El poder del agradecimiento - Alfred R. Stielau-Pallas - E-Book

El poder del agradecimiento E-Book

Alfred R Stielau-Pallas

0,0

Beschreibung

¡Ya en su 9ª edición en Alemania! ¡El poder del agradecimiento es el imán más exitoso y sostenible de la felicidad! Cuando Alfred R. Stielau-Pallas escribió El poder del agradecimiento en 1998 no tenía ni idea de que un día su descubrimiento llegaría a demostrarse científicamente: El agradecimiento libera hormonas de la felicidad en el cerebro, eleva nuestro estado de bienestar mental y físico, ayuda de forma sostenible contra la depresión y nos permite dormir mejor, además de mejorar nuestras relaciones de pareja y con nuestro entorno, reducir el estrés y hacer la vida más satisfactoria. «No me puedo imaginar que sea tan fácil...» fue la incrédula reacción de su amigo escéptico, un médico. Y así, el autor respondió en un carteo durante 12 semanas a todas sus preguntas hasta hacerle ver El poder del agradecimiento. Pero no es suficiente escribir una lista diaria de agradecimiento. Antes de que El poder del agradecimiento pueda surtir efecto ¡primero hay que eliminar todos los viejos bloqueos! Por ello, este libro es mucho más profundo e incluye ejercicios prácticos. Alfred R. Stielau-Pallas se ha dedicado desde muy temprana edad a la pregunta «cuál es el secreto para una vida con éxito y plenitud». Es considerado en Alemania el pionero en materia de visión de futuro, éxito, satisfacción, agradecimiento, responsabilidad y ética desde 1973. Su compañía PALLAS Seminare forma parte de los organizadores más relevantes de seminarios de calidad en estos campos, con más de 98,5% de participantes satisfechos. 1ª edición española, 2022

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 294

Veröffentlichungsjahr: 2025

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Este libro se ha elaborado de acuerdo con la última tecnología y de forma respetuosa con el medio ambiente.

© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

Copyright © 1998, 2021, 2022 por:

Gisela Pallas y Alfred R. Stielau-Pallas

Pauanui Beach, Nueva Zelanda

www.elpoderdelagradecimiento.com

[email protected]

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz

Diseño de portada: Rubén García

Supervisión de corrección: Ana Castañeda

Traducción: Charli B. Boehm, Rafael García Ribera

Revisión: Juan Ramón Hernández

ISBN: 978-84-1089-749-6

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

,

Estimadas y estimados lectores:

En este libro nos dirigimos a menudo, por razones de una más sencilla lectura (o simplemente conforme a la realidad de los ejemplos experimentados), solo a un género. Les rogamos a todos los lectores que se sientan igualmente atendidos, ya que esta es la intención con la que está escrito el libro en su origen. Al traducir el texto al español, buscamos, siempre que es posible, la forma de expresión más adecuada en cuanto al género.

Puesto que no solo hay cada vez más personas dispuestas a asumir la responsabilidad de su vida sino también más personas que, por la razón que sea, quieren culpar a los demás de su insatisfacción, me gustaría señalarle antes de leer este libro que no me hago responsable de cómo resulte su vida.

He escrito este libro con la mejor de las intenciones para mostrarle la clave de una vida plena. Sin embargo, depende enteramente de usted, de la actitud y atención con la que lea este libro. Por ejemplo, puede ocurrir que alguien que fue muy poco cuidado o incluso maltratado, especialmente en la infancia, no encuentre fácil aceptar algunos capítulos. Este libro no puede ni debe sustituir a la terapia. Le recomiendo que solo acepte como correcto y/o importante del libro lo que pueda y/o quiera aceptar como correcto y/o importante para usted.

Ahora les deseo no solo que se diviertan leyéndolo sino también les deseo muchas reflexiones profundas para que puedan, paso a paso, dar luz a su vida.

Cordialmente,

Alfred R. Stielau-Pallas

Dedicatoria

Dedico este libro a mi estrellita, de quien también procede el dicho «una persona agradecida, un mundo mejor».

Desde mediados de los años 70, me ha demostrado cada día de nuevo lo agradecida que está por su vida y por lo que la vida le ofrece.

Cuando estoy absorto del trabajo o sumido en pensamientos sobre nuevos proyectos, me enseña la vista a nuestro jardín, el mar o las nubes que pasan.

Estoy agradecido de poder estar casado con una mujer que está más que agradecida por lo que hay a diario de forma gratuita para todos: una vista a la naturaleza.

Prólogo

Cuando escribí en 1977 mi primer libro, Die ZEHN GEBOTE für Ihren Erfolg (Los DIEZ MANDAMIENTOS para su éxito), era consciente de que estaba adelantado a su tiempo. Es por ello que los lectores me escriben hasta el día de hoy que sigue siendo de gran actualidad.

Este, mi octavo libro, lo escribí en 1997/98, por lo que la mayoría de los ejemplos y referencias temporales siguen siendo desde ese punto de vista, así como la situación real del propio Paul y mi forma de pensar de él. En aquel tiempo estaba adelantado veinte años a su tiempo. ¿Es posible que siempre esté adelantado a su tiempo? Sí, porque, como siempre, no se trata de saber, ¡sino de poner en práctica!

Nuestro planeta nos ofrece todo lo que necesitamos para vivir una vida magnífica. La cuestión es que en primer lugar tenemos que tomar la decisión sobre lo que queremos aceptar de ella.

Solo en segundo lugar se trata del precio. Y este precio no hay que pagarlo en dinero sino en términos de agradecimiento.

El agradecimiento, la clave de una nueva vida Robert Stark

Tal vez tenga en sus manos el libro más importante para llevar una vida feliz y plena.

En este libro, el señor Stielau-Pallas consigue proporcionar herramientas para liberar la actitud interior, que nunca antes había creído posible encontrar en forma de libro.

Con este libro podemos transformar todo lo que parece negativo y difícil en un regalo maravilloso y darnos cuenta de que todo lo que ha habido en nuestra vida hasta ahora ha servido para nuestro desarrollo.

El poder del agradecimiento se adentra en lo más profundo de la piel y esclarece nuestras viejas heridas, incluidas aquellas de las que antes ni siquiera éramos conscientes, que inconscientemente nos han estado frenando. Hace surgir una nueva consciencia interior que desencadena un profundo amor y gratitud, hacia uno mismo y hacia los demás seres humanos.

Como lector, uno no tiene más remedio que transformar nuestros desaires, pérdidas, heridas y experiencias negativas en una profunda comprensión y agradecimiento interior por lo ya acontecido. Así como convertir esas cenizas en oro.

La primera vez que leí este libro no pude dejarlo. Me removió, me limpió por dentro y sentí que mi vida se impregnaba de repente de un agradecimiento que nunca había conocido antes.

Me sentí libre de toda carga. Esta libertad interior fue como un nuevo nacimiento de amor, abundancia, seguridad y profundo agradecimiento por una hermosa vida en esta tierra.

Para mí, personalmente, lo más bonito fue redescubrir el amor que me demostraron mis padres. Pude experimentar que tengo la madre más cariñosa, que, a su manera reservada, soportaba todos mis caprichos, que me dejaba seguir mi camino sin reprenderme y que tampoco trataba de influirme con consejos bienintencionados para que me convirtiera en lo que ella creía correcto. Muchas veces pasaba por alto con cariño los errores y, sin embargo, yo no era consciente de este comportamiento único y de profundo amor que solo una madre puede mostrar a su hijo.

A través de esta comprensión no solo cambió mi amor por mi madre, sino que recibí el regalo más hermoso de mi vida: el amor por mí mismo.

Descubrí lo orgulloso que puede estar un padre y el amor que siente por mí, aunque no lo exprese. También aquí me di cuenta de que me había aislado de este amor solo por una experiencia que me marcó y ya no percibía la verdad, su reconocimiento y su amor.

Hoy tengo que agradecer que mis dos hijos, Tim y Nico, se hayan convertido en niños muy felices. Una noche acostaba a mis hijos y me contaban que un amigo no había jugado con ellos y que el hijo de un vecino le había echado arena en los ojos a Nico. Cuando les pregunté qué era lo bonito hoy y de qué estaban agradecidos, me di cuenta de que esto era difícil para ellos. Después de unos días de repasar juntos aquello de lo que ellos podían estar agradecidos en ese día, qué era hermoso para ellos en ese día, a menudo se les ocurrieron más de diez razones. Para mi mujer, repasar el agradecimiento con los niños por la noche se convirtió en uno de los rituales más importantes. Desde entonces, tenemos chicos muy felices que suelen estar de muy buen humor.

En un discurso que di a ciento cincuenta alumnos y padres, les pedí que escribieran una lista «de qué puedo estar agradecido». Lo más importante para ellos fue darse cuenta de lo felices que pueden ser. Era increíble ver cómo solo con ello cambiaba su visión de la vida.

Este libro podría ser el mejor regalo que puede hacerse a sí mismo y a los demás.

Tú eres tu creador Charli B.

Si tienes este libro en tus manos, entonces ya ha sucedido algo maravilloso sin darte cuenta. Tómate en serio este impulso. Porque si tienes este libro en tus manos, ya has dado el primer paso hacia una vida más feliz y plena.

Encontré el libro El poder del agradecimiento hace muchos años en un mercadillo. ¿O debería decir que el libro me encontró a mí? Pues, recuerdo bien que empecé a leerlo, pero lo dejé después de unas pocas páginas. Un segundo intento posterior fue igualmente infructuoso. Y así, durante mucho tiempo, el libro paseaba de mi estantería al sótano y del sótano a mi estantería sin que yo lo leyera. El momento no parecía apropiado para ello. Curiosamente, tampoco quería desecharlo ni regalarlo a otra persona.

En la primavera de 2020 llegó el momento. Quería cambiar de vida, subarrendar mi piso y emigrar a España. Organizando la mudanza, el libro volvió a caer en mis manos. Esta vez lo leí con entusiasmo y desde entonces mi vida ha cambiado por completo.

Cuando quise compartir mi entusiasmo y mis observaciones con otros, pronto me di cuenta de que todas las obras de Alfred R. Stielau-Pallas solo existen en alemán. Así nació la idea de traducir El poder del agradecimiento al español y estoy sinceramente agradecida por haberme encontrado con la increíble franqueza y confianza de Pallas.

Hace tiempo, este proyecto de traducción se convirtió en un asunto de corazón, que hoy te presento con alegría y agradecimiento. Una parte importante del proyecto es la maravillosa colaboración con el autor y asesor holístico de salud doctor Rafael García Ribera, que ha desempeñado un papel importante a la hora de enmendar y dar los últimos retoques en castellano a la correspondencia entre Alfred R. Stielau-Pallas y su amigo Paul. Pasamos muchas horas perfeccionando cada frase.

Me gustaría animarte a seguir tu impulso e integrar la gratitud en tu vida. Si tienes este libro en tus manos, eso tiene un significado más profundo. No dejes el libro, aunque puedas quizás estar «luchando» con algunos asuntos del pasado. Sigue leyendo y verás el panorama general y encontrarás muchas herramientas para soltar viejos bloqueos.

El primer paso para mí fue ser más consciente para poder escribir mi lista de agradecimiento cada noche. Se tarda un poco en aprenderlo, pero luego se producen dos efectos rápidamente. Empiezo a vivir el momento y, por tanto, puedo disfrutar mucho más de la vida. Y la gratitud crea un sentimiento de felicidad en mí. Cuanto más feliz estoy, más radiante estoy y con esta vibración atraigo a mi vida lo que me hace feliz. La ley de la atracción funciona siempre y este efecto es cada vez más fuerte.

Este libro no puede hacer magia. Solo tú y yo podemos hacerla. Y como una aprendiz de bruja, he tenido que practicar mucho. Había muchos obstáculos, miedos y crisis personales que han sido una parte importante de mi desarrollo. A veces me resultaba muy difícil estar agradecida en esos momentos complicados, pero luego pude ver la conexión y aceptarla con agradecimiento. Porque todo tiene su sentido. Tomar conciencia de ello es quizás la magia más grande del poder del agradecimiento.

Pero ¿qué hacer cuando todo parece negativo y amenazante? Aunque no sea capaz de sentir gratitud en ese momento, la simple lectura de este libro siempre me ha ayudado. Parece como si el libro El poder del agradecimiento tuviera una energía amorosa y positiva que calma el alma y trae luz en la oscuridad.

He leído el libro una y otra vez y cada vez descubro una nueva idea, me adentro más en el contenido. Incluso más, a menudo, cuando me preocupa un determinado tema, encuentro aquí la frase de Pallas adecuada como respuesta.

Así que El poder del agradecimiento ha provocado un cambio increíble en mi vida. Ahora vivo en España, escribo un blog de viaje junto al proyecto Pallas y estoy rodeada de un círculo de personas maravillosas. Muchos de mis deseos se han hecho realidad o están en proceso.

Si tienes tú este libro en tus manos, ya estás en el camino hacia una vida feliz y plena. Te lo deseo de todo corazón.

Las coincidencias no existen. El agradecimiento sí.Rafael García Ribera

La llegada a mi vida de Charli B. y esta tarea de ayudar en la traducción del libro de Pallas ha supuesto un verdadero regalo. Y así lo sentí desde el primer día, a pesar de las dificultades iniciales para nuestra puesta en marcha.

Sinceramente, he de decir que se trataba de algo que me es, por un lado, más que agradable, mi pasión por corregir y ayudar a fomentar el crecimiento personal y, por otro, algo en lo que tengo cierta capacidad, no solo para expresar por escrito, sino para reconocer en este ámbito más profundo la intención y sentido de Pallas al escribir.

Dicho esto, estoy convencido de que este libro estaba y todavía lo está «en mi camino». Con esta tarea he reflexionado y meditado (algo más profundo) sobre todo lo expresado en él y, a menudo, ha coincidido con mis vivencias más actuales. ¡Y ya sabemos que las coincidencias no existen!

Y al igual que pasó conmigo puede ocurrirte a ti que lo estás leyendo. Yo solo puedo recomendártelo con el corazón y la mente ya que, al igual que para mí, para ti será, sin duda, un firme apoyo en tu camino.

Así pues, más agradecido todavía a Charli y, por ende, a Pallas, por esta oportunidad.

Y al lector y lectora, ¡buena elección… de vida!

Antecedentes

En una fría y húmeda noche de invierno de junio de 1997 fui invitado por mi amigo Paul a una reunión de médicos en la Medical School en Auckland, Nueva Zelanda, cuyo tema era «Mind-Body-Medicine».

Desde que lo conozco, el doctor Paul Sailor tenía consulta privada y siempre había estado convencido de que yo trataba cosas «no científicas» y que, por lo tanto, no podía ser tomado en serio. En algún momento le di a leer un libro del doctor Deepak Chopra y eso pareció suavizar su firme opinión.

De los seiscientos médicos invitados, se presentaron unos sesenta en aquella reunión. De alguna manera, Paul consiguió meterme también y me aseguró que todo estaba bien. Le había dicho de antemano que solo iría si no me presentaba como el doctor Pallas y obtuve su promesa al respecto. De todas maneras, aquí, en Nueva Zelanda, es común llamarse por el nombre de pila, por lo que no destaqué como persona ajena a la medicina.

Allí, el conferenciante estaba acompañado por una paciente que él y los oyentes podían entrevistar. Ella explicó que había perdido la confianza y la esperanza en los médicos convencionales y buscaba sus respuestas por otro lado.

Lo que descubrí rápidamente aquella tarde fue que aquellos médicos no tenían ni el tiempo ni muchas veces las condiciones para ver a sus pacientes como seres humanos. La «increíble» conclusión de esa noche fue que uno debe preguntarle al paciente qué piensa de sí mismo y de su situación y cómo cree que podría contribuir a recuperarse.

Paul se dirigió a mí en voz baja y me dijo: «Ojalá hubiera algo que fuera fácil de aplicar, que no costara mucho y que pudiera ayudar a todos».

—Nadie lo usaría —fue mi rápida respuesta, a lo que Paul me miró con una mirada llena de reproches e incomprensión.

—¿Por qué no?

—Porque muchas personas no quieren estar sanas, porque muchas personas no quieren tener una solución para sus problemas, porque entonces no habría nada de lo que quejarse y todos necesitamos nuestra dosis diaria de frustración; si no, no estamos contentos.

—¿Cómo puedes ser tan reaccionario? —me echó en cara Paul.

—Pues, presta atención, Paul. En ocasiones juego a la lotería y me divierto preguntando a la gente que tengo delante qué haría con el premio mayor. La respuesta más frecuente que recibo es: «Lo volvería a gastar todo en un minuto, ni siquiera sé si quiero tanto dinero, cinco números correctos serían suficientes para mí».

—Eso es otra cosa.

—Paul, créeme, tengo la solución ya desde finales de los 70 y nadie la quiere. Porque tampoco nadie cree que sea tan sencillo. Todavía tenemos que organizar costosos seminarios y ocuparnos de nuestros participantes durante ocho meses solo para que puedan lograr creer en ello. Lo que tus colegas empiezan a entender tímidamente aquí esta noche es algo que yo, junto con otros, intenté promover en Alemania a principios de la década de 1970 y parece que tardará otra década en aplicarse. Recuerda que la penicilina no fue inventada por un médico. Era un tipo extraño, objeto de burla por parte de los venerables médicos de su época.

—¿Quieres decir que tienes una solución para todos los problemas?

—He descubierto un poder, una fuerza, un puente de energía increíble que es la base para solucionar todos los problemas.

—Y nadie lo quiere, ¿correcto?

—¡Exactamente!

—¡Alfreeeeed!

Lo miré con seriedad y con la menor expresión posible para irradiar la certeza que sentía en mi interior.

—Pues, dime entonces ¿qué es eso?, —quería saber Paul.

—Te lo contaré mejor con una pequeña historia. Espera a que salgamos de aquí.

Nos fuimos después de una breve discusión final en la que los sesenta médicos descubrieron que todos, aunque no sabían cómo, querían seguir tratando esta temática en el futuro, aun sabiendo que sería un camino largo para convencer sobre todo a los que no estaban presentes esa noche.

—Así que —empecé a contarle el cuento a Paul— un chico de unos doce años estaba preocupado por la cuestión de cuál era la verdad más importante en la vida. Oyó hablar de un hombre sabio del que se decía que conocía todas las sabidurías de la vida. Un día el chico fue a preguntarle.

El sabio quedó impresionado por el hecho de que una persona tan joven se interesara por esto y respondió a su pregunta con una sola frase. El chico (puede que fuera una chica, la tradición no es tan clara) se quedó entusiasmado. Dio un salto y se fue corriendo a casa para contarles a todos su recién adquirida sabiduría. Pero a nadie pareció interesarle, incluso sus hermanos se rieron de él: «¿Y qué?», le decían.

La respuesta no suscitó en nadie el entusiasmo que la frase le había inspirado a él. Así que, al cabo de unos meses, empezó a dudar de si el sabio le había dicho toda la verdad. Sus dudas iban creciendo y creciendo y unos dos años después decidió preguntar a otro sabio que venía de un país lejano y estaba de paso por su zona. Cuando le preguntó, el sabio se dio cuenta de que el chico no solo tenía una inocente curiosidad sino también dudas en sus ojos, y le respondió: «¿Le preguntaste ya a alguien?»

El muchacho contestó con la verdad: «Sí». Y entonces el sabio continuó: «Ya responderé a tu pregunta, pero primero has de acompañarme en el camino hasta que cumplas dieciocho años, cuidando de mi equipaje y mi burro».

El chico se quedó asombrado y pidió tiempo para pensarlo. Se fue a casa y no habló con nadie de ello, aunque todos se dieron cuenta de que tenía un problema. Cuando su padre se acercó a él, el chico le explicó su conflicto. «Por un lado, ya no puedo vivir más con esta duda, pero por otro lado no me había imaginado mi vida cuidando de un burro y de un equipaje».

Y entonces su padre le respondió: «Aunque me gustaría tenerte más tiempo en casa, te puedo entender muy bien. Eres el menor y la granja la heredará tu hermano mayor, como es la costumbre. El único consejo que puedo darte es que hagas lo que te parezca que es más correcto». El chico se extrañó mucho por la respuesta y la vio como una confirmación de que era muy importante que hablara con aquel sabio. Así que decidió servir a este y marcharse con él.

Pasaron los años hasta que el niño se convirtió en un hombre y esperó ansiosamente su decimoctavo cumpleaños. El sabio ya estaba despierto antes que el joven, incluso antes de que saliera el sol. Cuando el joven se despertó, el sabio estaba dispuesto a contestarle su pregunta por fin. El joven, completamente sorprendido y decepcionado, dijo: «¡Pero eso es exactamente lo que me había dicho el otro sabio hace muchos años!». «Lo sé, pero ojalá ahora lo hagas», respondió el sabio.

—¿Y qué le dijo? —quiso saber Paul.

—Bueno, no tengo un burro, pero ¿estás dispuesto a llevar mis maletas cuando facture con ciento cincuenta kilogramos y a cuidar de mi casa cuando esté fuera unos meses?

—¡Aaalfreeed!

Paul no quería esperar más la respuesta.

—Muy fácil de usar, no cuesta mucho y ayuda a todo el mundo, eso es lo que era, ¿no?

—¡Exactamente!

—Agradecimiento.

—¿Qué?

—¡Agradecimiento!

—Pero …

—Pero ¿qué? —quería saber yo.

—Pero eso no puede ser todo, ¿verdad?

—¿Me has pedido una solución sencilla o no?

—Sí, pero eso no puede ser todo, ¿verdad?

—Ya te he dicho que nadie me cree.

—Todo lo que tengo que hacer es estar agradecido, ¿eso es todo?

—¿Apuesto a que no puedes lograrlo ni un minuto?

—¿Debo agradecer que mi mujer quiera divorciarse de mí o que tenga casi medio millón en deudas o que mis hijos me hagan reproches de que no tengo suficiente tiempo para ellos o…?

—Así que no puedes lograrlo ni diez segundos. ¿Me has pedido una solución sencilla o fácil?

—Mmmh.

—Te hago una propuesta. Puedes hacerme doce preguntas del tipo «Sí, pero…».

—¿Qué tipo de preguntas puedo hacerte? —me interrumpió Paul.

—Las que empiezan por «Sí, pero…».

—Mmmh.

—Te escribo una carta cada día, cinco días a la semana y después de doce semanas no deberías tener más preguntas.

—Ninguna del tipo «Sí, pero…», ¿verdad?

—¡Exactamente! Así que, si he entendido bien tu primera pregunta «Sí, pero…», no estás precisamente contento con tu vida actual, ¿verdad?

—¡Exacto!

—Mañana recibirás la primera carta mía. Deseo que llegues bien a casa y saluda a Sandra de mi parte cuando la veas, que de mí no se quiere divorciar. Así que ¡cuídate, Paul!

»Ah, y una cosa más, no me apetece hacer todo el trabajo y que tú solo leas. Todos los sábados quiero que me envíes un correo electrónico detallado, diciéndome lo que has entendido. Y para el domingo quiero que te propongas unos ejercicios para que lo puedas interiorizar porque después de doce semanas el asunto estará cerrado para mí. Así que ¡nos vemos entonces!

Semana 1Lunes

Dado el caso de que tuvieras la posibilidad de ser alguna otra persona de esta tierra, ¿quién querrías ser?

¿Alguna persona de Bangladés?

¿Alguna persona de China, de India, de África?

¿O serías una superestrella? ¿Quién?

¿O serías una persona multimillonaria? ¿Quién?

Me refiero a serlo al completo, lo que significaría: tendrías sus pensamientos, sus sentimientos, sus angustias, sus preocupaciones y, claro, su pasado con todos sus recuerdos. ¿Realmente querrías ser ese alguien?

No me refiero a ser tan guapo como James Bond, tan rico como un multimillonario y tan en armonía contigo mismo como Buda, sino a intercambiarte completamente con una sola persona.

¿Quieres librarte de tus deudas y cambiarte completamente por un multimillonario?

¿O quieres que tu esposa no pueda marcharse y, por tanto, ser alguien que pertenezca a una religión donde las mujeres todavía no tienen derechos y nunca se les ocurriría abandonar a sus maridos?

Entonces, ¿quieres intercambiarte con algún ser humano de este planeta?

Sé muy honesto contigo.

Identifícate con la situación y luego ¡toma una decisión!

No digas «sí» sin más, porque es importante que primero lo pienses bien. Quiero que consideres todas las ventajas y desventajas.

Tenía participantes en los seminarios a quienes todo el mundo quería mucho. Siempre estaban de buen humor, siempre amables, bien educados y sonrientes. Todo el mundo les envidiaba por ello.

Pero, cuando contaban sus historias, a menudo salían a la luz experiencias desgarradoras. Algunos fueron trasladados de niños de un lado para otro y solo deseaban una cosa: querían gustar a la gente a toda costa, aunque sabían que el precio que pagaban era muy alto.

Otros eran maltratados y se les había enseñado a complacer siempre a los demás y a ponerse en el último lugar.

Algunos lograban un gran éxito económico y lo pagaban no teniendo nada más que su propio negocio. Cada conversación giraba en torno a lo que habían conseguido y a lo que aún querían conseguir.

Yo todavía no he conocido a ninguna persona que el destino haya favorecido realmente. Todos pagaron un precio por lo que recibieron o lograron.

A primera vista, a menudo parece que algunos han sido favorecidos, pero en cuanto escuchas su historia completa, te das cuenta de que cada uno ha tenido que cargar con lo suyo.

Tú mismo me dijiste que vuestro matrimonio no estaba bien hace unos años y que las apariencias engañaban. Incluso nosotros nos quedamos completamente sorprendimos cuando nos contaste que os queríais separar.

¿Quieres verdaderamente ser otro?

¿Quién?

Habla con ese hombre unas horas y deja que te cuente lo que ha vivido, cuáles son sus preocupaciones, angustias y temores.

Una vez en los años 70, hablaba con un participante que ya en este tiempo ganaba más de cien mil marcos alemanes (aproximadamente cincuenta mil euros) al mes. Él me contaba que tenía miedo de que le volviera a ir mal el negocio. Trabajaba las veinticuatro horas del día solamente para que la competencia no lo pudiera superar. No quería dejar escapar ninguna oportunidad, siempre envidiaba a los otros y se encontraba continuamente bajo presión.

No digo que no valga la pena tener éxito. Solo pregunto, ¿quieres ser alguna otra persona?

Ahora pues, quiero que dejes absolutamente claro que tú has decidido que no quieres ser otra persona.

Quiero que, cuando surja de nuevo en ti un «Sí, pero…» por sentirte desfavorecido, te digas a ti mismo:

«Mi querido “Sí, pero…”, por favor ten en cuenta que no hay ninguna persona que se encuentre verdaderamente en una mejor situación que yo. Tú solamente tienes esta opinión porque no conoces a las otras personas de verdad.

Tú no sabes cómo se encuentran en su interior, no sabes qué infancia tuvieron, ni qué angustias, preocupaciones y obsesiones los atormentan. No tienes ni idea de su verdadera vida. Por lo tanto, debido solamente a una observación superficial puedes ser de la opinión que a los otros les va mejor que a mí.

Ten claro, por favor que esas otras personas solo han tenido vidas diferentes a la mía, no mejores. Y si hoy están mejor que yo, es porque hicieron algo que yo todavía no he hecho.

Mi primer paso hacia la vida que deseo es darme cuenta de que a mí no me ha ido peor que a los demás y aceptar mi vida tal y como es. Y todos los pasos futuros consistirán en hacer lo que sea mejor para mí».

Esto no pretende sonar como un compromiso (hacer lo mejor en una situación comprometida), sino que pretende ser un comienzo para construir mi vida desde la base, paso a paso, de tal manera que sea capaz de hacer frente a lo que venga y, por encima de todo, lograr un estilo de vida que me convenga exactamente y me dé una sensación de plenitud.

Y ahora sé muy honesto y escucha en la profundidad de tu ser: ¿Puedes no solo estar satisfecho, sino también agradecido desde el fondo de tu corazón por ser quien eres hoy?

.

¡Estoy agradecido

de ser quien soy,

y no quiero cambiarme

por ninguna otra persona

de este planeta!

Semana 1Martes

En el seminario planteamos a nuestros participantes la siguiente pregunta: Supongamos que tengo un rompecabezas o una tarea para usted. ¿Le gustaría escuchar la solución enseguida, le gustaría averiguarla completamente por usted mismo o le gustaría poder obtener pistas en caso de que no llegase a la solución?

¿Qué decisión tomarías tú?

Obtener la solución de inmediato sería demasiado aburrido para la mayoría de nuestros participantes y tener que encontrar la solución completamente por sí solos y sin esperanza de ayuda sería demasiado arriesgado para otros tantos. Por eso casi todos se deciden por la opción de resolverlo ellos solos, con la posibilidad de hacer preguntas cuando no sepan cómo seguir.

¿Qué decisión tomarías tú?

Por favor, piénsalo bien antes de seguir leyendo y toma una decisión clara.

Solo un 2-3 % de todos los participantes se deciden por la opción de obtener la solución directamente. Curiosamente, la mayoría son aquellos participantes que han tenido éxito financiero.

Se dicen a sí mismos: «¡Para qué complicarse cuando se puede hacer de forma sencilla!».

Utilizan (no abusan) el potencial de los demás y estos tienen la satisfacción de hacer algo, también por ellos. No tienen miedo de pedir un favor o de aceptarlo. Hacen preguntas y se benefician de las experiencias de los demás. En otras palabras, se preguntan: «¿Por qué debería tener yo todas las experiencias cuando otros ya han tenido esas experiencias antes que yo?».

Siempre se preparan mucho y luego confían en que todo irá bien; tienen esa actitud de «Ya se arreglará de alguna manera, después de todo, hasta ahora siempre lo he resuelto todo de esta manera».

Si tú te decidieras por esta primera opción entonces no necesitas leer el resto de esta primera semana porque ya no tienes ninguna pregunta más del «Sí, pero…» sobre si otras personas podrían estar en mejores condiciones que tú. Tienes claro que no quieres ser ninguna otra persona.

Menos participantes eligieron la opción «arriesgada». Querían averiguarlo por sí mismos a toda costa. Para estos existía solamente victoria o derrota e incluso la derrota la considerarían triunfo por no necesitar ni haber necesitado a nadie.

«¡Puedo hacerlo solo!» o «¡Puedo hacerlo sin vosotros!» es su punto de vista. No quieren aceptar nada, ni consejos, ni ayuda, solo quieren demostrarse a sí mismos que pueden hacerlo.

En algún momento de su infancia empezaron a protestar. En otras palabras, no obtuvieron el cariño que querían y entonces tomaron la decisión: «Ya no los necesito más, ¡os lo voy a demostrar!»

La mayoría de este grupo no quieren ser otra persona porque, en primer lugar, no quieren ser como los demás y, en segundo lugar, porque sería una ayuda. Y es precisamente esta ayuda la que no quieren, al menos no quieren admitirlo. No obstante, la mayoría de ellos llegan a un punto de su vida en que están hartos de luchar y están dispuestos a aceptar ayuda, aunque no quieran dejarse ver.

Si perteneces a este grupo, no te quieres intercambiar con nadie, y si quieres cambiarte por otro, es que ya no perteneces a este grupo.

Así que queda el otro 95 % aproximadamente que, como tú, probablemente opte por la opción de intentarlo primero solo (porque, si no, sería demasiado aburrido) y tener la opción de pedir ayuda en cualquier momento si le parece no poder seguir adelante.

Pues, ¿qué pasó con tu «Sí, pero…» pregunta?

Tú mismo elegiste la situación en la que te encuentras ahora, ¿no es así?

Te decidiste (quizás antes de nacer) por una vida que no fuera demasiado aburrida, que contenga algunas tareas y rompecabezas y en la que quieras descubrir por ti mismo dónde están tus límites y cómo puedes expandirlos.

¡Bienvenido al planeta Tierra!

¡Bienvenido a una vida llena de preguntas, acertijos y tareas!

¡Y bienvenido a un universo maravilloso y misterioso que está dispuesto a ayudarte en caso de que no sepas cómo seguir!

Quiero que ahora seas completamente sincero contigo mismo. Escucha profunda y honestamente en la profundidad de tu ser y luego di a tu «Sí, pero…»:

«Querido “Sí, pero…”, parece que cada ser humano ha elegido su vida en algún momento, en algún lugar y de alguna manera. En mi caso, parece que soy una de esas personas que han decidido descubrir los secretos de la vida por sí misma. Incluso podría ser que yo en algún momento, en algún lugar y de alguna manera estuve en el paraíso y que a la larga me aburrí. Y podría ser que en ese momento yo mismo decidí tomar un cuerpo humano en este planeta para experimentar un poco de cambio, al menos durante unos años. Tal vez fue algo diferente, pero eso no es tan importante.

En cualquier caso, ahora estoy aquí y tengo dos opciones. Una es sentarme, llorar y desesperarme, y la otra es escuchar en la profundidad de mi ser de vez en cuando para ver si puedo encontrar una respuesta sobre cómo hacer mi vida más esencial y digna de ser vivida.

Me decido por la segunda opción y ahora necesito tu ayuda. En vez de desempeñar el papel del “Sí, pero…” en nuestra relación, quiero que seas un “Me alegro de haber resuelto y aprendido de esta situación”. No espero que esto ocurra de la noche a la mañana, pero sí ¡con un progreso claramente visible y agradezco tu colaboración!».

Ahora sé honesto y escucha en la profundidad de tu ser: ¿Puedes no solo estar contento sino agradecido de todo corazón por ser quien eres hoy?

.

Estoy agradecido de estar ahora mismo

en una fase interesante de la vida,

que me da la oportunidad de aprender

para transformarla en algo ideal.

Semana 1Miércoles

Ya puedo oír tu siguiente «Sí, pero…».

«¿Pero… qué pasa con toda la gente que no está sana, que es pobre y que tiene todo tipo de problemas? ¿Verdad?».

Ahora tengo dos opciones.

La primera es escribirte un tratado teórico sobre el karma y la reencarnación para darte una explicación de por qué es así o al menos por qué podría ser así.

La segunda opción es simplemente aceptar que yo estoy escribiendo estas cartas para ti y que durante las próximas doce semanas tú no pensarás en los problemas de los demás, sino que te concentrarás totalmente en ti mismo para aprender cómo puedes ayudarte.

Lo que hagas después de esas doce semanas es otra cuestión. Estoy seguro de que encontrarás exactamente los libros, seminarios o lo que sea para encontrar una respuesta a esto, si realmente sigues interesado en la pregunta (lo cual puedo entender completamente).

Así que me gustaría que dejaras de huir de ti y por fin te tomes el tiempo (tienes veinticuatro horas al día como todo el mundo en este planeta) y, sobre todo, encuentres el valor de escuchar algo más profundo en ti, en lugar de distraerte una y otra vez con lo que puedan sentir los demás.

Así que quiero que digas a tu «Sí, pero...»:

«Querido „Sí, pero…“, del mismo modo que yo no quiero ser otra persona verdaderamente porque no conozco su historia completa y no sé lo que está realmente pasando en su interior, tampoco puedo juzgar sobre lo que pasa en el interior de las personas por las que siento lástima y con las que no quiero cambiarme definitivamente.

Por favor, déjame en paz las siguientes doce semanas con lo que sucede con esas otras personas y con la pregunta de si han sido desfavorecidos. Hace dos días aún eras de la opinión que tú fuiste desfavorecido y ahora quieres llamar mi atención sobre el hecho de que otros también pueden haberlo sido.

Quiero que en las próximas doce semanas consideres de una vez por todas que nadie ha sido desfavorecido y que cada uno tiene su propia historia de vida, que todo tiene un significado. Incluso las personas en los campos de concentración relataron que para ellos todo aquello tuvo un sentido.

Quiero que entiendas que aquí, ahora y durante los próximos tres meses se trata de mí y de que quiero hacer algo constructivo para mi vida y tú puedes ayudarme».

Y ahora sé completamente sincero y escucha en la profundidad de tu ser: ¿Puedes no solo estar satisfecho sino también agradecido de todo corazón por ser quien eres?, ¿por ser quien eres hoy?

.

Estoy agradecido

de poder ocuparme en primer lugar

de mi propio desarrollo personal

y las siguientes doce semanas

son precisamente para eso.

Semana 1Jueves

Me dijiste que no recibiste el amor que anhelabas de tu madre y que ella nunca te tomó en sus brazos. Viste con tus amigos que en sus familias era completamente diferente. Sé que hasta el día de hoy no has perdonado a tu madre y que todavía le haces reproches en secreto.

Tienes dos hijos con Sandra. Ambos sois médicos, tenéis vuestra consulta y estáis ocupados cinco días a la semana. Bien es verdad que los fines de semana vais a vuestra vivienda vacacional, pero la preparación de todo eso, hacer la maleta y deshacer el equipaje y otra vez hacer la maleta y deshacerla a la vuelta, no os deja mucho tiempo. Y luego soléis tener visitas y pasar tiempo con los amigos. ¿No crees que vuestros hijos también pueden sentirse abandonados?