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Este libro hace una crítica al examen, a la escuela y a la pedagogía, que arroja luz sobre el elemento que fundamenta una de las disciplinas más importantes en nuestros días: el examen en la escuela. Extrañamente, al respecto existen innumerables estudios que sólo repiten sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos del artilugio examen en aras de preparar a los alumnos para un futuro prometedor colmado de certificaciones y títulos. Lo cierto es que nuestra mirada ha sido domesticada para aceptar la subjetivación de los alumnos en un ejercicio de poder que al interior del andamio escolar se ha aceptado sin un dejo de sospecha y reflexión. "En tiempos de examen" aparece como un escrito intempestivo, inquietante, destinado a fracturar los pilares del examen defendidos por los discursos escolares modernos. Con base en Foucault, Irma Villalpando nos invita a alejarnos de lo evidente para ver y pensar distinto el examen.
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Veröffentlichungsjahr: 2017
A través de esta colección se ofrece un canal de difusión para las investigaciones que se elaboran al interior de las universidades e instituciones públicas del país, partiendo de la convicción de que dicho quehacer intelectual sólo está completo y tiene razón de ser cuando se comparten sus resultados con la comunidad. El conocimiento como fin último no tiene sentido, su razón es hacer mejor la vida de las comunidades y del país en general, contribuyendo a que haya un intercambio de ideas que ayude a construir una sociedad informada y madura, mediante la discusión de las ideas en la que tengan cabida todos los ciudadanos, es decir utilizando los espacios públicos.
Con esta colección Pùblicaeducación presentamos una serie de estudios de investigadores y académicos en torno a la reflexión sobre la enseñanza y el aprendizaje de las distintas disciplinas del conocimiento humano.
Otros títulos de la colección
1.Manos a la obra. Lengua de señas, comunidad sorda y educación
Miroslava Cruz-Aldrete (coord.)
2.La investigación en la enseñanza de la historia en América latina
Sebastián Plá y Joan Pagès (coords.)
3. Mapa conceptual, hipertexto, hipermedia y otros artefactos culturales para la construcción y comunicación del conocimiento
Manuel Francisco Aguilar Tamayo
4.La lectura como acto
Mónica Bernal, Irene Fenoglio y Lucille Herrasti (coords.)
5.Políticas públicas y su impacto en proyectos universitarios
Víctor Francisco Cabello Bonilla y Gilberto Silva Ruíz
Los derechos exclusivos de la edición quedan reservados para todos los países de habla hispana. Prohibida la
reproducción parcial o total, por cualquier medio conocido o por conocerse, sin el consentimiento por escrito
de su legítimo titular de derechos.
Primera edición, abril 2017
De la presente edición:
D.R. © 2017, Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Estudios Superiores Acatlán
Av. Alcanfores y San Juan Totoltepec s/n, Santa Cruz Acatlán, C. P. 53150
Naucalpan de Juárez, Méx.
Bonilla Artigas Editores, S. A. de C. V., 2017
C. Hermenegildo Galeana 111, Col. Barrio del Niño Jesús
C. P. 14080, Tlalpan
Ciudad de México
www.libreriabonilla.com.mx
Tel. (52 55) 55 44 73 40/ Fax (52 55) 55 44 72 91
ISBN: 978-607-8450-82-4 (Bonilla Artigas Editores)
ISBN ePub: 978-607-8560-07-3
Coordinación editorial: Bonilla Artigas Editores
Diseño y Formación de interiores: Saúl Marcos Castillejos
Diseño de portada: Teresita Rodríguez Love
Edición digital para ePub por Bonilla Artigas editores
Hecho en México
Contenido
Prólogo
Introducción
Procedencias del examen
El examen público o la ceremonia del poder
La ritualización del poder en la escuela
Examen público y práctica escolar
Examen para la escuela disciplinaria
Examen continuo
Miradas vigilantes
Examen-test, la normalización en la escuela
Normatividad y normalización
Medicina y pedagogía: un ensamble normativo
La invención del test
Neoliberalismo y examen. El gobierno de los hombres y de los niños
Examen y gobierno de las poblaciones
Liberalismo y examen
El gobierno de los niños
Examen actual
El naufragio del examen
Reflexiones finales
Una escuela sin exámenes
Bibliografía
Bibliografía de Michel Foucault en francés
Bibliografía de Michel Foucault en español
Bibliografía general
Sobre la autora
¿Quién hará la historia más general, más imprecisa, más determinante del “examen”, de sus rituales, de sus métodos, de sus personajes y de su papel, de sus juegos de preguntas y respuestas, de sus sistemas de notación y clasificación?
Michel Foucault
Prólogo
Michel Foucault afirmaba que escribir es uno de los placeres más extraños, pero al mismo tiempo es una obligación que busca llegar al extremo de la lengua para perder el rostro. Ya Platón en su diálogo Fedro hablaba del bochorno que significa escribir, de la vergüenza que produce exponerse a la mirada de los demás, pues el escritor deja ver su pensamiento, sus ideas, desnuda sus costuras, su desconocimiento. El ocultamiento del rostro, como lo hace Sócrates en el diálogo, no implica que el otro no lo vea, la mirada de quien juzga, el lector, sigue ahí, mientras el escritor intenta, quizá en vano, ocultarse, ocultar su palabra, ocultar su disposición a la comunidad. El rostro es el órgano de la vergüenza pues desde ahí se ve el alma –ruborizarse es no fingir–, pero si el escritor renuncia a tener un rostro se vuelve inmune a la mirada de los otros, a los juicios, a la infamia. Escribir es un tarea que comúnmente se asocia a su autor, a una biografía, sin embargo, para Foucault enfrentarse en soledad a la hoja en blanco implica renunciar al habla, pero además, a sí mismo, a la identidad entre el texto y la vida del escritor; escribir es una transformación para pensar y mirar distinto y, de este modo, exigir que no pregunten quién es aquél que escribe o pedirle que permanezca invariable, idéntico a sí y a su texto.
Un libro debe señalar, mostrar y diagnosticar lo que es inmediato y que, no obstante, permanece invisible. Tal como Foucault señala con Las Meninas es necesario que la mirada del espectador –lector– se aleje de lo visible inmediato, debe ser capaz de tomar distancia de aquello próximo para desconocer lo cotidiano y familiar y, por fin, hacer visible lo que ante nuestros ojos permanecía velado. No es sino con la luz que se derrama tanto en la arquitectura como en el cuadro para des-cubrir aquello que devendrá nombre y palabra. Por ello, la luz de la mirada ha de renunciar a la identidad obra-autor, a las verdades últimas, a las soluciones inertes y a la repetición al infinito de los comentarios de lo invisible, antes bien, debe ser la herramienta desestabilizadora para atender lo no-pensado, lo no visto, lo no escrito.
El presente texto goza de una escritura jovial que arroja luz sobre un elemento que fundamenta una las disciplinas más importantes en nuestros días: el examen en la escuela. Extrañamente, al respecto existen innumerables comentarios y estudios que se remiten a repetir, como una serie, la necesidad de fortalecer los mecanismos del artilugio examen en aras de preparar a los alumnos para un futuro prometedor colmado de certificaciones y títulos. Lo cierto es que nuestra mirada, hasta ahora, ha sido domesticada para aceptar la subjetivación de los alumnos en un ejercicio de poder que al interior del andamio escolar se ha aceptado sin un dejo de sospecha y reflexión. Por ello En tiempos de examen aparece como un escrito intempestivo, inquietante, destinado a fracturar los pilares del examen defendidos por los discursos escolares modernos. Era necesario un diagnóstico de tal poderío para, de manera decisiva, comenzar la crítica.
Con base en Foucault, Irma Villalpando nos invita a alejarnos de lo evidente para ver y pensar distinto el examen, por una parte, el individual que promovían Marco Aurelio o Séneca en tanto práctica que examina las representaciones y el comportamiento del individuo para enfrentar los embates inesperados de la vida a través de discursos y prácticas de verdad (ascesis).
En otro momento, el libro desvela el ritual del examen público anual que guarda entre sus pliegues la oikonomia psychon –tal como la define san Gregorio Nacianceno– aquél en que las ovejas se dejan gobernar conforme una administración del alma por parte de un pastor, aparato disciplinario medieval encaminado a la obediencia, la vigilancia y el castigo como parte esencial de la correcta conducta que, por ejemplo, se desarrolla escrupulosamente en la regla de san Benito al manifestar que la omnipresencia de Dios siempre mira y vigila actos, palabras y pensamientos, por lo que es menester guardar identidad entre lo que se habla, el salmo y el juicio. ¿No es este camino semejante al que debe seguir cualquier estudiante de las escuelas lancasterianas, jesuitas o lasallistas a lo largo de los siglos XVIII y XIX? El examen final de Benito proponía al monje acudir en solitario al desierto para ser tentado por el demonio, en el examen público se fortalece el reconocimiento de la mirada docente, familiar y social al demostrar que los mecanismos escolares licencian al alumno para afirmarse sujeto de conocimiento en medio de un ritual expresión de la microfísica del poder. Conjunto de técnicas, estrategias y saberes pedagógicos que constituyen un discurso en cuyo seno se encuentra la relación saber-poder manifiesta en la ceremonia del examen. Las prácticas disciplinarias ocultas en los monasterios terminaron por conceder el desarrollo de la reglamentación del tiempo, el espacio y la vida del hombre en el ejercicio del examen.
Pero, tal como se plantea en las líneas de esta obra, el examen no sólo demanda cuestionar el poder disciplinario, además es menester pensar la normatividad y su vínculo con los brazos neoliberales de las prácticas económicas actuales. En primer lugar, si bien Kant ha definido a la Aufklärung como la humanidad en minoría de edad y con falta de coraje para servirse de la propia razón, a los ojos de Foucault, la crítica significa el razonamiento de cada hombre sin peligrar religiosa o jurídicamente. Razonar implica conocer los límites del conocimiento y por ende no dejar que otro diga “obedece”, más bien se trata de hacer que la obediencia surja desde la autonomía del hombre que actúa de manera universal bajo un imperativo categórico. Así, la razón que critica deja pensar hasta donde los límites del conocimiento lo permiten, pero demanda bajo toda circunstancia obediencia. En palabras de Kant podemos criticar cuanto se quiera, pero ante todo debemos obedecer. Los sueños de la Ilustración sustentados en la razón, la creación de la Enciclopedia y la democratización de la educación fortalecieron el ejercicio de disciplinas como la pedagogía, la medicina y la psiquiatría. Este entramado de saberes construyó, no libertades, sino nuevos cuadros de clasificación y subjetivación.
Foucault inaugura Las palabras y las cosas con una risa, la que le provocó la clasificación de las cosas sugerida por la enciclopedia china en El idioma analítico de John Wilkins de Borges. En el texto el orden ya no es el de las semejanzas como en el Renacimiento: la representación moderna ordena y clasifica en géneros, especies y diferencias específicas útiles para el sujeto epistemológico. El Siglo de las Luces eliminó la superstición, la magia, los monstruos y las enseñanzas morales propios al fin del mundo medieval. En contraparte, con la razón ilustrada se ordenaron los espacios, se dotó de luz la oscuridad de la ignorancia religiosa y se promovió el inicio de la autonomía científica, senderos que permitieron el desarrollo de una nueva clasificación de los alumnos en las escuelas.
El test de Binet y Simon en el siglo XX señala, con la autoridad que le confirió la ciencia y la razón, el grado de inteligencia de un estudiante. Las pruebas aplicadas a los alumnos configuraron un nuevo cuadro de clasificación en donde se jerarquiza la normalidad y la anormalidad, el desarrollo mental, el origen biológico. ¿No es dado preguntarse, como hace Villalpando, por esta sutil transformación en las prácticas del examen que terminaron por redefinirlo bajo el paradigma de la verdad positiva? Al parecer hemos pasado por alto que el examen auspiciado por la triada pedagogía-medicina-psiquiatría se constituyó como uno de los criterios más poderosos para normalizar a un alumno que, siempre obediente a la razón científica, aceptó el castigo, la exclusión, el señalamiento, también el fármaco.
En otro sentido cabe preguntar, ¿cuál es la actualidad del examen, cuál es el presente de la escuela? La respuesta probablemente se encuentra en el sujeto homo œconomicus. La educación es una inversión individual que se corresponde con las aspiraciones del sujeto, por ejemplo, los niños como parte del capital humano representan desde su nacimiento un bien de consumo en el que la escuela tiene un papel fundamental. En una sociedad industrial los padres invertirán en colegios de prestigio para los hijos; en una agrícola el infante desde temprana edad labora y contribuye a la manutención del hogar. Por tanto los niños, como afirma Becker, son un producto cuyo futuro es administrado por la familia, la posición económica, la herencia genética y, por supuesto, las certificaciones y títulos obtenidos a lo largo de una vida de exámenes. De esta manera, los niños que fueron procurados desde antes del alumbramiento, contaron con padres amorosos y con una posición económica y social estable, son los que al ser adultos tendrán mayores posibilidades de convertirse en un homo œconomicus capaz de realizar todos sus intereses. La inversión en términos monetarios que cada padre haga en su hijo será recompensado no con la devolución de dinero, sino únicamente con la satisfacción de haber creado un hombre-empresa. No obstante, explica el escrito, la movilidad social y el bienestar del sujeto no es consecuencia de la acumulación de certificaciones, títulos o grados escolares.
El examen es un tema que raramente se critica, pareciera ser un interdicto entre los círculos académicos, escolares y pedagógicos por inmaculado. En este sentido, el libro pone énfasis en ciertos acontecimientos que marcan una mutación en la concepción del examen generando numerosas inquietudes, nuevas preguntas y un enfrentamiento con aquello que considerábamos irrebatible.
Irma Villalpando suspende la mirada, la nuestra, para que no sólo apuntemos al examen, sino sobre todo, al quehacer y pertinencia de la pedagogía en nuestros días. El texto, pues, está escrito para quienes no tengan reparo en mirar y pensar diferente, para quienes las palabras no son impunes, también, para quienes deseen perder el rostro al dar la vuelta a la última página de la lectura.
Gustavo Álvarez
Introducción
Este libro tiene como objetivo hacer un análisis del examen escolar actual desde la mirada del pensador francés Michel Foucault.1 Su intención es encontrar en las investigaciones del filósofo no un método sino un estilo inspirador de reflexiones, que siendo fieles a su óptica y a su manera de entender la realidad, nos permitan utilizar sus intrumentos de indagación y sus formas de interpretación para construir otras problematizaciones. Tal perspectiva se inscribe en la propuesta deleziana2 de ocupar los análisis foucaultianos a la manera de boîte à outils;3 herramientas de las cuales sus lectores podemos servirnos para emprender el ejercicio crítico del presente, en este caso, del presente educativo. Convenir que los análisis de Foucault serán instrumentos de indagación apela al uso de su campo discursivo y su mirada crítica para dar cuenta de las finalidades de la escuela actual, particularmente con el procedimiento del examen.
El cuestionamiento local por el mecanismo del examen funciona como punto de partida para lograr un planteamiento más complejo y general de la escuela actual: ¿qué somos hoy en educación?, pregunta que abre la posibilidad para que la pedagogía se interrogue a sí misma en relación a los discursos educativos que produce y la forma en que éstos a la vez nos subjetivan. En otras palabras, se trata de una tarea que se atiende como una forma de interrogación crítica al presente escolar en relación a los procesos de intervención educativa que tienen por objetivo la formación de los sujetos.
Cuestionar a la escuela actual en un sentido filosófico le exige a todo interesado en la educación intentar un análisis más allá de sus fronteras disciplinarias (la pedagogía o la psicología, por ejemplo). Es preciso descentrar la mirada para observar críticamente las formas y procedimientos normativos que se producen en la escuela e indagar la forma de articulación de su discurso y su saber con los mecanismos de poder, en este caso, en relación al mecanismo del examen. Por ello, preguntarnos quiénes somos en educación, qué hacemos o qué decimos, constituye lo que para Foucault es el ethos de la filosofía, a saber, la elaboración de una ontología del presente en donde las formas de subjetivación ocupan el centro del análisis.4
La pregunta por el examen guarda un grado de especificidad a la vez que de generalidad. Su análisis se encuentra cifrado en comportamientos locales que se producen al interior del aula escolar insertos en relaciones intersubjetivas entre el maestro y su alumno, pero al mismo tiempo, indaga la relación de esta práctica con las estrategias de poder que ponen en marcha las sociedades actuales más allá de la escuela. Dirigir el análisis a mecanismos específicos o locales permite encontrar problemas que desde sus formas más particulares y concretas prefiguran los campos de estructuración general de los hombres entre sí;se pretende que a través de la localización de mecanismos concretos sea posible poner de manifiesto efectos generales de poder.
El trayecto de investigación que propone Foucault cuestiona el presente a partir del pasado, combina elementos del archivo con las prácticas actuales, relaciona el diagnóstico siempre desde su posibilidad histórica,aunque es preciso aclarar que esta forma histórica no implica un trabajo de historiador, lo cual exigiría el tratamiento cronológico del estudio de un periodo determinado y el compromiso de rigor y exhaustividad con las fuentes. Así, el recorrido teórico que emprende este libro se pregunta por la práctica del examen y, en correspondencia con Foucault, carece de una delimitación rígida de cerco histórico colocando el principio de pertinencia sobre el compromiso de pormenorización de los datos.No sigue la línea continuista de la causalidad de las prácticas, prefiere, en cambio, la movilidad de la indagación en diversos estratos discursivos (históricos, políticos, económicos, epistémicos) y la libertad para el establecimiento de las relaciones que permitan disertar sobre el problema planteado.
El interés es transformar la práctica cotidiana y naturalizada del examen en una problematización teórica que permita dar cuenta de los mecanismos de poder que se juegan en el terreno escolar, lo que implica avizorar sus efectos y captar sus relaciones y funcionamientos. Se pretende hacer un planteamiento crítico respecto al procedimiento del examen. Desde Foucault es posible hacer problematizaciones teniendo como tarea detectar el juego que existe entre el dominio empírico del objeto de investigación, en este caso el examen, y el sistema de saber que lo atraviesa, la pedagogía.
Vigilar y Castigar dejó al descubierto el carácter disciplinario y normalizador de la pedagogía.5 Dicho texto señaló la complicidad entre el saber pedagógico y el espacio escolar; hizo visible un tipo de relación en donde los mecanismos que pone en marcha la escuela son herederos de la producción discursiva del saber pedagógico. Así, el análisis que el lector encontrará a lo largo de estas páginas observa al examen como un importante mecanismo alrededor del cual se articulan una serie de ensambles y piezas de la máquina escolar pero también se hablará de él como un dispositivo de saber cuando su funcionamiento despliegue un flujo, una proliferación discursiva que inserte al sujeto en una red que, a la vez que lo abarca, lo determina. Por lo anterior, es necesario precisar que se usará el término mecanismo cuando el examen se analice como ensamble o pieza de la maquinaria escolar y será dispositivo como una forma de sujeción global en el sentido deleziano, al observarlo desde una lógica eminentemente estratégica a los juegos de saber-poder inscritos en las prácticas institucionales.
Colocar al examen bajo el crisol foucaultiano permite interrogar a la pedagogía y a sus mecanismos desde marcos de reflexión filosófica entendiendo que éstos hacen posible construir un diagnóstico del presente escolar. ¿Cuáles son las finalidades de la escuela actual?, ¿a qué interés(es) responde? ¿qué sistemas de saber se mezclan e interactúan con el poder del examen?
La investigación desde Foucault le asigna a la filosofía la tarea no de las soluciones sino de las problematizaciones, no de las verdadedes únicas y sí de las disertaciones complejas y polivalentes. En este sentido y siendo tributarios del pensamiento foucaultiano, el texto renuncia a la posibilidad de ofrecer una respuesta certera o el establecimiento de principios para la mejora educativa. Así, el texto evita las respuestas definitivas o las conceptualizaciones totalizantes, es apenas –y no por ello lo es menor–, un diagnóstico del presente educativo que desde marcos filosóficos e históricos se pregunta por la constitución de nosotros mismos a través de la localización y práctica del mecanismo del examen.
De lo anterior, es posible decir que el desarrollo del libro se logra en un vaivén de reflexiones situadas en dos planos. El primero enfoca al examen en la singularidad de su práctica y en el despliegue de sus efectos, pero el telón de fondo (el segundo plano) pretende que dicha indagación al mecanismo alcance a la pedagogía misma y con tal desplazamiento lo coloque en un blanco calculado de observación y juicio; quizá este vuelco logre la inversión del análisis y se transforme de una pedagogía del examen a un examen a la pedagogía, tal vez, al final del trayecto, una vez desmontado el mecanismo y visibilizado el dispositivo escolar, sea posible pensar a la pedagogía de otro modo e imaginarla desde posibilidades aún no exploradas.
El desdoblamiento analítico que realiza la investigación pretende distinguir las diversas facetas o funcionamientos que ha tenido (y tiene) el examen desde la instauración de la escuela moderna (finales del siglo XVIII y principios del XIX) hasta nuestros días. Se cuestionan sus finalidades explícitas, pero también se señalan sus efectos soterrados.
