En la cuerda floja - Leopoldo Orozco - E-Book

En la cuerda floja E-Book

Leopoldo Orozco

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Beschreibung

Leopoldo Orozco anda por la cuerda floja lanzando suspiros de acróbata (como diría Hudiobro) en este excelente libro de cuentos, y sobre todo de minificciones, que seguro dejará una grata impresión en sus lectores. A Leopoldo le gusta jugar con la expectación, además de conseguir que quien lo lee sea parte de un estimulante simulacro lúdico en este cauce de historias. En la cuerda floja despierta la curiosidad y el asombro, como toda buena obra de ficción. Lo hace, además, con una prosa ágil, cuidadosamente construida, lo que demuestra la madurez en un autor relativamente joven; y que acusa, por fortuna, la presencia de un magnífico lector de tal género literario. Las minificciones del libro son ingeniosas, humorísticas, ucrónicas, lo que las vuelve contemporáneas. Hay en estas páginas alusiones a Creta, a la música clásica, a la fenomenología del rayo, a los funambulistas veracruzanos y hasta a un hombre invisible. Todo ello desde un punto de vista intertextual, muy de los tiempos que corren. Orozco es una feliz aparición en el panorama de las ficciones y minificciones mexicanas, siguiendo en sus páginas la línea que Julio Torri, Augusto Monterroso y Agustín Monsreal han trazado con la publicación de sus cuentarios en Latinoamérica. No se pueden perder este texto. Valga la cuarta de forros para antojarles la obra de Orozco; de Leopoldo, un nombre que no es importante, del que sólo debe saberse que fue un equilibrista dedicado al arte de la cuerda. Ulises Paniagua

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Seitenzahl: 29

Veröffentlichungsjahr: 2020

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© En la cuerda floja

Primera edición, noviembre de 2020D.R. © Leopoldo Orozco D.R. © Reverberante     [email protected] 5560039338    www.reverberante.com

Diseño de portada: Karina MaldonadoDiseño editorial: Humberto RiveraCuidado de la edición: José Alberto GurreaCoordinación y contacto: José Luis Zapata

ISBN: en trámite

Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, sin la autorización previa por escrito de la editorial y/o el autor.

En la cuerda floja

Leopoldo Orozco

Agradezco a Sofía Hernández, Abraham Valenzuela,Marisol Núñez y Alejandro Flores,por tensar esta cuerda tan floja;y al lector,por atreverse a cruzarla

ÍNDICE

INICIO DE CUERDA

PRIMER PASO EN FALSO

CUENTO DE LOU WEI

PARÁBOLA DEL PUENTE

LA GRATINATTA

NOTA AL PIE PARA ALGUNA NUEVA EDICIÓN DEGUERRA Y PAZ

LA VERDADERA CRETA

EL REY LEPROSO

HACIA UNA FENOMENOLOGÍA DEL RAYO

EL ÚLTIMO TALIONTE

SIRENAS

EL GRAN VIAJE

DOS BREVES APUNTES SOBRE LA SANDÍA

FUNAMBULISTA I

EL APÓSTATA ARREPENTIDO

ÁLGEBRA ELEMENTAL

PARÁBOLA DEL FUEGO

AMERICAN EXPRESS

PARA EL MUNICIPIOA QUIEN CORRESPONDA:

MANUAL DEL PERFECTO MICROCUENTISTA

FUNAMBULISTA II

MONTERROSIANA

SOBRE LA NOCHE

LA INVENCIÓN DEL HILO NEGRO

PIRÓMANO

ELIGE TUS BATALLAS

CON PERDÓN DE ARISTÓTELES

FE DE ERRATAS I

SED

FE DE ERRATAS II

PROMESA

CAPERUCITA VERDE

CAPERUCITAS ROJAS

CARPEUCITA RJOA

PÁNICO

HALLAZGO

REINA

¿LE HAS VISTO?

CON PERDÓN DE DERRIDA

CON PERDÓN DE PROTÁGORAS

CON PERDÓN DE GÓMEZ DE LA SERNA

SVMMA THEOLOGIÆ

BREVE DESAYUNO CON EL CREADOR

CON PERDÓN DE HERÁCLITO

EFEMÉRIDE

NARCISO

FINAL DE CUERDA.UNA CONFESIÓN

RED

Entbindung.

Otto Mutterman von Stuttgart

INICIO DE CUERDA

Lanzaba suspiros de acróbata.

Huidobro

You must not fall.

Phillipe Petit

Mi nombre no es importante. Sólo debe saberse de mí que fui un equilibrista dedicado al arte de la cuerda.

Por mis venas corre más aire que cualquier otra cosa. Mis padres fueron trapecistas de altura; yo no pude hacer más que seguir sus pasos elípticos. Así como los infantes logran mantenerse erguidos en la palma temblorosa de sus abuelos, mis primeros pasos —que llegaron casi al mismo tiempo que mis primeras palabras— fueron sobre un tendedero.

Desde el accidente, enclaustrado como estoy en casa, me he aficionado a la literatura, y todavía más a este género mínimo, porque la sensación de leer un libro de minificciones es lo más parecido que he sentido a caminar de nuevo a varios metros de altura, de precipitarse hacia la red salvadora.

Cada cuento es como un paso: breve, igual de incierto. El rango de error de una minificción —la posibilidad de encontrarse con una genialidad o con un bodrio a cada paso de página— es el mismo al del pie sobre el alambre que serpentea entre los postes.

A veces, en la noche, sueño que sigo avanzando sobre la incertidumbre; un viento fuerte me derriba cielo abajo sólo para caer en una cuerda más alta y empezar de nuevo. Para no asustarme, cuento historias: una por cada paso, tan corta como el respirar de un desvalido. Vuelvo a cambiar de oficio: ahora soy un constructor de alambradas. Sólo me queda ver cómo otros suben a mi creación para intentar cruzarla.