Entre portales - Javier Olivera - E-Book

Entre portales E-Book

Javier Olivera

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Beschreibung

En un mundo donde el tiempo y los deseos se entrelazan, esta historia desafía las normas temporales y emocionales. A través de portales mágicos y aventuras sorprendentes, el amor se erige como la fuerza primordial que guía a los protagonistas. Desde las profundidades de la tristeza hasta la ardiente furia del enojo, la trama explora los rincones más oscuros del alma humana. Sin embargo, en medio de la oscuridad, brilla el amor en acción, manifestándose en actos desinteresados de ayuda y compasión. Este relato invita a los lectores a un viaje donde lo espiritual se entrelaza con lo tangible, expandiendo los límites del tiempo y del corazón.

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Seitenzahl: 73

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Olivera, Javier Alberto

Entre portales : dos cuentos fantásticos / Javier Alberto Olivera. - 1a ed - Córdoba : Tinta Libre, 2024.

64 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-631-306-062-7

1. Cuentos. 2. Relatos. 3. Ciencia Ficción. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2024. Olivera, Javier Alberto

© 2024. Tinta Libre Ediciones

Entre portales Dos cuentos fantásticos

Índice

Tras los portales del tiempo y los deseos | 9

El amigo del príncipe | 45

Tras los portales del tiempo y los deseos

De pronto, escribir se volvió como una rutina que me hace sentir como revitalizado. Además, siempre hay algo delicioso cuando se comienza a escribir las primeras palabras de una historia, nunca sabes a dónde te pueden llevar. Me traen aquí, allá y al más allá, y sientes que tienes amigos cada vez que escribes aunque estés muy solo. Además, cuando escribes, es como un viaje de placer que haces con alguien muy querido, dejando las malas actitudes en casa para disfrutar y pasar un hermoso momento. Es encontrar en una hermosa joven gracia, belleza y encanto; es encontrar que aquella persona a la que le está yendo mal revela su verdadero carácter y ves una comprometida, fuerte y tenaz persona.

Siempre hay algo delicioso cuando comienzas a escribir las primeras palabras de una historia. Comencemos y veamos qué sale y a dónde me llevará.

En un lejano país, hace muchos años, crearon un extraño juego del tiempo y los deseos. Era muy antiguo, con dados y para cinco participantes. Este juego te permitía viajar por unos días al pasado, por unos días al futuro, podías detener el tiempo por un momento y todo quedaba congelado excepto el jugador. Te podía cumplir tu deseo y te daba herramientas para entrar a dimensiones desconocidas. Por ejemplo, abrías una valija, entrabas adentro, y ya estabas en otro mundo; lo que parecía de cuarenta centímetros al entrar se convertía en un planeta o podías crear un portal en cualquier puerta a otra dimensión, entre otras herramientas más. Pero había un problema: a cada lugar que viajaran, era preciso encontrar el juego para poder regresar y presionar reiniciar. Tampoco se podían mojar, drogarse, tomar excesivo sol en ese lugar, porque se duplicaban, es decir, tendrían un clon, y se complicaba así su regreso. Además, si se duplicaban, el clon era una persona muy mala, o demasiado estúpida, para hacerle entender que debían reiniciarse.

Esta historia comienza con un viaje a Hawái. Un niño de 17 años llamado Joaquín viaja a ver a su abuelo y se queda con él un tiempo. Su abuelo tenía unas cabañas para turismo y recibía a personas de todos lados, pero tenía problemas financieros, porque estaba yendo muy poca gente, y las deudas con un banco lo tenían preocupado, porque podía perder las cabañas. Era necesario un buen marketing publicitario, ya que tenía guías que mostraban el lugar, las cabañas estaban bien equipadas, cerca del mar, tenían una venta de tablas de surf, un salón de fiestas y comedor donde la gente podía almorzar, cenar. Además, hacían juegos y bailes.

El lugar era hermoso, pero Joaquín siempre iba a visitar a su abuelo en contra de su voluntad, ya que era obligado a ir por su padre, que trabajaba mucho. Joaquín era rebelde y se acostumbró a pelear con su padre, y también lo hacía con su abuelo. En el tiempo que Joaquín visitaba a su abuelo, salía a explorar la zona con unos amigos. Siempre le decía al abuelo que él no quería estar en ese lugar, que su padre lo obligaba y lo trataba mal, y el abuelo solo quería recuperarse de sus problemas financieros para que su hijo y nieto pudieran heredar el lugar.

En una tarde, Joaquín y sus amigos, explorando una vieja montaña, entraron en una cueva y encontraron un viejo juego.

Lo abrieron e intentaron jugar, pero el juego no funcionó porque era necesario, para que la magia del aparato se produjera, que hubiera cinco participantes. Lo cargaron en la mochila y lo guardaron.

Al terminar las vacaciones, el abuelo de Joaquín enfermó y murió. Joaquín iba a visitarlo todo el tiempo, se habían hecho amigos, aunque últimamente peleaban.

Cuando murió su abuelo, Joaquín se quedó con el deseo de decirle que lo quería muchísimo. Regresó a casa y, entre sus cosas, guardó el antiguo juego. Cuando llegó a su casa, lo guardó en un armario y el juego se quedó en ese lugar por 25 años.

Joaquín se casó y tuvo hijos, pero nuca jugó con el juego. Una noche, decidió tirar cosas que no les eran útiles, y entre ellas estaba el juego, pero ocurrió algo muy particular. Joaquín, a sus 43 años, se juntó a jugar a las cartas con cinco compañeros del trabajo y uno de ellos vio el juego, lo sacó, rieron por lo antiguo y empezaron a jugar. Y en esa ocasión el juego mágico funcionó.

El juego les informó a los cinco que, una vez empezado el juego, lo debían terminar, y que lo vieran al juego como un compañero, su aliado, y que era muy importante que siguieran las reglas. Repetía: es muy muy importante que sigan las reglas, si no, todo se puede complicar para regresar.

El primero en jugar

El primero que viajó en el tiempo fue Joaquín, y pidió viajar un tiempo antes de que muriera su abuelo, para poder decirle lo que no le había llegado a decir: que lo amaba muchísimo.

El juego le informó que debía viajar a Hawái e ir al lugar al que él iba cuando era niño.

También le informó las reglas del juego: que no podía mojarse, drogarse, emborracharse, tomar sol excesivo y que debía encontrar el juego con las señales y pistas que aparecerían en su bolsillo.

Cuando regresó a Hawái se encontró con él mismo en una zona de la playa y recordó que siempre iba allí para alejarse y pasar tiempo a solas, para no cumplir con las tareas de ayudar a su abuelo. El Joaquín adulto se acercó hasta ese niño, pero el niño le dijo que él no hablaba con extraños, estaba en ese momento de mal humor.

Pero, al final, Joaquín adulto logró charlar con aquel pequeño. Se presentó como turista y le dijo que necesitaba una cabaña. El niño lo llevó a Joaquín adulto a ver a su abuelo. Al verlo, el Joaquín adulto se emocionó muchísimo y quiso abrazarlo con toda su fuerza.

Pero le llegó un mensaje del juego a Joaquín adulto: que él no podía decirle a su abuelo cuánto lo amó, solo podía influenciar en Joaquín menor para que él se lo dijera.

Joaquín adulto le pidió hospedaje a su abuelo y este le dio una cabaña. Justo en ese momento le llegó al abuelo una notificación de embargo del banco, por una cuota impaga.

El abuelo lo hospedó, y como no había mucha gente, lo invitó a cenar con su nieto en su casa. En la cena, Joaquín niño peleaba con el abuelo.

El abuelo le decía al nieto que esas no eran solo tierras, eran su patrimonio. Decía: cuando era niño, a mi hijo le encantaba estar aquí, en este lugar, y si lo quieres vender, lo puedes hacer, porque puse todo a nombre tuyo. Eso le decía al nieto.

El nieto le dijo que él no quería ninguna herencia, que solo deseaba estar en casa con sus amigos, y no podía porque su padre lo obligaba a estar con él.

El abuelo se puso triste y conversó con Joaquín adulto.

—No puedo comunicarme con mi nieto, quizás sea que nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, escuchamos para solo contestar.

El abuelo solo quería que su hijo y su nieto heredaran el lugar, porque había sido de la familia por muchas generaciones. El niño tenía sus problemas, se levantó de la mesa y se fue hasta la cocina enojado.

Joaquín adulto pensó para sí mismo: “Abuelo, por qué te haces tanto problema por este lugar, quizás la madurez de un adulto sea encontrar aquella serenidad que teníamos al jugar como cuando éramos niños”. “Además”, pensó, “debo hablar conmigo de niño”.

Joaquín adulto se acercó hasta la cocina y le dijo al niño:

—¿Por qué te enojas con tu abuelo? No te acuerdas de los hermosos momentos que pasaron juntos, jugaron canicas, ping-pong, pescaron, hicieron fogatas en la playa, etc.

El viajero le mostró un álbum de fotos y le dijo: