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"«Cuando te sientes perdido e incompleto es porque no te has encontrado a ti mismo»". Gardenia; es el primer libro de la Saga Efímera, que representa lo fugaz que puede ser nuestra realidad, llena de sentimientos apresurados y; enraizados en nuestras cuatro protagonistas. La energética Lilith, la impulsiva Bri, la bondadosa Nina y la perezosa Ann, se ven envueltas en un mundo que no es el suyo, donde deberán luchar en búsqueda de su hogar y descifrar los diversos secretos en los que se verán sumergidas. En su búsqueda, aprenderán a adaptarse a este mundo lleno de magia y criaturas fantasiosas, contra el cual no solo deberán luchar, sino que se volverán parte de él. Encontrándose en un camino lleno de enemigos, aliados que parecen lo que no, amores fugaces y sentimientos profundos. Una continua lucha en este destino incierto, lleno de deberes y responsabilidades que no esperaban, solo su amor y deseo de pertenecer juntas les ayudará a no temer. Una forma diferente de amar, de luchar contra la adversidad y buscar la felicidad. Un amor secreto. Una flor. Gardenia.
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Seitenzahl: 423
Veröffentlichungsjahr: 2024
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Yasna Diaz Arevalo
© lissette bastias
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz
Diseño de cubierta: Rubén García
Supervisión de corrección: Celia Jiménez
ISBN: 978-84-1068-812-4
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».
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«Cuando te sientes perdido e incompleto es porque
no te has encontrado frente a ti mismo»
Agradecimientos
Este libro está dedicado a nuestros amigos y familiares que siempre nos han apoyado y creyeron en nosotros desde el principio, incluso antes que nosotras mismas.
En especial a Sofía Díaz, nuestra fan número 1, la que ha sido nuestra constante motivación, nos ha dado ánimo y entusiasmo para continuar con esta ardua tarea.
Gardenia está dedicada para ti, eres nuestro sol.
Capítulo 1
Tan solo el murmullo del viento entre los árboles se oía ir y venir, el frío, en vez de ayudar a reconfortarse, provocaba, más bien, una sensación de ansiedad, expandiéndose desde la médula de sus huesos hasta todo el cuerpo, el último recuerdo de aquella noche, por parte de las cuatro jóvenes, fue bajar por aquella carretera hasta la orilla del río. Era una noche sin luna, percibían que la oscuridad las amparaba, al sentir que el mundo conspiraba con ellas a mantenerlas ocultas.
Las cuatro caminaron de la mano hasta sumergirse completamente en el río, siguieron su camino hasta llegar a la otra orilla, pero jamás llegaron al otro lado, en su lugar subieron a la superficie encontrándose en el medio de un lago, oscuro y sombrío.
Caminaron hasta la orilla y, al llegar allí, sin conocer la razón, una extraña sensación las recorrió, nublando su vista y cayendo inconscientes en el acto.
La primera en recuperarse y en despertar fue Lilith, de inmediato se incorporó y miró a su alrededor, el lugar parecía ser un manantial rodeado por montañas y frondosos árboles, no conocía ese lugar, simplemente no sabía dónde se encontraban.
Las chicas y ella habían seguido las indicaciones que Cassie les había sugerido, tocó su cabeza adolorida, fue allí cuando algo la desconcertó.
Volvió a tocar nuevamente el lado derecho sobre su parietal con cuidado, encontrándose, una vez más, con algo sobresaliente, que al sentirlo parecía ser un cuerno.
—¡Pero qué demonios! —blasfemó—. Tienen que estar bromeando, juro que el que me implantó esto pagará con su vida.
En ese momento se dio cuenta de otra particularidad; algo largo y delgado como una manguera se movía a su alrededor, lo tomó entre sus manos y se fijó con atención en ella, aquello era de un color oscuro y bastante áspero, tiró un poco más de ella y ahí se percató de algo importante, e inesperado.
¿Realmente estaba sucediendo? ¿Aquella extensión venía y era parte de su cuerpo?
—¿Qué rayos? Ahora tengo cola —comentó molesta—. ¿Qué sucede aquí? —bufó observando a su alrededor, y vio a tres cuerpos acostados en el suelo, no muy lejos de ella. —Nina, Bri, Ann. ¡Alguien despierte! Necesito que alguien me explique qué está pasando. Comenzó a avanzar algo inquieta en dirección de aquellas jóvenes, pero tropezó y cayó cerca de una de las chicas, que estaba aparentemente dormida.
—Auch, eso dolió —soltó mientras se sobaba un poco la espalda baja.
—Lili, ¿eres tú? —La voz de la chica con que había tropezado la desconcertó, era algo tímida y dulce…
—¡Nina, despertaste! —contestó ella reconociéndose inmediatamente y acercándose a la chica—. ¡Al fin! Alguien me podrá explicar qué está sucediendo. —La miró fijamente y pudo ver un notorio cambio en ella.
—¿De qué estás hablando? —preguntó la otra chica—. ¿Qué está sucediendo? —Abrió sus ojos y un extraño destello la comenzó a invadir, iluminándola completamente—. ¿Qué fue lo que echaste en mi copa esta vez, Lilith? —La miró con reproche, su amiga tuvo que cerrar de golpe sus ojos, pues aquel resplandor comenzaba a molestarle bastante, como pudo tomó la mano de su compañera para ayudarla a levantarse.
—¡Juro que esta vez no he sido yo! —contestó ella seria, evitando ver a aquella muchacha, pues la luz le molestaba—. Además, yo no soy la que irradia luz y tengo esas largas alas en mi espalda.
—¿De qué alas hablas? —preguntó la chica desconcertada—. ¡¿Qué te fumaste esta vez?!
—¡No consumí nada! —soltó molesta—. Y de estas alas te hablo. —Dirigió una de sus manos hacia una de ellas y las jaló suavemente.
—¡Oye, eso duele! —comentó la otra y se acercó a su amiga—. Pues yo no soy la única con accesorios nuevos, tú tienes cola, cuernos y alas como murciélago —agregó.
—¿Pero qué? —Subió sus manos hacia su cintura y ahí pudo percibir las ásperas alas que salían de sus omoplatos.
Como pudo, tomó a su amiga del brazo y la llevó a la orilla del lago, con el fin de ver mejor su reflejo en él, y así comparar si lo que había dicho su amiga era cierto.
Al mirar su reflejo podía ver perfectamente su nuevo aspecto, su cabellera negra había crecido unos cuantos centímetros, llegando ahora hasta los hombros, sus ojos, antes verdes, se habían tornado a un rojo sangre. De su cabeza desprendían dos cuernos, además de tener unas alas oscuras de murciélago, y su infaltable, larga y delgada cola.
Nina, por otro lado, miró su reflejo también, casi al instante pudo notar aquellas enormes y blancas alas emplumadas; su cabello, antes rosa, que le llegaba por debajo de los hombros, ahora poseía destellos amarillentos, y sus ojos color miel se habían transformado en un color morado pálido.
—¿Realmente estas somos nosotras? —preguntó Nina a su amiga, tocándose el rostro—. Debemos buscar a Bri y a Ann, quizás ellas entiendan mejor que nosotras lo que está sucediendo.
—Brillante idea —contestó Lilith con sarcasmo—. ¿Cómo no se me ocurrió antes?
Nina acomodó su cabello haciendo caso omiso de su amiga y comenzó con su ardua búsqueda.
Aquella tarea no les fue difícil del todo, pues la luz del cuerpo que emanaba la actual rubia la ayudó a encontrarla, sin embargo, al acercarse a una de ellas, algo la desconcertó.
—Lili, aquí hay dos chicas, sin embargo, dudo de que ellas sean…
La más cercana a ella, se incorporó en ese instante.
—¿Dónde estoy? —preguntó entreabriendo los ojos, mirando fijamente a la chica que tenía al frente—. ¿Acaso morí y estoy en el cielo? ¿Acaso vienes por mí, a llevarte mi alma? —Miró el lugar con duda encontrándose con la otra chica—. ¿Quiénes son ustedes y qué es lo que quieres? —preguntó sobresaltada.
—Eso debería preguntarlo yo —contestó Nina seria—. ¿Qué fue lo que hiciste con mis amigas?
—¿De qué estás hablando? —exclamó la chica de cabellera blanca grisácea con reflejos violeta—. No sé quién sean tus amigas, pero las mías también desaparecieron y creo que tú y tu amiguita tienen algo que ver. —Indicó a Lili, quien estaba de espalda, dejando solo a la vista su cabello negro, para, luego, observar a la otra muchacha inconsciente—. Si es así, juro que se arrepentirán. —Inmediatamente se levantó y de sus manos comenzaron a salir una pequeñas llamas, una chispa cayó al piso provocando que este ardiera.
—¡Oye ¿Qué demonios te sucede?! —Como pudo Lili corrió para apagar la llama pisando el pasto que había prendido—. No sé qué rayos le pasó a tu acompañante, pero te aseguro que ni Nina ni yo hemos hecho nada.
—Esa voz… —Volteó la vista en la chica encontrándose con una azabache de ojos rojos—. Lilith, ¿eres tú? —preguntó incrédula, observó a la otra chica iluminada en detalle—. Entonces tú debes de ser… ¿Nina? —nuevamente preguntó, la rubia asintió débilmente—. ¿Qué fue lo que se hicieron? —Otra pregunta vino de ella riendo burlona—. ¿Dónde es la fiesta de disfraces y por qué no me avisaron?
—¿Cómo es posible que nos conozcas? —preguntó Lili a la defensiva.
—¡Acaso me están jugando una broma! Soy yo, Bri —contestó la chica molesta.
—¡¿Qué?! —las otras dos chicas gritaron al unísono impresionadas.
—Chicas, podrían callarse, con ese ruido no puedo dormir —comentó la otra muchacha que se encontraba a unos cuantos pasos de ellas, inmediatamente se sentó mientras se estiraba. —Esa sí que fue una buena siesta, si fuera por mí seguiría durmiendo, pero con sus griteríos no se puede. —Se levantó dejando ver que su gran estatura supera el promedio y una larga cabellera azul que le llegaba a las pantorrillas—. Tendré que dormir en otro momento. —Abrió sus ojos encontrándose con tres chicas que la miraban con cierto desconcierto—. Lili, ¿quiénes son ellas y que pasó con las chicas? —preguntó seria.
—Somos las chicas —respondió Bri rápidamente—. ¿Tú eres Ann?
—Por supuesto que lo soy -—contestó ella entre bostezos—. ¿Que acaso no me reconoces, Lilith? ¿Qué está pasando aquí? ¿Se pusieron de acuerdo para jugarme una clase de broma? —Tocó su cabello como señal de nerviosismo y ahí se dio cuenta de que había cambiado. —¿Pero qué? —Al poner el mechón de pelo tras su oreja, sintió que esta se había tornado aún más grande y puntiaguda—. ¿Podrían explicarme? —preguntó luego—. No me molesta tener el pelo de este color, pero lo que hicieron con mis orejas sí que se pasaron.
—Eso también me gustaría saber a mí —respondió Bri, que al ser iluminada solo por la luz que irradia su acompañante le daba un aspecto albino, se acercó a la chica de manera agresiva—. No me fío de que tú seas mi mejor amiga, ella era la más pequeña del grupo y tú al menos me pasas por una cabeza —increpó a la chica—. Ahora, dime, ¿dónde está? Y nadie saldrá herido. —Tomándola del brazo con brusquedad.
—Esa manera violenta —comentó Ann con desconcierto—. Bri, ¿en realidad eres tú?
—¿Cómo es posible que sepas mi nombre? —contestó ella irritada—. Ahora, dime, ¿dónde metiste a Ann, poste con orejas de murciélago? —Iba a golpearla, pero la chica esquivó el golpe casi de inmediato.
—¿Por qué tanta violencia? Supongo que solo habrá una forma de solucionar todo esto — comentó Ann, cuando la otra chica le dirigió otro golpe, ella lo detuvo con su mano y volteó su muñeca para ver la parte interna, encontrando de inmediato aquel tatuaje característico, que era un disco solar alado—. ¿A quién llamas poste? Intento de albina frustrado — comentó un poco molesta.
—¿Cómo me has dicho? —Tomó un mechón de su cabello entre sus manos, efectivamente estaba claro y blanquecino. Corrió a la ribera del lago para ver su apariencia y allí se encontró con la sorpresa, su cabello rojizo característico no estaba, en su lugar tenía una larga cabellera platinada, sus ojos de color marrón se habían aclarado, volviéndose a un amarillo con tonos naranjas cerca del iris y su piel se había vuelto más blanca—. Soy una albina ¿quién fue el de la idea de ponerme una gran cantidad de cloro en la cabeza?
—Te lo dije —comentó Ann cruzando los brazos y aguantándose un poco la risa.
—No me provoques, ferrocarril parado, anda a inspeccionar la atmósfera —comentó Bri mordaz—. ¿Qué fue lo que sucedió?
—No lo sabemos. —Nina se acercó a ella—. Es todo tan confuso, esperaba que tú o Ann nos dieran la respuesta. —Mostró el interior de su muñeca a la albina, dejando ver un tatuaje de alas con una aureola al centro—. Al parecer las que han tenido un mayor cambio han sido tú y Ann, si es que es ella, aún tenemos que comprobarlo.
Lili llegó hasta la peliazul, acomodó su cabello color azabache a un lado para que no le molestara y examinó la muñeca de la chica encontrando el tatuaje de alas con flores y enredaderas, característico de su amiga.
—Vale, somos nosotras —comentó Bri cabreada—. Bueno, un chiste, chicas, tenemos a una diabla, una niña ampolleta, a la hermana perdida de Fido Dido (Ferrone J, Rose Sue (1985) «Personaje publicitario utilizado por 7 Up» ) y una pseudoalbina.
—Puedes parar con los comentarios —le reprochó Nina cabreada—. Estamos con un tema importante.
—El último, Ann, desde arriba nos dices la predicción del clima —le dijo Bri a su amiga—. Pero ten cuidado con caerte que desde esa altura puede ser mortal.
—Muy graciosita, Bri —argumentó la peliazul con sarcasmo—. No crees que estás exagerando con todo esto, sinceramente dudo que pueda cambiar tanto.
—Si no nos crees, ¿por qué no lo ves tú misma? —dijo la azabache, la chica hizo caso y casi al instante se dirigió a la ribera del lago, encontrándose con una chica muy diferente a como era ella
Su cabello oscuro que caía hasta los hombros ahora era de color azul y le superaba la cintura, sus ojos pardos ahora tenían un color verde esmeralda, llegando al turquesa. En su frente se hallaba una especie de gema preciosa, de color verde en forma de rombo, que por más que quisiera, no podría quitársela, pero lo que más le impresionó fue su altura, de un momento a otro había crecido unos 10 centímetros—. ¿Qué sucede? ¿Acaso esto es posible? ¿Cómo pudo pasar? Esto no tiene lógica —argumentó ella algo perdida.
—Eso es lo que nosotras queremos saber —contestó Lilith—. Con Nina, supusimos que Bri y tú podrían hallarle una explicación a todo esto.
—No tengo la más remota idea de lo que está sucediendo —Bri contestó, observando la piel de su brazo tan blanca como la porcelana—. Todo lo que sé es que llegamos a este sitio desconocido y nuestras apariencias cambiaron increíblemente.
—¿Qué está sucediendo? En realidad esto no tiene lógica y, si no tiene lógica, no existe. ¿Qué está pasando aquí? —observó la peliazul espantada—. ¡¿Cómo es posible que pase todo esto?! —insistió—. ¡¿Qué hicimos para que nos pasara esto?! No lo comprendo. —Se desplomó en el suelo—. Sé qué hicimos esto por nuestro bien, porque Cassy nos dijo que era lo mejor, pero ¡es tan frustrante todo esto!, sobre todo porque nos encontramos en un sitio extraño, con una apariencia bastante peculiar, que no pasará desapercibida.
—Tienes razón, Ann, pero no tienes que preocuparte por eso —Nina le dijo sonriente, tratando de acercarse a ella y abrazarla—. Estamos juntas en esto y lo superaremos.
—Nina tiene razón —Bri contestó acercándose a la chica—. Si pudimos con la preparatoria, esto será pan comido.
—¡¿Cómo puedes estar segura de eso?! —gritó Ann de forma histérica levantándose rápidamente, aquello hizo que sus compañeras se alejaran un poco de ella—. Tan solo piénsalo, si antes no encajamos en ningún sitio, imagínate ahora, somos una especie de adefesios.
—Tranquilízate, Ann, deja la histeria para después —Bri dijo, tratando de controlar su irritación—. En este momento tenemos que concentrarnos, y ver lo que haremos, debemos dejar de dar rienda a nuestro cerebro.
—Bri tiene razón —comentó Nina de forma consoladora—. Te debes recomponer, necesitamos de tu lógica.
—¡Lógica! ¿Cómo quieres que sea lógica en un momento así? ¡Todo esto es insólito! ¡Simplemente no lo comprendo! ¡Por más que lo entienda no puedo hacerlo! ¡Realmente me frustra! —dijo ella dejándose caer al suelo, para luego poner sus manos alrededor de sus pantorrillas—. ¡Me siento inútil e inservible! ¡Esto no me gusta! —Comenzó a balancearse.
Las tres chicas observaron la insólita escena, aquella era la primera vez que veían a su amiga en esta situación, y no sabían cómo hacerla volver en sí.
—Déjenme, yo me encargo de esto. —Lilith se acercó de forma decidida a la chica, que aún se encontraba en posición fetal—. Haré que vuelva a la normalidad.
—¿Cómo harás eso? —preguntó Nina mirándola preocupada.
—Ya verás que con un buen golpe saldrá de su crisis y volverá a la normalidad. —Alzó su mano, con el fin de promover una fuerte cachetada a su amiga, pero antes de hacerlo fue tomada por los hombros por parte de las otras dos—. Oigan, déjenme hacerlo, tenemos que volver a Ann a la normalidad—. Trató en vano de soltarse de su agarre.
—Lo sabemos, pero un golpe no servirá —contestó Nina seria—. Hay que ver otra forma para hacerla reaccionar.
—Me encargaré de eso —comentó Bri, soltando a Lili de su agarre, y se acercó a la peliazul, la tomó de los hombros y comenzó a zamorrearla—. Ann, reacciona, tienes que tranquilizarte y pensar —dijo seriamente—. Te necesitamos cuerda. —La chica aún se encontraba en shock—. Vamos, reacciona —gritó—. ¿Crees que nosotras no nos sentimos como tú? ¿Que aquello no nos afecta? Aunque no lo demostremos, estamos igual de perturbadas que tú, pero sabemos que debemos calmarlos para analizar las posibilidades, tú misma lo has dicho y todas sabemos que eres la mejor para analizar estos casos, por eso ¡necesitamos que reacciones! —soltó—. Vuelve a ser la vaga y brillante de antes.
—¡¿Cómo voy a ser la de antes, si todo lo que me caracterizaba desapareció?! —comentó la chica molesta, ocultando con sus manos su rostro para que las demás no la viera llorar—. No sé si quede algo de la antigua Ann.
—Claro que sí —contestó Nina acercándose a ella, ya había soltado a su mejor amiga Lilith, quien ya estaba más calmada—. Aunque físicamente hayas cambiado, eso no quiere decir que lo hayas hecho en el interior y eso es lo que más importa. —Sonrió—. Te queremos por lo que eres internamente y no por tu exterior, para nosotras siempre serás la vaga, simpática y amable Ann, que adoramos. —Ann quitó su cabello azul de su cara y miró a las chicas directamente, mostrando el rastro de lágrimas en su rostro y su semblante triste.
—Sí, aunque ahora seas un poste te queremos por lo que eres —comentó Bri acercándose al grupo—. Ahora recupérate o yo te arreglaré con un buen derechazo. —La miró fijamente, y estiró su mano, esperando a que su amiga la tomara—. Sabes muy bien que soy capaz de hacerlo.
—Muy graciosa, Bri. —Ann por un momento sonrió y tomó la mano de su amiga—. Lo tendré en cuenta. —Se incorporó nuevamente, limpiando el rastro de lágrimas con sus manos.
—Deberías, sabes muy bien que estaría dispuesta a todo para hacerte reaccionar —comentó Bri en un tono burlón acomodando su cabello hacia atrás.
—Con tal de que no me agredas cuando la ira te invade, todo bien —argumentó Ann en burla—. Aún no deseo morir.
—Muy graciosita, intento de gigante —contraatacó Bri—. Me alegro de que ya estés bien.
—Yo también me alegro de que aquello sea así —soltó Ann sonriendo, miró a sus amigas. —Lo mejor será que hagamos un plan, después de todo, tenemos que averiguar dónde nos encontramos y a dónde nos dirigiremos. No podemos quedarnos aquí varadas por siempre, no me apetece caminar kilómetros, pero tampoco morir de hambre.
Capítulo 2
—Ann tiene razón, debemos tener un plan de ataque, pero lo primordial es saber las cosas básicas de supervivencia —agregó Bri.
Lili miró a Nina directamente, de un momento a otro su vista comenzó a dolerle, todo comenzaba a oscurecerse lentamente y su color rojo ya había vuelto a su verde original.
—Nina, hace poco me comentaste que tus padres, hace unos años atrás, te habían inscrito a boy scout. —agregó luego.
La mencionada asintió de forma tímida.
—En ese caso creo que lo más conveniente es que Nina tome la posición de líder en esta situación. ¿Quién me apoya? —Ann alzó la mano al terminar de decir esto, seguida por Bri y Lili.
—¿Realmente están seguras de que yo tome el mando? No soy muy buena cuando se me asocia de líder, ni siquiera sabemos dónde nos encontramos —preguntó Nina preocupada —. ¿Cómo podría ser una buena líder?
—En este momento eres la más adecuada para el puesto, Nina —dijo Lili acercándose a ella—. Todas confiamos en ti y sabemos que eres capaz de hacerlo.
—De acuerdo, lo intentaré. —Sonrió sutilmente, se quedó un momento pensando en lo que podrían hacer y luego observó a sus compañeras—. Creo que lo primero que tendremos que hacer es ver de qué disponemos y así efectuar un plan de supervivencia —comentó luego.
Las tres chicas asintieron hurgando en sus bolsillos y sacando lo que se encontraban en ellos, tan solo traían lo básico, unas llaves, golosinas y una navaja suiza que Lili llevaba entre sus cosas.
—Así que todo esto es lo que tenemos —dijo Bri seria—. Supongo que esto nos servirá. —Miró la azabache algo divertida—. ¿En serio traes una navaja? —Trató de tocarla—. ¿Dejaste el revólver en tus otros pantalones?
—¡Qué tiene! Mi padre me la obsequió y me dijo que la llevara a cualquier lado para protegerme —contestó Lilith como si nada, apartándose de ella.
—Tú con una navaja sí que das miedo —Ann soltó aquello sin reparo—. Espero que no hayas asesinado a nadie con eso.
—No lo he hecho —contestó la chica seria—. Pero siempre debe haber una primera vez. ¿Te ofreces de voluntaria? —En la última parte su voz se oyó tétrica.
-—No es el momento para eso, Lili —Nina la regañó observando lo que tenían—. Ahora debemos concentrarnos en lo que sucede. —Suspiró pesadamente—. Por favor, dame eso. —Indicó la navaja.
—Cuídala con tu vida. ¿Entendiste, Nina? —comentó la azabache algo dudosa, mientras le entregaba la navaja, la rubia asintió— ¿Ahora qué haremos? —preguntó.
—Según lo que leí en la guía de scout, lo primordial en este momento será hacer una fogata y mantenernos en este sitio —dijo Nina seria—. Además de buscar algo que nos cobije y nos de calor.
—Eso es fácil, Nina, cortémosle el cabello a Ann y con eso iniciaremos la fogata —soltó Lilith como si nada acercándose a la peliazul, con intención de trasquilarla.
—Pero ¿qué? —comentó Ann apartándose de ella—. No dejaré que me cortes el cabello para eso—. Tocó su cabello azul y lo esparció, dejando una parte por delante de sus hombros.
—No intentes eso, Lili —dijo Nina luego—. De todas formas, eso no servirá, solo busquemos unas ramas, hojas y piedras, con eso tendremos para la fogata.
—Solo una duda, Nina, apenas podemos ver. ¿Cómo crees que podamos encontrar algo con esta oscuridad? —observó Bri.
—Es cierto, pero no olvides que Nina es una linterna viviente —comentó la azabache—. Si ella es la que nos guía, posiblemente podamos encontrar algo.
—Gran observación, Lilith —observó Ann sonriendo mientras buscaba por el piso algunas piedras y ramas basándose por el tacto—. Nadie se había percatado de ese detalle —soltó sarcástica.
—No juegues con mi humor, Ann —comentó Lili molesta, sus ojos se volvieron rojos nuevamente—. Sabes que mi paciencia es poca. —Comenzó a buscar los objetos cuando se dio cuenta de un detalle.
—¡Basta de pleitos! —agregó la albina, que ya tenía algunas ramas en sus manos—. Ahora busquemos los benditos artículos que Nina nos pidió y con eso haremos la fogata —soltó—. No sé ustedes, pero yo me muero de frío. —Y como pudo comenzó a buscar algunas hojas y ramas.
—Oigan, chicas, no se rían de mí, ni mucho menos se burlen, pero puedo ver perfectamente, todo se ve tan claro —soltó Lili de repente, sus ojos seguían rojos, haciendo que su vista se mejorara enormemente, tanto que podía percibir el lugar como si estuviera en pleno día—. Por ahí hay una buena cantidad de ramas —soltó indicando el lado izquierdo del lugar, de inmediato la rubia se dirigió a dicho sitio y encontró lo que su amiga le había indicado.
—¿Cómo es posible que puedas ver perfectamente en la oscuridad? —preguntó Ann—. ¿Acaso tienes visión nocturna? —En sus manos tenía alguna alta cantidad de rocas.
—Ni yo sé cómo responder eso —contestó Lilith—. Pero simplemente lo hago. —Tomó algunas ramas y hojas cerca de ellas—. El paisaje de este lugar es simplemente precioso.
—Aprovechemos esto —comentó la chica volteando hacia ella—. ¿Qué es lo que ves? Por favor, danos una descripción detallada de este sitio.
Lili asintió y describió el lugar como pudo.
—Estamos en un manantial, hay una cascada a unos cuantos metros de aquí, por el lado derecho se ve un río, algunas rocas, árboles y montañas adelante y un pequeño sendero en esta dirección. —Indicó el lado norte de donde ellas se encontraba, sus ojos se comenzaron a tornar verde de nuevo—. Espera, ahora todo se está volviendo borroso —confesó—. Mierda —soltó la chica—. Todo volvió a ser oscuro.
—Está bien, con lo que nos dijiste tenemos —comentó Nina sonriéndole—. Es un buen lugar para acampar—agregó.
—Pero seguramente el sendero nos llevará a un pueblo o ciudad, deberíamos seguir, así llegaremos a algún lado y podríamos obtener algo de información —comentó Bri seria.
—No sería conveniente —dijo Nina seria, en medio del llano comenzó a cavar un agujero. —Si lo hacemos, terminaríamos por perdernos aún más, además de que correríamos mayor peligro. —Miró a sus amigas fijamente.
—Pero solo perderemos el tiempo aquí —argumentó Lili.
—No lo haremos —volvió a responder la chica seria—. Una de las principales reglas de los scouts es que, si nos encontramos por la noche en un lugar desconocido, nos quedemos en el sitio, para no correr riesgo, ya que por la noche todo es muy peligroso —soltó.
—Hay que hacerle caso a Nina, ella sabe más de esto que nosotras —Ann aconsejó—. Lo que dice es bastante lógico, con la poca visión no llegaremos a ningún lado. —Se sentó un momento al lado de la rubia—. ¿En qué podemos ayudarte? —preguntó.
—Por el momento, necesito que me hagan entrega de los objetos que solicite, solo así podré hacer la fogata —comentó la chica.
Las demás asintieron y entregaron las pocas cosas que pudieron recoger. La rubia posicionó algunas rocas alrededor del agujero, en el centro de este, puso las dos más anchas ramas que tenía en forma paralela, seguido por las ramas más pequeñas, junto con algunas hojas secas, para posicionar posteriormente algunas ramas más grandes dejando un espacio entre la yesca y ella, así repitió el proceso hasta que el material a encender llegará a la altura de sus rodillas.
—¿Para qué colocas eso? —preguntó Bri curiosa.
—Esto ayudará a que la fogata se encienda más fácilmente —respondió la chica—. Ahora debemos poner las ramas más grandes que tenemos a su alrededor y en forma vertical.
Las chicas asintieron y entre todas pusieron la leña en forma vertical quedando a la altura de la cintura de Ann.
—Solo tenemos que encenderla. ¿Cómo lo haremos? —preguntó Lili algo preocupada.
—Ocuparemos estas piedras para crear fricción y con esto provocaremos alguna chispa para incitar el fuego —contestó Nina seria, quien comenzó a frotar las rocas con sus manos, pero por más que lo intentó no pudo hacerlo—. En el manual esto se veía sencillo.
—Déjame, yo lo haré. —Lili le quitó las piedras y se posicionó en frente de la fogata, comenzó a frotar fuertemente las dos piedras sin resultado alguno—. ¿Cuánto tiempo se supone que debo hacer esto? —preguntó impaciente.
—Según el manual, con solo unos minutos estaría bien —contestó ella.
—Yo no veo resultado alguno —comentó Ann seria—. Quizás no estás aplicando suficiente fuerza.
—Perdón por no poder hacer algo tan simple como eso —respondió Lilith molesta.
—Yo no dije eso —se defendió Ann, parándose derecha y quedando más alta que sus amigas.
—Si tanto te molesta aquello, ¿por qué no lo haces tú? —Le entregó los dos objetos a Ann.
—Bueno, al menos lo intentaré —soltó la chica y se apoyó frente a la fogata tratando de frotar las piedras, deteniéndose unos segundos después—. Es muy complicado y sinceramente no vale la pena tal esfuerzo —soltó—. ¿Por qué mejor no nos dormimos?
—Las noches pueden ser heladas, por eso necesitamos la fogata —dijo Nina tímidamente.
—Yo estoy bastante bien, no tengo frío para nada —soltó Ann acostándose a un lado, con las piedras aún en sus manos y jugando con su cabello azul.
—Dilo por ti, nosotros no llevamos diez kilos encima de puro cabello —contestó Bri acercándose a ella molesta—. Dame eso. —Le quitó las piedras—. Si no quieres ayudar está bien, pero no te quedes con lo único que puede ayudarnos a mantenernos calientes.
—Bri, esto es un fastidio —objetó la chica sentándose—. Si Nina y Lilith no pudieron con esa simple tarea, dudo que nosotras podamos con eso. —Soltó cansada y se acostó nuevamente—. Para qué gastar energía, si nuestro esfuerzo será en vano.
—Te mostraré los resultados de mi esfuerzo —dijo seria, empezó a frotar las piedras para causar fricción, sin embargo, no hubo resultado, llevaba más de quince minutos intentándolo y aún no se detenía.
—Sabía que no iba a funcionar —respondió Ann mirando las estrellas—. ¿Por qué no te rindes y vienes a acostarte a mi lado? La noche es larga y debemos descansar, no sé ustedes, pero yo me muero de sueño.
—Tú siempre andas con sueño, Ann, me extrañaba que no lo dijeras —soltó Lili riendo.
—Si tienes tanto sueño, duérmete —dijo Bri enojada—. Yo seguiré con esto hasta que salga alguna chispa, encenderá la endemoniada fogata.
Oyó un largo suspiro por parte de la peliazul.
—Tus intentos serán en vano, ¿quieres sentarte y descansar?, verte haciendo eso me cansa.
—Dije que no —respondió Bri mirándola seria—. Si vas a soltar otro tipo de comentario así, te sugiero que cierres tu boquita, tus observaciones me están sacando de quicio.
—De acuerdo, me callaré —comentó Ann, cubriéndose con su cabello—. Es lo más sensato, al ver tu estado de humor.
—Gracias —soltó la chica con sarcasmo y siguió intentando—. Vamos, funciona, sé que lo lograré. —Las otras dos chicas se miraron serias.
—Quizás debemos detenerla, Bri no se rinde tan fácilmente —comentó la rubia.
—¿Estás segura, Nina? —preguntó Lili de repente—. En el momento en que Bri se encuentra así, lo mejor que podemos hacer es no acercarnos —soltó.
—Pero no podemos dejarla sola, si hace mucha fricción podría lastimarse las manos —comentó la chica preocupada—. En este estado no es conveniente que tenga esa clase de heridas.
La azabache suspiró pesadamente.
—Vale, intentémoslo, pero creo que las heridas seremos nosotras. —Se acercaron a ella de forma sigilosa y lenta—. Oye, Bri, ¿por qué no nos dejas intentar a nosotras?.—La albina la miró con un semblante furioso.
—Dije que iniciaría el fuego y lo haré —comentó la chica volteando y siguiendo con su labor.
—Bri, por favor, considéralo, no queremos que te lastimes. —Nina puso su mano sobre su amiga, tratando de calmarla—. ¿Por qué no me das las piedras y me dejas intentarlo, nos vamos turnando y vemos si lo conseguimos?, no quiero que te esfuerces demasiado. —Como pudo le quitó las piedras a la albina—. Déjanos ayudarte con eso.
—Conmigo no cuenten —comentó Ann—. Tengo suficiente con mirarlas cómo lo intentan.
—Te dije que mantuvieras tu boca cerrada, Ann —gritó Bri mirándola mientras sus mejillas blancas se coloreaban, sintió una extraña calidez que se expandía por su cuerpo con la misma intensidad que su enojo, desde el pecho hacia sus manos.
Tanto Ann como las demás observaron la escena con impresión, Bri, su mejor amiga, quien tenía un semblante molesto y furioso, tenía sus manos rodeadas de altas llamas que parecían salir desde su interior y no le afectaba.
—Está bien, me callo, pero antes déjame decirte algo importante, Bri…
—¿Qué letra no entiendes de SILENCIO? —volvió a bufar la chica, las llamas que la envolvían se estaban haciendo aún más grandes, llegando hasta sus codos—. Basta, si no quieres cooperar, no tienes derecho a opinar.
—Lo entiendo, pero debes escucharme, prometo que una vez que lo hagas me callaré —contestó Ann levantándose.
—Creo que lo mejor es que la escuches, Bri, lo que tiene que decirte Ann es importante — comentó Nina preocupada, aún en shock por lo que sus ojos veían.
—¿Estás de su parte, Nina? —preguntó la chica molesta.
—No lo estamos, Bri, pero estás ardiendo —comentó Lili seria.
—¡¿Cómo no quieres que lo haga, si Ann me saca de sus casillas cada vez que deja hablar su pereza?! —respondió ella.
—Tan solo hazle caso a Lili —Ann dijo—. Literalmente estás ardiendo, tus manos están cubiertas de llamas. ¿Que acaso no lo notas? —preguntó ella acercándose.
—¿Pero qué? —Observó sus manos y, efectivamente, estaban cubiertas por largas llamas. —¿Cómo es posible? Voy a morir quemada. —Como pudo agitó sus manos en un vano intento de apagarlo.
—¿No te quemas? —preguntó Nina preocupada.
—No, solo siento un hormigueo en las manos —respondió la chica seria, las llamas comenzaron a ascender lentamente, cuando estuvieron a la altura de su antebrazo, Ann la tomó de la parte superior del codo y la guio hasta la fogata.
—Debemos aprovechar este don que tienes —comentó e introdujo su mano al centro de la fogata, encendiéndose de inmediato, Bri quitó la mano de allí una vez que un pequeño hilo de humo apareció.
Las cuatro se acercaron un poco a la fogata para calentarse.
—¿Qué fue eso? —preguntó Bri una vez más calmada, miró las palmas de sus manos, aun procesando lo que había pasado tan solo unos momentos antes—. ¿De verdad yo hice eso o es tan solo un sueño?
—No creo que las cuatro podamos tener esa clase de sueño, al mismo tiempo —soltó Ann algo preocupada, se encontraba frente a su amiga mirando las pequeñas cenizas y llamas que salían de la fogata—. Por lo que ha de ser real, aunque sigue siendo algo ilógico.
—¿Las llamas no te quemaron o te hicieron algún tipo de daño? —Nina se acercó a Bri, que tenía sus mangas quemadas, pero su piel nívea seguía estando de ese color, sin aparentes quemaduras o rozaduras.
—No siento dolor alguno, creo que no me sucedió nada, aunque es algo inexplicable — soltó Bri—. Se supone que, si uno toca o se acerca al fuego, debería al menos tener un tipo de quemadura o dolor, pero aquello no sucedió.
—Hay muchas cosas inexplicables en este asunto —comentó Ann de repente—. Cosas que no tienen lógicas ni fundamentos. —Miró el firmamento fijamente—. Debemos encontrarle la lógica a esto como sea, aunque suene absurdo.
Lili, que estaba a su lado, la miró fijamente, para luego observar a sus dos amigas que estaban frente a ella.
—Ahora que lo recuerdo, pasó algo similar hace un par de meses atrás.
—¿Te refieres a cuando fuimos al cine? —comentó Nina observándola fijamente.
—Todos estuvimos de acuerdo en que aquello había sido solo una psicosis colectiva — argumentó Ann desconcertada—. ¿Crees que aquello pueda tener relación con esto?
—Podría ser —contestó Lili—. Después de todo, eso explicaría que Nina sea una linterna andante y Bri desprenda fuego de sus manos.
—Ahora que lo mencionas, todo parece tener sentido —agregó Bri seria—. Si esto lo hemos hecho una vez, quizás lo que haya sucedido aquella noche realmente pasó.
—Eso es insólito, solo somos unas chicas comunes —argumentó Ann algo asustada—. No tenemos superpoderes o algo así, ¿esperan que me crean que de la nada Bri pueda lanzar fuego, Nina desprenda luz en tanto se le antoje, Lili juegue con las sombras y la oscuridad cuando lo desee y yo realice una especie de comunicación con la naturaleza? —Comenzó a hiperventilarse.
—Sé que suena imposible e incluso absurdo, pero es lo único que podría explicar lo que está sucediendo —soltó Nina de repente.
—Demonios —bufó la azabache molesta—. En este momento es cuando necesitamos más a Cassie y ella no está con nosotros.
—Ella es la única que podría ayudarnos a entender qué está sucediendo —soltó Nina tratando de sonreír.
—Sin embargo, ella no está aquí, hizo lo que pudo para que llegáramos a salvo —Bri contestó—. Debemos solucionar esto nosotras mismas. —Dirigió su mirada nuevamente a la fogata perdiéndose en sus pensamientos.
Capítulo 3
La noche del sábado se podía ver a cinco chicas saliendo de un centro comercial, junto con una cantidad de jóvenes y adolescentes.
—La película ha sido genial —dijo una chica de ojos verdes, tez clara, cabello negro que apenas le llegaba a las orejas, llevaba unos pantalones estilo militar, una sudadera blanca larga y bajo ella una malla negra.
—Si muere gente, a ti, Lilith, siempre te parecerá la mejor película del mundo —contestó la morena del grupo, su cabello castaño caía en rizos desordenados, sobre sus hombros y sus ojos violáceos le daban un semblante amable a su rostro, llevaba un vestido amarillo pastel, que le llegaba a la rodilla y un listón pequeño en su cabeza.
—A mí no me gustó mucho, las películas de acción no son mi fuerte —comentó una tímida chica de ojos miel, cabello rosa hasta los hombros y tez nívea, sus pantalones eran café, de corte alto levemente ajustados en los tobillos, que completaba con una camiseta blanca de encaje larga.
—Lo sabemos, pero no debes negar que hubo partes divertidas —agregó la más alta de ellas, una pelirroja de larga cabellera y ojos castaños, sus pantalones apitillados eran negros, que combinaban con una blusa cuadrillé morada con negro y una chaqueta de cuero—. ¿Tú qué opinas, Ann? —le preguntó a la más baja de las cuatro, una pelinegra, cuya cabellera le llegaba un poco más debajo de los hombros, con ojos pardos, que tenía una cara soñolienta, llevaba unos pantalones cortos de jeans, y una amplia camiseta color durazno, con un largo colgante de forma circular en su cuello.
—Estuvo buena, Bri —contestó la chica estirándose y mirando a la chica más alta—. Aunque hubo partes en las que el sueño me invadió y me quedé un poco dormida, pero tan solo fueron unos minutos —se excusó.
—Siempre con tu vagancia por delante. ¿No es así, Ann? —la morena le dijo sonriente—. Ni modo, no podemos cambiarte.
Las cuatro chicas rieron ante el comentario de ella.
—Como dicen mis padres, Cassie, la vida es muy larga, hay que dejar que fluya con calma y alegría, obviamente para que esto ocurra tenemos que hacer lo que a uno más le agrada, y eso para mí es holgazanear —comentó la muchacha mientras daba un fuerte bostezo.
—Si nuestros padres también fueran amantes de la naturaleza y trabajaran solo en superproyectos arquitectónicos, para luego descansar cómodamente el resto del año, seguramente también viviríamos bajo las leyes del carpe diem —la morena le contestó, abrazándola mientras caminaban—. Creo que la única vez que te mandaron a hacer algo, fue a regar las plantas.
—Cassie, no le quites mérito, mi casa parece jungla, demoré horas en regar todo — respondió de forma melodramática, apoyándose en la más alta de las chicas. -—. Para recuperar energía, tuve que dormir un día entero.
—Eso es tan típico de ti —la pelirroja comentó sonriéndole—. Pero, por favor, trata de no dormirte la próxima vez en la película, todos en el cine notaron cuando te despertaste asustada, contestándole el diálogo al actor.
—¿Cómo fue? El galán dijo: «Lo lograremos, solo debemos trabajar juntos, ¡Esforcémonos!» —respondió Cassie poniéndose al frente de ellas y haciendo una pose heroica.
—¡Trabajar no, por favor, ya hice la tarea, no más esfuerzo! —le contestó la azabache, poniendo sus manos como escudo frente a Cassie y volteando la cara de forma dramática.
—Fue exactamente así, Lilith, y todos nos miraron con cara de indignación —soltó seria la pelirroja.
—Vale, lo siento, trataré de no dormirme la próxima vez, aunque no prometo nada, Bri — soltó la muchacha sonriéndole.
Miraron a su alrededor, las calles estaban llenas de luces y en el cielo una hermosa y gran luna llena mostraba su esplendor.
—Linda noche, ¿no lo creen? —preguntó Nina acomodándose su cabello rosa detrás de su oreja y observando el firmamento nocturno—. Realmente hermosa, qué bueno que mañana es sábado y estamos libres.
—En un par de meses, seremos libres de verdad . Siguió Ann, la más pequeña de ellas—. En la universidad tomaré solo las clases que empiezan después del mediodía.
—Te apoyo, pero no es momento de pensar en eso —Lilith dijo sonriéndoles—. ¿Qué opinan de la película? ¿No creen que fue bastante buena la trama? —preguntó luego.
—Excelente, jamás hubiera imaginado que la más mala de todas sería una de las gemelas, que solo quería que las personas con poderes como ella desaparecieran —soltó Bri ansiosa.
—Solo quería ser normal y vivir una vida tranquila —dijo Ann seria—. No comprendo. ¿Qué tenía de malo su vida? Si no quería sus poderes podía actuar como si nada pasara y vivir su vida tranquila. —Suspiró pesadamente—. Los escritores de hoy en día no tienen más ideas, sólo tergiversan la realidad.
—Eso llama la atención —contestó Lili—. Una vida llena de emoción es un privilegio, yo si tuviera una clase de poder no quisiera perderlo por nada del mundo, podría hacer lo que quisiera. ¡Tendría una vida llena de aventuras! —soltó emocionada—. ¿No creen que sería fabuloso? —Entraron a una especie de parque, que estaba muy bien iluminado y se sentaron cerca de una pileta de agua para observar el lugar.
—Quizás, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad, Lili, no lo olvides — comentó de forma seria y teatral Nina. (Lee S., Ditko S. (1961—1962) «Amazing Fantasy n°15»).
—No arruines mi sueño, Nina, eso no es justo, además, a mi favor, yo no tengo un tío que muere yendo a comprar huevos por un criminal que deje escapar —chilló Lili, pero nuevamente sonrió y saltó sobre el bordillo de la pileta—. Ya en serio, ¿no les gustaría tener poderes y utilizarlos a su antojo?
Las chicas se rieron al ver la emoción de su amiga.
—No te niego que tener poderes haría mi vida más fácil, imagínense, con la telequinesis no tendría que levantarme a buscar alguna cosa, solo con la fuerza de mi mente lo traería a mí sin la necesidad de moverme un centímetro —. Comentó Ann sonriéndole—. ¡Eso sí que sería beneficioso!
—Tú siempre pensando en cómo solucionar las cosas para hacer el mínimo de ejercicio posible, si respirar no fuera un acto involuntario, seguro que también te daría flojera —objetó Bri—. Pero, ahora que lo pienso, la telequinesis, como la telepatía y curarse a sí misma, sería un buen tipo de poder, aunque yo preferiría la habilidad de teletransportarse, así no llegaríamos atrasadas a ningún lado.
—Pues Ann, Cassie y yo nunca llegamos atrasadas —respondió Nina tímidamente—. Siempre tenemos que esperarlas a ustedes dos que son las que más se demoran.
Tanto Lili como Bri se sonrojaron en el acto.
—¿Por qué siempre nos amargas la vida de esa forma, Nina? —soltó Lili hastiada.
—No la agarres con ella, es la pura verdad —Cassie recriminó.
—Lo lamento, sabes que no lo hago con intención, simplemente digo los hechos —comentó Nina algo avergonzada.
—Lo sabemos —le contestó Ann a ella—. Eres una buena chica, Nina. Jamás harías nada con mala intención —soltó—. Aunque las chicas tienen razón en una cosa, sería tan entretenido tener el poder de teletransportación, así podría quedarme más tiempo en la cama.
—En serio, no tienes remedio —le dijo Bri a su mejor amiga riendo.
—Lo digo en serio —respondió Ann sonriéndole—. Ahora que lo pienso el poder más adecuado para ti, Bri, sería el control de los relámpagos, ya que siempre estás sacando chispas.
—Y tú deberías crear campos de fuerzas o tener supervelocidad, para que ningunos de mis rayos te lastimen —soltó Bri peinando su cabello rojo amenazantemente.
—Touche —argumentó la chica sonriéndole.
—¿Qué poder podría tener yo, chicas? —preguntó Lili ansiosa.
Ambas jóvenes se miraron un momento buscando alguna respuesta.
—Pues tu poder adecuado creo que sería poder transformarte en cualquier otra persona o superagilidad —comentó Bri seria—. Así podrás escabullirte más fácilmente.
—Ja, ja, ja, ja, ese sí sería un excelente poder —agregó la chica—. Podría ayudarme mucho para salir de mis problemas.
—A Nina le podría servir dividirse y producir a cientos de ella misma, con ello podría ahorrarse tiempo de sus actividades, como delegada escolar, presidenta de clase, y líder de cada actividad extraescolar que dirige —soltó Ann seria—. Realmente sería magnifico, ¿no lo creen?
—Sería emocionante. —Nina sonrió amablemente—. Y a ti, Cassie, ¿Qué poder te gustaría tener? —agregó.
—Yo me conformo con tecnopatía o poder volar —contestó la aludida—. Con ambos, podría irme a viajar por el mundo, ya sea manejando un avión con mi mente o surcando los cielos yo misma.
—¡Sería fantástico descubrir que nuestros padres tienen una doble vida y son superhéroes! —dijo Bri seria—. Y luego de un momento a otro que aparecieran nuestros extraños poderes como por arte de magia.
—Ja, ja, ja, ja, eso sí sería épico, que nuestros poderes aparecieran y que de repente todo lo que queramos hacer se haga —soltó la azabache emocionada—. Véanme usar mi telequinesis—. Se paró sobre una banca que estaba cerca de un poste de luz, Lili carraspeó su garganta un momento—. Silla, levántate; basurero, da vueltas. —Las cuatro chicas la miraron riéndose de un salto, se acercó al poste de luz y dio unas vueltas alrededor de él—. Poste de luz, apágate. —En ese momento, no solo el poste que mencionó sino los de toda la cuadra se apagaron instantáneamente.
Las risas de las chicas en ese momento cesaron rápidamente.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Nina con temor.
—Solo fue un corte de luz o algo —soltó la pelirroja.
—Dudo que sea así, Bri —objetó Ann—. Si fuera así también se hubieran apagado las luces de la garita y de los apartamentos del frente, pero no fue así.
—¿Ustedes piensan que quizás…? —dijo Cassie desconcertada.
—No, eso no es posible —soltó Bri—. Solo es una mera coincidencia.
—Bri tiene razón —contestó Ann—. Dudo que, porque tú hayas dicho algo como eso, los postes se hayan apagado de forma inmediata, imposible —agregó—. No es como si tuvieran vida y porque tú les digas que se apaguen, ellos te obedezcan.
Nina se acercó a uno de ellos.
—Sería chistoso que ahora dijeran que se enciendan y lo hagan.
En aquel momento todas las luces que antes estaban apagadas se encendieron con un reflejo muy brillante y peculiar, provocando que esta saltara sobresaltada lejos del poste.
—¿Acaso están jugando con nosotras? —preguntó Ann con sarcasmo—. ¿Cómo es posible que pase todo eso?
—Yo tampoco me lo explico, Ann —Bri comentó luego—. Es como si estuvieran sincronizadas.
—Solo hay una forma de averiguarlo —dijo Lilith sonriendo de forma maliciosa—. Luces, apáguense. —Las luces se mitigaron de nuevo—. Ahora es tu turno, Nina.
—¿Qué se supone que tengo que decir? —preguntó la chica de forma tímida.
—Vamos, amiga, no te hagas la tonta, sabes muy bien las palabras que tienes que decir — contestó Lili sonriéndole—. Tiene que ver con iluminar.
—Enciende —Nina dijo algo nerviosa observando con sus ojos color miel los faroles del parque, que en ese momento las luces alumbraron.
—¡Lo sabía! Esto lo ocasionamos nosotras —comentó la chica emocionada—. Pero para estar completamente seguras, debemos comprobarlo nuevamente. —Tomó a la rubia de su mano—. Nina, tú tendrás que ayudarme con eso. —La chica se veía algo confundida—. Solo di esa hermosa palabra que dijiste, tan solo hace unos momentos, para que esto sucediera.
—¿Estás segura? —preguntó la adolescente insegura.
—Por supuesto, es solo para comprobar que esto lo provocamos nosotras —soltó Lili, sonriente—. Esto lo hacemos en nombre de la ciencia, será como un proyecto nada más, para comprobar si nuestras teorías son ciertas.
—No creo que esto lo provoquen ustedes —comentó la más baja del grupo seria—. Debe haber algo que ocasione aquello. —Suspiró—. Tan solo perderán el tiempo haciendo algo así.
—Es solo una comprobación nada más —dijo Lili luego—. No pasa nada con solo intentarlo, ¿cierto, Nina? —preguntó la chica a su compañera; esta asintió algo indecisa.
—Sé que no las podré detener, así que háganlo, pero no me metan en esto —argumentó Ann—. Tomaré una pequeña siesta. —Se sentó en la banca cerrando los ojos.
—No deberías darle el pase libre, sabes cómo se pone Lili cuando se obsesiona con algo —comentó Bri sentándose al lado de ella.
—De todas formas lo hará, así que no me esforzaré por detenerla, además, Nina jugará un rato con ella, por más tierna que sea sabe ponerle límites a Lili. —Se acomodó en la banca —. Solo déjalas que se diviertan.
—Seguramente las luces deben tener algún sensor de voz y por eso se apagan cuando ellas hablan —comentó Cassie sentándose y haciendo de almohada para Ann—. Relájate y disfruta el espectáculo.
—De acuerdo, te haré caso. —De su bolso sacó un libro de bolsillo y comenzó a leerlo.
—Apágate, poste —soltó la chica sonriendo, las luces de inmediato lo hicieron.
—Enciende. —Las luces obedecieron a lo que Nina había dicho.
Así siguieron hasta que Bri se paró de su asiento, dejando el libro a un lado molesta.
—¡Ya basta, chicas, llevan más de diez minutos haciendo esto y no puedo seguir leyendo así! Me duele la cabeza con su irritante juego —comentó ella—. Necesito silencio.
—Lo lamento, Bri, no era nuestra intención incomodarte de ese modo—soltó Nina nerviosa.
—No tienes por qué disculparte, Nina —comentó Lili seria—. Bri, solo dice eso porque está celosa de no tener poderes como nosotras.
—Si crees que eso es lo que sucede y te hace feliz, dejaré que lo pienses —comentó la chica irritada.
—¿Por qué no lo asumes, Bri? Al igual que todas ansiamos tener poderes y te corroe por dentro no tener las habilidades que nosotras tenemos —contestó Lili desafiante—. Ahora te pido que nos dejes seguir con nuestro experimento científico tranquilas y ve a sentarte a leer tu entretenidísimo libro.
—Lo haría, pero su absurdo juego de que se apaguen y enciendan las luces cada cinco segundos no me ayuda mucho que digamos —comentó Bri molesta.
—Pues solo quédate ahí tranquila como Ann y Cassie —dijo Lili como si nada, señalándole a una recostada durmiendo, mientras la otra escuchaba música con audífonos, mirando el cielo—. Nosotras seguiremos con la investigación.
—¿Desde cuándo te interesa el saber de las cosas, Lilith? No te había visto tan interesada en las «actividades académicas» desde, veamos… ¡Nunca! —argumentó la chica molesta—. Además, Cassie ya lo explicó, debe tener un sensor que funciona con la voz.
—Justo estamos en un parque ultra tecnológico que tiene sensores en sus postes y seguramente de los bebedores sale soda en vez de agua. ¡Esto es increíble! Si las clases fueran así, obviamente, ¡sería una alumna estrella! —contraatacó la chica—. ¿Por qué no admites? Sé que estás celosa de que nosotras podamos hacer algo como esto y tú no, con eso acabaremos esta discusión de una vez por todas, chispita.
—¿Cómo me llamaste? —preguntó Bri enojada y con la cara roja, un calor la invadió y de su mano salió una pequeña chispa casi imperceptible—. Sabes que me molesta que me digan así, solo Ann y Nina pueden.
—Tranquila, Bri, solo trata de mosquear. —Nina se interpuso entre las dos—. En serio, discúlpanos, tú conoces a Lilith, es realmente impulsiva, a veces se pasa y dice cosas sin pensar, no le hagas caso.
—Pues ella debería saber que mi paciencia tiene un límite y que ya lo han superado con creces —contraatacó la chica.
—¿Qué piensas hacer? ¿Golpearme? Entrenamos juntas, conozco tus mejores movimientos —comentó la muchacha seria, pero desafiante—. ¡Venga, baila conmigo un rato! — Haciéndole una seña con sus manos para que se acercara.
—Es que, si no fueras mi amiga y te quisiera, te juro que ya tendrías un ojo morado. —Se dirigió a un árbol y le dio un fuerte golpe que, al hacer contacto sus nudillos con la gruesa corteza del árbol, se prendió fuego justo en el lugar donde había sido agredido.
—¿Qué fue lo que hiciste, Bri? —preguntó Nina despavorida al ver las llamas alcanzar a quemar las ramas más bajas.
—No tengo idea, yo solo trataba de golpear el árbol y de pronto comenzó a incendiarse — dijo Bri preocupada, miró sus manos y pudo ver que se estaban incendiando— ¿Qué es lo que pasa aquí? —exclamó afectada.
—Eso me gustaría saber a mí, ¿ahora también tienes poderes? —dijo Lili molesta—. Debemos apagar esto rápido, antes que alguien venga y vea lo que sucede u ocasionemos un incendio mayor.
El humo comenzaba a hacerse presente en el lugar, llegando a las jóvenes en la banca.
—¿Qué están haciendo? —cuestionó Cassie, quien fue la primera en notar el humo, quedando perpleja, al ver el mini incendio que tenían sus tres amigas.
—Chicas, comprendo que están emocionadas con su experimento, pero, por favor, déjenme descansar —soltó Ann abriendo los ojos, el humo comenzó a invadir y empezó a toser—. ¿Qué es lo que hicieron? ¿Por qué hay humo? —Miró hacia la dirección donde se encontraban las chicas, sin embargo, Lili fue hacia ella y se plantó delante tapando su vista. —¿Que están ocultando de mí? —preguntó seria, tratando de mirar y apartando a su amiga, fue allí cuando se encontró una escena desconcertante, frente a ella estaba un pequeño árbol de tronco grueso, siendo invadido por el fuego—. ¿Quién hizo esta abominación? —comentó algo molesta.
