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La vida deja marcas; algunas son superficiales, casi invisibles; otras son profundas, oscuras, tanto que nunca dejan de hacer daño. Clara tiene el cuerpo y el corazón marcados por la vida; ellos le recuerdan quién es, de dónde viene, cuál es su historia. Sus cicatrices tienen nombre y apellido, y también lo tienen las manos que supieron curarlas. La odisea de Clara es una historia, pero también es un camino, el único que supo o quiso o pudo tomar su protagonista. Por él, Julieta Godoy nos conduce, con una prosa ligera, lúcida y sensible; sin estruendos, nos permite pisar sobre las huellas de Clara e, involuntariamente, nos muestra lo mucho que pueden parecerse a las nuestras.
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Seitenzahl: 37
Veröffentlichungsjahr: 2022
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La odisea de Clara
Julieta Godoy
Godoy, Julieta Nair
La odisea de Clara / Julieta Nair Godoy. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-8971-11-7
1. Narrativa Argentina. 2. Abuso Sexual. 3. Aborto. I. Título.
CDD A863
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.
ISBN 978-987-8971-11-7
Dedicado a la memoria de quien supo ser el amor de mi vida, mi abuelo Coco, y a mis hijos, Juan Martín y Lucio.
Abrazaría a aquella niña con todas mis fuerzas y le diría que todo va a estar bien, que allí estaré, a su lado.
Índice
Prefacio
Infancia
Adolescencia
Juventud
Pérdidas
Adultez
La bomba que explotó
Su mamá
Su papá
Sus abuelos
Su hermana
Su hermano
Su primera pareja
Su amor de a tiempos
El joven de las drogas
El papá de su segundo hijo
Su profesión
El paso del tiempo
Prefacio
Hay una verdad que supera a muchas otras: nadie nos enseña a vivir. Algunos, de forma autónoma, nos adentramos en el camino de la vida; otros imitamos formas de vivir; otros simplemente sobrevivimos.
El mundo espera que triunfemos, pero no nos habilita herramientas para poder hacerlo; están quienes las crean, están quienes dichosamente han nacido en el seno de familias que se las proporcionan y también están los que comienzan cada día de nuevo, esperando lo que el destino tiene preparado para ellos.
Solemos preguntar «¿cómo estás?», esperando un «bien» como respuesta; ni siquiera estamos preparados para observar miradas, para darnos el tiempo de indagar en los portadores de rostros atribulados y ofrecer nuestra ayuda.
Aún hoy, en pleno siglo xxi y con la repercusión que tiene la educación sexual integral en los distintos ámbitos académicos y periodísticos, fundamentalmente, sigue siendo un tema tabú en muchos hogares, lo que posibilita la apertura a posibles situaciones que dejarán huellas para siempre en quienes sean víctimas de algún suceso.
No estoy en desacuerdo con la famosa frase «persevera y triunfarás», pero sí con el individualismo. No es necesario luchar solo, creer o, mejor dicho, querer creer que solo vas a lograrlo. Porque cada frustración la vivirás en soledad, y eso también dañará tu alma.
Clara conoció de cerca estas y otras problemáticas; cuando intentó comerse al mundo, fue el mundo quien la terminó devorando.
Clara sintió hambre y miedo, supo de necesidades económicas y afectivas y no tuvo alternativas a la hora de vivir. La única opción posible para ella fue la de tomar su mochila y transitar de forma autónoma, pero, con el paso de los años, Clara se encontró sobreviviendo y, como las grandes olas del mar, fue arrastrada hacia lo más oscuro de su ser, allí donde habitaban sus miedos y sus demonios.
Esta novela hace un recorrido por su vida, desde su infancia hasta su vejez, narrando las marcas que fueron transformando su cuerpo y su alma, las marcas que hoy la acompañan y la hacen ser quien es.
Infancia
Clara era hija de madre soltera y compartía su vida con dos hermanos; ella era la del medio. Inquieta, de gran inteligencia, con una peculiar mirada sobre la realidad social, desde muy niña parecía que podía conquistar las estrellas si se lo proponía. Esta fue la cara de la moneda que intentó demostrar toda su vida, pero la otra cara, la que escondía todos sus miedos y sus peores sombras, le marcaba que había encendido una bomba que en algún momento explotaría.
Regordeta, alta para su edad, de tez blanca como la nieve, cabello rojizo y mirada penetrante y, a la vez, tímida, transmitía sus emociones a través de sus ojos pardos; el problema fue que nunca nadie se detuvo a mirarla.
Con el paso de los años, Clara continuó demostrando que no sería un problema para su madre cansada y sus abuelos ya jubilados, que traería satisfacciones a su familia y que ayudaría a sus hermanos, aun a la mayor, con asuntos del colegio, por ejemplo.
Clara siempre soñó con un cumpleaños de princesa al que acudieran todos sus compañeros, pero nunca lo tuvo. También imaginaba un cuarto rosa, con una cama hermosa, adornos y un gran escritorio junto a la ventana, pero se conformó con pegar algunos papeles rosados en las paredes sin revocar del cuarto que compartía con sus hermanos, para sentirse más cerca de aquel anhelo.
