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A pesar de que la igualdad entre mujeres y hombres es un principio básico de nuestra sociedad, la realidad nos muestra lo lejos que estamos de ella. La feminización de la pobreza, la violencia sexual y los asesinatos de mujeres son la parte más visible de unas desigualdades estructurales que cuentan, entre sus principales mecanismos de reproducción, con la socialización diferencial de niñas y niños, de adolescentes y de jóvenes, de acuerdo con unos modelos de género que son obsoletos y tóxicos. El amplio volumen de estudios y propuestas para introducir la perspectiva de la igualdad de género en la escuela contrasta con la escasez de textos centrados en el ámbito de la educación social. La educación para la igualdad de género. Una propuesta formativa para educadoras y educadores sociales viene a cubrir este vacío en la literatura sobre el tema. En este libro, orientado a la formación de estudiantes y profesionales del ámbito de la educación social, se desarrollan los aspectos teoricoconceptuales de la educación para la igualdad de género y se analizan las políticas de igualdad y la educación para la igualdad en España desde la Constitución hasta la actualidad. A partir de estos planteamientos se realiza una propuesta formativa que, además, viene avalada por la experiencia como profesoras e investigadoras de las autoras.
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Veröffentlichungsjahr: 2023
Colección Horizontes - Universidad
Título: La educación para la igualdad de género. Una propuesta formativa para educadoras y educadores sociales
Primera edición: febrero de 2023
© Francesca Salvà Mut y Elena Quintana Murci
© De esta edición: Ediciones OCTAEDRO, S.L. C/ Bailén, 5 – 08010 Barcelona Tel.: 93 246 40 [email protected]
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ISBN (papel): 978-84-19506-53-5
ISBN (epub): 978-84-19506-54-2
Diseño y producción: Octaedro Editorial
Sumario
Prólogo. Educar en la igualdad: una tranmisión complicada
MARINA SUBIRATS SARTORI
Introducción
FRANCESCA SALVÀ MUT
1. La educación para la igualdad de género: aspectos teoricoconceptuales
FRANCESCA SALVÀ MUT
2. Las políticas de igualdad y la educación para la igualdad en España desde la Constitución hasta la actualidad
FRANCESCA SALVÀ MUT
3. Una propuesta formativa en el Grado de Educación Social
FRANCESCA SALVÀ MUT; ELENA QUINTANA MURCI
Referencias bibliográficas
Prólogo. Educar en la igualdad: una tranmisión complicada
MARINA SUBIRATS SARTORI
Nos encontramos en la cuarta ola del feminismo y, desde el punto de vista de la mayoría de la población española, la igualdad entre hombres y mujeres es un principio indiscutible, no solo porque así está dicho en la Constitución de 1978, sino porque ya se ha extendido la opinión de que así debe ser; aunque luego, a menudo, nos demos cuenta de que, en la vida cotidiana, tanto los hombres como una gran parte de las mujeres seguimos teniendo comportamientos marcados por el sexismo, el androcentrismo, la misoginia y todas las lacras que han creado las sociedades patriarcales.
La igualdad formal está muy lejos de la igualdad real, aunque, por suerte, esta ha avanzado también considerablemente en nuestro país. Pero falta aún mucho, mucho, para llegar a una sociedad realmente igualitaria. Porque una cosa son las creencias, las ideas, los principios a los que nos adherimos con más o menos coherencia, y otra muy distinta los hábitos y prácticas que rigen continuamente nuestras acciones. Y el género y su desigualdad son algo que comenzamos a interiorizar desde el nacimiento; recordad lo primero que se dice de una criatura, «es niña», «es niño», ahora incluso muchos meses antes de que vea la luz. Una exclamación sumamente importante, porque de ella van a depender no solo los juguetes y las ropitas que van a esperar al nuevo bebé, sino también el diseño de su futuro, que se irá configurando, en la imaginación de su padre y de su madre, la manera como esta le hablará desde antes del nacimiento y en toda la crianza, los mensajes que recibirá de su entorno y las expresiones de mayor o menor aprobación que van a recibir los comportamientos infantiles según se acerquen en mayor o menor medida a los estereotipos característicos de cada género.
El género que la sociedad nos impone forma parte de la base más profunda de nuestra socialización y, por tanto, de nuestros actos mecánicos, rutinarios, que son la mayoría de nuestros actos cotidianos. Para llegar a la igualdad hay que crear nuevas generaciones a las que no se les hayan transmitido los géneros. Pero ¿cómo hacerlo, cuando todos y todas hemos recibido esta socialización y nos comportamos de acuerdo con ella, aunque a menudo ni siquiera seamos conscientes del sentido de nuestros actos?
El cómo hacerlo es probablemente la pregunta más importante cuando nos planteamos el cambio social, y especialmente este cambio hacia la igualdad de los sexos que, a mi entender, exige la eliminación de los géneros, precisamente por el enorme arraigo de la socialización genérica. Llegar a una sociedad que educa en igualdad, sin mensajes específicos de género, para que cada criatura desarrolle sus potencialidades sin topar con los límites impuestos por la sociedad en función de su sexo es algo que constituye todavía un reto. Y un reto que exige modificar nuestras mentalidades, pero sobre todo modificar nuestros hábitos, nuestras prácticas, todos los automatismos a partir de los que, generalmente de forma inconsciente, transmitimos aquellos estereotipos de género en los que fuimos educadas y educados.
De modo que es urgente organizar un reciclaje mental de toda la población, sin el cual será imposible educar de modo distinto y más libre a las nuevas generaciones. No se trata de reproches, ni de pequeños discursos y observaciones; se trata de diseñar una metodología que ponga al descubierto los errores históricos del punto de vista sexista, su injusticia y empobrecimiento de la sociedad, y su presencia en nuestra vida cotidiana pública y privada. Solo si hombres y mujeres somos capaces, a través de una metodología adecuada, de destejer nuestra propia práctica sexista, nuestros prejuicios más profundos y arraigados, podremos educar a las nuevas generaciones en una forma más libre, exenta de los conflictos y humillaciones que han provocado la misoginia y el sexismo a lo largo de tantos siglos.
Y esto, precisamente, es lo que nos ofrece este libro. Después de una minuciosa exposición de las teorías feministas que se han ido elaborando, sobre todo en los últimos años, para que quede clara la potencia y verdad de la argumentación que sustenta su trabajo, se presenta una propuesta formativa para educadoras y educadores sociales. Una propuesta que no surge de la improvisación, sino de previas experiencias de formación en igualdad, y que avanza paso a paso, dando todas las claves, formulaciones y textos para facilitar el progreso de tal formación. Desde mi punto de vista, exactamente lo que se necesita en este momento ya no es solo llamar la atención sobre un fenómeno, el machismo, que ha sido diagnosticado y del cual conocemos todas las consecuencias negativas, sino ver especialmente cómo podemos corregirlo y crear los instrumentos para ello, puesto que solo desde una metodología pensada y estructurada será posible avanzar en los cambios necesarios para el conjunto de la población.
Solo si, más allá de los aspectos de acreditamiento se consigue, a través los reciclajes, que cada persona, hombre o mujer, pueda reconocer en sus acciones las marcas del sexismo que le fue inculcado desde la infancia y proceder a eliminar los errores de aquella primera trama de su formación, lograremos la construcción de una mirada violeta generalizada, que modifique las formas de transmisión de la cultura en todos los ámbitos y nos libere, para las próximas generaciones, de estos modelos obsoletos que constituyen los géneros y sus jerarquías. Y para ello necesitamos propuestas, pruebas, modificaciones cuando sean necesarias, intervenciones, métodos, poner a punto los instrumentos que permitan deshacer los errores antiguos y educar en igualdad.
Bienvenidas tales propuestas, como la que Francesca Salvà y Elena Quintana nos presentan aquí.
Introducción
FRANCESCA SALVÀ MUT
Este libro trata sobre la educación para la igualdad de género y está orientado a la formación de estudiantes y profesionales del ámbito de la educación social.
El tema es relevante tanto por las características de la educación social y el contenido del código deontológico de sus profesionales como por lo que establece la legislación española sobre igualdad. En cuanto a las peculiaridades de la educación social, cabe recordar, por una parte, que se trata de «una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas» (ASEDES.CGCEES, 2007, p. 12), y por otra, que entre los principios contemplados en el código deontológico de la profesión se incluye el respeto a los derechos humanos, a los sujetos de la acción socioeducativa y la justicia social.
En cuanto a la legislación española sobre igualdad y su impacto en la educación social, destaca la Ley Orgánica 3/2007, que incorpora un artículo sobre la igualdad en la educación superior que establece la inclusión en los planes de estudio de enseñanzas en materia de igualdad entre mujeres y hombres. Esta normativa también obliga a los poderes públicos a introducir la perspectiva de género en todas las políticas con el fin de avanzar en la consecución de la igualdad real entre mujeres y hombres. Cabe remarcar que el alcance de tal medida afecta tanto al periodo de la formación universitaria como al del ejercicio profesional de educadoras y educadores sociales. A pesar de ello, es escasa la presencia de la perspectiva de género en los planes de estudio y también en las propuestas de formación continuada, en las que destaca la carencia de corpus teórico.
En este contexto, el libro que se presenta tiene como objetivo definir y desarrollar los aspectos fundamentales relacionados con la educación para la igualdad de género en el ámbito de la formación de educadoras y educadores sociales. La perspectiva que se adopta es teórica y práctica a la vez, tratando un amplio abanico de temas que incluye, entre otros, la delimitación del ámbito de conocimiento; el desarrollo de sus aspectos teóricos y conceptuales; la concreción de actividades formativas y los elementos contextuales.
El libro se organiza en tres capítulos. En el primero se desarrollan los aspectos teoricoconceptuales de la educación para la igualdad de género; en el segundo se analizan las políticas de igualdad y la educación para la igualdad en España desde la Constitución hasta la actualidad, y, finalmente, en el tercer capítulo se desarrolla una propuesta formativa de educación para la igualdad de género para educadoras y educadores sociales. Esta propuesta está avalada por la experiencia de las autoras en el diseño e implementación de la asignatura Educación para la igualdad de género; impartida en el Grado de Educación Social de la Universitat de les Illes Balears (UIB) desde el año académico 2011-12 hasta la actualidad. Y se fundamenta en los planteamientos desarrollados en los dos primeros capítulos del libro.
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La educación para la igualdad de género: aspectos teoricoconceptuales
FRANCESCA SALVÀ MUT
Como ya se ha señalado, en este capítulo se desarrollan los aspectos teoricoconceptuales de la educación para la igualdad de género. El contenido se ha estructurado en cinco apartados. En el primero se delimita el ámbito de conocimiento y se analizan las relaciones entre feminismo y educación; en el segundo apartado se trata el concepto y las teorías del género; el tercero versa sobre la socialización diferencial de género en las sociedades formalmente igualitarias; el cuarto apartado trata de la diversidad afectivo sexual, y el quinto, de la pedagogía feminista y la coeducación.
1.1. Feminismo y educación: perspectiva històrica
La Real Academia Española de la Lengua otorga dos significados al concepto de feminismo: «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre» y «movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo» (RAE, 2014). Respecto a esta definición conviene clarificar qué se entiende por principio de igualdad y añadir que el feminismo, además de movimiento social, es una tradición intelectual. Es en los momentos históricos en los que el feminismo se convierte en movimiento de masas, cuando la tradición intelectual se fortalece y es admitida, con resistencias, por parte de la comunidad científica (Cobo, 2019a).
El significado de la igualdad y los postulados teóricos del feminismo y su desarrollo como movimiento social tienen un largo recorrido histórico. Solo conociendo y reconociendo este devenir se puede situar la educación para la igualdad de género en su genealogía y, así, avanzar en esta historia colectiva.
Amelia Valcárcel (2012, p. 55) define el feminismo como «aquella tradición política de la Modernidad, igualitaria y democrática, que mantiene que ningún individuo de la especie humana tiene que ser excluido de cualquier bien ni de ningún derecho a causa de su sexo». En la misma línea, Alicia Miyares (2021, p. 183) lo define como teoría política «con un grupo social de referencia, las mujeres, cohesionado alrededor de la vindicación de igualdad». El feminismo es, por lo tanto, una teoría crítica en tanto visibiliza las relaciones de poder que han naturalizado las desigualdades entre mujeres y hombres y su dimensión política (Cobo, 2019b).
El recorrido histórico del feminismo se puede contemplar e interpretar a partir de varias olas. El concepto de ola añade a una cronología organizada en fases, la idea de ofensiva y la capacidad de entender las situaciones y de construir una agenda feminista. El inicio de cada una se corresponde con un momento histórico, marcado por los cambios y el avance en los derechos de las mujeres, también con las correspondientes resacas o reacciones patriarcales.
En el caso de Europa, los orígenes del feminismo se han situado en la Ilustración, diferenciándose tres olas, aunque cada vez son más las autoras que identifican una cuarta. La primera es la del feminismo ilustrado, que se presenta principalmente como una polémica centrada en los talentos, en la vindicación de la educación y la elección de estado; mientras que la segunda, que se denomina feminismo liberal-sufragista, continúa la lucha por la educación, añadiendo la lucha por los derechos políticos (elegir y ser elegida) y se centra en el acceso a todos los niveles educativos, a todas las profesiones y al voto. La tercera ola se inicia como una lucha por los derechos civiles y se va centrando en los derechos reproductivos, la paridad política y el papel de las mujeres en el proceso de globalización (Valcárcel, 2012). Algunas autoras (Cobo, 2019c; Miyares, 2021; Varela, 2019) afirman que nos encontramos en una cuarta ola feminista.
Dentro de la genealogía del pensamiento feminista se identifica también una serie de escritos previos a la primera ola, conocidos como los «memoriales de agravios» o la «querella de las damas», que se remontan a la Edad Media y van hasta la Ilustración. Estos formulan un pensamiento crítico respecto a la situación de las mujeres (Amorós y Cobo, 2018; Nash, 2005; Valcárcel, 2012).
A continuación, se presentan los inicios del pensamiento crítico en cuanto a la situación de las mujeres y las cuatro olas del feminismo, especialmente en referencia a su relación con la educación.
1.1.1. Los inicios del pensamiento crítico en relación con la situación de las mujeres: los «memoriales de agravios» o la «querella de las damas»
En el periodo anterior a la Revolución francesa, y en el marco de la crisis de la sociedad feudal, a partir de finales del siglo XIV se desarrolló un debate literario y académico conocido como los «memoriales de agravios» (Amorós y Cobo, 2018) o la «querella de las damas» (Nash, 2005), que defendía la capacidad intelectual de las mujeres y su derecho a la educación y a la participación política. Se trataba de una controversia entre defensores y detractores de las «virtudes» de las mujeres.
Destaca la obra de Christine de Pizan La cité des dames (1405), que escribe en el contexto de la polémica alrededor del Roman de la rose y su discurso misógino. La autora utiliza la figura alegórica de la Razón, como legitimadora de la capacidad de juicio y discernimiento que tienen las mujeres como don de la Naturaleza e independientemente del saber que se aprende en los libros (Amorós y Cobo, 2018).
Las obras de Poullain de la Barre De l’égalité des deux sexes: discours physique et moral, où l’on voit l’importance de se défaire des péjugez (1673) y De l’éducation des dames pour la conduite de l’esprit dans las sciences et dans les moeurs (1674) son consideradas textos fundadores del feminismo. En ellas el autor argumenta la igualdad entre los sexos fundamentándose en las ideas más avanzadas de la época y, frente a los discursos sobre la inferioridad de las mujeres, afirma que la mente no tiene sexo (Nash, 2005). Su obra se tiene que entender en la confluencia entre la filosofía de Descartes y el movimiento de las Preciosas, grupo de mujeres aristócratas francesas que en los salones del siglo XVII promovían nuevas formas de saber y de relacionarse.
1.1.2. El feminismo ilustrado y la obra de Mary Wollstonecraft
Aunque en periodos previos a la Ilustración se pusieran en cuestión algunas de las consecuencias de la subordinación de las mujeres, el contexto de las ideas en el cual nació el feminismo se sitúa en el siglo XVII, con la noción abstracta de individuo propia de la filosofía barroca: «El fundamento de la democracia y el feminismo es el individuo abstracto de la filosofía política liberal. Ese individuo que es esencialmente libre y que, por serlo, es igual a todos los demás individuos» (Valcárcel, 2012, p. 56).
