Hablame de la muerta - Bárbara Factorovich - E-Book

Hablame de la muerta E-Book

Bárbara Factorovich

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Beschreibung

Hablame de la muerta forma parte de una constelación de escrituras autobiográficas en las que el yo no se exhibe: se desarma. Hay secretos que se heredan como muebles. Son el patrimonio invisible que se traslada en la intimidad del cuerpo. La familia se muda a un departamento caro. Sin Vera. La hija que duerme en cuna a los once años. La que fue retirada de la casa para "proteger" a la sana. La que muere sola, sin duelo. Sin dejar rastro. En su búsqueda se revelan no solo la discapacidad, una infancia blindada por el silencio o la violencia tras el bienestar económico. La hermana muerta desnuda una modalidad familiar: la del ocultamiento. Contra el dolor, los cuidados se tercerizan. Las mucamas funcionan como madres sustitutas. Hay una tumba en La Tablada. Y preguntas sin respuestas. Con una prosa tan limpia como seca, Bárbara Factorovich desobedece el mandato familiar, rescata a Vera del olvido. Y en el mismo acto construye un libro conmovedor.

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Seitenzahl: 32

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Bárbara Factorovich

Hablame de la muerta

NARRATIVAS

Factorovich, Bárbara

Hablame de la muerta / Bárbara Factorovich. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Metrópolis Libros, 2025.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-631-6726-14-8

1. Narrativa Argentina Contemporánea. 2. Novelas. I. Título.

CDD A860

© 2025, Bárbara Factorovich

Primera edición, octubre 2025

Dirección comercial Sol Echegoyen

Dirección editorial Julieta Mortati

Asistencia editorialEleonora Centelles

Coordinadora de ediciones Jacqueline Golbert

Jefa de corrección María Nochteff Avendaño

Corrección Virginia Avendaño y Karina Garófalo

Diseño y diagramaciónLara Melamet

Conversión a formato digital Estudio eBook

Libro de edición argentina.

Hecho el depósito que establece la ley 11.723. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la autorización por escrito de los titulares del copyright.

Editorial PAM! Publicaciones SRL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

pampublicaciones.com.ar | [email protected]

Creen que aquello de lo que uno se niega a hablar tampoco existe.

HERTA MÜLLER

Nació en una clínica de monjas católicas aunque era hija de un matrimonio judío. Su madre se encargó de explicar que era el mejor sanatorio del momento.

A su casa de entonces —una casa grande con un parque inmenso— la llamaban Los Robles, por los dos árboles en una de las esquinas del jardín. No tiene casi recuerdos de su vida en esa casa, pero sí un recorte de la época, en papel, con una foto de Los Robles en blanco y negro. Fue motivo de orgullo familiar haber salido en el periódico.

Tenían un ovejero alemán entrenado para atacar. Un perro guardián asesino que respondía a las órdenes de un solo patrón, su padre. También tuvieron dos caniches negros y, en algún momento, un bóxer, Rocky. La madre contaba que ella metía el brazo entero en la boca del perro y jamás la mordió. Hay una foto de una bebé rozagante sentada junto a un bóxer de estirpe: eran Rocky y ella.

En el tercer piso estaba el cuarto de su hermana Vera. Los Robles era una casa de piedra con paredes gruesas. Los gritos de su hermana no se escuchaban en la planta principal ni en el living ni en la cocina o el comedor.

Le contaron varias veces sobre esa noche en la que Los Robles se vistió de gala y recibieron en la casa a las cuarenta familias que conformaban el Club de Leones, del que su padre era presidente. Se preparó ese agasajo como una celebración de lujo. Su madre y las mucamas trabajaron días en la planificación de cada detalle. En esa cena dio un concierto Charles Aznavour, de visita en la Argentina. Mientras él cantaba, las mucamas y las hermanas mayores espiaban por la puerta de vidrio. Los gritos de Vera no se escuchaban.

Su hermana dormía en cuna a pesar de tener once años, la discapacidad la convertía en una bebé que no gateaba. A ella le contaron que a Vera le dolían los oídos. A los tres años la encontraron dentro de la cuna de su hermana, copiándola. Las dos se balanceaban hacia adelante y hacia atrás.

La madre decía que el doctor Abel, el mejor pediatra del momento, indicó que debían sacar a la enferma de la casa para proteger a la sana.

A Vera la llevaron con una familia que vivía en la misma manzana de Los Robles. A la señora le decían Porota y la casa estaba en la calle Lafayette. Vera murió rodeada de una familia que no era la suya. En una casita en la misma manzana de la mansión que salió en el periódico.

Ella todavía se pregunta si sabían que estaba muriendo, qué fue lo que la mató. Nunca supo el apellido de esa gente, quisiera verlos.

No tiene recuerdos de Vera. Está en el cementerio judío de La Tablada, en la parte en la que entierran a los niños.