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¿Hay forma de escaparse de uno mismo? Escribir puede parecer una opción, pero muchas veces solo te lleva a perderte más y más en las trampas que esconde tu cabeza. Entonces, puede volverse un recorrido que implica obstáculos bien variados, como los miedos, los recuerdos indeseables y la nostalgia. En forma de relato fragmentado, este libro consta de párrafos de diversa índole en tres capítulos (Principios, Conflictos y Finales). De esta forma, se invita al lector a perderse en la introspección de alguien que intenta encontrarse a través de las palabras, y así saberse, quizás, menos solo en su propio laberinto.
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Seitenzahl: 160
Veröffentlichungsjahr: 2021
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones. María Magdalena Gomez.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Esponda Oubiña, Martina
Fragmentos / Martina Esponda Oubiña. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2021.
248 p. ; 21 x 14 cm.
ISBN 978-987-708-794-9
1. Narrativa Argentina. 2. Literatura Juvenil. 3. Microrrelatos. I. Título.
CDD A863.9283
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2021. Esponda Oubiña, Martina
© 2021. Tinta Libre Ediciones
Introducción
Lo desconocido, lo bueno por conocer. Todo un mundo por descubrir, la adrenalina bombeando en mis venas. El impulso, el querer más. El avanzar, el tirarse de cabeza sin meditarlo. La seducción, la intriga. Me desgarra el pensar que puede terminar. La espera.
¿La espera para qué?
Cuando menos lo espero, lo constante se vuelve insoportable. Me aplasta. Me encuentro temblando de desesperación cuando los detalles dejan de ser detalles para convertirse en rutina, cuando parece que no existen más las sorpresas, cuando escasean las primeras veces… cuando entiendo que los principios son solamente una parte, algo que no puedo retener en el tiempo, algo que ahora está fuera de mi alcance. Como el agua escapándose de entre mis dedos, como el peso del tiempo sobre las relaciones.
Cuando la confusión surge de una certeza es siempre amarga.
Y bueno, ya lo sabemos, con los conflictos siempre llega el final.
Porque en un punto, algo falla, siempre.
Me veo preparando mi mejor plan de escape (en vano, ya es tarde), para encontrarme, después de tantas expectativas, con el tan esperado fin. Así, sin más.
Por eso a veces es mejor escribir el principio y convertirlo en final. Para no arruinarlo. Para que su belleza tenga la libertad de ser eterna.
A veces la condición para que una historia pueda ser eterna es ponerle punto final al principio.
Y esto marca ese recorrido por mi cabeza, todas las batallas internas y reconciliaciones conmigo misma a lo largo de los años, en un intento desesperado por entenderme y atar cabos, y rendirme muchas veces cuando me encontré con que no todo tiene explicación.
Expongo mis dicotomías, lo que sentí y pensé de manera contradictoria. Todo lo que todavía me pregunto y cuestiono, cosas de las cuales no estoy orgullosa y otras tantas que releo para revivir.
“Encontrame porque yo nunca te voy a encontrar a vos”.
Ni a buscar.
La rebeldía del espíritu que empieza a entender, pero no a aceptar. El cigarrillo a medio fumar, el éxtasis natural que te da el “probar”. Lo fundamental de un cómplice, lo fundamental del enemigo. El objetivo no es claro, pero lo enfrentamos igual. La desconfianza, los sentimientos encontrados. Las idas y vueltas, las idas que nunca vuelven. El deseo de repetir, el círculo vicioso. Las ganas de vivir, que se transforman en ganas de vivir mal, que se transforman en la curiosidad por la muerte, motor de la vida.
Escribo fragmentos porque la que escribe es un fragmento de mí. Es la que tiene la esperanza de encontrarme.
Consciente de esto, disfruto de estar perdida.
Fragmentos
Principios
1
Cuestión de correr o perseguir
Fanática del juego apasionado que mantiene la sangre corriendo por las venas y los ojos bien abiertos, del círculo vicioso que titila pero nunca desaparece.
Así busco mi camino, así gano mi inspiración.
Perdiendo tantas cosas.
Este es mi carpe diem. Vivo la lluvia, el sol, las calles, los semáforos, las ciudades y a las personas eternamente enamorada, pero siempre negando al amor.
Vivo por las sensaciones desenfrenadas, evitando los grises, dudando de todos, persiguiendo cicatrices; por la luna, la noche, un pucho compartido con un desconocido, una canción, una charla: por sentirme deseada, destrozada, mía y de nadie más.
Vivo para sentirme.
Siempre intensa, fugaz, eterna.
Vivo libre.
2
Debe valer más para vos el recuerdo que el presente.
Debe valer más para vos el suspiro que la palabra, que es lo único que tengo.
Yo quiero algo nuevo y vos estás lleno de cosas que no conozco.
Creo que recurro a vos cuando me quiero perder un rato, pero eso no implica encontrarte. Entre calles desconocidas, jugando a las escondidas, en una ciudad que nunca habitamos. Turistas de nuestras propias emociones, persiguiendo mentiras, actuando verdades de vez en cuando.
Soy tan dueña de mí misma, siento que lo controlo todo. Te escapás de mis pensamientos, formando una poesía que nunca va a poder ser escrita.
Estoy cansada de la persecución, ahora me quiero encontrar a mí misma.
(No me busques).
3
Cambios I
Empecé a entenderme a mí misma solo cuando me destrocé.
Encontré pedazos míos por todos lados: en el café de la mañana, en el sonido de la lluvia, en el olor de la tierra mojada. Una plaza, el ruido de las llaves, mi perfume. Y no eran espejismos, ni recuerdos. Poco a poco formé mi nueva realidad, sin perder mi esencia.
Todavía duelen los recuerdos, como esos cristales de colores hermosos que queremos agarrar por puro instinto. Todavía duele el espejismo de mi viejo yo en los ojos de los que ya no están.
No es rápido el cambio, no. Es lento.
Lento y necesario.
4
Cambios II
A medida que pasa el tiempo, las prioridades cambian. El cielo es siempre el mismo, pero las nubes se van moviendo. Y si uno no se mueve con las nubes…
Muchas veces sentía que había hecho el duelo casi sin saberlo, mucho tiempo atrás.
De a poco me fui desprendiendo de eso que me tiraba hacia abajo en lugar de impulsarme a avanzar. Cada uno tiene derecho a tomarse su tiempo para crecer. Nadie más que uno sabe cuándo llega el momento.
Cuando la vida nos da mil oportunidades y no sabemos por dónde empezar, tenemos que empezar por nosotros mismos.
Conocernos, proyectarnos. Hay momentos en los que necesitamos estar solos y aprender a escucharnos. Porque cuando parece que vivimos en un constante silencio, siempre hay algo adentro nuestro que grita.
5
Cambios III
Así que me desnudé.
Dejé desparramados por el piso todos mis prejuicios, todo lo que me hice creer que era, mi valentía de mentira, los pensamientos en vano. Y dejé de pensar en lo que dejaba atrás para empezar a convertirme en lo que esperaba del futuro.
Todos mis rasgos de autenticidad volvieron a mí, toda la calidez de las caricias de quienes me aman y amaron. El cambio de verdad es un renacer.
No hay que tenerle miedo a esa muerte momentánea, a esa crisis, a lo que empezamos a entender. No hay que tenerles miedo a los fantasmas del pasado, a las tormentas de hace años, a los cambios del futuro. No hay que tenerle miedo a ese paso tan grande y tan valiente que nos saca de nuestro margen.
Porque la verdad es que ese margen no existe.
Todos los límites que nos fuimos poniendo no existen.
6
Volvamos a las cosas chiquitas.
Volvamos a todo eso que nos hacía bien, a olvidarnos de los problemas que parecen grandes.
Volvamos al olor dulce de un libro viejo y al calor del café que nos saca el frío, nuestra taza favorita de por medio.
Volvamos a querernos, a encontrarnos. Volvamos a hacer lo que nos gusta cada vez que tengamos un rato para nosotros.
Volvamos a lo que éramos, a lo que nos ayuda a ser un poco más nosotros.
Volvamos a aprender a sonreír por los detalles, esas sonrisas que la rutina nos sacó.
Volvamos a nosotros.
7
Confundo la ternura con compasión muy seguido.
Capaz por eso me vuelvo hosca cuando menos debería, y tierna en las peores ocasiones.
No me entiendo, y me molestan las cosas que están fuera del alcance de mi comprensión.
Me molesta querer irme por miedo a que te vayas primero, por miedo a intentar, por miedo a estar pendiente, lo que hace que esté pendiente a su vez.
Tengo que esperar a que muevas tus fichas para mover las mías. Y ahora que tiramos el tablero y usamos la mesa para otra cosa, las piezas quedaron desparramadas por todo el suelo, y me agacho a buscarlas con desesperación, tratando de recordar dónde estaba cada una, qué lugar ocupaba. Dónde estás vos y dónde estoy yo.
Pero la memoria me falla y termino siendo yo la que tira el tablero a medio armar. Y vos me mirás, tan tranquilo. Con compasión.
No necesito tu compasión. Necesito que creas que no me importa nada, y creerlo yo. Necesito que pienses que no me interesa tu ternura, ni ninguna otra cosa que tenga que ver con vos. Necesito pensarlo. Necesito pensar todo, frenar el mundo y dar marcha atrás. Acordarme de cada caricia, de cada beso y poner todo en su lugar de vuelta.
Qué mal va a terminar esto si no termina ya. Y quiero frenar pero me frena el miedo de que pueda terminar bien y no haberlo vivido, por una vez.
Capaz por eso me arriesgo cuando no tengo que arriesgarme y me acobardo cuando tengo que poner otra ficha, una ficha nueva, una ficha que no existía y cuya existencia ahora me niego a asumir.
Cómo cambia el juego cuando se queda sin reglas que seguir.
¿Cómo seguir jugando cuando deja de ser un juego?
Pero sigo siendo consciente de que vos podés ganar, o podemos perder los dos, pero nunca vamos a poder ganar los dos.
Y yo, al final, siempre pierdo.
Siempre me pierdo.
8
Actuá para mí, por favor. ¡Qué bien te sale!
Lo hacemos todo el tiempo, quién sabe si alguna vez fuimos capaces de tener un sentimiento verdadero. Nos conformamos con hacer creer a los demás lo que queremos hacernos creer a nosotros mismos. A veces sale, a veces no. Es más fácil actuar.
Atrás de tantas máscaras ya no reconoceríamos nuestras propias caras. Tantos escenarios recorrimos, pero el guion es siempre el mismo. Comedia o tragedia, nos vamos adaptando.
Los griegos estarían orgullosos de nosotros. Alguien aplaude a lo lejos. Cómo nos vamos a cansar, si es para lo que nacimos. Es a lo que estamos acostumbrados.
Y si nuestra única realidad es esta,entonces admiro al valiente que tildan de rebelde por salirse del guion.
9
Una criatura salvajese pasea de acá para alláy miraa través de las rejas queno sabe si la protegeno la encierran.Late con fuerza,a mi izquierda,me suplica.La libertad completano existemientras estemosen nuestras cajasde piel y huesos.Pero me ruegaque sea lo más libre que pueda.Que haga lo que me pide,que hagahasta que la cajano nos limite más y podamos sonreír juntospor la vida que tuvimos.Sonreír juntosporque vivimos miles,millones de vidas,en la única que vivimos.
10
Autorretrato
Me pregunta qué busco. ¡Como si fuera una pregunta simple! Me pregunta qué busco y espera una respuesta rápida. Rápida como mi lengua, como sus manos. Rápida como lo que entraña lo físico.
No, ¿qué busco?
Busco complicarme la vida. Sentir, en resumen. No, resumen no. Espera una respuesta elaborada.
Busco enamorarme del amor y de los detalles, busco vivir enamorada de un gesto, una palabra, algo irreal.
Qué busco.
Busco destruirlo, hacerlo mío. Busco que me busque y no me pueda encontrar. Pero no le puedo decir eso.
Busco romance, busco piel y química; busco guerra, algo a lo que aferrarme. Busco quien pueda cambiar esta manera tan cínica de ser que tengo. Busco ser excepción y decepción. Busco que me rompan y junten mis pedazos. Busco encontrarme.
Busco hasta que la palabra extingue su significado, busco que me extingan como fuego, busco un valiente que se atreva a hacerlo. Busco una comprensión que no existe, un cielo que no alcanzo.
Busco, mi amor, solo busco.
11
¿Quién serías si perdieras la vergüenza?
Si rompieras con lo socialmente estipulado, si no tuvieras miedo de dar el primer paso. ¿Quién serías si entendieras que mandarse cagadas es vivir? Si pudieras ver que en esos momentos únicos sos auténtico, cuando te dejás llevar por el impulso. Sin motivos, dejando la razón de lado, ¿quién serías si te sintieras libre de hacer lo que sentís? Si no te preocupara que los demás estén mirando, si te animaras a callar esa consciencia que prohíbe e inhibe.
¿Quién serías, entonces, si fueras vos?
12
Ya me puedo ver añorando esas charlas que todavía no tuvimos. ¿No es eso lo que hacemos siempre? ¿No es eso vivir?
Los recuerdos, la nostalgia, confundiendo constantemente pasado y presente, volviendo al futuro pasado, contraponiendo los tres tiempos como si fuéramos dueños de este (qué ironía).
Todo se escurre en nuestras manos, lento, rápido, inevitable.
Esperar los segundos que vienen, anhelando que pasen esos minutos infinitamente muertos.
¿Y después, qué?
13
El juego empieza donde termina.
El caos se desata como vos desatás sutilmente las sogas que me amarran a la nada.
(¡A la nada!).
Algo me lleva a pensar que esto es lo que todos estamos buscando. Algo me lleva a imaginar que todas las mentiras y los besos sin cara ni nombre son parte del querer llegar a esta gran verdad.
Humo y luces rojas; tus ojos brillan.
Todos caminamos solos por la calle, jugando a distraernos con nimiedades, esperando casi inconscientemente que ese día llegue.
Que ese amor irreal nos consuma.
Ese amor que envuelve, que nos saca de la realidad. Que es impredecible e imprescindible.
Esa montaña rusa que realmente genera algo, algo de verdad, que nos obliga a improvisar porque ya estábamos acostumbrados a fingir sentir (auto convicción). Eso que nos mata y nos resucita mil veces.
Si tenés mala suerte, ese día llega, y cuando el caos se desata es difícil saber Si el comienzo termina alguna vez.
Por lo pronto, esto es real: el dormitorio se está prendiendo fuego con nosotros y mañana no va a quedar nada más que cenizas.
14
El punto justo en el que se mezclan los tres tiempos.
El miedo a no ser un cliché se vuelve cliché. Y no falta mucho para que te des cuenta de que yo soy uno, ni para que yo me dé cuenta de que vos lo sos también.
En un parpadeo vamos a estar los dos haciéndonos preguntas sobre la pertenencia.
Que vos no sos mío, ni yo tuya.
Que los dos somos del tiempo. Del que nos queda, del que perdemos y del que hacemos valer. No pertenecemos a nada más que a esa cuestión incierta, tan certera, que solo marca su paso dejando arrugas en nuestra piel y cicatrices en nuestras almas.
No dependemos de nada más que de algo que no tiene otra cara más que la nuestra, que nos desafía a controlarlo antes de que sea tarde. Porque se hace tarde con cada segundo y no hacemos más que pelear y quejarnos de nuestros errores para volver a cometerlos cada vez que se nos presenta la oportunidad. Porque algún día vamos a dejar de ser y no nos damos cuenta. O lo ignoramos.
Lo estamos dejando pasar.
(Lo peor y lo mejor de esto es que el sentimiento se despierta cuando la otra persona no está. Y si volviera, los pensamientos desaparecerían.
Del drama no hay retorno).
15
Absortos en la estupideza la que nos condenael ser humanos,amanecemos con un terrible dolor de cabezay con palabras en lapunta de la lenguaque no podremos decirsino hasta la noche próxima,aunque para ese entoncesya las habremos olvidado,y formarán partede aquello que guardamosen el fondode nuestras cabezassin saberloni notarlo.
Agobiándonos,se van a juntar en nuestro pechoy con el paso del tiempo nos van apudrir por dentro.Las palabras no dichasse arrastran,nos amenazana lo largo de nuestra línea del tiempo.
16
Quiero ser como cuando me despierto. Como esas mañanas que abro los ojos y sonrío, quiero vivir en el renacimiento continuo, en la curva de tu hombro.
Quiero ser como esos días que nunca terminan, cuando me acuesto y todo gira, y tu cara ríe desde lo oscuro.
Quiero ser como cuando miro el techo y suspiro, y no tengo ganas de nada más que de dejarme ser, cuando ya parece que nada importa porque es tan obvio que mañana vuelve a amanecer.
Quiero ser brillante como el sol que te molesta cuando se cuela entre las roturas de la persiana y como la oscuridad que te envuelve cuando volvés cansado a casa. Quiero ser el día que da la sensación de tener final pero que es eterno hasta que ya no.
Y esos puntos suspensivos te toman desprevenido y lo único que suena es el eco de lo que fue.
Quiero ser el eco de lo que no fue irrumpiendo en tu presente, llenándote los oídos de ganas de que sea hoy.
17
Futuras nostalgias
Todas las emociones fluyen de repente. Y entiendo que hay muchas cosas que no viví y tantas otras que no sé. Quiero vivirlo todo.
Quiero vivir todo de vuelta.
Entonces mi cabeza va más rápido que la lapicera y se convierte en un complejo alboroto de caras, voces, el sonido de las risas que alguna vez escuché. Imágenes de la gente que amo y me ama, dudas y recuerdos de lo que fui. De lo que soy. ¿Qué seré?
Un tumulto de ideas e imágenes. Y recuerdos que no quieren vivir en el ayer (no quiero vivir en el ayer).
¿Miedo a lo que viene? ¿Estoy parada frente al futuro intentando enfrentarlo con un escarbadientes? Pero qué bien se siente poder escribir(lo). Dejarme ser, que salga mi verdadero yo, mientras siga acá adentro. Retenerlo para que sea eterno en esta hoja, transformarlo en futuras nostalgias.
18
Motor
Los que fueron, los que casi son y los que no pudieron llegar a ser.
Definitivamente, nada se compara a escribir en papel.
Es lo que ocupa mi cabeza todo el tiempo. No paro de hacerme preguntas.
¿Por qué?
Y la respuesta se escapa entre los pasillos del laberinto que es mi cabeza y nunca, nunca, puedo alcanzarla. Y espero no hacerlo.
Porque si tuviera una respuesta, me quedaría sin motor.
Sin razón para escribir (para ser).
Sin un último suspiro.
Que pase la próxima incógnita, lista para ser analizada. Que pase el próximo que esté dispuesto a ser inmortal entre estas viejas páginas.
Que pase el que quiera ser musa, cuyo ego sea más grande que su capacidad de dar amor. Quien tenga ganas de ser juzgado y me juzgue a mí también, hasta el hartazgo. Quien quiera romperme el cerebro y los esquemas, quien prenda fuego mis teorías y con quien me pueda volver fuego. El que pueda agotar mis excusas y técnicas, el que me sople para convertirme en viento.
Sigo pensando. No hay nadie capaz de desatarme de mí misma, de esta cuerda que me condena a ser ajena a la cordura.
Que pase la próxima pregunta, igual a las demás.
19
Aprender a vivir con el vicio de vivir.
Con esa curiosidad que no se sacia. Con la necesidad de que tus ojos vean todo, absorber la belleza que tiene cada rincón. Conocer a la gente. Asumir los defectos y encontrarles la vuelta.
¿No es re loco pensar que todos los que nos rodean ven las cosas como nosotros? Cada uno en su caja de huesos y piel. Todos sentimos lo mismo de manera diferente. Todos tomamos diferentes caminos desde la misma avenida. Y toda esa mezcla, todos esos detalles que nos hacen diferentes, hay que saber usarlos para aprender. Aprender que el mundo es el mismo, pero somos nosotros los que elegimos cómo percibir las cosas, cómo enfrentar los problemas y todo eso que hace que nuestra vida sea única.
Es cómo la vivimos.
Yo elijo vivir con el vicio de vivir.
20
Veo arte en todos lados, sin menospreciar al arte.
Tanto en las grandes obras de Miguel Ángel como en un parpadeo. Hay tanto arte en Dalí como en un abrazo.
