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Joven Sin Alas es una obra de pura rebeldía juvenil. El amor o la desesperación, estar en una prisión o ser libre, la injusticia o la equidad. El Joven se enfrenta a su versión adulta y exige encontrar la armonía del Mundo que desea. Los primeros amores, el deseo carnal, las ansias de libertad, la angustia y la inadaptación a una sociedad cada vez más desamparada. Joven Sin Alas es la poesía que más cerca está de las realidades de la juventud, en la que el lector se sentirá completamente absorto en poemas llenos de sentimientos, y comprenderá que la poesía es el camino para encontrarse a sí mismo.
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Seitenzahl: 55
Veröffentlichungsjahr: 2022
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JOVEN SIN ALAS
© del texto: Manuel Garnica
© diseño de cubierta: Equipo Mirahadas
© corrección del texto: Equipo Mirahadas
© de esta edición:
Editorial Mirahadas, 2022
Avda. San Francisco Javier, 9, 6ª, 24
Edificio Sevilla 2
41018 - SEVILLA - España
Tlfns: 912.665.684
www.mirahadas.com
Primera edición: enero, 2022
ISBN: 978-84-19106-36-0
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o scanear algún fragmento de esta obra»
Manuel Garnica
Prefacio
Poema a la libertad
Seremos:
Veneno
Definición poética de ella
Poemas sinceros
Razón
En días tristes como hoy
Breve instante
Guía para ser alguien nuevo
Ausencia
No estoy bien
No hay quien duerma
En calma
Asesinatos
Elegía
El espejo roto
Gracias por tu visita
Sonrisa
Poema a la madre
Vanguardia
Supongo que algún día te irás
Seguiré esperándote
Pero yo quiero vivir
Y ahora sé
Juego de pétalos
Onomatopeya
Siempre quise
Tu palabra
Juramento
Ojalá ser como el mar:
El jardín de mi infancia
Llegaron los problemas
Necesito de ti
Si alguna vez
Breve rutina de un lunes
Noche
Noche de verano
Cuando estoy triste
Monotonía de un amor
Veinte de marzo
Aunque tú no lo sepas
Poesía nada convincente
Juegos del querer
La poesía tiene por nombre tus ojos
Retóricas de una tarde
Si no respiras, te mueres
Pregón
Fronteras
Detalles de dante y virgilio en el infierno (bouguereau)
Mami quiero ser artista
Conversación conmigo mismo
Existe
Prototipo de ignorante
Cántico a venus
Campo de concentración de mariposas
Rae, definición de juventud
Promesa
Carta de ánimo
Lo que el viento se llevó
Minuto de silencio
Pedida de mano
Reencuentro
Carta de despedida
Norte, sur, este, oeste
Arte
Amistad
Conversación de dos historiadores
Regalos insignificantes
A todos los poetas, que hablan de amor
Historia de terror de un lápiz
David y goliat
Cosas guay de hoy
Libertad
Breve elegía
Canción primera
Canción última
Atrevido
Poéticamente incorrecto
Epílogo - DESPEDIDA
Joven versificador, pequeño saltamontes,
ángel caído, abre tus sueños
por la voz de un poeta sin alas,
ave libre de su jaula, vuela, vuela alto
la libertad de amar, de soñar, de vivir
eternamente con una sencilla cintura de luz
que tal vez tiene como fin la eternidad,
y a una infancia rota en la que la muerte pudo gritar más alto
que mi existencia
y el amor, como condena, señalaba el camino
para que un niño pasase a ser Hombre y
pudiera volar en la altitud de un cielo en la tierra
en la que las caricias fueran, en verdad, la salvación:
ESTO VA PARA TI,
JOVEN SIN ALAS.
A veces faltan palabras
y sobran miradas.
En mi caso, me falta todo,
su voz y sus ojos
ya no existen en mí
porque se fueron tan pronto
como se fue el alba.
EL HOMBRE ESTÁ CONDENADO A SER LIBRE.
JEAN PAUL SARTRE
Tu libertad no es más libertad que la mía
aunque quizás la mía sea más pura
porque donde tú ves grises, yo veo color,
y donde tu libertad se esconde, la mía grita,
porque mi libertad es joven y no está muerta,
porque mi libertad pide justicia,
mi libertad vive en tu silencio,
mi libertad navega por los mares
y la tuya, sencillamente, ha naufragado.
La mía ha llegado a tierra,
tu libertad ni siquiera sabe que ella
también se llama libertad.
Acuérdate de vivir,
no llores
no sufras.
Acuérdate de amar
en silencio, o grita,
di que eres libre.
Abraza.
Besa.
Enséñale al mundo que puedes con él.
Acuérdate de ser quien eres,
y no alguien que no quieres ser.
No tengas miedo,
cree en ti,
por supuesto que puedes con todo.
Pero, por favor,
acuérdate siempre,
acuérdate de vivir
aunque no puedas más y necesites ayuda.
Siempre seremos esos niños que fuimos
y que por desgracia arrebataron sus sonrisas
por creer
en algo.
Seremos dos adolescentes con ganas de vivir
y dos cuerpos desnudos
frente al mar
amando en silencio.
Seremos la rosa que despierta
en un jardín monótono
extinguido
y desahuciado
de toda razón de existencia.
Seremos, e incluso, somos
la luz del amanecer
Me envenenas
cuando tus besos se transforman en caricias
y tu despedida en dulce tijera de corazón.
Me envenenaste con tu sabor a mujer
o a hombre que amanece en el desierto
y de nuevo
usas un cuerpo como ultimátum para el amor
de una joven pareja sin rencores.
Me envenenas con tus
sueños e ilusiones de frágil conjetura
y tus apagados ojos de metal
y de tinta desperdigada por las sábanas de nuestra cama.
Una vez más,
me envenenaste con tus juramentos
y tus ganas de comerte el mundo.
Ni tú ni yo, finalmente, nos comimos nada.
El prefacio de la vida es principalmente
querer,
amar,
ilusionarse
con una persona,
para luego después
fracasar.
Ella tenía en su poder la firmeza de la constelación
y su piel tenía a mis labios
listos y preparados para atreverse a inventar
la nostalgia de su cuerpo ardiendo
íntimamente frente al mío,
confesando, ambos, la relación que existe
entre su vida monótona y la otra vida,
a secas, la del más allá.
Los poemas a veces
no hacen falta que estén llenos de metáforas
ni que tengan una métrica perfecta
ni siquiera que usen recursos literarios.
Solo hace falta que sean sinceros
y que las palabras sean
de un corazón,
también, sincero.
Cada día amanece de nuevo
y el Sol sale en el Ocaso
por mucho mal que exista.
El mar es el testigo,
las olas lo confirman
y la vida sale en el Horizonte
aunque llueva.
No hay que temer al tiempo,
seguramente escampe
y veremos aparecer
en el cielo un sol resplandeciente.
Me gusta mujer que seas rebelde,
que de tus labios salga la palabra revolución
porque quieras cambiar el mundo
y sepas que puedes hacer algo
como gritar a la vida que pare,
enfrentarse al verano en diciembre
o simplemente romper el traje de lujos
a cambio de uno de sangre
o prisión que quita la libertad,
como una casa sin balcón
y que, por lo tanto, no tiene flores,
ni claveles, azucenas, gitanitas ni geranios,
por desgracia solo quedará un silencio ignorado
de ruido e igualdad.
En días como hoy,
de lluvia, nubes bajas y viento,
lágrimas, tristeza y melancolía,
