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Una cena entre amigas se convierte en una noche de confesiones, donde cada una revela un secreto, una herida, una verdad que ya no puede seguir escondiendo. A través de sus voces, crudas, vulnerables, potentes, se despliega un mosaico de experiencias atravesadas por la maternidad, el deseo, la violencia, el amor y la libertad. Una novela coral, profundamente humana, que cuestiona las estructuras que nos formaron y celebra la posibilidad de escribir una historia distinta. No es solo una historia sobre mujeres. Es una historia sobre romper el silencio.
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Seitenzahl: 45
Veröffentlichungsjahr: 2025
Producción editorial Tinta Libre Ediciones
Coordinación editorial Gastón Barrionuevo
Diseño de interior Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones
Diseño de tapa Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones
Bonduri Miralpeix, Amalia Montserrat
La noche que no callamos : confesiones a media luz / Amalia Montserrat Bonduri Miralpeix. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2025. Libro digital, EPUB
ISBN 978-631-317-170-5
1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Novelas de la Vida. I. Título. CDD A860
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La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidad de/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723 Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2025. Bonduri Miralpeix, Amalia Montserrat© 2025. Tinta Libre Ediciones
Para mis hijos, Joaquín y Lucía: no renuncien a sus sueños.
A mi mamá la mató el patriarcado. No de golpe. No de un día para el otro. La fue matando de a poco, como una enfermedad invisible.
La mató cada vez que se calló lo que sentía. Cada vez que pidió perdón por decir lo que pensaba. Cada vez que puso a los demás por delante de sí misma. Cada vez que eligió quedarse cuando quería irse. Cada vez que creyó que amar era aguantar.
La vi apagarse mientras sonreía. La vi resignarse, disfrazando de fortaleza lo que era puro cansancio. La vi pedir perdón por ser mujer, sin siquiera darse cuenta. Y me juré, desde muy chica, que yo no iba a ser así.
Pero cuando crecí… entendí que no se lo mata con promesas.
Que una sola no puede. Que el silencio es heredado. Que el miedo se hereda también. Y que hay que hacer algo con eso: algo distinto, algo nuevo.
Esta es la historia de un grupo de mujeres que lo intentan. Que se dicen la verdad. Que se quiebran, se abrazan, se empujan y se eligen. No es una historia perfecta. Pero es una historia necesaria. La nuestra. Y, quizás, también la tuya.
Confesiones a media luz
Montse Bonduri
Amelia está terminando de ducharse. Son las ocho y media de la noche y, como todos los primeros miércoles de cada mes, se está preparando para salir a cenar con sus amigas. Esta costumbre la adoptaron hace unos años y tratan por todos los medios de mantenerla porque son sus momentos, su espacio, su tiempo. Son un pequeño grupo de seis mujeres adultas, todas pasaron hace rato los cuarenta. Amelia y dos de ellas se conocen hace más de dos décadas; las restantes se incorporaron en los últimos años, pero la química que se generó entre ellas es maravillosa.
Está casada hace veinte años, tiene dos hijas: una mujercita de dieciséis y una niña de siete. Su esposo es un gran apoyo en su vida y en la de sus hijas. Como todo matrimonio, tiene su dinámica, y la trabajan día a día para que su relación sea lo mejor para todos. De acuerdo con su madre, es un hombre maravilloso porque “le permite trabajar”; según su suegra, que es viuda, su hijo es maravilloso porque “no le grita” y, además, hace todas las cosas de la casa de las que ella no se ocupa.
Hoy no es un miércoles más. Hoy le dieron el diagnóstico de su madre, quien hace diez días está internada. Todo pasó muy rápido y fue una sorpresa para todos enterarse de la enfermedad, aunque no para ella. Amelia tiene un hermano, un par de años menor, también casado, pero vive en el exterior, por lo cual ella es quien está a cargo de todo: desde el cuidado hasta las decisiones que deben tomarse sobre la vida de su madre. Su tía, hermana de su madre, es doce años menor, así que con sesenta años es aún muy joven y se mantiene muy bien. Ella fue un gran apoyo en la vida de Amelia; su espíritu combativo y revolucionario hizo que su vida fuera totalmente diferente a la de su madre.
Amelia se para frente al espejo del vestidor, se mira las ojeras —más marcadas que de costumbre— y se aplica un poco más de corrector. Su marido aparece por detrás, le agarra el culo con cariño y le murmura al oído que está hermosa, que deje de dar vueltas, que ya se le hace tarde. Le informa que las chicas ya comieron y están en la cama; él se va a sentar un rato en la computadora a organizar la jornada laboral del próximo día.
Es la primera en llegar al bar. Tienen reserva, ya que es “miércoles de mujeres” y esos días hay que asegurarse lugar. El aroma a perfume femenino, mezclado con risas y susurros, inunda todo a su paso, creando un ambiente agradable. Por supuesto que hay hombres, pero pocos, algunos amigos o parejas. Se acerca una moza y, luego de pedirle su nombre, la dirige hacia la mesa que les han reservado, ubicada en una habitación alejada. En ese instante llegan Carla y Paulina, sus amigas de toda la vida, y, unos minutos después, ya están sentadas Luisa, Susana y, por último, Roberta.
