5,99 €
¿Quién no ha soñado de niño ser astronauta, pintor, escritor, superhéroe, bombero o médico? ¿Con qué fuerza hemos soñado con ello? ¿Cuánto hemos hecho por cumplirlo? Esta novela cuenta la historia de Orks, un niño que vive en la constelación de las Pléyades y que sueña con ser piloto de nave de carrera. Para eso, deberá recorrer un camino de autoconocimiento, tendrá confiar en él, practicar y perseverar. Acompañan a Orks en su aventura y su camino, sus amigos Torks, Reeks, su abuela, su tío y Baba Urks. La trama va trascurriendo entre divertidas y alegres situaciones, diferentes aventuras, que llevan al personaje a cumplir su sueño. Todos podemos lograr lo que anhelamos si así lo creemos y trabajamos para ello con la convicción y perseverancia de que es posible plasmarlo, así creamos nuestro propio camino. Es una historia fresca, amena, de fácil comprensión. Es una manera distinta de llegar a los niños. Permite potenciar su imaginación y creatividad donde la visualización es un elemento importante.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Veröffentlichungsjahr: 2017
Roberto Cordero
El sueño de Orks
Primera edición: abril de 2017
© Grupo Editorial Insólitas
© Roberto Cordero
ISBN: 978-84-17029-20-3
ISBN Digital: 978-84-17029-21-0
Difundia Ediciones
Monte Esquinza, 37
28010 Madrid
www.difundiaediciones.com
IMPRESO EN ESPAÑA - UNIÓN EUROPEA
Capítulo 1El Sueño de Orks
Orks es un niño galáctico. Vive en Asterope, una de las siete estrellas más brillantes de las Pléyades. Se encuentra a una distancia de cuatrocientos quince años luz, del planeta Tierra. Eso es lejos, muy, muy lejos. Pero nada de eso hace diferente a Orks de los demás niños del universo. Lo que lo hace diferente, son sus sueños. Él sueña que será piloto de naves de carrera. Quiere ganar la liga intergaláctica. Todo el tiempo práctica intentando mover objetos de un lado a otro, para tele transportarlos. Las naves se manejan con la mente. Para eso, Orks tiene mucho camino por recorrer, mucho que aprender, que experimentar. Aún no ha podido mover ningún objeto de lugar, pero no se desanima y lo sigue intentando. Probó varios días con un jacktu (un utensilio para comer). Por momentos, era tanta la intensidad con que lo hacía, que inconscientemente, movía graciosamente sus pequeñas, pero puntiagudas orejas, como sí con eso lo fuera a levantar. En uno de los intentos, el esfuerzo fue tan grande, que lo levantó tres o cuatro centímetros. La alegría fue tanta que se desconcentró, no lo pudo controlar y se le cayó. Quedó feliz, fascinado con su adelanto. Nunca antes había hecho algo igual.
–¡Lo logré abuela! ¡Lo logré!
–Me alegra, no sabes que feliz me hace. ¿Y qué lograste que estás tan contento?
–Pude levantar con mi mente, por unos segundos un jacktu.
–¡Qué bueno amor! Verte feliz, también me hace feliz a mí.
–Voy a contárselo a Torks.
–No hay problema, ve tranquilo.
Salió corriendo a la pactack (a la casa) de Torks. Daba dos o tres pasos y sus aterciopeladas alas lo elevaban uno centímetros de suelo.
–Torks, Torks, ¡lo he logrado!, ¡lo he logrado!
– ¡Qué bueno! ¿Y qué lograste?
–He podido levantar con mi mente un jacktu.
Orks se lo contó a casi todos los habitantes de Asterope. Todos lo felicitaron y alentaron a seguir. Para los habitantes de la estrella, lo más importante, es que cada ser sea feliz. Sobre todo, que tengan sueños por cumplir. Ellos creen, que si no hay sueños para vivir, para compartir, nada importa; la fe, la esperanza y la alegría, se apagarían. Apagándose así la fuerza más importante del cosmos; la fuerza del amor.
Pero Orks está tan feliz, tan seguro con su sueño, que sabe que la estrella nunca morirá.
En el correr de la tarde, Orks, Torks y su amiga Reek fueron hasta el lago de burbujas. Allí disfrutaron jugando, soplando y alentando a las burbujas a seguir subiendo. Los árboles son de vivos y vistosos colores, algunos de intenso violeta, otros de suave fucsia. Otros toman varios colores al mismo tiempo y son tornasolados. Dos por tres las hojas que caen de los árboles, explotan las burbujas y los tres ríen al intentar imitar el sonido.
– Ayer desde mi cuarto, te escuché tocar una hermosa melodía, era tan suave, realmente me atrapó. Me mantuvo hipnotizado un largo rato. Me trasportó a un bosque, habitado por duendes y hadas. Un lugar mágico. Gracias por regalarme ese maravilloso momento con tu música – le dijo Orks a Reek.
–De nada. Es un placer, me llena de felicidad hacerlo, la música es mi vida. Además, qué bueno que lograste captar la esencia y conectarte con esa mágica sensación. A mí me apasiona tanto poder escuchar la música que tiene cada cosa, como las burbujas al explotar. Tienen un sonido único– dijo Reek.
–Y vos Torks, ¿cómo vas con la cocina?– le preguntó Orks a su amigo.
–No cociné mucha cosa nueva, ni inventé nuevas recetas.
–Mmmm me parece que no estás muy motivado. – le dijo Reek, al ver la expresión de su cara, mientras con una sonrisa y un abrazo intentaba alentarlo.
–No lo sé…disfrutó de todo y me da felicidad cada cosa que hago, pero aun no encuentro aquella que sea especial.
“No te preocupes, ya la encontrarás”, dijeron a Torks y siguieron jugando con la misma alegría que hasta ese momento.
De regreso, cuando Orks llegó a su pactack, se encontró con su tío Bor. Él es dueño de un pequeño negocio de reciclaje de materiales en desuso. Queda en Ganimedes, una de las lunas de Júpiter. Allí, se encarga de trasformar chatarra y desechos, en materiales ambientalmente reciclados. Para Orks, su tío es alguien especial, es su amigo. El amor que se tiene uno por el otro es incondicional.
– ¡Hola tíoooooo!
– ¡Holaaaaa!
– ¡Lo logré! ¡Lo logré!
– ¿sí?, me alegro, vos sabes cuánto quiero que se te cumpla todo lo que soñás. ¿Qué lograste?
–Levanté con la mente unos segundos un jacktu.
–Guaauuuu, ¡qué bueno! Un gran avance. No sabes que contento me pone.
–Gracias. Muchas gracias. Te quiero mucho.
–Y yo a ti.
–¿Qué hay de nuevo por el negocio tío?
–Sabes… una patrulla ambiental, encontró un cargamento de saruc (barriles) con productos tóxicos, a punto de chochar con una lluvia de meteoritos. Gracias a Dios fue a tiempo, sino hubiese sido un desastre cósmico.
–¡Qué suerte! ¿Y qué hicieron con ellos?
–Ahora los vamos a neutralizar, haciendo que el líquido que tienen los saruc, pierda su toxicidad mezclándolo con Arur.
– ¿Y eso qué es?
– Es un mineral que hay en el suelo de Sirio, una de las estrellas más importantes de Orión. Al mezclar el polvo con el líquido tóxico, lo anula, lo cristaliza. Si se pone en contacto con el sol y el aire lo trasforma en Mandis (piedra preciosas). Por eso las Mandis son tan lindas y tornasoladas.
– ¿Saben de dónde viene? ¿Qué planeta los tiró?
– No, aún no. Lo más importante es que llegamos a tiempo para evitar un desastre.
–¿Cuándo me vas a llevar de nuevo al negocio?
–Pronto, en cualquier momento. Un día de estos nos vamos desde la mañana temprano. Aunque no, pensándolo bien, es importante que vayas a las reuniones de aprendizaje.
–Hola mis amores ¿cómo están?
–Bien abuela. ¿Y vos?
–Muy bien y más ahora que los veo.
–Hola– dijo Bor.
–Voy a preparar la cena.
