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El silencio del luthier es la evolución de una primera colección de poemas titulada Selah o el masquil de amores, la cual fue finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, convocado por el Ministerio de Cultura de Colombia (2005). El libro propone un recorrido por las voces de diversos tipos de instrumentos (de cuerda, percusión, viento, etc.). En las páginas del libro se escuchan, entre otras, las voces de las tiorbas, el laúd, el clavecín, el arpa irlandesa, el bombardino, el arrabé, el corneto renacentista. También se vislumbran los mundos que vieron nacer y morir sus historias sonoras. Los progresos de la mecánica en la construcción de instrumentos inauguran nuevos repertorios sonoros, pero, al tiempo, tienden a silenciar otras polifonías que se resisten a la dictadura de la afinación y las técnicas eurocéntricas, como lo demuestra la persistencia de instrumentos como la marimba de chonta tradicional en el Pacífico Sur colombiano. El libro representa un homenaje a las voces olvidadas en el devenir de la música y sus instrumentos, así como a los modos de vida que sus voces representan.
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Seitenzahl: 37
Veröffentlichungsjahr: 2024
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Boris Julián Pinto Bustamante
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz Céspedes
Diseño de portada: Rubén García
Imagen de portada: Giovanni Girolamo Savoldo (c.1480 - later than1548)
Old Man stringing a Lute
Universität Leipzig, [Dauerleihgabe des Wilhelm Lehmbruck Museums, Duisberg]
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1181-978-7
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A Jairo Naranjo
y Julio Naranjo
Prólogo
El silencio del luthier es la evolución de una primera colección de poemas titulada Selah o el masquilde amores, la cual fue finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, convocado por el Ministerio de Cultura de Colombia (2005). El libro representa un homenaje a las voces olvidadas en el devenir de la música y sus instrumentos, así como a los modos de vida que sus voces representan. Durante una incapacidad que me impidió trabajar por unos meses como médico, me dediqué a estudiar la historia de los instrumentos musicales, y me interesé particularmente por la comunión entre artesanía y creación musical. La inagotable polifonía de voces que las culturas han construido para expresar sus vínculos con el mundo me motivó a intentar la empresa inútil y deliciosa de representar esas voces en una polifonía poética.
Así, el libro propone un recorrido por distintos tipos de instrumentos (de cuerda, percusión, viento, etc.), de tiempos y culturas diversas (europea, colombiana, griega, musulmana). Algunos instrumentos se utilizaron en la música culta europea (como la familia de los violines, el piano forte y los chelos), mientras otros instrumentos perviven en los mundos campesinos (como el arrabé, la bandurria y la marimba de chonta). Si bien algunos instrumentos descritos persisten en las músicas contemporáneas (como el violín o el piano), la gran mayoría, o bien desaparecieron con el progreso técnico o perviven en entornos tradicionales, en el redescubrimiento de la música antigua y en los anaqueles de la historia de la artesanía musical, como es el caso del clavicémbalo, la corneta renacentista, la angélica, la tiorba y el laúd. Los tránsitos desde las espinetas, virginales y clavecines hasta el fraseo del piano forte denotan un progreso técnico que expande las posibilidades expresivas de los instrumentos y la modulación de emociones y registros, al tiempo que denotan los itinerarios desde las músicas campesinas hasta la música de cámara y las grandes salas de concierto. Lo mismo se puede afirmar en relación con la evolución desde la viola da gamba hasta el poderoso violonchelo. Como toda transición, los progresos de la mecánica en la construcción de instrumentos inauguran nuevos repertorios sonoros, pero, al tiempo, tienden a silenciar otras polifonías que se resisten a la dictadura de la afinación y las técnicas eurocéntricas, como lo demuestra la persistencia de instrumentos como la marimba de chonta tradicional en el Pacífico Sur colombiano.
En el múltiple proceso de leer, escuchar, sentir, describir y reconstruir con palabras, la música y sus instrumentos han sido una ventana, un cosmorama a un paisaje de modos de vida que la música y sus artesanías representan. Este ejercicio de contemplación se ha construido desde el respeto por las formas y los valores que representan el mundo en el que los instrumentos fueron construidos. Por esta razón emergen en el libro voces antiguas, religiosas y paganas, expresadas en la construcción de los versos, su musicalidad y sus contenidos. En este sentido, el arcaísmo es un recurso estético y, al tiempo, una exigencia ética.
El silencio del luthier da voz a la liturgia ortodoxa de los popes en el monte Athos; a la reescritura de la paráfrasis de los salmos penitenciales escrita por la pintora, música y poeta Elisabeth Sophie-Chéron; a los sonidos agonizantes de la corneta renacentista en el ardor de la peste bubónica; a las veladas de las preciosas ridículas, como puesta en escena de una reivindicación femenina del amor y el intelecto en días de hombres ilustrados; a los fandangos y porros de San Pelayo en la Colombia anfibia; a las voces de las selvas y los ríos del Pacífico sur colombiano y a sus cantaoras de alabaos y chigualas, acompañadas por la marimba de chonta tradicional.
