La flema cervecera - Sebastián Kerle - E-Book

La flema cervecera E-Book

Sebastián Kerle

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Beschreibung

¿De dónde viene la flema cervecera? En tres décadas convivieron cientos de historias y anécdotas desconocidas por el hincha de fútbol, que definen la identidad de una institución que se acostumbró a pasar de alegrías inmensas a tristezas profundas. Desde la narración del periodista, se cuentan relatos sobre el camino que transitó el Quilmes Atlético Club en los últimos 30 años, con protagonistas del ambiente futbolístico y con otros que trascienden lo deportivo.

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Seitenzahl: 231

Veröffentlichungsjahr: 2021

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Kerle, Sebastián Leonardo

La flema cervecera y 250 relatos : tres décadas de anécdotas futboleras sobre el Decano del Fútbol Argentino / Sebastián Leonardo Kerle. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2021.

234 p. ; 21 x 14 cm.

ISBN 978-987-708-850-2

1. Relatos. 2. Fútbol. 3. Cuentos de Fútbol. I. Título.

CDD 796.3340982

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2021. Kerle, Sebastián Leonardo

© 2021. Tinta Libre Ediciones

LA FLEMA CERVECERAY 250 RElaTOS

Prólogo

La idea nació hace años y en broma. Mi compañero y amigo Adrián Di Blasi incentivó esta propuesta, pero al principio la difundimos como una ocurrencia. “Tenés que hacer un libro, Muñeco”, me insistió. A tal punto que en mis intervenciones periodísticas de las casi cuatro horas diarias me lo recordaba bajo el eslogan de presentación: “el periodista que más sabe de Quilmes”. La idea fue tomando vuelo. Hasta oyentes del programa de radio que compartíamos se mostraban interesados en que por fin se llevara a cabo.

Si bien nunca fue descartada, aquella ocurrencia quedó latente. Hasta que por fin se movilizó y empezaron a aparecer un sinfín de historias y anécdotas relacionadas con los últimos 30 años del Decano del fútbol argentino.

Ese lapso también tiene que ver con mi trayectoria periodística, cubriendo todos los partidos, pretemporadas y entrenamientos. Aparecerán relatos desconocidos de momentos históricos que atravesó el Quilmes Atlético Club y que tienen a varios protagonistas del fútbol.

En estas páginas aparecerán ídolos del Cervecero como el Indio Gómez, Braña, Giampietri, Caneo, Vivas, entre otros, que se mezclarán con anécdotas de Garrafa Sánchez, Almeyda y el Chori Domínguez. Pero también habrá historias relacionadas con Maradona, Susana, Macri, Menem, Luciana Aymar y hasta Luis Miguel.

En estas tres décadas, Quilmes atravesó distintos hechos, como los descensos, ascensos, la inauguración de un estadio, el gerenciamiento del Grupo Exxel, las finales perdidas y la participación en Copa Libertadores.

Pretende ser mucho más que un libro sobre historias, anécdotas, mitos y leyendas de un club. Más bien intenta conseguir empatía con el hincha de fútbol que se verá identificado con algunos de los 250 relatos que acompañan la flema cervecera.

El prólogo tenía dueño, le pertenecía a Adrián Di Blasi, pero falleció el 7 de febrero de 2021, víctima de coronavirus. A tu memoria, querido Gordo.

La flema cervecera

Gustavo Alfaro interpretó como pocos el sentir del hincha de Quilmes, por algo es respetado por estas tierras. Solía decir que el quilmeño suele valorar mucho lo autóctono, hasta la exageración: cree tener la mejor cerveza, el mejor alfajor y hasta la más bonita ribera, y esa valoración exagerada también se siente por el equipo.

Juan Herbella, como nadie reconoció el gen cervecero y referencióal mundo Quilmes como “la espuma de la cerveza”: es pura efervescencia en los buenos momentos y muy bajón en los malos.

1. No es no

Javier Orengo fue un aplicado defensor que llegó desde Estudiantes de La Plata cuya mayor virtud era realizar una férrea marca personal. Entre varias historias que lo tienen como protagonista, hubo una muy particular que contó Hugo Tocalli.

Cuando era DT de Quilmes, Tocalli viajaba junto al defensor y una vez, antes de cruzar la barrera, le pidió al jugador que se bajara del vehículo y le avisara si venía el tren. Allí fue Orengo que, ante la mirada del DT, movió el dedo índice indicándole que no.

Claro, Tocalli metió primera… y se llevó un gran susto cuando vio que la formación se le venía. Le pidió explicaciones, la justificación de Javier era correcta: “Hugo, le dije que no cruzara”.

2. Mufa

Quilmes-Lanús protagonizaron en la temporada 89/90 la final, ida y vuelta, por el segundo ascenso. El Cervecero había peleado el primer ascenso mano a mano con Huracán con una inolvidable delantera: Sosa, Blasón y Rufini. Pero debía enfrentarse a un duro rival como el granate que conducía Miguel Ángel Russo.

El partido de ida se disputó en La Fortaleza y la curiosidad es que el vestuario visitante recibió a la delegación quilmeña con los afiches de la campaña electoral del presidente Carlos Menem, la del famoso eslogan “Síganme”. Por entonces, ya se mencionaba que la figura del riojano no acercaba a la suerte, sino todo lo contrario. El local se impuso por 2 a 1 en ese primer partido jugado en Lanús.

En la revancha en Guido y Sarmiento, para responder “a la mufa”, el pequeño vestuario que recibió al visitante estaba inundado de sal, al igual que el banco de los suplentes. Tal es así, que en el entretiempo Russo dio la charla en el campo de juego, pegado a la tribuna visitante.

Los hinchas de Lanús aún recuerdan el gesto del DT, pero ignoran la razón por la cual no quería ir al vestuario.

3. Hugo y los casetes

Quilmes utilizó para las concentraciones el viejo Constitución Palace, en el corazón del barrio porteño del mismo nombre, a metros de la estación de trenes. En la esquina había un local de ventas de discos y casetes que, por entonces, en la temporada 90/91, tenía como cliente al DT Hugo García, quien todos los sábados, previo a los partidos, compraba uno. Recuerdo que una vez me dijo:

—Acompañame y elegite uno, porque yo ya no sé cuál comprar. —Cábala.

4. El chanta

Adaptación libre del cuento La señal, de Roberto Magadan

Quilmes venía de perder con Deportivo Italiano 2-4 (había recibido tres goles en los primeros 15 minutos) en la cancha de Deportivo Español. Fue justo en la recta final del torneo de la temporada 90/91, al que solo le quedaban tres partidos. La derrota generó un escándalo, todos estuvieron en duda.

Algunos jugadores fueron apuntados, se decía que no habían dado todo. Las “sospechas” recayeron especialmente sobre un marcador central que, partidos después, en el estadio de Banfield (2-2), tuvo su revancha y quedaría en la historia de Quilmes.

También apareció la vieja frase de café quilmeño: “los dirigentes no quieren ascender”. Un día después de la derrota, la tribuna de madera del viejo estadio detrás del arco de Solís amaneció quemada y en las paredes de la calle Sarmiento aparecieron pintadas con leyendas amenazantes.

En la fecha siguiente, Quilmes recibía a Central Córdoba de Santiago del Estero, que estaba al borde del descenso e iba a tener mucho “incentivo” de sacarle puntos a un Cervecero desesperado tras el cimbronazo del Bajo Flores.

Dos tomaron una decisión: había que hacer algo. Se fueron en un Peugeot 504 crema al barrio de Constitución para reunirse en un bar con un exrepresentante de un jugador santiagueño, que era conocido en el ambiente por saber “los secretos de los ascensos”.

Tras una breve charla aceptó ser el supuesto nexo con el jugador que debía patear contra su propio arco y que obviamente cobraría después del partido (en dólares) por sus servicios (dinero que no saldría de las arcas del club).

Día del partido. El representante llegó al vestuario para cobrar sus “honorarios”. Lo que llamó la atención es que nadie de la delegación visitante lo reconociera. Por lo tanto, allí nació la idea de que el jugador en cuestión debía dar una señal para dejar tranquilos a los “inversores”. El pedido fue que cuando saliese Central Córdoba el jugador tendría que ir hacia uno de los arcos y tocar el travesaño.

Salió el visitante al campo de juego de Guido y Sarmiento, los interesados siguieron con atención los movimientos del protagonista en cuestión. El jugador nunca estuvo a menos de 15 metros del arco.

Quilmes goleó 4 a 0. Dos fechas después dio la vuelta. El chanta desapareció, con los bolsillos vacíos.

5. Cinco que no juegan

Partido decisivo. Quilmes debía ganar para consagrarse campeón de la B Nacional 90/91 y lograr el ascenso a primera sin depender de ningún resultado. Guido y Sarmiento explotaba de gente. Pero el Cervecero debía sí o sí vencer a Almirante Brown, un equipo que llegaba en alza de la mano de la construcción técnica de Osvaldo Piazza.

Era un rival de cuidado, ya que había levantado su rendimiento en las últimas fechas. Quilmes necesitaba la victoria para que no se le escapara el ascenso ante su gente. Mucho se habló en la semana. A través de una importante gestión, se consiguió que, pensando en el reducido, el rival cuidara a cinco jugadores para ese importante partido.

Los nombres fueron consensuados; en cuatro hubo acuerdo, pero en el quinto no. Hasta un rato antes del partido se jugaba esa pulseada por ese quinto jugador, si formaría parte del equipo o no. Finalmente, se impuso la voluntad quilmeña.

Es cierto que hubo floja respuesta del arquero Marcelo Golinowski en el gol de tiro libre de Mario Gómez, pero allí no hubo nada raro. El acuerdo no pasaba por ahí, solo contemplaba que el rival no presentara a sus mejores jugadores. Horas después, en una casona de Quilmes Oeste, se reconoció el gesto.

6. Hola, campeón

El técnico Hugo García, en la mañana previa al ascenso conseguido en 1991 y logrado tras la victoria ante Almirante Brown, eligió saludar a los jugadores de manera especial: “Hola campeón”, les dijo a cada uno.

Hugo tenía cosas de varios técnicos y trataba de estar atento a todos los detalles, solía meterse en los entrenamientos de los equipos que dirigía el Toto Lorenzo y de allí sacó el ejercicio que denominó “fútbol fantasma”, es decir, el equipo principal, ante ningún oponente, mecanizaba movimientos. Este es uno de los ejercicios que más se suelen ver en la actualidad.

7. Foto presidencial

Quilmes volvió a Primera luego de haber logrado el ascenso en el 90/91, cuando se consagró campeón (hasta el momento, último equipo del QAC en conseguirlo). Por gestiones del exdiputado nacional Roberto Fernández, el plantel, cuerpo técnico y autoridades del club fueron recibidos por Carlos Menem, presidente de la nación en Olivos.

Un hecho tan histórico como inédito en la institución. De ese encuentro quedaron imágenes grupales e individuales con el primer mandatario, que se sacó fotos con cada uno de los integrantes de la delegación quilmeña.

Pero en mi casa fueron destruidas tras las prematuras desapariciones físicas del DT Hugo García (44) —mi tío— y de su ayudante de campo Juan Carlos Kerle (57) —mi papá—.

8. La ropa Adidas

No venía nada bien la relación entre Hugo García y Lucho Malvárez en la previa del campeonato de Primera de 1991. El DT notaba cierta burla del defensor cuando él le hablaba al grupo. Por cada palabra que decía García, el lateral se reía. Aires de club grande llevaba el uruguayo, de gran trayectoria en San Lorenzo y que en el último tramo de su carrera pretendía diferenciarse del resto.

A sus compañeros se la pasaba diciendo que la marca Adidas lo iba a vestir, porque él era Luchito Malvárez.

Pero no llegó a jugar ni un partido, porque durante la pretemporada la situación fue tan tensa que Hugo García decidió no contar con él. “Se quedó con el bolso Adidas colgando”, era el famoso dicho de entonces.

Esa puerta abierta permitió nada menos que el fichaje de Nelson Vivas. “Tuve suerte: esa semana Lucho Malvárez se peleó con el técnico, rescindió el contrato, quedó el puesto vacante y firmé”, le dijo años después el Chango a la revista El Gráfico.

Pero el conflicto Malvárez continuó: el jugador había firmado un contrato privado y al año reclamó todo el vínculo, que no llegó a ser presentado por el club en la AFA. Claro que no contó con el mejor de los abogados, ya que en el proceso final del litigio cometió un grosero error técnico al citar al presidente del club (el cargo) y no a José Luis Meiszner (la persona) que había firmado el contrato. Desde el club, a través del directivo Roberto Magadan, notaron el error.

La jugada fue la siguiente: Meiszner se pidió licencia como presidente y al juzgado fue Magadan acompañado por Luis Alonso, que ocupaba el cargo de manera interina.

Grande fue la sorpresa cuando en tribunales se presentó “el presidente” de la institución. El monto que se le pagó a Malvárez fue ínfimo con respecto a la demanda presentada y abonado, además, en cómodas cuotas.

9. No volvió

Recién empezaba con las notas y en el semanario local Nuevo Horizonte me encargaron una que para mí era especial: debía entrevistar a Hugo García (mi tío y padrino, como le gustaba aclarar a él), que dejaba de ser el DT de Quilmes en el 91.

Fui hasta la casa y le propuse hacer la entrevista. Luego de un rato de charla, me fui a escribirla.

El título que elegí era un supuesto textual inventado que decía: “Sé que voy a volver”. Errores de juventud. Cuando salió impreso, recibí mi primer reto. Me llamó por teléfono y me dijo:

—Yo nunca dije eso. —Mi respuesta fue:

—Dale, cómo no vas a volver a Quilmes. —Y el destino quiso que nunca volviera.

10. ¿La querés?

Estadio de Independiente. El rival: Boca. Quilmes llegó a los tropezones en ese 91 y no pudo afirmarse nunca en la máxima categoría.

En la semana previa hubo una práctica a puertas cerradas (algo no habitual para la época). La razón del hermetismo estaba relacionada con que el entrenamiento estuvo a cargo de Roberto Zapata (ayudante de campo de Humberto Zuccarelli, DT de Estudiantes), que no pertenecía a la institución. Allí se dispuso la táctica para el partido que tuvo sentado en el banco de los suplentes al preparador físico Norberto Pachamé.

Una de las claves era anular a Diego Latorre, la gran figura del momento en el fútbol argentino. Con él debía estar Alberto Rodríguez. La “escuela pincha” ideó una marca persecutoria por toda la cancha, hombre a hombre.

Latorre la rompió: hizo dos goles y tuvo una noche inspirada en Avellaneda. Eso sí, cuando terminó el partido le dijo al Gallego Rodríguez:

—Tomá, ¿la querés?—señalándose la camiseta. El Gallego se sacó la suya y se la dio a Latorre que rumbo al túnel, a la pasada, se la regaló a un policía.

11. Músicos

Varios deportistas se relacionaron con el arte. El delantero Javier Grbec tocaba la guitarra y cantaba en sus ratos libres de pretemporada en el lobby del hotel. Su repertorio era de rock nacional. El chileno Arturo Norambuena era profesor de piano, pero con ese instrumento también se destacaba Carlos Aimar, que como DT de Quilmes solía tocarlo en el Hotel Riviera en Mar del Plata. Cuando se acercaba el periodismo, interrumpía el improvisado recital con algo de vergüenza. El arquero Cristian Bernadas lideraba una banda de heavy metal local cuando atajaba en Quilmes y recibía algunos consejos paternales de los DT.

Pero sin dudas que el músico más famoso que se puso la blanquita fue Mauricio Lescano (Junior), cantante del grupo de rock La 25 que tuvo su aparición y continuidad como jugador en el inicio de los 90. El guitarrista de la banda, Hugo Rodríguez, fue un goleador de la reserva que no tuvo oportunidades en el equipo principal. El logo de la 25 se lució en varios festejos de gol del Máquina Giampietri.

12. Compromiso

El fixture así lo quiso. Quilmes debutó en la temporada 92/93 en su regreso a la B Nacional ante Defensa y Justicia, en Guido y Sarmiento. En ese entonces, yo ya cubría el día a día del Cervecero pero la novedad era que el DT del Halcón era mi viejo.

Al principio, cuando se dio a conocer el cronograma de partidos, opté por no ir a los entrenamientos del plantel Cervecero, pero después elegí otro camino: hablé con Carlos Trullet, que era el técnico de Quilmes.

Carlos me puso una mano en el hombro y me dijo:

—Quedate tranquilo, yo sé cómo sos vos y cómo es tu viejo. No eran tiempos de puertas cerradas y las prácticas se podían ver sin restricciones.

Con esos dichos Trullet me generó un compromiso. Ni yo lo rompí ni mi viejo me consultó sobre la estrategia de Quilmes. En un partidazo, Quilmes le ganó a Defensa y Justicia por 3 a 2.

13. Solo por los puntos

La Copa Ciudad de Quilmes, con motivo del aniversario de la ciudad, se jugó en muy pocas oportunidades en los últimos años, solamente tres veces. Durante muchos años se evitó disputarla debido a que del lado de Quilmes Atlético Club se arriesgaba mucho más que lo que ponía en juego Argentino de Quilmes.

Además, había quedado marcado el triunfo por penales del Mate en Guido y Sarmiento, tras haber igualado 2 a 2 en los noventa. Fue el 14 de agosto de 1993 por el 327º aniversario de la ciudad. El Cervecero, que tenía un equipazo con el que luego peleó palmo a palmo el campeonato con Gimnasia de Jujuy, no pudo con el equipo criollo que conducía el Lobo Zerrillo.

El reclamo del inolvidable Toto Garmendia a José Luis Meiszner frente al puesto de gaseosas y hamburguesas debajo de la platea, tras la humillante derrota fue casi una súplica:

—Te lo pido por favor José Luis, con estos solo por los puntos. Me escuchaste bien, solo por los puntos.

Luego de ese encuentro, hubo dos copas Aniversario (1997 y 2008), un amistoso a beneficio (1996) y otro de práctica (2019). En todos se impuso el Cervecero, para tranquilidad del gran Toto Garmendia que a algunos de estos ya los vio desde arriba.

14. Sin semáforos

El defensor mundialista no pasaba por un buen momento cuando llegó a Quilmes en la temporada 93/94. Pero El Moncho se ganó el respeto y hasta la admiración de algunos por su trayectoria deportiva en el seno del plantel. Por su carisma, más de un joven defensor surgido del club lo tomó como ejemplo.

Alguna vez un compañero contó que lo llevaba por la avenida 12 de Octubre hasta Calchaquí en Quilmes sin detenerse en ningún semáforo y sin siquiera apretar el freno en las esquinas, como si fuese Mr. Magoo, el legendario dibujo animado.

15. La campera de Ferraro

Quilmes tuvo un duro rival en la temporada 93/94 del Nacional B. Gimnasia de Jujuy se quedó con el título y el ascenso en un gran mano a mano con el Cervecero. Además del gran equipo que tenía (Arzubialde, Ibañez, Priseajniuc, González, Rosas, Guerrero, los hermanos Lobo), el DT contaba con una “ayuda” especial: su campera de cuero marrón, de la cual no se desprendía en ningún partido y bajo ningún clima. En el ingreso al túnel de Guido y Sarmiento, cuando se enfrentaron ambos equipos, lo mencioné en la transmisión y Pancho Ferraro se llevó su índice a los labios, asumiendo que lo había descubierto.

16. Esa se paga

Tramo final del campeonato 93/94, mano a mano con Gimnasia de Jujuy. Fecha 39 de 42. Partidos claves: Quilmes-Morón y Douglas Haig de Pergamino-Gimnasia.

El conjunto de la provincia de Buenos Aires cumplió con lo pactado, goleó 3 a 0 a los jujeños, pero el Cervecero, luego de la suspensión del partido, no pudo ante el Gallito y perdió 3 a 2 en la vieja cancha.

El reconocimiento por el esfuerzo no se hizo efectivo para los victoriosos jugadores de Douglas. Hubo revancha: en la temporada siguiente, por la décima fecha, Quilmes visitó Pergamino y el local se impuso por 3 a 1. Atrás del arco había una bandera con un claro mensaje: “(Un apellido) pagá lo que debés”.

Uno de sus jugadores representativos que había sido el nexo en aquellas charlas, figura del ascenso y vecino de la ciudad de Quilmes, gritó una vez uno de sus goles defendiendo otra camiseta, haciendo alusión a una panza grande (imitando la figura de un directivo de Quilmes) y luego golpeándose con el puño la palma de su mano.

17. Fana del Milan

El Milan de Arrigo Sacchi, con la presencia de los holandeses Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco Van Basten, eclipsó al fútbol mundial en la primera mitad de la década del 90. También fue un espejo para varios entrenadores, sobre todo para uno que tuvo un paso efímero por Quilmes, como Ángel Celoria.

“Nos dice que quiere que juguemos como el Milán, pero yo no soy Rijkaard”, se quejaba un pibe del club que jugaba en el mismo puesto que el crack holandés.

18. Verlo crecer

El estadio Centenario fue un hito dentro de la vida de Quilmes. Desde el día de la piedra fundamental hasta su inauguración. Fue una causa que unió a todos los quilmeños. Muchos de ellos hasta iban a la tarde a tomar mate a la obra, mientras observaban el trabajo de los obreros.

Cada colecta de bolsa de cemento parecía una obligación para los Cerveceros, que con orgullo siguieron de cerca la obra que provocó un antes y un después en la institución.

Varios programas locales transmitieron desde el lugar, como la dupla de Roberto Gallo y “Toto” Garmendia que recorrían semanalmente la construcción para la desaparecida señal QVC, y Adrián Di Blasi con Germán Rodríguez, para la otra señal que había en la ciudad, Cablevisión Sur.

Pero la cervecería Quilmes y sobre todo el aporte económico conseguido en el gobierno nacional de Carlos Menem fueron herramientas indispensables con las que contó la gestión encabezada por José Luis Meiszner.

19. Se rompió la amistad

Fernando Donaires era el DT del club, pero ya no contaba con el respaldo de la directiva. Por ejemplo, en la inauguración del estadio Centenario el equipo fue dirigido por Julio Ricardo Villa y no por el DT de la primera.

Esa decisión se justificó por del pasado de Villa como jugador del club. Sin embargo, el entonces coordinador del fútbol de Quilmes, ya asomaba como futuro técnico y era un secreto a voces que se transformaría en el entrenador cuando Donaires se fuera.

El DT de la primera no creía que esto pudiera ocurrir, ya que confiaba en su amigo. Sin embargo, Donaires dejó de ser el entrenador del Cervecero y su reemplazante fue Villa. En ese momento, la relación entre ellos se rompió.

20. El cuadro

En la sala de reuniones de Comisión Directiva de Quilmes hay una pared en donde lucen los cuadros con imágenes de todos los presidentes que pasaron por la institución. Ese tan sentido lugar tuvo un momento crítico, cuando Fernando Donaires, que había dejado de ser DT del equipo, fue a buscar a un importante directivo y tomó uno de ellos para partírselo por la cabeza, aunque no pudo cumplir con el objetivo.

21. El DT bilingüe

Si algo caracterizaba a José Luis Meiszner es que elogiaba con exageración a quienes le caían bien tanto como denostaba a los que no eran de su preferencia.

Por ejemplo, en un amistoso ante Ferro en Caballito le hizo saber al presidente del local que al 5 de pelo largo (Francisco Cerro) le faltaban pocas materias para recibirse de abogado. O a sus pares de la Comisión Directiva les señalaba que, por primera vez, Quilmes iba a tener un DT bilingüe (Julio Ricardo Villa).

Pero, a pocas fechas de iniciado el torneo, los resultados no fueron los esperados, y argumentaba:

—No puede ser que nuestro técnico, cuando yo lo llamo, no me atienda porque está jugando al golf.

22. Cervecero

Quilmes visitó a Defensa y Justicia y en el control antidoping salió sorteado Mauricio López, al que siempre le costaba cumplir con el procedimiento y tardaba horas en realizarlo. En los controles, para “acelerar”, a los jugadores les daban mucha agua, pero también cerveza, poco aconsejable para un deportista que podía terminar el partido deshidratado. Sin embargo, era habitual darles cerveza a los jugadores.

Mauricio López se tomó varias en el estadio de Defensa, pero no podía cumplir con el control. Pidió ir a bañarse, no lo dejaron salir. Llevaba más de una hora y media, y entró en desesperación. No se le ocurrió mejor idea que tirar un poco de cerveza en el frasco.

Obviamente, la espuma hizo notable a simple vista la diferencia de sustancia. El médico del doping lo advirtió y le avisó que iba a ser informado.

De hecho, Mauricio López recibió una fecha de suspensión y debió cumplir seis partidos consecutivos de manera obligatoria con los controles antidoping.

23. Pipa con chofer

“No aprendió nada, Nicastro, sigue siendo el mismo burro de siempre”, lo chicaneaba Carlos Trullet en el Parque de la Cervecería al lateral derecho tras cada centro que pegaba en algún árbol.

Tanto Daniel “Pipa” Nicastro como Sergio De Bonis habían hecho una gran carrera en Chacarita (ascenso 1993). Un día los trajo como chofer Daniel “Pajarito” Benedetti, barra de Chaca que fue agredido en La Bombonera en una recordada y lamentable escena de violencia entre barrabravas.

El hincha se ganaba unos mangos como remisero de estos jugadores a los que conocía del Funebrero, pero intentaba pasar inadvertido en el Centenario dada la enemistad que existe entre ambas hinchadas.

24. La cama calentita

Mi primera pretemporada como periodista fue Necochea 98. Todo transcurría con tranquilidad e incluso disfrutaba del espacio que me otorgaba el DT Carlos Trullet con el que compartí la mesa durante la estadía. No solo con el entrenador, también con su cuerpo técnico y los auxiliares.

Durante un almuerzo noté que algo había sucedido, así lo evidenciaba la cara del entrenador. Desde Buenos Aires me preguntaron si sabía algo sobre el tema, lo cual negué de manera enfática. Lo ocurrido quedó en esa ciudad y no se dio a conocer durante muchos años.

Los jugadores tenían como horario de regreso al hotel las 2 a. m. Pero un grupo decidió seguir de largo y disfrutar del verano de Necochea.

Cuando regresaron al Hotel Argentino, en la puerta esperaba Trullet junto a su cuerpo técnico. Cristian Torres y Adrián Marini, dos de los participantes del grupo, le pidieron al taxista dar una vuelta más para descender frente a las ventanas de las habitaciones.

Los santafesinos la saltaron para poder ingresar y, así como estaban vestidos, se metieron en la cama. El DT los había visto a los dos y se fue directo a las habitaciones. Puso la mano sobre las sabanas y la temperatura era fría para cuerpos que estuvieran descansando. Les dijo que los iba a echar de la pretemporada y que iba a pedir la salida del club. Uno de ellos, que no estaba en las mejores condiciones, intentó golpearlo.

Al otro día, Torres y Marini le ofrecieron disculpas a todo el plantel. Los otros tres que habían sido parte del grupo se escondieron.

25. Media hora antes

En el fútbol, antes se respetaba más la trayectoria de los jugadores y la palabra de alguien con recorrido era aceptada sin condicionamientos por parte de los jóvenes. Por ejemplo, en la pretemporada del 98 en Necochea, Luis “Chicha” Velázquez les decía a los juveniles (entre los que se encontraba nada menos que Alejandro “Chori” Domínguez):

—Miren que tenemos libre hasta las 23, pero a ustedes los quiero acá a las 22.30 —les ordenaba.

A pesar de que los pibes disfrutaban de la peatonal y del reconocimiento de algunas veraneantes, debían sí o sí respetar la palabra de los mayores. Así era.

26. Un dolor en el alma

Un accidente nos marcó para siempre al grupo periodístico de FM Sur. Ocurrió el 20 de junio de 1998. El viaje era a Córdoba, donde Quilmes jugaba frente a Talleres en el entonces Chateau Carreras. Pero a la altura de Cañada de Gómez se produjo la tragedia: “A las 5.30, la camioneta en la que viajaban los periodistas chocó frontalmente contra un camión cargado con soja que se dirigía a Rosario, en la ruta nacional 9, jurisdicción de Cañada de Gómez, a 243 kilómetros al sur de esta capital”, publicó el diario La Nación.

El accidente le costó la vida a Rubén Albarello de 29 años y a Gustavo Di Blasi (hermano de Adrián) de 26. Además, viajaban Julio Cristaldo, Patricio Minig, Luis Autalán, Sergio Fiorentino, Germán Rodríguez, Carlos Yodcko y Rubén Durán (todos del equipo periodístico) y Federico Bianchi (hincha) que resultaron con distintas heridas.

Yo no había sido convocado para formar parte de esa transmisión, pero Marcelo Konfino, colega de otra radio, me informó del lamentable episodio con un llamado telefónico que me levantó de la cama ese sábado por la mañana.

Desde la radio me pidieron que viajara urgente a Córdoba y, junto con el relator Daniel Roberts llevamos adelante una trasmisión tremenda, ya que nos conocimos mientras trabajábamos y arrastrábamos el dolor por la muerte de Gustavo.

Quilmes perdió 5 a 1. En el grito del gol de Mauricio Lópezrecuerdo el golpe que me dio Roberts en el brazo y cuando levantó la vista el relator tenía lágrimas en los ojos.

27. La Ferrari