Enigama en el cielo - Lourdes Góme - E-Book

Enigama en el cielo E-Book

Lourdes Góme

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Beschreibung

De la mano de los expertos internacionales Lourdes Gómez y Yohanan Díaz, llega a Intermedio el libro perfecto para todas las personas que tienen curiosidad, sobre todo en relación con los misterios, y más específicamente, con el fenómeno  ovni. Aquellos que se preguntan si estamos solos o no en el universo, y que quieren saber más sobre el tema.Este libro brinda al lector el panorama general de qué son los ovnis, qué se ha investigado sobre ellos y qué papel juega Latinoamérica en este enigma, por medio de distintos testimonios y relatos de avistamientos y contactos paranormales en Colombia y otros países del continente.

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Seitenzahl: 322

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Enigma en el cielo

© 2024, Yohanan Díaz Vargas

y Lourdes Gómez Martín

© 2024 Círculo de Lectores S.A.S.

© 2024, Intermedio Editores S.A.S.

Primera edición, abril de 2024

Edición

Cindy Lorena Roa Devia

Equipo editorial Intermedio Editores

Concepto gráfico, diseño y diagramación

Alexánder Cuéllar Burgos

Equipo editorial Intermedio Editores

Imagen de portada

Adobe Stock

Intermedio Editores S.A.S.

Avenida Calle 26 No. 68B-70

www.eltiempo.com/intermedio

Bogotá, Colombia

Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor.

ISBN: 978-958-08-0583-0

Impresión y encuadernación

Grupo Hola S.A.S.

Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO 1

LOS OVNIS EN LATINOAMÉRICA: UN ASUNTO OFICIAL

LOS OVNIS DE LA ARMADA COLOMBIANA

AVISTAMIENTO EN SAN MARCOS

OBUSES CONTRA UN OVNI EN PERÚ

DE LOS SANTOS, OVNIS QUE ATACAN AVIONES

EL AVIÓN QUE FUE GOLPEADO POR UN OVNI EN COLOMBIA

PERSECUCIÓN OVNI EN BOGOTÁ

EL OVNI QUE DEJÓ CIEGO A UN PILOTO EN BOGOTÁ

INCIDENTES EN EL PRINCIPAL AEROPUERTO DE MÉXICO

LOS OVNIS DE LA FUERZA AÉREA MEXICANA

ARGENTINA: EL INCIDENTE BARILOCHE

OVNIS EN LA ACADEMIA DE GUERRA DE CHILE

LOS OVNIS DE COLARES Y LA OPERACIÓN PRATO

¡TAMBIÉN EN LAS EMBAJADAS!

OVNIS EN NACIONES UNIDAS

¿POR QUÉ UN SECRETO DE ESTADO?

AVISTAMIENTOS DE OVNIS EN TODO EL CONTINENTE

MANUALES DEL FBI SOBRE OVNIS

OBJETOS RECUPERADOS: EL CASO COYAME

LAS CRIATURAS DE VARGHINA

EL EFECTO DOMINÓ DE ESTADOS UNIDOS

AUDIENCIA EN MÉXICO

OVNIS QUE DESACTIVAN MISILES NUCLEARES

OVNIS QUE PONEN EN PELIGRO LAS OPERACIONES AERONÁUTICAS

EL PROYECTO A.L.A.S. EN ARGENTINA

LATINOAMÉRICA Y SUS OFICINAS OVNI

EL SILENCIO DE LOS ASTRONAUTAS

CAPÍTULO 2

LUGARES CLAVE PARA LA APARICIÓN DE OVNIS

PREDISPOSICIÓN GENÉTICA PARA EL CONTACTO

LUGARES QUE ATRAEN AL FENÓMENO OVNI

LA LEYENDA DE LA CANDILEJA Y LOS OVNIS

¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN LA AMAZONÍA?

NIÑOS CON ENTIDADES EN ZONAS DE BOSQUE Y DE SELVA

VOLCANES, CENTROS DE OBSERVACIÓN

LOS OVNIS DEL POPOCATÉPETL

¿BASE EXTRATERRESTRE?

OVNIS INVISIBLES AL OJO HUMANO

MARES Y LAGUNAS: BASES EXTRATERRESTRES

EL ENIGMÁTICO LAGO TITICACA Y LOS OVNIS

EL MISTERIOSO VIRACOCHA

CIUDADES PERDIDAS Y BASES SUBMARINAS EN EL LAGO TITICACA

CONTACTOS EN EL LAGO

LA LEYENDA DE AMUPAC: CIUDADES SUBMARINAS EN MÉXICO

EXPEDICIÓN A AMUPAC

MUNDOS INTRATERRENOS

ERKS Y EL CERRO URITORCO

LA HUELLA DEL PAJARILLO

LAS LUCES DEL CERRO

LA CIUDAD DE ERKS

EL BASTÓN DE MANDO DEL URITORCO

LA HERMANDAD BLANCA EN CAPILLA DEL MONTE

ZONA DEL SILENCIO

LA MISTERIOSA CAÍDA DEL ATHENA

AYUDA A LOS QUE SE PIERDEN EN EL DESIERTO

DUNAS QUE SE ILUMINAN DE FORMA INEXPLICABLE

CAPÍTULO 3

OVNIS EN LA ANTIGÜEDAD

TEORÍA DE LOS ANTIGUOS ASTRONAUTAS

LOS OVNIS EN LOS TEXTOS RELIGIOSOS

LOS MISTERIOSOS ARTEFACTOS QUIMBAYA

LA NAVE DEL REY PAKAL

OTRAS PRUEBAS ASTROARQUEOLÓGICAS EN AMÉRICA

FUENTES DE ENERGÍA Y PISTAS DE ATERRIZAJE

MONUMENTOS PARA SER VISTOS DESDE EL AIRE

LAS LUCES DE LA CONQUISTA

EL SEÑOR DE OCOTLÁN Y FOCO TONAL

LOS SANTOS VOLADORES DE LA CONQUISTA

LUCES E INTERVENCIONES DIVINAS EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA

LA INVESTIGACIÓN DE PEDRO DE VALDIVIA EN CHILE

CAPÍTULO 4

CONTACTADOS Y ENCUENTROS CERCANOS

ANUNCIARON EL TERREMOTO

EL ANUNCIO DE LA GUERRA ENTRE ISRAEL Y PALESTINA

LA EXISTENCIA DE UNA “MENTE MAESTRA”

LOS INICIOS DEL CONTACTISMO EXTRATERRESTRE

SIXTO PAZ Y MISIÓN RAMA

VIMOS OVNIS CON SIXTO PAZ

LA ABDUCCIÓN DE ENRIQUE CASTILLO

PROFECÍA DE LOS NUEVE TIEMPOS

CRISTALES MEMORIA

LA EXPERIENCIA DE CLAUDIO PASTÉN

LOS MAPAS DEL FIN DEL MUNDO

LA VISIÓN DE JUAN ÓSCAR PÉREZ

EL RESURGIMIENTO DEL CONTACTISMO CON ALBERTO ZECUA

OVNIS SOBRE TULANCINGO

CONCLUSIONES DEL FENÓMENO CONTACTO

CAPÍTULO 5

FENÓMENOS MISTERIOSOS ASOCIADOS CON LOS OVNIS

LOS ENIGMÁTICOS CÍRCULOS DE LAS COSECHAS

LOS OVNIS DE LOS CÍRCULOS DE LAS COSECHAS

¿UN MENSAJE DE LA MADRE TIERRA?

CÍRCULOS DE LAS COSECHAS EN AMÉRICA

LAS INVESTIGACIONES EN BRASIL

LA APARICIÓN DE CROP CIRCLES EN ARGENTINA

LA CRIPTOZOOLOGÍA

EL MOTHMAN Y SUS PROFECÍAS

HUMANOIDE ALADO EN LA ZONA DEL SILENCIO

¿ANUNCIO DE LA PANDEMIA?

EL MÍTICO CHUPACABRAS

LAS MUTILACIONES DE GANADO

SUCESOS EN EL VALLE DE ELQUI, EN CHILE

LOS CASOS MEXICANOS

ORIGEN DEL FENÓMENO Y DATOS GENERALES

RELACIÓN CON LOS OVNIS

BATIDAS PARA DAR CON EL ANIMAL

EPÍLOGO

OVNIS EN LA ACTUALIDAD

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

AGRADECIMIENTOS

A Isabella Díaz Gómez, para que un lejano día encuentre este libro en nuestra biblioteca y comprenda dos cosas importantes: que sus padres están convencidos de que el mundo está lleno de enigmas que merecen ser investigados, que cambian la vida de las personas y les conectan, de manera profunda, con el verdadero significado de nuestra existencia. Y, en segundo lugar, y más importante que cualquier otra cosa: que el misterio más grande que hemos conocido es: ella. Tan perfecta, tan inteligente, tan bella por dentro y por fuera. Eres y por siempre serás nuestro milagro. Te amamos con toda el alma.

Mamá y Papá

INTRODUCCIÓN

Vivimos en un momento trascendental, donde la libertad de abordar el tema de los ovnis y la posible existencia de vida extraterrestre ha cobrado relevancia a nivel gubernamental. Las recientes audiencias llevadas a cabo tanto en los Estados Unidos como en México marcaron un hito fundamental en la exploración y análisis de los enigmas que rodean a los fenómenos aéreos anómalos, desencadenando debates y especulaciones en diversos ámbitos.

El hecho de que sean ahora los legisladores quienes se suman a esta discusión subraya la importancia de abordar estos temas con seriedad, reconociendo su posible impacto en la seguridad, la ciencia y la sociedad en su conjunto. Estos avances a nivel mundial con respecto a los fenómenos no identificados nos invitan a reflexionar profundamente sobre la necesidad imperante de establecer protocolos y regulaciones adecuadas para el seguimiento y estudio de estos eventos misteriosos.

Es crucial salvaguardar la seguridad de la aviación y profundizar en la comprensión de la naturaleza de estos sucesos. Existe un llamado unánime a las instituciones gubernamentales y organizaciones internacionales para que se involucren de manera activa en esta materia, fomentando una cooperación global con el fin de buscar respuestas y soluciones.

Este enfoque no solo representa una oportunidad para explorar lo desconocido, sino que también nos desafía a reconsiderar nuestra comprensión del universo y a colaborar en la creación de un marco regulador que permita investigar y analizar estos eventos de manera sistemática y rigurosa. En última instancia, este es un momento emocionante en la historia, donde la apertura a esta discusión no solo representa un avance en el ámbito científico, sino también un compromiso serio con la búsqueda de la verdad en un área de interés universal.

El fenómeno ovni no es una cuestión de fe, sino una cuestión de información. Existen miles de evidencias en todo el mundo sobre este enigma que puebla nuestros cielos; sin embargo, desde el punto de vista de la sociedad en general, se ha venido considerando históricamente como un asunto sin demasiada importancia, a pesar de que los principales países del mundo lleven décadas destinando esfuerzos y presupuesto para resolver el misterio que se esconde tras esas luces y objetos anómalos que muestran comportamiento inteligente así como evoluciones imposibles desde el punto de vista de la aeronáutica de nuestro tiempo.

Fue en el año 1947 cuando despertó el interés mundial por los ovnis. El 24 de junio de 1947, el piloto civil Kenneth Arnold observó, en las inmediaciones del Monte Rainier, en Washington (Estados Unidos), nueve objetos con forma de media luna, sumamente brillantes, muy veloces y con vuelo errático. Tras su inusual encuentro, de camino a casa se detuvo en Pendleton, Oregon, donde le contó a un grupo de personas lo que había observado. En el grupo había un reportero, quien publicó la historia hablando de que Kenneth Arnold había visto “platos voladores”, a pesar de que las declaraciones originales de Arnold fueron que “los objetos se movían erráticamente, como un plato lanzado al agua”. Esta mala interpretación dio origen al término platillo volador, y se considera el caso de Kenneth Arnold como el primer avistamiento ovni de la historia.

Sin embargo, aunque la ufología, esto es, el estudio de los Objetos Voladores No Identificados, se inició a partir del caso de Arnold, a mediados del pasado siglo, el fenómeno ovni es mucho más antiguo. Luces desconocidas en el cielo han acompañado al ser humano desde los albores de la historia, y las crónicas antiguas reflejan estos acontecimientos que marcaron al ser humano, sobre todo en lo que respecta a su espiritualidad y su manera de entender el mundo. Las nubes que transportaban al Señor en el Antiguo Testamento, en el libro del Éxodo, o la Cruz luminosa que el emperador Constantino observó en el cielo poco antes de la batalla del Puente Milvio en el año 312, son acontecimientos ufológicos con una interpretación religiosa. Lo mismo ocurrió durante la llamada Conquista de América, pues los libros de los cronistas están repletos de episodios de aparición de luces y señales luminosas que intervinieron en los enfrentamientos entre indígenas y europeos, como veremos en próximos capítulos. Por lo tanto, de estos documentos antiguos entendemos que los ovnis no son un acontecimiento moderno; parece que han estado ahí desde siempre, influyendo en la formación de las religiones y en la filosofía del ser humano, camuflándose bajo las interpretaciones religiosas (ángeles, vírgenes) o incluso folclóricas (hadas, brujas).

Todo cambia a mediados del siglo XX gracias al auge de la ciencia ficción y la carrera espacial, que abrió la mente de la sociedad a la exploración del universo. Lo que hasta entonces habían sido fenómenos religiosos y folclóricos, empezó a entenderse en clave extraterrestre, y el caso de Kenneth Arnold fue el primero en interpretarse como una nave alienígena llegada desde el espacio exterior. Igualmente, pocos días después del encuentro de Arnold, tuvo lugar uno de los sucesos más polémicos en la historia de la ufología: el incidente Roswell.

El 2 de julio de 1947 un supuesto objeto volador no identificado se estrelló en un rancho de esta localidad de Nuevo México. Aunque en un principio se dio la versión de que un platillo volador se había estrellado en Roswell (versión que se publicó en el principal diario de la zona, el Roswell Daily Record), más tarde el Ejército de Estados Unidos desmintió la información y aseguró que se trataba de un globo meteorológico, hecho que no hizo más que provocar que surgieran todo tipo de teorías de conspiración en este caso, que se mantienen hasta la fecha.

El caso de Kenneth Arnold y el incidente Roswell propiciaron el nacimiento de la ufología, y que surgieran en todo el mundo investigadores civiles interesados en descubrir la verdad sobre los ovnis.

En el ámbito militar y científico, a pesar de la reticencia que muestran de cara al público, también comenzaron las investigaciones: por parte de Estados Unidos, a través de programas secretos como Signo, Grugde y Libro Azul, que se desarrollaron entre los años cuarenta y los años setenta con el objetivo de estudiar encuentros ovnis, y por parte de Europa, con aportaciones tan destacadas como por ejemplo el informe Cometa. Elaborado a finales de la década de los 90s por prestigiosos científicos franceses, en este documento se habla de la posibilidad de que el fenómeno ovni sea de origen extraterrestre y que pudiera tratarse de un “lento, pero progresivo plan de contacto” de entidades ajenas a nuestro mundo.

Cuando se habla de ovnis muchos piensan que la palabra es sinónimo de nave extraterrestre, pero esto es un error. Es importante aclarar que los ovnis son objeto voladores no identificados, y con “no identificados” se busca destacar que se desconoce la naturaleza del fenómeno, y que por lo tanto la hipótesis extraterrestre solo es una más de las miles que podrían explicar su existencia. Hoy día, a partir del año 2017 y de las revelaciones ufológicas que llegan desde Estados Unidos, se busca sustituir la palabra ovni por el término más aséptico UAP (por sus siglas en inglés, Fenómeno Aéreo No Identificado) o FANI (Fenómenos Aéreos No Identificados, por sus siglas en español), para que incluso se elimine la palabra “objeto” de la ecuación y entendamos que, simplemente, estamos ante algo desconocido cuyo origen ignoramos por el momento.

Entre las principales hipótesis que podrían explicar el fenómeno ovni, están las más sencillas, como que se trate de armamento secreto militar, hasta las más inquietantes: naves extraterrestres, aparatos llegados desde otras dimensiones, o incluso desde el futuro, hasta que estemos ante elaboraciones materializadas por nuestro subsconsciente. A comienzos del siglo XX, el psicólogo Carl Gustav Jung dedicó un libro al fenómeno ovni, “Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo”, donde explicaba que los ovnis podían tener una naturaleza psicoide, esto es, que a pesar de ser físicos, podían poseer una vinculación estrecha con nuestra mente y ser, en realidad, arquetipos, una extensión física de nuestros miedos o anhelos más profundos.

En líneas generales, la ufología se ha ocupado principalmente de la parte física del fenómeno ovni. Los ufólogos incesantemente trabajan para recopilar videos, fotografías, huellas de aterrizajes, restos de naves estrelladas o incluso evidencias de tripulantes de los supuestos objetos. Buscando estas pruebas, tratan de que el fenómeno se acredite como cierto ante la sociedad, y en ese sentido no ha habido una gran evolución desde que naciera la ufología a mediados del siglo XX.

Los ufólogos de la actualidad siguen recabando el mismo tipo de información, por lo tanto no hay un avance significativo en el estudio porque todos parten de cero: recopilar pruebas de su existencia. Pero volvemos a la misma frase con la que empezábamos la introducción: no es una cuestión de información. Hay miles de pruebas a disposición de quien esté dispuesto a enfrentar la verdad. En una sociedad como la nuestra, en la que solo parece importar lo físico, es el único camino que creen que existe, sobre todo desde un punto de vista militar, ya que no podemos olvidar que los estudios de países como Estados Unidos sobre los ovnis lo que buscan es capturar tecnología superior con el objetivo de replicarla y ser la nación más avanzada del planeta a nivel de defensa. Por ese motivo han recorrido todo el continente americano en busca de los llamados metamateriales, esto es, de los restos asociados a ovnis estrellados.

Aunque no sea muy conocida, existe una rama de la ufología, denominada paraufología, que se centra en el aspecto mental de los ovnis, y en cómo los testigos, tras los encuentros, sufren una especie de epifanía, esto es, una revelación, una apertura mental sin precedentes que cambia su vida por completo, en algunos casos a nivel espiritual y filosófico, y en otros también en un aspecto parapsicológico, con el desarrollo de facultades paranormales como la precognición (conocimiento de acontecimientos futuros), entre otras. También se produce, en algunos casos, el desarrollo de facultades artísticas como la pintura o la música.

El aspecto mental de los ovnis entronca con la consideración de que este fenómeno ha influido en la espiritualidad y en la cultura del ser humano, y que lleva con nosotros desde los inicios de la humanidad. Autores como Jacques Vallée, John Keel, Hilary Evans, Jerome Clark, Moisés Garrido o Freddy Alexis han explorado esta vertiente paraufológica.

Alrededor del fenómeno ovni se generan otros aspectos que van más allá del simple avistamiento de luces anómalas: abducciones, contactos telepáticos con extraterrestres, aparición de criaturas criptozoológicas, círculos de las cosechas, mutilaciones de ganados... todos estos sucesos inquietantes los iremos revelando a lo largo de los próximos capítulos.

En todo el continente americano se producen constantemente avistamientos de objetos voladores no identificados, cuyas fotografías y filmaciones se viralizan en redes sociales. Cada vez es más difícil determinar la autenticidad de estas evidencias a causa de los prodigios de la inteligencia artificial, que puede recrear encuentros ufológicos con un realismo difícilmente rebatible. Sin embargo, existen testimonios innegables de la realidad de este fenómeno en Latinoamérica desde hace décadas, casos que siguen desafiando nuestra ciencia actual a pesar del tiempo transcurrido. Son testimonios oficiales, de casos que han tenido lugar en el seno de las fuerzas militares.

LOS OVNIS DE LA ARMADA COLOMBIANA

Uno de los expedientes ovni más importantes de la historia de Colombia se produjo el 19 de octubre de 1959. Los testigos fueron militares de la Armada colombiana que se encontraban en el mar Caribe. En una noche despejada, desde cubierta la tripulación comenzó a escuchar enigmáticos sonidos metálicos, y cuando alzaron la vista hacia el cielo se encontraron con unos objetos voladores no identificados.

La embarcación estaba situada al momento del avistamiento cerca de las Islas del Rosario y las costas de Barú. El cielo, como decíamos, se veía limpio, con ausencia de nubosidad. Varios de los tripulantes que estaban en cubierta, incluido el capitán, observaron en dirección oeste “un cuerpo luminoso, de apariencia extraña”, que flotaba y se movía lentamente sobre el horizonte. Según los testigos, tenía “forma circular con centro brillante y poseía manchas oscuras y un tamaño ligeramente mayor al del planeta Venus”. Los testigos aseguraban que podía haber más de un ovni, y que estos emitían una luz de aspecto anaranjado.

Tal fue el impacto de la visión que el comandante del buque se comunicó con la Base Naval de Bocagrande, en Cartagena de Indias, para reportar el incidente.

Esta comunicación fue interceptada por Estados Unidos, quien elaboró un informe sobre lo ocurrido y clasificó el avistamiento como secreto.

Tal y como explica nuestro amigo Esteban Cruz Niño, autor de la obra Expedientes X Colombia, el caso pasó desapercibido en la prensa de la época y solo se dio a conocer a partir del año 2015, cuando Estados Unidos desclasificó algunos documentos ufológicos, entre ellos este relacionado con la Armada de Colombia. Según el informe que elaboraron, fechado el 29 de octubre de 1959, esto es, un día después del incidente, nunca llegaron a encontrar una explicación para lo ocurrido el 19 de octubre de 1959 en aguas colombianas, a pesar de que era un día de cielos despejados donde no existía la posiblidad de confundir los objetos con algún evento astronómico, y que los testigos eran de alta cualificación, personal militar entrenado por Estados Unidos para enfrentarse a submarinos nazis. Según Esteban Cruz “aparentemente no existen reportes oficiales en los registros del Ministerio de Defensa Colombiano, aunque el documento norteamericano parece estar basado en un reporte local”.

La principal hipótesis que se ha usado para explicar este encuentro fue el paso de un satélite artificial. En palabras de Esteban Cruz: “la cantidad de satélites artificiales en servicio para 1959 era menor a una docena y las probabilidades de ser observados desde un buque en movimiento, frente a las cosas de las Islas del Rosario, eran mínimas”. A la fecha, el incidente sigue sin explicación y los investigadores no pierden la esperanza de localizar documentos colombianos que ayuden a contrastar la información recabada por Estados Unidos en su informe secreto.

AVISTAMIENTO EN SAN MARCOS

El encuentro de la Armada colombiana no fue el único que salió a la luz en el año 2015 con la desclasificación ovni de Estados Unidos. También se supo de un suceso que vivieron en primera persona pilotos y controladores del aeropuerto de San Marcos, en Sucre, quienes fueron testigos de una esfera que se movía erráticamente en las inmediaciones de la pista del aeropuerto.

Fue una noche de 1965, en torno a las 22:35 horas según el documento confidencial de Estados Unidos, cuando desde el aeropuerto de San Marcos empiezan a visualizar algo anómalo en el horizonte: “Un extraño objeto se hizo visible en el oriente; fue descrito como una figura globular, que recordaba a la luna, pero cuyo tamaño era mucho más pequeño, y que mantenía una luminosidad permanente, al tiempo que cambiaba de posición de forma constante. La anomalía fue visible por más de 23 minutos”, explica el escritor Esteban Cruz.

Los operadores del aeropuerto de San Marcos decidieron reportar la anomalía por radio, enviando un mensaje a las oficinas de la Aeronáutica Civil en Bogotá, quienes a su vez compartieron la información con la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Desde Bogotá pidieron a todos los vuelos en tránsito que reportaran la visión de cualquier objeto extraño, y cuál fue la sorpresa cuando una aeronave de Avianca dio aviso de que estaban teniendo un avistamiento ovni. Se trataba de un DC 4 1009 de Avianca, con matrícula HK 174, utilizado para el transporte de mercancías. El piloto reportó el avistamiento de un ovni situado en la base de un grupo de nubes de tipo cúmulos. Describía el objeto como una esfera que flotaba, con movimiento oscilante.

Según Esteban Cruz: “Este tipo de nubes de tipo cúmulos se forman entre los 500 y 6.000 metros sobre el nivel del mar y crecen de forma vertical, tomando una forma algodonosa y densa que puede llegar a ocultar las estrellas y demás astros del firmamento, lo que descartaría que se tratara de un meteoro o estrella fugaz, que serían invisibles al ojo humano bajo este tipo de condiciones. Los pilotos describen que la esfera flotaba de forma oscilante. Algo bastante extraño si tenemos en cuenta que las aglomeraciones de cúmulos generan corrientes, conocidas como corrientes termales, las cuales empujar el aire hacia arriba, creando columnas y ráfagas de viento, lo que descartaría la hipótesis de que fuese un globo aerostático o meteorológico”.

Un año después de aquel incidente, el 22 de septiembre de 1966, los pilotos del DC 4 de Avianca que reportaron el incidente ovni fallecieron en un accidente de avión en Funza, Cundinamarca, perdiéndose con ellos la posiblidad de seguir indagando en este avistamiento.

La zona cercana a San Marcos donde estuvo el ovni suspendido en el aire es un área inhóspita y deshabitada, por lo que se descartó la posiblidad de investigar in situ. El informe desclasificado por Estados Unidos determinó que el ovni estaba a 15 o 20 kilómetros del aeropuerto, a 300 metros de altitud. El misterio continúa.

OBUSES CONTRA UN OVNI EN PERÚ

Uno de los testimonios más importantes que nos hemos encontrado a lo largo de más de 20 años de investigación es el del comandante de la Fuerza Aérea del Perú, Óscar Santa María de la Huerta. No solo porque sea piloto militar, sino porque le hemos entrevistado en varias ocasiones, con años de diferencia, y nunca incurre en contradicciones ni añade o resta información al caso. Siempre ha dicho exactamente lo mismo, de manera valiente. Su vida cambió el 11 de abril de 1980 a las 7:15 de la mañana, cuando le ordenaron tomar su avión de guerra, Sukhoi SU-22, lo más avanzado a nivel tecnológico en esos momentos y de manufactura soviética, con el objetivo de derribar un ovni. Él se encontraba en la Base Aérea Militar de La Joya, en Arequipa, al sur de Perú, y el objeto que habían detectado era “completamente esférico y en la parte superior era como una porcelana de color crema, con una base redonda y ancha de color gris metálico, como un cenicero“, en palabras del comandante. Era un objeto volador no identificado que “se desplazaba a gran velocidad y presentaba un tamaño de unos 10 metros de diámetro, por lo que se convirtió en un objeto fácil de derribar“, en palabras del militar.

El objeto se avistó sobre la Base Aérea de la Joya y las órdenes de derribarlo surgieron debido a que las autoridades militares del país no querían que este objeto realizara labores de inteligencia. Desde su avión, Óscar Santa María lanzó 64 obuses contra ese objeto volador anómalo, creando una impresionante pared de fuego. La sorpresa fue que ese extraño objeto volador se mantuvo completamente ileso, desafiando toda lógica y resistiendo los devastadores efectos de las armas. La persecución ovni duró unos 25 minutos, y durante ese tiempo, el comandante Santa María experimentó una sensación inquietante: el objeto parecía anticiparse a sus movimientos y burlar todos sus intentos de alcanzarlo. ¿Cómo era posible?

Este enigma desafía todo lo que conocemos sobre aeronaves. El avistamiento fue presenciado por más de 1.500 personas que se encontraban en formación en la base militar, convirtiéndose en uno de los incidentes ufológicos más intrigantes clasificados por la Fuerza Aérea del Perú.

DE LOS SANTOS, OVNIS QUE ATACAN AVIONES

Se trata de uno de los casos más impactantes de encuentros entre ovnis y aviones a nivel mundial. Sucedió en México y fue investigado por el que es considerado como padre de la ufología científica, el doctor Joseph Allen Hynek, astrofísico que investigó ovnis de manera oficial para el gobierno de Estados Unidos a través de varios programas secretos militares: el proyecto Signo (que se desarrolló desde 1947 a 1949), el proyecto Grudge (de 1949 a 1952), y el más conocido de todos, el proyecto Libro Azul, que estuvo activo desde 1952 a 1969. Tal fue la importancia que Hynek le dio al fenómeno, que tras su investigación oficial en el ejército de Estados Unidos nunca abandonó el estudio de los no identificados, y legó a los investigadores recursos tan importantes como la clasificación de los diferentes encuentros con ovnis (primer tipo para los avistamientos de luces, segundo tipo para los aterrizajes de ovnis y tercer tipo para la visión de tripulantes junto a los ovnis). Hynek llegó a expresar a sus colaboradores más cercanos teorías tan revolucionarias como que los ovnis “suponen una invitación al más allá de nuestra realidad, y son ese punto donde la ciencia aún no puede llegar. Pueden ser aparatos de observación que se materializan en nuestro mundo a través de los habitantes de otro. Ovnis como proyecciones psíquicas creadas por una inteligencia extradimensional, operando desde alguna realidad paralela”.

El profesor Hynek investigó el caso De los Santos por expreso deseo del entonces presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford. El suceso también fue estudiado por quien es considerado como el padre de la ufología mexicana, Pedro Ferriz Santa Cruz. Fue el 3 de mayo de 1975, sobre las 12:20 horas cuando el capitán Carlos Antonio De los Santos Montiel se encontró con “tres platillos voladores de color gris que en la parte superior tenían una cúpula con, aparentemente, vidrios polarizados”, en palabras de De los Santos en una entrevista que mantuvimos hace años. Él trabajaba como piloto civil y el avistamiento se produjo en la zona de Tequesquitengo, en el estado mexicano de Morelos, cuando viajaba en la aerovía G-3 a una altitud de 140.000 pies y 140 nudos de velocidad (unos 269 kilómetros por hora), con dirección a la Ciudad de México. El piloto trabajaba para una empresa potabilizadora de aguas y un día antes había trasladado a unos ingenieros desde la Ciudad de México hasta Lázaro Cárdenas, en el estado de Michoacán. El testigo pilotaba la avioneta Pipper, matrícula XB-XAU-PA-24, cuando de pronto “se nos pegaron primeramente dos platillos a cada lado del ala, que los separaba tan solo una distancia de 20 centímetros”, aseguraba De los Santos en nuestra entrevista. La situación se tornó aún más aterradora cuando un tercer objeto, también con forma de platillo, se precipitó hacia la parte inferior de la avioneta, golpeando la aeronave y provocando que el tren de aterrizaje no funcionara correctamente.

Uno de los detalles más impactantes de este caso es que, segundos después, el piloto empezó a notar que él no llevaba el control de su avioneta. Esta sensación le acompañó durante los siguientes 18 minutos. Entró en pánico y solo acertaba a decir: “Mayday, Mayday” (Ayuda), solicitando apoyo a la Torre de Control del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y a quien se encontrara cerca de su posición, comunicando la increíble vivencia que le estaba sucediendo. Los radioperadores que tuvieron la oportunidad de escuchar su llamado de emergencia no podían dar crédito a las palabras del piloto, por lo que le solicitaban que repitiera la información, para tratar de entender la situación.

Tras unos angustiosos minutos, la experiencia ovni finalizó cuando los tres objetos se alejaron de la avioneta, poniendo rumbo hacia la zona donde se ubican los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, a una velocidad de 900 kilómetros por hora, según los radares que registraron su paso. La experiencia de Carlos Antonio De los Santos Montiel tuvo en situación de emergencia al aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México durante una hora con diecisiete minutos. En total, el piloto hizo once intentos de aterrizaje, pero el tren no funcionaba correctamente. Al doceavo intento, De los Santos Montiel logró aterrizar con éxito. “Al aterrizar la avioneta salí corriendo, y volteaba hacia atrás como si fuera a elevarse de nuevo. Dejé la avioneta prendida, no me di cuenta de eso, no la apagué. En eso, una persona se lanzó contra mí y me dijo: ‘Ya, capitán. Tranquilo. Ya pasó todo’”. Minutos después, Carlos Antonio De los Santos Montiel fue llevado a una revisión médica. Tras los exhaustivos estudios a los que fue sometido, se concluyó que no había sufrido hipoxia, esto es, falta de oxígeno que hubiera afectado a alguna parte del cerebro o de cualquier otra área del organismo. Igualmente, en el aeropuerto se levantó un acta con toda la información del suceso y los nombres de todos los que participaron y brindaron servicio en esta situación de emergencia. Cabe señalar que los operadores de radar que ese día trabajaban en el aeropuerto de la Ciudad de México observaron varias “manchas anómalas” en el mismo, y confirmaron la versión del piloto.

El caso saltó a la prensa, protagonizando titulares como “¿Una travesura cíclica de los ovnis?” o “Tres ovnis magnetizaron un avión en el DF”. Posteriormente, Carlos Antonio De los Santos Montiel comenzó a dar diversas entrevistas a periódicos, revistas especializadas y en la televisión. En concreto, en la televisión habló con don Pedro Ferriz, padre de la investigación ovni en México, y fue aquí, en Periférico, muy cerca del canal 13 de Imevisión (actualmente Tv Azteca) cuando manifestó que un carro negro, muy lujoso, lo detuvo en los carriles centrales y descendieron de él dos personas vestidas de negro que le ordenaron no seguir hablando de su vivencia, al punto que lo amenzaron con hacerle un daño a su familia. Estos hechos referidos a enigmáticos personajes que se aparecen para silenciar a los principales testigos de ovnis han sido denunciados en diferentes países por parte de quienes han estado cara a cara con lo desconocido, y aseguran que son personajes que se visten de negro, en ocasiones de forma anacrónica, como si llevaran ropa muy antigua, y les piden que guarden silencio sobre lo vivido. Este es el único caso que se tiene debidamente documentado donde participan los “hombres de negro” en México.

También investigadores tan prestigiosos como el estadounidense John Keel tuvieron la oportunidad de darle seguimiento a la existencia de los llamados hombres de negro. En su obra Las profecías del Mothman, se describe y documenta la aparición de estos personajes.

EL AVIÓN QUE FUE GOLPEADO POR UN OVNI EN COLOMBIA

Alfonso Salazar, uno de los principales investigadores ovni de la república mexicana, técnico en aviación que trabajó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, recientemente jubilado, nos habló de un suceso impactante en el que tuvo implicación directa. Se trata de un incidente que tuvo lugar el 10 de enero de 2016, cuando el vuelo LAN A320, que cubría la ruta entre Cancún y Bogotá, sufrió un impacto de un objeto desconocido.

Se trataba de un airbus 320 matrícula CC-BAR, de la empresa LAN COLOMBIA, que realizaba el vuelo LA3509 entre Cancún y México. Volaba a 10,668 metros de altura, a más de 200 millas náuticas de Bogotá, cuando la tripulación informó que la aeronave había sido golpeada por un objeto desconocido. A pesar del incidente, aseguraron que no observaban afectación en ninguno de los sistemas de control del avión, por lo que siguieron su ruta como habitualmente hacían y aterrizaron sin problemas en el Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá.

El Control Aéreo de Aproximación de Colombia informó que tras el aterrizaje, se produjo una inspección de la aeronave que reveló daños en la sección de la nariz, en la parte izquierda del avión, con un hueco de 20 centímetros de diámetro y la presencia de una sustancia desconocida a su alrededor. Las autoridades aeronáuticas colombianas clasificaron el incidente como “choque con objeto desconocido”.

Según nos informó Alfonso Salazar: “este avión lo reparamos en la Base Mexicana de Aviación, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en el año de 2016. La reparación salió en 500.000 dólares. El golpe fue bajo la ventanilla del copiloto y la conclusión fue que se trató de un ovni, de un objeto desconocido. Cuando llegó el jet me dijeron que le habían golpeado con una escalera, y quisieron ocultar el incidente. La lámina del avión tenía unas rasgaduras con una sustancia de color negro, como asfalto líquido. La lámina que se le cambió al avión colombiano se le quitó, se guardó en una caja de madera, se selló y se envió a Colombia. La posible explicación del golpe del ovni al airbus colombiano fue la siguiente: un ovni se estrelló de lleno contra el avión en vuelo recto y nivelado en el momento de la operación de aterrizaje en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá, Colombia”.

PERSECUCIÓN OVNI EN BOGOTÁ

Tal y como nos recuerda el experto Alfonso Salazar, hay muchos incidentes entre ovnis y aviones en Colombia: “tenemos la persecución ovni que tuvo lugar en Bogotá, cuando un avión T-33 de la Fuerza Aérea Colombiana interceptó un ovni en 1964. Esta aeronave, con matrícula 2072, había partido desde la base militar de Palanquero, en Puerto Salgar, Cundinamarca, con rumbo al Aeropuerto El Dorado, en Bogotá, donde pilotos y controladores aéreos habían reportado la presencia de fenómenos aéreos anómalos.

Como ha afirmado en diversas entrevistas uno de los testigos del incidente, el controlador aéreo Eduardo Russi, quien trabajaba en El Dorado, en aquellas semanas de 1964 hubo varias alertas en el aeropuerto por pilotos que reportaban tráficos desconocidos, llevando a cabo maniobras peligrosas en las cercanías de sus aeronaves, y sin embargo, sus reportes se recibían con sorpresa y desconcierto en la Torre de Control de El Dorado porque los controladores aéreos no recibían información de esos tráficos ni en sus radares ni de manera visual, de modo que no tenían cómo comprobarlo.

El día del incidente, el piloto de un avión Constellation de Avianca, que había partido desde la ciudad de Cartagena, contactó con los controladores del aeropuerto de Bogotá para alertar de unas luces que estaban pasando tanto por encima como por debajo de la aeronave. En este caso, los operarios del aeropuerto El Dorado pudieron confirmar el testimonio del piloto y observaron los fenómenos aéreos anómalos moviéndose peligrosamente cerca de este avión. Así las cosas, la Fuerza Aérea de Colombia envió a sus aviones T-33 para brindar apoyo a la aeronave de Avianca. Eran los FAC 2072 y FAC 2070.

Estando ya los aviones de la Fuerza Aérea Colombiana en el aire, varios operarios del aeropuerto El Dorado, así como una aeronave de Avianca, habían detectado un fenómeno anómalo sobre la torre de control. En palabras de Russi: “era un objeto redondo, como una rueda, de color amarillo y con partes negras. Dentro de la esfera había una luz blanca intensa, como la de la soldadura eléctrica. Brillaba más que el sol”. El FAC 2072, a punto de aterrizar en El Dorado, también detectó el objeto, y le autorizaron, desde la Torre de Control, investigarlo, llegando a estar a unos 600 metros de distancia del mismo.

Ante esta maniobra del avión de la Fuerza Aérea Colombiana, el objeto subió en vertical, siendo perseguido por los militares, quienes a los tres minutos comunicaron al control de El Dorado: “Torre El Dorado, le informo que tengo nivel de vuelo de 31.000 pies y el avión no da más. Tampoco tengo combustible suficiente, autoríceme descenso”. El ovni desapareció hacia el oeste, dejando a los testigos completamente atónitos. La información ha sido dada a conocer en Colombia por el controlador aéreo Eduardo Russi, a pesar de que les pidieron, desde instancias superiores, guardar silencio.

Alfonso Salazar nos comparte otro de los muchos sucesos que se han dado en el espacio aéreo colombiano: “el 21 de enero de 1977, un Boeing 727 de Avianca, cuando estaban a 250 kilómetros de Bogotá, a la altura de Ibagué, divisó una extraña luz blanca. El piloto, Gustavo Ferreira, comunicó la anomalía al control en Bogotá, quien le confirmó que el objeto aparecía en sus radares. Fueron minutos angustiosos, porque el objeto se desplazaba a gran velocidad en dirección al Boeing de Avianca. Ferreira tomó la decisión de encender las luces de aterrizaje, y ante tal situación la luz blanca, según declaró Ferreira más tarde, se convirtió en roja. El piloto volvió a encender las luces de aterrizaje, haciendo señas al objeto mediante la luz, y el ovni cambió su tonalidad a verde. Pasados unos minutos, el objeto se desplazó hacia el sur y desapareció. Los radares de El Dorado detectaron que este objeto se alejó a 44.000 kilómetros por hora”.

EL OVNI QUE DEJÓ CIEGO A UN PILOTO EN BOGOTÁ

Así mismo, Salazar nos compartió otro caso fascinante que guarda en sus archivos ufológicos: una nota de la agencia de noticias AFP que se publicó en la prensa mexicana el 6 de mayo de 1977. La información reza así: “Reitera un piloto que fue un ovni lo que paralizó su avión. El piloto colombiano Manuel López reiteró que fue un ovni el que paralizó su avión y le causó ceguera temporal cuando volaba sobre la sabana de Bogotá. López, que se repone en un hospital local de su odisea de dos horas, durante la cual estuvo al comando de su avioneta Cessna sin ver nada, siendo ayudado por otros cuatro aviones y la torre de control del Aeropuerto El Dorado de esta capital, relató a los periodistas las peripecias que experimentó el jueves a medio día.

Según el piloto, de 22 años de edad, el vuelo se realizaba normalmente cuando, en cercanías de Bogotá, divisó a su lado derecho un disco ovalado con una pequeña cúpula que despedía fosforescentes luces amarillas y rojas. Luego el objeto se colocó a su izquierda, bajo el tren de aterrizaje, y posteriormente al frente, desapareciendo en forma vertical y a enorme velocidad. Fue entonces cuando el piloto comprobó que no podía ver nada y que los aparatos de su aeronave, incluida la radio, no respondían a sus maniobras de control. En medio de su trance, López recuerda que vio un paisaje extraño, compuesto por desiertos, planicies, montañas totalmente desconocidas, lo que agravó aún más su desorientación. Volando a ciegas, el aviador lanzó llamadas de auxilio que fueron finalmente escuchadas en El Dorado y varios aviones despegaron para socorrerlo en la emergencia.

Finalmente, tras 120 dramáticos minutos, los pilotos pudieron conducirlo al aeródromo, en cuya pista central se posó sin daño alguno. Las conversaciones entre la torre de control y los aviadores fueron captadas por un radioaficionado que grabó y cedió a la cadena radial ‘Caracol’, que les dio amplia difusión. Respondiendo a la prensa, López reafirmó su inquebrantable creencia en el ovni y aseguró que seguirá volando hasta obtener su carné profesional. Consideró la aventura vivida como una experiencia más en su carrera.

De otra parte, la torre de El Dorado no reportó en sus radares la existencia de otro avión u objeto distinto en las cercanías de la avioneta de López en el momento del percance. Algunos científicos consultados expresaron dudas sobre el hecho, atribuyendo uno de ellos un colapso de López a la posible refracción de la luz solar sobre capas de hielo en la atmósfera. Empero, no explican la aparente paralización de los instrumentos del avión, que finalmente descendió a tierra cuando apenas tenía gasolina para unos veinte minutos más de vuelo”.

INCIDENTES EN EL PRINCIPAL AEROPUERTO DE MÉXICO