Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Una de las preguntas más importantes que enfrentan los cristianos el día de hoy es «¿cómo puedo vivir una vida íntegra?» Teniendo en cuenta todo lo que decimos acerca de la fe cristiana, ¿es posible vivir una vida cristiana auténtica y que demuestre una fe que funciona? Luego de tratar una amplia gama de desafíos prácticos, como las pruebas y las tentaciones, la pobreza y la riqueza, la manera en que usamos las palabras, la paciencia que tenemos cuando sufrimos, nuestras luchas contra el mundo o nuestra naturaleza humana y el diablo, Santiago nos desafía a que nos volvamos discípulos plenos de Jesucristo. El autor nos presenta una guía de estudio de la Epístola de Santiago. No pretende ser un comentario exhaustivo ni tampoco un libro técnico. Es, más bien, una guía muy práctica, así como la propia epístola. El autor explica que esta guía es una adaptación de una serie de sermones referidos a los aspectos prácticos de la vida cristiana. Concluye, junto con Santiago, describiendo el papel que desempeña la comunidad de fe en la vida de aquellos que siguen a su Señor, pero también en los que de alguna manera se han extraviado de la fe. Es un recurso valioso para el estudio personal o en grupo. Incluye preguntas para profundizar la reflexión, ideas prácticas y asuntos para mayor investigación.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 211
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Sinopsis
Una de las preguntas más importantes que enfrentan los cristianos el día de hoy es «¿cómo puedo vivir una vida íntegra?» Teniendo en cuenta todo lo que decimos acerca de la fe cristiana, ¿es posible vivir una vida cristiana auténtica y que demuestre una fe que funciona? Luego de tratar una amplia gama de desafíos prácticos, como las pruebas y las tentaciones, la pobreza y la riqueza, la manera en que usamos las palabras, la paciencia que tenemos cuando sufrimos, nuestras luchas contra el mundo o nuestra naturaleza humana y el diablo, Santiago nos desafía a que nos volvamos discípulos plenos de Jesucristo.
El autor nos presenta una guía de estudio de la Epístola de Santiago. No pretende ser un comentario exhaustivo ni tampoco un libro técnico. Es, más bien, una guía muy práctica, así como la propia epístola. El autor explica que esta guía es una adaptación de una serie de sermones referidos a los aspectos prácticos de la vida cristiana. Concluye, junto con Santiago, describiendo el papel que desempeña la comunidad de fe en la vida de aquellos que siguen a su Señor, pero también en los que de alguna manera se han extraviado de la fe. Es un recurso valioso para el estudio personal o en grupo. Incluye preguntas para profundizar la reflexión, ideas prácticas y asuntos para mayor investigación.
Hacedores íntegros de la Palabra
Una introducción a la Epístola de Santiago
Jonathan Lamb
Título original en inglés: Godliness from Head to Toe
Langham Preaching Resources, Carlisle, Cumbria, United Kingdom
© 2018 Jonathan Lamb
© 2018 Langham Preaching Resources
© 2022 Centro de Investigaciones y Publicaciones (cenip) – Ediciones Puma
Primera edición impresa: abril 2022
Categoría: Religión - Estudios bíblicos - Nuevo Testamento
ISBN N° 978-612-5026-13-2 | Edición digital
ISBN N° 978-612-5026-12-5 | Edición impresa
Editado por:
© 2022 Centro de Investigaciones y Publicaciones (cenip) – Ediciones Puma
Av. 28 de Julio 314, Int. G, Jesús María, Lima
Apartado postal: 11-168, Lima - Perú
Telf.: (511) 423–2772
E-mail: [email protected] | [email protected]
Web: www.edicionespuma.org
Ediciones Puma es un programa del Centro de Investigaciones y Publicaciones (cenip)
Traducción y edición: Alejandro Pimentel
Diseño de carátula: Eliezer D. Castillo P.
Diagramación y ePub: Hansel J. Huaynate Ventocilla
Reservados todos los derechos
All rights reserved
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o introducida en un sistema de recuperación, o transmitida de ninguna forma, ni por ningún medio sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación o cualquier otro, sin previa autorización de los editores.
Esta traducción se publica por acuerdo con Langham Publishing.
Salvo indicación especial, las citas bíblicas se han tomado de la Nueva Versión Internacional © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional.
ISBN N° 978-612-5026-13-2
Introducción
A primera vista, la Epístola de Santiago aparenta ser una carta incómoda y alarmante. Se nos hace imposible ignorar sus insistentes exigencias a no solo escuchar la Palabra de Dios, sino también a poner en práctica lo que dice. Nos hace recordar la manera en que Jesús hacía preguntas directas: «¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo?» (Lc 6.46).
Sin embargo, si prestamos atención a lo que leemos, descubriremos escondidas por toda la epístola algunas promesas y estímulos importantes para aquellos que se han comprometido a seguir el camino de la obediencia constante. El llamado que nos ofrece no debe ser reducido a una serie de exhortaciones morales, porque de una manera constante nos hace saber que Dios viene en nuestro auxilio por medio de su palabra, su Espíritu y su pueblo. Nos da la seguridad de que Dios nos otorga su gracia para que vivamos según lo que exige de nosotros.
Cualquiera que se anime a enseñar o escribir respecto a la Epístola de Santiago, sentirá el peso de uno de sus tantos retos: «Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad» (Stg 3.1). Hace unos pocos años atrás, estuve muy consciente de ello cuando tuve que preparar una ponencia bíblica para la Convención de Keswick, y ahora que preparo este estudio, me ha sucedido lo mismo. Deseo expresar mi gratitud a todos aquellos que me han brindado su apoyo por medio de sus oraciones durante mis predicaciones en torno al tema, así como para esta tarea que tengo delante de mí. También quiero agradecer a mi esposa Margaret, quien pacientemente ha sabido enfrentar las tantas horas que he debido ausentarme para preparar este escrito.
Si bien el texto de esta guía de estudio se basa en una serie de sermones, los he adaptado para que, espero yo, logren animar y promover un mayor estudio individual y grupal de las Sagradas Escrituras. Obviamente, no solo debemos estudiar toda la Biblia, sino también llevarla a la práctica con rigor. De entre todos los libros de las Escrituras, quizá el de Santiago sea el único que de una manera especial nos invoca a vivir su contenido. Roguemos a Dios para que nos otorgue su gracia y determinación, a fin de que seamos íntegros hacedores de su Palabra.
Jonathan Lamb
Oxford, marzo de 2018
Cómo sacarle provecho a este libro
En este estudio bíblico desentrañaremos la Epístola de Santiago. Deberíamos esperar que, en una carta tan breve como esta, los temas se desarrollen de una manera secuencial y lógica. Sin embargo, descubriremos que hay temas similares que surgen a la superficie en varias ocasiones a lo largo del libro, lo cual recalca el propósito del autor por promover una vida cristiana práctica. Así como los muebles se fabrican con un acabado muy pulido al estilo francés, Santiago usa un estilo pedagógico elíptico o repetitivo que repasa temas familiares y de esta manera los refuerza y refina.
Si bien es cierto que a veces es difícil identificar en esta epístola la idea central de cada capítulo o sección, hemos tratado de expresar cada uno en torno a una idea que agrupe todas las demás. Cada una de estas ideas se relacionan con las distintas partes del cuerpo humano: los pies, las manos, los labios, el corazón y las rodillas. Lo hacemos para dar a conocer el propósito que Santiago tiene para que toda la vida cristiana manifieste una genuina imagen de Cristo.
Las preguntas que se incluyen en cada capítulo son útiles para que podamos identificarnos con los principios que se desarrollan en los comentarios respecto de nuestras propias vidas y contextos. Podrás usar esta guía para tus propias meditaciones devocionales o como parte de un estudio bíblico.
Cómo usar este libro para estudios individuales
Empieza con una oración y luego lee un pasaje bíblico específico junto con sus comentarios. Hazlo varias veces antes de leer las preguntas. Quizá sea valioso que escribas tus respuestas junto con otras ideas que se te vengan a la cabeza. Te será de mucha ayuda poner por escrito tus pensamientos porque te hará reflexionar acerca de los temas tratados y sobre el modo como se relacionan con tu propio contexto. También te servirá de aliento que repases lo que Dios te ha estado enseñando hasta este momento. Comparte con un amigo lo que vayas aprendiendo. Oren juntos para que seas capaz de poner en práctica todas estas nuevas lecciones en tu vida.
Cómo usar este libro en un grupo de estudio: consejos para la persona que lo dirige
Como antesala del estudio, dedícate a la oración y lee varias veces el pasaje específico de la Biblia y sus comentarios pertinentes. Recurre también a otras fuentes, como diccionarios bíblicos o comentarios, si tienes acceso a ellas.
Damos a conocer la idea central del pasaje al principio de cada capítulo, por lo cual debes promover dicha verdad en el grupo. Con ello en mente, decide a qué preguntas y actividades le dedicarás el mayor tiempo. Podrás también añadir preguntas que creas conveniente para tu grupo o contexto de tu congregación.
Antes de que la gente se reúna cada semana para el estudio bíblico, anímalos a que lean de antemano el pasaje y sus comentarios. Asegúrate de dejar un tiempo al final del estudio en la sección «Para reflexionar», con el propósito de que los participantes del grupo puedan poner en práctica en sus propias situaciones lo que han aprendido.
Cómo predicar la Epístola de Santiago
Un consejo para los predicadores: este libro ha sido publicado por Langham Predicación, y en la actualidad hay movimientos de Langham Predicación en varias partes del mundo. Animamos a que los predicadores se concentren en tres preguntas, con la esperanza de que estos puntos de alguna manera se manifiesten en esta guía de estudio.
• En primer lugar, ¿estoy tratando el pasaje bíblico con fidelidad?, ¿estoy dando a conocer el significado del pasaje con el fin de manifestar genuinamente el propósito original que el autor quería que entendieran sus destinatarios?
• En segundo lugar, ¿estoy siendo claro?, ¿es adecuada la manera en que presento el mensaje para que los oyentes o lectores verdaderamente entiendan el ímpetu y el desarrollo del pasaje?
• En tercer lugar, ¿estoy siendo pertinente?, ¿estoy comunicándome con las vidas de mis oyentes?, ¿les estoy demostrando la manera en que el pasaje bíblico se conecta con los retos de sus vidas personales, familiares y eclesiales?, ¿logro corresponder a las actitudes y el modo de ver la vida de su cultura?
Se trata de tres preguntas muy pertinentes para todos los que deseen explicar algún pasaje de la Biblia, ya sea en la predicación, en grupos de estudio o en conversaciones individuales.
Primera parte
Los pies que andan por el camino de la sabiduría
Santiago 1
Los pies que andan por el camino de la sabiduría
Introducción a la primera parte
Hace poco leí acerca de un piloto que practicaba maniobras de alta velocidad en un avión de caza. Había dirigido la aeronave en la dirección que él creía que era de ascenso empinado, pero en realidad se estrelló contra la tierra. El piloto ignoró el hecho de que volaba invertido. El que contó la anécdota nos dice que es una especie de parábola para nuestros tiempos, cuando vivimos a altas velocidades, pero ignoramos si vamos al revés o al derecho. De ello se trata el problema de vivir la vida sin referentes externos.
Las preguntas más básicas que la gente se formula cada vez más en nuestros tiempos son las siguientes: ¿cómo debo vivir mi vida?, ¿dónde están los referentes externos?, ¿será que hay alguna brújula moral que pueda usar para decidir qué es lo correcto o lo incorrecto?, ¿cuál es el marco de referencia que dirige mi vida?
Durante la más reciente crisis económica mundial, hubo muchas quejas respecto de la gente que no obedece las reglas, pero no tanto sobre los dirigentes que demuestran no tener los valores morales más básicos. Un ministro del Gobierno inglés, que había sido nombrado para fiscalizar el desorden financiero de la ciudad de Londres, afirmó que la banca «carecía alarmantemente de un claro propósito moral». Y parece que esto es el elemento que falta: un marco de referencia moral que dirija nuestros juicios de valor.
No hace mucho, hubo un acalorado debate en torno a un folleto informativo del Gobierno del Reino Unido en torno a la educación sexual. Las recomendaciones del folleto rogaban encarecidamente que los padres de familia debían evitar aconsejar a sus hijos respecto de las diferencias entre lo correcto y lo incorrecto. Más bien, afirmaba que el consejo debía ser imparcial. Uno de los diarios citó las palabras de uno de los psicólogos que defendía dicha recomendación: «No sabemos qué es correcto e incorrecto; lo correcto y lo incorrecto son asuntos relativos».1 Esta postura es como si jugásemos al fútbol sin arcos para el portero. Uno podría hacer malabares con la pelota e incluso realizar unos pases espectaculares, pero ¿de qué serviría todo ello? A la mayoría de la gente le concierne lo correcto y lo incorrecto, pero no tienen a su disposición una guía que los ayude a determinar las categorías morales para tomar decisiones.
Mucha gente joven sospecha que nuestras sociedades enfrentan estos asuntos morales como pueden, y se las ingenian para resolverlos.
¿Se te ocurren algunos ejemplos de tu contexto donde te queda claro que tu sociedad o comunidad sufre de confusión moral y espiritual?
¿Crees que estos temas han logrado impactar también a los creyentes? ¿De qué maneras crees que ha sucedido?
Si nuestras sociedades sufren de confusión moral y espiritual, de dudas respecto a cómo vivir la vida, ¿cómo podemos los creyentes corregir esto? El gran reto que nos confronta cuando abordamos la Epístola de Santiago es el siguiente: ¿cómo podemos vivir sabiamente? Dado todo lo que decimos acerca de la fe cristiana, ¿cómo en realidad estamos viviendo?, ¿será que hay alguna prueba auténtica y creíble de la fe cristiana que realmente funcione? Respecto de ello, la Epístola de Santiago es muy pertinente. La mayor preocupación de Santiago es cómo vivir de una manera íntegra, cómo reunir todos los aspectos de la vida. El apóstol desea ver que cada parte de la vida y de la comunidad manifieste la realidad de la fe cristiana. Quiere una fe que funcione.
La idea en torno a ser perfecto o íntegro aparece por toda la epístola y se presenta inicialmente en el capítulo 1, versículo 4: «Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada». A Santiago le encanta este juego de palabras. Los términos griegos «perfecto» e «íntegro» aparecen siete veces en la epístola (coincide con el número que representa la perfección).
Esta es la razón por la que hemos titulado esta obra Hacedores íntegros de la Palabra, porque a Santiago le interesa justamente ello. Si bien es cierto que es difícil clasificar bajo un tema cada capítulo de la carta, lo hemos hecho de esta manera:
Los pies que andan por el camino de la sabiduría
Las manos que cumplen las obras de la fe
Los labios que hablan la verdad
Los corazones que obedecen a Dios
Las rodillas que confían en la gracia de Dios
Esta invocación para vivir una vida cristiana íntegra es lo contrario a lo que Santiago llama una persona «indecisa e inconstante» (1.8). Más adelante, repasaremos esta idea varias veces. Santiago no quiere que lleguemos a un acuerdo con los valores del mundo. Más bien, debemos entregar nuestras vidas totalmente al Señor. Se trata de un llamado a tener integridad, a ser perfectos, es decir, a estar completos.
En los lugares donde suceden terremotos, es común realizar inspecciones de los edificios y puentes con el fin de comprobar la integridad estructural y verificar que todas las piezas encajen donde se supone deben encajar. El concepto de integridad nos sugiere una vida muy bien integrada o armada, es decir, que hay coherencia entre las distintas partes de la vida de la persona. El sistema de valores que decimos tener da forma a cada área de nuestra vida, ya sea pública o privada. Gracias a ello poseemos una cohesión en nuestra personalidad y estilo de vida. Algunos afirman que un término equivalente a integridad es shalom, palabra hebrea que da a entender que la vida posee cualidad de integridad y armonía. Los creyentes que viven sus vidas según esta cualidad merecen la confianza de los demás porque sus palabras, su carácter y sus obras manifiestan consistencia. Cada área de sus vidas es coherente.
Quizá alguna vez hayas visto un noticiero de la tele en el cual la señal de video y audio no están en sintonía. Nos produce risa y se nos hace difícil tomarlo en serio cuando tratamos de relacionar lo que vemos con lo que escuchamos. Lo mismo sucede cuando la vida de una persona no concuerda con lo que afirma y por ello la dejamos de escuchar. Esto es lo que destruye la credibilidad. Pero, cuando los cristianos llevan a la práctica sus palabras y cumplen sus promesas y encarnan la verdad, entonces logran edificar la comunidad cristiana y expandir su misión. Tan solo esta cualidad puede transformar la vida de nuestras congregaciones y darle credibilidad al testimonio cristiano.
Sería una buena idea, ahora que damos inicio a nuestro estudio, que dediquemos un tiempo de reflexión y confesión en silencio mientras reconocemos las maneras en que nuestras vidas «no están en sintonía». Presenta ante Dios los asuntos que no tienen coherencia en tu vida. Ruega a Dios por su perdón y su gracia, y, mientras estudias la Epístola de Santiago, pídele que te ayude a cambiar.
Santiago tiene mucho que enseñarnos respecto a vivir nuestras vidas según estos patrones acerca de caminar sabiamente. El capítulo 1 nos presenta este tema con una introducción a todo lo que el apóstol tratará a lo largo de su epístola. Es como un resumen general. Los primeros tres capítulos de esta guía de estudio abordarán el significado de caminar por la vía de la sabiduría, y analizaremos ello bajo los ítems: las pruebas, las tentaciones y la verdad.
1The Times, 22 de febrero de 2009.
Capítulo 1
Andar por el camino de la sabiduría cuando se sufren pruebas
Objetivo: Lograr entender cómo vivir una vida íntegra cuando se sufren presiones.
Tema
Todo creyente se enfrenta a pruebas de toda clase. La clave para saber vivir sabiamente es entender que de estas presiones, con la ayuda de Dios, podemos obtener resultados muy productivos. Esta manera de ver los hechos puede afectar radicalmente la forma en que nos enfrentamos a las dificultades.
Leer: Santiago 1.1–12
Versículo clave: Santiago 1.2
Bosquejo:
1. La constancia (1.3)
2. La madurez (1.4)
3. La sabiduría (1.5)
4. La perspectiva (1.9–12)
Santiago da la impresión de ser un predicador que te mira fijamente a los ojos, en vez de alguien que escribe una carta desde muy lejos. Es directo, incómodamente directo. Así que, cada vez que aborda un tema nuevo y exigente, podemos notar el rastro pastoral cuando lo desarrolla de una manera personal: «Mis queridos hermanos», nos dice; pero, inmediatamente encontramos en el versículo 2 su realismo práctico: «Considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas». ¿Realismo? Suena más a fanatismo. ¿Acaso les parece delirante? ¿Considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas?; esta frase no debería usarse muy a la ligera o de una manera insensible. Santiago pretende ayudar a los cristianos a que desarrollen un modo distinto de ver la vida. Antes de que analicemos lo que nos quiere decir, es importante que nos demos cuenta de que tiene varias razones que lo autorizan a ofrecer sus comentarios respecto a las pruebas de cualquier clase: entiende el asunto con perfecta claridad.
En primer lugar, la mayoría de las personas creen que el Santiago que escribió su epístola es el hermano de Jesús. (Ha habido cierto debate en torno a la cuestión de la autoría; puedes leer más al respecto en los comentarios que aparecen en las notas). En el versículo 1, Santiago no siente la necesidad de decirles a sus lectores quién de los Santiago es, lo cual nos sugiere que sus lectores lo conocían muy bien. Respecto de ello, el teólogo David Field escribió alguna vez: «Es como si recibiésemos una carta proveniente del Palacio de Buckingham en el Reino Unido con la firma “Elizabeth”. Todos los ciudadanos británicos saben quién vive allí y, por tanto, es innecesario preguntar “¿cuál Elizabeth?”». Jacobo el hermano del Señor había logrado convertirse en el dirigente principal de la iglesia de Jerusalén. En el versículo 1 la epístola se dirige formalmente «a las doce tribus que se hallan dispersas por el mundo», lo cual constituye una manera de describir a las comunidades judeocristianas diseminadas por todo el orbe romano. Solamente un Santiago tiene aquella clase de autoridad entre los creyentes judíos: Jacobo el hermano del Señor, dirigente de la iglesia madre.2
Dicho sea de paso, nótese la manera en que Santiago se presenta en el versículo 1: «Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo». No menciona palabra alguna en torno a su grado de autoridad en la iglesia o el parentesco con Jesús, tampoco hace alarde de su rango o conexión familiar: sencillamente afirma «Santiago, siervo…».
Él pudo presenciar parte de los sufrimientos de su hermano, y también sabía del agobio que enfrentaban las comunidades dispersas de creyentes a quienes dirigía su epístola. Se trataba de una carta circular cuyo propósito era que se leyera en la mayor cantidad de iglesias posible y que se copiara su contenido para que fuera enviada a las comunidades judeocristianas en el mundo de la diáspora judía de aquel entonces. Era importante para aquellos creyentes que recién empezaban su vida cristiana que recibiesen formación respecto de la sabiduría de su Mesías: Jesús. Por ello, en Santiago encontramos muchas referencias al Antiguo Testamento o a enseñanzas conocidas de Jesús que aparecen en el Nuevo Testamento. Santiago estaba informado de sus sufrimientos: pobreza, agresiones, encarcelamientos, muertes. Podemos constatar ello en 2.6–7: «¡Pero ustedes han menospreciado al pobre! ¿No son los ricos quienes los explotan a ustedes y los arrastran ante los tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman el buen nombre de aquel a quien ustedes pertenecen?». Es evidente que los creyentes encaraban carencias económicas, acciones legales y presiones sociales, todo ello por causa de su devoción a Jesucristo.
Muchos creyentes se dedicaban a la agricultura de subsistencia y encaraban adversidad y explotación; incluso la frase «de condición humilde» describía con precisión a muchos de ellos (1.9). Eran pobres y marginados, pertenecían a una comunidad que sufría opresión económica y persecución. Esta es una de las razones por las que, en la actualidad, la Epístola de Santiago tiene prioridad para muchos creyentes de África y de muchos otros países en desarrollo; porque se identifican no solo con los ejemplos directos y las enseñanzas prácticas que ofrece para el diario vivir, sino también con sus sabios consejos y el aliento para los pobres.
Quizá tu situación y la mía sean distintas, pero cuando en el versículo 2 Santiago dice «cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas», podemos estar seguros de que nos incluye a mí y a ti. Es probable que los lectores de este estudio bíblico se están enfrentando ahora a una amplia gama de pruebas: la presión de un ambiente laboral hostil o una familia antagonista, la pérdida de un ser querido, el dolor de una relación destrozada, la desilusión de la rutina, los desafíos que genera el deterioro de la salud… ciertamente la lista es interminable.
Antes de pasar a la sección que nos ofrece aliento, enumera algunas de las situaciones que en el presente te causan agobio, es decir, las diversas pruebas que tú o alguien de tu iglesia esté encarando en estos momentos. Escríbelos en un papel o tenlos presente mientras analizamos los cuatro beneficios que Santiago nos presentará respecto a las pruebas. Asimismo, piensa en la manera en que estas cualidades podrían demostrarse en tu propia situación.
¿De qué modo podemos descifrar lo que afirma Santiago respecto de que debemos considerarnos afortunados y sentirnos «muy dichosos»? No es una falsa consolación que niega el dolor o la prueba, o que nos invoca a que exaltemos la presencia del mal. Tampoco se trata del poder del pensamiento positivo. Más bien, nos explica que las pruebas nos traen una clase especial de beneficios que nos ayudan a convertirnos en lo que realmente deberíamos ser. Es una parte del camino hacia la integridad.
La prueba de nuestra fe, que se describe en el versículo 3, contiene varios resultados positivos: destacaremos cuatro de ellos.
1. La constancia (1.3)
… pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. (v. 3)
Por la gracia de Dios, las pruebas nos enseñan a resistir; nos dan las fuerzas para mantenernos firmes y no darnos por vencidos. Fortalecen nuestros músculos espirituales y producen una devoción madura. Douglas Moo sugiere que la palabra «constancia» evoca la imagen de una persona que sostiene con éxito una pesada carga durante un largo período de tiempo.3 Algunos de mis lectores son así. Saben lo que implica aquel largo camino de cuidar a otra persona, una lucha contra alguna enfermedad o el peso de la entrega cristiana cuando los vientos y las mareas se oponen.
Jeremías escribió también respecto de esto. Soportó una serie de dificultades a lo largo de un periodo de cuarenta años mientras servía a Dios con fidelidad. Y Dios le prometió: «Hoy te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro y muro de bronce, contra todo el país» (Jer 1.18). Dios le había dado fuerza de voluntad a un Jeremías pusilánime, haciéndolo más constante para el largo recorrido de un ministerio exigente.
En su libro sobre el discipulado, John Valentine escribió que nuestra cultura actual considera que «las enfermedades, los hospitales, las tristezas, la muerte y el dolor por la pérdida de un ser querido es algo difícil de sobrellevar, y que por ello se ignora todo o, por lo contrario, sale televisado en algún programa de entrevistas».4 ¡Soy cristiano, sáquenme de aquí! Preferiríamos huir de las pruebas de cualquier clase. Sin embargo, es aquí donde Santiago nos ofrece mucha ayuda. La manera más sabia de enfrentar las pruebas, a pesar del dolor, es darnos cuenta de que son provechosas. Jesús nos recuerda que somos ramas de la vid y que, nos guste o no, debemos pasar por la poda para que demos frutos (Jn 15.1–8). Claro que produce dolor, pero la poda es el tributo que le damos al potencial del cristiano.
