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Actualmente, se sabe que tan solo el 8% de las personas son capaces de cambiar sus
hábitos y lograr lo que se proponen.
¿Te gustaría jubilarte décadas antes de lo pensado o pagar todas tus deudas, lograr todos tus objetivos, y nunca más perder una noche de sueño por pensar en tus problemas con la procrastinación?
Cualquier cambio que tendrá un efecto impactante en tu vida requerirá de tu capacidad para mantener hábitos positivos por largos lapsos de tiempo.
El proceso de implementación de nuevos hábitos es bastante difícil, pero mantenerlos a
largo plazo puede serlo aún más.
Ya no tendrás que vivir al día, pedir dinero prestado, ni tampoco sentirte estresado todo el tiempo.
Un factor crucial que separa a los triunfadores de los demás mortales es su capacidad para
implementar nuevos y mejores hábitos en sus vidas. Estas son las personas que pueden
alcanzar sus metas y lograr los cambios positivos y duraderos.
Muchas personas creen que la disciplina es algo innato: es decir, o naces siendo
disciplinado, o naces siendo un vago sin motivación. ¿Pero es esto cierto?
Por fortuna, incluso si actualmente te consideras la persona MENOS disciplinada que
conoces, es MUCHO lo que puedes hacer para cambiar tu vida completamente.
Descubrirás:
· Los efectos profundos que tienen los hábitos en nuestras vidas y cómo aprovechar su
potencial.
· Métodos comprobados para desarrollar la fuerza de voluntad desde cero, incluso si
actualmente no sientes ni un poco de motivación.
· Descubre con exactitud qué tipo de gasto es el que te está causando más daño.
· Aprende a mantenerte por el buen camino incluso después de cometer algunos errores.
· Cómo preparar un fondo de emergencia con el que siempre puedas contar.
· Métodos simples que te ayudarán a seguir tu nuevo plan al pie de la letra, sin importar
lo que pase.
· Cómo manejar las distracciones que sabotean nuestros objetivos.
Distintos estudios han demostrado que los buenos hábitos conducen a mejores resultados
académicos y en la vida profesional y personal. También se ha descubierto que reducen el
estrés, la depresión, y otros trastornos del estado de ánimo que abundan en nuestra
sociedad moderna.
Años de investigaciones sobre nuestros patrones de pensamiento han logrado que este
tipo de entrenamiento sea muy fácil de seguir; tanto, que hasta la persona más
desmotivada puede dar un giro de 180º con la orientación apropiada.
Así que, si quieres aumentar tus probabilidades de éxito en distintas áreas de tu vida y
quieres fortalecer tu disciplina mental desde este momento, ¡desplázate hacia arriba y haz
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Veröffentlichungsjahr: 2020
Hábitos Poderosos
Descubre Como Cambiar tus Hábitos Permanentemente y a Dominar tu Dinero para Lograr tus Objetivos. 2 Libros en 1- Hábitos de Alto Rendimiento, Cómo Lograr el Control Absoluto sobre tus Gastos y Dinero
Title Page
Hábitos poderosos
Introducción
Capítulo 1: ¿Qué papel juegan los hábitos en nuestras vidas?
Capítulo 2: Cómo es el proceso de transformación de los hábitos
Capítulo 3: Por qué nos aferramos a los malos hábitos
Capítulo 4: Cómo formar un nuevo y mejor hábito
Capítulo 5: Cómo seguir el camino de tus planes
Capítulo 6: Cómo ejercitar tu autocontrol
Capítulo 7: Cómo hacerle frente a los contratiempos y las distracciones
Capítulo 8: Sigue por el buen camino
Conclusión: Mantente apegado a tus nuevos y mejorados hábitos
Introducción
Capítulo 1: ¿Qué implica hacer un presupuesto?
Capítulo 2: Prepara tu fondo de emergencia
Capítulo 3: Identifica tus metas financieras
Capítulo 4: Identifica tus ingresos y escudriña tus gastos
Capítulo 5: Separa tus deseos de tus necesidades
Capítulo 6: El presupuesto de suma cero y otros ejemplos
Capítulo 7: No pierdas el rumbo
Capítulo 8: Los errores más cometidos en la elaboración de un presupuesto
Capítulo 9: Algunos consejos por rango de edad
Capítulo 10: Cómo manejar tus deudas
Conclusión
Hábitos de Alto Rendimiento
Poderosas Técnicas que te Ayudarán a Transformar tu Vida Incluso si está es un Completo Desastre
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Una incógnita del comportamiento humano es qué es lo que necesitamos para lograr cambios positivos y duraderos en nuestras vidas. No hay fórmula para saber qué es lo que debemos cambiar para alcanzar nuestras metas, convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos, o para contribuir a nuestra sociedad positivamente. No es una ciencia exacta ni hay una sola respuesta correcta, pero gracias a las investigaciones en el tema sabemos que son varios los factores que influyen en lo que podemos lograr. Tal vez el factor más importante del proceso es algo llamado hábito, que desarrollamos con el paso del tiempo y que se vuelve parte de nuestro día a día.
Probablemente ya has oído que los seres humanos somos criaturas de hábitos. En pocas palabras, un hábito es una acción o conducta que solemos hacer frecuentemente y de forma hasta cierto punto predecible.
Por lo general, estos se arraigan en nuestra forma de ser porque los repetimos regularmente, y con el paso del tiempo, se convierten en algo que hacemos automáticamente. Se convierten, pues, en un reflejo de quiénes somos.
Hoy en día, es bastante común categorizar los hábitos como buenos o malos. Estos últimos son los que tienen efectos negativos sobre nuestras vidas, como fumar, comer comida chatarra, procrastinar, entre otros. En cambio, los buenos hábitos serían aquellos que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida, como hacer ejercicio, alimentarnos sanamente, o leer las noticias todos los días. En conclusión, el tipo de vida que tengamos puede ser atribuida a los hábitos que nos hemos formado y que hemos elegido seguir, ya sea conscientemente o no.
Los hábitos: ¿innatos al ser humano, o se aprenden?
Al ser los hábitos un comportamiento automático, podríamos caer en la trampa de creer que son innatos, es decir, que nacemos con ellos. Mucha gente piensa que los hábitos están ya programados en nuestros cerebros, que nos definen como personas y que son predictores del éxito que tendremos en el futuro.
Esta creencia es hasta cierto punto cierta, pues no podemos negar que algunos hábitos han permanecido con nosotros desde que somos muy pequeños. Sin embargo, en una edad temprana no teníamos la conciencia para elegir comportarnos de determinado modo, y esos hábitos posiblemente ya estaban en nuestro entorno y cotidianidad. Esos hábitos tempranos ayudaron a dar forma al estilo de vida que tenemos actualmente, y en cuestión de pocos años se convirtieron en lo que conocemos como normal. Por eso es importante que no olvidemos que esa normalidad es algo que aprendimos de nuestro entorno, tanto de las personas que nos rodeaban y que interactuaban con nosotros, como de lo que observábamos.
Personalmente, viví muchos años pensando que había ciertas cosas que no podía cambiar sobre mí mismo, sin importar lo mucho que me esforzara. Por ejemplo, pensaba que uno nacía siendo procrastinador, y que las personas más exitosas de la historia lograron todo lo que hicieron porque simple y llanamente no nacieron siendo procrastinadoras.
Desde mi perspectiva, estaba destinado a procrastinar hasta el final de mis días, y me identificaba como una persona sin motivación. Y estoy casi seguro de que la gente que me rodeaba pensaba lo mismo de mí.
Cuando empecé a estudiar y a analizar cómo operan nuestros hábitos tuve un punto de inflexión, y al verme capaz de lograr cierto progreso con la práctica constante, decidí no volver a mirar hacia atrás.
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Para mí, diseccionar el funcionamiento de nuestros hábitos cambió mi forma de pensar sobre los patrones de conducta de los seres humanos y el poder que tenemos para moldearlos.
Puede que los hábitos nos parezcan una conducta fija y arraigada, pero al fin y al cabo son solo conductas que aprendemos y reproducimos en nuestras vidas. Es importante comprender que tenemos el control absoluto sobre las condiciones más importantes para formar hábitos. Es decir, que tenemos el poder de crear nuevos y mejores hábitos, y deshacernos de los malos en cuestión de tiempo.
Los hábitos son como nuestra configuración predeterminada
Los seres humanos tendemos a tener conductas “predeterminadas” que funcionan como atajos en nuestras vidas, pues nos evitan la necesidad de pensar y analizar cada decisión que tomamos en un día cualquiera.
Piensa en lo agobiante que sería tener que elegir conscientemente cada uno de los comportamientos que nos ayudan a navegar nuestra cotidianidad. Si nuestros cerebros no fueran capaces de programar y desprogramar o reprogramar nuestros hábitos, nos encontraríamos permanentemente en debates con nosotros mismos sobre las cosas más nimias, como si debemos peinarnos al despertar o lavarnos los dientes antes de dormir.
Sin embargo, aunque los hábitos sean conductas predeterminadas para nosotros, esto no significa que sean la única respuesta que podemos tener hacia determinada situación o estímulo. Aprender o desaprenderlos es solo cuestión de tiempo. Y la clave para tener éxito en este proceso de transformación de hábitos, es ser muy conscientes en nosotros mismos y nuestros comportamientos.
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Si dedicamos cierto tiempo a pensar y analizar nuestros patrones, y a reorganizar nuestros sistemas actuales, podremos superar esa configuración predeterminada y lograr esa mejora en nuestra calidad de vida.
Aunque no parezca algo obvio, todo lo que hacemos tiene una conexión entre sí. Cualquier cosa que hagamos hoy podría convertirse en una regla futura. Si rechazamos ese control que ya poseemos sobre los hábitos que queremos mantener en nuestras vidas, nuestro entorno (e incluso los determinantes biológicos) nos lo terminarán arrebatando.
Los hábitos juegan un rol mucho más importante en nuestras vidas del que nos imaginamos. A veces, incluso prevalecen por encima de cualquier sentido común. Tan solo presta atención a tu respuesta cuando alguien te pregunta por qué haces tal o cual cosa de una forma particular; puede que solo alcances a responder “porque así me acostumbré a hacerlo”. Y no debe sorprender que esta sea la respuesta típica, pues cuando un hábito se ha establecido en nuestras vidas, nuestro cerebro deja de involucrarse en las decisiones relacionadas con la situación en cuestión.
Pero los hábitos no caen del cielo a nuestras vidas, aunque así lo pareciera cuando éramos pequeños, pues nos bastaba con imitar las conductas de nuestros padres porque estas eran las únicas formas que conocíamos.
Como adultos, tenemos la responsabilidad de seleccionar los hábitos y conductas que queremos que permanezcan en nuestras vidas. En última instancia, la adquisición y permanencia de nuestros hábitos es algo que depende únicamente de nosotros mismos y de ninguna otra persona.
Por qué los hábitos son tan importantes
La construcción de buenos hábitos es fundamental para tener éxito en nuestras vidas, como sea que queramos interpretar este. Si le preguntas a una persona que consideras exitosa cómo ha logrado llegar a ese lugar, es muy probable que te conteste que sus hábitos fueron clave. Muchas de las personas exitosas no nacieron con más privilegios que nosotros, pero con el tiempo aprendieron a operar con sus hábitos de forma eficiente y funcional, y con eso dirigieron sus vidas hacia las metas que se fijaron.
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Ahora que sabes el papel que juegan los hábitos en el éxito de una persona, seguramente te sientes entusiasmado y ansioso por cambiar tus patrones de conducta, sobre todo si relacionas estas con un cambio positivo en tu vida.
Sin importar lo noble de tus intenciones, es crucial que entiendas que cambiar nuestros hábitos implica más que la mera repetición de una conducta. Antes bien, requiere que creemos un sistema o método de transformación de hábitos que nos oriente a lo largo de este proceso. Un plan elaborado será el que te ayude a ver la luz incluso cuando ya quieras darte por vencido.
El cambio que quieres lograr probablemente no será algo tan sencillo. A muchos de nosotros nos resulta más fácil quedarnos en la mediocridad porque ya la conocemos y es nuestra zona de confort. Pero si queremos un cambio real en nuestras vidas, tenemos que transformar nuestros hábitos de forma consciente y deliberada, o de otro modo no podremos formar lo que serían nuestras mejores rutinas.
Recuerda que todo lo que hagas en este proceso tendrá un impacto en tus resultados finales. Tal vez pienses que los hábitos triviales no importan cuando contemplamos el panorama general, pero te aseguro que cuando los sumas todos, pueden hacer toda la diferencia. Después de todo, el camino al éxito incluye la preparación de un entorno apto para ello. Simple y llanamente, no hay forma de alcanzar nuestras metas si nada a nuestro alrededor nos hace sentir que son alcanzables.
Pensemos el siguiente ejemplo: si estamos construyendo el hábito de leer un libro a la semana, solo podremos lograrlo si compramos ese libro en primer lugar. Y luego, implica reservar un rato para leer todos los días, determinar el número de páginas que necesitamos leer cada día para terminarlo dentro de nuestro marco de tiempo, y recompensarnos cuando lo hayamos logrado. Los hábitos ayudan a desarrollar la confianza y la seguridad en nosotros mismos y en lo que somos capaces.
Para que tus nuevos hábitos te brinden beneficios, debes aprender primero a apegarte a un sistema o método para que no te desvíes de tu meta.
Las condiciones para mejorar nuestros hábitos
Piensa que una vez integres estos nuevos hábitos a tu sistema, no habrá mejor recompensa que poder hacerlos de forma automática.
Esto significa que ya no tendrás tantas dudas sobre si estás haciendo las cosas de la forma correcta. Sin embargo, un problema es que tu cerebro no puede discernir entre los hábitos buenos y los malos, por eso se recomienda que primero catalogues tus hábitos y luego decidas cuáles vale la pena mantener y cuáles es mejor desechar.
Observa y registra tus acciones recurrentes
No solemos ser conscientes de nuestros hábitos sino hasta que hacemos un esfuerzo deliberado de observar nuestra propia conducta. Muchas veces, ni siquiera somos conscientes de estar haciendo algo a menos que alguien nos lo señale. Si ya conoces tus hábitos más recurrentes, ponlos por escrito, y si no estás seguro, haz un seguimiento y registra todas las acciones recurrentes que hagas durante al menos una semana.
Concéntrate en una acción particular
Observa la lista que elaboraste: ¿notas algún patrón o hay algo que destaque en particular? Resalta las cosas que sueles hacer todos los días, así como las que haces durante el día. Luego, selecciona una de ellas y reflexiona sobre sus razones.
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Analiza el hábito
Cuando hayas seleccionado un hábito específico, pregúntate lo siguiente con respecto a él:
¿Qué es lo que te impulsa a hacer este hábito?
¿En qué momento del día tiendes a hacer este hábito?
¿Te acuerdas de cómo se volvió parte de tu rutina? ¿Por qué te resultó fácil agregarlo a esa rutina?
¿Qué beneficio o recompensa obtienes de este hábito?
Evalúa sus recompensas
Cuando hayas identificado la recompensa que te genera el hábito, analízala. Puede que las recompensas sean fisiológicas (como las endorfinas que produce el cuerpo después del ejercicio), mentales (satisfacción al completar un crucigrama) o emocionales (como sentirte apreciado por alguien). Pero además de esos buenos sentimientos, ¿qué más hace que anheles esa recompensa? ¿Acaso es conveniente, divertida, o fácilmente obtenible?
Pregúntate a ti mismo las razones detrás del hábito
Una vez te hayas preguntado las razones detrás del hábito, cuestiónate por qué otras razones te aferras a tus hábitos actuales: ¿qué ganas como persona si los haces seguido, y qué pierdes cuando dejas de hacerlos? ¿Por qué crees que estos hábitos se han mantenido en tu vida por tanto tiempo? ¿Por qué continúas eligiéndolos cuando tienes más opciones?
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Los hábitos a la larga
Recordemos que los hábitos nos ayudan a navegar nuestros días sin tener que pensar conscientemente en cada una de las decisiones que tomamos. Sin hábitos, nuestra cotidianidad sería mucho más complicada. Al construir nuevos hábitos, nuestros cerebros son capaces de reservar los esfuerzos mentales para tareas más difíciles que merecen nuestra energía.
Las preguntas del millón son: ¿Qué tipo de hábitos debemos construir? ¿Qué es bueno para nosotros, y como lo diferenciamos de lo que no es? ¿Cuál es el futuro que queremos para nosotros mismos?
En ese futuro, ¿tienen cabida los hábitos que seguimos actualmente? ¿O necesitamos nuevos hábitos para lograr la vida próspera que tanto anhelamos?
Para contestar adecuadamente lo anterior, y antes de intentar construir o desechar cualquier hábito, es importante que pensemos lo que significa “a largo plazo” para nosotros. Así pues, es de suma importancia que identifiquemos lo que queremos en la vida poder determinar los pasos que nos ayudarán a llegar ahí. Si hacemos esto, podremos discernir más fácilmente entre los hábitos que serán útiles para lograr cambios positivos en nuestra vida, de aquellos que solo nos van a perjudicar.
Cuando haya pasado un tiempo, verás con claridad los efectos de los hábitos que construyas desde hoy. Después de todo, los grandes cambios son también una prueba de paciencia que es superada por aquellos dispuestos a asumir compromisos y responsabilidades. Tal vez te sientas algo desalentado cuando veas poco progreso al principio, pero esto es normal: durante las primeras etapas, tendrás que aferrarte a las pequeñas victorias para mantener viva la motivación.
En los capítulos siguientes, te enseñaremos las herramientas necesarias para aprender y desaprender los hábitos que, en última instancia, podrían cambiarte la vida.
Alguien calculó una vez que casi la mitad de nuestras acciones diarias no están impulsadas por decisiones conscientes, sino que las hacemos por costumbre. Ten en cuenta que todo lo que repetimos termina integrándose a nuestras vidas como parte de lo que conocemos como normal. Si les dedicas el tiempo suficiente, estas acciones -ya convertidas en hábitos- serán automáticas. Por ello es crucial que hagamos un examen de nosotros mismos, de nuestras conductas, y de nuestros hábitos.
Los seres humanos adquirimos nuevos hábitos por medio de un proceso que ha sido denominado “formación de hábitos”. Al repetir una nueva conducta con la regularidad suficiente, los pasos necesarios para ir del punto A al B quedan imprentados en nuestros cerebros hasta sentir que ya no necesitamos hacer ningún esfuerzo para ejecutar el comportamiento en cuestión. Este proceso cognitivo está nutrido por los centros de placer y recompensa de nuestros cerebros, y esa podría ser una de las razones por las que nos cuesta tanto trabajo deshacernos de nuestros viejos hábitos.
Pero una palabra de advertencia: esto no quiere decir que seamos esclavos de nuestras viejas costumbres y hábitos. Al contrario, nosotros tenemos toda la capacidad de cambiar nuestras conductas, aunque esto nos parezca sumamente difícil en el presente.
En este proceso, la paciencia es un elemento clave, sobre todo cuando implica encarar distintos obstáculos sobre la marcha y a sabiendas de que los resultados no serán inmediatos. A pesar de esto, si dedicamos suficiente esfuerzo y ponemos de nuestra parte, solo será cuestión de tiempo antes de convertirte en la persona que siempre has soñado con ser.
El bucle del hábito
Tu estilo de vida actual es el producto de muchos de tus hábitos: cada pequeña acción que decides hacer repetidamente, terminará por afectar el tipo de persona que eres y el tipo de persona que serás en el futuro. Es innegable que los hábitos juegan un papel importante en el rumbo que decides tomar en la vida, por eso también es fácil acostumbrarnos a la comodidad de los hábitos nocivos que nos brindan placer o diversión
El bucle del hábito es un elemento que debemos considerar si queremos comprender el proceso de formación y transformación de hábitos. Normalmente, los hábitos atraviesan una serie de pasos antes de arraigarse en la vida de una persona.
Ser conscientes de lo que sucede en cada paso nos ayudará a entender mejor el funcionamiento de los hábitos, y a saber sacarles provecho.
El bucle del hábito está conformado por cuatro pasos que muestran cómo una conducta simple puede transformarse en una conducta arraigada eventualmente . Los pasos son:
Señal
Deseo
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Paso 1: Señal
La señal es el detonante que te impulsa a hacer la acción, y puede ser cualquier cosa en tu entorno que obligue a tu cerebro a ejecutar una tarea determinada. Esto ocurre porque tu cerebro interpreta que estas señales están conectadas a alguna recompensa, y queremos averiguar de qué se trata.
