sin ninguna hesitación, Fidias, Escopas, Praxiteles,Alcamenes o Policleo,donde el corazón necesitaba sangre, los pulmones aire, la boca saliva, los músculos movimiento, el cerebro cambio y la mente necesitaba siempre la consumación de la belleza.Para que aflorase la celebridad de las verdaderas personalidades artísticas y donde casi ninguna de las obras más relevantes, que fueron descritas por los antiguos sabios, se había conservad, sin tomar en consideración todas las copias o las imitaciones que habían sido hechas [posteriormente]. Fue a partir del año 720 a.C. cu7ando ocurrió el transe de pujante momento creativo, en que se pudo leer el verbo epoiesen (“ha hecho”) sobre un fragmento geométrico; se muchas vasijas habían permanecido anónimas, había sido gracias a las firmas que los pintores de vasijas como Cleitias, Exekias, Eufronio, Douris, Macron o Meidias,habían sido [sumamente] conocidos […] era cuando, en un ápice, la ley del péndulo afloraba a la tan plástica memoria, el tan precioso juego de miradas, reflejada en la “Copa Ática”, cuyas figuras rojas fueron atribuidas al pintor de la fundición, hacia el año 480 A.C o del “Guerrero Combatiendo”, que había sido firmado, por Agasias de Éfeso, hacia el año 100 a.C. donde los artistas no tenían por qué buscar la belleza, pero se felicitaban cuando la encontraban. En la antigua Grecia, toda la estatuaria sirvió desde el principio, para poder representar tanto a los dioses como a los muertos, procurando ante todo hacer presente el flujo “invisible” del mistérico Más Allá. [Simultáneamente] toda la escultura funeraria, siempre buscó tornar visible, estando [constantemente] presente entre los suyos al propio difunto ausente, que ya había pasado al mundo de Hades, [alegóricamente] considerado la enigmáticainvisibilidad, transfigurado en la tipología de estatuas de tipo “Kouros”o “Koré”, cuyo sublime tratamiento del cuerpo había sido siempre conforme al elegante arquetipo inspirado en la estatuaria egipcia, transfigurándose [meticulosamente] en los jóvenes desnudos o entonces en las elegantes muchachas, tan [magníficamente] adornadas con blancas y plisadas túnicas, que eran utilizadas votivamente en las recónditas y lúgubres necrópolis, así como en las ofrendas, a los más venerables dioses, dispuestos en los lánguidos santuarios, muy [sobriamente] complementados con estelas funerarias, que presentaban siempre a un cierto grupo familiar más o menos numeroso, donde nunca había disonancia sin asonancia.
“Erase una vez una alegoría a la escultura”. La Aurora. Las majestuosas estatuas de culto al Zeus Olímpicoy a AteneaPartenos, habían sidoconcebidas, tan [magistralmente] por el gran escultor Fidias, habiendo podido ser admiradas por toda la civilización helenística, donde la tan ufana y altiva estatua del Zeus de la ciudad deOlimpia, había estado incluida entre las siete maravillas del mundo antiguo, según la tan sutil percepción cognitiva de los antiguos griegos, que decían que había algo de divino en el propio Fidias, rivalizado [titánicamente] con el Coloso de Rodas, unresplandecientecoloso del sol,hecho con placasdebronce sobre un armazón de hierro, habiendo sido demasiado citado por Plinio el Viejo, Polibio y tanbién por Estrabón, que había sido considerada, como siendo otra de las siete maravillas del mundo clásico, transfigurada en una enorme estatua, que estaba dedicada al dios griego Helio, [excepcionalmente] concebido en estado de gracia, por el genial escultor Cares de Lindos, cuyospatrones originales de la belleza siempre estuvieron en el escenario de nuestra evolución ancestral: la propia naturaleza. De modo reiterativo, se narraba, que otra vez,queel momento de mayor esplendor de la antigua ciudad de Pérgamo, que había sido [indudablemente] uno de los lugares más impresionantes de toda Turquía, fundada por los griegos eolios, en el pretérito siglo VIII a.C. siendo en el posterior siglo II a.C. bajo el dominio de la dinastía de los Atálidas,cuando seimpuso el reyEumenes I, que lagobernó desde el año 263 al 241 a.C. siendo entonces cuando esta ciudad se había convertido en uno de los centros neurálgicos más importantes de toda la cultura helenística; este floreciente periodo, correspondió a la genial concepción del tan famoso Altar de ZeusyAtenea, [maravillosamente] esculpidos en la base del zócalo, los tan hermosos relieves de la célebre “Gigantomaquia” [alegóricamente] representada como siendo un eterno y emblemático ejemplar, [alegóricamente] considerado como el símbolo de la victoria de la civilización sobre labarbarie, genial invento de los Griegos y del esplendoroso Renacimiento de la cultura ateniense, en la nueva e ilustre capital del saber, que a pesar de basarse en el estudio de los clásicos, como los geniales escultores Fidias o Escopas, todo el lenguaje artístico de la antigua ciudad de Pérgamo no habría sido en absoluto demasiado clasicista, porque ya había adoptado, en cambio, un carácter [marcadamente] festivo, dando un cierto énfasis de carácter barroco, que era expresado, por una cierta y relevante teatralidad y por un exagerado y muy sobrio realismo, que tendría mucha influencia sobre todo, en el arte romano, que se impuso imponerse [posteriormente]. La dominación romana en la Anatolia Occidental, no supuso un cambio brusco de la tradición arquitectónica y figurativa local, por el contrario bajo el edulcorado barniz romano, comenzaron a resurgir [paulatina-mente] ciertos elementos de la tradición figurativa autóctona y en el momento en que el poder romano había alcanzado su mayor cenit, todo el arte anatolico, se encontraba dominado por el vigente desarrollo de ciertos estilos propios, siendo ayudada de forma avasalladora por la introducción hecha por los romanos, en la creación de los sólidos arcos y de las preciosas bóvedas, multiplicándose de esta manera los edificios monumentales, en el cual, la tan magnífica escultura siguió floreciendo en diversos centros, como Afrodisias, Hierápolis y Perge, habiendo sido favorecida por la sobria utilización de un mármol local de gran y resplandeciente calidad. El retrato,quehabía sido un arte [típicamente] romano, había sufrido también un floreciente desarrollo en toda Anatolia, manteniéndose vivo y dinámico, hasta los primeros siglos del periodo bizantino. Cuando la antigua ciudad de Pérgamo estuvo bajo el dominio de Alejandro Magno, había sido cuandouno de sus bravos lugartenientes,llamado,Lisímaco, había mandado construir, por aquel entonces, una solida fortaleza, durante la conquista de Asia Menor e hizo depositar en ella un riquísimo tesoro, que estuvo constituido por tan valiosos 900 talentos, transmutándose entonces en el núcleo principal de la civilización helenística, en todo Oriente, junto con la ciudad egipcia de Alejandría. Más tarde, había sido constituida en la gallarda e ilustre capital de la Provincia Romana de Asia, saboreando [frugalmente] entonces durante más de tres siglos, de una floreciente prosperidad económica, que se tradujo en el excepcional florecimiento, en el campo de las artes y de la cultura, todavía atestiguado por los esplendentes restos de magníficos y prestigiosos monumentos; debido a ellos, aún se podía apreciar la tan fabulosa habilidad con que los arquitectos griegos y romanos supieron muy bien adaptar un área dotada de una constitución orográfica tan difícil, en una colosal ciudad, tan rebosante de majestuosos edificios y venerados templos de naturaleza sagrada y terapéutica, cuajados de exquisitas ornamentaciones, donde la belleza empezaba en lo esperado, en lo ya percibido, conocido o intuido, de ahí el atractivo irresistible de una belleza siempre improbable; todas las sublimes decoraciones de la mayor parte de estos impresionantes edificios clásicos, habían desaparecido para siempre, sin embargo, aún se podían apreciar los distinguidos elementos de estilo grandilocuente y heroico, hecho [divinamente] en la floreciente antigüedad clásica, siendo capaz de unir la más pura tradición helénica, con la característica monumentalidad concebida, [magistralmente] por los avasalladores y sagaces arquitectos romanos; el primer asentamiento del que se tenían pruebas muy fidedignas, correspondía al periodo de la ocupación Persa [546-334 a.C.] si bien fuera posible que la extraordinaria Acrópolisde la antigua ciudad de Pérgamo, estuviera ya habitada en la Época Arcaica, marcada por el nacimiento de las Polis, debido a la guerra existente entre diversas ciudades, por las colonizaciones y, aún por la despótica tiranía, y que en la ciudad de Atenas sería sustituida por un nuevo tipo de gobierno, que estuvo basado en la democracia. El reinado de Atalo I, dio inicio a la construcción de fabulosos monumentos, aumentando, [simultáneamente] el poder económico y político de esa tan importante ciudad, sobre una gran parte de la zona occidental de Asia Menor y que tras las victorias de los romanos sobre Sífilo, registradas enMagnesia, el rey carioEumenes II, [197-159 a.C.] llegó a controlar un territorio cada vez mucho más amplio, que se había extendido desde elHelesponto hasta Capadociay Cilicia, convirtiendo su tan aglutinante capital, en uno de los centros más importantes del mundo helenístico, gracias al dinámico desarrollo que había sido fruto de un prospero comercio, impulsado, por la racional construcción de enormes almacenes, que atrajeron a los más variopintos comerciantes de toda la península Anatolica, favoreciendo, asimismo, el desarrollo de una vivaz y elocuente cultura, al crear una extraordinaria biblioteca, atiborrada con unos cuantiosos 200.000 volúmenes, que en el año 41 a.C. el romano Marco Antonio, regalaría a la biblioteca deAlejandría,como parte de su regalo de boda con la reinaCleopatra; habiendo sido verdad que Egipto siempre estuvo demasiado preocupado por la enorme influencia cultural que había adquirido la tan activa ciudad de Pérgamo, prohibiendo, entonces de forma tan drástica toda la exportación de papiro, empezándose entonces a usar un nuevo material para escribir, que había sido fabricado a partir de la pieles curtidas de corderos o de cabras, tratándose del pergamino derivado del latín “Pergamen”, que habría de perpetuar para siempre en la incesante historia de la humanidad, el nombre de tan legendaria ciudad de Pérgamo; cuando estuvo bajo el dominio de los emperadores romanos, como Adriano, Vespasiano y Trajano, la antigua ciudad de Pérgamo, llegaría a alcanzar su máximo esplendor, cubriéndose, [exquisitamente] de un monumental Asklepieion,que se convirtió en el centro curativo más célebre, en aquella fructífera época, llegando a tener esta mítica ciudad en aquel tiempo, una población formada por unos 160.000 habitantes, cuya ruinosa decadencia empezó a surtir nefastos efectos a través de la disgregación del Imperio Romano, una mermada ocasión a partir del cual, debido a la feroz competencia de los ricos y ditirámbicos oasis de Petra y de Palmira, todo el comercio con Oriente empezó a disminuirse de forma tan progresiva. Tras haber sido sede Episcopal, durante la época bizantina, estando bajo el dominio de León III el [Isaúrico]yConstantino V, [Coprónimo], se derribaron tantos monumentos antiguos, con el propósito de poder recuperar materiales para la construcción de las nuevas murallas. [Posteriormente] fue saqueada e incendiada, sin ningún tipo de piedad por los propios árabes y después vino a ser conquistada por los Otomanos, pasando a convertirse en un centro religioso de bastante importancia, que estuvo dotado de gran cantidad de mezquitas islámicas, siendo más tarde arrasada de nuevo por las tan crueles tropas de Tamerlán.
