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Hoy es el día es una novela que aborda la problemática que afecta a miles de personas en Argentina y en todo el mundo. En particular, el libro se centra en la situación de aquellos padres que se encuentran impedidos de ver a sus hijos. Esta obra literaria constituye un llamado de atención a las autoridades judiciales para que agilicen el proceso de resolución de expedientes que permanecen estancados en los despachos judiciales de familia. El autor de esta obra es un padre de familia que ha vivido en carne propia esta situación. A través de estas páginas, narra las peripecias que en muchos casos atraviesa la familia involucrada y las cuestiones inherentes a estos complicados casos judiciales.
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Seitenzahl: 68
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Claudio Fabián Garoni
Basado en un hecho real
Garoni, Claudio Fabian
¡Hoy es el día! : basado en un hecho real / Claudio Fabian Garoni. - 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Abrapalabra Editorial, 2023. -Abrapalabra Editorial, 2023.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-4999-80-1
1.Relaciones Familiares. I. Título.
CDD A863
Coordinación y producción:
Helena Maso Baldi
Maquetado:
Abrapalabra Editorial
Ilustración portada:
Ivanova Hidalgo
Primera edición: septiembre 2023
Manuel Ugarte 1509, CP 1428–Buenos Aires
E–mail: [email protected]
www.abrapalabraeditorial.com
ISBN: 978-987-4999-80-1
Hecho el depósito que indica la ley 11.723
Impreso en Argentina
Dedico esta historia a mis padres, quienes estuvieron a mi lado acompañándome en esos momentos difíciles de mi vida.
A mis amigos y amigas de toda la vida, cuyos consejos y apoyo incondicional han sido fundamentales en este relato.
También agradezco a mis abogados y abogadas
de la Defensoría de Familia Nº 2 y a los fiscales del Juzgado de Morón por su valiosa contribución.
Me gustaría que esta historia dejara una reflexión y enseñanza profunda para aquellos encargados de abordar temas tan cuestionables y complicados dentro de las dinámicas familiares.
También, deseo que la sociedad comprenda mejor estas situaciones complejas, ya que en muchas ocasiones se muestra cargada de prejuicios y críticas hacia los padres varones en relación con asuntos familiares, sin haber transitado por ellas ni haber experimentado las dificultades que conllevan.
A lo largo de muchos años de lucha, este libro refleja cómo la vida de un hombre puede verse afectada por defender los derechos de sus hijos e hijas. Por eso he plasmado estas palabras desde lo más profundo de mi ser, desde la experiencia vital que ha dejado una huella dolorosa. Por eso también estoy presente cuando se discute un Proyecto de Ley con la intención de abordar todos los aspectos de esta problemática familiar.
Este libro no es un mero escrito más. Surge como expresión de mi compromiso y dedicación.
La historia que presento está basada en un hecho real cuyo inicio tuvo lugar el 2 de junio del año 2000, en la localidad de Merlo, provincia de Buenos Aires. El escenario es una tarde fría y ventosa que cobra vida en un rincón especial de un café, ubicado en pleno centro de Merlo.
En el corazón mismo de la ciudad, en un acogedor café que solían frecuentar, habían quedado en encontrarse tres amigos: Raúl, Elio y Axell. Aún esperaban la llegada de este último. Su mutua pasión por el ajedrez los sumergía en partidas inacabables, donde estrategias y movimientos audaces cargaban el aire con una intensidad palpable.
La atención en el lugar estaba a cargo de Ariel, persona afable que siempre regalaba una sonrisa a su clientela y sabía preservar la atmósfera cálida del café.
En aquel espacio, Anabella, una camarera de gracia y eficiencia sobresalientes, se deslizaba entre las mesas. Su cabellera oscura enmarcaba un rostro radiante y unos ojos verdes que resplandecían con agudeza. Nadie hubiera imaginado el vínculo que unía a Raúl y Anabella. Él jamás había caído en cuenta de que la encantadora camarera era, en realidad, su propia nieta. La distancia entre ellos superaba lo físico; estaba teñida por el paso del tiempo y circunstancias adversas.
Anabella era la hija de Julio, el hijo que Raúl –debido a infortunios y malentendidos– nunca llegó a conocer plenamente. Juicios y desavenencias legales habían impedido que padre e hijo construyeran un sólido lazo de afecto permanente.
Después de una larga espera, llegó Axell. Entró frotándose las manos en un intento por recobrar el calor perdido, como si el viento gélido se hubiera adherido a sus ropas. Una sonrisa iluminó su rostro mientras exclamaba con jovialidad: “La edad no viene sola...”. Sus amigos, que habían estado esperándolo con ansias, respondieron con risas cómplices y le dieron la bienvenida.
Acomodándose junto a sus amigos y entre anécdotas y risas, Axell comentó que había estado de viaje con su esposa y su hijo, mención que despertó una sombra en los ojos de Raúl, quien nunca había logrado construir una relación cercana con su propio hijo y que con voz apesadumbrada dijo que había visto a su hijo en el café, pero que siempre se sentaba de espaldas a él, como si quisiera evitarlo. Un comentario que llenó el espacio con un silencio cargado de emociones. Sin embargo, Axell no dejó que la tristeza se apoderara del ambiente. Con su característica energía, propuso a sus amigos embarcarse en un nuevo proyecto empresarial que tenía en mente, asegurando que era una idea prometedora y exitosa. La propuesta revivió una mezcla de recuerdos agridulces en Raúl, pero agradeció sinceramente la oferta.
El negocio propuesto trataba sobre la compra de un terreno en Moreno, donde en tiempos pasados había funcionado una prestigiosa escuela extranjera. La idea era renovar y reacondicionar el terreno para darle una nueva utilidad. La mera mención de Moreno evocó en Raúl recuerdos de juventud, risas compartidas con antiguos amigos y también momentos difíciles que había atravesado. A pesar de los altibajos emocionales que le generaba la idea, Raúl reconoció que podía ser una oportunidad única para darle un nuevo rumbo a su vida.
La conversación continuó, y entre risas y reflexiones, Axell detalló su visión del proyecto. A medida que hablaban, su pasión se volvía contagiosa y los amigos empezaron a imaginarse cómo podría transformarse ese antiguo espacio en algo nuevo y emocionante. En ese momento, los dolores en el pecho que a menudo acosaban a Raúl, reaparecieron. No estaba seguro si como resultado de la tristeza que le provocaba la relación distante con su hijo o si se trataba de señales de una dolencia más profunda que había estado arrastrando durante años.
A pesar de los fantasmas del pasado que resurgían, la propuesta de negocio despertaba en Raúl un deseo de cambio y una chispa de esperanza que no había sentido en mucho tiempo. Así, con el corazón y la mente en un torbellino de sentimientos y pensamientos, dirigiéndose finalmente a Axell, le expresó su gratitud por la oportunidad que le estaba brindando y, juntos, los amigos comenzaron a trazar los primeros esbozos de lo que podría convertirse en una nueva aventura en sus vidas, un proyecto que no solo les abriría las puertas a nuevas oportunidades, sino que también podría sanar viejas heridas y transformar el futuro de cada uno de ellos.
El capítulo crucial de la historia de Raúl, Axell y Elio estaba a punto de desplegarse. Habían traspasado las fronteras de la espera y finalmente consolidaban la compra del deseado terreno. La firma en el papel marcaba el inicio de una nueva fase en sus vidas, donde sus sueños tomarían forma. Con el terreno asegurado, los planes avanzaban con paso seguro. Un arquitecto talentoso había sido contratado para poner en pie sus ideas.
En medio de este proceso emocionante, Raúl recordó con detalle ese día que había dejado una marca indeleble en su memoria. Un día en el que las vicisitudes de la vida se habían entrelazado con momentos de sabor y tristeza, el día en el que habían visitado el Juzgado de Familia número 2, un recuerdo que Raúl compartió con Elio.
Ese día el sol también había brillado con intensidad, pero las nubes emocionales habían oscurecido la esperanza de Raúl. Había anhelado pasar un tiempo especial con su hijo Julio, lleno de risas y complicidad. El aroma del matambre con ensalada rusa que su abuela había preparado aún revivía en su mente, evocando recuerdos de momentos familiares enriquecedores. Sin embargo, ese día de promesas también albergaba desafíos inesperados: las vacaciones planeadas con Julio quedaban suspendidas por orden de la jueza. La madre del niño, con sus artimañas insidiosas, había tejido una red que impedía que padre e hijo compartieran esos momentos preciosos.
La desesperación y el dolor se entrelazaban en el corazón de Raúl. El amor por su hijo se manifestaba en cada latido, y la idea de separarse de él era un golpe devastador. Las lágrimas dieron salida a un océano de emociones mientras luchaba por comprender cómo algo tan puro y hermoso podía ser empañado por la crueldad de las circunstancias, y todo debido a una interpretación errónea de la ley de impedimento, específicamente la Número 24.270.
Raúl había enfrentado valientemente la adversidad con el apoyo de sus amigos que, conscientes del peso de su tristeza, lo rodearon de consuelo y ánimo. En aquel momento, cuando el día llegaba a su fin, cada uno partió en direcciones separadas, pero la conexión entre ellos, aunque en la distancia, permaneció intacta.
