3,99 €
Cuando las palabras se convierten en aullido, cuando la poesía es un territorio de abismos. Cuando quiere uno estremecerse de amor, locura o muerte. Cuando uno desea experimentar la vida al filo del precipicio. Entonces surgen los versos de este poemario incendiando la conciencia. Viajaremos con la Princesa Inca al agujero negro de la mente, a la belleza de las metáforas desgarradas. Lo que escribe nos herirá como un golpe brusco intentando despertarnos de una vida llena de anestesia, de pastillas para olvidar, de mentiras repetidas. Un conjunto de versos creados desde el insomnio. Poesía como forma de salvación, para seguir vivo y como forma de existir. Poesía verdadera que surge desde lo más profundo, más allá incluso de la propia palabra.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Veröffentlichungsjahr: 2016
Porque sufro la eternidad de alma,
porque mi corazón tiene la forma del grito,
porque desaparece la luz escupida por un animal...
Búscame allí donde se posan los amaneceres inmóviles
y el aullido estremecido de los locos.
A L. M. Panero
/La Muerte engendra locos y escupe poetas tristes,
allí, donde no llega la luz ni el beso, vive una sombra que llora,
allí, donde no llega la piel ni el calor, perdura el manicomio...
Yo, que soy la luciérnaga atropellada por la lágrima,
tú, que eras el hijo del dolor y el enajenado que no pudo escapar,
prisionero de ti, como tantos que somos prisioneros e hijos del miedo,
encarcelados en el hospital, donde no existe la caricia,
manipulados por frías batas blancas y pastillas azuladas...
Yo, que soy otra enajenada que llora valiums, que desayuna antipsicóticos,
que tiembla olvidada en el colchón como un escombro,
tú, que recibes elogios y medallas una vez muerto
pero al que nadie vino a rescatar de su habitación psiquiátrica,
al que ningún rostro acogió en su vientre cálido...
La Locura no es paseo cool por la vida,
como piensan algunos,
sino que es la sangre clavada en el pensamiento
y ver como uno cae en el abismo sin aliento,
La Locura no se trata de un juego,
es encontrarte como un animal acorralado
y querer morir atado en una cama...
Por eso, silencio,
silencio, silencio,
ante el alucinado, ante el loco,
silencio y respeto a su mundo infinito,
a su mirada perdida,
a su mundo incomprensible,
a la foto en la que brillaban sus ojos de niño/
/Cuando yo enloquecí hacia frío, un otoño de tiniebla,
mis pupilas reflejaban temblando mis sueños olvidados,
aquellos amores que nunca acompañaron mi boca,
aquellos cuerpos que nunca vinieron a protegerme del olvido,
aquellas otras manos que no desenredaron mi laberinto...
Porque La Locura es ese territorio donde transita
lo que un día amamos desesperadamente
y lo que temimos más en el mundo...
Porque en La Locura, en ese viaje,
nadie te acompaña y es, tu soledad de loco,
la que te hace llorar y reír ante los espejos...
La mueca extraña que no se comprende...
cuando yo enloquecí y volví, más tarde,
choqué con la realidad apedreando mi rostro
...
Y ya no estaba loca
pero mi alma lloraba de la cordura cruel/
/Hay una soledad engangrenada
donde yo soñaba el agua y
se desvestía la mañana
que es una asustada niña que llora,
hay una soledad que se come los dientes,
sus propios dientes,
que es como callar la vida
atragantándose de uno mismo...
Sucia, llovida,
enajenada herida yo,
resbaladiza y desorientada,
pájaro que destruye su mismo cielo
y, calla,
/Mientras tus ojos lloraban
yo engendraba niños olvidados,
monstruos de mejillas sonrojadas
y alma saturada de oscuridades,
mientras tus ojos lloraban
yo volvía a ser el animal tembloroso,
la sombra que evitaba su propia silueta
ennegrecida/
