Enfoques contextuales de la Biblia - Bernardeth Caero Bustillos - E-Book

Enfoques contextuales de la Biblia E-Book

Bernardeth Caero Bustillos

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Beschreibung

La interpretación de la Biblia es tan antigua como la existencia de la propia Biblia. El enfoque contextual de la Biblia ha cobrado cada vez más importancia, siendo el texto bíblico interpretado por los lectores desde el contexto de sus realidades, ya que no podemos pensar en Dios y en la humanidad por separado. La investigación interdisciplinaria puede ayudar a tender puentes entre el texto y la realidad actual de sus lectores. Este número pretende presentar la finalidad y el significado de la interpretación bíblica contextual e ilustrarla mediante ejemplos seleccionados.

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Seitenzahl: 247

Veröffentlichungsjahr: 2022

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CONTENIDO

Nuestra misión y visión

1. Tema monográfico: ENFOQUES CONTEXTUALES DE LA BIBLIA

Bernardeth C. Bustillos, Margareta Gruber, Anthony J. Baptist y Esther Mombo: Editorial

Interpretación bíblica contextual: una necesidad teológica

1.1. Peter-Ben Smit y Klaas Spronk, en colaboración con Kirsten van der Ham: La interpretación bíblica contextual: una necesidad teológica

Interpretación bíblica después del giro poscolonial

1.2. Demetrius K. Williams: Hacer que el «libro parlante» hable antirracialmente

1.3. Bernardeth Caero Bustillos: La Biblia y la Teología India. «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10)

1.4. Samuel Kapani: Hermenéutica tribal: un camino hacia el diálogo integral

Interpretación bíblica en la actualidad: contextos pastorales y experiencia de la multiperspectividad

1.5. Ma. Maricel S. Ibita: Un mundo en cambio, la Palabra de Dios en transformación: enfoques narrativos, ecológicos y prospectivos de las Escrituras

1.6. Christian Hennecke: En el principio ya existía la Palabra. Experiencia y teología del Evangelio en el Movimiento de los Focolares

1.7. Fatima Tofighi: Una lectura éticamente responsable de la Biblia. Una perspectiva musulmana sobre el velo de las mujeres en Pablo (1 Cor 11)

1.8. Angela Standhartinger: «¿Más que varón y hembra?» Una perspectiva LGBTIQ del Nuevo Testamento

Interpretaciones bíblicas: desafíos y obstáculos

1.9. Norbert Reck: El gran desconocido. Antijudaísmo, antisemitismo y la búsqueda de Jesús de Nazaret

1.10. Michael Theobald: La cuestión de los ministerios. El tratamiento de la Biblia en la Iglesia católica

1.11. Paulo Augusto de Souza Nogueira: Leer el Apocalipsis desde la periferia del mundo

2. Foro teológico: «Mensaje conjunto para la protección de la creación» del papa Francisco, el patriarca ecuménico Bartolomé I y el arzobispo de Canterbury Justin Welby

2.1. Nikolaos Asproulis: «Mensaje conjunto para la protección de la creación». Una reflexión ortodoxa oriental

2.2. Grigorios Larentzakis: Un mensaje conjunto del papa Francisco, el patriarca Bartolomé I y el arzobispo Justin Welby por el futuro del planeta y de la humanidad. Un comentario desde una perspectiva ortodoxa

2.3. Mercedes Laura García Bachmann: Las teologías feministas y ecofeministas, necesarias para pensar en la protección de la creación

2.4. Kevin Flynn: La administración responsable y la nueva creación en Cristo. Una perspectiva anglicana

Créditos

Consejo

Suscripción

Contra

NUESTRA MISIÓN y VISIÓN

1. Qué es Concilium

Concilium es una revista de reflexión teológica católica y ecuménica. Fundada a raíz del Concilio Vaticano II, busca reinterpretar y re-aplicar esa visión de apertura en nuevos contextos culturales y en realidades sociales y religiosas cambiantes. Guiada por el Espíritu, la revista acoge múltiples expresiones de fe y espiritualidad que emergen de la pluralidad cultural como marca de su catolicidad.

2. El objetivo de la revista

El objetivo de Concilium es contribuir a la transformación del mundo y de la Iglesia a la luz del Evangelio. La revista está particularmente comprometida con el desafío a las estructuras de opresión y discriminación, y con hacer teología desde la perspectiva de las víctimas de la desigualdad social, económica y ecológica. De este modo apoya una nueva imaginación eclesial más allá del patriarcado, del clericalismo, del racismo, del antropocentrismo, de la hegemonía monocultural y de la explotación de los recursos de la tierra.

3. La forma en que hacemos teología

La misión de Concilium se refleja en la forma conciliar de hacer teología que adoptamos como comunidad de teólogas y teólogos de diversos contextos. Inspirándonos en la visión de las personas fundadoras de la revista, proporcionamos un lugar de encuentro para una conversación global que acoge diversas perspectivas sobre temas teológicos importantes. Teologizar desde la perspectiva de los márgenes y del cuidado ecológico son compromisos centrales de Concilium. Así, la revista y sus conferencias buscan llamar la atención sobre las voces y las cuestiones y preocupaciones teológicas de las comunidades locales y regionales con un espíritu de escucha. Nuestras reuniones y estructuras procuran representar la colegialidad, el liderazgo compartido, la reciprocidad y la transparencia en la toma de decisiones. Como editores y editoras, estamos comprometidos con relaciones justas y sostenibles entre nosotros/as y con nuestros/as editores/as, lectores/as y autores/as.

4. Estándares académicos y presencia digital

Los temas tratados en Concilium procuran mantener estándares académicos. Al mismo tiempo estamos conectados y nos basamos profundamente en las experiencias y en la sabiduría de las comunidades marginadas. Para promover nuestra misión, buscamos expandirnos más allá de los medios impresos tradicionales y desarrollar una presencia digital consistente para mejorar el acceso y la participación.

* * *

El consejo editorial de la revista Concilium ha elaborado este documento para revisar y planificar su misión y visión.

La presidenta de Concilium, Susan Abraham, presenta el significado de este texto en la siguiente entrevista (en inglés, con subtítulos en español): https://www.youtube.com/watch?v=GqGyy81kLLY.

TEMA MONOGRÁFICO

Enfoques contextuales de la Biblia

EDITORIAL

La interpretación de la Biblia es tan antigua como la existencia de la propia Biblia. Los textos posteriores se refieren a los anteriores, interpretándolos en nuevos contextos y dándoles así un nuevo significado. Los autores del Nuevo Testamento se ven a sí mismos de muchas maneras como intérpretes de las Escrituras a las que se refieren. La Biblia, vista así, es un único espacio interpretativo de la experiencia religiosa de los creyentes de Israel y de los primeros cristianos. Este proceso continúa tanto en el judaísmo rabínico como en el cristianismo primitivo y llega hasta los tiempos globalizados de hoy. Los textos bíblicos se actualizan continuamente a medida que las personas los releen desde la perspectiva de sus realidades contextuales y del significado que dan a estos contextos.

La realidad contextual concreta que enmarca la interpretación de un texto bíblico desempeña un papel crucial no solo en la interpretación práctico-pastoral de la Biblia, sino también para los estudios teóricos y teológicos de los textos bíblicos. La teoría y la práctica están estrechamente vinculadas, especialmente cuando se trata de transmitir un mensaje.

Una importante contribución a la teoría y la práctica de la interpretación bíblica es, sin duda, el documento de la Pontificia Comisión Bíblica «La interpretación de la Biblia en la Iglesia» (1993). En este documento se discuten diferentes métodos de interpretación bíblica, incluidos algunos enfoques contextuales de la Biblia, como los enfoques liberacionistas y feministas. Con el paso del tiempo, en un mundo globalizado, el enfoque contextual de la Biblia ha cobrado cada vez más importancia, siendo el texto bíblico interpretado por los lectores desde el contexto de sus realidades, ya que no podemos pensar en Dios y en la humanidad por separado. Desde una perspectiva paulina, Rudolf Bultmann escribe: «Jeder Satz über Gott ist zugleich ein Satz über den Menschen und umgekehrt» [Toda afirmación sobre Dios es al mismo tiempo una afirmación sobre las personas, y viceversa]1. De esto se deduce: «Todo el proceso de interpretación de la Escritura en la Iglesia es, pues, un proceso vital, en el que la exégesis tiene un papel importante, pero es solo una parte entre otras»2.

El punto de partida de un enfoque contextual es la búsqueda de la conexión entre el texto y la realidad vital de los lectores. Aquí la Biblia se conecta con la experiencia espiritual. El sentido del texto no se busca solo en la intención del autor bíblico que está detrás del texto (exégesis histórico-crítica) ni en la intención que está en el texto (estudios literarios), sino también en el lector que está ante el texto. Esto significa que la interpretación no es un estudio paso a paso de los pasajes bíblicos, sino un diálogo en el que cada interlocutor tiene el mismo rango y espacio:

La creciente pluralidad entre los estudios de la forma final condujo a la constatación de que la interpretación bíblica actual en su conjunto se describe mejor en términos de una «triléctica» entre el autor, el texto y el lector, en lugar de una dialéctica entre sincronía y diacronía3.

Desde el punto de vista exegético, la cuestión de los «límites de la interpretación» (Umberto Eco) debe tenerse en cuenta en esta diversidad de desarrollos, enfoques y lecturas. Por lo tanto, la diversidad de interpretaciones bíblicas debe ir acompañada de una cuidadosa reflexión hermenéutica. Asimismo, la investigación interdisciplinaria puede ayudar a tender puentes entre el texto y la realidad actual de sus lectores. Con este telón de fondo, este número pretende presentar la finalidad y el significado de la interpretación bíblica contextual e ilustrarla mediante ejemplos seleccionados.

Peter-Ben Smit, Klaas Spronk y Kirsten van der Ham ofrecen una base teórica para la interpretación contextual. Argumentan a partir de los tres loci theologici doctrinales clásicos: la Escritura, la Tradición y la eclesiología. Si la Biblia es la forma solidificada de la experiencia con Dios, ¿qué pasa con las nuevas experiencias con Dios? se preguntan. También piden que se lean las palabras antiguas en nuevos contextos y que se tomen en serio tanto los enfoques académicos como los intuitivos de la interpretación bíblica.

La segunda parte incluye tres artículos redactados en contextos poscoloniales, por lo que se enfrentan a desafíos seculares. Demetrius K. Williams parte de las memorias del esclavo africano liberado James Gronniosaw, mostrando cómo la Biblia que hablaba racialmente se hizo hablar antirracialmente a través de esta interpretación contextual, para apoyar la unidad, la igualdad y la dignidad humanas, como él afirma.

Bernardeth Caero Bustillos propone que, a lo largo de su historia, los pueblos originarios del contexto sudamericano supieron releer la Biblia en relación con las realidades de sus vidas. A pesar de las heridas del período colonial, donde la Biblia no podía ser percibida como la experiencia de la vida en la abundancia, la teología indígena/teologías amerindias entrelazan los textos bíblicos con sus luchas por la justicia social y creativa. Caero Bustillos ilustra su argumento mediante el estudio del caso de Juan 10,10. El estudio de la Biblia desde la perspectiva de las teologías indígenas/teología amerindia es todavía un área marginada que, sin embargo, se está haciendo cada vez más visible.

El artículo de Samuel Kapani sitúa la «interpretación bíblica tribal» en el contexto de la interpretación subalterna. Aunque la palabra «tribal» es familiar en el mundo bíblico y tiene algunas similitudes con el ethos de las tribus en la India, se refiere aquí a las 705 tribus registradas que constituyen el 8,6 % de la población total de la India. Su lectura de la Biblia a partir de su contexto cultural se inspiró al principio en las dos hermenéuticas hermanas, a saber, la teología de la liberación de Sudamérica y la teología dalit de la India, pero más tarde desarrolló su propia «hermenéutica tribal», que se caracteriza por la transformación del yo y de la comunidad, el diálogo y la síntesis de culturas y tradiciones.

La tercera parte reúne ensayos centrados en el compromiso pastoral, así como en la multiperspectividad de la interpretación bíblica contemporánea. Ma. Maricel S. Ibita, de Filipinas, propone las metodologías de la crítica narrativa, la hermenéutica ecológica y el enfoque de la «normatividad del futuro», mostrando su utilidad para las necesidades pastorales de las comunidades cristianas de base. A continuación, aplica estas metodologías a Miqueas 4,1-5, prestando especial atención a los papeles activos que desempeñan los no humanos en el texto y su implicación para las comunidades eclesiales de hoy.

La contribución de Christian Hennecke habla desde la perspectiva de un movimiento eclesial concreto que ha contribuido mucho a conectar el Evangelio con la vida concreta de las personas en el último siglo, a saber, el Movimiento de los Focolares. Este artículo es de género diferente en dos aspectos. En primer lugar, habla de la «Palabra de Vida» como experiencia y la relaciona con la espiritualidad concreta. En segundo lugar, utiliza un estilo narrativo (storytelling), todavía poco habitual en la literatura teológica.

Fatima Tofighi, procedente de un contexto multirreligioso, aboga por una lectura éticamente responsable de la Biblia, teniendo en cuenta especialmente su relación con los desfavorecidos y marginados. Ofrece la lectura de una erudita musulmana con una perspectiva liberadora moderna del velo de las mujeres en 1 Cor 11, que, según la autora, en la historia de la recepción fue y sigue siendo una lectura política o quizás políticamente perjudicial. Afirma que una interpretación éticamente responsable no debe menoscabar otras religiones ni atribuirles lo que no tienen.

El último artículo de esta sección aborda la perspectiva de las interpretaciones queer. Los que se agrupan bajo el acrónimo LGBTIQ van más allá de la enseñanza moral cristiana y encuentran en la Biblia relatos de relaciones amorosas diversas que desbaratan la categorización de las personas por su etnia, condición o género. Incluso desafían los conceptos tradicionales del cuerpo. Utilizando Gálatas 3,27-28 como ejemplo, Angela Standhartinger ve muchos «textos de esperanza» también para las lecturas LGBTIQ, que podrían resistir la categorización y las tendencias normalizadoras.

La cuarta parte de este número trata de ejemplos problemáticos del uso de la Biblia y también de su posible abuso ideológico. Norbert Reck presenta un breve informe histórico sobre el antijudaísmo y el antisemitismo en las articulaciones bíblicas y teológicas. En su opinión, aún no se ha logrado un verdadero avance, a pesar del Vaticano II, la teología de la liberación y la teología feminista, que comenzaron a abrir el cristianismo a una nueva percepción de Jesús y su contexto judío. Pero todavía, como afirma Reck, Jesús de Nazaret es el gran desconocido del cristianismo.

Desde la perspectiva de la erudición bíblica, Michael Theobald examina la enseñanza de la Iglesia católica romana sobre el ministerio eclesiástico, tal como fue formulada por el Concilio Vaticano II. Una lectura de las Escrituras que ignore los desarrollos históricos del ministerio eclesiástico que surgieron como resultado de factores antropológicos y sociológicos conduce en última instancia a un enfoque fundamentalista de las Escrituras, advierte.

La última contribución, de Paulo Augusto de Souza Nogueira, examina el Apocalipsis de Juan, un texto que asocia como casi ningún otro la instrumentalización política fundamentalista del texto bíblico, pero también por la profunda división y el miedo del mundo de los seres humanos contemporáneos. Muestra cómo este texto puede (re)ganar un resplandor casi curativo a través de un diálogo con la cosmología de las culturas indígenas que parte de una profunda conectividad de todos los seres vivos. En este sentido, la lectura de Nogueira «desde la periferia del mundo» tiende un puente hacia el inicio del tema y su preocupación: hacer que el texto de la Sagrada Escritura hable para el tiempo presente a través de la multiperspectividad de las lecturas bíblicas.

A modo de sinopsis de las reflexiones sobre la interpretación contextual de las Escrituras que aquí se presentan, así como de los ejemplos recogidos, algunas conclusiones pueden servir de impulso para una mayor reflexión:

– Para ser auténtica y científica, la interpretación bíblica contextual debe emplear un enfoque interdisciplinario.

– Incluso en una lectura contextual, la diversidad es posible, ya que la comunidad lectora no es homogénea, sino heterogénea, y es posible y esperable una multiplicidad de lecturas y significados. Así, las «voces minoritarias» no se silencian y la lectura contextual se convierte en algo verdaderamente inclusivo.

– La interpretación bíblica contextual debe hacerse de forma ética, es decir, cualquier significado o verdad que surja de dicho estudio debe ser útil o beneficioso para la comunidad o el lector. Esto se debe a que a veces los estudios bíblicos pueden perjudicar a la sociedad, a la comunidad de fe y al individuo, como es el caso de las interpretaciones racistas y fundamentalistas. En otras palabras, la interpretación bíblica contextual debe estar orientada a la vida.

El Foro teológico se centra en un importante documento publicado el 1 de septiembre de 2021 por el papa Francisco, el patriarca ecuménico Bartolomé I y el arzobispo de Canterbury Justin Welby con el título «Mensaje conjunto para la protección de la creación». Presentamos cuatro reacciones a este documento desde la perspectiva de diferentes Iglesias cristianas como representantes del ecumenismo cristiano.

(Traducido del inglés por José Pérez Escobar)

1 Rudolf Bultmann, Theologie des Neuen Testaments (Tubinga: Mohr Siebeck, 91984), 192.

2 Margareta Gruber, «Verwandelndes Verstehen, Exegese und Schrifthermeneutik nach dem Zweiten Vatikanumz», en Habib El Mallouke y Margit Eckholt (eds.), Offenbarung und Sprache. Hermeneutische und theologische Zugänge aus christlicher und islamischer Perspektive (Osnabrück: Vandenhoeck & Ruprecht Unipress, 2021), 106-129, aquí 128.

3 Koog P. Hong, «Synchrony and Diachrony in Contemporary Biblical Interpretation», The Catholic Quarterly 75 (2013) 521-539, aquí 530.

INTERPRETACIÓN BÍBLICA CONTEXTUAL: UNA NECESIDAD TEOLÓGICA

Peter-Ben Smit y Klaas Spronk, en colaboración con Kirsten van der Ham *

LA INTERPRETACIÓN BÍBLICA CONTEXTUAL: UNA NECESIDAD TEOLÓGICA

Este artículo sostiene que la interpretación bíblica contextual no solo es deseable desde el punto de vista de consideraciones hermenéuticas más generales, o porque la hegemonía cultural occidental necesita ser cuestionada, sino que también los temas y tópicos relativos a la propia comprensión del carácter de las Escrituras, la noción de Tradición y la comprensión de la Iglesia, los tres loci doctrinales clásicos, pueden considerarse como una empresa particularmente legítima para la interpretación bíblica contextual, también por razones ecuménicas. El esbozo que ofrece este artículo equivale al desafío de que, desde una perspectiva teológica cristiana, la interpretación bíblica contextual es la forma más deseable de exégesis bíblica.

I. Introducción

La justificación de la interpretación bíblica contextual puede adoptar diversas formas, como apelar a consideraciones hermenéuticas generales del posicionismo o a la necesidad de superar una hegemonía epistemológica colonial de «Occidente»1. Estas formas de justificación son de gran importancia, pero como ya están presentes, esta introducción opta por adoptar un ángulo diferente centrándose en una serie de consideraciones explícitamente teológicas de la tradición cristiana. Estas ofrecen una perspectiva diferente y complementaria sobre la importancia de la interpretación bíblica contextual, esa forma de interpretación bíblica que incorpora explícitamente al proceso exegético la reflexión sobre la ubicación contextual del lector y su impacto en el trasfondo del anhelo de una vida buena. En lo que sigue, por tanto, se consideran las perspectivas de la propia Escritura, del concepto de «Tradición» y de la eclesiología. Estas reflexiones son consciente y explícitamente cristiano-teológicas y, por tanto, encajan bien en la tradición de Concilium.

II. Interpretación contextual de la Biblia desde la perspectiva de las Sagradas Escrituras

Que los textos de la Biblia se hayan escrito es una bendición y una maldición. Que los libros de la Biblia se redujeran más tarde a un canon autorizado para la Iglesia cristiana era quizá necesario, pero también un mal necesario. La mejor manera de abordar esta situación y hacer justicia a los textos bíblicos es el enfoque contextual. Esto supone que los textos bíblicos son reflejos de experiencias religiosas del pasado que pueden seguir siendo relevantes para la gente de hoy2.

Lo bueno de registrar las experiencias con Dios por escrito es, por supuesto, que se pueden transmitir mejor. Cuando los textos solo se guardan en la mente y se transmiten oralmente, siempre se producen cambios. Pero precisamente este cambio también puede ser beneficioso. Las personas y las situaciones en las que se encuentran también cambian. Por lo tanto, la relación con Dios no será siempre la misma. A las experiencias escritas y solidificadas se añaden otras nuevas. Los propios escritos bíblicos dan testimonio de este proceso continuo. En nuevas situaciones, los profetas reciben nuevas revelaciones. Las leyes, dotadas de autoridad divina, también se adaptan. En el Deuteronomio, las leyes ya conocidas del Éxodo reciben un nuevo contenido, y Jesús pone un nuevo énfasis con sus explicaciones. Y a medida que la comunidad cristiana fue tomando forma organizativa, se añadieron nuevas instrucciones en las últimas cartas del Nuevo Testamento3. En este proceso continuo, la canonización de textos autorizados puede desempeñar un papel cuestionable. Por un lado, responde a la necesidad de claridad. Por otro lado, plantea la cuestión de quién manda aquí y si la necesidad de preservación no puede llevar también a un conservadurismo que deje demasiado poco espacio para la renovación. Si entendemos la Biblia como una colección de experiencias solidificadas con Dios, ¿qué pasa con las nuevas experiencias con Dios? La posesión de un canon autorizado hace que se convierta en una piedra de toque para nuevas experiencias y percepciones. La historia demuestra que esta prueba no es fácil y que, con demasiada frecuencia, da lugar a discusiones difíciles y a grandes conflictos. Quizá la razón más importante sea la afirmación de que el texto registrado tiene una autoridad absoluta como Palabra de Dios.

La ciencia bíblica moderna (comenzando con las ideas de eruditos como Baruch Spinoza) relativiza esta autoridad bíblica señalando la determinación histórica del texto. La historia del origen de los textos y el hecho de que estos muestren las características de la visión parcialmente anticuada del mundo, del hombre y de Dios de la época de los autores dejan claro que los textos no pueden ser simplemente entendidos por los lectores de hoy y aplicados a su situación. Sin embargo, es un error pensar que el biblista tiene el monopolio de la aplicación correcta de la Biblia, como a menudo se afirma. Mediante un meticuloso análisis histórico-crítico y literario del texto, se puede captar el núcleo del mensaje bíblico y ponerlo a disposición de la reflexión teológica posterior de forma adaptada. Sin embargo, esto no resuelve el problema antes mencionado de la relación entre la experiencia viva de Dios y su forma autorizada y solidificada en la Biblia4.

El mejor enfoque es el contextual, que no se utiliza en lugar de, sino en combinación con el enfoque histórico-crítico. Esto se corresponde con la idea de que los textos bíblicos son escritos «adultos»: muchos textos se transmitieron por primera vez de forma oral y han recibido su forma definitiva a través de diversas etapas de desarrollo oral y escrito. El arte de la buena interpretación bíblica consiste en reconstruir estas diferentes etapas. En realidad eso ya es exégesis contextual. La última fase escrita es el momento de la canonización. Para comprender bien esta última fase es importante la relación entre los diferentes libros y la comprensión de los criterios de selección de los mismos. La buena enseñanza bíblica no se detiene aquí. La naturaleza de la Biblia como experiencia coagulada de Dios hace que la historia explicativa se tome en serio. La cuestión es cómo se leen las palabras antiguas en los nuevos contextos. La cuestión apasionante aquí es hasta qué punto hay espacio para nuevas ideas y su validez. Esto también tiene que ver con la discusión sobre el valor de la tradición eclesiástica en relación con la Biblia. En la interpretación contextual de la Biblia que defendemos aquí, la cuestión de la autoridad se deja de lado en la medida de lo posible. La principal preocupación es aclarar qué influencia tiene el contexto del lector de la Biblia en su interpretación. Tanto el enfoque académico como el intuitivo se toman totalmente en serio y no se valora más uno que otro. Especialmente para los estudiosos de la Biblia, esto puede ser difícil de aceptar5, después de todo, el enfoque académico pretende ser objetivo. Pero incluso para este enfoque es cierto que está determinado en cierto modo por su propio contexto (a menudo occidental). Aún más importante para la lectura de la Biblia como experiencia coagulada de Dios es el mantenimiento del ideal de la experiencia vivida de Dios. Un enfoque intuitivo deja espacio para la novedad. Esto no significa que todas las interpretaciones tengan el mismo valor. La yuxtaposición de lecturas de diferentes contextos —académico, eclesial, intuitivo, transcultural— ayuda a hacer una distinción. Sin embargo, esto solo es posible si se escucha con atención y se toma en serio a la otra persona y su lectura desde el otro contexto6.

III. La interpretación contextual de la Biblia desde la perspectiva de la «Tradición»

En un segundo paso, este documento desplaza el foco de atención de la propia Escritura a la «comunidad interpretativa» que la lee, que consiste en las iglesias (y comunidades similares)7. Argumentamos en tres pasos: a) que la contextualidad y la diversidad son parte integral de la tradición cristiana (y de la historia del cristianismo) y que es necesario prestarles atención, también en el contexto de la «descolonización» de la teología; b) que esta diversidad y contextualidad pueden interpretarse teológicamente en términos de inculturación; c) que tanto a) como b) conducen a la interpretación en comunidad, en la que la diversidad (condicionada por la inculturación en diferentes contextos) tiene valor hermenéutico, precisamente para obtener continuamente nuevas percepciones de los textos. La interpretación bíblica contextual tiene, por tanto, un valor hermenéutico y heurístico, así como una importancia ecuménica. Por último, lo que aquí se argumenta se refiere tanto a la diversidad «diacrónica» como a la «sincrónica» en la historia del cristianismo, ya que el «mundo extraño» del pasado puede considerarse como uno de los muchos otros contextos cuya voz puede (y debe) escucharse en la conversación de la interpretación bíblica contextual8. Esto también se aplica a las voces de los «otros» contemporáneos que provienen de un entorno sociocultural diferente, ya sea en su propio país o a través de las fronteras nacionales. La atención a la historia de los efectos es, pues, también una forma de exégesis contextual9.

En primer lugar, la contextualidad y la diversidad son un hecho. Que la historia del cristianismo es diversa, ya que Jesús reunió a un grupo diverso de discípulos en torno a él, es de dominio público. Al mismo tiempo, la diversidad se subestima o se tiene muy poco en cuenta en la investigación y, sobre todo, en la educación y la enseñanza teológica10. Que esto es así lo demuestra, por ejemplo, el proyecto de una historia «policéntrica» del cristianismo, que Klaus Koschorke ha lanzado desde Múnich11. Esto no sería innovador si la atención sistemática a los diversos contextos (y centros) del cristianismo fuera algo habitual. Todavía queda mucho, muchísimo, por arrancar del olvido, especialmente para los teólogos del mundo occidental; el conocimiento de la historia de las distintas tradiciones cristianas amplía el ámbito de las conversaciones contextuales y la conciencia de la propia contextualidad.

En segundo lugar, esta diversidad puede interpretarse teológicamente en términos de inculturación. Existe una amplia base teológica para que la inculturación sea la norma de la interpretación auténtica. Un ejemplo es el documento La Iglesia: Hacia una visión común, de la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias: «El Evangelio debe ser proclamado en lenguajes, símbolos e imágenes que sean relevantes para los tiempos y contextos particulares, de manera que sea vivido auténticamente en cada tiempo y lugar»12. La diversidad cultural así creada, al menos en la medida en que no conduce a la división, debe por tanto considerarse como algo positivo y como consecuencia de una lógica inherente al cristianismo y a la «infinita traducibilidad» del Evangelio que caracteriza su tradición13. Por ello, las voces procedentes de «otros» contextos son ante todo un regalo, y escuchar bien es tanto un deber como un placer14.

En tercer lugar, la otra cara del descubrimiento de la diversidad y la contextualidad en la interpretación bíblica en la historia del cristianismo es el reconocimiento de la propia contextualidad15. Esto ofrece perspectivas únicas sobre los textos bíblicos, pero también significa que la visión propia debe complementarse siempre con las de los demás para obtener una perspectiva más completa y precisa. La diversidad históricamente cultivada del cristianismo ofrece enormes posibilidades para ello. De ello se deduce que es precisamente la conciencia de la contextualidad del otro y de uno mismo lo que conduce tanto a un estudio más preciso de los textos como a la necesidad de una comunidad de lectores. Así pues, es precisamente de la diversidad histórica del cristianismo de donde emana un impulso hermenéutico y ecuménico, que también puede hacerse fructífero mediante una actitud receptiva y de apertura hacia el Otro16. Los que no toman este camino no se hacen justicia a sí mismos, a los demás y a la Escritura. La historia y la tradición del cristianismo invitan a una interpretación contextual de la Biblia.

IV. Un enfoque desde la eclesiología

Una tercera forma de llegar a una defensa de la interpretación bíblica contextual desde consideraciones explícitamente teológicas es desde una perspectiva eclesiológica. Esto parte de la consideración de que es la Iglesia la que interpreta la Escritura (y por tanto se interpreta a sí misma a la luz de la Escritura). En este caso, la Iglesia debe entenderse como la comunidad de personas reunidas por el Espíritu de Dios, que se incorporan al cuerpo de Cristo y, por tanto, comparten la reconciliación de Dios con el mundo en Cristo y dan forma a esto en su vida, celebración, muerte y testimonio. En un sentido calificado, entonces, la Iglesia es una continuación de la encarnación de la segunda persona de la Santísima Trinidad, un punto de gran importancia para la contextualidad. En la vida de esta comunidad, que bien puede entenderse como una comunidad hermenéutica o epistémica, la interpretación de la Escritura tiene lugar en procesos sinodales y conciliares más o menos elaborados y formalizados, cuyos resultados deben ser siempre recibidos. Idealmente, todos los que participan en esta existencia eclesial están también en comunión unos con otros, un hecho que, sin embargo, no se corresponde con el funcionamiento de la Iglesia (su estado y actividad actuales) como comunión hermenéutica o epistémica, y en el que, por tanto, radica un llamamiento ecuménico17.

El hecho de que la Iglesia como comunidad interprete la Sagrada Escritura también hace que esta interpretación sea intrínsecamente contextual, porque la Iglesia no es del mundo, pero existe en el mundo, y esto también se aplica a los miembros de la Iglesia. La comunicación del Evangelio, una interpretación inteligible de la Escritura, requiere que se haga en la lengua de los lugares donde se encuentra la Iglesia. La consiguiente tarea hermenéutica de la Iglesia ya ha sido discutida en el contexto de la infinita traducibilidad del Evangelio, principalmente desde la perspectiva de la misión (el Evangelio se traduce para que pueda ser comprendido). Sin embargo, esto es solo una cara de la moneda; la experiencia de la Iglesia y de sus miembros en un contexto particular también impone cuestiones a la Iglesia que la desafían a releer las Escrituras, y estas son a menudo experiencias que son, por así decirlo, impuestas a la Iglesia y a sus miembros y no son necesariamente el resultado de sus propias iniciativas más allá de la «iniciativa» de existir en un contexto particular (que puede ser entendido como una expresión de la missio Dei)18