La Langosta I - Eduardo Camacho - E-Book

La Langosta I E-Book

Eduardo Camacho

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Beschreibung

El hombre no vive solo, tampoco muere solo. El hombre para nacer necesita ayuda, para morir también. Para creer, primero hay que dejar de creer. Dejar de creer en las casualidades, en los accidentes, en los suicidios, en las muertes naturales. La "muerte natural" sólo existió en los buenos tiempos de Adán y Eva; duró muy poco y de eso, hace ya mucho tiempo. La vida de un ser humano, aún desde el punto de vista biológico, es algo muy complejo, también su muerte. La muerte no es algo repentino ni espontáneo, es una estructura, un desarrollo, una progresión; de hecho morir nos lleva toda una vida. Nosotros nos ocuparemos del tramo final de este proceso. Pero: cuando comienza el final, ¿cómo comienza?

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Seitenzahl: 346

Veröffentlichungsjahr: 2022

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EDUARDO CAMACHO

La Langosta I

Camacho, Eduardo La langosta I / Eduardo Camacho. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores del Mundo, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-4947-49-9

1. Narrativa Argentina. I. Título. CDD A863

EDITORIAL AUTORES DE [email protected]

Diseño de producción e ilustración de tapa: Ricardo Molina

Tabla de contenidos

Prólogo

Abreviaturas

CAPÍTULO PRIMERO - “QUE DESCANSEN…”

CAPÍTULO SEGUNDO - “MANOS A LA OBRA”

CAPÍTULO TERCERO - “PORQUE SOS POBRE”

CAPÍTULO CUARTO - “TOCATTA Y FUGA”

CAPÍTULO QUINTO - “NI VENCEDORES NI VENCIDOS”

Prólogo

Cuando el Quinto Ángel tocó la trompeta, vi una estrella que había caído del cielo a la tierra. La estrella recibió la llave del pozo del abismo y cuando abrió el pozo, comenzó a subir un humo, como el de un gran horno, que oscureció el sol y el aire. Del humo salieron langostas que se expandieron por toda la tierra y éstas recibieron un poder como el que tienen los escorpiones de la tierra.

Ap.9.1-3

El hombre no vive solo, tampoco muere solo. El hombre para nacer necesita ayuda para morir también. Para creer, primero hay que dejar de creer. Dejar de creer en las casualidades, en los accidentes, en los suicidios, en las muertes naturales.

La “muerte natural” sólo existió en los buenos tiempos de Adán y Eva; duró muy poco y de eso, hace ya mucho tiempo.

La vida de un ser humano, aún desde el punto de vista biológico, es algo muy complejo, también su muerte.

La muerte no es algo repentino ni espontáneo es una estructura, un desarrollo, una progresión; de hecho, morir nos lleva toda una vida.

Nosotros nos ocuparemos del tramo final de este proceso. Pero: cuando comienza el final, ¿cómo comienza? No podemos teorizar sobre estos puntos, pero podemos contar historias. Para eso elegimos personajes: Luna y Dany son los protagonistas. La elección, tal vez sea un poco injusta, ya que a ellos no les sucede la historia, las historias; ellos hacen, ayudan a que sucedan, pero en fin había que elegir, siempre hay que elegir. Por ejemplo, hace un momento, mientras escribía estas líneas, veía a través de la ventana de un bar la siguiente escena: una jovencita embarazada lloraba y le suplicaba algo a un joven que la miraba con desprecio. Me alegré que fuera yo y no Luna quien presenciaba la escena, después de todo, yo solo cuento historias que alguien me cuenta.

Dany es “La Langosta” y nos mostrará que la muerte es algo íntimo, pero no solitario.

Eduardo Camacho

CAPÍTULO PRIMERO

“QUE DESCANSEN…”

ESC.1  EXT – INT IGLESIA – ALTAR  

El padre Rafael en el momento de la consagración con el cáliz en alto.

P. RAFAEL:Este es el Cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

ESC.2  EXT. GARAGE  NOCHE

El sereno del garaje, que está siendo asaltado, corre hacia una cabina, uno de los asaltantes le dispara con una escopeta. El sereno cae. Se escucha una sirena. El otro asaltante, que esperaba en un auto estacionado en la calle, arranca a toda velocidad dejando al compañero. El patrullero entra al garaje, el asaltante deja la escopeta en el piso, y se entrega. Primer plano del sereno caído totalmente ensangrentado.

ESC.3  EXT – INT QUIROFANO  NOCHE

Salimos de un primer plano de las manos de Dany, ensangrentadas. Lentamente va descubriendo el resto: primero las manos, de otros, de otros, de otros médicos y enfermeras; luego el cuerpo del paciente, para terminar en un primer plano del rostro de Dany con gorro y barbijo.

ESC. 4  INT. CASA DE DANY – COCINA-COMEDOR  NOCHE

El ambiente es una cocina importante; moderna, sobria. Sentados a la mesa; Dany, el padre Rafael y Jorge. El clima es de absoluta informalidad. Dany de remera y jean. Jorge con corbata, pero muy desprolijo, y el padre Rafael con camisa de sacerdote desabrochada.

JORGE:Padre, decime: ¿Realmente crees en lo de Adán y Eva?

P. RAFAEL:¿A qué te referís?

JORGE:Al hecho de que fueron los primeros.

P. RAFAEL:Veámoslo de esta manera: De alguna forma había que organizar el relato. Pero lo esencial, lo realmente importante, es lo que el relato quiere expresar, es decir, el acto creador de Dios, como un acto de infinito amor. Lo demás tiene un valor simbólico.

JORGE:¿Entonces? ¿Hubo o no hubo un Adán y una Eva?

RAFAEL:Si me lo preguntas como abogado, te diría que pruebas no tengo. Manejamos varias hipótesis.

JORGE:El médico de almas me resulta francamente ambiguo en su declaración. ¿Qué dice el médico del cuerpo?... che, Dany, ¿te dormiste?

DANY:En absoluto, los escuchaba atentamente.

JORGE:¿Y?

DANY:Desde el punto de vista, salvo el religioso, que sinceramente no me interesa, el relato me parece auténtico, exacto, ni a mí se me hubiese ocurrido un comienzo mejor. Digo, tan real, tan humano, tan poco práctico.

JORGE:¿A qué te referís? ¿Al episodio de la costilla?

DANY:No. Aunque me parece simpático.

P. RAFAEL:¿Al soplo del espíritu supongo que tampoco?

DANY:No, para nada. En realidad, me refería a algo que pasó un tiempo después.

JORGE:¡Ya caigo! Al asunto de la serpiente.

DANY:No. La muerte de Abel.

ESC.5  EXT. AUTO DE ROBERTO  NOCHE

Desde el auto en movimiento se ven calles no muy transitadas, alternando casas y edificios sin llegar a parecer residencial, mas bien barrio clase media. Luna lleva sobre la falda flores. El vestuario es informal. El auto es importante. Roberto acaricia a Luna sin ternura y sin ansiedad. Luna permanece quieta pero sin tensión. Entran a un albergue, de entrada llamativa (jardín etc.) falsamente lujosa.

ESC.6  INT. HABITACION ALBERGUE  NOCHE

Roberto y Luna están acostados. La habitación está acorde con la entrada del albergue. Lujo aparente, de mal gusto. Hicieron al amor y Roberto está relajado, agrandado, Luna no.

LUNA:¿Por qué me tratas igual que a tu mujer?

ROBERTO:Jamás.

LUNA:¿Por qué intentas hacerme a mí lo que le haces a tu mujer?

ROBERTO:Con vos no intento nada. Con vos hago y con mi mujer hace rato que dejé de intentar nada. De lo contrario no estaría aquí.

Le hace cosquillas. La toca como jugando, pero el intento de ser gracioso resulta grosero.

LUNA:No me refería a lo físico, tonto.

ROBERTO:Yo tampoco.

LUNA:Te estoy hablando en serio. Me molesta.

ROBERTO:¿Qué cosa?

LUNA:Que me engañen.

ROBERTO:Sería un halago que estuvieses celosa, pero no me la creo.

LUNA:Haces bien.

ROBERTO:¿Entonces?

LUNA:Empezá a confiar en mí. Si no yo voy a empezar a desconfiar de vos y cuando me pasa eso me pongo horrible.

ROBERTO:¡Eso no por favor! Antes preferiría la muerte.

LUNA:Te tomo la palabra.

ESC.7  EXT – INT. GIMNASIO  NOCHE

Clase de gimnasia jazz o cosa por el estilo. La música ira variando de volumen. Claudia en el centro del grupo. Se la ve cansada pero fundamentalmente desconcentrada. Puede oírse la voz del instructor dando por finalizada la clase.

ESC.8  CONT. DUCHAS

Claudia terminando de ducharse y comenzando a secarse. Se nota ensimismada. Sola.

ESC.9  FRENTE CASA ANTONIO  NOCHE

Claudia baja del auto y se queda observando un momento. La casa es un chalet con jardín. Se dirige hacia la entrada principal.

ESC.10  CONT. INT. CASA ANTONIO  NOCHE

Living de la casa de Antonio. Está solo.

CLAUDIA:¿Cómo estás?

ANTONIO:Bien. ¿Y vos?

CLAUDIA:Cansada.

ANTONIO:¡Que milagro vos por acá! ¿Pasa algo?

CLAUDIA:No. ¿Por?

ANTONIO:Nunca venís a esta hora.

CLAUDIA:Vengo del gimnasio. Roberto llega tarde hoy y el nene se queda en la casa de un compañero. ¿Tenes café?

ANTONIO:Sí. Hay que calentarlo.

Claudia se dirige a la cocina. Antonio la sigue con la mirada, con cierta extrañeza.

CLAUDIA:Deja que lo hago yo. ¿Querés?

ANTONIO:Bueno, uno chiquito.

Claudia aparece y se apoya en el marco de la puerta que da a la cocina.

ANTONIO:¡Ya está! Me parecía raro. Habían pasado como dos minutos desde que llegaste y no habías prendido un cigarrillo.

CLAUDIA:¿Ya empezamos?

ANTONIO:Gimnasio, café y cigarrillos. Hay combinaciones que no las entiendo.

CLAUDIA:Es una cuestión de equilibrio. Algo bueno, algo malo, se mezclan y listo.

ANTONIO:¿No es un poco peligroso?

CLAUDIA:Todo es cuestión de medida.

ANTONIO:¿A quién habrás salido?

CLAUDIA:Va a hervir el café.

ESC.11  CASA DANY  NOCHE

Dany viene desde la cocina trayendo una bandeja con pocillos de café. La acción se desarrolla en el living. Los sillones son modernos, funcionales, cómodos.

P. RAFAEL:¿Por qué será que el tema de Abel y Caín, siempre ha fascinado tanto a los intelectuales como a religiosos?

DANY:Es que mas allá del valor histórico, es notable que el autor del Génesis haya visto en el asesinato una alternativa frente a la impotencia generada por una elección de Dios o de los hombres. ´

P. RAFAEL:Nunca te lo pregunté; pero ¿qué te llevó a estudiar medicina?

DANY:Supongo que las mismas razones que tuviste vos para entrar en el Seminario, quería cambiar el paisaje.

JORGE:¿Serías tan amable de explicarlo mas claro?

Vos a esta hora te pones sutil. Yo, al contrario, me boludizo.

DANY:A Rafael no le alcanzaba con lo que estaba a la vista; a mí, tampoco. El busca en el corazón del hombre. Yo fui mas amplio, busqué en el corazón, en los riñones, en el intestino, en el útero y en la próstata.

JORGE:¿Y yo, que pito toco?

DANY:¡Cómo! Sos abogado. Vos buscaste en la ley; una ley que intenta que ni el Rafa ni yo encontremos un carajo.

ESC.12  INT. HABITACION HOTEL ALBERGUE  NOCHE

Roberto y Luna están terminando de vestirse. A Roberto se lo ve cansado, a Luna no.

ROBERTO:¿Cuándo nos volvemos a ver?

LUNA:No sé.

ROBERTO:¿Cómo estás?

LUNA:No sé.

ROBERTO:¿Hay algo que no sepas?

LUNA:No sé nada de vos.

ROBERTO:¿Qué querés saber?

LUNA:¿Qué querés que yo sepa?

ROBERTO:Por qué será que siempre me gustó lo que me daba miedo.

LUNA:Porque sos un tipo inteligente.

ROBERTO:¿Y qué más soy?

LUNA:Vanidoso, mentiroso y muy poco práctico.

ROBERTO:Confieso. Culpable. Además, soy muy ambicioso.

LUNA:Eso está por verse.

ROBERTO:¿Qué querés decir?

LUNA:No sé. Tengo la sensación que algo o alguien te molesta, no te deja crecer, no te deja respirar.¿Es así?

ROBERTO:Sí.

LUNA:¿Tu mujer?

ROBERTO:No.

LUNA:¿Quién?

ROBERTO:Mi suegro. Definitivamente, mi suegro.

ESC.13  INT. LIVING ANTONIO  NOCHE

Antonio y Claudia charlan. Se les nota cierta incomodidad, como si no hubiesen podido hilvanar una conversación.

ANTONIO:La reunión que tenía Roberto, ¿era por negocios?

CLAUDIA:No sé, supongo que sí… ¿por qué?

ANTONIO:Por nada, le dejé un mensaje esta tarde y no me contestó la llamada.

CLAUDIA:¿Algo importante?

ANTONIO:Quería que me pusiera al tanto de las operaciones con un par de clientes.

CLAUDIA:¿Por algo en especial?

ANTONIO:No, sencillamente quería saber, quiero que me tenga informado.

CLAUDIA:Seguís hablando de Roberto como si fuera tu empleado.

ANTONIO:No exageres.

CLAUDIA:Papá, hace casi un año que te retiraste y dijiste que desde ese día el manejo de la empresa lo tenía mi marido. Déjalo en paz. No lo presiones.

ANTONIO:Estoy retirado, no muerto. Y por otra parte, el negocio sigue siendo mío. Roberto es tu marido y puede manejarte, pero como hija, seguís siendo mía.

La conversación se puso muy dura. Se produce una larga pausa. No saben que decir. Claudia enciende un cigarrillo. Antonio se ve cansado, abatido.

CLAUDIA:Papá, porque no pensás realmente en descansar.

ANTONIO:Tal vez tengas razón, y lo único que me quede sea descansar.

ESC.14  INT. CASA DANY  NOCHE

Dany está despidiendo al padre Rafael y Jorge en el palier de su departamento, con el último saludo entran al ascensor. Dany se dispone a cerrar la puerta y descubre a Luna en el otro extremo del palier. No hay sorpresa en el rostro de Dany, se sonríe; Luna también.

DANY:Cuídense, y que descansen.

LUNA:Buenas noches.

DANY:Buenas noches.

LUNA:¿Cómo estás?

DANY:Vivo. ¿Y vos?

LUNA:Muerta.

DANY:Me imagino; son tiempos difíciles.

LUNA:Yo no diría difíciles, mas bien, extraños.

DANY:¿Por qué este largo paréntesis?

LUNA:Cada tanto sucede, de repente es como si todo el mundo se pusiera de acuerdo.

DANY:De acuerdo, ¿para qué?

LUNA:Para esconderse de si mismos; se ocultan como si les agarrara un ataque de prudencia. No hablan, no se expresan, hasta que de repente, misteriosamente, recobran la memoria, salen a la superficie y yo vuelvo al trabajo.

DANY:Y se supone que yo también.

LUNA:Naturalmente.

DANY:¿Hombre o mujer?

LUNA:Hombre; un clásico: empresario, retirado, molesto y omnipotente.

DANY:¿Con quién vive?

LUNA:Solo. Ni siquiera tiene un perro. Algo sencillo.

DANY:¿Robo?

LUNA:No. Suicidio.

DANY:¿Cuándo?

LUNA:Cuarenta y ocho horas, a lo sumo. Lo demás, como siempre; mañana te alcanzo los datos.

DANY:¡Estás hermosa!

LUNA:Voy a hacer de cuenta que no te escuché… buenas noches.

DANY:Buenas noches.

ESC.15  INT. DORMITORIO (ROBERTO – CLAUDIA)  NOCHE

Claudia acostada sola. La habitación está en penumbras. Se escucha ruido de pasos, llaves. Enciende una lámpara; en ese momento entra Roberto al cuarto.

CLAUDIA:Hola.

ROBERTO:Hola.

CLAUDIA:¿Cómo te fue?

ROBERTO:Bien, pero estoy destruido.

Roberto comienza a desvestirse.

CLAUDIA:¿Fueron a cenar?

ROBERTO:Sí.

CLAUDIA:¿Los conozco?

ROBERTO:No. Son clientes nuevos.

CLAUDIA:¿Te aburriste?

ROBERTO:Mas o menos. Mañana te cuento.

CLAUDIA:Fui a ver a papá y estuvimos hablando, le dije…

ROBERTO:Mañana me contás, por favor, no puedo más.

CLAUDIA:Está bien, hasta mañana.

ROBERTO:Que descanses.

Claudia lo mira un momento decepcionada y apaga la luz.

ESC.16  INT. CLINICA – HABITACION  DIA

Dany está haciendo la recorrida de rutina. Entra a una habitación. El paciente es un hombre de alrededor de cincuenta años.

DANY:¿Cómo se siente?

MARTINEZ:Bien doctor, un poco dolorido.

DANY:Es normal. Tenga un poquito de paciencia.

MARTINEZ:No, si no me quejo.

DANY:Arriba ese ánimo entonces. Que salió todo bien, lo dejamos como nuevo.

MARTINEZ:Me parece que los hice trabajar de gusto, perdóneme.

DANY:¿Por qué dice eso?

MARTINEZ:Sabe, doctor, lo que yo quería era dejar de sufrir, no seguir viviendo.

DANY:Sabe que pasa, señor Martínez, usted sufrió durante mucho tiempo, seguramente con el correr de los días, cuando se acostumbre a la idea de estar sano, va a cambiar de opinión.

MARTINEZ:No lo creo, doctor.

DANY:Confíe en mí. Yo sé lo que le digo.

ESC.17  INT. – EXT. RECEPCION CLINICA  DIA

Luna ingresa a hall. Mira como buscando a alguien y se dirige a la recepcionista y le entrega un sobre.

ESC.18  INT. OFICINA DANY  DIA

Dany entra a su consultorio visiblemente molesto. En un escritorio está sentada Cristina, su secretaria y frente a ella la hermana Andrea, una novicia muy joven y muy bonita. Dany comienza hablando como si estuviera solo.

DANY:¡Qué paradoja! Te pasás cinco horas para extirparle un tumor a alguien, y en vez de estar agradecido, te dice que él, en realidad, no quería vivir.

CRISTINA:¿El paciente de la 104, doctor?

DANY:Sí, Martínez.

H. ANDREA:Es que ese hombre, no tiene familia, no tiene a nadie, y la soledad, no se opera.

CRISTINA:A usted le pagan para curar gente, doctor, no para hacerla feliz.

DANY:Durante años pensé que las dos cosas iban juntas.

Suena el teléfono. Cristina atiende.

CRISTINA:Para usted, doctor.

DANY:Gracias… ¡Hola!

VOZ DE LUNA:Te dejé un sobre en la recepción. Ahí está toda la información que necesitas. Suerte.

DANY:Muy amable. Muchas gracias.

ESC.19  ALCALDIA – SALA VISITAS  DIA

Entran Jorge y un guardia. “El Cholo” está esperando solo. Jorge se dirige al guardia.

JORGE:Gracias.

Sale el guardia y cierra la puerta.

CHOLO: ¿Quién le avisó?

JORGE:La mujer de tu socio.

CHOLO:¿Qué? ¿El negro también perdió?

JORGE:No. ¿Qué pasó?

CHOLO:Perdimos por estúpidos.

JORGE:Siempre se pierde por lo mismo, no conozco a ninguno que haya perdido por vivo.

CHOLO:¿El sereno murió?

JORGE:No. Está en terapia intensiva.

CHOLO:¿Zafa?

JORGE:Difícil… ¿qué pasó?

CHOLO:Estaba todo bien; ya habíamos terminado y nos íbamos.

JORGE:¿Y?

CHOLO:El viejo se puso loco y salió corriendo para la cabina.

JORGE:¿Quién lo puso?

CHOLO:Yo. El negro ya estaba en el auto con la guita.

JORGE:¿Y?

CHOLO:Apareció la lancha de contramano. El negro aceleró y se ganó por el pasaje; yo tiré el fierro y me quedé tranqui, sino era boleta.

JORGE:¿Cuánto le habían hecho?

CHOLO:¡Qué se yo! No lo conté.

JORGE:No te hagas el pícaro.

CHOLO:Cincuenta, más o menos.

JORGE:Me parece que te va a ser más útil el negro que yo.

CHOLO:Si no se borra.

JORGE:¿La mujer del negro es algo tuyo?

CHOLO:Sí, mi prima.

JORGE:Está bien, no abras la boca y mañana te veo.

ESC.20  INT. – EXT. IGLESIA  DIA

El padre Rafael sale del confesionario, se sienta junto a Rubén en un banco lateral. El padre Rafael lleva estola morada. Rubén es un hombre de aproximadamente treinta y cinco años.

P. RAFAEL:¿La maltrataste?

RUBEN:¿Cómo?

P. RAFAEL:Que si le pegaste.

RUBEN:Sí, padre.

P. RAFAEL:¿Es la primera vez?

RUBEN:No, padre. Lo que pasa es que cada tanto le agarra y empieza a joder, perdón… empieza a provocarme y yo le digo: pará, pará y nada… hasta que no me vuelve loco, no la termina. Y ella ya lo sabe, padre, a mí si no me joden, no me meto con nadie, pero si me buscan me enloquezco y no sé lo que hago, soy capaz de matar a alguien. Después, se me pasa, pero en ese momento…

P. RAFAEL:¿Y con qué te molesta tanto?

RUBEN:Se mete en mis cosas. Con el laburo, que ¿cuánto gano?, ¿con quién salgo?, ¿a qué hora vuelvo?

P. RAFAEL:Es natural, ¿es tu esposa?

RUBEN:¿Y eso que tiene que ver? Yo a ella no le pregunto nada; yo con ella no me meto.

P. RAFAEL:¿Algo más?

RUBEN:Sí, Padre. Ella a usted le tiene mucho respeto ¿vio?, yo pensé… si usted no se ofende… si podría hablar ¿vió?

P. RAFAEL:Está bien, decile que estuviste conmigo y cualquier día vengan los dos a charlar un rato.

RUBEN:Sabe que pasa… me denunció. Yo decía si por ahí de última, usted podía hablar con el comisario.

ESC.21  INT. OFICINA DANY  DIA

Dany sentado en su escritorio intenta concentrarse en unos papeles. La hermana Andrea lo observa, se sonríe como quien lo ha visto todo o no ha visto nada.

H. ANDREA:Confiese, doctor.

DANY:¿Cómo?

H. ANDREA:Su paciente lo ha dejado angustiado.

DANY:Una de las cosas que más me molestan de los religiosos, es que creen que lo saben todo de todos a partir de una mirada o una palabra. Para su información no, no estoy angustiado.

H. ANDREA:¿Y cómo está?

DANY:Sorprendido.

H. ANDREA:¿Cómo es eso?

DANY:Me sorprende que ese hombre le de tanta importancia al sufrimiento y tan poca a la vida.

H. ANDREA:Eso le ocurre a mucha gente. ¿A usted no?

DANY:Eso no habla muy bien de la gente.

H. ANDREA:No habla, ni bien ni mal… pero no me contestó.

DANY:¿Yo me equivoco, o usted intenta saber de mí, conocerme?

H. ANDREA:No se ponga agresivo. En todo caso, ¿qué tiene de malo querer conocer a la gente?

DANY:Que por un lado, en la mayoría de los casos, resultan un esfuerzo inútil, porque la gente, a veces a pesar suyo, normalmente miente, y por el otro lado, cuando no mienten, conocer a alguien puede resultar una experiencia desagradable, por no decir aterradora.

H. ANDREA:Mentir no es tan fácil, no tan sencillo como usted cree. No es algo que se hace naturalmente; cuesta trabajo, por lo tanto siempre tiene algo de artificial. Además, el que miente, se siente inseguro ya que nunca sabe si el otro le creyó o no le creyó. Entonces si uno es un poquito observador lo nota.

DANY:El que dice la verdad tampoco tiene la seguridad de que le crean.

H. ANDREA:Tiene razón. Pero hay una diferencia. Al que dice la verdad, no le preocupa demasiado que le crean o no.

DANY:¿Estas cosas se las dice a todo el mundo?

H. ANDREA:Lamentablemente, no tengo la posibilidad de hablar con todo el mundo.

DANY:Me quedo mas tranquilo.

H. ANDREA:Pero puedo rezar por todo el mundo.

DANY:Eso también significa trabajo, podría ser artificial.

H. ANDREA:Pero en esas ocasiones, el buen observador, es el que todo lo ve, se llama Dios.

DANY:Discúlpeme, hermana, pero tengo que irme.

H. ANDREA:Me pregunto a quién habrá conocido usted, que le ha dejado una impresión tan profunda. ¿Qué encuentro le puede haber resultado una experiencia aterradora?

DANY:Buenos días, hermana.

H. ANDREA:Adiós, doctor.

ESC.22  OFICINA ROBERTO  DIA

Roberto instalado en su escritorio. Muy instalado. Entra la secretaria. Como siempre, Roberto cada vez que pretende ser simpático, termina siendo insinuante, grosero.

SECRTARIA:Permiso, señor.

ROBERTO:Adelante.

SECRETARIA:Le traje los cheques por si los quería revisar ahora; si está ocupado vuelvo mas tarde.

ROBERTO:Los reviso cuando usted quiera.

SECRETARIA:Ha dos que tendría que firmar el Sr. Antonio.

ROBERTO:¿Por qué?

SECRETARIA:Por el monto, señor.

ROBERTO:Eso se termina hoy mismo. Comuníqueme con el banco, parece que me toman por estúpido.

SECRETARIA:Permiso.

ROBERTO:Un momento.

SECRETARIA:¿Si?

ROBERTO:El pelo, así, le queda lindísimo.

ESC.23  EXT. JARDIN ANTONIO  DIA

Antonio está sentado en el alero, en su sillón, tiene el diario sobre la falda como si se lo hubiese olvidado. Sobre la mesa de jardín hay un mate y una pava. Pasa un vecino y se queda observándolo; Antonio no lo registra, se sonríe.

VECINO:Buen día, Antonio.

ANTONIO:Que hacés, viejo.

VECINO:No te quería interrumpir.

ANTONIO:Vení, pasá.

VECINO:Un ratito.

ANTONIO:Esperá, que caliento el agua.

VECINO:No, dejá, enseguida sigo viaje. Le tengo que hacer un mandado a la patrona.

ANTONIO:¿Cómo anda?

VECINO:Bien, gracias a Dios.

ANTONIO:Me alegro.

VECINO:¿Y vos, cómo andás?

ANTONIO:Cansado de no hacer nada.

VECINO:Y bueno, ya hiciste bastante, ahora les toca a los jóvenes.

ANTONIO:¿Y yo que culpa tengo?

VECINO:Nosotros ya hicimos nuestra vida, ahora podemos descansar.

ANTONIO:Parece que sí.

ESC.24  EXT. SHOPPING  DIA

Claudia camina sola. Mira vidrieras. Se detiene, está insegura. No está nerviosa; está débil, angustiada. Sale y se dirige a una plaza, observa gente mayor sentada sola y se le llenan los ojos de lágrimas.

ESC.25  INT. DORMITORIO – TOCADOR  DIA

Luna se mira en el espejo. Bellísima, está terminando de maquillarse. Sus movimientos son lentos, delicados, extraños, sutiles, como si el rostro se transformara por sí mismo. No es cosmética, es una ceremonia. A ambos lados del tocador hay un jarrón de rosas. En el fondo del cuarto también se ven jarrones con rosas. El rostro de Luna termina confundiéndose con las flores.

ESC.26  EXT. ANDEN FERROCARRIL  DIA

Una pareja de adolescentes discute, el andén está semi desierto. Hemos retrocedido en el tiempo. Ella viste uniforme y aprieta contra su pecho una carpeta. A él lo vemos de espaldas. La discusión va subiendo de tono. El tren entra a la estación a gran velocidad. El la zamarrea, ella cae.

Luna ha observado la escena desde lejos. No está ni más joven ni más bella.

El corre, una, dos cuadras y se detiene para ver si lo siguen, al girar se encuentra cara a cara con Luna.

LUNA:Yo vi todo. No te asustes. ¿Cómo te llamás?

DANY:Dany.

LUNA:Yo me llamo Luna.

ESC.27  INT. CASA DA – LIVING  NOCHE

Primer plano de Dany. La imagen se va ampliando y vemos sobre la mesa baja una valija – estuche. Dany abre y vemos una colección de armas. Elige un revolver. De una caja saca balas y lo carga. Agarra un par de guantes y una franela y guarda todo en un bolso. Se pone una campera y se dispone a salir.

ESC.28  INT. CASA ROBERTO Y CLAUDIA  NOCHE

Roberto está sentado esperando que le sirvan. Entra Claudia con una bandeja y comienza a servir.

ROBERTO:¿Tu hijo hoy tampoco cena en casa?

CLAUDIA:Está preparando un examen.

ROBERTO:A mí me gustaría preparar ese examen.

CLAUDIA:¿Le tenés envidia?

ROBERTO:No, ¿qué envidia? Yo a la edad de él, era un cohete. Hacía lo que quería.

CLAUDIA:¿Y ahora?

ROBERTO:Ahora tengo que pedir permiso.

CLAUDIA:¿Qué estás diciendo?

ROBERTO:Hoy me enteré que después de cierto monto, los cheques los tiene que firmar tu papito.

CLAUDIA:Ayer estuve con él.

ROBERTO:Encima llamé al banco y el gerente ni siquiera me atendió.

CLAUDIA:Calmáte.

ROBERTO:Sigue manejando todo, Claudia.

CLAUDIA:Tranquilizáte, Roberto.

ROBERTO:¡Las pelotas! ¡Quiero decidir yo! ¡Quiero que desaparezca!

ESC.29  EXT. VECINDARIO ANTONIO  NOCHE

Dany camina, no se lo ve. Se ve desde él. Lleva paso firme, pero tranquilo. Llega a una esquina, dobla, sigue caminando, treinta metros, cuarenta. Se detiene. Justo enfrente cruzando la calle está la casa de Antonio.

ESC.30  INT. CLINICA HABITACION MARTINEZ  NOCHE

Salimos de la cara de Martínez apenas sonriente. La hermana Andrea está sentada y tiene un libro en sus manos. Lo cierra y se pone de pie.

H. ANDREA:¿Más tranquilo?

MARTINEZ:Sí, hermana, muchas gracias.

H. ANDREA:A mí no, dé gracias a Dios, y ponga el descanso de esta noche en sus manos. Él renueva todo, y no se olvide de pedirle también por el doctor. A través de los médicos, Dios nos devuelve la salud y la esperanza, nos da vida.

ESC.31  INT. DORMITORIO CLAUDIA – ROBERTO  NOCHE

Roberto acostado mirando televisión con el control remoto en la mano. Claudia termina de acomodar alguna ropa y se dispone a acostarse. Roberto apaga el televisor.

ROBERTO:Por hoy, basta, hasta mañana.

Pausa. Roberto apaga su velador y le da la espalda a Claudia. Primer plano de Claudia

CLAUDIA: Qué descanse.

ESC.32  EXT. FRENTE CASA ANTONIO  NOCHE

Antonio con una bolsa de residuos cruza el jardín, y lo apoya en el cordón de la vereda. Mira hacia ambos lados de la calle y entra nuevamente a la casa.

ESC.33  INT. - EXT. RESTAURANTE  NOCHE

El ambiente es casi lujoso. Luna está sentada cenando sola. Utiliza los cubiertos, las copas, y la servilleta con una delicada actitud. También los ojos.

ESC.34  INT. CASA ANTONIO  NOCHE

Antonio echa llave a la puerta. Se asegura de que esté todo en orden, apaga la luz del hall y se dirige al living. En el centro de la habitación está Dany, lo apunta con el revólver. Antonio se paraliza.

DANY:Siéntese y no haga ruido.

Le indica un sillón junto a una mesa baja. Antonio se sienta.

ANTONIO:No hay mucho para llevarse.

DANY:Ya lo sé.

ANTONIO:Lo único que le pido es que no rompa nada.

DANY:Quédese tranquilo, nadie va a notar que estuve aquí.

Pausa. Se miran a los ojos.

ANTONIO:¿Sabe una cosa? Tengo miedo.

Dany asiente comprensivo.

ESC.35  EXT. CALLE CASA ANTONIO  NOCHE

Se escucha un disparo. Se encienden algunas luces en las ventanas y tal vez, alguna alarma.

ESC.36  INT. LIVING ANTONIO  (CONT.)

Antonio yace con medio cuerpo sobre la mesa. Tiene la cabeza ensangrentada y en la mano el revólver. Cerca del cuerpo algunas fotos familiares.

ESC.37  EXT. FRENTE VELATORIO  DIA

Roberto saluda gente. Con algunos se detiene a cruzar unas palabras. Levanta la vista y ve a Luna. Con rostro denodado…

ROBERTO:¿Qué hacés acá?

LUNA:¡Qué pregunta tan estúpida!

ROBERTO:No entiendo.

LUNA:Obviamente, no vengo a darte el pésame.

ROBERTO:¿Qué querés?

LUNA:Terminar un negocio. Vos querías crecer, se libre; parece que lo estás logrando, pero todo tiene un costo.

ROBERTO:Vos estás loca, yo no te conozco.

LUNA:Es verdad. Pero a tu suegro sí lo conocías y él a vos, y yo a todos.

ROBERTO:¿Cuánto?

LUNA:Si yo pusiera el precio, no podrías pagarlo, prefiero dejarlo en tus manos. Tomáte unos días, y la semana que viene, dejá un sobre grande en el asiento trasero de tu auto. Alguien lo va a retirar.

ESC.38  INT. – EXT. IGLESIA  DIA

El padre Rafael está celebrando misa. La gente está de rodillas, iremos viendo los rostros de: Jorge, el hombre que golpeaba a su mujer; su mujer con el rostro golpeado; a la secretaria de Dany y finalmente a la hermana Andrea, que va girando la cabeza, siempre de rodillas y mira hacia el fondo del templo. En realidad, está viendo más allá.

P. RAFAEL:Este es el Cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

Primer plano del padre Rafael con el cáliz en alto.

ESC.39  EXT. BAR  DIA

Primer plano del rostro de Dany. Desde la ventana de un bar, observa el pórtico de la iglesia.

Luna desde la ventana de otro bar, observa el pórtico de la iglesia.

FIN DEL CAPÍTULO PRIMERO

CAPÍTULO SEGUNDO

“MANOS A LA OBRA”

ESC.1  EXT. CALLE  NOCHE

Vemos a un motociclista, a gran velocidad, por una avenida. Posteriormente vemos desde la moto. Sale de la avenida, y toma una calle angosta. Vuelve a tomar velocidad, al llegar a la segunda bocacalle, un hombre de aproximadamente sesenta y cinco años cruza la calle.

ESC.2  EXT. OBRA EN CONSTRUCCION  NOCHE

Un hombre de aproximadamente cincuenta años sale de la obra. Se lo ve confundido, angustiado. La imagen tiene cierto patetismo.

Camina hasta la primera esquina. Ve venir un taxi y lo para.

ESC.3  INT. HABITACION CASA FAMILIA  NOCHE

El padre Rafael rezando un “oficio de difuntos”. Está parado junto a la cama. El cadáver es de un hombre mayor.

Acompañando al padre Rafael se ven dos o tres mujeres mayores también.

P. RAFAEL:Señor, que diste a tu hijo en su agonía el consuelo del ángel, confórtanos en nuestra agonía con la serena esperanza de la resurrección.

ESC.4  INT. CLINICA - OFICINA DANY  DIA

Dany entrando a la oficina. Viste de traje, impecable. Cristina sentada en su escritorio escribiendo a máquina.

DANY:Buenos días.

CRISTINA:Buenos días, doctor.

DANY:¿Alguna novedad?

CRISTINA:No, doctor, todo tranquilo. ¿Desayunó?

DANY:Sí, gracias.

CRISTINA:¡Qué lástima! Había traído medialunas.

Dany que se ha quedado en camisa, comienza a ponerse el guardapolvo. Cristina ha quedado evidentemente frustrada; se recupera e insiste.

CRISTINA:Entonces le preparo un cafecito y de paso, prueba una medialuna.

DANY:Preferiría un té solo, si es tan amable.

CRISTINA:¿Té solo?

DANY:Mejor no se moleste. Voy a hacer la recorrida.

Suena el teléfono. Atiende Cristina

CRISTINA:Hola… sí… un momento… urgencias, doctor.

Cristina le pasa el teléfono a Dany, escucha.

DANY:¿Qué pasa?

Pausa.

DANY:Yo no estoy de guardia.

Pausa.

DANY:¿Y el doctor Duarte?

Pausa.

DANY:Voy para allá.

CRISTINA:¿Problemas, doctor?

DANY:El doctor Duarte se fue porque se sentía mal. Hubo un accidente y no hay otro cirujano, voy para el quirófano.

ESC.5  INT. HABITACION LUNA  DIA

Luna está a punto de despertarse.

Su cuarto es antiguo. Muy amplio. Grandes ventanales, el tocador (que viéramos en el primer capítulo) y jarrones con rosas.

La cama es muy amplia, Luna está ubicada en el centro. Plácida, serena, naturalmente, Luna se despierta y sonríe.

ESC.6  INT. DEPARTAMENTO WILLY  DIA

Willy cierra la puerta de su departamento. Echa llave y comienza a desvestirse, es como si arrancara la ropa, la va dejando en cualquier lado: en el piso, sobre una silla, en la entrada del baño. Abre la ducha, todos sus movimientos son compulsivos. No se baña, se limpia.

ESC.7  INT. OFICINA DANY  DIA

Cristina está ordenando carpetas en un archivo. Entra la Hermana Andrea, visiblemente triste; Cristina naturalmente no lo registra

H. ANDREA:Buenos días.

CRISTINA:Tarde, hermanita. ¿Qué le pasó, se quedó dormida?

H. ANDREA:No, llegué temprano, pero antes de venir para acá se me ocurrió pasar por la guardia y me encontré con un cuadro horrible.

CRISTINA:Por la carita que tenés, debe ser grave. Te preparo un tecito.

H. ANDREA:Si no es molestia, te lo agradecería.

CRISTINA:No es molestia, sentate. ¿Qué pasó?

Cristina deja de hacer su trabajo y comienza a preparar el té.

H. ANDREA:Un chico con una moto, atropelló a un hombre, a unas cuadras de acá. Los trajeron a los dos, pero apenas llegaron, el hombre falleció.

CRISTINA:¿Y el chico?

H. ANDREA:Estaba inconsciente, tenía una pierna destrozada, pobrecito.

CRISTINA:Pobrecito el otro, que murió.

H. ANDREA:Cristina, no digas eso.

CRISTINA:Vos viste como andan…

H. ANDREA:Iban a intentar operarlo.

CRISTINA:Con razón lo llamaron al doctor al quirófano de urgencia.

H. ANDREA:¿Operaba él?

CRISTINA:Supongo que sí; porque el doctor Duarte se fue porque se sentía mal.

H. ANDREA:Pobre chico, que los ángeles lo asistan.

CRISTINA:Sí, que ayuden ellos, porque el doctor muchas ganas no tenía.

ESC.8  INT. – EXT. QUIROFANO  DIA

Dany entrando al quirófano. El resto del personal ya está listo esperándolo. Dany se acerca a la mesa de operaciones, se queda observando al paciente; extiende los brazos y alguien coloca un bisturí en su mano.

ESC.9  INT. DORMITORIO LUNA  DIA

Luna frente al espejo. De pie. Da el último toque a un sombrerito muy simpático. Todo el vestuario es informal. Colorido, a su manera, gracioso. Es una mañana de sol. Se pone anteojos oscuros. Luna está lista para salir.

ESC.10  INT. VELATORIO  DIA

El padre Rafael está sentado en un banco, la espalda apoyada contra la pared. Se lo ve en el medio del salón y como fondo la capilla ardiente. Si exceptuamos al difunto está absolutamente solo.

Se oyen pasos. Entran cuatro hombres, tres de ellos llevan traje negro, camisa, corbata y guantes de color blanco. El cuarto lleva un traje gris ordinario y un maletín. El mayor se le acerca.

EMPLEADO:Buenos días, Padre.

P. RAFAEL:Buenos días.

EMPLEADO:Disculpe, ¿la familia?

P. RAFAEL:No hay familia.

EMPLEADO:¿No hay nadie?

P. RAFAEL:No. Es decir, estoy yo.

EMPLEADO:Sabe que pasa, ya es hora y tendríamos que ir cerrando.

P. RAFAEL:Entiendo. Haga su trabajo tranquilo.

EMPLEADO:Es que si nos atrasamos… después en el cementerio…

P. RAFAEL:No se haga problema.

EMPLEADO:Empiecen, muchachos.

Dos de negro y de gris se dirigen hacia la capilla ardiente. Los vemos colocar la tapa de zinc y empiezan a soldar.

Volvemos al padre Rafael y al otro de negro.

EMPLEADO:¿Familiar suyo?

P. RAFAEL:No.

EMPLEADO:¿Feligrés?

P. RAFAEL:No, nunca venía a la iglesia, era vecino, me avisaron y como no tenía a nadie…

EMPLEADO:¿Muy mayor?

P. RAFAEL:Setenta y cinco años.

EMPLEADO:¿Era de los viejos que no se dan con nadie?

P. RAFAEL:No. Era homosexual.

EMPLEADO:Ah...!

Pausa.

EMPLADO: Antes eran distintos.

P. RAFAEL:¿Los homosexuales?

EMPLEADO:No, los velorios, le hablo de treinta y cinco años atrás. Si moría alguien del barrio, era un gentío; la familia, los amigos, los vecinos, las coronas y… como le puedo decir… otro sentimiento.

P. RAFAEL:¿Le parece?

EMPLEADO:Y fíjese, cuando llegábamos nosotros, la gente nos miraba con bronca y no exagero, yo una vez, me ligué un cachetazo. En cambio ahora parece que uno le sacara un peso de encima.

P. RAFAEL:Puede ser.

EMPLEADO:¿Listo muchachos? ¿Vamos yendo Padre?

ESC.11  EXT. BAR  DIA

Willy entra a un bar. Se lo ve nervioso, confundido, temeroso.

El lugar es cálido: pisos y mesas de madera. Tipo casa antigua reciclada. Se sienta en una mesa contra la pared a pesar que las mesas de las ventanas están desocupadas, es media mañana.

MOZO:Buenos días.

WILLY:Un café doble, por favor.

MOZO:¿Algo mas?

WILLY:No, gracias.

MOZO:¿Quiere hojear el diario?

WILLY:No, muchas gracias.

El mozo se retira. Willy se saca los anteojos oscuros que llevaba puestos. La amabilidad del muchacho lo ha tranquilizado, tiene los ojos llenos de lágrimas, saca un pañuelo y se lo lleva a los ojos. El mozo deja el café sobre la mesa. Al mismo tiempo vemos entrar a Luna, que se dirige al mozo y le pide algo, luego ocupa una mesa que da al exterior.

Luna lleva anteojos, y sin que Willy lo note ha estado observando. Él tiene el rostro húmedo, ella se ha tomado su café, se levanta y va hacia su mesa. Relajada y decidida.

LUNA:¿Puedo acompañarlo?

WILLY:Disculpe, ¿cómo dijo?

LUNA:¿Que si puedo sentarme?

WILLY:Es un poco temprano y por otra parte le puedo asegurar que se confunde.

LUNA:Son mas de las diez; en realidad para desayunar me parece un poco tarde.

WILLY:Tiene razón, la gente normal a esta hora está trabajando.

LUNA:¿Lo dice por usted o por mí?

WILLY:Creo que por los dos. Y siéntese, por favor, en todo caso, si está confundida, está mejor que yo.

LUNA:Me llamo Luna.

WILLY:Estoy seguro.

LUNA:¿O sea?

WILLY:Lo raro en mi hubiera sido, que a la diez de la mañana se presentara alguien y me dijera que se llama Sol.

ESC.12  INT. OFICINA DANY  DIA

Cristina y la hermana Andrea trabajan cada una en lo suyo. Entra Dany. Está malhumorado y se le nota, cosa que no ocurre habitualmente.

CRISTINA:¿Le preparo un té, doctor?

DANY:¿Usted cree que yo no hago otra cosa en mi vida que tomar té o café?

CRISTINA:Mejor no le pregunto cómo le fue.

DANY:¿Por qué no? Pregunte, por favor.

CRISTINA:Mejor no.

DANY:Insisto.

H. ANDREA:¿Cómo le fue, doctor?

DANY:¿Cómo le fue a quién?

H. ANDREA:A usted, en la operación.

DANY:Se lo preguntaba porque no estaba solo; había enfermeras, asistentes, hasta un paciente había.

H. ANDREA:¿Cómo está el chico?

DANY:Un poco cambiado supongo. Por ejemplo, hace veinticuatro horas tenía dos piernas, ahora tiene una sola.

H. ANDREA:Pero está vivo.

DANY:Eso se lo tendrá que preguntar a él cuando se despierte.

H. ANDREA:¿Con quién está enojado?

DANY:Con nadie. Lo que sucede es que Duarte se enfermó justamente hoy y no me gusta hacer el trabajo de otro. Soy cirujano, no carnicero.

H. ANDREA:El doctor Duarte tampoco.

DANY:Pero dentro de un mes, dos meses, un año, este chico se va a acordar de mí, no de Duarte.

H. ANDREA:Si me disculpa… cuando el chico se despierte, me gustaría estar ahí, aunque no sea mi trabajo.

ESC.13  EXT. – INT. BAR  DIA

Luna y Willy sentados frente a frente. Willy le enciende un cigarrillo a Luna, que se sonríe.

LUNA:Y aquí estoy, sentada, tomando café, con un hombre que se siente peor que confundido, y que se llama…

WILLY:Willy.

LUNA:¿Willy – peor – que – confundido – se siente?

WILLY:Mutilado.

LUNA:No te enseñó tu mamá que no se dicen esas cosas a las chicas.

WILLY:Se me debe haber olvidado… como tantas otras cosas.

LUNA:Lo tuyo parece serio.

WILLY:¿Te parece? Soy arquitecto, homosexual y exitoso solo en el trabajo y anoche, pasé la peor noche de mi vida. ¿Lo habías notado?

LUNA:¿Qué sos arquitecto? Sí.

ESC.14  EXT. CEMENTERIO  DIA

El padre Rafael observa como un par de empleados del cementerio terminan de cubrir la tumba del vecino. El empleado de la cochería se le acerca.

EMPLEADO:¿Hace poco que está en esta parroquia?

P. RAFAEL:Sí. Unos meses.

EMPLEADO:¿Cómo es su nombre Padre?

P. RAFAEL:Rafael.

EMPLEADO:¿Quiere que lo acerquemos?

P. RAFAEL:No, muchas gracias. Voy a quedarme un ratito.

EMPLEADO:Le dejo una tarjeta por cualquier cosa.

P. RAFAEL:Gracias.

EMPLEADO:Igual nos vamos a ver seguido. Adiós Padre, suerte.

P. RAFAEL:Adiós.

El padre Rafael está de frente a la tumba. Hacia un lado del corredor se van los empleados del cementerio y hacia el otro los empleados de la cochería. Unos de mameluco, otro de traje negro, todos muy divertidos.

ESC.15  INT. OFICINA DANY  DIA

Dany está revisando algunos expedientes, se lo ve agotado. Cada tanto se detiene y se queda pensativo. Cristina lo observa. Llaman a la puerta, Cristina sale un instante y vuelve a entrar.

CRISTINA:¿Doctor?

DANY:No me diga nada. Quiere saber, si quiero tomar un té o un café. Al final lo logró; quiero un café.

CRISTINA:No, doctor, la familia del hombre que falleció en el accidente quiere hablar con usted.

DANY:Y usted, por supuesto les dijo que estoy.

CRISTINA:Sí, doctor.

DANY:Me lo imaginaba.

CRISTINA:¿Y qué quería, que mintiera?

DANY:No, Cristina; que tuviera sentido común.

CRISTINA:¿Le hago un café?

DANY:No, suspéndalo y dígale a esa gente que pase.

CRISTINA:Sí, doctor.

Sale Cristina y vuelve a entrar, acompañada de un hombre y una mujer, tienen entre treinta y cuarenta años. Ella es mayor que él. Es gente humilde. Dany se pone de pie.

DANY:Adelante, tomen asiento, por favor.

HIJA:Gracias, doctor.

DANY:¿En qué puedo serles útil?

HIJO:Queríamos saber cómo murió.

DANY:En ese momento yo estaba operando al otro accidentado, pero tengo entendido que su padre falleció pocos minutos después de ingresar al sanatorio, sin haber recuperado la conciencia.

HIJO:¿No sufrió entonces?

DANY:En absoluto.

HIJA:Mi papá era un hombre muy enfermo, tenía arteriosclerosis y a veces, como anoche, salía a caminar de madrugada y se perdía.

HIJO:El muchacho, ¿cómo está?

DANY:Hubo que amputarle una pierna, pero se va a recuperar.

HIJA:A mi papá le gustaba mucho la gente joven. Cuando estaba bien decía que si él, en esta época, hubiese tenido veinte años, tendría una moto que hiciera mucho ruido.

HIJO:No queremos que al pibe lo acusen de nada, así lo querría mi viejo.

DANY:Supongo que la actitud de ustedes va a ayudar mucho a mi paciente, se los agradezco.

La pareja de pone de pie. Saludan y se retiran. Cristina que los acompaña cierra la puerta.

DANY:Cristina, el café que le pedí, por favor.

ESC.16  EXT. BAR  DIA

Luna y Willy siguen charlando aunque la actitud es diferente, Willy aportó datos personales; Luna, naturalmente lo ha dejado hablar.

LUNA:Dos café, por favor.

WILLY:¿Cómo sabías que quería más café?

LUNA:Arriesgá una teoría.

WILLY:Soy un ave nocturna y la luz de la LUNA me vuelvo transparente.

LUNA:Me sacaste las palabras de la boca.

WILLY:Supongo que también habrás notado que me muero de ganas de contarte lo de anoche.

LUNA: