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La novela empieza con dos jóvenes montando caballos en una hacienda. Los protagonistas, Yamina (Perla) y Antuan (Sol), suelen ayudarse con las tareas alrededor de la hacienda para tener más tiempo y jugar juntos. Ellos se gustan, pero ninguno ha dado el primer paso. Los padres de Antuan lo envían a vivir a la capital, después de encontrar una carta de amor que ya sabían que era para Yamina. Lo que los jóvenes no saben era que los padres de Yamina lo habían ofrecido para un matrimonio arreglado, el cual fue adelantado. Los jóvenes son separados y se vuelven a encontrar después de diez años. Mientras intentan reanudar su relación, la tragedia toca a la puerta.
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Seitenzahl: 62
Veröffentlichungsjahr: 2023
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ENTRE PERLAS,SOL Y SANGRE
© del texto: Jacob Figueroa & Antonio J. Cesani
© diseño de cubierta: Equipo Mirahadas
© corrección del texto: Equipo Mirahadas
© de esta edición:
Servicios de autoedición Mirahadas, 2023
Editorial Mirahadas, 2023
Avda. San Francisco Javier, 9, P 6ª, 24
Edificio SEVILLA 2,
41018 - Sevilla
Tlfns: 912.665.684
www.mirahadas.com
Primera edición: julio, 2023
ISBN: 978-84-19904-38-6
Producción del ePub: booqlab
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra»
Asímismo la editorial no se hace responsable del material fotográfico recogido, ni de las fotografías, sobre los cuales el autor declara y garantiza disponer de todos sus derechos de explotación.
Jacob Figueroa & Antonio J. Cesani
Capítulo 1. Sueños Blancos
Capítulo 2. Caminos encontrados
Capítulo 3. Tímido amor
Capítulo 4. Brisas
Capítulo 5. Sombras
Capítulo 6. Sangre
Capítulo 7. Sombrillas de papel
Capítulo 8. Justicia
Es una mañana calurosa y soleada, el ganado ya viene de camino guiados por los labradores. Se escuchan gallos y las gallinas despertando a la hacienda con su cucarreo. De lejos se ven dos caballos que vienen deprisa por el valle; eran Antuan y Yamina, que hacían carreras. Era costumbre ver a estos dos compitiendo y divirtiéndose en la hacienda. La familia de Antuan estaban de acuerdo con esta amistad y trataban a este lo mejor posible. Esto no funcionaba, ya que Antuan hacía lo que fuese necesario por pasar tiempo con Yamina y tan pronto le asignaban quehaceres alrededor de la hacienda, él se las arreglaba para completar las tareas y pasar el mayor tiempo posible con su mejor amiga.
Toda esto lo cambiaría el padre de Antuan, don Julio, que buscaba entre las pertenencias de este y encontró una carta de amor, y no tomó mucho para descifrar para quién iba dirigida la carta. Don Julio entendía lo que tenía que hacer y terminó llevándose a Antuan al norte para vivir con familiares en lo que terminaba los estudios. En esos mismos días los padres de Yamina le dan la noticia de que ella estaría comprometida con Juan Manuel, de la Hacienda Dos Toros, pero Yamina no entendía lo que sucedía.
Cuando se quiso ir a buscar a Antuan, le dan la gran noticia de que él no estaría más por la hacienda. Esto tenía a Yamina confundida, ¿cómo estaría comprometida con alguien a quien no quería? Y ¿cómo sus propios padres la pondrían en esta tesitura? Todo parecía un mal sueño del que no podía despertar. El miedo empezó a contener a Yamina y ya no tendría a Antuan para ayudarla. Lo único que sus padres le dijeron fue que ya estaba decidido y que lo hacía para la familia. Sus padres le dijeron que la boda sería ese mismo fin de semana y que no se molestara en tener invitados, porque la ceremonia sería rápida y corta.
Yamina estaba desconsolada, no podía parar de llorar. Ese mismo fin de semana era su decimoquinto cumpleaños. La traición de sus padres fue un golpe muy fuerte para absorber. Mientras ella se miraba en el espejo llegó a la convicción de que estaba sola en el mundo. En un día logró a perder a Antuan, a sus padres y su libertad. Entre lágrimas logró quedarse dormida y al menos por un momento pudo dejar de pensar en su pesadilla de blanco.
1 año después
Yamina estaba en la cocina calentando leche y al fondo se escuchaba el llanto de un bebé. Era Antara, la niña de Yamina que había nacido hacía tres meses atrás. Antara era una niña hermosa de piel dorada con los ojos grises como dos lunas. Yamina estaba un poco pensativa, su marido no llegó la noche anterior. Era costumbre que Juan Manuel llegara tarde bajo los efluvios del alcohol, pero nunca dormía fuera de casa. Lo normal era que llegase en medio de la noche y forzaba a Yamina a que se entregara a él. Pero este día era distinto, Yamina no tuvo que darse un baño para sacarse la suciedad de Juan Manuel, era solo ella y Antara.
Se escuchó a alguien tocar a la puerta. Yamina se asomó a la ventana y vio que era su vecina Isabella.
Yamina: Hola, buenos días, Isabella. ¿Cómo estás?
Isabella: Nada bien, cariño. Ven, vamos dentro de la casa para hablar.
Yamina: Pero dime qué sucede. ¿Por qué esa cara?
Isabella: Es Juan Manuel. Hubo una pelea en la barra donde estaban anoche y hubo disparos. Juan Manuel murió, Yamina.
Yamina se quedó sin palabras. No entendía lo que sucedía.
Isabella: Escuché que los padres de Juan Manuel estaban hablando para sacarte de la casa y dejarte sin hogar.
Yamina: Pero ¿y la niña?
Isabella: Ellos no te quieren ni a ti ni a la niña Yamina. Trata de comunicarte con tu familia, Yamina, seguro que ellos te echarán una mano.
Yamina: ¿Familia? ¿De qué familia hablas? Mi única familia es mi niña. Ya perdí a mi familia en el momento en que me forzaron a casarme con ese animal. Así que ya ves, no tengo más familia. Si me disculpas, tengo mucho que preparar, pues como ya sabes, no tengo dónde quedarme.
Y así Yamina se prepara para un capítulo nuevo de su vida. La incertidumbre agobia su alma, pero una sola mirada de Antara era suficiente para llenar el corazón de fuerzas y voluntad. Yamina alza a Antara de la cuna y la mira a los ojos.
Yamina: Mi niña, mi vida, mi corazón, nunca pararé hasta darte la vida que te mereces.
Yamina no puede contener las lágrimas y rompe en llantos.
Isabella: ¡Yamina! Ya están al llegar los padres de Juan Manuel. Y amenazaron a todos a que no te ayudemos. Lo siento, Yamina.
Y así Yamina recoge su bulto y se lleva a Antara en sus brazos rumbo a su nueva vida. Lo único que ella tenía en su mente era caminar por el pueblo y tratar de encontrar dónde pasar la noche. Uno de los bultos estaba lleno de dinero que Juan Manuel solía tener en la hacienda. Yamina seguía caminando y solo veía caras extrañas y desconocidas, hasta que se fija en alguien que le sonríe y le pregunta: «¿¿¿Yamina???». Esta no reconoce quién es y sigue caminando hasta que escucha su nombre nuevamente.
Soraya: ¡Hola, Yamina! ¡Soy yo, Soraya!
Yamina: ¿Soraya? ¡Soraya! ¡Qué bueno verte!
Soraya: ¡Qué bueno verte, Yamina! ¿Y esta niña? ¿Es tuya?
Yamina: Si es mi niña Antara.
Soraya: Pero qué ojos hermosos tiene Antara. ¿Hacia dónde vas? Vamos a mi casa para almorzar y así nos podemos al día. Pero qué bueno encontrarte, amiga.
Soraya era una amiga de la infancia que tenía Yamina antes de que Antuan se convirtiera en su amigo. Es precisamente por esto que Antuan se convirtió en su amigo, ya Yamina no tenía con quién jugar cuando Soraya se fue de la hacienda.
Soraya: Aquí llegamos, Yamina. Esta es mi casa, pasa, por favor.
Yamina: Muchas gracias, Soraya, pero qué gran sorpresa encontrarte de nuevo. ¿Y con quién vives aquí?
Soraya: Pues tengo a mi hijo que mi mamá está cuidando. Tuve que dejarlo con ella por su seguridad. La familia de mi exmarido me lo querían quitar. Me quedé viuda hace dos años, y desde entonces somos nosotros nada más. Y tú, Yamina, ¿por qué andas con estos bultos? ¿Para donde te encaminas?
Yamina: Pues acabo de quedarme viuda, a mi marido lo mataron anoche en una barra, y ahora no tengo dónde quedarme porque mis suegros no me quieren en la casa.
