La devolución de las texturas - María de  los Ángeles Fornero - E-Book

La devolución de las texturas E-Book

María de los Ángeles Fornero

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Beschreibung

La devolución de las texturas de María Ángeles Fornero es un libro eminentemente polifónico, en el que el yo individual interactúa con otras voces, con otros discursos. En este libro la lengua abandona su lugar monolítico y se eleva hacia los que no tienen voces, mujeres y hombres de nuestra América Latina desposeídos por un poder que intenta someterlos de alguna forma. El lector tiene en sus manos un libro de poemas que puede servir a los propósitos de futuras investigaciones humanísticas y sociales como al disfrute desinteresado de cualquier lector que busque una lírica de los sentidos y un acto de fe en la palabra que resiste. Juan Pablo Abraham

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Seitenzahl: 79

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Imagen de tapa: “El despertar de la criada” de Eduardo Sívori.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Fornero, María de los Ángeles

La devolución de las texturas / María de los Ángeles Fornero. - 1a ed . - Córdoba : Tinta Libre, 2020.

188 p. ; 22 x 15 cm.

ISBN 978-987-708-613-3

1. Poesía Argentina. 2. Poesía Latinoamericana. 3. Análisis Político. I. Título.

CDD A861

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,

total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución

por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidad

de/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2020. Fornero, María de los Ángeles

© 2020. Tinta Libre Ediciones

Los agradecimientos son para:

los fotógrafos:Alexander Tolmo (Iquique)Pachy Paz (Santiago de Chile)Susana Hidalgo (Santiago de Chile)Romina Díaz (Córdoba)

Henry Boisrolin (Profesor, Militantey Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina, radicado en Córdoba)

Casilda Chazarreta, estudiosa quichuista, militante por una cultura nacional y popular (Santiago del Estero)

Leticia González Almada y Magdalena González Almada quienes realizaron la traducción al portugués.

Los de ruta compartida: Diego Palma, escritor peruano.Paola Nakada, desde la parte del mundo por la que transita.

Juan PabloAbraham, quien ha realizado la corrección de estilo.

La devolución de las texturas

“El despertar de la criada”

Eduardo Sívori. 1887

María de los Ángeles Fornero

De arpillera y lecheal pie de la vaca

1

Verano de cosecha de sorgo templado.

Debajo de las casuarinas y los siempreverdesel hombre se acomoda en una silla reciarodeado de bolsas de arpillera vacías deshilachadasy de gurrumines mal calzadosy dichosos.

El hombre con cara de hombre serio rengo estelar y desvencijado con alas de mariposas coloridas explica seriamente cómo debe hacerse un trabajo sprecciso.

El hombre y los niños estamosremendando las viejas bolsas de alpilleracon otras bolsas más zaparrastrosas todavíaque quedaron de cosechas anteriores.

Mojo el dedo índice en un recipientede engrudo lechoso aguado y pobre, lo paso con poca atención y mucho juego alrededor de un agujero de tiempo desarmadopara pegar encima un remiendode eternidades sin apuro. Así el granifero inquieto y rojizoNo se escapará de la bolsa cuando llegue a elladesde la cosecha añorada y nueva.

Al lado de la taza de engrudo pobre una taza con mate cocido rico.Mojo el pedazo de pan de dos díasgorrión todopoderoso a puro cielo.Mi taza de mate cocido es de yerba baratade azúcar tiernay de color verde risueñoque preparó la mujer que lo acaba de traeren una jarra de aluminio con paso ligeroy miedos de porvenir.

Con la infusión casera mi mamá trajo desde el origen una aventura de mar abiertoasí que con el pan embebo toda la vida junta.

Toda la vida junta que cuando me descuide se habrá ido con la cosecha al hombro.Me quedaré, sin darme cuenta de lo que está pasando,con un agujero sin remendar en un abrazo destapado.Así, sin avisar.

2

La rueda de un molino de vientogira almacenando risasen sus paletas de vientoeterno.

Arribaen la base de madera de algarrobosobre la que se asienta el motor,los horneros armaron un barriocon avenidas y callejones secretosde pájaros.

Abajo, en el pozo de cuatro metros, donde se esconde el caño de un aguafestivalera,anidaron unos búhos.

Arriba, los pájaros constructores.Abajo, los pájaros filósofos.

Las aspas del molino de vientose agitan, giran, se agitany extraen desde las napasel agua sustanciosaen un espiral vívido.Los horneros y los búhos —unos de día y otros de noche—salen también, con menos aspavientos, de gira.Se mezclan en el aire descifrando códigos secretosen una dialéctica de pájarosopuestos y desdoblados.

Las aspas del molinoel agua que subelos pájaros que vuelany mi mirada andantese agitan, suben y cantan.

3

Espuma cremosa, tibiafosforescente sobre la palma de la manopetulante en los labios hambrientos.Espuma de leche de vaca dorada,cebada deseosaparpadea entre dientes indecisos.Espumasabor de diosa en la garganta niña.Leche recién ordeñada al pie de la vaca.Blancura de bermellón y aurora.Espumaque se traga entre caracolaspaladar rutilante de placer y estrellas serenas.Mis ojos vuelven a palparteespuma de leche tibia, de ubre recién ordeñadaal pie tempranero de una vacasagrada, simple, común y corriente.

4

Emparvar. El fragor de la alfalfa ensilada es una proa hacia el océano abierto.La cara se deshace en islotes de risas.

Emparvarcuando baja el soly no hay sudor en el lomo de los caballoscuando el calor se amanceba.

Emparvarlilas, violetas y verdosos sonidosde poderosos tridentes orquestales-envidia de Zeus- ruge la tarea campera.

Emparvarel aroma de la alfalfa cortada y el color anaranjado del horizonte.Olas y olas de olores y colores.Los chiquilines saltamos sobre el silo como en un antiguo castillo inflable anochecido.

5

A mi hermana Mónica

Las nubes se arman y se desarmanmientras los ojos se deshacen en sus flecos.

Las espaldas infantiles aplastan la gramillaque desorienta a las hormigas del camino ya trazado.

Las piernitas sucias estiradas hacia un celeste agudose rebelan contra la ley de gravedad y ganan.

¿Qué forma tiene ahora? Una liebre que corre.Un arco de indios. Una carroza de Cenicienta.

Las ramas de eucaliptos se mueven con la brisaunas golondrinas salen volando locuazmente y

nosotras, sin ningún prejuicio, nos olvidamos de seguir mirando la nube que sigue cambiando de forma.

Como nosotras mientras nos hacemos señoritas, mujeres, madres, hasta que,

como la nube ya no estemos.

6

Cuando el sol de día se acostabase encendía el de noche.

Era una tarea minuciosa y delicada.Cuando me dieron permiso, es que había superadoun límite de la niñez. Me extenuaba en esa comprobación.

Se debía colocar un pequeño embudo en la boca del tanque del farolpara agregar querosene.Luego, limpiar el tanque con un paño paraque el combustible rojizoque se hubiera derramado no generara peligro de incendio.

El paso siguiente era tomar la alcuza y agregar (ni poco ni mucho) alcohol al platilloA través de una ranurita que guiñabadiciendo: “¿Vas a poder?”.

Entonces se encendía el fósforo Rancherapara que ardiera el alcohol y alcanzara la mecha, que lentamente tomaba forma de foco.Allí comenzaba la tarea de inflar.La risa era un verdadero incendio del alma.

El inflador permitía que el aireexpulsado resoplara en el interior del tubo Lumilagro y una enorme aureola fulguranteremovía las sombras. Un color blanco intenso descollaba en la cocinade campo y en mi nuevo y cambiantemundo interno.

Había superado otro límite de la niñezy la risa me llevaba en andas por las praderasdesconocidas. Una aventura manchega..

7

Hay alrededor de la lagunaun avión de algarrobo,una comarca tehuelche y un aguantadero de malvivientesde ramas secas apiladas.

Los escenarios pueden ser el sur del Río Cuarto o el oeste americano,según nuestras necesidades(o según el cuento depapi de la noche anterior).El ámbito chacarero y nuestros sentidosde niños eternos tienen una maleabilidadde limo húmedo que llena la mañana de gotitas de colores refractarios.

Al cielo le sobra tiempopara que inventemos los detallesantes de la hora del almuerzo.

Los sapos modulan la garganta. Será un díatórrido de enero(así que rezarán a los gorgoteospor lluvia).

Toda clase de alas sobrevuelan la superficie del agua y la flagrancon un piquito de instanteque alcanza a levantar el sorboindispensable para seguir trasponiendo fronteras.

Los gorriones a los saltitosse asustan de las migas de pan con manteca que les arrojamospero vuelven a buscarlas.

Los tordos y los hornerosandan de malos tratos como siempre:unitarios y federales les dice mi abuelo. (Cuando sea grandesabré cuál de los dos es cada facción de gauchos “malos”)

Cuando sea grande, después de una infancia milenariay una selva propiciatoria de juegos y juegoselegiré de qué lado estar. Me podré equivocar, pero nunca estaréen el medio. Ocuparé un puesto único, solo para míen la fragua inagotable de la vida.

8

Manzanillas y margaritas silvestreschispitas rojas y terus-terusen los potreros desolados y misteriosos.alegría de tardecita canturreraderroche de verdores y verdeos.

De pronto cicuta y cardo.estorbo y malezasal gruesa entre las piernitas sonsasmaleza que hierve.Hiende.Hiere.El viejo no tiene bolsano es el cuconi la luz mala.

Es un viejo de carne y huesoque se metedesmesurado entre las piernitas sonsas

Y, en el mismo momentoque el aire faltalas manitos niñas urgen a tapar los ojitosque no quieren verni saberni doler.

El viejo, se levanta, se limpia el sexomugroso y se vaantes que las manitos de niña sonsase animen a destapar los ojitos estrelladosque no quieren ver.No quieren saber.No quieren doler.

9

¿Qué harán en el futuro los niños que nunca anduvieron a caballo?

¿Se quedarán sin

sabor de sandía dulce y fresca agua bermellón que se hunde en la garganta.

Olor de cebada tiernaarrancada con dientes de lechemasticación de besos maternos.

Tacto de viento sur que pica el rostro y los lagrimales luminosidad en gotas tibias.

Oír los serpenteos de lluviosidad nocturna entre las ramas de un eucalipto sonador y libre.

Se quedarán sin?

¿Qué harán los niños del futurocuando ya no haya caballospara montar que los trasladen a los inhóspitos paisajes del animarse a la libertad completa?

Hay que sacar fotos urgentesno a los caballos