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Historias mínimas marcadas por el humor, el ingenio, los giros inesperados. Antonio Porpetta saca de la galera estos microrrelatos, en la estela de otros maestros del género (como Monterroso y Cortázar) o de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. El arte de las miniaturas literarias requiere mucho talento y su lectura se disfruta especialmente. Este es un libro para cualquiera que esté dispuesto a sonreír y asombrarse ante la capacidad para contar cuentos que pueden ser delirantes, filosos o tiernos, pero siempre se resuelven en pocas líneas.
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Seitenzahl: 49
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Antonio Porpetta
Y OTROS DIVERTIMENTOS
Saga
Historias mínimas
Copyright © 2009, 2022 Antonio Porpetta and SAGA Egmont
All rights reserved
ISBN: 9788728374191
1st ebook edition
Format: EPUB 3.0
No part of this publication may be reproduced, stored in a retrievial system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
www.sagaegmont.com
Saga Egmont - a part of Egmont, www.egmont.com
Aunque mi oficio literario y mi vocación son, junto a otras dedicaciones, los de poeta, hace tiempo comencé a interesarme por los “microrrelatos”, “cuentos hiperbreves”, “cuentos súper cortos”, o “minicuentos ”, pues de tan variada manera viene a denominarse este género literario, cada vez más en auge, caracterizado por su máxima brevedad y extrema concentración, hasta el punto de encerrar una historia completa en muy pocas líneas y en muy pocas palabras.
Cultivados por escritores de la talla de Ramón Gómez de la Serna, Borges, Cortázar, García Márquez o Monterroso (cuyo “El dinosaurio ” es ya un clásico y a quien, con mi admiración, se rinde homenaje en el primero de mis textos), estos cortísimos cuentos —que yo prefiero llamar “historias mínimas”— resumen y desarrollan en el menor espacio posible toda una intensa teoría compuesta, en distintas dosis, por humor, ironía, sarcasmo, ternura, paradoja, sátira, parodia, crítica social... participando, al mismo tiempo, del aforismo, la alegoría, la parábola, la fábula, o la greguería. Y situándose con bastante frecuencia, al menos en mi caso, muy cerca del surrealismo o del absurdo.
El resultado de mi interés, alentado quizás por la concisión lingüística que me exige la labor poética, ha sido una abultada carpeta con varios cientos de estas “historias mínimas’’ que he ido escribiendo a ratos perdidos, en descansos de otras tareas literarias, en largos viajes aéreos, en las horas de soledad lejos de mi casa, o en las noches blancas de los insomnios.
Algunos amigos, desde hace tiempo, han venido insistiéndome en que debiera publicar una selección de estas brevísimas “historias”. Hoy ha llegado el momento de complacerles, y aquí tienen este volumen en el que he reunido unos cuantos ejemplos de la más variada temática y muy distinto desarrollo. He añadido al título de esta selección lo de “y otros divertimentos ” porque entiendo que no sólo hay en ella “historias” propiamente dichas, sino también diversas observaciones, anécdotas, comentarios y ocurrencias de difícil clasificación con las que, ideándolas y escribiéndolas, la verdad es que me he divertido mucho.
Como espero que se diviertan ustedes, mis posibles lectores. Aunque quizás, también, algunas de estas “historias mínimas”, o estos divertimentos, les hagan pensar, les emocionen, o les traigan algún reflejo de sus propias vidas, de sus memorias, o de sus situaciones personales... Lo único que deseo es que ninguna de ellas les deje indiferentes.
Gracias por compartirlas conmigo.
Antonio Porpetta
Para Violeta Herrero,
libélula, relámpago, campana.
Por su mirada verde,
por su risa de agua.
HOMENAJE
Cuando el dinosaurio despertó no había nadie en la habitación. A su lado, su dinosauria seguía durmiendo plácidamente. En la mesita de noche, junto al despertador, el vaso de agua y la fotografía del dinosaurito, un libro de Augusto Monterroso.
PROPUESTA
La propuesta de aquel condenado al fuego eterno —destacado ejecutivo en su vida terrena— fue enérgicamente rechazada por las altas instancias. Quería organizar una Business Class en el Infierno.
AJEDREZ
Soñó que le daba jaque mate.
El otro jugador seguía pensando.
ANODINO
Era un hombre anodino, insignificante.
Paraba un taxi libre, se subía en él, y el taxi seguía libre.
LEGALIZACIÓN
El párroco le echó violentamente de su despacho cuando el feligrés le habló de que desearía legalizar su situación. No quiso saber nada de los años que llevaba con su muñeca hinchable.
ASOMBRO
El mosquito que picó a la princesa todavía no ha salido de su asombro.
VENGANZA
Por viejas rencillas familiares, odiaba tanto al dueño del olivar colindante con sus tierras que un día le soltó una bandada de palomas de la paz.
ATEO
No creía en Dios.
Salvo cuando su maleta aparecía en la cinta transportadora del aeropuerto.
INJUSTICIA
Ellos siempre recluidos en sus profundas cavernas, mientras sus señoras se dedicaban, tan felices y despreocupadas, al canto coral.
Los sirenos pensaban que la vida era injusta.
VIRGEN
La única distracción celestial de aquella virgen era la tertulia diaria con un grupo de patriarcas, santos, mártires, beatos y confesores.
Alguien la oyó murmurar: “Si yo lo llego a saber...”
ÉXITO
Tenía padre y madre, pero gran parte de su tremendo éxito con las mujeres se debía a que sabía poner una perfecta cara de huérfano.
METICULOSO
Era un pianista muy meticuloso. Ya en la sala, y antes de empezar su concierto, procedía a contar cuidadosamente las teclas del piano.
Una vez seguro de que estaban las 88, respiraba tranquilo y comenzaba.
TABACO
Hubiera dado cualquier cosa por dejar de fumar. Pero no podía hacerlo: ni fumaba, ni había fumado jamás.
MUTISMO
Sor Hipólito de la Transfiguración no quiso dar explicaciones.
MÓVIL
No es que fuera partidario de practicar el “coitus interruptus”; es que siempre se olvidaba de desactivar su teléfono móvil.
FRACASO
El avieso marido no tuvo la culpa del fracaso: se la vendieron como una voraz planta carnívora y resultó ser vegetariana.
Ahora prepara un nuevo plan.
MARIPOSAS
Cada vez que la sierva del Señor Sor Renunciación del Divino Calvario quería hablar, de su boca no salían palabras, sino bellísimas mariposas.
La Madre Superiora, con fino instinto y buen criterio, hizo contratar a un entomólogo como intérprete.
MARGARITAS
Hice la prueba: eché un hermoso ramo de margaritas a los cerdos.
Os juro que todos aquellos animalitos gruñeron de satisfacción, agradecidos.
GRITO
